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sábado, 29 de noviembre de 2025

THE RUNNING MAN - de Edgar Wright

2025


The Running Man (1982) es una novela de Stephen King de cuando firmaba con el pseudónimo Richard Bachman. En los años ochenta, o sea mucho antes de "El juego del calamar", Schwarzenegger se apuntó a un concurso televisivo de cacería humana en el que se pasó el tiempo corriendo como pollo sin cabeza mientras era perseguido por una banda de sanguinarios asesinos. La película, 一"Perseguido" (Paul Michael Glaser)一 es un típico producto de serie B a mayor gloria del más elemental Pim, Pam, Pum. 

La versión que hoy nos ocupa es otra cosa. Aunque el esquema básico de la novela sirve para ambas, esta versión de Edgar Wright recoge con mayor amplitud la carga distópica de la novela y, sobre todo, se adapta como una segunda piel a estos tiempos de desesperación, fake news, manipulación televisiva y populismo. Eso sí, mantiene un aspecto ochentero en los set pieces que nos recuerda al Paul Verhoeven de Robocop y Desafío Total o al John Carpenter de Escape from New York.



La película presenta una sociedad muy estratificada con los más miserables sobreviviendo en inmundos guetos y los muy ricos aislados en sus zonas de lujo, protegidos por un fuerte cordón de seguridad. Ben Richards (Glen Powell) ha sido despedido por ejercer de sindicalista y no tiene otro modo de afrontar los gastos de enfermedad de su hija que apuntarse a un reality televisivo, donde se convertirá en la presa de una cacería humana. Una guardia de asesinos profesionales lo perseguirá hasta darle caza mientras él intentará evitarlo. 

El concurso está previsto para 30 días, cuanto más dure vivo más aumentarán las audiencias y el premio pero también el peligro; porque Richards no sólo deberá burlar a los Cazadores sino a un público adicto a la sangre que ansía verle caer. Y es que la cadena lo tiene todo bien montado. Cualquiera que lo vea por la calle podrá delatarlo y conseguir una jugosa recompensa. Del mismo modo, para aumentar la inquina, no dudará en lanzar bulos y manipular las imágenes del runner para presentarlo como un terrorista despiadado. "Apagad la televisión" grita él, mirad quien la paga; aunque con la ayuda de la IA lo que se escucha por el televisor es, "lo volaré todo, incluidas mujeres y niños". Es la verdad alternativa, como diría la consejera Conway de Trump o el mismísimo MÁR. 



Edgar Wright nos entrega una cinta trepidante, punteada por magníficas escenas de acción que son puro entretenimiento; pero, casi sin darnos cuenta, esta película de pura acción se desdobla en una sátira política de lo más incisiva y feroz. Su caldo de cultivo es la privatización del estado, las fakes news y la manipulación mediática. No olvidemos que la cadena presenta a la guardia de asesinos como "héroes que luchan por la libertad" en una sociedad que repudia a los pobres que debe subsidiar y que Richards se apunta al reality para salvar a su hija enferma, a la que no puede comprar "medicamentos de verdad". 

En ese estado de cosas poco podrá hacer nuestro héroe. Todo está controlado por el poder omnímodo de una cadena televisiva que fabrica la verdad que le conviene y dicta lo que hay que hacer. El estado ha desaparecido entregado a la privatización de todo servicio, sea de la policía, la salud o la política. Además, una sociedad depauperada asiste encantada al lavado de cerebro que proporcionan gratuitamente las emisiones de LibreVisión
Jo, todo esto me suena.


Pero la rebeldía y el coraje de Richards le hacen sobrevivir más de la cuenta, lo que le convierte en una amenaza para el sistema. Incluso llega a contactar con células rebeldes (aquí Michael Cera nos regala uno de los mejores episodios de esta carrera) y se convierte en un slogan de resistencia: "Richards vive", empiezan a clamar las masas. 

"Quieren que vivamos enfrentados entre nosotros para que ellos puedan disfrutar del control de la sociedad", se oye en la pantalla.
Jo, esto también me suena. 
¿Viviremos ya en una distopía donde el poder económico domina la política en favor de sus intereses y los políticos controlan a los jueces para convertir a los ciudadanos en simples peones? 



No me extraña que la taquilla estadounidense haya dado la espalda a esta película; en el imperio de los tecnobros están esperando su propio blockbuster, quizás con un nuevo John Rambo cazando inmigrantes.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

BUGONIA - de Yorgos Lanthimos

2025

Wow. Qué oportunidad única.
Asistir al definitivo desvelamiento de LA VERDAD...
...esa que nos proporcionan dos jóvenes marginados y conspiranoicos que se dedican a la apicultura en un remoto condado de EEUU. La desaparición de las abejas y los bulos de internet les llevan a ver el asunto como una señal apocalíptica... y dado que en el pueblo hay una gigantesca compañía biotecnológica, de la que sospechan que está envenenado el planeta, deciden raptar a su presidenta ejecutiva (Emma Stone) para cortar por lo sano. 

El rapto parece algo simbólico hacia el foco de su odio: el poder económico que está devorando la naturaleza. Pero es que, además, ellos tienen la convicción de que esta alta ejecutiva es ¡¡una extraterrestre andromedana cuya raza está expoliando la Tierra!!. Dado que los “andromedanos” se han infiltrado en gobiernos y corporaciones para dominar el mundo, los tipos le plantean sus exigencias: ha de contactar con su nave nodriza y ellos mismos negociarán con su líder la liberación de la humanidad. 
Toma ya. 
Se acabó la invasión secreta que está convirtiendo a los humanos en cobayas.
Wow.



No creo que dure mucho en la cartelera este asalto bizarro a las élites colonizadoras del planeta. Produce pánico comprobar que somos como ovejas camino del matadero. Menos mal que el Gran Hermano económico vela por nuestro bienestar y candidez. Echará tierra sobre el asunto. Aunque siempre nos quedará el Gran Iker Jiménez para enfrentarse a la conspiración. Supongo que sus fantásticos expertos sacarán en poco tiempo los trozos eliminados de esta película para demostrar nuestra ceguera ante la auténtica realidad. 


“Bugonia” es una sátira de esta época insensata que vivimos, marcada por la hipercomunicación y el acceso al conocimiento, pero entregada a los bulos y la ignorancia. Aunque es una sátira extraña, porque no deja que empatices con ningún bando. Parece evidente que te inclinarías por apoyar a los que luchan contra las grandes corporaciones envenenadoras del planeta...pero es que están pirados. Por mucho que la película confirme sus peores delirios no quieres estar en ese bando. Ni tampoco en el de esta perversa ejecutiva que, mientras está implementando políticas de conciliación y menor abuso entre sus trabajadores, les mira de reojo para saber quien espera acogerse a ellas.

Yo veo la película como un reflejo de este occidente insensato. El sistema social y económico está determinado por las grandes corporaciones, a cuyos intereses parecen plegarse los partidos políticos tradicionales. Así que los más jóvenes quieren rebelarse contra un sistema que los empobrece y arrincona. Algunos trabajan arduo para buscar su oportunidad o cambiarlo desde dentro; pero otros quieren que salte por los aires. Nada de lo establecido les sirve... y caen en brazos del primer iluminado que pasa: Esto lo arreglo yo de dos patadas, suele decir el populismo y la ultraderecha. Con ellos no va la complejidad de los problemas, ni el respeto a las minorías. Al igual que estos dos protagonistas hay jóvenes que sólo necesitan fijar un enemigo (negacionismo, racismo, homofobia) y lanzarse en tromba contra él...aunque no tenga nada que ver con sus verdaderos problemas.  


