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martes, 10 de febrero de 2026

FELL - de Warren Ellis y B. Templesmith



Fell es un cómic descarnado y sangriento que bucea en un barrio marginal extremo, de gran violencia; habitado por ladrones, traficantes de drogas, pedófilos y desesperados. 

Richard Fell es un detective al que han trasladado a la otra parte del río en la ciudad de Snowtown. Allí está el infierno, un barrio sórdido, abandonado de la mano de Dios. "Bienvenido a la luna, detective, a kilómetros de cualquier parte. Más fría que los pezones de un esquimal. Si respiras te mueres". Así le recibe su teniente. Snowtown es un lugar deprimente, terminal. La presencia de la policía solo es testimonial, la de los Servicios Sociales inexistente. Un muladar donde se abandona a la gente... pero Fell (el apellido es una forma del verbo ´caer´) cree que es el lugar ideal para destacar y promocionar. Parte de una certeza: aquí todos tienen algo que ocultar. Empezando por él mismo.

Poco a poco Fell establece su rutina. Enseguida empieza a ver una S tachada en rojo por las calles. Se trata de un talismán del barrio, la marca que protege las casas y las vidas de los suyos frente a los depredadores. También se hace cliente del bar Los idiotas. Le gusta charlar con la dueña, Mayko, una joven de ascendencia vietnamita. Durante una noche que pasan juntos Mayko le marca, grabándole el emblema de Snowtown en el cuello. Ya pertenece al barrio, él le protegerá. 


Otra figura recurrente que se encuentra Fell por las calles es una monja fumadora que porta la máscara de Richard Nixon. La vemos robando a un mendigo, contratando los servicios de una prostituta o adquiriendo una pistola con la que llegará a encañonarle.

Pese al ambiente malsano allí vive gente que arrastra sus propios problemas. La primera persona que conoce el detective es a una mujer que emplea enemas de whisky con su marido porque ya no puede ingerir alcohol. La segunda es una mujer a la que han abandonado. La tercera es una joven que se quiere ir de casa por el maltrato violento de sus padres. Fell va a ser testigo de todo tipo de atrocidades, incluido el abuso infantil por los propios padres. Pronto se enfrenta a su primer caso: el asesinato de una mujer embarazada a la que han rajado para robarle el feto. 


Los casos a los que va a tener que hacer frente son violentos y escabrosos; pero Fell es un tipo íntegro y avispado, todo un carácter. En un lugar donde la honestidad ha desertado él quiere ser la excepción. Siempre pulcro, con su traje negro y corbata. Siempre dispuesto a disparar su indefectible cámara de fotos. Siempre interesado en resolver los problemas, sin eludirlos. Entre sus habilidades destaca su capacidad de observación y deducción. Enseguida detecta la clave del asunto, bien sea cuando visita una casa o cuando tiende una celada en la sala de interrogatorios.

Aunque tampoco es que sepamos mucho de él. No vino a Snowtowm sólo para buscar un ascenso. Un pasado oscuro lo empujó hasta allí y todavía lo acecha desde el otro lado del puente.


La historia, la atmósfera y el arte gráfico se fusionan de maravilla en estas páginas. Ben Templesmith venía de los chirridos y horrores de 30 días de noche y sus secuelas y en 2005 empezaba a convertirse en un artista estrella. Su estilo sucio y expresionista logra crear la atmósfera urbana y agresiva que la historia demandaba. Las imágenes desenfocadas y los trazos barridos vienen como anillo al dedo para reflejar este territorio nocturno, tóxico y arrabalero. En el color se juega con dos tonalidades, más amarillenta y cálida en los interiores; más gris y gélida en los exteriores. Pero de todos modos ambas tienen un carácter frío y metálico.

Fell fue publicado por Image Comics entre 2005 y enero de 2009, llegando a 9 números. Cada uno contenía una historia independiente. El presente volumen reúne los 8 primeros números de la aventura original, incluyendo al final un comentario del autor sobre su génesis; lo que él denomina The Fell Manifest, un reto que se impuso para alumbrar un formato nuevo. 


Warren Ellis venía de triunfar con obras tan resplandecientes como PlanetaryTransmetropolitan o The Authority y buscaba nuevos retos fuera de las obligaciones de las grandes casas editoriales. 

Quería hacer los cómics más accesibles y lograr vender una historia completa por sólo un par de dólares. Para conseguirlo primero determinó un  formato muy concreto: "un cómic de 24 páginas con 16 para la historia y un precio de 1,99 $". A continuación se lanzó a la piscina sin comprobar si había agua: "Lo siguiente fue la estructura. Puesto que sabía que trabajaría sin que me pagaran anticipo, decidí jugármela. No hay trama. No hay plan. Un puñado de persoanajes, un escenario y un género para empezar. Bastante literalmente, crearía todo sobre la marcha. Eso te mantiene alerta."
El tipo dio en la diana. 




...Pero el plan previsto quedó incompleto debido a un fallo informático en el que Ellis perdió docenas de guiones de sus series de cómics. Templesmith afirmó que había un guion listo para el décimo número, pero que la editorial Image Comics se negó a contratarlo hasta que hubiera dos guiones más. Posteriormente surgieron acusaciones contra Ellis por abusos y conductas predatorias que paralizaron su carrera.
Yo creo que leer la obra no justifica su modo de actuar. Efectivamente hay que luchar contra el machismo y el abuso sexual en todos los estamentos y ámbitos.

En el Manifiesto Fell con que concluye el volumen podemos encontrar páginas originales del guión y comentarios sobre el grafismo o la procedencia de las historias, en muchos casos de recortes de prensa; pero a mí lo que me ha llamado la atención es un párrafo donde se explaya sobre la composición de la página.

Cuando lees un cómic puede parecer un simple juego, un desparrame bastante aleatorio  de movimientos, planos y viñetas. Nada más lejos de la realidad. Todo relato contiene un ritmo propio, sea en la pintura, la literatura, la música o el cómic. Para resolver el problema de contar una historia completa en tan sólo 16 páginas, Ellis encontró la solución en la obra de Bryan Talbot.
"Llegué a una solución parcial, como otras muchas cosas que encuentro, en la obra de Bryan Talbot. Ve a por un ejemplar de Historia de una rata y vuelve. Hojéalo. Lo vi en la versión a lápiz en un largo viaje en tren con Bryan, y me explicó el proceso.
Todo está hecho en páginas de 9 viñetas, por su accesibilidad. Pero no quería una composición fija, como en Watchmen o From Hell. Sin embargo, tampoco quería dejarla completamente libre como se hacía en los sesenta. Quería el efecto de la composición formal pero añadiendo unos nuevos toques. Midió las viñetas y los márgenes y creó el cómic en fracciones y órdenes de 9. Suena como un loco o un obsesivo compulsivo, sí. Pero cambia el ritmo. Los humoristas hablan de compás y medio compás en los tiempos de un gag. Bryan hará una viñeta que será exactamente media viñeta de una página de 9, y eso será medio compás, o exactamente una viñeta y media o una viñeta más el margen. De pronto la página es muy flexible, y al mismo tiempo mantiene el efecto, la fluidez y la accesibilidad de una estructura de 9 viñetas. Porque,  a pesar de todos sus horrores, sigue siendo la forma más fácil de leer un cómic. Y quiero que Fell se comunique con vosotros con facilidad."

sábado, 6 de agosto de 2022

NENÚFARES NEGROS - de Fred Duval, D. Cassegrain y M. Bussi



Si básicamente un blog existe para transmitir una opinión sobre algo que hayamos leído, aquí va la mía pronto y rápido: ¡excelente!
Como además el álbum tiene una conclusión tan impactante y sorprendente que debería estar prohibido comentar nada sobre ella, no tengo más que decir: cómprate el libro y pásate un par de tardes gloriosas disfrutando de una obra de trasfondo criminal con un guión, una estructura narrativa y un apartado visual de trazo impresionista realmente espléndida.

