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martes, 26 de mayo de 2026

EL MISTERIO de LA MUJER TATUADA - de Akimitsu Takagi



Esta novela negra de estilo clásico nos traslada a Tokio durante el verano de 1947. Tras la Segunda Guerra Mundial, la influyente Sociedad de Tatuajes de Edo retoma su actividad celebrando un gran concurso en torno al antiguo arte japonés del tatuaje de cuerpo entero. Toda la ciudad está expectante. El arte del tatuaje es parte de una tradición inmemorial, lo que no ha impedido que haya pasado por períodos de prohibición y rechazo. El concurso es una gran oportunidad para volver a sentirse orgullosos de Japón justo después de haber perdido la guerra y tener que soportar la presencia de las tropas de ocupación norteamericanas. 

Ya en esta primera escena se nos presenta a todos los personajes implicados. Primero Kinue Nomura, la única mujer que participa entre todos los concursantes masculinos. Kinue une a su belleza el ser portadora en su espalda de una obra maestra del tatuaje, una gigantesca serpiente que ilustra una antigua leyenda nipona. Pero Kinue no sólo es una mujer hermosa, también es dominante y además es la pareja del capo Takezo Mogami con cuyo hermano, el vividor Hisashi Mogami, acude al concurso. Por supuesto está presente el profesor Hayakawa, tío de los hermanos Mogami, y experto coleccionista de pieles humanas tatuadas hasta el punto de que es conocido como el Doctor Tatuaje

Quien nos introduce en este mundo un tanto clandestino es Kenzo Matsushita, un joven patólogo que será el narrador de la aventura y cuya curiosidad científica lo ha llevado hasta allí. Kenzo todavía es muy joven e ingenuo aunque está aprendiendo mucho de su hermano mayor, el inspector jefe de la Policía Metropolitana Daiyu Matsushita. Tanto la hermosa Kinue Nomura como su acompañante Takezo se muestran interesados en él hasta el punto de que Kinue lo cita para el día siguiente en un bar sólo para socios que regenta, El Serpiente. No tardarán en iniciar una relación pasional que acabará de la peor manera. 


Kinue se mueve como pez en el agua por los bajos fondos, donde Kenzo es un bisoño: pero un día le confiesa que tiene miedo de ser asesinada y lo cita en su casa para esa misma noche. Cuando Kenzo acude se encuentra con una situación de lo más extraña: la casa está desierta, en el suelo del dormitorio de Kinue hay tres grandes manchas de sangre y sólo se escucha el correr del agua en el baño que está perfectamente cerrado por dentro. Tras llamar a su hermano Daiyu descubren el cadáver desmembrado de Kinue. Cabeza, brazos y piernas están esparcidos por el baño pero no hay rastro del impresionante y codiciado torso tatuado. Se plantea así todo un misterio en una habitación cerrada.

Akimitsu Takagi (1920–1995) estudió ingeniería en la Universidad de Kioto y luego trabajó para la Compañía Aeronáutica Nakajima. Tras la Segunda Guerra Mundial perdió su empleo debido a las prohibiciones en la industria militar japonesa. Por recomendación de una adivina, decidió dedicarse a la escritura. Envió el segundo borrador de su primera novela, El caso del asesinato del tatuaje, al gran escritor de misterio Edogawa Rampo, quien reconoció su talento y la recomendó a una editorial. Fue publicada en 1948. Desde entonces publicó un buen número de novelas (como Luna de miel a ninguna parte El informante) que lo convirtieron en un clásico.

De esta novela me llaman la atención dos asuntos. Por un lado el enorme atractivo de la inmersión en el submundo del tatuaje en Japón y por otro la sorpresa por el carácter tan "occidental" de la novela, a la que se puede considerar clásica en su desarrollo por cuanto nos recuerda irremediablemente a las obras de Dashiell Hammett o Raymond Chandler. Como ellos Takagi es un poderoso urdidor de tramas y sus escenas están llenas de acerados diálogos. El protagonista entrevista a cada testigo e implicado y nos expone los hechos sin apenas conclusiones. Como en las novelas protagonizadas por Sam Spade o Philipe Marlowe, la acción siempre sigue a Takezo y sólo sabemos lo que sabe él. 

Takagi hace patente su homenaje a los clásicos. En los momentos de espera su protagonista, Kenzo, aparece leyendo Los tres ataúdes de Dickson Carr (también conocida como El hombre hueco, una de las mejores novelas del tipo "cuarto cerrado" en las que Dickson Carr fue un experto). En otro momento le interrumpen la lectura de El halcón Maltés y Adiós, muñeca; aunque el homenaje más notorio lo introduce en el último tercio de la novela, en el que aparece un antiguo amigo de Kenzo, Kyosuke, cuya inteligencia y capacidad de deducción, al modo de Sherlock Holmes, conduce la novela hacia su desenlace. Uno de los detalles más brillantes es cuando detecta al asesino por su forma de jugar al ajedrez.


La novela tiene lugar justo después de la 2ª Guerra Mundial pero esa sensación de derrota, edificios destruidos y dificultades apenas se trasluce en un par de pinceladas; como cuando Kenzo reflexiona que "este terrible caso era un reflejo de la ruina moral y la corrupción espiritual de Japón tras la Segunda Guerra Mundial." O cuando se refiere que Kenzo y Kyosuke "discutieron sobre la guerra, la ocupación y el futuro de un Japón con la economía destrozada y al mando de un emperador que había anunciado que no era, después de todo, un dios". 

Esta falta de "color local" también se trasluce en las escasas notas sobre lenguaje, usos y costumbres. Los diálogos son directos y nada ceremoniosos a excepción de un par de ocasiones en que surge el ritual mediante el cual se suele invitar a entrar en casa: "Este sitio es una pocilga repugnante pero, por favor, siéntase como en su casa". Frase que se suele decir por más que la casa luzca inmaculada. En ese sentido está muy lejos de los escombros físicos y emocionales en que nos sumerge la desoladora Tokyo, año cero, de David Peace

Aquí prima la trama sobre la ambientación y en su corazón sí que hay una tradición plenamente nipona, el irezumi, el arte tradicional del tatuaje que se remonta a varios siglos antes de Cristo. En el capítulo 10 el Doctor Tatuaje le hace una completa exposición histórica a Kenzo, mientras visitan la famosa Sala de Especímenes de la Universidad de Tokio.


