Mostrando entradas con la etiqueta SeresMitosLeyendas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SeresMitosLeyendas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de diciembre de 2023

LAS PINTURAS NEGRAS de GOYA

Goya, "La Romería de San Isidro" (detalle)



















     En 1819 Goya se traslada a la Quinta del Sordo, en las afueras de Madrid. Tiene 73 años, está cansado, amargado y sordo. Ha perdido el favor del rey y teme que su actitud liberal le perjudique aún más ante la violencia represiva del absolutismo. Sus amigos políticos ya se han ido de España y él acabará haciéndolo en 1823, cuando se traslada a Burdeos donde morirá cinco años después.
 
    A su alrededor España lleva años sumida en una disputa muy profunda que enfrenta a los defensores de la Constitución de 1812 y a la monarquía absolutista de Fernando VII. Al Sexenio Absolutista (1814-1820) le sigue el pronunciamiento de Riego que favorece un Trienio Liberal (1820-23) que concluirá al ser ocupada España por el ejército francés de los Cien Mil Hijos de San Luis. Esto facilita que Fernando VII abola la Constitución y reinstaure la monarquía absolutista.

    El genial pintor no sólo se había quedado sordo, sino que también venía sufriendo distintas crisis que iban acompañadas de estados febriles, delirios y vómitos. En 1820 Goya dedica al doctor Arrieta una pintura en la que se retrata atendido por el médico. Esto hace suponer que al principio de su estancia en la Quinta, el pintor estuvo enfermo. En esa obra llaman la atención una serie de figuras fantasmagóricas que aparecen en segundo plano. De todos modos la enfermedad por sí misma no explicaría el origen de las Pinturas Negras ya que Goya venía trabajando en Los Disparates, todo un preludio de las mismas, desde 1815. 

    Hoy sabemos que la sordera y algunas de las crisis que tuvo a lo largo de su vida, fueron debidas a una intoxicación por plomo, elemento muy presente en el color blanco albayalde que utilizaba profusamente. Esto ocurrió porque a Goya le gustaba preparar sus propios colores, majando los minerales en el mismo estudio.


     En este contexto personal y sociopolítico es cuando Goya se retira a la Quinta del Sordo, comprada por 60.000 reales en las afueras de Madrid, cuyo nombre se debía a la sordera que asimismo sufrió el anterior propietario. Allí, encerrado con sus recuerdos y tormentos, lleva a cabo 14 pinturas murales que se ejecutaron al óleo directamente sobre las paredes secas de dos salas, el comedor en la planta baja y el gabinete en el primer piso. 

    Son pinturas de temática amarga en las que predomina el color negro y un tono netamente alegórico. En los murales aparecen personajes esperpénticos y monstruosos que conectan con la mentalidad popular de la época enfrentada al desarrollo de la razón impulsado por la Ilustración francesa.

     Las Pinturas se conservaron en la vivienda hasta que el barón Fréderic Émile d’Erlanger, propietario desde 1873, decidió despegarlas del muro y trasladarlas a lienzo en 1875. Aunque el traslado lo ejecutó el restaurador del Museo del Prado, Salvador Martínez-Cubells, la técnica utilizada -el strappo- fue muy dañina para los originales que perdieron gran cantidad de capa pictórica en el proceso. Esto obligó a someter a los lienzos a un abundante tratamiento de retoque y restauración. Las Pinturas Negras fueron expuestas con escaso reconocimiento en la Exposición Universal de París de 1878 antes de ser legadas definitivamente por el barón al Museo del Prado en 1881. Las catorce obras que conforman la colección fueron expuestas en conjunto y por primera vez en el Prado, en 1898.





     Los estudios radiográficos de las pinturas han permitido conocer que debajo de éstas había otras de muy diferente estilo como se puede apreciar en los paisajes del Duelo a garrotazos, que Goya parcialmente reutilizó. 

