viernes, 31 de julio de 2026

LA ODISEA - de Christopher Nolan

2026


Debo ser un bicho raro.
Nada más concluir la película un tercio de la sala se puso a aplaudir y mientras salíamos agolpados por las puertas oí detrás de mí a un grupo de veinteañeros comentando que volverán a verla.
En cambio a mí me ha decepcionado.

No encuentro el hilo conductor, la idea matriz. Cada uno de los episodios en los que se ve envuelto Odiseo (Polifemo, Circe, las sirenas, Calipso, los Lestrigones o Tiresias) me parecen aventuras sueltas que no suman entre sí. Están aisladas entre ellas porque Odiseo no las une. Se supone que es astuto, vividor y audaz y siempre encuentra el modo salir con bien de cada embrollo, demostrando su liderazgo. Pero eso no ocurre aquí. El Odiseo (Matt Damon) de Nolan es un ser melancólico, ofuscado por la culpa que arrastra desde la guerra de Troya. Él simplemente se tropieza con los clásicos eventos y sale de ellos como puede, sin que hagan mella en él, ni a través de ellos nos muestre su carácter. En el poema de Homero, Odiseo pasa por diversas aventuras que le permiten descubrir su verdadera identidad y empujar su crecimiento. Pero en la película de Nolan no hay nada de eso. 


El episodio de Polifemo está desnaturalizado. No queda nada del burlón Odiseo engañando al cíclope. Lo mismo que el de Calipso. Mientras que el de Circe se resuelve de forma atropellada. El más satisfactorio para mí ha sido el descenso al Hades para hablar con Tiresias y obtener una orientación que le ayude a regresar a casa. Allí hay cierta autenticidad cuando los espíritus y los muertos le asesoran sobre su destino. Pero, en general, la película es muy plana. No se aprecia que los episodios del viaje incidan en el desarrollo personal del protagonista, ni hay transformación alguna en este héroe asediado por la culpa.

Creo que a toda la película le falta desenfado, sentido aventurero y un héroe más dinámico. No olvidemos que La Odisea es un viaje de aventuras y dificultades que hay que salvar para regresar a Itaca. Sólo cuando parten de Troya Odiseo se lo reconoce a su lugarteniente, "aprovecharemos el viaje para ver mundo". En cambio lo que vemos a continuación son sus recuerdos de la guerra y devastación de Troya. Se ve que el famoso caballo y la aniquilación de la ciudad favorecen más el espectáculo visual. 

La cohabitación con Calipso está dedicada por entero a evocar la guerra de Troya, convirtiendo a la hermosa ninfa (interpretada nada menos que por Charlize Theron) en una simple oyente. Esto no es de recibo, ya que la hija del titán Atlas es central en la historia. Retiene a Odiseo en su isla, que es como un paraíso terrenal, y le ofrece un amor sincero. Ella representa el amor no correspondido y su historia de pasión y deseo es fundamental para entender cómo es el Odiseo que regresa a Itaca. 



Creo que la guerra de Troya (el asunto de la Ilíada) tiene una presencia excesiva en esta Odisea y llega a impregnarla de su carácter sombrío. Recordemos que las dos obras de Homero son muy distintas tanto en su argumento como en su estructura y, sobre todo, en su tono. La Ilíada abarca un período de solo 51 días y se centra en la glorificación de la violencia y la guerra. Mientras que la Odisea tiene un tono más aventurero y optimista, incluyendo momentos de comedia y fantasía. En cambio aquí, Nolan nos presenta a un Odiseo sin orgullo ni arrogancia y abatido por la culpa; olvidándose del Odiseo aventurero, astuto y embaucador, protegido de Atenea, diosa de la sabiduría, en cuyas andanzas no duda en compartir cama y enamorar a princesas y semidiosas. En el poema nuestro héroe no está atormentado por el recuerdo de la guerra y cuando llega a su casa y masacra a los pretendientes de su esposa se dispone, jubiloso, a recuperar su vida y reinar.  

La historiadora y profesora emérita de Clásicas en la Universidad de Cambridge, Mary Beard, considera que la película de Nolan ha perdido por el camino todo el humor y el erotismo que posee el poema de Homero. Aunque el texto tenga más de 28 siglos está atravesado por el deseo y la seducción, como demuestran los episodios de Circe y de Calipso. También Penélope, en su hogar de Itaca, mantiene una relación deliberadamente ambigua con los pretendientes que ocupan su casa. En cambio, en la película, Penélope (una excelente Anne Hathaway) aparece enfrentada a sus pretendientes sin mayores sutilezas.