La trama se centra en la investigación del asesinato de Jérôme Morval, optometrista de éxito en Paris que tiene una mansión en su pueblo natal de Giverny. Su cadáver ha aparecido en el arroyuelo de unos jardines y el comisario Sérénac junto al detective Sylvio iniciarán las pesquisas para desvelar el crimen. En paralelo conoceremos la historia de tres mujeres de distinta edad que han nacido y viven en Giverny: una niña de 11 años efervescente y llena de vida con un talento enorme para la pintura, una hermosa joven de 36 que ejerce de maestra en el pueblo y que mantiene vivo su sueño de huir de allí y encontrar el amor, y una una anciana con ojos de búho, pertinaz observadora de todo lo que ocurre en Giverny y que ejerce de narradora no sabemos hasta qué punto fiable. Siempre parece presente en todas las circunstancias de los protagonistas mientras pasea con su perro Neptuno. 

Ella misma juega con el lector y le interpela: "os preguntaréis a qué estoy jugando ¿no? qué pinto yo en todo esto. En qué momento dejo de espiar a todo el mundo e intervengo". Ella será quien reúna para nosotros todas las piezas de este dispar y único puzzle donde se superponen el presente y el pasado.




El álbum se divide en tres partes. La primera es una introducción misteriosa y evocadora sobre estas tres mujeres de Giverny, el famosísimo pueblo donde se retiró Monet durante los últimos 27 años de su vida para pintar obsesivamente nenúfares. Las otras dos partes desarrollan tanto las historias de estas tres mujeres como la investigación policial y tienen unos títulos irónicamente pictóricos: "Cuadro 1: impresiones" (¿podría titularse de otro modo estando implicados en la trama Monet y Giverny?). Este capítulo es notoriamente el más largo y en él se desarrollan las tramas, mientras que en el "Cuadro 2. Exposición" asistiremos a un desenlace totalmente impactante que resuelve una trama tan bien urdida que funciona como un reloj. 

Ya la anciana nos había anticipado (¿?) al comenzar el relato que, a pesar de su encanto, Giberny no era más que una hermosa cárcel/parque en la que palpita una tragedia cuyo relato le ocupará 13 días:
"Durante 13 días, durante 13 días solamente, las puertas del parque se abrieron. Entre el 13 y el 25 de mayo de 2010, para ser exactos. ¡Las puertas del parque se abrieron para ellas! Solo para ellas, o eso pensaban. Pero las reglas eran crueles: Solo una podía escapar. Las otras dos debían morir. Era así.
Esos tres días fueron como un paréntesis en sus vidas, demasiado breve; cruel, también. Ese paréntesis se abrió con un asesinato el primer día y se cerró con otro el último día" pág. 7
Los inspectores Sérénac y Sylvio comienzan por analizar la escena del crimen y pronto se hace evidente que al muerto lo han asesinado tres veces: primero lo apuñalaron mortalmente en el camino, luego el asesino lo arrastró hasta el riachuelo y posteriormente le destrozó la cabeza con una piedra, para acabar metiéndolo en el arroyo como si quisiera ahogarlo. El forense lo resume con sorna: "Triple asesinato, cuchillo, piedra y ahogamiento". Al mismo tiempo en el cadáver encuentran una postal de felicitación con el texto "11 años. Feliz Cumpleaños" a la que alguien ha adherido una tira de papel con un verso de Louis Aragon impreso: “Consiento en que soñar se declare delito”.

Cuando descubren que la postal es de hace 15 años mientras que la tira de papel con el verso es reciente y lo suman a que la escena del crimen ha sido manipulada como queriendo componer un cuadro ya existente, la conclusión les remite a un sombrío pasado. El misterio está servido.  

La investigación enseguida se centra en las dos pasiones de Morval, la pintura y las mujeres. El optometrista era un mujeriego redomado como prueban una fotos con varias amantes que alguien envía anónimamente a los policías. Y, por otro lado, su gran deseo era poseer un Monet de nenúfares; lo que relaciona al muerto con el lucrativo y falaz mercado del arte. Entre estas líneas de investigación destaca todo lo relativo a Eugène Murer, acaudalado pastelero que animó y ayudó económicamente a Van Gogh, Renoir o Monet, y cuya nieta Allyson aparece entre las relaciones de Morval. 



Como se ve el álbum atesora múltiples valores. El primero es un guion apasionante que articula con suma precisión varios crímenes,  rumbos de investigación y distintas líneas temporales; lo cual hay que achacárselo a monsieur Michel Bussi, autor de la extraordinaria novela original en la que se basa el cómic. Las diferentes tramas, además, asimilan numerosos personajes y hechos históricos, tal y como lo reseñó el autor al principio de su novela:
"las descripciones de Giverny pretenden ser lo más exactas posibles. Los escenarios existen, (...) La información relativa a la vida, obra y herederos de Claude Monet es auténtica, al igual que la referente a otros pintores impresionistas, especialmente Theodore Robinson o Eugène Murer. Los robos de obras de arte mencionados son sucesos reales...El resto me lo he inventado."

Sin duda las alusiones históricas son de lo más relevante, pero es un asunto no comprobado y casi legendario el que planea sobre la obra de un modo siniestro, la historia del cuadro con Nenúfares Negros. Monet se pasó la vida tratando de captar la luz, por eso tenía al color negro desterrado de su paleta; pero cuando sintió llegar la muerte pintó un cuadro con nenúfares negros que nunca fue encontrado. Un cuadro que acaba convirtiéndose en toda una metáfora.

La adaptación de la novela es modélica y por eso no me extraña que en los créditos figure el mismísimo M. Bussi, ya que las viñetas reproducen con exactitud los capítulos, las escenas, los diálogos, las descripciones y hasta el desarrollo dramático y los pensamientos de los personajes. En este sentido, y dado que el desarrollo de la historia es gemelo, se puede decir que el cómic ofrece un plus sobre la novela, ya que cuenta con el añadido de unas delicadas viñetas que reproducen el estilo impresionista de Monet. Y es un plus nada despreciable.



El volumen no deja indiferente y propone varios juegos de contraste que acrecientan su interés narrativo. Por ejemplo comienza como si se tratase de un cuento infantil: “En un pueblo vivían tres mujeres… la primera era mala.... la segunda mentirosa... la tercera egoista.”. Parece un cuento de niños y brujas. Y lo es pero en otro sentido.