Hay otro aspecto adscrito a la tradición del país del sol naciente que no solamente está presente sino que dota al relato de un aura oscura y diabólica: el padre de Kinue fue un maestro tatuador que tatuó a sus tres hijos con los tres animales de un mito clásico: "la serpiente se come a la rana, la rana se come a la babosa, la babosa disuelve a la serpiente". Esto sitúa a Kinue y a sus dos hermanos tatuados en el centro de una trama maléfica que amenaza con devorarlos a todos, bajo una dimensión simbólica que trasciende lo meramente detectivesco.
"El hechicero Orochimaru aparece siempre representado sobre una enorme serpiente mágica, ¿no es cierto? -explicó ella señalando la cabeza de serpiente que tenía en el hombro-. Y, si lees la historia, verás que Jiraiya va siempre montado en un sapo gigantesco, y Tsunedahime, sobre una inmensa babosa. Esos tres personajes vivían en la espesura del monte Togakushi, en la prefectura de Nagano, y competían constantemente para ver quién podía formular los hechizos más crueles y poderosos. Cuando mi padre se encontró con una serie de xilografías que relataban una versión antigua de ese mito, se enamoró de las imágenes, así que nos tatuó esas tres maldiciones a sus tres hijos: Jiraiya a mi hermano mayor, Tsunediahime a mi hermana Tamae y Orochimaru a mí."
El profesor Hayakawa completará los conocimientos de Kenzo al informarle que esa superstición se conoce como la de Las Tres Maldiciones y que quizás el gran Horiyasu lo que hizo fue maldecir a sus propios hijos grabando en sus espaldas a estos tres animales.
"Estos animales son los espíritus que acompañan a los tres hechiceros rivales. El hechicero Jiraiya siempre aparece montado sobre un sapo gigante, Orochimaru sobre una serpiente y Tsunedahime sobre una babosa. Si alguien alguna vez tatuara una serpiente, una rana y una babosa en el cuerpo de una persona, las tres criaturas lucharían hasta la muerte, por eso está prohibido. Incluso si un cliente suplicara que se lo hicieran y ofreciera una fortuna a cambio, el artista tendría la obligación moral de negarse."
En este laberinto que forman Kinue y sus hermanos y los dos hermanos Mogami, sólo queda por saber si el caso se resolverá cumpliéndose la maldición o descubriendo motivaciones más infames. 
 










lunes, 13 de abril de 2026

LOS MISTERIOS de LA TABERNA KAMOGAWA - de Hisashi Kashiwai



Deliciosa.
Guardo este calificativo para un tipo especial de obras, aquellas llenas de encanto gracias a personajes e historias que son capaces de provocar el hechizo y la ternura que desguazan este mundo áspero. Eso es exactamente lo que hacen el antiguo policía Nagare Kamogawa y su pizpireta hija Koishi en la pequeña taberna que regentan en Kioto. Allí, aparte de las comidas habituales, ofrecen  un insólito servicio de "investigaciones gastronómicas".

Los clientes que acuden a esta agencia tan particular lo hacen buscando reproducir un plato singular que les permita evocar un momento único de su remoto pasado. Los recuerdos que aportan son vagos y por eso mismo sus intentos previos de conseguir el plato se cuentan por fracasos. De ahí que busquen ayuda para revivir aquel momento mágico. En unos casos se querrá rememorar un instante crucial de la infancia, en otros rescatar la vivencia de un amor pasado y en otros reavivar la calidez de aquel día en que el abuelo le ayudó a uno a forjar su carácter. 

La necesidad de recuperar estos sabores del pasado suele venir determinada por una acuciante situación actual en la que se sienten desorientados. De ahí que yo vea a estos dos investigadores gastronómicos como buscadores de una llave mágica que les permita abrir ese baúl olvidado donde atesoran un trance capaz de orientarlos de nuevo. "El caso es que sufrí un impacto emocional muy grande cuando estaba comiendo y tengo lagunas en la memoria acerca de lo que sucedió antes y después", se llega a expresar en la página 52.

Kioto

El esquema de los seis relatos que integran el volumen es idéntico; cada uno se divide en dos partes. En la primera el cliente se presenta en la taberna donde se le ofrece el menú para, a continuación, citarse con Koishi en la trastienda para hablar de su encargo. En la segunda parte el cliente vuelve al restaurante para comprobar el resultado de la pesquisa. La elipsis que se produce entre los dos capítulos esconde la investigación que Nagare expondrá al final de la degustación.
"Nagare, por su parte, se sentó frente a Nobuko y comenzó a hablar.
—El restaurante en el que comió aquel estofado de ternera se llama Grill Furuta. —Hablaba con voz grave, como si pretendiera hipnotizarla—. Está en una callejuela y el rótulo cuelga bajo las ramas de una falsa acacia. Entrando a la derecha hay una barra; usted y su acompañante han tomado asiento allí, en taburetes contiguos, y él le ha pedido la comida al dueño del local: «Dos estofados de ternera, por favor», y éste se ha puesto a pelar las patatas y las zanahorias. Ahora estaríamos en ese momento.
—¡¿Cómo sabe todo eso?!
—Para poder reproducir aquel estofado, tenía que reproducir toda aquella jornada.
—«Toda aquella jornada» —dijo Nobuko sorprendida.
—Fue un día de invierno de hace cincuenta y cinco años. Imagino que hacía frío, como hoy. Aquel hombre y usted quedaron en la estación de Sanjo Keihan: supongo que su intención era llevarla al santuario de Shimogamo. Aunque ahora hay línea directa a Demachiyanagi, en aquel entonces no existía, por eso deben de haber ido paseando hacia el norte por la ribera del río Kamogawa.
Nagare desplegó en la mesa un mapa del área urbana de Kioto y Nobuko se inclinó sobre él para seguir con la mirada el dedo del cocinero."
pag. 61

Ciertamente, en cada caso, no sólo se bucea en la melancolía, sino que se busca ese punto de inflexión que marcó la vida del protagonista. Este procedimiento en apariencia sencillo está lleno de sutiles detalles que ponen en valor tanto la investigación de Nagare como la elaboración del plato en cuestión. Hay que decir que el cliente no sólo accede a la reproducción minuciosa del plato, sino al desvelamiento de por qué aquel momento singular se le quedó grabado.  

La acción es sencilla y minuciosa, haciendo de cada relato una delicada miniatura llena de detalles tan nimios como cruciales. Hay que buscar el barrio, las tiendas, los ingredientes exactos con su denominación de origen e incluso el punto justo de cocción. La capacidad deductiva de Nagare es capaz de llegar hasta al cliente, muchas veces confuso y con recuerdos vagos. El protagonista se reencuentra así con su pasado, liberándolo de la melancolía. Como le ocurre al importante y agobiado señor Iwakura, que busca un sencillo sushi de caballa, pero tan particular que es incapaz de encontrarlo. Lo probó cuando era un niño de ocho años, hace más de cincuenta, y lo único que puede decir es que "lo primero que me viene a la mente cada vez que pienso en aquel sushi es la palabra `felicidad´".