     Aunque no hay un consenso pleno sobre la disposición original de las pinturas en la Quinta, ésta se ha podido determinar gracias a la información suministrada por diferentes documentos, entre ellos el inventario realizado por Antonio de Brugada a la muerte de Go­ya (1828) y las fotografías de Laurent, hacia 1864.




     Las Pinturas Negras estremecen y fascinan de forma inmediata. Durante sus dos siglos de vida han sido objeto de estudio y debate. Hay quienes dudan de la autoría de Goya, mientras otros echan en falta un mural número quince. Pero yo creo que ahora mismo lo que cuenta es su legado, la posibilidad de bucear en esas oscuras simas llenas de seres deformes donde se aúna lo monstruoso y lo humano. 

     Las pinturas son inconfundibles porque al verlas nos golpea su terrible patetismo y esa lúcida representación de lo grotesco. El ambiente lúgubre y expresionista impacta en nuestra sensibilidad y nos sorprenden sus figuras alegóricas sobre la decrepitud de la vejez, la superstición o la presencia de la muerte. En todo caso muestran un profundo pesimismo sobre la condición humana y se revelan como una auténtica catarsis. 

     Técnicamente son muy radicales. Goya consigue crear un ambiente siniestro gracias a un cromatismo muy oscuro y limitado, donde predominan los negros, marrones y ocres; típicos del expresionismo pictórico. También por el acusado uso de luces y sombras. Goya enseñó a todos los pintores posteriores la libertad de ejecución a base de pinceladas sueltas y empastadas que aportan a estas obras una enorme fuerza expresiva. Además, en ellas, prescinde del contexto que permita conectar las escenas con sus fuentes mitológicas o históricas: lo que le interesa destacar es la acción y las emociones de los personajes.

     No se sabe si fue una declaración de intenciones, pero la primera obra que se veía nada más entrar en el casa era Una Manola: Leocadia Zorrilla; el retrato de quien se considera que fue su amante. Nos llama la atención el modo en que está unida la belleza de una mujer y la presencia de la muerte, en el túmulo de al lado.

 Saturno devorando a su hijo también te recibía en la primera planta. Un mito reinterpretado muy personalmente y con un claro contenido político. Saturno aludiría al Estado que devora al pueblo representado en el hijo del dios. 

Aunque también se ha visto como una reflexión sobre la vejez y la destrucción de la sexualidad en la figura de la muchacha. La obra es un magnífico precedente del expresionismo. 


Goya reinterpreta las referencias mitológicas y bíblicas con las claves de su tiempo. Así ocurre con Saturno devorando a su hijo, Atropos y Judith y Holofernes. En este último se representa la escena bíblica en la que Judith corta la cabeza del caudillo asirio Holofernes. Goya se aleja de la iconografía tradicional del suceso ya que de Holofernes sólo se ve un fragmento de cabeza y no hay telas que delaten la tienda de campaña. En cambio la luz se centra en el rostro y el brazo armado de Judith; señalando la emoción de la violencia.

Recordemos que muchos artistas han usado la referencia bíblica de Holofernes para aludir a la muerte del tirano. En este sentido Goya podría haber simbolizado la muerte de la tiranía de Fernando VII durante el Trienio Liberal.

Aunque también hay quien ha querido ver un paralelismo entre este cuadro y el de la Manola: ambos retratan a una hermosa mujer unida a la muerte.  

Las Pinturas Negras manifiestan una visión fatalista de la España de principios del XIX, sumida todavía en un oscurantismo religioso e irracional. 

Goya actuó como un visionario que se adelantó a su tiempo, como Fuseli o William Blake, planteando soluciones expresivas propias del romanticismo, del impresionismo y del expresionismo; pero también exponiendo con la libertad de un genio los males de su época. 
 








En El Aquelarre o El Gran Cabrón, Goya refleja un conjunto abigarrado de rostros deformados por un dramatismo expresionista: ojos, bocas y frentes se distorsionan por el temor ante la poderosa presencia de un macho cabrío que representaría lo irracional. 