Otro fuerte contraste se da entre la luminosidad de las viñetas impresionistas y la investigación de un oscuro crimen que al final serán tres. Esta idea de manchar algo maravilloso me recordó el cuadro de Bansky, "Show me the Monet", que también utiliza un cuadro de Monet para guarrearlo y presentar así una crítica a la sociedad de consumo que nos consume.

También hay un contraste enorme entre el carácter bucólico del pueblo, con sus casas de vigas cruzadas, puentes y jardines preservados por ley y la sensación de cárcel o de jardín de psiquiátrico que asedia a sus habitantes, tal y como se queja la maestra del pueblo al inspector Sérénac: “Voy a contarle un secreto, Inspector: ¡Giverny es un engaño! Un pueblo maravilloso, pero el paisaje es fijo, inamovible. Está prohibido cambiar la decoración de las casas, pintar las paredes, coger una flor… las leyes lo prohíben. ¡Vivimos en un cuadro! ¡Estamos atrapados!"
Efectivamente esa belleza estática que fija al pueblo como si fuese un inmarchitable cuadro hace que todo parezca fuera del tiempo... y éste es uno de los factores con los que el guión juega brillantemente.

Por último hay un doloroso contraste que afecta a los versos del poema Nymphée, de Aragon, que todos los escolares de Giverny conocen de memoria. Pegados en la tarjeta de felicitación por los 11 años, estos hermosos versos sobre el sueño del amor esconden en la obra una idea abominable.
 










Didier Cassegrain acierta a plasmar unos escenarios encantadores con unos delicados colores pastel, mucho verde y una etérea iluminación que nos acerca, como una experiencia inmersiva, al espíritu del pintor impresionista. Mientras que Duval utiliza con habilidad la voz en off narrativa y el salto temporal sin transición para guiarnos por los meandros de este sólido y eficaz relato que acumula múltiples pistas.











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Michel Bussi, nacido en 1965, es un reconocido autor francés de novela negra, además de politólogo y profesor de Geografía en la Universidad de Rouen. Empezó a escribir ficción en los años noventa pero sufrió varias negativas editoriales. Finalmente encontró la inspiración en las aventuras de Arsène Lupin y logró publicar su primera novela en 2006, Code Lupin. Su relativo éxito lo empujó a escribir al año siguiente Los crímenes de Omaha, con la que ganó varios premios regionales antes de ser reeditada en 2014 por Presses de la Cité bajo el título Gravé dans le sable . Le siguieron Mourir sur Seine y Sang Famille.
Pero sería en 2011 cuando la popularidad de Michel Bussi despegó al publicar Nymphéas Noirs que triunfó unánimemente entre crítica y público, convirtiéndose en la novela negra francesa más vendida de 2011.Con ella obtuvo los premios Prix du Polar Méditerranéen, Prix des Lecteurs du Festival Polar de Cognac, Grand Prix Gustave Flaubert y el Prix Goutte de Sang d’Encre de Vienne entre otros.

Este éxito determinará la impronta de su estilo marcada por el equilibrio perfecto entre intriga y emoción, enigmáticos juegos de espejos y un giro final impredecible que remata su juego permanente con el lector.  
Hasta ahora en España se han publicado 5 novelas:
Nenúfares negros (2011), Un avión sin ella (2013), Mamá no dice la verdad (2017),
No lo olvides jamás (2020), Quizás soñé demasiado (2022)
Tres de sus libros se han adaptado con éxito a la TV en formato de miniserie y Bussi también ha participado en la adaptación al cómic de algunas de sus novelas, como la presente Nenúfares Negros, Gravé dans le sable (2020) y Un avion sans elle (2021).

jueves, 14 de enero de 2021

The FADE OUT - de Ed Brubaker y Sean Phillips

Este ha sido el regalo de mis Reyes Magos, Cristina y Jesús

Obras como ésta reflejan la potencia del noveno arte y no sólo porque reúna en sus páginas bazas muy importantes del sexto (literatura) y del séptimo (cine); sino porque la historia, el estilo narrativo y gráfico, el desarrollo de personajes o la fantástica ambientación histórica en el Hollywood clásico del cine negro, en los años 40, convierten a esta novela gráfica en una indudable obra de referencia. Además el cine negro de esos años de postguerra coincidió con una época no menos negra, la de la caza de brujas propiciada por el senador McCarthy, cuya psicosis anticomunista derivó en una persecución implacable contra cualquier artista que apuntara una ideología progresista. Prevalecía la defensa a ultranza del capitalismo y el statu quo de los poderosos, lo que llevó al mundo del cine a una era oscura trufada de delaciones y listas negras. Ése es el trasfondo de una historia que no deja de sumar capas y capas para mostrarnos las cloacas ocultas del Hollywood clásico que encubría sus abusos y crímenes mientras vendía la magia y el glamour del star system: "El mundo no quería saber la verdad de nadie. Siempre preferían un cuento".

Pero el cómic se titula precisamente The Fade Out (fundido a negro) porque se centra en contar lo que hay tras el brillo de la pantalla. Y el mundo que retrata Ed Brubaker es sórdido a más no poder. Los productores gobiernan vidas y trituran sueños, el sexo se convierte en moneda de pago y los secretos y escándalos en cadenas; mientras el alcoholismo es la gasolina que mantiene el ritmo de la maquinaria y las personas de carne y hueso acaban siendo suplantadas por estrellas rutilantes pero de celuloide.

El personaje principal es un guionista, Charlie Parish, bloqueado desde que volvió de la guerra y que sobrevive a su estrés postraumático regando sus horas con alcohol. 
La primera viñeta nos lo presenta tirado en la bañera de un bungalow tras una fiesta salvaje. A continuación descubre en la habitación de al lado el cadáver de Valery Sommers, la hermosa actriz que el estudio Victory Street Picture acaba de lanzar al estrellato. Las señales en su cuello delatan un asesinato; pero el estudio lo encubre todo, lo presenta como un suicidio y echa mano de una sustituta no menos rubia ni angelical. El espectáculo debe continuar y no cabe el escándalo. 

Pero Charlie no se conforma, quiere saber qué pasó, aunque la borrachera ha sumido toda esa noche en una neblina densa y oscura. Además alberga un secreto que lo maniata. En pleno bloqueo creativo, sólo le queda hacer de "tapadera" y presentar como propios los guiones que escribe su mejor amigo, Gil Mason, condenado al ostracismo por encontrarse en la lista negra de filocomunistas. Ambos son "gente rota" (como reza el título de uno de los capítulos), comparten una vida tortuosa pero están dispuestos a esclarecer el caso: Charlie por la actriz asesinada con la que estaba iniciando una sincera relación y Gil porque está harto del sistema que lo condena. Por el camino se encontrarán tipos aviesos, más cadáveres y secretos inconfesables que están bien enterrados porque amenazan el negocio.

Un guión elaboradísimo centrado en estos dos guionistas, cada uno con sus demonios, nos permitirá conocer las miserias de algunos actores, las humillaciones de muchas actrices y sobre todo cómo se las gastan los departamentos de Seguridad y Marketing de los estudios. No importa si eres gay, asiduo a orgías, corrupto o pedófilo. Todo lo tapará el estudio para que sólo refulja el brillo del neón.
No por arquetípicos son menos interesantes los personajes. Charlie es un guionista bloqueado que se consuela con whisky, Gil solo encuentra una inspiración destructiva en el fondo del vaso.  También es un imán para los problemas; el tipo que siempre está en el lugar equivocado y en el peor momento. Al Kamp y Victor Thursby son los cofundadores de Victory Streeet Pictures, con un pasado a cual más perverso. 