El retrato que hace la película es desolador. Dos frikis conspiranoicos y negacionistas chapoteando en el fango de una internet retroalimentada por los bulos y el odio. Como se suele decir, todo esto sería cómico, sino fuese tan trágico. Y estos dos pirados lo van a terminar comprobando.

"Bugonia" es la adaptación de una cinta surcoreana salvaje y desmadrada, Save the Green Planet!, dirigida por Jang Joon Hwan. Lanthimos la traslada al mundo occidental con mucho humor negro y algún diálogo envenenado, ya que la ejecutiva no se achanta y juega ladinamente sus bazas. Es experta en manipulación emocional y nos lo demuestra provocando dos acciones de estos chicos verdaderamente lacerantes. 



La cinta refleja muy bien la fractura que existe hoy en día en EEUU, donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres, sobre todo en el mundo rural; lo que lleva a creer a los desheredados en conspiraciones y falsos mesías. La perversa directiva se lo echa en cara a su secuestrador diciéndole que es un fracasado, atrapado en una cámara de eco de internet, rodeado por una espiral bulos y noticias falsas que se refuerzan entre sí. 

El desenlace apunta a una carcajada monumental sobre la madre de todas las conspiraciones, mezclando a los reptilianos con el gran reemplazo y el estado profundo. Pero a mí me ha parecido de trazo grueso. Hubiese quedado mejor habiéndolo sugerido. 



No quiero dejar se aplaudir la interpretación de Jesse Plemons y Aidan Delbisbordan en sus papeles de captores. Sobre todo el primero, que ha venido agigantando su presencia en papeles tan turbadores como el que nos regaló en Civil War, de Alex Garland.

sábado, 11 de octubre de 2025

UN FANTASMA en LA BATALLA - de Agustín Díaz Yanes

España, 2025

Bueno, parece que el cine español ha encontrado un filón en los sangrientos años en que la banda terrorista ETA zarandeó a la joven democracia española. Ahora bien, si todos los productos tienen la calidad de la serie Patria o de películas como La Intrusa o ésta que nos ocupa, yo creo que hemos de congratularnos. Las tres obras citadas contienen historias potentes, magníficas realizaciones e interpretaciones muy solventes.

Un fantasma en la batalla nos hace recordar inevitablemente a La infiltrada, magnífica película que estrenó el año pasado Arantxa Echevarría. Primero porque las dos tienen como protagonista a una policía infiltrada en las filas de ETA, segundo porque ambas arrancan con el asesinato de Gregorio Ordóñez y tercero porque el contexto de la historia nos hace revivir aquellos años de hierro. Pero las dos tienen su propia personalidad y aunque es verdad que la cinta de Echevarría tiene una mayor potencia dramática, esta de Díaz Yanes no es despreciable. Su principal aportación es ofrecer una especie de resumen emocional de aquellos años terribles salpicados de larguísimos secuestros (Ortega Lara) y crímenes abominables (Tomás y Valiente, Ernest Lluch o Miguel Ángel Blanco).
 


Al inicio se nos avisa de que tanto el ejército como la Policía tuvo infiltrados en ETA que han servido como referencia para crear el personaje de ficción de su protagonista, Amaia (Susana Abaitua). El retrato del contexto histórico, político y social de los años 90 a través de telediarios e imágenes de archivo hace el resto. Creo que este ánimo de retrospectiva ha podido perjudicar a la película. La extensión de hechos que ha querido plasmar le resta intensidad en el desarrollo de los personajes que, a la postre, resultan planos. Por ejemplo las interpretaciones del jefe directo de Amaia, Comandante Silva (Javier Godino), o de los dirigentes etarras Arrieta (Raúl Arévalo) y Anboto (Ariadna Gil) son monocordes; siempre con el ceño fruncido y poco más. 

Me han gustado en cambio las interpretaciones de Susana Abaitua en su papel de infiltrada y la de quien le abre las puertas de ETA, Begoña (Iraia Elías). Este último personaje es el mejor perfilado. Se trata de una directora de eikastola y madre de dos hijos a los que tiene que abandonar cuando pasa a la clandestinidad. Begoña es muy consciente de su situación y le advierte a Amaia que "si eres abertzale no tienes vida privada. Sabes que vas a acabar en la cárcel o muerto". 

El objetivo declarado de la operación es conseguir la ubicación de los cinco zulos más importantes de ETA en el sur de Francia, aquellos donde la banda terrorista escondía su más valioso arsenal de armas y dinero. Aunque falte drama en la cinta lo que no falta es intensidad. La operación policial siempre está en vilo. El peligro de que la infiltrada sea descubierta también. 

Hay una escena cumbre donde Amaia hace de chófer cuando llevan a ejecutar a un infiltrado del ejército español. Uff. Otro momento destacado es cuando ella misma abandona la infiltración por su deseo de casarse con un novio al que tiene medio abandonado; pero la rebelión de la sociedad vasca ante el asesinato del concejal Miguel Angel Blanco le inspira de nuevo para reintegrarse y llevar la operación hasta el final. 


Se agradece que la película tenga un planteamiento y una realización de estilo clásico. La historia funciona con la precisión que exige un thriller.


lunes, 6 de octubre de 2025

UNA BATALLA tras OTRA - de Paul Thomas Anderson

EEUU,2025


Pertinente.
Esa es la palabra que me vino a la mente a la media hora de película. Ahí están todos los temas más acuciantes de los EEUU de ahora mismo. La emigración como excusa para el racismo y el supremacismo más rampante o la amenaza de un estado profundo que desde el poder económico y político está intentando convertir a la democracia en un mero formalismo.

La película está basada en la novela de Thomas Pynchon, Vineland, obra de 1990 que retrata el fracaso de los jóvenes rebeldes de los años 60 que, tras llegar a adultos en los 80, vendieron sus ideales y adoptaron un visión de la sociedad totalmente conservadora y materialista. Todo ello sin olvidar la propagación abusiva de la vigilancia policial.  

La novela relata la búsqueda de Frenesí, una revolucionaria hippie que acabó convertida en informante del gobierno, por parte de su hija Prairie. Con ella recorremos el camino inverso desde los 80 a los 60 para intentar descubrir cómo los jóvenes contraculturales de la era del amor libre se convirtieron en votantes de Reagan en la década de 1980.


Paul Thomas Anderson actualiza todo esto, manteniendo la trama básica de la novela pero cambiando los puntos de inflexión. Aquí tenemos a una adolescente Willa Ferguson (Chase Infiniti) que junto a su padre Bob (Leo DiCaprio) vive en la clandestinidad, en un poblado en las montañas. Han tenido que huir tras desmantelar la Guardia Nacional el equipo de activistas radicales que lideraba su madre, Perfidia Berverly Hills (una enérgica Teyena Taylor). Perfidia fue una revolucionaria hippie muy carismática, pero al ser hecha prisionera se acogió al programa de testigos protegidos y delató a todo su equipo, conocido como el 75 francés

Al igual que en la novela, Perfidia mantenía una enfermiza relación amorosa con su captor, el muy fascista capitán Lockjaw (Sean Pean); pero tras asegurarse su libertad desapareció. 16 años después el capitán ya es coronel y aspira a ser admitido en un clan de supremacistas muy poderosos que operan en la sombra, Los Amantes de la Navidad. Temeroso de que se conozca su relación con Perfidia, de raza negra, se lanza tras Willa y Bob para hacerlos desaparecer el mapa.