El motivo de esta traición de Nolan en su traducción a imágenes nos lo ofrece él mismo al final de su película, en el diálogo entre susurros que mantienen Penélope y un Odiseo disfrazado de mendigo. Ahí, por fin, se revela por qué Odiseo luce apesadumbrado durante todo el metraje: cree que su argucia del caballo, que posibilitó la destrucción de Troya, quebró "la ley de Zeus", esa que se invoca insistentemente durante toda la película; la que dicta que toda guerra debe ser honorable y la hospitalidad obligada para cualquier extraño que llegue hasta tu casa, puesto que puede tratarse de un dios disfrazado. 

Nolan ha superpuesto a las aventuras marítimas de Odiseo una meditación sombría sobre la caída de las civilizaciones, trayendo a colación un misterio que fascina a los historiadores, el del colapso de la Edad de Bronce a manos de los denominados "Pueblos del Mar"; unos acontecimientos que acabaron con muchas de las culturas que habían florecido en el Mediterráneo oriental, cambiando el mundo para siempre.



Efectivamente en torno a 1200 a.C. y en el exiguo lapso de unas décadas se derrumbó el Imperio Hitita, ardieron los palacios micénicos y Troya fue arrasada. Reinos prósperos y civilizados fueron barridos por la barbarie y Nolan propone relacionar ambos hechos. En su regreso a casa desde Troya, los distintos reyes aqueos -Agamenón, Menelao, el mismo Odiseo o Patroclo- fueron saqueando cada costa o ciudad que encontraron en su camino, hasta el punto de que una asustada Penélope le observa a su marido, "pero entonces, vosotros sois Los Pueblos del Mar", aquellos brumosos saqueadores que han estado temiendo durante estos años en que estaban esperando el regreso de Odiseo.
Interesante pero desigual versión.

Por otro lado la gente está llenando las salas porque se ofrece espectáculo y yo me alegro. Viva el cine. 

LOS PUEBLOS DEL MAR

Representación de los egipcios venciendo a los Pueblos del Mar



La película sobre La Odisea, de Christopher Nolan, ha puesto de actualidad un misterio histórico poco esclarecido, el de ´Los Pueblos del Mar´. Y eso siempre es bienvenido.

Entre los siglos XIII y XII a.C., en el Mediterráneo oriental, existía una amplio sistema de reinos conectados por fluidas redes comerciales que les habían procurado un inmenso desarrollo económico y cultural. Pero todo eso cambió en torno a 1200 a.C., un periodo marcado por una profunda crisis política y económica en el Egeo, el Mediterráneo oriental, Anatolia y Mesopotamia. En el lapso de unas pocas décadas se derrumbó Hattusa, capital de los hititas, cayeron Ugarit, Alepo y Biblos, ardieron los palacios micénicos y Troya fue arrasada. Solo Egipto resistió convirtiéndose en el dique de contención de esta debacle. 

Durante mucho tiempo se creyó que las incursiones de estos pueblos fueron la principal causa del colapso de la Edad del Bronce, tal y como Nolan recoge en su película; pero esta teoría ha perdido fuerza con el paso de los años. Hoy en día mas bien se tiende a pensar que el colapso fue consecuencia de una tormenta perfecta en la que coincidieron terremotos, sequías, rebeliones y el hundimiento de distintos sistemas políticos y comerciales. Hay indicios paleoclimáticos de esa época que apuntan a una sequía prolongada que socavó el excedente agrícola, los intercambios comerciales y los ingresos del Estado. Megan Daniels, profesora de Cultura Material de la Antigua Grecia en la Universidad de Columbia Británica, sostiene que los Pueblos del Mar fueron al mismo tiempo una consecuencia y uno de los factores que contribuyeron a aquella crisis.



La denominación de Pueblos del Mar fue acuñada en el siglo XIX por el egiptólogo francés Emmanuel de Rougé para  describir esas décadas de colapso y destrucción. A finales del siglo XIII o principios del XII a.C., en las aguas que hoy bañan la costa mediterránea desde de Turquía a Egipto, llegando hasta la costa este de Libia y, sobre ella, a Grecia, existía un amplio sistema de reinos interconectados muy prósperos, como los reinos minoico-micénicos en el Egeo, el imperio Hitita en la actual península de Anatolia, el gran reino de Egipto al sur, Ugarit y Canaan en el Levante mediterráneo y Asiria al este, en Mesopotamia. Sus pujantes ciudades fueron arrasadas en torno a 1200 a.C. cambiando la Historia y el mundo.

Las excavaciones y dataciones con carbono 14 permiten verificar que en efecto hubo una destrucción general por fuego y saqueo en el arco oriental mediterráneo y en un plazo corto en el tiempo. Esta política de tierra quemada podía ser por el acceso a alimentos y recursos, pero no por asentamiento, ya que la destrucción eliminaba toda opción de supervivencia a largo plazo en la zona, lo que les empujaría a seguir atacando una y otra vez hasta agotarse. Los Pueblos del Mar, siguiendo esta línea, serían pues una difusa y accidental amalgama de grupos humanos que, como un efecto dominó, se empujaban unos a otros sin pausa, constituyendo un círculo vicioso de muerte y destrucción.


domingo, 26 de julio de 2026

OLUX - de Matt Sears




Todos tenemos una cámara de video perdida en algún armario. Es fácil pensar que en alguna de sus cintas está escondido un pasado ya muerto; pero ¿te imaginas que en esa inocente cámara se esconde una ventana a algo insospechado?