La experiencia lectora es tan evocadora como la que tiene el comensal al sentarse en la mesa. Antes de servirles el plato Nagare les pide que cierren los ojos y sitúen su mente en el momento preciso de aquella degustación.
"-Pues claro -le respondió Nagare en susurros-. Me he empleado a fondo para reproducir este guiso.
Nobuko y Tae comían en silencio, pero a todas luces se veía que estaban pasando un rato de lo más agradable.
Cuando vio que iban a terminar, Nagare les dijo:
-Aunque han comido el mismo estofado de ternera, me atrevería a decir que no les ha sabido igual a las dos.
-¿Qué quiere decir?- preguntó Tae limpiándose la boca con la servilleta.
-A diferencia de usted, la señora Nobuko estuvo sentada media hora a la mesa antes de comer: ese tiempo afecta el sabor. -Le dirigió una mirada afectuosa a Nobuko-. En su caso, el estofado está aderezado con sus recuerdos.
Nobuko se ruborizó."
pág. 67





Hay un aspecto de la narración, casi imperceptible, que quiero hacer notar, pues aporta una hondura insospechada a estos sencillos relatos. Se trata del carácter ritual que impregna esta novela en todos sus estratos. Por ejemplo en su misma estructura narrativa, siempre reiterativa, puesto que cada caso comienza, se desarrolla y concluye de la misma manera. Cada cliente recorre los mismos ritos o pasos: primero ha encontrar la taberna (asunto nada fácil), donde será invitado a degustar el omakase (menú de temporada) antes de transitar por un túnel que le conducirá desde el restaurante hasta la oficina donde expondrá su caso. 

Observemos que en la fachada de la taberna “no solo no había rótulo, sino tampoco la típica cortina que suele indicar que un negocio está abierto". El mismo Nagare defiende que el cliente que está destinado a encontrarla la encontrará, como si el destino estuviese marcado. Recién entrado el comensal afrontará otro rito, el de ser invitado a degustar un omakase, un típico menú de temporada que logrará centrar sus sensaciones evocadoras en la comida. 
"Estamos en primavera, así que me he atrevido a traerle mi versión del famoso hanami bento. La tempura que ve sobre el papel kaishi es de brotes silvestres: kogomi, momijigasa, yomogi, taranome, koshiabura y shiode; le he traído sal de té matcha, pero también puede mojarlas en salsa tentsuyu. El sashimi es de besugo rojo y de pez aguja, pruébelos con salsa ponzu." pág. 164


Como se ve tanto el menú como las muy precisas  elaboraciones están impregnadas de tradiciones y pequeños rituales, a los que no son ajenos los boles en los que se sirve la comida. El conjunto de sabores, olores, texturas y colores busca una experiencia total que conjure a los sentidos, a la memoria y a las raíces de una cultura milenaria. 
     "Suyako cogió los palillos indecisa.
     —No sé ni por dónde empezar.
     —Le dejo aquí la tetera, ¿de acuerdo? Avíseme si desea más —le dijo Koishi, y se marchó a la cocina con su padre.
     Suyako empezó por el moroko. Se sintió atraída por el aire primaveral de los platillos de cerámica de Kiseto en la que estaban servidos los dos pequeños pescados y se acordó de una vez, tres años atrás, en que disfrutó muchísimo comiendo en un restaurante de cocina tradicional de Kioto con su exmarido, Denjiro Okae.
     Le vino a la mente el alborozo de Denjiro al ver el moroko, y cómo la ilustró acerca de su simbolismo como heraldo de la primavera en Kioto y su condición de especie endémica del lago Biwa, y también recordó que, en aquel momento, se había puesto a pensar en lo mucho que el carácter de la gente de la región de Kansai había permeado la personalidad de Denjiro.
     Se comió los dos moroko en un abrir y cerrar de ojos, mojándolos un poco en el aliño de vinagre y salsa de soja. Después pasó al corte de caballa en vinagre enrollado en el nabo marinado. Conocía bien el sushi de caballa (se acordó de que, en una de las tascas de cocina casera a la que solía ir cuando regresaba a la prefectura de Yamaguchi, su tierra natal, en ocasiones servían sushi de caballa de pincho del estrecho de Bungo como cierre del menú), pero sin duda era la primera vez que probaba la caballa en vinagre envuelta en un encurtido. El gusto dulzón del nabo marinado y la acidez de la caballa en vinagre se combinaron en su boca en perfecta armonía.
     La tapa de uno de los cuencos lacados mostraba unos capullos de sauce hechos con la técnica del maki-e, es decir, dibujados con polvo de oro sobre la laca. En cuanto la levantó se escapó un vapor con fragancias de hamaguri y notas de yuzu. Le dio un sorbo al caldo y dejó escapar un suspiro." pág. 108
Templo Higashi Hongan-ji, que el libro sitúa cerca de la taberna Kamogawa



Más que narrar una historia, este libro nos habla de sensaciones y recuerdos. Me gusta especialmente el segundo cuento, titulado Estofado de ternera. Es sencillamente maravilloso. Por él fluyen los recuerdos y evocaciones de seres queridos que se perdieron en el mar del tiempo. Me cautiva la delicadeza con la que Nagare afronta su misión de rescate. El último relato 一Nikujaga一 supone un giro novedoso respecto a lo anteriormente leído. El cliente, en este caso, es un tipo exitoso y arrogante que da por supuesto el fracaso de Nagare. En él se recoge la idea de que los gustos cambian con los años y también de que los recuerdos nos pueden engañar.

Esta novela es la primera de una colección que ya va por la octava entrega. La Editorial Salamandra ha publicado en España las 4 primeras. 

   







👉 Leyendo el libro he recordado el ensayo de Byung-Chul Han "La desaparición de los rituales" (2019). Allí podemos leer: 
"Los ritos son acciones simbólicas. Transmiten y representan aquellos valores y órdenes que mantienen cohesionada una comunidad. Generan una comunidad sin comunicación, mientras que lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad. De los rituales es constitutiva la percepción simbólica. El símbolo, palabra que viene del griego symbolon, significaba originalmente un signo de reconocimiento o una «contraseña» entre gente hospitalaria (tessera hospitalis). Uno de los huéspedes rompe una tablilla de arcilla, se queda con una mitad y entrega la otra mitad al otro en señal de hospitalidad. De este modo, el símbolo sirve para reconocerse. (...)


Al ser una forma de reconocimiento, la percepción simbólica percibe lo duradero. De este modo el mundo es liberado de su contingencia y se le otorga una permanencia. El mundo sufre hoy una fuerte carestía de lo simbólico. Los datos y las informaciones carecen de toda fuerza simbólica, y por eso no permiten ningún reconocimiento. En el vacío simbólico se pierden aquellas imágenes y metáforas generadoras de sentido y fundadoras de comunidad que dan estabilidad a la vida. Disminuye la experiencia de la duración. Y aumenta radicalmente la contingencia.
Los rituales se pueden definir como técnicas simbólicas de instalación en un hogar. Transforman el «estar en el mundo» en un «estar en casa». Hacen del mundo un lugar fiable. Son en el tiempo lo que una vivienda es en el espacio. Hacen habitable el tiempo. Es más, hacen que se pueda celebrar el tiempo igual que se festeja la instalación en una casa. Ordenan el tiempo, lo acondicionan. (...)