Llama la atención la figura femenina que hay a la derecha, reflexiva y separada de la muchedumbre; podría corresponderse con la presencia aislada de “la razón” ante “la sinrazón”.

Hay un pequeño grupo de Pinturas que comparten este tipo de composición, una abigarrada multitud compuesta por seres grotescos cuyos rostros son una horrible mueca de terror o embriaguez, así La Romería de San Isidro, El Santo Oficio o este Aquelarre. Estos grupos numerosos son tratados por Goya como una unidad orgánica que mira, grita o se asusta a la vez, como si fuese una sola bestia multifacetada.  

Goya, "La Romería de San Isidro"









La romería de San Isidro es como una imagen en negativo de un acontecimiento luminoso y festivo. Un grupo de romeros de toda condición social avanza hacia nosotros en una noche que parece la de difuntos. En la escena destaca en primer plano un grupo de hombres que cantan ebrios con gestos exagerados o de sorpresa.

En todas estas pinturas el artista nos muestra aspectos de un lenguaje pictórico que ha evolucionado considerablemente. No solo huye de cualquier pauta académica sino que dota a su pincelada de una manifiesta libertad. Las miradas espantadas o la distorsión de rostros, gestos y actitudes se han pintado con brochazos enérgicos, visibles a primera vista por los acusados contrastes entre blancos, ocres y negros. Los fondos planos también ayudan a que destaquen todavía más las figuras. 

Goya, "El Santo Oficio"
















El perro semi-hundido es la más moderna de las Pintura Negras. Su tratamiento es tan radical que parece una obra del siglo XX. El reciente descubrimiento de un negativo fotográfico de Laurent nos lleva a pensar que el perro mira a dos pájaros que revolotean más arriba, aunque la imagen no parece del todo concluyente. 

De todos modos, mire a los pájaros, al futuro o a la salvación, la imagen se ha convertido en icónica y en un verdadero emblema del arte y la cultura contemporáneos ya que ha sido comentada en diversas novelas, poemas y cuadros durante todo el siglo XX. El artista Antonio Saura la dedicó un profundo ensayo y realizó a lo largo de toda su vida una serie de obras que tienen como punto de partida este cuadro con la cabeza del perro asomando detrás del montículo: "Desde niño me he sentido fascinado por esta imagen extremosa que, por extraños vericuetos, ha permanecido siempre asociada al recuerdo del patito feo del cuento infantil y a su manifestación de asombro al surgir del redil y contemplar la vastedad del mundo.


El blog MundoArteHistoria nos revela esta contemporaneidad de Goya:
"Desde Munch, con El grito, convertido en un icono social y plástico universal, hasta “los ojos [que] empezaron a desear y a sufrir y las bocas a gritar y a morder” de Antonio Saura, la modernidad artística parece haber seguido la estela de Goya, parece haberlo convertido en el referente más elocuente, a través de pinceladas expresionistas, los empastes y trazos más furibundos de la abstracción, o las aceradas imágenes de esa suerte de nueva figuración que alentó la llamada Escuela de Londres y el nuevo expresionismo alemán. Se trata de una forma de entender y de expresar la realidad más profunda, que arrancó con Goya y que ha generado las magníficas y, a veces aterradoras imágenes del mundo moderno."
La más evidente característica del cuadro es su escuetísima composición formal. Una desmesurada y vertical zona dorada acentúa el contraste con el talud horizontal de color marrón como la tierra. El tercer y último elemento se sitúa en la misma línea que divide ambos espacios inertes, allí  surge esa cabeza mínima y oscura que parece sobrecogida. 

Una vez más Goya consigue que nos centremos en las emociones del protagonista, porque no sabemos si mira, se esconde, se hunde o padece una angustiosa inseguridad. El "gesto humano" del perro  y la resonante simpleza del cuadro lo convierten en una imagen paradigmática. 