La película comienza con una audaz intervención del 75 francés para liberar a los inmigrantes presos en un centro de detención: ¡cómo no recordar el Aligator Alcatraz que acaba de inaugurar el emperador pollo hace un par de meses! Las vallas metálicas y los barracones son idénticos. Allí es donde Perfidia conoce al capitán Lockjaw al que humilla... y a la vez excita. Éste le promete que se volverán a ver... y así es. Se citan a escondidas y mantienen una extraña relación sadomasoquista donde se mezcla poder, sumisión y un furibundo deseo sexual. 

Todavía veremos un par de acciones terroristas más y un entrenamiento de lo más salvaje (la imagen de Perfidia embarazada y disparando una metralleta ya es icónica) antes de que Lockjaw la aprese y le apriete las clavijas. Tras delatar a toda su célula desaparece dejando atrás a su pareja y a su bebé. Tras este prólogo y después de 16 años comienza el grueso de la película centrada en la persecución de Willa y Bob Ferguson.



Por supuesto el viaje desde las páginas a la pantalla supone dejar por el camino toda una serie de capas y mas capas, subtramas* y jugosas digresiones históricas, científicas y literarias que son marca de la casa Pynchon. Pero el espíritu del libro está ahí, hilarante, oscuro y provocador. Hablar de unos EEUU en descomposición que viajan a toda vela hacia una sociedad fascista supremacista. 

A pesar de la seriedad del asunto, el libro es muy divertido (tiene fama de ser el menos "Pynchon" del sesudo Pynchon) y la película no se queda a la zaga. Leo DiCaprio se pasa todo el metraje huyendo, ataviado con una bata a cuadros mugrienta que lo convierte en un remedo muy conseguido de El Nota, el icónico personaje de los Hermanos Cohen en su impagable "El gran Lebowski". 

Las drogas y el alcohol han hecho mella en Bob y cuando tiene que correr se tropieza o cae desde la azotea, cuando quiere acceder a la guarida secreta se ha olvidado de las claves e incluso cuando quiere llamar a su hija tiene el teléfono descargado. Una calamidad. Su escena desde una cabina telefónica, intentando que su contacto le de las coordenadas del refugio es hilarante y ya está en el olimpo de las imágenes antológicas de la película. Bob es un pringao en toda regla que DiCaprio resuelve con dedicación y entereza.


La película dura casi tres horas pero se pasan en un suspiro. Las peripecias se suceden con gran ritmo, las extravagancias no dejan de aparecer, los personajes más estrafalarios se multiplican (Ay ese Benicio del Toro convertido en un sensei de los inmigrantes) y, al final, todo se convierte en una persecución sin límites... tal y como dice el título: Una batalla tras otra de las personas de a pie contra el establishment más represor.

Uno de los aspectos que ayudan a conseguir ese ritmo apresurado de la cinta es su banda sonora, obra del integrante de Radiohead, Jonny Greenwood. Su juego de ritmos desnudos con distintos instrumentos nos provoca una sensación de vértigo que nos lleva en volandas de secuencia en secuencia. Una de las más logradas es la persecución en coche que sufre Willa por parte de un sicario de Los Amantes de la Navidad. Ambos circulan por una carretera llena de toboganes que hacen que los coches aparezcan y desaparezcan en el horizonte. La cámara elabora toda una danza subiendo y bajando esas cuestas al ritmo electrizante de la música. El efecto audiovisual es magnífico y la tensión máxima.


Quizás se echa en falta un comentario sociopolítico más profundo pero la cámara nos permite introducirnos en dos guaridas que nos muestran una realidad oculta. Por un lado la de los tugurios donde malviven los inmigrantes, siempre preparados para cuando la ´migra´ eche la puerta abajo, siempre dispuesto el plan de escape por túneles o azoteas. 

Pero hay otro túnel.
El que visitamos en una lujosa mansión tejana. La cámara sigue al sicario bien vestido y afeitado hasta el sótano donde abre una puerta camuflada por la que accede a un espacioso búnker. La sala es amplia y luminosa. Hay una mesa de nogal y un vinilo con una escena idílica del campo americano ocupa toda una pared. Es un centro de poder. Allí están reunidos los cabecillas del clan Los Amantes de la Navidad. A su lado los del Ku Klux Klan parecerían unos simples mamarrachos. Ellos están a la altura de un Elon Musk. Unos tipos blancos, adinerados y bien vestidos que charlan educadamente sobre lo que hay que hacer para que su gran nación quede libre de migrantes, negros y judíos. Son los que mueven los hilos y van a decidir qué hacer con quien los estorba. 
Esta es la tercera imagen icónica de la película y, por lo que supone, resulta escalofriante.

Protestas contra las redadas migratorias en Los Angeles - 2025 Caroline Brehman/AAP-

En la película los violentos ya no son los hippies ni hay necesidad de reeducarlos, como se plantea en la novela. Aquí los malos son los inmigrantes y las ciudades santuario en las que el emperador pollo quiere desplegar el ejército para controlarlas. En fin, que siendo un thriller, la película se erige como un grito en defensa de los desposeídos y marginados que sostienen América desde sus subterráneos.

 










La novela es más que una novela política sobre la deriva de los hippies y la Década de la Avaricia. En ella nos encontramos una abducción ovni durante un vuelo a Hawai, un detective psíquico investigando un ataque de Godzilla, una comunidad de ninjas en las colinas de California, una prisión política en lo profundo de un refugio nuclear, una subasta sexual en Tokio y hasta una comunidad de fantasmas zombis.

domingo, 9 de marzo de 2025

THE ORDER: La Hermandad Silenciosa - de Justin Kurzel


Esta película se basa en el libro de no ficción "La Hermandad Silenciosa" de Kevin Glynn y Gary Gerhardt y retrata hechos verídicos sucedidos entre 1983 y 1984 en una región de Ohio, cuando el extremista estadounidense Bob Mathews (interpretado aquí por Nicolas Hoult) creó una organización terrorista para la supremacía blanca -La Orden- con el objetivo de derrocar al Gobierno Federal y provocar una guerra racial que culminase con el exterminio de los no blancos y los judíos. Para empezar, esta grupo cometió numerosos robos para financiar su lucha y asesinó a tres personas.

Estrenada en estos tiempos oscuros que vivimos la película tiene una lectura muy actual y llega a espeluznar. Bob Mathews es un tipo amable y carismático que encarna el caldo de cultivo presente en muchas comunidades rurales estadounidenses, una tierra prometida para el supremacismo y el nacionalismo cristiano. "Estamos en plena guerra" dice Mathews en la iglesia de su congregación, harto de la palabrería que su predicador del odio, el reverendo Richard Butler, suelta desde el púlpito. Su intención es forjar una milicia que pase a la acción aunque muera en el intento. Porque él lo tiene claro: "Una cosa que nunca muere es la fama de las hazañas de un muerto".