Al tiempo le falta hoy un armazón firme. No es una casa, sino un flujo inconsistente. Se desintegra en la mera sucesión de un presente puntual. Se precipita sin interrupción. Nada le ofrece asidero. El tiempo que se precipita sin interrupción no es habitable.
Los rituales dan estabilidad a la vida." 

viernes, 22 de noviembre de 2024

IDÉNTICO al SER HUMANO - de Kobo Abe



Esta novela corta resulta muy paradójica y entretenida. Kobo Abe nos propone un juego de espejos donde se confunden realidad y ficción, locura y cordura. Su lectura pretende seguir una estricta lógica pero nos acabará empujando a un terreno pantanoso lleno de dudas y a un impactante final.

El personaje principal tiene un programa de radio titulado 'Hola Marciano' donde adopta el punto de vista de un supuesto marciano para revelar el absurdo de nuestra existencia. 
"Pregúntese, por favor, si hay alguien que lee los Viajes de Gulliver de Swift como si fueran anécdotas reales. Si acaso lo hubiera, sin duda sería un demente con algo de imaginación. Desde el comienzo Swift creó un personaje ficticio, y de eso no hay ninguna duda. Mi marciano también —estará usted de acuerdo conmigo si ha escuchado siquiera una vez el programa— es un Mr. Gulliver moderno, habitante de una fábula, que, por así decirlo, observa con una óptica distinta el mundo humano para detectar sus aspectos cómicos, no descubiertos en estado normal... Al tratarse de una fábula, ¿por qué no acudir al marciano, ya definitivamente inexistente, en lugar de rebuscar algo más enigmático? 
El hombre se gana así la vida decentemente, pero el lanzamiento de un cohete espacial con destino Marte lo sume en la zozobra. Teme que la realidad sobre la inexistencia de vida en Marte pueda desbaratar su universo de ficción, obligando a cancelar su programa, lo que pondría en peligro su modesto modus vivendi. En esta tesitura mental el hombre recibe la extraña visita de un individuo que se presenta como un marciano auténtico, revestido de una apariencia "idéntica al ser humano". Procede del planeta rojo y su misión secreta es reclutar al guionista como embajador entre ambos mundos. Lo que se desencadena a continuación es un desconcertante diálogo en el que transitamos fácilmente de la lucidez al delirio.


Siguiendo este auténtico diálogo filosófico, tanto el protagonista como los lectores nos preguntamos si el visitante está realmente loco o de verdad es un marciano, por muy inverosímil que esto parezca. Con una prosa punzante y fluida Abe mantiene el interés en todo lo alto, intrigados como estamos por saber hasta dónde podrán llevarnos sus argumentos. Cada vez que el marciano parece desenmascarado, alumbra un nuevo razonamiento cuya lógica parece incontestable. Bajo los auspicios de "la apariencia no siempre es la realidad" o "la duda conduce a la verdad" asistimos perplejos al cuestionamiento de algo que nos parece axiomático, qué es el ser humano.
"Me encuentro en una situación demasiado anormal para convencer a alguien de la veracidad de mi relato. Aunque usted sea un “ser humano”, dudo que reconozca una esencia humana en mí.
     Puesto que el espejo torcido sólo refleja imágenes distorsionadas, toda la lógica se derrumba cuando proyecta una imagen correcta. Desde luego, no habría líneas paralelas si nos saliéramos del espacio euclidiano. Sin embargo, nuestra vida siempre se fundamenta en el marco de leyes empíricas...
     No, dejemos todo esto así. Estas excusas insignificantes terminarán volviéndome más sospechoso y vulnerable. Es inútil proclamarse cuerdo para disipar la sospecha sobre nuestra propia locura. Por el momento, me basta con que usted acepte que el espejo está torcido.
     Imagínese que le llegaran a pedir una evidencia física de que usted es un “ser humano” auténtico, seguro que se molestaría o se reiría sin hacerles caso. Un ser humano lo es porque sí, sin necesidad de demostrarlo, tal como el axioma de las líneas paralelas."
La tensión dramática y los giros narrativos nos arrastran en busca de un desenlace que amenaza con volverse en contra del protagonista. Todo es empezar; porque si cuestionar la humanidad de una persona puede parecer inane, la lógica del debate nos irá arrinconando hasta dejarnos casi sin espacio para refutar. A lo largo del libro la conversación se irá tornando más extraña hasta lograr sumir al protagonista en la duda sobre su propia identidad. 




Formalmente la novela se divide en tres partes con una presentación y un epílogo narrados por el protagonista que rodean a la parte central y principal del libro, donde se desarrolla el diálogo entre los dos personajes. Si recordamos que a Kobe Abe le apasionaba el teatro podemos ver esta parte como un acto listo para representarse.

De todos es conocido que Abe es considerado como el "Kafka japonés" y aquí queda probado. Con un impecable manejo de la alegoría y la sátira trenza un diálogo tan educado como exasperante entre dos seres extraviados que ponen sobre la mesa las obsesiones más habituales del autor; aquellas que lo han emparentado con Kafka o Beckett: el problema de la identidad, el desasosiego de no saber quién soy ni quién es el otro y hasta, en definitiva, el cuestionamiento de la noción de realidad. Obsesiones que también encontraremos en "El rostro ajeno" y "El hombre caja".

El desenlace nos ofrece ecos del final de una novela memorable, El Proceso, de Franz Kafka. En esos últimos capítulos el juego ilusorio planteado por el visitante comienza a envolver al protagonista como una niebla existencial, capaz de provocar un desdoblamiento de la realidad que nos conduce a un enigmático giro que emula al de la cinta de Moebius.

Así, en el párrafo final, el personaje principal se dirige al lector, como ya hizo en la primera parte del libro varias veces, y le suplica que le ayude a entender su propia historia: 
     “Sí, quiero saber: ¿todo esto será la consecuencia de una fábula sometida por la realidad o de la realidad rendida por una fábula? Me gustaría preguntárselo a usted, que está situado fuera de este tribunal. El lugar donde se encuentra, ¿pertenece a la realidad o a la fábula?…”




















👉  Serendipia_____________________________________________________
La lectura de Idéntico al ser humano me ha recordado a un cuento filosófico de Voltaire titulado Micromegas, aparecido en 1752. Este relato es considerado como una de las primeras obras de ciencia-ficción y describe la visita a la Tierra de Micromegas, un ser originario de un planeta de la estrella Sirio. En este relato Voltaire mencionó dos lunas de Marte (Fobos y Deimos), que no fueron descubiertas hasta 125 años después, en 1877, por el astrónomo Asaph Hall. Debido a esta coincidencia (serendipia), uno de los mayores cráteres en Deimos fue bautizado como «Voltaire».
Pues bien, yo creo que todo el mundo ha visto las películas de las hermanas Wachowski, Matrix, donde las máquinas hacen vivir a los humanos en una realidad virtual y éstos salen al mundo real a través de una llamada, cuando descuelgan el teléfono. Pues bien, fíjense en este párrafo de la novela de Abe, escrita ¡en 1967!, cuando un presunto marciano intenta convencer de su origen a un humano.