Brodski es el brutal jefe de seguridad del estudio que silencia los escándalos. Dottie Quin es la Jefa de Marketing que recompone el brillo de las estrellas y guarda sus secretos. Todo un ecosistema que refleja convincentemente la época del studio system (monopolio que integraba la producción, distribución y exhibición de las películas) y que una ley antitrust enterraría precisamente en 1948, momento en que transcurre la acción.

El equilibrio logrado entre el desarrollo de la historia y el de los personajes es fabuloso. La narración utiliza frecuentes y cortos flashbacks para dar mayor espesor a los personajes (conocer su pasado y sus errores). Asimismo la investigación obliga a los guionistas a rastrear los orígenes del estudio y sus prebostes para encontrar allí las miasmas de donde surge esta historia de crimen y perversión que discurre por debajo de todo el glamour y los flash.

El cínico expolicía Phil Brodski odia a los mequetrefes a los que tiene que proteger de sus propios instintos. Si hay un actor gay que no es muy discreto, una paliza a su novio lo enderezará; porque eso sí, a la estrella no se la toca ni un pelo, sólo se la asusta. Pero más que en sus sus puños americanos, sus mejores bazas se encuentran en sus archivos. Allí esconde todo tipo de fotos, cartas y pagos comprometedores para asegurarse de que todo el mundo se comporte "adecuadamente". En una secuencia muestra su desfachatez a Gil Mason.
-¿Sabes lo que me gusta de los tíos como tú?
Que no sabéis cuándo dejarlo. Es como si todos hubierais leído Don Quijote demasiado jóvenes para daros cuenta de que era un puto chiste.
-¿Me vas a sermonear con Don Quijote?
-¿Qué?¿Crees que yo no sé leer? El caso es que el Quijote es el gilipollas en esa historia. Sus "nobles ideales" ya era un chiste hace trescientos años. Pero estamos en la puñetera década de 1940... y tío como tú todavía sois incapaces de ver cómo es el mundo.
Lo peor es que creéis que eso es una virtud. Hazme caso. Tú eres el gilipollas de tu historia, Gil."
Sin embargo su archivo no es el único que hay en los estudios Victory Street. El rancho donde se rodaron los primeros cortos de la productora guarda una montaña de secretos y abusos infantiles que son una bomba retardada; siendo el propio Dashiell Hammett (tal cual), quien indica a Gil Mason cómo actuar para destaparlos.
-En la Pinkerton, a veces provocábamos a la gente. Intentábamos que hicieran alguna estupidez. La gente hace muchas estupideces cuando cree que sabes algo.
-Ajá, sí..
-Los ricos son avariciosos Gil... pero su verdadera riqueza son los secretos. Cuando tienes todo el dinero del mundo, es lo único con lo que puedes negociar."

La ambientación por sí misma se alza como uno de los personajes principales. Los estudios, los coches, las fiestas, los clubs..., cada viñeta rezuma el fascinante ambiente de esa época y no es extraño, porque el propio Ed Brubaker nos confiesa en un epilogo su concienzuda documentación. Llegó hasta el punto de contratar a Amy Condit, una experta en la época del Cine Negro en Hollywood que había comisariado una exposición sobre la Dalia Negra: "Así que cuando veas un coche, (una escena urbana) o el interior de Clifton´s, o a Desi Arnz tocando en Ciro´s, así es como era de verdad, o lo más que nos hemos podido acercar." 

También es muy interesante la introducción del volumen, donde el guionista nos explica cómo encontró una hilera de encuadernaciones en casa de unos parientes y que estos libros eran guiones cinematográficos en los que había trabajado su tío John Paxton, un guionista de la Edad de Oro de Hollywood que había escrito para Edward Dimitryk (director de Historia de un detective, 1944) uno de los 10 de Hollywood que acabaron en la cárcel en los primeros días de la Amenaza Roja.  

Esta ambientación favorece una seductora mezcla entre realidad y ficción, entre la verdadera historia del cine y la historia de Charlie Parish. Atravesando esa fina línea nos encontramos con numerosos cameos de verdaderas estrellas de la época. Clark Gable, Ronald Reagan, Humphrey Bogart, Carole Lombard o Dashiell Hammett tienen apariciones puntuales y hasta jugosas. Por ejemplo Ronald Reagan aparece como un actorucho entregado al FBI para delatar a compañeros con ideas progresistas. 

Mientras otros actores aparecen figuradamente, como el director de la película que están rodando mientras ocurren los hechos, un remedo de Fritz Lang; o el guaperas Earl Rath que tiene la sonrisa y hasta el bigotito de Errol Flyn. Pero el que ocupa unas páginas memorables  y dramáticas es Tyler Graves, un trasunto nada disimulado de Montgomery Clift, cuyo accidente de coche aparece plenamente integrado en la trama tras una actuación "muy convincente" del matón Brodski.





La historia de un guionista atrapado en el mundo aparente y salvaje de Hollywood nos lleva inexorablemente al clásico de Billy Wilder, Sunset Boulevard (La caída de los dioses, 1950), pero también a la novela La Dalia Negra, de James Elroy e incluso a la obsesiva Barton Fink de los hermanos Cohen. 

El apartado gráfico por su parte es de los que transmite: tanto el sabor de la época, como ya se ha indicado, como la emoción del momento que relata. Éste es un objetivo declarado por ambos artistas; transmitir sensaciones y sentimientos en cada viñeta: "Tuve mucha suerte al principio de encontrar a Sean, porque no hay muchos artistas en los cómics que puedan dibujar cosas del mundo real —coches, ropa, gente que solo habla— y darle un estado de ánimo y estilo como lo hace". 
Esto es más notorio con la incorporación de la excelente colorista Elizabeth Breitweiser que aporta una gran densidad dramática a las situaciones. El color de las viñetas con el protagonista solitario y atormentado tiende al negro, mientras que las secuencias de fiestas, estrenos y algún momento de felicidad es brillante y dorado. Las viñetas con puñetazos estallan con un violento fondo rojo, la iluminación a través de las persianas crean la atmósfera más típicamente noir, donde no faltan los flashes de los reporteros y las luces de la ciudad... 


No es un cómic de acción, más allá de las peleas a puñetazo limpio; de modo que las conversaciones, deducciones y recuerdos es lo que prima y las viñetas lo recogen con un gran dinamismo gracias a un modelo que ya es clásico en Brubaker y Phillips, una página dividida en una rejilla de tres franjas, donde nada desvía la atención del lector, y que Phillips desdobla puntualmente con fondos de viñetas donde se acopla un segundo plano con recuerdos del personaje o fotogramas de películas. 

