viernes, 4 de septiembre de 2026

A la NOCHE - de Ugo Foscolo


















Se acaba el verano con su algarabía de luces y horas expandidas. Tras tanto ajetreo ya anhelamos la paz y el descanso. Eso me recordó este poema.







 

A la Noche 



Quizás porque de la fatal quietud
eres la imagen, a mí tan deseada vienes
oh, Noche!  Así cuando te cortejan alegres,
las nubes estivales y los céfiros serenos,

o cuando desde el nevado aire inquietas
y largas sombras arrojas al universo,
siempre desciendes invocada, y las secretas
vías a mi corazón dulcemente retienes.

Me haces vagar con mi razón por las huellas
que a la nada eterna conducen; mientras huye
el tiempo perverso y con él las huestes

de pesares que conmigo él destruye;
y mientras tu paz contemplo, se adormece
ese espíritu guerrero que dentro de mí ruge.


 


 Traducción propia



 



Alla sera

Forse perché della fatal quïete,
Tu sei l’immago a me sì cara, vieni,
O Sera! E quando ti corteggian liete
Le nubi estive e i zeffiri sereni,

E quando dal nevoso aere inquiete
Tenebre, e lunghe, all'universo meni,
Sempre scendi invocata, e le secrete
Vie del mio cor suavemente tieni.

Vagar mi fai co’ miei pensier su l’orme
Che vanno al nulla eterno; e intanto fugge
Questo reo tempo, e van con lui le torme

Delle cure, onde meco egli si strugge;
E mentre io guardo la tua pace, dorme
Quello spirto guerrier ch’entro mi rugge.







 



Ugo Foscolo  publicó este poema en abril de 1803, una época de gran agitación, angustia y amargura debido a sus onerosas obligaciones militares y a sus decepciones amorosas. El «tiempo perverso» del verso 11 puede entenderse como una metáfora de su vida personal y del momento histórico que le tocó vivir. Aquí el poeta 
se encuentra observando el anochecer al que ve como como descanso del bregar del día y, por extensión, de la vida.  Cuanto más comprende que todo en la vida es efímero, más se calma su enjambre de preocupaciones y su deseo de afirmarse.
Y es que la vida de Foscolo (1793-1827) semeja la de un héroe romántico durante las guerras napoleónicas. Fue p
oeta, militar, historiador de la literatura, traductor y autor de una novela epistolar y autobiográfica, ´Le ultime lettere di ]acopo Ortis´; una especie de Werther, en la que la pasión amorosa y la pasión política arrastran al suicidio al protagonista. En esta obra además se muestra el disgusto del autor ante la situación social y política de Italia. Algunos críticos la consideran la primera novela italiana moderna.

Sus obras dieron cauce al espíritu nacional italiano frente al absolutismo del Imperio Austriaco. De hecho se cambió su nombre original -Nicoló- por el de Ugo, fascinado por un revolucionario francés refugiado en Roma, Hugo Basville. Foscolo amó y fue amado por hermosas y nobles mujeres y triunfó con una obra poética exigua; pero su compromiso con la libertad de Italia le obligó a exiliarse primero a Suiza y luego a Londres donde se ganaba la vida dando clases, traduciendo y escribiendo comentarios sobre Dante, Boccaccio y Petrarca para The Edinburgh Review y The Quarterly Review, antes de morir en la miseria más absoluta. En 1871, con gran solemnidad nacional, sus restos fueron trasladados y sepultados en la iglesia de Santa Croce, en Florencia.

Foscolo debe su gloria, como Leopardi, a una obra poética no demasiado extensa. Publicó un conjunto de sonetos y dos odas de corte neoclásico, en 1803, bajo el título de ´Poesie´. En 1807 ve la luz su obra más celebrada, ´Dei Sepolcri´, un carmen civil y filosófico en verso blanco con gran poder de evocación. Lo escribió como protesta contra un decreto de Napoleón que prohibía las inscripciones en las tumbas. El corpus esencial de su poesía se cierra con el inacabado poema «Alie Grazie», su proyecto más ambicioso.