"Lo que sacó del bolso para deslizarlo sobre la mesa con la punta del dedo fue un coche de juguete, del tamaño de una caja de fósforos.
—Es un coche de maqueta, común y corriente.
—No, señor, no lo es... Es una obra de arte, Toy Art, realizada por verdaderos artistas del juguete. Su estética consiste en crear lo imposible, lo inexistente en la realidad.
Creo que ésta se titula El miedo de la existencia. Al enterarse de que aquí la tratan como una simple maqueta de juego, seguro se enfermarían, literalmente, de miedo.
—Hubieras traído una maqueta de verdad.
—No se me había ocurrido, desafortunadamente... De paso, mire esto también... aunque sé que no le va a convencer...
Entre los dedos apareció titubeante una foto en blanco y negro. Tenía el tamaño de la palma de la mano, con los bordes desgastados. Parecía un objeto ordinario que me costó trabajo reconocer.
—Esto... es una cabina telefónica...
—Déjeme decirle que no lo es, pese a su apariencia.
Se trata de la misma estación de transposición material, que es el sustento de la civilización marciana. Aquí la copiaron hasta en los detalles del diseño.
—Pero la forma del teléfono también es idéntica.
—Sí, me dejó boquiabierto cuando lo vi por primera vez aquí... Hasta la manera de usarlo es idéntica... Levanta el auricular, marca el número para llamar a la estación deseada y coloca una moneda en la ranura que está en el lado derecho. Empieza a funcionar el sistema antigravitacional y usted llega al destino de inmediato, ¡en un tris!."





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Kōbō Abe (安部 公房 Abe Kōbō), seudónimo de Kimifusa Abe, fue un escritor, dramaturgo, fotógrafo e inventor japonés que nació en Tokio en 1924 y murió en 1993.
Era hijo de un médico y estudió medicina en la Universidad de Tokio. Sin embargo, nunca ejerció la profesión, abandonándola para unirse a un grupo literario que tenía como objetivo aplicar técnicas surrealistas a la ideología marxista. En 1948 publica su primera novela, La señal de tráfico al final de la calle. En 1951 obtiene el prestigioso Premio Akutagawa por La pared: el crimen del señor S. Karma. Con La cuarta edad interglaciar (1959), inicia el camino de la “ficción científica”, que tan fructíferos resultados dará en sus novelas futuras.
Tras una breve militancia en el partido comunista, el unánime reconocimiento de sus novelas La mujer de arena (premio Yomiuri 1962) y El rostro ajeno (1964), lo convierte en uno de los escritores contemporáneos de referencia como afirmaron muy pronto Kenzaburo Oe y Yukio Mishima, entusiastas admiradores de su desconcertante universo. Otras novelas destacadas de su vasta obra narrativa son: El mapa quemado (1967), Amigos (Premio Tanizaki 1967), Idéntico al ser humano (1967), Hombre caja (1973), Encuentros secretos (1977) y El Arca Cerezo (1984).
En la década de 1960, colaboró ​​con el director japonés Hiroshi Teshigahara en las adaptaciones cinematográficas de La trampa, La mujer en las dunas, El rostro ajeno y El mapa en ruinas. En 1973, fundó un estudio de interpretación en Tokio, donde entrenó a intérpretes y dirigió obras. Fue elegido miembro honorario extranjero de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en 1977.

lunes, 17 de mayo de 2021

EL LAGARTO NEGRO - de Edogawa Rampo



Esta novela tiene el regusto del folletín y de esas aventuras publicadas por capítulos (como lo fue ella misma) en las que se suceden situaciones extremas que enganchan al lector hasta la nueva entrega. También tiene ese sabor pulp y bizarro que proporcionan los giros imposibles, la maestría para el disfraz que ostentan los protagonistas y las maquinaciones y huidas tan audaces como inverosímiles. Pero de lo que no cabe duda es que se trata de una lectura tremendamente entretenida, con ese punto entre pervertido y siniestro que aporta una malvada de lujo, la señora Midorikawa, la hermosísima jefa del hampa en la ciudad Imperial.

El Lagarto Negro fue publicada en el año 1934 y comparte con las obras de Conan Doyle y de Edgar Alan Poe la creación de un detective imbatible por su arrojo y aguda inteligencia, el detective Kogorō Akechi. La archienemiga en este caso será la astuta y despiadada madame Midorikawa, líder criminal conocida como el Lagarto Negro, por el espectacular tatuaje que luce en su brazo. Esta perversa y hermosa mujer tiene la obsesión enfermiza de coleccionar los objetos más hermosos del planeta y un importante joyero de Osaka posee dos que le interesan sobremanera, el mayor diamante de Japón, la Estrella de Egipto, y una joven hija angelical.
"Lo que yo busco no es su dinero. Lo que yo deseo es reunir todas las cosas bellas de este mundo. Joyas, obras de arte, personas hermosas...
-¿Cómo? ¿Personas también?
-Sí. Una persona bella es superior a cualquier obra de arte."
Para enfrentarse a semejante reto el joyero ha contratado al famoso detective Kogorō Akechi, y es que la propia madame Midorikawa le ha avisado de sus intenciones; lo que da al enfrentamiento ese carácter de juego que a Holmes tanto excitaba. "Comienza la partida" solía decir cuando atisbaba un misterio a la altura de su intelecto.
"He sido yo quien lo ha puesto sobre aviso. Yo, ¿sabes, Jun-chan? no soy tan cobarde como para atacar por sorpresa. Jamás he robado sin avisar antes. Advierto a mis víctimas, como debe ser; dejo que se prevengan convenientemente y así nos batimos en igualdad de condiciones. Si no, para mí no tiene el menor interés. De hecho, más que el objeto sustraído, lo que vale la pena es el combate.
-Entonces ¿también los ha avisado esta vez?
-Sí. Les puse sobre aviso en Osaka... ¡Oh, sólo de pensarlo me retumba el corazón! Kogoro Akeshi será un digno contrincante. Me divierte mucho imaginar que voy a librar con él esta batalla singular." pág. 28
Aunque más que al detective victoriano, esta partida recuerda a las andanzas de Arsenio Lupin, por el carácter insólito y espectacular de muchas acciones, el gusto por el disfraz de ambos contendientes y lo rocambolesco de sus aventuras. Por ejemplo cómo logró el Lagarto Negro raptar a la joven cuando toda la casa estaba rodeada de vigilantes y el propio Akechi custodiaba el dormitorio desde la sala contigua. O dónde logró esconderse Akechi en el barco de madame Midorikawa cuando sus esbirros removieron cada rincón y sentina sin encontrarlo.