Sus robos a bancos, atracos a furgones blindados y atentados con bomba pronto llaman la atención de un agente del FBI experto en mafias y Ku Klux Klan, el agente Terry Husk (Jude Law). Sospecha que detrás de todo esto algo grande se está fraguando. 






La película es un thriller muy efectivo aunque no llega a brillar con todo el esplendor que destila, por ejemplo, el clásico Arde Mississippi (Alan Parker, 1988). Aún así las potentes interpretaciones de sus dos protagonistas logran elevar su perfil y convertirla en un inquietante cuento cuya moraleja se derrama sobre nuestra actualidad. En una arenga Mathews llega a decir: “En 10 años tendremos miembros en el Congreso y el Senado. Así se hacen los cambios, pero lleva tiempo”.
¡Ostras! No se equivocaba.

Estamos en 2025 y los supremacistas, xenófobos, racistas y negacionistas seguidores del Emperador Pollo tienen mayoría en el Congreso y en el Senado. En 1984 el agente Terry Husk logró desmantelar la banda... pero hoy en día sería despedido por el presidente delincuente Trump que, además, excarcelaría a los terroristas como ya ha hecho con los que asaltaron el Capitolio el 6 de enero de 2021. 
Los que hace poco eran minorías clandestinas, hoy dictan leyes y decretos.
La vida al revés.

Me llama la atención el hecho de que estos grupos extremistas racistas tengan su propia biblia, 'Los diarios de Turner', de William Luther Pierce; libro que aparece en la cabecera de toda casa respetable de la congregación del reverendo Butler. De hecho este libro ha sido vinculado a eventos reales como el atentado de Oklahoma City, que ocasionó 168 muertos el 19 de abril de 1995, y otros ataques de la extrema derecha. Recordemos que el saludo nazi y la bandera con la esvástica están avalados por la Corte Suprema en EEUU desde 1978, cuando un grupo neonazi quiso organizar una marcha por Skokie, un barrio de Chicago habitado en su mayoría por supervivientes del Holocausto. La sentencia considera constitucionales esas acciones en base a la libertad de expresión consagrada en la Primera Enmienda; lo cual abrió las calles norteamericanas a todo tipo de grupos neonazis.



"Los diarios de Turner" son en realidad una novela de anticipación que describe cómo un grupo supremacista logra derrocar al gobierno de EEUU que según ellos está controlado por negros y judíos. Esos diarios registran detalladamente las etapas de lucha que se sucedieron durante años hasta la culminación de la Revolución aria. De ahí que esas etapas sean comentadas y memorizadas por todo buen supremacista, tal como ilustra la película. 

Bob Mathews por supuesto sigue a rajatabla el plan de seis pasos delineados en la novela anhelando llegar al último, "El Día de la Soga", cuando se ahorcará a todos los traidores a la raza blanca; cuestión que se confirma en la película con el asesinato de Alan Berg (Marc Maron), un locutor de radio judío que se enfrentaba desde las ondas a los extremistas. Esta expectativa de justiciero supremacista me trajo a la memoria al siniestro personaje que Jesse Plemons interpreta en la reciente Civil War (Alex Garland) cuando, pertrechado con un fusil y unas gafas de sol de plástico rojo, pregunta a un grupo de detenidos "¿qué clase de estadounidense eres?"; convirtiéndose en juez y verdugo en cuanto a la pureza de raza.


El personaje de Mathews está sutilmente perfilado. Es un tipo común e insidiosamente espeluznante. Amante de la naturaleza y padre de familia que educa con amor a su hijo de cinco años... incluso enseñándole a disparar armas reales. En las escenas familiares cotidianas, en reuniones con vecinos y en las barbacoas de fin de semana es donde se revela lo aterrador de esta mentalidad enfermiza. La gama cromática de su moralidad va desde entrañable padre a intransigente, pasando por racista hasta llegar a supremacista blanco cristiano. Toda una gama obsesivo-extremista de sentimientos irracionales de superioridad sobre otras personas sea por motivos de raza, color de piel o religión. 

En cambio el personaje del agente Husk lamentablemente resulta plano y no llega a desarrollar aspectos que se sugieren. Se nos deja entrever que está divorciado y entregado a su trabajo. Porta la cicatriz de una operación de corazón pero eso no le impide acelerar y meterse en la boca del lobo cuando surge la ocasión. Llega a mencionar un caso anterior en el que una informante fue asesinada brutalmente, como señalando a sus compañeros, la agente Carney (Jurnee Smollett) y el policía local Jamie Bowen (Ty Sheridan), que sus decisiones suelen ser viscerales y van acompañadas de tragedia.

Última y perturbadora reflexión: 
* Hace 85 años los nazis alemanes aterrorizaron al mundo y exterminaron a más de 6 millones de judíos.
* Hoy, en 2025, aquella Norteamérica que resultó crucial para derrotar el III Reich está cavando con ahínco un foso aislacionista mientras los grupos supremacistas y neonazis pasean la esvástica por sus calles. 
* También hoy y desde 2023 cuando Hamás llevó a cabo sus viles atentados terroristas el 7 de octubre, el estado de Israel está empeñado en llevar a cabo un segundo holocausto; pero no como víctima, sino como victimario: acometiendo el genocidio del pueblo palestino por el más ruin de los motivos, expulsarlos de sus tierras para apropiarse de ellas.  









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Justin Kurzel es un cineasta australiano que se presentó con Los asesinos de Snowtown (2011), el espeluznante retrato de un asesino en serie de Australia y posteriormente dirigió entre otras, una sombría y brutal adaptación de Macbeth (2015) y La verdadera historia de la banda de Kelly (2019), un sugerente y violento western con un envidiable concepto visual.

martes, 5 de noviembre de 2024

EL 47 - de Marcel Barrena

España,2024

En serio, tenéis que ver esta maravillosa película.  Un monumento a la autenticidad. Un tipo de cine donde la pantalla se convierte en una ventana al mundo de la gente común y los héroes anónimos que luchan contra la miseria y la injusticia buscando una vida mejor.

La película relata la epopeya de un grupo de inmigrantes -extremeños y andaluces- que llegan a Barcelona en los años cuarenta huyendo del hambre y la represión franquista. Las chabolas que empiezan a construir detrás de la montaña se acabarán convirtiendo en casas de ladrillo hasta conformar todo un barrio construido con sus propias manos y un esfuerzo ímprobo, el de Torre Baró. Uno de tantos barrios que se formaron en la periferia de la ciudad condal para absorber el flujo migratorio que llegaba de otras partes del país. Pero estos barrios eran inexistentes para las autoridades, vivían excluidos del tejido urbano de la ciudad, sin acceso a servicios básicos como el agua corriente, la electricidad o el transporte público.  

Esta es la historia que cuenta la película, la del barrio y la de Manuel Vital que desde su Valencia de Alcántara natal, en Cáceres, llegó a Torre Baró en 1947, con 24 años. Aquello era un terreno despoblado y baldío en medio del monte y allí fue donde los inmigrantes comenzaron a construir sus chabolas aprovechando un resquicio legal: Si el chamizo que se empezaba a construir un día conseguía tener techo antes del amanecer del día siguiente, la policía no podía echarlo abajo. Esa primera batalla con la Guardia Civil destruyendo sus chabolas es el comienzo de la película y del aprendizaje de aquellas pobres gentes: si no es todos a una nunca saldrían de la ruina. De modo que en medio del monte, en la sierra de Collcerola, se fue forjando un fuerte movimiento asociativo que no cejó de luchar para que el Ayuntamiento de Barcelona atendiera a los barrios y los dotara de servicios.