En este cortometraje un joven acude a la casa de su padre recién muerto para recoger sus trastos y limpiarla. En uno de los armarios descubre la preciada videocámara a la que tan aficionado era su padre. ¡Cuántos recuerdos de las películas caseras que hicieron juntos se agolpan en su mente! Sin sospechar nada la pone en marcha y acerca su ojo al visor....quizás ese sencillo acto le va a acercar a su padre por última vez.

Me encanta el ritmo del corto y su precisión. Es muy escueto y logra contarlo todo con imágenes. El aspecto de found footage hace el resto. Matt Sears ha conseguido reunir sus recuerdos en torno a su padre y a su cámara y los ha dado la vuelta, cobrando todo una nueva dimensión. Resulta entrañable, además, que haya utilizado como atrezzo la antigua cámara compacta con la que se inició como cineasta. Según cuenta tenía un modo de visión nocturna/infrarrojo que se llamaba OLUX, de ahí el título del corto.

Ten cuidado con a dónde te asomas.
A mí me ha recorrido un escalofrío por la espalda. 



viernes, 24 de julio de 2026

MALEZA - de Ferran García



Esta novela es inusual dentro de la literatura española. Se trata de un western brutal que me recuerda a Intemperie de Jesús Carrasco, aunque aquí la violencia es más salvaje y cruda. ´Maleza´ es una novela de frontera donde no existe más ley que la del más fuerte en medio de un conflicto bélico, las guerras carlistas, y en un territorio que el protagonista define como una "cárcel de piedra, margas, picos y bosques infinitos"; la comarca de Taradell y los bosques de la Plana, al sur del Montseny. 

De hecho la novela se publicó originariamente en catalán, en 2022, con el título de ´Guilleries´, que es el nombre de un espectacular parque natural cuyos parajes y elementos mitológicos también están presentes en otro éxito procedente de Cataluña, ´Canto yo y la montaña baila´ de Irene Solà.



El protagonista y narrador es un niño, Boi, que cuando empieza la historia acaba de perder a su madre, muerta, mientras su padre y su hermana huyen a otro lugar. Boi elige quedarse con su abuela a la que conocen en la comarca como madame Laveau, la hechicera. Ella y el bandolero que lo capturará posteriormente, Joan Tur, se convertirán en sus mentores, enseñándole los sinsabores de la vida. 

Tanto Madame Laveau como Joan Tur fueron testigos en el pasado de unos hechos sangrientos que implicaron a los padres de Boi. Ahora intentarán ayudarlo en un desenlace que amenaza violencia y muerte. 

La plaza de Taradell


Si la abuela ejerce como tutora de Boi, el bandolero Joan Tur lo hace como mentor. Se trata de un personaje tan ambiguo como fascinante. Porta un zurrón lleno de papeles arrugados con palabras y en caso de duda le hace meter la mano y coger uno. Así es como van acercándose al entendimiento entre ellos y a una realidad que se les escapa entre las manos. A pesar de esto Tur no dudará en poner a Boi en manos del jefe de su partida, el sanguinario Bonaplata; quien lo torturará hasta saber dónde se esconden su abuela y su padre, el objetivo de su venganza. Pero también, a la postre, lo acabará salvando porque se ve reflejado en él. Boi conocerá la ternura y el amor por su abuela y la brutalidad y la violencia de la vida por Joan Tur. Dos caras de una misma educación.
"Creía que eras bueno.
¿Yo?
Sí.
Se encogió de hombros.
La bondad es relativa. Mira por la ventana. ¿Es el día que empieza o la noche que acaba? Una pregunta absurda. Todo está conectado. También la bondad y la maldad, no hay nada puro en este mundo". pág. 101
Todo, desde los personajes que van apareciendo, el territorio, la época y el estilo, tiene una atmósfera entre mágica y terrible. Los mágico viene determinado por la vivencia del niño con su abuela hechicera y con su padre, capaz de hablar con los caballos y sanarlos. Precisamente un caballo tendrá un papel crucial en el desenlace, cuando Joan Tur descubre en él un mensaje secreto del padre que le ayudará a decidir qué hacer.