The Fade Out fue publicado originalmente en EEUU en 12 números, (de agosto 2014 a enero 2016) que permanecían inéditos en España. Panini Cómics los ha editado directamente en un integral de 400 páginas que es una gozada. Incluye la galería de las 12 portadas originales, un par de ensayos sobre el Hollywood clásico a cargo de Devin Faraci (la triste historia de la actriz Peg Entwistle y el alistamiento de Jimmy Stewart para ir a la guerra) o el detalle del trabajo y documentación que han seguido cada uno de los tres artistas que han elaborado esta espléndida obra.













Ed Brubaker y Sean Phillips son autores de obras tan principales como Sleeper, Criminal, Fatale o Incógnito. 

jueves, 13 de julio de 2017

SCALPED - De Jason Aaron y R. M. Guéra

Concluyo dos semanas apasionantes recorriendo la reserva india de la tribu lakota en South Dakota. Siempre me acompañará en la memoria este extraordinario cruce entre relato policíaco y western visceral. El guionista Jason Aaron ha volcado en la Reserva Prairie Rose todas las lacras del mundo moderno: crimen, drogadicción, desarraigo, corrupción política, racismo, homofobia...
Las reservas indias tienen legislación propia sobre alcohol y juego, e incluso disponen de su propia policía tribal. Todo un ecosistema que gobierna con mano de hierro el corrupto jefe tribal Lincoln Cuervo Rojo.

Scalped significa, "al que le han arrancado la cabellera". Se trata de un cómic violento y lírico como las películas de Sam PekinpahSiendo la trama criminal jugosa y potente; lo que estalla en las viñetas es un trasfondo sociocultural novedoso y complejo en el que Aaron mete el bisturí para exponer en toda su crudeza un entorno social deprimido e inmundo. Arrinconada en la reserva se envilece la antaño orgullosa tribu oglala lakota, ahora postrada en una ciénaga de pobreza, corrupción y pérdida de identidad. Allí se enfrentan los desencantados, los que sólo quieren el negocio del Casino o de las anfetas; y los tradicionalistas, los que quieren mantener su forma de vida y tradiciones.

Esta historia de violencia y crimen es sumamente densa y su maestría se apoya en un crudo naturalismo social (crimen, sexo, drogas y corrupción) y en una galería de personajes increíblemente extensa y singularizada. Dashiel "Dash" Caballo Terco regresa a Prairie Rose lleno de rencor. Su fue siendo un adolescente y juró que nunca volvería. Su dureza y habilidad en las peleas le granjean un puesto junto al jefe Lincoln Cuervo Rojo, el capo corrupto que ha empeñado su vida y regado de sangre su tierra para conseguir abrir un Casino en la reserva.  

Justo cuando faltan sólo unos días para la apertura llega Dash Caballo Terco, un agente infiltrado del FBI. El cráneo rasurado y los nunchakus que usa en las peleas lo identifican. Baylis Earl Nitz es el agente externo que supervisa a Dash. Lleva toda su vida obsesionado con detener a Cuervo Rojo, de quien sospecha que asesinó a dos de sus compañeros en los años 70. Shunka (que significa "perro" en lakota) es un indio avieso y feroz, mano derecha de Cuervo Rojo, le es ciegamente leal. Siempre ha sospechado de Dash y esconde un oscuro secreto en su más profunda intimidad. Catcher es un viejo y destartalado indio que vaga por la reserva como un espíritu agorero. En los revueltos años 60 perteneció al grupo radical Red Power, junto a Gina Caballo Terco (madre de Dash) y el propio Cuervo Rojo; pero acabó convirtiéndose en un alcohólico. Ahora recorre la Reserva como un viejo enjuto y fantasmal, casi como un oráculo. Él mismo se presenta como "maya owicha paka", que se puede traducir como "el destino", y funciona en el relato como el coro en las tragedias griegas: anuncia los desastres, increpa al asesino, previene al protagonista.  Él mismo no sabe si en verdad es un visionario o un loco.

Shunka
Otros secundarios pululan por la reserva, no por ello menos significados. El joven Dino Oso Lento representa el fatalismo del indio que busca huir hacia una vida mejor, pero acaba atrapado en la ciénaga de la corrupción. También está Diesel, otro agente encubierto pero totalmente chalado. Es un marginado au rebours ya que toda su vida ha luchado porque le reconozcan como un guerrero indio, debido a su decimosexta parte de sangre kickapoo. Y la mafia asiática de los Hmong que han apoyado financieramente a Cuervo Rojo y quieren su parte del pastel....y Carol Ellroy, la hija de Cuervo Rojo que se enrolla con Dash arrastrándole al foso de la drogadicción... y el sheriff Karnow que vigila la frontera con Nebraska... y Wesley Willeford un estafador de raza negra que logra empujar a Dash hasta el mismísimo borde del precipicio...
El Sr. Brass

La galería de personajes no tiene desperdicio y su caracterización es portentosa.  La mayoría de ellos abismados a un pozo de autodestrucción, otros embrutecidos y un puñado de ellos malvados filosos y esquinados; como el Sr. Brass, un asiático enteco muy pulcro y educado en el trato; pero letal con sus herramientas quirúrgicas.

Jason Aaron y R.M. Guéra han conseguido con sólo sesenta números crear todo un universo de una gran riqueza argumental y visual. La historia es poderosa y la narrativa espectacular. Dos son los aspectos que más llaman la atención. La vigorosa caracterización de los personajes y los abundantes flashback que rompen constantemente la línea temporal para explicar las motivaciones y secretos de los protagonistas. Todo ello compone un relato de una intensidad fuera de lo común. Otro componente que aporta interés y viveza son los constantes giros del guión.

Cada personaje van ganando complejidad según avanzan los números y sus tonalidades grises huyen  de la simplificación. "¿Crees que un hombre puede cambiar?" le pregunta el sheriff Karnow a Cuervo Rojo. Ellos dos son la mejor respuesta a esa pregunta. Cuervo Rojo es un capo despiadado, pero en modo alguno está libre de tormentos y remordimientos: siempre recordará los golpes de los curas católicos para que olvidase a sus dioses y rezase a Jesús. Tampoco ha olvidado el viejo sueño reivindicativo de su juventud que sigue alimentando su espíritu hasta el mismo día de la inauguración del casino:
"Desde la llegada de aquel puto sifilítico, el tal Colón, los blancos han venido hasta nuestras tierras para llevarse de todo sin pedir permiso.
A los lakota nos quitaron las colinas negras, nuestro Paha Sapa sagrado y los 1.000 millones en oro que había debajo. Se llevaron las manadas de búfalos y las praderas por las que vagaban. Se llevaron el orgullo y la dignidad de la que fue una gran nación, y a cambio no dejaron más que miseria. Cuando se nos haya pagado lo que se nos debe, toda la gente a la que he disparado, acuchillado, rajado, colgado y enterrado por el camino.....todos esos pobres cabrones no habrán muerto en vano. Y por primera vez en mucho tiempo......mis sueños superarán a mis remordimientos."
Toda la historia se vertebra alrededor del asesinato de dos federales en los revueltos años 70. Los jóvenes lakotas organizados en el movimiento Red Power querían subvertir la situación de postración de su pueblo. A ese grupo pertenecían Gina Caballo Terco, Lincoln Cuervo Rojo y Catcher. Aquello se cerró con un falso culpable. Ahora Gina ha sido asesinada y el triángulo lo forman Cuervo Rojo, Catcher y Dash. En estos tres personajes, poderosos, complejos y carismáticos, se apoya todo el gigantesco engranaje de esta verdadera saga trágica que se extiende durante dos generaciones.
Catcher, Cuervo Rojo y Dash
Catcher es un personaje shakespeariano. Es un filósofo. También un visionario y un loco. Fue universitario y su anhelo íntimo siempre fue escribir; pero se le cruzó el alcohol, la política y las visiones de los dioses del trueno. Ahora es un viejo loco que recorre la reserva haciendo honor a su nombre. Proclama que los Dioses del Trueno le han avisado de un desastre inminente, con Dash como protagonista. Tiene la capacidad de ver el animal totémico de cada uno, incluido el de él mismo.
Catcher viéndose con su animal totémico