☙☘❧


Hay quienes han dado coherencia a las pinturas de la planta baja al hacer notar que recrean el mundo de la noche, cercano a lo infernal. Así se puede apreciar en Saturno, el Gran Cabrón o La Romería de San Isidro. Pero la variedad temática es grande y yo preferiría reunir ahora un pequeño grupo de obras que comparten la representación de escenas costumbristas con personajes individuales: Hombres leyendo, Dos mujeres y un hombre, Un viejo y un fraile y Dos viejos comiendo

En estas pinturas ha desaparecido cualquier amable pintoresquismo para convertirse en un amargo comentario sobre la condición humana. Seres lujuriosos, rasgos bestiales, cabezas que parecen calaveras junto a un alto grado de abstracción formal sobre un fondo siempre negro, nos permiten asomarnos al universo sombrío que rodeaba a Goya. 


Goya, "Dos mujeres y un hombre"

Goya, "Dos viejos comiendo sopa"




Goya, "Dos viejos"



Goya, "Hombres leyendo"


En el cuadro "Hombres leyendo" se interpreta que leen un panfleto político, tal y como se solía hacer en las múltiples tertulias políticas clandestinas que se produjeron en los agitados años del Trienio Liberal.




Duelo a garrotazos presenta una lucha cruel y ciega que sólo acabará con la muerte de uno de los contendientes. El contraste de ese odio mortal con el luminoso paisaje del fondo es tremendo. Sin duda se trata de uno de los más bellos paisajes pintados por Goya merced al tratamiento de la luz y a esa atmósfera tan liviana donde la tragedia parece no tener cabida. Se trata de otras de las imágenes icónicas de Goya repetida e interpretada en muchas ocasiones como el persistente enfrentamiento civil entre españoles. 

Goya, "Las parcas"














En Átropos o Las Parcas, Goya altera la narración clásica de Hesío­do que le sirve de fuente. Explica Hesíodo en la Teogonía el nacimiento de las hijas de la Noche, Cloto, Láquesis y Átropos, que conceden a los mortales la posesión del bien y del mal, persiguen sus delitos y los delitos de los dioses. 

El artista incluye un cuarto personaje, un hombre inerme, conducido por las diosas en un paisaje que recuerda  a algunos de los realizados en Los Caprichos. Este fantástico, a la vez que realista, paisaje nocturno, plateado, contrasta con la luminosidad de Asmodea, una obra ante la que han fracasado todos los intentos de interpretación. 
















                                        ☙☘❧

 

Después de dos siglos las Pinturas Negras no se han agotado y siguen componiendo uno de los corpus pictóricos más sugestivos e inquietantes de la Historia del Arte. Suponen una de las visiones más tenebrosas del ser humano que aquí se asimila a lo grotesco: "Cabe hablar de metamorfosis y deformaciones, comicidad radical, pero también de tragedia y sátira”, como apunta Valeriano Bozal en su magistral tratado.

Son muchas las interpretaciones que se han dado al conjunto. Unas se centran en la ancianidad del pintor para apreciar su preocupación por el paso del tiempo y la muerte. Otras en ese espíritu inquieto que interpreta en clave mitológica y bíblica la sociedad atrasada y las supersticiones de su tiempo. Pero de lo que no cabe duda es que representan el grito desesperado de un alma atormentada en la recta final de su vida. 