Barrio de Torre Baró y al fondo Barcelona




Con el tiempo fueron consiguiendo que llegara la electricidad y el agua, aunque no sin constantes cortes; pero los trabajadores y amas de casa tenían que andar varios kilómetros para ir al trabajo o a hacer la compra. Para ellos el autobús también era un servicio básico. Manuel Vital visitó todos los despachos del Ayuntamiento. Él mismo trabajaba como conductor de autobús urbano y sabía que sólo había que extender un tramo su misma línea, la del 47, para llegar a Torre Baró. Pero la respuesta fue siempre la misma, era imposible que un autobús subiera esas cuestas infames. Además "quién va a querer coger un autobús para subir allá arriba" le cuestiona a Manolo un concejal. A lo que él responde cargado con todo el sentido común del mundo: "los mismos que han bajado por la mañana a trabajar y a comprar". Ni con la llegada de la democracia lo consiguió.

Así que después de muchos años de esfuerzos baldíos, en 1978 Manuel Vital pasó a la acción, decidió demostrar que el autobús podía subir la montaña, retorcerse por aquellas estrechas calles llenas de boquetes y llegar hasta el barrio que había construido con sus manos y sus vecinos. El 7 de Mayo secuestró su propio autobús de la línea 47 y lo condujo colina arriba hasta Torre Baró. Así consta en la prensa de la época. 
“El 7 de mayo de 1978, Manuel Vital, un conductor de Transportes de Barcelona y líder sindicalista, en su doble condición de vecino de una zona olvidada, secuestró un autobús articulado de la línea 47 para demostrar que el transporte público que reclamaba Torre Baró podía llegar a través del único acceso que tenía el barrio."
Foto histórica del secuestro del autobús 47

Manolo Vital (interpretado magistralmente por Eduard Fernández) fue militante en la clandestinidad del PSUC y de CCOO. Como líder vecinal encabezó muchas protestas respondidas con contundencia por las fuerzas de orden público; pero siempre tuvo claros sus derechos como ciudadano de Barcelona. La película no lo muestra, pero en 1969, con el sello de CCOO, repartió una octavilla en el barrio por lo que también fue llevado a juicio ante el tenebroso Tribunal de Orden Público. La octavilla solo era una reflexión.
“¿Por qué se preocupan de nosotros para vigilarnos y no se preocupan de que tengamos alcantarillado, agua en las fuentes, dispensario, farmacia, pavimento, etc., etc.?”.
Uno de los momentos más dramáticos de la película es cuando se produce un incendio en una casa del barrio y los bomberos se quedan a mitad de camino aduciendo que no pueden continuar por aquel camino de cabras. Sin embargo poco tiempo después pudieron constatar con amargura que los bomberos de la época no subían a Torre Baró en caso de incendio, pero sí podían hacerlo si la autoridad les ordenaba descolgar una bandera roja con la hoz y el martillo que ondeaba en un poste eléctrico.





Manolo Vital fue el padre fundador y presidente durante muchos años de la Asociación de Vecinos de Torre Baró, Vallbona y Trinitat, origen del potente movimiento vecinal de Nou Barris. Con el tiempo, en 1977, pasó de agitador y villano para las instituciones a héroe reformista, recibiendo la Medalla de Honor del Ayuntamiento de Barcelona. Incluso Pascual Maragall, siendo ya alcalde, llegó a vivir unos días en la casa de Manolo, "el rojo que se casó con un monja". Porque no hay que olvidar a su mujer Carme Vila, también extraordinariamente interpretada por Clara Segura. Una monja y catalana que no hacía remilgos con aquellos "charnegos" y siempre estuvo a su servicio como educadora y asistente social. 




Clara Segura y Eduard Fernández aportan veracidad y dramatismo a sus personajes; lo mismo que un buen grupo de secundarios encabezados por Salva Reina como el insolente colega de Manolo y David Verdaguer como el concejal bien queda.

La película captura de manera vívida la situación social del barrio, centrándose en las precarias condiciones de vida de sus personajes; pero no afronta las tensiones sociopolíticas de esa Barcelona que emergía ignorando a los trabajadores que la estaban levantando. Así lo explicaba el director en su presentación: “la película es un homenaje a la clase obrera y a los hombres y mujeres que construyeron nuestras ciudades no solo físicamente sino también culturalmente”.

En la pantalla se reproducen los hechos históricos pero desde un punto de vista íntimo, de las personas. La Guardia Civil aparece amenazante y llega a tirar alguna chabola, pero poco más. En el Ayuntamiento por su parte, ya se sabe, a dar largas. No hay mucha mas crítica. Esto es quizás lo más decepcionante, que se hurta la militancia del protagonista y el retrato político-social de la época. Aunque no por ello la película desmerece. La subida de Manolo con su autobús articulado se convierte en una epopeya y la película en un viaje sentimental a una época en la que había que atarse los machos. Así se explica que al concluir la proyección todos en la sala nos pusiésemos a aplaudir. Para celebrar el éxito de la solidaridad y la resiliencia de los nadie. 

viernes, 18 de octubre de 2024

La INFILTRADA - de Arantxa Echevarría

España, 2024


Que nadie lo dude. Esto es un thriller. Y de los buenos.
Vibrante, con una factura técnica impecable, actores creíbles y un ritmo y tensión de los que no dan respiro.

La película cuenta la historia real de una agente de policía que estuvo infiltrada en ETA y que ayudó a desmantelar el comando Donosti. Pero no es una película sobre ETA. Ni sobre política antiterrorista. Ni sobre la reivindicación de la mujer. Aunque el contexto histórico y social está perfectamente perfilado con un par de certeros trazos y sin necesidad de subrayado alguno. "La Infiltrada" es el relato de una operación policial contada con un ritmo admirable.

Parece mentira que hayan transcurrido trece años desde el fin anunciado de ETA cuando todavía hay políticos que quieren sacar rédito de esta carta marcada. "ETA está más fuerte que nunca", hemos tenido que oír hace pocos días, demostrando que algunos partidos y políticos juegan cualquier tipo de baza si calculan rédito. Por deleznable que sea. No representan a una sociedad española que ya está en otra época, orgullosa de haber puesto fin a una de sus más dramáticas lacras.




También he leído comentarios en redes quejándose de la abundante presencia femenina en la película, protagonista, guionistas y directora. Como si esto distorsionase la realidad o la propuesta. Al contrario. Tradicionalmente la historia la cuentan los hombres y de ahí viene un sesgo que suele ignorar la acción de las mujeres. Sea en arte, política o lo que sea. En este caso no hay ningún subrayado político o de género porque resulta innecesario y, además, el propio contexto histórico del argumento define por igual el machismo de la policía (todo el mundo desdeñó la elección de una mujer) y el de ETA, llena de tíos decididos a todo.

Yo creo que los hechos que cuenta son suficientemente potentes como para seducirnos sin necesidad de sandeces ideologizadas.



"La infiltrada" cuenta la historia de Elena Tejada, una agente de policía recién salida de la Academia de Ávila quien, con solo 20 años, fue reclutada para una de las misiones más peligrosa, infiltrarse en la banda terrorista ETA. Allí donde otros agentes fracasaron, ella consiguió permanecer infiltrada entre 1991 y 1999, logrando información clave para identificar a numerosos terroristas, desmantelar el comando Donosti y desvelar una parte importante de la red de colaboradores y pisos francos. 