 


La acción siempre es trepidante y la trama se convierte en una persecución constante trufada por todo tipo de artimañas. La novela se desarrolla en cuatro escenarios donde se producen escaramuzas y victorias parciales que rápidamente son enjugadas. El primero es un hotel de lujo donde Midorikawa logra raptar a la joven que al poco tiempo es rescatada por Akechi; el segundo es la mansión del joyero, el tercero es el barco donde Midorikawa traslada en secreto su botín y el último es la mismísima boca del lobo, la guarida de El Lagarto Negro, sede de su Museo del Terror. En todos y cada uno de ellos Akechi y Midorikawa ponen en juego su intrepidez y lógica detectivesca.

El carácter aventurero de la obra hace que nos bebamos las páginas como un refresco y volvamos a sentirnos como unos adolescentes siguiendo los lances de este entretenidísimo duelo. Porque en cada celada que se tienden lo que sale a relucir es la admiración y fascinación mutua que se profesan. Hasta se llegan a retar de forma temeraria, haciendo apuestas sobre quién de ellos ganará. La naturaleza aventurera del relato se subraya cuando el narrador se hace presente para llamar la atención del lector sobre algún asunto y así ganarse su complicidad.
"Estimados lectores, graben en su memoria las palabras de Akechi ¿podrá el famoso detective mantener su promesa? ¿No será de nuevo derrotado? Porque, si tal cosa llegara a suceder, no tendría otra salida que sacrificar su profesión."
Si la acción vibrante y las constantes argucias nos llevan en volandas por las páginas, el libro cuenta además con una atmósfera siniestra -la morgue, los clubs, los puertos y las guaridas- digna de las mejores películas de serie negra de los 40. A ello contribuye una pérfida y sensual Midorikawa que en la mayor parte de la novela ocupa el primer plano de la narración.

Edogawa Rampo es el seudónio de Tarō Hirai, quien fue un gran admirador de escritores de misterio occidentales como Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle o Maurice Leblanc. De hecho su seudónimo se corresponde con la transcripción fonética al japonés de su estimado Edgar Allan Poe. Rampo fue el introductor y creador de historias de detectives en Japón y llegó a escribir 67 novelas y 76 relatos que gozaron de gran popularidad. A pesar de que murió en 1965 sus historias siguen reeditándose contantemente y son adaptadas una y otra vez al manga y la televisión. También fue el principal impulsor de la asociación de escritores japoneses de misterio, que, en su honor, creó el premio que lleva su nombre, el más antiguo y prestigioso de su país. 

Hay que recordar que existe otro autor japonés que también quiso emular la figura de Sherlock Holmes. Se trata de Okamoto Kido, (1872-1939), aunque situó a su detective samurai, Hanshichi, en una época remota, al final del período Tokugawa o Edo, entre 1840 y 1860. Kido también dota a su detective de las dotes deductivas de Holmes, pero aprovecha para hacer un retrato fascinante de la vida y costumbres feudales que se daban en la ciudad de Edo. 

Aunque no muy abundante, este recorrido de influencias criminales y detectivescas también se produjo desde Oriente a Occidente, como lo prueban el villano Fu-Manchú creado por Sax Rohmer, cuya primera aparición data de 1913, obteniendo un gran éxito tanto en sus adaptaciones al cine como al cómic. Y por supuesto uno de mis detectives favoritos, el Juez Di escrito por Robert van Gulik, un magistrado sumamente sagaz y educado que ejerce la judicatura en la capital imperial de China en el siglo VII. Van Gulik escribió sus casos basándose en manuscritos donde se relataban hechos criminales y sus actas de investigación.


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EDOGAWA RAMPO, escritor de misterio



Edogawa Rampo (1894-1965) fue el seudónimo de Hirai Taro, creador de la moderna literatura detectivesca y policial japonesa, además de máximo representante del género ero-guro, (erótico-grotesco), relatos con una presencia muy explícita del sexo, la violencia y la muerte planteados como revulsivo contra los tabús y el aburguesamiento de la sociedad. Durante las décadas de 1920 y 1930 Rampo se convirtió en el más popular de los autores de crimen y misterio en Japón.
Tras sufrir la censura durante la guerra (por lo occidentalizado de su obra), se dedicó al estudio y la promoción de la literatura criminal en su país, propiciando la creación de la Asociación de Escritores de Misterio de Japón. También a escribir una serie de novelas detectivescas juveniles pro­tagonizadas por su emblemático investigador Kogoro Akechi y el Club de los Chicos Detectives. Falleció en 1965 dejando tras de sí un prolífico legado literario de historias retorcidas, fas­cinantes y morbosas.

Rampo fue el rey bizarro de los relatos de misterio cuyas fronteras rompió para llevarlos hasta territorios poco frecuentados de terror y perversión. En sus narraciones siempre están presentes el erotismo, lo macabro y lo grotesco, junto a una fantasía muchas veces enfermiza. Su lectura alberga una paradoja. Por un lado son narraciones sencillas y trasnparentes cuya inocencia nos remite a la época inaugural del género detectivesco; pero por otro contienen osadías y tratamientos de lo más moderno, como las perversiones sexuales o la homosexualidad. 
Su estilo es ágil y desenfadado, los giros de sus tramas extremos; la sorpresa y lo insólito asaltan sus páginas como en la mejor novela folletinesca. El carácter osado y pulp de sus obras hizo que se multiplicaran las adaptaciones al manga, el cine y la televisión.
He aquí una referencia de las obras presentes en el mercado español.

LOS CRÍMENES DEL JOROBADO
Editorial QUATERNI, 
Esta novela realmente siniestra te atrapa con su intriga, misterio y crímenes terribles. Se trata de una obra inclasificable ya que en ella encontramos un enigma de cuarto cerrado que, de pronto, se convierte en una mezcla de novela de aventuras y terror habitada por monstruos, piratas y una isla que recuerda a la del doctor Moreau. De hecho el título original es "Koto no Oni" (La isla de los monstruos).
A pesar de haber sido publicada hace cien años no ha perdido ni un ápice de su carácter provocador y sigue siendo una novela terrorífica, sádica y atroz que se desarrolla entre seres deformes y asesinatos inducidos. También resulta muy contemporánea al tratar sin tapujos temas como la homosexualidad.
La novela narra la historia de Minoura Kinnosuke, a quien le es arrebatado el amor de su vida en un brutal asesinato. Ante la incapacidad de la policía para desentrañar el clásico tropo del asesinato en habitación cerrada, Minoura se lanza a resolverlo junto con su amigo Miyamagi Kokichi, detective aficionado, quien también se ve afectado por los asesinatos que están ocurriendo. Juntos darán con la pista de los horrendos planes del Jorobado, cuya pretensión es crear una sociedad de fenómenos repugnantes, enemigos acérrimos de la raza humana.
Su investigación los conducirá de misterio en misterio en un periplo lleno de aventuras y giros inesperados. El propio narrador, muy acostumbrado a hacerse presente en el relato, lo describe así:
"Aunque les parezca increíble a los lectores, toda la serie de acontecimientos que da inicio a mi narración se desarrollaron a lo largo de solo dos meses. Me veo obligado a avisarles de que se encontrarán con asesinatos, amor y comportamientos extraños de una maldad que nadie habría imaginado hasta ahora. Algunos dirán que es una novela de detectives; otros, que es una novela de miedo; y otros, simplemente, que es una novela extraña."
La novela entretiene y fascina siguiendo la estela de unos crímenes atroces, pasiones extremas y villanos de una maldad avasalladora.