miércoles, 29 de mayo de 2019

MELUSINA - según A.S. Byatt


En la maravillosa novela de A.S. Byatt, Posesión, se cita y entrevera el mito de Melusina con una incidencia tal que quizá no ha sido suficientemente señalada. Porque aparte de la trama principal del descubrimiento de la secreta relación entre el poeta triunfante R. H. Ash y la más apartada poeta Christabel LaMotte y de las secundarias sobre el contraste de dos épocas, la crítica al encorsetado mundo académico o de reflexión sobre la creación literaria; podemos ver toda la novela como una rutilante ilustración del mito del hada.
Retiradas del mundo viven las dos amantes, Christabel y Blanche Glover. No tienen obligaciones más que para sí mismas. Mientras Blanche nos remite sin pudor a la Dama Blanca, LaMotte mantiene un carácter netamente francés como la Melusina. La dulzura de su reino se llama Betania, "un lugar donde ni servíamos ni nos servían" -así lo define Christabel- el cual permanece secreto y luminoso hasta la aparición del varón oscuro y dominante, momento en que Blanche rompe su falta de inspiración y comienza su mejor lienzo "Vivien dominando a Merlín", que representa el momento en que Vivien canta el Hechizo que pone a Merlín bajo su poder, para sumirle en perpetuo sueño. A la vez Christabel comienza a dar forma a su mayor poema, "Melusina", que ella califica de epopeya. La fascinación del poeta por esa misteriosa dama es lo que activa tanto su pasión como la acción de la novela. En su relación hay un secreto, como reclama el clásico relato del hada, y una traición. La Melusina/Christabel nos mostrará las dos caras típicas del hada: amante y dragón.
En la página 46 de la novela encontramos esta conversación: 

"¿Conoces la historia de Melusina? 
Era un hada que se casó con un mortal para tener alma, y estableció un pacto de que no intentase verla nunca los sábados, y él lo cumplió durante muchos años, y tuvieron seis hijos varones, todos con anormalidades: orejas deformes, colmillos gigantescos, una cabeza de gato saliendo de una mejilla, tres ojos, cosas así. Uno se llamaba Jofré el del Gran Diente, y otro Horrible. 
Melusina hizo construir castillos, castillos de verdad que existen todavía, en el Poitou. Y al final, como tenía que suceder, él miró por el ojo de la cerradura —o, según una versión, abrió un agujero en la puerta de acero de ella con la punta de su espada—, y vio que se estaba solazando en una gran bañera de mármol. Y de la cintura para abajo era un pez o una serpiente, Rabelais dice que una «andouille», una especie de salchicha enorme, el simbolismo es obvio, y batía el agua con su cola musculosa. Y él no dijo nada y ella no hizo nada hasta que Jofré, el hijo feroz, se enfadó con su hermano Fromonte que se había refugiado en un monasterio, y como no quería salir, apiló leña y lo quemó entero, con los monjes y Fromonte dentro. Cuando se supo la noticia, Remondín (el caballero del principio, el marido) dijo: «La culpa la tienes tú; quién me mandaría a mí casarme con una horrible serpiente.» Entonces ella le llenó de reproches y se convirtió en dragón, y echó a volar alrededor de las almenas haciendo gran estrépito y golpeando las piedras. Ah, y antes de eso le dio órdenes terminantes de que matara a Horrible porque si no, los aniquilaría a todos, y así se hizo. 

Y Melusina vuelve a los condes de Lusignan para anunciar muertes: es una especie de Dame Blanche, o Fata Bianca. Como ya te imaginarás, hay toda clase de interpretaciones simbólicas, mitológicas y psicoanalíticas. Christabel LaMotte escribió ese poema largo y muy retorcido sobre la historia de Melusina en la década de 1860, y se publicó a principios de la de 1870. Es una cosa rara, tragedia y romance y simbolismo a todo pasto, una especie de mundo onírico lleno de bestias extrañas y significados ocultos, y una sexualidad o sensualidad realmente chocante. A las feministas las chifla. Dicen que expresa el deseo impotente de la mujer. No fue muy leído hasta que ellas lo redescubrieron; Virginia Woolf lo conocía y lo señaló como imagen de la androginia esencial de la mente creadora, pero las nuevas feministas ven a Melusina en su baño como un símbolo de la sexualidad femenina autosuficiente, que no necesita al pobre varón. A mí me gusta, es inquietante. Está continuamente cambiando de foco, de la descripción minuciosa de la cola con escamas a las batallas cósmicas." 