El asunto no era baladí. La banda era un grupo muy cerrado, tejido con lazos muy estrechos y avales de hierro. Elena Tejada pasó a ser Aránzazu (Arantxa) Berradre Marín (interpretada con mucha solvencia por Carolina Yuste), una supuesta militante del Movimiento de Objeción de Conciencia de Logroño y llegó a convivir con dos etarras en un piso mientras preparaban los atentados.

El guión de Arantxa Echevarría y Amelia Mora se tensa entre dos polos, los personajes y la acción. Por supuesto en su centro está la evolución de esta agente sometida a presión máxima. Sola, intentando ganarse la confianza de gente desconfiada, en peligro constante de ser descubierta y fingiendo un personaje 24/7. Sus picos de confianza o de frustración y miedo están perfectamente reflejados y Carolina Yuste nos traslada con intensidad dramática esa situación límite. Elena/Arantxa tuvo que abandonar su vida. Estuvo ocho años en otro mundo, convertida en otra persona, sin hablar ni ver a ningún familiar o amigo desde los 22 a los 30 años. Eso sí, exigió poder llevarse a su gato. 



Pero lo que más me ha llamado la atención es el formidable ritmo que la directora ha imprimido a su película. Las escenas y el montaje son precisos como un metrónomo. 
Todo está medido. Nada falta ni sobra. 
Todos los asuntos de interés tienen su expresión y encajan y suman. Las secuencias son cortas e intensas. Los diálogos lo expresan todo en tres frases. No necesita más de 20 segundos el jefe de policía (Luis Tosar) para advertirle sobre lo que será su vida (no podrás ver a tu familia, si te pillan nadie sabrá de ti, tendrás que jalear sus asesinatos como uno de ellos). En 20 segundos terribles ella vive su iniciación cuando está pegando carteles y se cruza con Txapote, justo cuando sale del restaurante donde acaba de asesinar a Gregorio Ordóñez. No necesita más de 20 segundos uno de los policías para calificar a los etarras de simples asesinos y descerebrados. En otros 20 segundos el etarra con el que convive le expresa sus ideales. Durante 10 segundos aparece el ministro del interior hablando de una tregua trampa. En 20 segundos intensos ella le grita a su jefe de policía que está harta y no puede más y él logra recordarle la importancia de su misión. 
Eso es lo bueno. 
Está todo pero muy medido y nada estorba en el derrotero de esta policía que se está jugando la vida. 

Y además tiene suspense. La tensión es constante en todo el metraje reflejo del riesgo y la opresión diaria que experimenta la protagonista. La tensión máxima la vivimos cuando llegan las cagadas (hay varias) en las que Arantxa se asoma al precipicio de ser descubierta, haciendo que se nos encoja el corazón. 



Carolina Yuste demuestra un enorme talento en escenas de gran complejidad emocional. Es capaz de pasar con fluidez, a veces en el mismo plano, de la contención al desgarro, del miedo a la repugnancia o de la angustia al sentido del deber. La película también demuestra que la directora Arantxa Echevarría es una excelente directora de actores. No hace falta que hable de Luis Tosar, ya es un grande que como John Wayne sólo tiene que aparecer y decir su texto.

Pero ahí están unos secundarios muy bien caracterizados. Como los tres policías que prestan apoyo a la misión (interpretados por Víctor Clavijo, Nausicaa Bonnín y Pedro Casablanc) o los dos etarras con los que llega a convivir a Arantxa (interpretados por Iñigo Gastesi y Diego Anido). Ninguno resulta plano. Cada uno tiene un dibujo diferenciado. El Kepa que interpreta Iñigo es más novato e idealista, mientras que Diego Anido nos traslada el carácter de un asesino despiadado.
 


Arantxa Echevarría busca reflejar en sus películas experiencias verídicas que posean un gran trasfondo social y carga emotiva. Así se puede apreciar en Carmen y Lola (2018) y en Chinas (2023). Aquí sigue esa tónica. 

En palabras de la directora: “Ha sido un viaje personal y emocional al País Vasco de mi infancia, al dolor, al recuerdo, a intentar comprender el sinsentido. Lo que me llamó la atención del proyecto, cuando me lo presentaron fue la propia Arantxa, la policía infiltrada. Hicimos un viaje. El viaje de meternos en la piel de una chica de 22 años en el momento en que uno tiene sus primeros amores, sus primeras fiestas, sus primeros viajes… En ese momento vital decide ponerlo todo en pausa y estar ocho años fingiendo ser otra persona. Ocho años dentro de una mentira para conseguir algo tan intangible como el bien común. Era una mujer en los 90. Y solo por eso pasó desapercibida. Esta película pretende darle las gracias”.





Bonus Track________________________________________________________
En este artículo hay un estupendo resumen de las películas y puntos de vista sobre el asunto ETA en el cine español.

domingo, 4 de agosto de 2024

EL DEPARTAMENTO de LA VERDAD - de James Tynion IV y M. Simmonds




Las redes sociales han acabado siendo un invento del diablo. 
Aparte de su innegable capacidad para comunicarnos de forma fácil e instantánea se han convertido en un indeseado altavoz para feroces odiadores y todo tipo de teorías conspiranoicas, incluidos mensajes mesiánicos, salvapatrias e ideas peregrinas de toda índole que antes no superaban la marginalidad; mientras que ahora -en ocasiones- ocupan el centro del debate social. Las teorías conspirativas siempre han existido pero parece que, tras la pandemia de la COVID, su impacto en la población ha aumentado. Ya no se trata de grupúsculos de ignorantes que sucumben a las más absurdas teorías sin base alguna; sino de verdaderas hordas que con su estrépito intentan amortiguar el verdadero pensamiento. La proliferación de grupos de extrema derecha, la comunidad QAnon y herramientas como los bots y la web profunda les hacen soñar con imponer su estrafalario relato.

Y es que la realidad puede llegar a ser caótica y azarosa por lo que para algunos es más fácil aceptar una teoría de la conspiración simple y quimérica que les evite la complejidad e incertidumbre que rige la vida. Las personas pueden ser propensas a creer estas teorías por tener un sentimiento de antagonismo y superioridad hacia los demás y estar en un estado de sospecha permanente sobre quién mueve los hilos, a lo que se suma nuestra necesidad neurológica de imponer una estructura al mundo. El miedo a perder el control sobre nuestras vidas y un mal uso de nuestra capacidad de reconocer pautas nos vuelve más suceptibles a ideologías conspirativas. Además, paradójicamente, nuestra era de la información ha derivado en una "sociedad de la ignorancia" donde la tecnología parece haber acelerado la expansión de bulos y teorías falaces. 

Esto viene a cuento del tema de este cómic que bucea en los oscuros océanos de las conspiraciones, el estado profundo, la desinformación y la imposición de narrativas.
Uff.
-"Por qué creen eso según tú?
-Siempre...siempre es sobre el control. Eso es lo que creo.
Es un deseo de rechazar los aspectos de la vida que son demasiado complicados y abstractos. Y de construir una realidad más cómoda que puedan comprender.
Más que eso...es la sensación de...que si tienen razón, y si saben la verdad que ha permanecido oculta todo ese tiempo...Bueno, entonces son héroes ¿no es así?"