Como buen poeta (es decir loco y visionario) lanza agudas reflexiones sobre la condición humana.
"-Hay gente que se pasa la vida corriendo y no llega a ninguna parte.
Da igual cuánto lo intentes.
No hay manera de escapar de uno mismo.
Nuestro yo es una prisión. Nos encadena.
Tira de nosotros, queramos o no.
No podemos hacer nada para evitarlo. Para evitar la manera
en que nos hizo Dios. Buenos o malos todos tenemos un papel. 
De una u otra manera todos estamos atrapados.
El truco está en encontrar la libertad que hay en nuestro interior.
En no querer nunca
más de lo que te han dado.
En hacer de tu prisión un lugar tan grande
como el puñetero mundo.

Pero hay gente que no llega a darse cuenta.
Hay gente que se pasa la vida corriendo y muere
sin haber avanzado unos centímetros siquiera.
Odio ser testigo de ello. De verdad.
Odio conocer gente que no sabe que está atrapada."
Cuervo Rojo, Gina y Catcher soñaron con defender a su pueblo y se afiliaron a los Red Power. Cuervo Rojo todavía sueña ahora con que el Casino dote a su gente de riqueza y dignidad. También el joven Dino Oso Lento y Dash sueñan con huir de la reserva.... pero todos acaban atrapados. Yo creo que la tensión entre pasado y presente que establece el relato revela cómo los sueños devienen en pesadillas. Aquellos sueños juveniles de justicia y dignidad, han derivando en una pesadilla de alcohol, drogas y corrupción. Sólo Gina, la madre de Dash, se ha mantenido fiel a sus principios y ha acabado asesinada.

En la introducción al volumen 8, "Has de pecar para salvarte", José Torralba lo resume de otro modo, cifrándolo en la orfandad vital de los personajes: "Si de algo trata esta mixtura de thriller y cómic social, si algo resume las pulsiones de sus personajes, es la más desoladora de las orfandades. Reconozcámoslo, Scalped es una tragedia protagonizada por huérfanos: ciudadanos sin nación, desprovistos de identidad social y cultural; nativos sin patria, abandonados a su suerte por el Estado en un infierno de pobreza y metanfetaminas; trabajadores honrados, vendidos por sus líderes y traicionados por los agentes de la ley; mujeres entregadas a una vida autodestructiva; niños maltratados. Y el más huérfano de todos es Dash, lejos de su nación y familia.
Huérfano de un padre que desapareció, encontrará un remedo en Cuervo Rojo, justo a quien deberá traicionar.


El ambiente es intensamente realista y el estilo de Guéra se muestra muy efectivo para transmitir el polvo de la tierra reseca y la violencia latente que explota en espectaculares peleas y tiroteos.

La historia negra de crímenes y bajas pasiones tiene el eco de los clásicos y el autor lo subraya en los nombres de sus protagonistas, Dashiell (Hammett) Caballo Terco y Carol (James) Ellroy. Incluso Cuervo Rojo aparece leyendo un libro de Cormac McCarthy

Por su parte la complejidad de la trama y los personajes se refrenda con el uso de técnicas narrativas no lineales. En la misma página conviven viñetas del presente y del pasado. En el mismo número seguimos en paralelo y alternativamente la acción de varios personajes. Muchos volúmenes se inician ofreciendo los hechos generales, como desde fuera, para después mostrar los antecedentes (desde dentro) que desembocan en aquellos hechos iniciales. Un ejemplo: En el volumen 4, La grava en tus tripas, la Parte 1 comienza con Lincoln acudiendo al Badlands Café con un arma. Desde fuera se oyen varios disparos. Siguen diversas narraciones y no es sino hasta la Parte 4 cuando volvemos al Badlands Café, pero ya desde dentro, conociendo quienes estaban allí, qué estaban haciendo y por qué les dispara Lincoln. Esta marcha adelante y atrás de los acontecimientos resulta muy de Tarantino.

Aaron ha creado todo un microcosmos violento, real y putrefacto. Llama la atención después de tantos personajes y tan bien desarrollados, de tantas historias cruzadas y crímenes, que el conjunto de los 60 números sea tan compacto. Parece parido de un solo golpe. La historia, el estilo, el ritmo, el enfoque se mantiene tan coherente que semeja un sólo volumen  en vez de los 10 en que se ha agrupado. (Recientemente la editorial ECC lo puso de nuevo a la venta en 5 tomos y formato DeLuxe).

Gracias a este virtuosismo narrativo, en cada volumen conviven en armonía asesinatos y peleas con momentos íntimos, sean de sexo o de reflexión; e incluso con apuntes históricos, ya que el trabajo de documentación es extraordinario.  El guionista reivindica el protagonismo para una minoría arrinconada en las reservas, como si fuese un gueto: "El hombre blanco nos trajo aquí para que muriéramos; pero viviendo, nos hemos opuesto a ello. Sobrevivir es nuestra manera de luchar." le dice un indio lakota a un visitante. 

El pueblo lakota forma parte de la tribu sioux y su calado en la historia contemporánea estadounidense es relevante. Los Lakotas sufrieron la matanza de Wounded Knee, en diciembre de 1880, cuando el famoso 7º regimiento de caballería atacó un asentamiento de la tribu asesinando a cerca de 300 indios, mujeres y niños incluidos. En 1973 los lakotas unidos a los defensores de los derechos civiles y al movimiento Red Power, ocuparon el pueblo de Wounded Knee para protestar por la corrupción de los jefes nativos y el abandono de las autoridades estatales.

Para terminar dos detalles sutiles y geniales. 
La relación de Dash y Carol es autodestructiva. Juntos, se hunden en las drogas y la desesperación. Follan salvajemente, pero cada uno va a lo suyo, como animales heridos. No comparten nada. Están juntos en la cama pero están solos. Guéra dibuja muchas escenas de sexo, pero sin una sola línea de texto. Cuando finalmente la hay sólo es para subrayar que sus vidas transcurren en paralelo.

El otro detalle es un contraste entre el número titulado Escuchar como gira la tierra, dentro del volumen El Blues de la Reserva, y el dedicado a la presentación de Dino Oso Lento. Mientras éste no deja de repetirse que se irá, que cogerá su coche y acelerará para escapar bien lejos; en Escuchar como gira la tierra se narra la historia de un anciano matrimonio indio que, con lo mínimo, encuentra en su tierra la vida más completa. Esta es la paradoja que tan bien reflejan Aaron y Guéra, la Reserva como una condena a cadena perpetua o como elección para vivir con raíces: "Hay gente que dice que este lugar es tan tranquilo... que se oye como gira la tierra", reflexiona el viejo. 
En medio de tanto crimen, desarraigo y ausencia de expectativas; este emocionante número supone toda una carga de profundidad.
Magistral. 





