                                                    En la pág 46 de Posesión de A. S. Byatt.





Capitel con el hada Melusina en Lusignan, Fancia



▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂
Melusina es una antigua divinidad de la naturaleza relacionada con la fertilidad. Aunque es una hada no tiene origen celta sino francés. La leyenda de Melusina fue recogida por primera vez en el siglo XIV, por Jean D´Arras, para ensalzar los orígenes de la casa de Lusignan. La obra se tituló "Noble Historia de Lusignan o La Historia de Melusina". Más tarde Alemania y Gran Bretaña incorporarían las historias de melusinas a sus respectivos folclores. Según D´Arras, melusina significa prodigio o prodigiosa.
Se puede rastrear aún más remotamente el origen del hada Melusina, por ejemplo pasando por legendarias heroínas como la Reina Sibila de Jerusalen (tan manipuladora como hermosa) hasta las Parcas de la mitología griega, seres que vivían en el Inframundo y que se encargaban de adjudicar a cada persona una parte de bien y una de mal, las cuales podrían acrecentar o decrecer por sus acciones a lo largo de su vida. Melusina es parte de la tradición de las hadas constructoras de monumentos sagrados. Según Cirlot, ella sería "el arquetipo de la intuición genial, en lo que éste tiene de advertidor, constructivo, maravilloso, pero también enfermizo y maligno". Como muchos mitos, Melusina es ambivalente. Asociada a la fertilidad también es considerada una figura perversa.
Melusina anuncia una poderosa energía creativa. Si aparece en tu vida, será para enseñarte a vivir más intensamente, a sostener tus promesas y a respetar los compromisos afectivos. Encarna un enorme poder. Su mito reúne tres figuras, mujer, serpiente y hada, que simbolizan fuerzas naturales y fertilidad.  Su leyenda se incorpora a la cultura europea en cuentos como La Sirenita de H.C.Andersen o en Ondina, de Lamotte Fouque.

Propiamente la historia de Melusina refiere que era una de las tres hijas del Rey Elinas de Albany (actual Escocia) el cual estaba casado con el hada Pressina, quien accedió a casarse con el rey después de hacerle jurar que nunca trataría de verla ni cuando estuviere dando a luz, ni bañando a los hijos. Elinas aceptó el trato, se casaron y fueron muy felices. Tuvieron tres hermosas hijas: Melusina, Melior y Palestina. Pero Mataquas, hijo del primer matrimonio de Elinas, obligó a su padre a romper la promesa empujándolo a entrar en la habitación donde Pressina estaba bañando a las tres niñas. Al incumplir la promesa su mujer enfureció, autoexiliándose con sus hijas en la isla de Avalon. Allí Pressina y las niñas vivieron durante quince años. Cada mañana ascendían hasta el monte Eléonos, desde donde podían ver el distante reino de su padre. Pero al crecer, Melusina apreció injusto su exilio como pago por la culpa de su padre, de modo que, usando su hechicería de hada, encerró a su padre en una prisión rocosa en un monte  Northumbria. Por su fraticidio, Melusina fue condenada a vagar y transformarse en una mujer serpiente cada sábado, hasta que pudiera desposarse con un hombre que accediera a no verla en este lapso.

Después de muchos años Raymondín, sobrino del conde de Poitiers, tuvo un encuentro con ella junto a una fuente. Raymondín había salido de caza y por accidente había matado al conde mientras intentaba ayudarle con un jabalí. Desolado e invadido por la desesperación vagaba por los bosques sin saber cómo trasladar la noticia a los hijos del muerto. En su deambular llegó hasta la Fuente de la Sed y allí se encontró a una bella muchacha vestida de blanco. Era el hada Melusina que al conocer su desgracia le consuela y le ofrece una solución correcta para explicar el accidente. Prendado de su sabiduría y belleza Raymondín la pide matrimonio, a lo que ella accede con la única condición de que los sábados le permita retirarse a sus aposentos, sin ser vista en todo un día y una noche, a lo que su enamorado se aviene sin discusión.