Este universo de creencias supone para muchos la Revelación Final. Asuntos como el terraplanismo, los antivacunas y la inoculación de microchips, el 5G, los reptilianos, el homosexualismo ideológico, la teoría del gran reemplazo, los negacionistas del cambio climático y tantos otros no sólo entretienen al personal, sino que les hace sentirse especiales por conocer una VERDAD (ficticia) que a los demás se nos escapa.

Para articular su cómic, el guionista Tynion IV plantea la existencia en EEUU de una agencia de seguridad ultrasecreta denominada El Departamento de la Verdad. Su objetivo, garantizar que las ideas conspiranoicas no invadan la realidad. Y aquí entra en juego el otro motor del espectáculo, el Tulpa, un concepto procedente del misticismo budista que identifica a un ser, objeto o creencia que logra tomar cuerpo a través de poderes mentales o espirituales. O sea que si un número suficientemente grande de personas llegan a creer a pies juntillas una teoría (el terraplanismo, el Bigfoot, el 5G, etc), ésta se puede convertir en realidad. Dicho de otro modo, si según Berger y Luckman la realidad es un constructo social, una mayoría suficiente de creyentes puede implementar una realidad alternativa. Así se lo explica, en el número 17 de este cómic, un asesor al presidente Nixon.
-Necesitamos una imagen nuestra plantando la bandera norteamericana en la luna, y esa imagen necesita sentirse tan clara y tan real que todo el mundo la crea.
  Entonces lo que empezó como una mentira dejará de ser mentira. Habrá un hombre en la luna, el Apolo 11 nos llevará ahí. Todas las matemáticas que no pudieron descifrase serán retroactivamente descifradas. La mentira se convertirá en verdad.

Así es. Por falaces que sean esas teorías, a veces afectan a la realidad. La teoría del "reemplazo" empujó a un joven de 21 años a ejecutar la matanza de El Paso, Texas, en agosto de 2019. 22 personas murieron por su defensa del supremacismo blanco frente a los latinos. O también en la teoría del pizzagate, que derivó en que un hombre armado irrumpiese disparando en una pizzería de Washington, en diciembre de 2.016, porque pretendía liberar a los supuestos esclavos sexuales menores de edad que Hillary Clinton y sus secuaces escondían en los sótanos. Por absurdo que parezca hace solo unos meses, el 28 de noviembre de 2023, el nuevo mesías de la desinformación, Elon Musk, reactivó la teoría con un tweet aberrante sobre un experto que quería desenmascarar la conspiración y fue encarcelado por poseer imágenes que mostraban abusos sexuales a menores. Un bulo sobre un bulo. El mismo candidato Trump se apunta a cualquier quimera, por falsa que sea, con tal que le ayude a enardecer a sus masas y conseguir el poder.
 
Todo este conjunto de ideas nos indica que tenemos entre manos una narración adulta y compleja, con evidentes trazos políticos y conspiranoicos. Una reflexión muy particular sobre nuestra realidad, la manipulación y el poder de las historias... hasta tal punto que, en ocasiones, logra situarte al borde de un auténtico precipicio conceptual relacionado con la histeria colectiva, el autohipnotismo, la programación neurolinguística y el fanatismo ideológico. Así es como James Tynion IV, con la ayuda inapreciable de los lápices de Martin Simmonds, nos plantea un viaje hacia los confines de lo desconocido.



El recorrido lo haremos de la mano de Cole Turner, un joven agente del FBI que se dedica a estudiar a los grupos ultranacionalistas blancos en internet y su relación con las muchísimas teorías de la conspiración. Un día decide salir del despacho y presentarse en una conferencia de terraplanistas  para comprobar cómo funciona el cotarro. Allí es descubierto y presentado a los Boulet, unos ricachones que financian proyectos y webs extremistas que le invitan a sumarse a un largo viaje en avión que le acaba depositando en un lugar remoto y helado donde ¡un muro de hielo recorre el borde del mundo!.

Tras esta experiencia Cole será reclutado por el Departamento de la Verdad donde llevará a cabo (y nosotros con él) un formación teórica y de campo inimaginable. Penetraremos en teorías netamente políticas y norteamericanas como el asesinato de los Kennedy, los "actores de crisis" o el pizzagate; y también fantásticas, como el Bigfoot, las profecías de Mothman (el hombre polilla) o el famoso aeropuerto de Denver con su trazado de esvástica, sus murales sobre el apocalipsis y su gigantesco búnker secreto. 

Todo el relato está plagado de medias verdades y de historias que se solapan o imponen unas a otras. Frente al Departamento de la Verdad encontramos a la organización Sombrero Negro que, no sólo intenta implantar su verdad, sino que asegura que es el Departamento de la Verdad quien está manipulando la realidad a su conveniencia. 


La obra se compone de 4 volúmenes donde se reúnen los 22 números publicados hasta ahora. Los volúmenes I y II contienen un arco narrativo completo, desde la captación de Cole y sus primeras misiones, hasta sus contactos con Sombrero Negro y su descubrimiento de la más siniestra verdad. Este arco representa todo un itinerario de aprendizaje o, también, un descenso a los infiernos de Cole Porter; primero guiado por la agente Ruby y luego por el inicuo Hawk Harrison, el auténtico "conseguidor", el sicario encargado de mover los hilos. Pero Cole no es sólo un agente, está implicado personalmente al haber participado de niño en un experimento sociológico que introdujo en la realidad el pánico satánico, un tulpa que pretendía identificar a los demócratas con cultos satánicos y canibalismo que tenían lugar en las guarderías. El más famoso fue el del Parvulario Mcmartin que derivó en un interminable juicio.
"Hubo una década, una década entera, donde se creía que el país estaba abarrotado de cultos satánicos violando y asesinando niños. (...) Los niños hablaban de caerse por los retretes y aparecer en profundos túneles secretos bajo la escuela. Sobre ver a su maestro flotar en el aire (…) Ahora sabemos más. Sabemos que estaban sugestionando a los testigos. Sabemos que los niños estaban imitando lo que veían en las noticias y lo que oían en las preguntas que les hacían."
Estos dos álbumes me parecen redondos y creo que es donde habita la historia original; porque giran en torno al aprendizaje de Cole y porque están dibujados por Martin Simmonds logrando una compenetración entre fondo y forma realmente admirable. En cambio el Vol. 3 titulado Un país libre es ya una colección de relatos sueltos y autoconclusivos en torno al mismo tema, pero dibujados por distintos artistas. A los lápices hay gente tan buena como John D. Pearson, David Romero o Jorge Fornés y, por supuesto, las historias interesan ya que también están escritas por Tynion IV; pero aportan muy poco. 
La trama gira alrededor de sí misma sin avanzar. 

Uno de los relatos profundiza en la historia de Hawk, otro en el ascenso de Lee Harvey Oswald hasta la cúpula de mando del Departamento. Otro vuelve a los ovnis y hasta hay uno con el tema de Mothman que resulta repetitivo y menos profundo que el del Bigfoot, desarrollado anteriormente. Que se trata de un recopilación de relatos sueltos se hace evidente cuando comprobamos que agrupa los números 6, 7, 14, 15, 16 y 17 originales.