Scalped se empezó a publicar en 2.007 y según ha reconocido Aaron, sus historias y personajes bebieron de series estrella de la HBO como the Wire y Deadwood. En concreto  Al Swearengen fue el molde sobre el que se creó Cuervo Rojo.

Parece ser que después del éxito y reconocimiento recibido, el círculo se completará con la adaptación televisiva que se está preparando del cómic.


viernes, 28 de abril de 2017

ALACK SINNER - de Muñoz/Sampayo


Salamandra es la culpable. -respondió el sujeto. 
Esta editorial ha sacado un tomazo con todas las aventuras de Alack Sinner y yo, que conocía sólo unas cuantas, he caído en ese pozo negro y criminal del que no he podido salir hasta concluirlas. Cinco días de vacaciones memorables. 

Alack Sinner es un expolicía de Nueva York que ejerce de detective privado, y en algunas temporadas hasta de taxista, en esa "ciudad oscura". Su primera aventura, El caso Webster, data de 1974 y la última, El caso USA, de 2006. El cine negro y la novela criminal son los códigos sobre los que se asienta este monumental cómic, pero Carlos Sampayo (guionista) y José Muñoz (dibujante) no se quedan ahí. En las primeras entregas se aprecia una clara influencia de Dashiell Hammett, Sinner es un Philip Marlowe que en El caso Fillmore o El caso Webster desenreda los crímenes de los ricos por cuestiones de herencia o de psicosis. 
Alack charlando con John Smith III en Viet-Blues

Pero según pasan los números, se inicia un viaje sin retorno hacia un drama urbano intimista, centrado en la profundización psicológica del personaje y en una feroz crítica social señalando al racismo, la corrupción política o la injusticia en todas sus vertientes. Ya en el volumen Viet-Blues, Alack se centra más en ayudar a sus amigos que en los típicos casos. Tan es así que aquí encontramos uno de los casos más breves de Sinner. Dura sólo dos viñetas:
   "Por la tarde recibí la visita de un grupo de compradores de cuadros que creían haber sido estafados.
-Pensamos que todos los cuadros son falsos.
Querían que investigara si cierto marchante tenía un laboratorio para falsificarlos. Antes investigué acerca de ellos: eran compradores (a sabiendas) de cuadros robados. Y el famoso marchante, a su vez un encubridor...¿quienes robaban las pinturas? No era asunto mío. Una llamada anónima a la policía y abandoné el caso."
No quiere el detective desviarse de ayudar a su nuevo amigo, el joven músico negro John Smith III.

A partir de Encuentros y reencuentros (1981) definitivamente Sinner ya no es un detective, sino una persona en busca de su propia identidad, que hurga en su pasado y reflexiona en su presente. Recordemos que Alack en sajón quiere decir "¡Ay de mí!" y Sinner en inglés se traduciría como "pecador".

En una entrevista con Eddy Devolder, Muñoz le declara: «Alack Sinner nació de nuestra fascinación por los personajes melancólicos, tiernos y nocturnos. Está moldeado con estereotipos y frases hechas, extraídos de recuerdos de novelas y películas policíacas.»

Las aventuras de Alack Sinner se desarrollaron durante más de treinta años (1974-2006). Inicialmente se publicaron por entregas, entre 1974 y 1977; hasta que los autores dieron un descanso al personaje, para afrontar nuevas series como Sophie e Historias del Bar, en realidad ramificaciones de la primera, con cameos del propio Sinner e incluso de alguno de sus personajes. Retornaron al detective en 1981 con un largo relato de 96 páginas, Encuentros y reencuentros. Y con varios paréntesis intermedios dieron a las prensas Nicaragua (1986), El final de un viaje (1989-1992), Historias privadas (2000) y El caso USA (2006).

Este recopilatorio presenta varias ventajas. La primera y mejor es apreciar la asombrosa evolución no sólo del carácter, sino de la fisonomía e incluso del impulso vital de Alack Sinner. Esto es posible porque los autores se saltaron una de las reglas no escritas de la novela negra: el personaje no envejece. Alack Sinner sí. Cumple años y envejece hasta llegar a ser abuelo y necesitar antiparras. También las historias evolucionan. Van liberándose, perdiendo el carácter narrativo convencional en favor de una narrativa que reproduce el caos de la mente de Sinner, volcado en unas viñetas de carácter onírico y grotesco, con unos habitantes muchas veces deformados hasta el surrealismo.

Otra regla no escrita que se saltaron los autores fue que sacaron a su antihéroe orinando y vomitando, motivo de escándalo en su época. Aunque lo que de verdad hace con asiduidad este detective es beber de lo lindo y recibir golpes, hasta conformar ese rostro entre Richard Burton y Charles Bronson, parecido a "un balón de fútbol magullado."

El tomo ordena las aventuras no por orden de aparición, sino según la cronología vital de Alack Sinner. Así comenzamos por ver sus últimos actos como un joven policía y sus primeros como detective privado: "Indagar significa siempre penetrar en mundos en los que no nos han invitado, y encontrar personas a quienes nuestro oficio ofende e irrita".

Esta evolución personal del detective corre pareja con la de los tiempos que le toca vivir. Las cambiantes épocas quedan reflejadas en las viñetas y no precisamente como un simple telón de fondo: la brutalidad policial de los 70 (Conversando con Joe), las consecuencias de la guerra de Vietnam (Viet-blues), el escándalo de Reagan y la contra nicaragüense (Nicaragua), la razzia de G.W. Bush contra Sadam o los atentados del 11-S (El caso USA), están engarzados en el meollo de las historias.

José Muñoz ha declarado: "Alack Sinner es una mezcla de recuerdos de Sampayo y mío, de cosas que hemos vivido y leído, pero también de nuestra pretensión sobre la dignidad del hombre, de nuestras ambiciones morales y económicas. Alack Sinner no está muy politizado, pero, a diferencia de muchas personas que sí lo están, es un tipo con moral, animado por el deseo de ser honesto, un defecto que se entiende en todos los países del mundo."

De modo que la personalidad de este detective dese
ngañado es uno de los grandes atractivos del cómic. Los otros dos son un dibujo personalísimo de Muñoz -con grandes dosis de expresionismo-  y una crítica social que transcurre por los temas de candente actualidad según la época.


Dos características muy propias del bagaje de un detective adornan a Sinner. Se apoya en un colega que tuvo en la policía -el teniente Martínez, a quien salvó la vida en Vietnam-, aunque se pasan la vida regañándose e incluso se llegan a pegar.
"-El idiota eres tú y estás borracho.
-¿Borracho yo? Hace tiempo que tenga ganas de sobarte la boca con los puños.
-Por fin estamos de acuerdo en algo, amigo ¡Toma!
-El combate apenas duró 15 segundos. Ambos nos dormimos. Me había costado, pero Nick iba a pedir una semana de permiso para ayudarme en el asunto."
Y por supuesto cualquier ocasión es buena para dejarse caer por el bar de Joe. Alack es un tipo lento, pesado y duro como un bulldog. Su lengua es afilada y sarcástica: "¿Cómo está Mr. Sinner? -Depende de la humedad." Es honesto pero cínico; misántropo y solitario pero defensor de los desvalidos. Ya en su segundo caso, El caso Webster, nos confiesa: "Todos tenemos en nosotros mismos a nuestro peor enemigo".