Al regresar a la corte del hermano de su padre relata a sus primos los hechos cabales que condujeron a la muerte del conde. Sus primos aprecian la nobleza de su conducta y no le reprochan nada, al contrario, le ofrecen como regalo de bodas unas tierras que él deberá elegir. De nuevo interviene Melusina para aconsejarle que pida toda la extensión que pueda caber en una piel de ciervo. Acordada la extraña petición Melusina cogió una piel y comenzó a cortar largas y finas tiras que les sirvieron para acotar un inmenso territorio que convirtieron en su feudo. Al contraer nupcias Melusina le construyó a su amado el castillo de Lusignan con la rapidez con que lo pueden hacer las hadas. Después construyó otras iglesias, torres y castillos que dieron riqueza al apellido Lusignan.
Melusina y Raymondín tuvieron diez hijos, aunque todos nacieron con algún tipo de defecto. La pareja vivió feliz durante muchos años, hasta que un malhadado día su hermano, el conde de Forez,  durante una alegre cena precisamente en sábado, vertió insidias en su oído sobre la desaparición periódica de su esposa y la posibilidad de un amante. Espoleado por la sospecha, Raymondin subió a las estancias del hada y la espió por un agujero: Melusina disfrutaba de un casto baño, pero al retozar en las aguas su marido pudo apreciar que de cintura para abajo era una serpiente. Como fuera que Raymondín la amaba prefirió guardar el secreto. Sin embargo, poco tiempo después, su hijo Geoffroy, enzarzado en lucha fraticida con su hermano Fromont, arrasó el convento en donde éste era monje, incendiándolo con todos los frailes dentro. Muy alterado por los hechos, Raymondín rechazó el consuelo de su esposa y la acusó de haber traído la desgracia a su linaje: "¡Quién me mandaría a mí casarme con una serpiente!".
Melusina comprendió que su secreto había sido desvelado y herida por la traición, se encolerizó y huyó volando del castillo, para no volver más que de noche a visitar a sus hijos. Raymondín la perdió para siempre y acabó sus días como ermitaño en la montaña de Montserrat. Según la leyenda, el hada Melusina adquirió la costumbre de volar entorno al castillo de Lusignan cada vez que los condes iban a morir, alertando a sus moradores con gritos y lamentos.

Las hadas tradicionalmente están caracterizadas como mujeres libres, desprovistas de prejuicios morales, plenamente independientes y dueñas de su destino; aunque a veces perversas y con una sexualidad poderosa, e incluso feroz. En el Lancelot en prosa ya sale la Dama del Lago que rapta a Lancelot de los brazos de su madre y lo cría en las profundidades del lago. En este relato encontramos una definición de lo que es el hada: "la doncella que lo ha raptada es un hada. Son llamadas hadas todas aquellas que sabían de encantamientos y había más en Bretaña que en cualquier otra tierra. Ellas conocían la virtud de las palabras, de las piedras  y de las hierbas. Gracias a ellas se mantenían jóvenes, bellas y ricas tanto como querían."

Muchos de los símbolos que representa Melusina nos vienen desde épocas remotas y sociedades matriarcales, donde ejercían el poder en base a su fecundidad y al sacerdocio. La evolución hacia sociedades patriarcales cambió esta imagen por la de hechiceras y brujas. De ahí que Melusina albergue una profunda ambigüedad donde se mezclan promesas de riquezas, amor apasionado, traiciones y lamentos. La discusión sobre la verdadera naturaleza de Melusina puede no tener una única solución. Melusina en el baño nos puede hacer pensar en una sexualidad femenina autosuficiente o quizás en una mujer dueña de su destino. También en la parte oscura (el pecado) de la que se redime el resto de los días; o en la mujer autosuficiente y empoderada que debe esconderse de una sociedad que no la acepta. La traición perpetua a la mujer. La promesa del amor más apasionado que siempre esconde una promesa de cristal.
Escultura de Melusina al lado del río Alzette