Me quedaría con el número 17, dibujado en plan clásico por Jorge Fornés, por el interés de lo que cuenta: la intrahistoria del propio Dpto. de la Verdad, primero relacionado con los documentos secretos incautados a Hitler y luego con la decisión de un presidente tan alevoso como Nixon de encargar la dirección del Departamento a un Lee Harvey Oswald que es todo un hallazgo.
"Los cadáveres de Adolf Hitler y Eva Braun fueron encontrados calcinados. Un agente americano de la OSS, infiltrado en el Ejército Rojo, descubrió una biblioteca secreta en el búnker, parcialmente quemado. La biblioteca contenía documentos históricos que databan del Sacro Imperio Romano, en el primer milenio d.C. Los documentos confirmaban los rumores que el alto mando nazi creía que el mundo era maleable por creencias intensas. Que si suficientes personas creen que algo es verdad, entonces se vuelve verdad. El mundo se reescribe a sí mismo por esa creencia."

Finalmente el Vol. 4, titulado El Ministerio de la Mentira, está centrado en el Departamento espejo en la Unión Soviética: Verdad frente a Mentira. Aunque todos sabemos que la realidad no suele ser blanca o negra. La Guerra Fría fue una lucha secreta y encarnizada en la que todos manipulaban cuanto podían. Pero aquello terminó cuando Cole sólo era un niño, mientras que ahora ha de hacer frente a las tentativas de Sombrero Negro por hacerse con sus servicios. Todo ello con el hándicap del monstruo que lo atormenta desde su infancia... y que su marido está siendo atraído, subrepticiamente,  a la siniestra organización del Sombrero Negro. 

Este volumen lo vuelve a dibujar Martin Simmonds con el mismo estilo y acierto; pero ya no es lo mismo. De hecho hay textos de viñetas repetitivos. Dicen que Tinion IV se ha tomado un descanso para volver con más casos. 
En cambio yo creo que lo mejor ya ha pasado.
Los dos volúmenes iniciales son un auténtico portento.





No dejaré de subrayar al acoplamiento tan íntimo que tienen guión y dibujo.
Martin Simmonds bebe de la escuela de Dave McKean y ese estilo rallado y distorsionado se adecúa perfectamente al misterio y secreto de lo narrado. Muchas viñetas semejan sombras o manchas, enfatizando lo confidencial del asunto, como esos documentos censurados por un rotulador. Las complejas composiciones de página, con multitud de viñetas abiertas y de doble página, nos traslada la amplitud y alcance del mundo conspiratorio.

Dada la envergadura de la trama, el cómic no puede eludir páginas completas dedicadas a la exposición de los orígenes y desarrollo de estas teorías. Pero no creo que aburran. Lo que cuentan tiene un interés palpitante: como esas carpetas que le llegan a un periodista (cap. 4. Los ojos en las paredes) con expedientes secretos firmados por un director del FBI fulminado. Allí se explican los movimientos del Estado profundo para poner y quitar presidentes de EEUU. Una invitación a ver desde otro prisma el asesinato de Kennedy y las presidencias de Reagan o de Obama. 

Otras exposiciones son más historiográficas y nos hablan del origen pagano de la humanidad que fue tamizado por el cristianismo y desembocó en sociedades secretas como los masones, rosacruces y Órdenes Herméticas como la Golden Down. Por supuesto no faltan referencias a Madame Blavatsky, Alisteir Crowley y hasta los sabios de los protocolos de Sión

Que Lee Harvey Oswald aparezca como jefazo del Departamento de la Verdad ya nos descoloca y su historia no es manca; pero yo me quedaría con el conseguidor Hawk Harrison, vaya tipo. Él es el verdadero mentor de Cole, el que le guía por los nueve círculos del infierno... hasta mostrarle una posible y arriesgada salida.



Hawk se llama a sí mismo "el hombre mágico". Lleva décadas moviendo los hilos entre las sombras para provocar lo que América necesita; porque al final se trata simplemente de eso, de poder.  Llegamos a leer "hay que anteponer el bien del país"; lo que quiere decir, hemos de ser los dueños del relato.
"Lo que digo es que todo está conectado con todo. Es un continuo de conocimiento y de símbolos con poder, y si te apoyas en ese poder puedes cambiar el mundo. Me llamo a mí mismo mago, pero soy más bien un sicario. Conozco la historia, conozco los símbolos y los uso para hacer mi trabajo." le dice Hawk a Cole.

Acabaremos conociendo bien a Hawk, un verdadero fontanero de las cloacas del estado; pero sin duda el personaje más sugerente y misterioso es "la dama escarlata". Oooh.
Ella es la amenaza que se esconde tras la niebla, incluso por encima de Martin Baker, el jefazo del Sombrero Negro que está intentando atraer a Cole al lado oscuro. Este papel central de Cole se lo explica el propio Hawk:  
"Lee cree en una mujer escarlata que trata de iniciar una nueva era. Creo que por eso ha decidido que tú eres especial. ¿sabes? entre los cientos de personas que hay en el Departamento de la Verdad, sólo tres han visto a la mujer de escarlata. Tú, Lee y Ruby".



Mis capítulos preferidos son el 3, sobre los "actores de crisis"; el 7 por la exposición esotérica que hace Hawk, y el 8 por narrar de manera formidable unos de los casos más fantásticos, el del Bigfoot.
 
El capitulo 3 se titula Blanco y negro y es el que más me pone los pelos de punta, porque narra una manipulación de la realidad tan factible y salvaje que resulta escalofriante:  aquí no se trata de bulos o ideas abstractas sino de cómo unos tipejos conchabados con políticos y medios de comunicación espurios llegan a acusar a una madre ––que ha perdido a un hijo en un tiroteo–– de que es "una actriz de crisis", que su interpretación está pagada por los demócratas que quieren quitar las armas a los hombres de bien. Puaj. 

El acoso es monumental a través de vigilancias, noticias falsas, llamadas y mensajes. Llegan a crear videos de ella y su hijo siguiendo clases de interpretación. Toda una batería de infundios que le empujan a la enajenación y hasta hacerle dudar de su vivencia.


En el capítulo 7, titulado El trabajo de Denver, Hawk le da una clase magistral a Cole (y a nosotros) sobre la historia de la humanidad desde el punto de vista de las conspiraciones y sus magos.

Por su parte el capítulo 8 se titula Diario de un cazador y está dividido en dos partes porque desarrolla una historia potente y autónoma. Básicamente es la carta de un padre a su hijo relatándole su obsesión por el Bigfoot. Esta carta adopta la forma de un cuaderno de campo con anotaciones y bosquejos de todo lo que ocurrió. Son páginas gourmet de técnica gráfica y narrativa. 

Este relato tiene entidad propia dentro del volumen, no sólo por su particular técnica narrativa, sino por contar con su propio personaje narrador, el hombre que traslada su obsesión a su hijo hasta destrozarle la vida. Además Cole conoce la Oficina de Campo, la "rama Criptozoológica del Departamento de la Verdad", dedicada a matar y hacer desaparecer las ficciones salvajes que un gran puñado de gilipollas logran hacer realidad del tipo bigfoot, yeti, ángeles, alienígenas, fantasmas, etc. Vaya melopea. 
Aquí hay un filón para próximos episodios.

Ni que decir tiene que el capítulo 10, con el que acaba el segundo volumen —El Infierno de Hawk— te hará asomarte al abismo de hasta dónde los Tulpas están ocupando la realidad.