No faltan entre sus aventuras casos típicamente detectivescos. El caso Fillmore, El caso Webster, Él, que es todo bondad, Chispas y El caso USA lo son. Pero siempre atravesados por sus cuitas personales y el apunte sobre la sociedad que lo rodea. El episodio Constancio y Manolo comienza con un "Nunca me he fijado en mis vecinos", para dejar que éstos se apropien del relato. 

En esta aventura se manifiesta otra de las características de Sinner, la tristeza. Enfer es la prostituta negra con la que suele acostarse. Ambos coquetean con el amor, finalmente ella se declara enamorada y por lo tanto le deja. ¿Por qué? se resiste Alack. "Por tu tristeza", le espeta Enfer. 

Sinner deambula por la ciudad, siempre apesadumbrado. "No tenía un motivo claro para hacer algo, y menos aún ganas de trabajar. ¿Por qué se me ocurrió caminar por Harlem?". Así comienza Viet-blues. Ayuda a todo el que puede, a John Smith III, el joven músico que conoce en Harlem; a sus vecinos los Aguirre, vascos exiliados cuyo abuelo sobrevivió al bombardeo de Guernica; a Jorge, un sindicalista nicaragüense del puerto. Pero todo siempre sale mal. El mundo le puede. Sinner siempre es vapuleado. No encaja. Consciente de la corrupción y la injusticia que le rodea no se revuelve contra ellas, no es un revolucionario. Impotente ante la injusticia, se convierte en un estoico, un hombre común, solitario y amargado.
"Llegué cansado a casa. Nadie me esperaba.
Sentí un ingenuo deseo de ducharme. Pero los pensamientos no se iban con el agua. Todo lo sucedido quedaba en mí, amargándome"
Se mueve por una ciudad donde no encaja. Un blanco entre los negros, un anglosajón entre los latinos: un desplazado. 


Hacia la mitad del volumen de Salamandra Grafics aparece el relato "Ciudad oscura", una aventura donde ya la ciudad se apropia de la historia con un Alack Sinner convertido en taxista. Es en este relato donde se aprecia la poderosa y contradictoria trabazón que une al personaje con su ciudad. "Cuanto más violenta se pone la ciudad, más me gusta. Es un sentimiento contradictorio que me permite vivirla, respetar sus códigos, no esperar más respuestas que las que pueda darme. Acompañé a Enfer hasta su casa. Volví a la mía. Echaba de menos mi soledad."

Una soledad sitiada por una ciudad abigarrada, convulsa y violenta, -"¡Qué ciudad! para vivirla habría que eliminar la capacidad de sorpresa!". Del mismo modo abundan las viñetas donde los transeúntes, las noticias de la radio, TV y periódicos nos sumergen en el momento histórico o político de la aventura. Como esta fantástica página que antecede a la viñeta donde Sinner se despierta con la noticia de la muerte de Lennon pegada en la ventana.

Alack Sinner conforma a su alrededor todo un ecosistema vital -los mismos personajes aparecen y desaparecen a lo largo de su vida- cruzado por mil vectores. Puedes analizarlo siguiendo 
las guerras, 
en Constancio y Manolo se evoca la 2ª Guerra Mundial y sobre todo el bombardeo de Guernica. En Viet-Blues, la guerra de Vietnam, en Rehenes el ataque a Pearl Harbour, en Nicaragua, la contra sandinista, en Historias Privadas la guerra de los Balcanes y en El caso USA, la guerra del Golfo y los atentados del 11-S.

o las músicas 
(no olvidemos que Sampayo es crítico de jazz), su comienzo como detective Conversando con Joe está amenizado con Cheryl blues, de Charlie Parker que Alack pincha reiteradamente en la gramola. En Encuentros y reencuentros suena "United" de Wayne Shorter, mientras que John Smith III llega a tocar con Gato Barbieri...casi cada episodio tiene su banda sonora.










Wayne Shorter suena en Encuentros y Reencuentros


Dory Previn cantando "Brando" en Constancio y Manolo










En Chispas suena Bye, bye Blackbird, de Charlie Parker


Muchas son las cosas admirables que tiene Alack Sinner. 
La densidad que cobran sus relatos. 
Item 1.- En "Constancio y Manolo" está el joven vasco con el negocio del boxeo y sus mafias, las calles con los carteles de las elecciones Carter-Reagan, el vecino dominicano que siempre está borracho y aporreando la puerta que no quiere abrir su mujer, los recuerdos del abuelo de Manolo sobre el bombardeo de Guernica....
Item 2.- En La vida no es una historieta, baby...”, Alack es contratado por el dueño de un diario para investigar una fuga de información política en la que terminan implicados los servicios secretos de EEUU. Pero el episodio cobra un nuevo y magnífico significado cuando los propios autores aparecen como personajes en esa Nueva York de Alack Sinner, para documentarse. El círculo se cierra cuando allí conocen a Alack Sinner y le confiesan que tiene el mismo nombre y profesión que un personaje suyo y por supuesto le acompañan en el caso. Lo mejor es la paradoja que se produce al actuar los autores como unos verdaderos pardillos y ser el propio Alack quien les oriente en esa nueva realidad.

Item 3.- En "El caso USA" se enredan el pasado de Alack, en la figura de una antigua amiga que le pide ayuda, su propia familia, varios mafiosos enfrentados y varias agencias de seguridad nacional. Casi ná.
Su esplendor oscuro y turbador




























Su sostenido compromiso político e ideológico.
Ya aparece en el primer episodio, Conversaciones con Joe, cuando Alack refiere su época de policía y recibió la visita del superintendente, para recalcarle la importancia de plegarse a "la realidad" de la corrupción:
"...me hace preguntarme: ¿Se trata de un ingenuo mongoloide o de un simple hijo de puta?... Es sólo curiosidad, yo no soy quién para juzgarle...Únicamente le pido que abandone su actitud. Le parecerá ridículo que se lo pida yo personalmente. Llevo 40 años en la policía y tengo un limpio expediente ¿sabe por qué? Porque siempre he aceptado la realidad."
Y llega hasta el último episodio, El caso USA, cuando Sinner expone una conversación entre Altos Representantes de la Seguridad Nacional.
"Interesante lo de los suicidas. Una nueva tipología de terrorismo. Debemos empañar esta información, simplemente...Al menos por ahora. Hay 15 agencias en este país, todas de un patriotismo indiscutible. Unas opinamos que la estabilización es el camino justo. Otras piensan que el caos crea movilidad ¿cómo explicarlo? Social y económica." 
"A propósito, ¿Como están tus acciones de petróleo? -A la espera. Puedes comprar. Subirán como la espuma."

Imposible comentar todo lo que nos ofrece Alack Sinner.
Mejor es leerlo y disfrutarlo.