Existe una versión luxemburguesa de la leyenda de Melusina que tiene que ver con la conformación de su identidad nacional. En esta versión el conde Siegfried se pierde en el valle del río Alzette y se encuentra con Melusina. Hechizado por su canto y belleza la solicita matrimonio. Melusina acepta casarse con él bajo dos condiciones: nunca tendrá que abandonar su morada rocosa, un lugar llamado "Bock" y, en segundo lugar, el Conde nunca la verá en sábado, un día reservado para ella.
Siegfried está de acuerdo con sus términos y compra tierras alrededor del "Bock" para que sean suficientes pero, acuciado por la falta de dinero, vende su alma al diablo a cambio de un majestuoso castillo. La joven pareja y sus siete hijos viven días felices, hasta que Siegfried, carcomido por la duda, no puede resistirse a mirar por el ojo de la cerradura del baño de Melusina. Asustado descubre que la parte inferior del cuerpo de Melusina es una enorme cola de pez. En el mismo momento, la sirena desaparece en las profundidades del "Bock" (en otras versiones salta por la ventana y desaparece en el río). Ella está obligada a reaparecer en la roca cada siete años en forma de una serpiente de fuego con una llave en la boca. Para liberarla de su hechizo será necesario que un valiente arrebate esta llave con sus propios labios de la boca ardiente y la tire al río Alzette. Esta hazaña aún no se ha logrado.

En la Edad Media, la escritura sobre Melusina tenía una triple función: servía para alimentar mitos familiares y glorificar la ascendencia de las dinastías aristocráticas.Este es el caso de la dinastía luxemburguesa. La alianza de Melusina y el conde Siegfried, el fundador de la ciudad de Luxemburgo, estiliza a la sirena como la primera antepasada y progenitora femenina de los luxemburgueses y la protectora de la ciudad. En la Segunda Guerra Mundial, Melusina se convierte en un símbolo de la unidad e independencia luxemburguesa frente al agresor alemán. A fines del siglo XX, algunos escritores usaron la figura de Melusina como punta de lanza de crítica social. En los últimos años, cada vez más textos feministas dibujan la imagen de una inconformista Melusina, centrada en un discurso de género y configuración de la identidad de la mujer.

Algunos expertos señalan que Melusina puede derivar de “mater Lucina”, uno de los nombres de la diosa romana Juno, esposa del dios Júpiter. La cuestión adquiere más sentido cuando conocemos que los antiguos romanos oraban a mater Lucina para que bendijese los partos y que la celosa Juno, que maldecía a las numerosas amantes de su infiel esposo, transformó en mujer serpiente a una joven llamada Lamia.

También es interesante el paralelismo que nos ofrece Melusina con la japonesa Yuki-onna. No sólo comparten esa blancura única que lucen las hadas, también esta criatura contrae matrimonio con un mortal para acabar siendo traicionada por él. Yuki-onna está asociada al invierno y a las tempestades de nieve. Se la representa como una mujer alta, hermosa y de largos cabellos. Es al mismo tiempo despiadada y serena. En muchas historias Yuki-onna se revela a los viajeros atrapados en la nieve y en otras es ella misma quien los extravía. En todo caso siempre mueren congelados y convertidos en estatuas de hielo. A veces se manifiesta sosteniendo a un niño entre sus brazos para hacerte caer en la trampa. En una de las leyendas Yuki-onna deja libre a un muchacho debido a su belleza y edad. Le hace prometer que nunca la mencionará. En otra leyenda Yuki-onna derrite a su marido cuando éste descubre su verdadera naturaleza.