EL EXTRAÑO CASO DE LA ISLA PANORAMA
(Editorial SATORI)
En esta novela se aprecian retazos de Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne, y de El jardín de los suplicios, de Octave Mirbeau. También del jardín-museo que Raymond Roussel
 narró en Locus Solus.
La novela nos sumerge en una mente obsesionada por la creación de una utopía ignorando los peligros que entraña; aunque la utopía que guía al protagonista no es de carácter político. Su pertinaz sueño es crear una obra de arte de proporciones colosales fundamentada en la naturaleza, los árboles, las piedras y todo bicho viviente que pulula por la tierra. El narrador mismo nos acerca a esa ambición:
"Igual que los músicos usan sus instrumentos para crear música, los pintores sus lienzos y pinturas o los poetas las palabras, él se serviría del sueño de la naturaleza creada por los dioses, no solo para transformarla a su antojo, sino para dar forma a sus ideales estéticos. En otras palabras, pretendía convertirse en un dios".
Hirosuke Hitomi es un escritor mediocre que vive obsesionado con la idea de crear una gigantesca obra de arte, un paraíso utópico en el que recluirse del mundo. Este sueño lo persigue desde niño aunque carece de la fortuna necesaria para llevarla a cabo; pero cuando fallece un antiguo compañero de universidad inmensamente rico, con el que guarda un inquietante parecido físico, se le presenta una oportunidad. Decide suplantarlo fingiendo una suerte de entierro prematuro a causa de una catalepsia no diagnosticada.
Ya con el control de las finanzas, Hirosuke comienza la realización de su disparatado proyecto en el que se encuentra un escoyo imprevisto, la hermosa viuda de su amigo, Chiyoko, la fruta prohibida de su delirante paraíso.
Panorama no kidan’, es el título original de este relato grotesco, hermoso y perturbador. Nada es lo que parece en Panorama, este paraíso sobrecoge y maravilla al mismo tiempo. La mezcla de misterio, hechos macabros y esa vorágine de escenarios artificiales de la isla Panorama están muy relacionados con la corrupción de la belleza. Las descripciones de los escenarios y trampantojos salidos de la insana imaginación de Hitomi se suceden revelando el mecanismo más tenebroso de la historia, el propio cerebro de Hitomi, que lo sacrificará todo para conseguir su objetivo.
Aunque el relato contiene algunos ingredientes de misterio, se acerca más al género que encumbró a Rampo, el ero-guro nansensu (erótico-grotesco-absurdo). El argumento mezcla los conceptos de muerte y amor con una galopante crisis de identidad para conseguir un relato perturbador.
El estilo de Rampo es ágil, muy colorido y sobre todo eminentemente pictórico: formas, texturas, olores y colores, además de la disposición de los objetos adquieren una importancia capital en la historia. Una de las mejores habilidades de Rampo es crear tensión a través de la ambientación que rodea a sus personajes.
Existe una adaptación al manga llevada a cabo por el magistral Shuehiro Maruo que le llevó a ganar el Premio Osamu Tezuka 2009. Está editado en España por ECC Ediciones en diciembre de 2016.
RELATOS JAPONESES DE MISTERIO E IMAGINACIÓN
(Editorial JAGUAR)
Tras sufrir censura durante la 2ª Guerra Mundial, acusado de una obra occidentalizante, en los años 50 Rampo recopiló sus mejores relatos y los reunió en este volumen, una colección ideal para acercarse al perturbador universo del escritor nipón. 
Entre ellos destaca “La butaca humana”, la extraordinaria historia de un ebanista que se oculta dentro de una butaca para disfrutar del contacto femenino. También “El test psicológico”, donde se percibe el influjo de Crimen y Castigo de Dostievski. Aunque no hay que olvidar relatos tan extraordinarios como "La oruga", "El viajero con el cuadro de las figuras de tela" y "El infierno de los espejos", donde la influencia macabra de Poe prevalece sobre la atracción por el misterio de Rampo.
"La oruga" es un relato negrísimo en el que se mezclan el rechazo y la atracción mórbida por lo monstruoso y lo deforme. De una gran crueldad, resulta aún más terrible por lo que sugiere que por lo que se nos cuenta directamente.
"El viajero con el cuadro de las figuras de tela" es perfecto en la recreación de una  atmósfera onírica e irreal a través de algo tan común como subir a un vagón de tren e iniciar un viaje. 


LA MIRADA PERVERSA
(Editorial SATORI)
Edogawa Rampo además de pionero de los relatos de misterio fue también el exponente máximo del 'ero-guro', transliteración al japonés de la expresión erotic-grotesque; género muy explícito en su fascinación por lo macabro y donde se combina sin complejos la sexualidad más abyecta con el crimen más refinado. La sangre, las parafilias y el fetichismo son de uso corriente en estos textos, llegando a tratar elementos más extremos y subversivos como la desfiguración o la violación.  
El volumen incluye: «El que pasea por el revés del techo», «Pulgarcito baila», «El infierno de los espejos», «Un amor inhumano», «La oruga» y «El hombre que viaja con un cuadro en relieve»Seis historias del más enfermizo y fascinante Rampo, con la base común de la obsesión. El universo que nos descubre Rampo es una pesadilla habitada por personajes deformes y/o extraños fascinados por lo monstruoso y lo bizarro. 
Esta edición de Satori reúne los seis relatos citados, seleccionados y traducidos directamente del japonés por Daniel Aguilar en sus versiones íntegras y sin censura.
Destaca, por supuesto, "La oruga", que también aparece en el anterior volumen; un relato morboso hasta la extenuación. Un veterano de guerra ha quedado horriblemente mutilado y reducido a un tronco sin extremidades que no puede hablar. Su mujer cuida de él pero la relación se torna enfermiza cuando ella descubre que ese amasijo grotesco despierta un extraño deseo sexual que la impulsa a torturarlo. El texto, escrito en 1929, fue el único de Rampo que sufrió la censura militar, seguramente por la identidad del protagonista.
Otro relato que también incluido en el volumen anterior es "El infierno de los espejos", la historia de la obsesión de un hombre por la naturaleza reflectante de los espejos. En su exaltación ordena construir una esfera de dicho material para poder meterse dentro, asunto que nos recuerda al Poe de "Entierro prematuro"; aunque en esta ocasión Rampo se explaya con las posibilidades de los  fenómenos ópticos, las ilusiones y trampantojos. 
"El hombre que viaja con un cuadro en relieve", tiene un tono romántico y gótico. Es una muy curiosa historia de un cuadro que contiene un gran secreto y que recuerda a alguno de los relatos de terror de Henry S. Whitehead.
"El que pasea por el revés del techo" supone el relato detectivesco más clásico, con un protagonista que planea el asesinato perfecto, pero comete un pequeño error. Tiene ecos del Auguste Dupin de su admirado Poe. 
"Pulgarcito baila" también tiene como referente a Poe y su narración "Hop-Frog". Narra la venganza de un enano de circo por todas las vejaciones a las que le sometieron sus compañeros. 
"Un amor inhumano" narra la enfermiza historia de amor de un hombre con una muñeca con la que se encierra en el trastero. La historia cobra un giro cuando su mujer descubre lo que está ocurriendo. 
Los cuentos de Rampo exploran los límites de la psicología y la cordura humana y están poblados por seres deformes, voyeurs asesinos y amores sádicos.

