The Running Man (1982) es una novela de Stephen King de cuando firmaba con el pseudónimo Richard Bachman. En los años ochenta, o sea mucho antes de "El juego del calamar", Schwarzenegger se apuntó a un concurso televisivo de cacería humana en el que se pasó el tiempo corriendo como pollo sin cabeza mientras era perseguido por una banda de sanguinarios asesinos. La película, 一"Perseguido" (Paul Michael Glaser)一 es un típico producto de serie B a mayor gloria del más elemental Pim, Pam, Pum.
La versión que hoy nos ocupa es otra cosa. Aunque el esquema básico de la novela sirve para ambas, esta versión de Edgar Wright recoge con mayor amplitud la carga distópica de la novela y, sobre todo, se adapta como una segunda piel a estos tiempos de desesperación, fake news, manipulación televisiva y populismo. Eso sí, mantiene un aspecto ochentero en los set pieces que nos recuerda al Paul Verhoeven de Robocop y Desafío Total o al John Carpenter de Escape from New York.
La película presenta una sociedad muy estratificada con los más miserables sobreviviendo en inmundos guetos y los muy ricos aislados en sus zonas de lujo, protegidos por un fuerte cordón de seguridad. Ben Richards (Glen Powell) ha sido despedido por ejercer de sindicalista y no tiene otro modo de afrontar los gastos de enfermedad de su hija que apuntarse a un reality televisivo, donde se convertirá en la presa de una cacería humana. Una guardia de asesinos profesionales lo perseguirá hasta darle caza mientras él intentará evitarlo.
El concurso está previsto para 30 días, cuanto más dure más aumentarán las audiencias y el premio pero también el peligro; porque Richards no sólo deberá burlar a los Cazadores sino a un público adicto a la sangre que ansía verle caer. Porque la cadena lo tiene todo bien montado. Cualquiera que lo vea por la calle podrá delatarlo y conseguir una jugosa recompensa. Del mismo modo, para aumentar la inquina, no dudará en lanzar bulos y manipular las imágenes del runner para presentarlo como un terrorista despiadado. "Apagad la televisión" grita él, mirad quien la paga; aunque con la ayuda de la IA lo que se escucha por el televisor es, "lo volaré todo, incluidas mujeres y niños". Es la verdad alternativa, como diría la consejera Conway de Trump o el mismísimo MÁR.
Edgar Wright nos entrega una cinta trepidante, punteada por magníficas escenas de acción que son puro entretenimiento; pero, casi sin darnos cuenta, esta película de pura acción se desdobla en una sátira política de lo más incisiva y feroz. Su caldo de cultivo es la privatización del estado, las fakes news y la manipulación mediática. No olvidemos que la cadena presenta a la guardia de asesinos como "héroes que luchan por la libertad" en una sociedad que repudia a los pobres que debe subsidiar y que Richards se apunta al reality para salvar a su hija enferma, a la que no puede comprar "medicamentos de verdad".
En ese estado de cosas poco podrá hacer nuestro héroe. Todo está controlado por el poder omnímodo de una cadena televisiva que fabrica la verdad que le conviene y dicta lo que hay que hacer. El estado ha desaparecido entregado a la privatización de todo servicio, sea de la policía, la salud o la política. Además, una sociedad depauperada asiste encantada al lavado de cerebro que proporcionan gratuitamente las emisiones de LibreVisión.
Jo, todo esto me suena.
Pero la rebeldía y el coraje de Richards le hacen sobrevivir más de la cuenta, lo que le convierte en una amenaza para el sistema. Incluso llega a contactar con células rebeldes (aquí Michael Cera nos regala uno de los mejores episodios de esta carrera) y se convierte en un slogan de resistencia: "Richards vive", empiezan a clamar las masas.
"Quieren que vivamos enfrentados entre nosotros para que ellos puedan disfrutar del control de la sociedad", se oye en la pantalla.
Jo, esto también me suena.
¿Viviremos ya en una distopía donde el poder económico domina la política en favor de sus intereses y los políticos controlan a los jueces para convertir a los ciudadanos en simples peones?
No me extraña que la taquilla estadounidense haya dado la espalda a esta película; en el imperio de los tecnobros están esperando su propio blockbuster, quizás con un nuevo John Rambo cazando inmigrantes.





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