LA BESTIA CIEGA
Editorial SATORI
Moju, título original de la obra, es una de las cumbres del ero-guro; una sucesión de episodios de extremada perversión, sadomasoquismo y delirio solo apta para lectores de estómago fuerte y espíritu desprejuiciado. Cuenta la historia de un asesino en serie invidente obsesionado con el cuerpo femenino, sus formas y texturas. Haciéndose pasar por masajista, secuestra, somete y desmiembra a hermosas mujeres, abandonando después sus cuerpos de formas estrafalarias y con toques de humor negro.
Al principio, se conformará con sofocar sus instintos sexuales, pero el ansia de dominación le llevará a traspasar todas las fronteras imaginables… llegando a rozar el éxtasis con obscenas orgías de sangre que el propio Rampo calificaría de "carnicerías biomórficas". 
El atroz humor negro del relato no consigue disfrazar su ferocidad y su flagrante perversión erótica.
Se trata de una obra que fue editada por primera vez en 1931 pero que, durante la postguerra, Rampo renegó del ero-guro y fue él mismo quien ofreció una versión modificada de este relato para futuras ediciones, eliminando los pasajes más siniestros y de difícil asimilación. Sin embargo, esta edición de Satori mantiene el relato íntegro y original, traduciendo la primera versión. 

LOS CASOS DEL DETECTIVE AKECHI
(Editorial SATORI)
Este volumen es un recopilatorio de las primeras historias del famoso detective creado por Rampo, cuya primera aventura, "El asesinato de la cuesta D", apareció en 1925. Aunque el escritor no parecía muy satisfecho con su creación, enseguida se hizo popular, lo que le impulsó a escribir nuevas aventuras.
En esta colección se nos presentan las tres primeras aventuras de Kogoro Akechi, un detective solitario, residente en una casa de huéspedes (muy típica en la época) y rodeado de libros de misterio. No es raro que el detective se refiera a estos detectives clásicos cuando en los casos hace gala de sus deducciones, siempre sorprendentes y casi irreales. 
El enemigo más usual del detective Akechi es el famoso «Monstruo de las veinte caras» (Kaijin ni-ju menso). El Monstruo de Edogawa es un criminal no violento que roba no porque necesite dinero sino para demostrar lo brillante que es. En sus enfrentamientos ambos se demuestran un gran respeto mutuo. 
En su ánimo de emular a los clásicos, Rampo introduce en los relatos un personaje secundario a semejanza de “Watson”, como contrapunto a las pesquisas de Akechi. Aunque nunca se trata de la misma persona. En cada misterio estos personajes aportan su sentido común, solamente para ser deslumbrados por las increíbles deducciones de Akechi.
En el primer caso "El asesinato de la Cuesta D." Akechi se enfrenta a un asesino que parece haberse esfumado de la escena del crimen, un típico caso de asesinato en habitación cerrada. 
La segunda historia es "El Fantasma" y nos muestra otro de los grandes puntos de conexión entre Conan Doyle y Edogawa Rampo, su fascinación por lo esotérico. Aquí nos presente el caso de un fantasma que atosiga y hace la vida imposible a un empresario de éxito. Aunque evidentemente, todo tiene una explicación lógica a la que se llega con un sorprendente giro argumental. 
El último y más largo relato es "Pulgarcito", uno de los más terribles criminales: un vengativo enano que, despreciado por las mujeres debido a su espantosa deformidad, idea un truculento plan para saciar sus apetitos.

LA BESTIA ENTRE LAS SOMBRAS
Ediciones JAGUAR
Esta novela breve es una de las más interesantes de Rampo por cuanto plantea un un misterio metaliterario narrado en primera persona por un autor de misterio, con autorreferencias a los relatos del propio Ranpo. 
Narra la historia de Shundei Oe, un escritor de historias detectivescas que se ve involucrado en los misteriosos e inquietantes sucesos que le ocurren a Shizuko Oyamada, una lectora y amiga suya, quién se ve acosada por su antiguo amante Ichiro Hirata, también escritor de misterio. 
Ella le refiere las cartas que recibe, donde aparecen detalles tan precisos de su vida cotidiana que la dejan aterrada. El narrador se involucra de tal modo que se vuelve obsesivo, poniendo en marcha una serie de acontecimientos que le hacen cuestionarse sus dotes racionales.
En el primer capítulo el narrador llama la atención sobre dos tipos distintos de historias de detectives. Los que se centran en el análisis de la evidencia física, la identificación de pistas y la deducción de su significado y, por otro lado, los que se centran en la psicología de la mente criminal... El narrador insiste en que es del primer tipo, mientras que su adversario es, por supuesto, del segundo: un escritor cuya identidad real se oculta bajo un seudónimo, y cuya persona real es notablemente esquiva, cuyo tema es una psicopatología peligrosa y que, desde el punto de vista del narrador, parece ser un psicópata peligroso. en su propio derecho.
Un narrador poco fiable nos llevará por una senda llena de trampas hasta un final sorprendente y trágico. 
EL LAGARTO NEGRO
Editorial SALAMANDDRA

Esta novela narra el duelo del detective Akechi con uno de sus más temibles adversarios: la hermosa y pérfida madame Midorikawa, apodada El Lagarto Negro, por el tatuaje que luce en el brazo. Ella supone todo un reto para Akechi porque no sólo le iguala con su aguda inteligencia, sino porque sus motivaciones son distintas de los criminales comunes. No busca el simple beneficio económico, para ella el placer superior es salir victoriosa del reto intelectual que supone llevar a cabo el crimen más imposible. Dada su admiración por Akechi el duelo será de altura. 
Reseña en este blog








Fuentes: artículos de 
Sergio Vera en el Blog Elemental de ElPaís.com,  
* Carolina Pou en la revista digital EcosdeAsia.com