La historia va más allá de carlismos y liberalismos. Habla de la ceguera y brutalidad de las personas que utilizan las banderas como simple excusa. 
"Al final del desfiladero por el que íbamos había un valle y en el centro tres o cuatro casas en ruinas, como un pueblo al que le hubieran caído encima doscientos años de golpe, así, sin que nadie lo esperara. Pensé en los carlistas y después en los liberales y después otra vez en los carlistas y en decenas de hombres que no eran ni una cosa ni la otra y que deambulaban por los caminos, y en las pistolas y las escopetas que todo el mundo llevaba y en los miles de picos y papales y barrenas de los hombres que buscaban sal en las montañas." pág. 80
También habla de un momento de cambio social y de los monstruos que esto engendra. La abuela pertenece a la estirpe de los agotes, unos apestados a los que nadie quería cerca. 
"Mi abuela llegó a Taradell con sus dos hijas un día de verano. Venían del norte, aunque mi madre siempre me decía que no venían, que huían. (...)
Nuestro pueblo siempre estuvo mal visto y las cosas que decían de nosotros eran todas mentira excepto una. ¿Cual?, preguntaba yo. Su Dios y el nuestro no es el mismo, me respondía. Nos obligaban a vivir a las afueras del pueblo, más allá del río porque el río, según ellos, los protegía y purificaba; teníamos que cosernos una marca en la ropa, una especie de huella de gato de color rojo, y pobre del que saliera a la calle sin eso; tenías que llevar una campanilla que hacías sonar cada vez que ibas al pueblo para que la gente tuviera tiempo de apartarse". pag. 25
Se decía que practicaban rituales heréticos y que fornicaban entre padres e hijos. Nadie los podía tocar y menos aún tener con ellos relación alguna... hasta que llegó un hombre y decidió que todo aquello era arbitrario y que los agotes simplemente eran muy pobres y tenían otras creencias, pero eran personas como todas las demás: su abuelo.



El desarrollo de la novela se lleva a cabo como un continuo  desvelamiento, como el aterrizaje desde la fantasía y los recuerdos del niño hasta la cruda realidad de enfrentamiento y muerte. El territorio que al principio aparece con el brillo de la magia y la naturaleza poco a poco se va revelando como una cárcel pétrea y sangrienta. De hecho, la entrada de la partida de Bonaplata en Taradell es una imagen arquetípica del western que abre la puerta al feroz desenlace. Boi es la llave para conseguir su venganza y cuando ya está en su poder se dispone a torturarlo sin ningún miramiento. La escena es terrible. Con voz pausada y cortante le va anunciando al niño cada tormento al que le va a someter mientras Boi busca evadir su mente. Brutal.

La novela tiene poca acción pero traslada una intensidad dramática y emocional formidable. El encuentro del niño con la partida de Bonaplata apenas ocupa un día y una noche pero su diálogo inclemente y pormenorizado es tremendo. Narrado por el niño, cada minuto se expande hasta lograr detener el tiempo, mientras las páginas se llenan de amenazas, sospechas y dolor. La propia narración adquiere el espesor de las pesadillas, ese que te atrapa y no te deja caminar.
"No entendía nada de lo que había pasado los últimos días, no entendía las historias que estos hombres me contaban, no sabía quién era el hombre del árbol ni la mujer del agujero en el pecho, no sabía quién era Joan Tur ni Bonaplata, dudaba de todo y me era imposible saber qué era cierto y qué no, pero algo tenía claro: si les decía lo que querían saber, harían daño a la gente que quería. De alguna manera todo esto estaba conectado con mi abuela, mi padre y mi madre muerta, e incluso los muertos pueden morir una segunda vez." p. 102











La atmósfera de miseria y violencia me recuerda a ´Pa negre´ (Agustí Villaronga), mientras que el niño narrador rodeado de fantasmagorías me recuerda al ´Pedro Páramo´ de Juan Rulfo, con esa mezcla onírica de tragedia y muerte.

Quisiera resaltar un par de asuntos más que atraviesan la novela. El primero son las diversas maldiciones presentes, entre las que está la guerracivilista, la de los agotes o la de la locura, ignorancia o superstición que afectó a la madre de Chico, uno de los ´niños encontrados´ (más bien abandonados) que malviven en una granja abandonada. Fue acusada y quemada en la plaza del pueblo acusada de matar a los seis hijos que tuvo.  
"Un año y medio más tarde, su madre paría el sexto hijo, Daniel, que también se murió, pocas semanas después, en las mismas extrañas circunstancias que el pequeño Toni. Ese día llovió y al atardecer, el jardín se llenó de ranas y caracoles.
Después de aquello, la gente llegó a la única conclusión a la que podía llegar: la familia estaba maldita. El médico del pueblo, el que había pinchado por dentro los oídos de Chico y que había visto cómo morían, uno a uno, todos los hijos de la pareja excepto él, llegó a otra conclusión: no sabía cómo ni por qué, pero esa mujer estaba matando a sus hijos."
p. 39
El segundo asunto tiene que ver con el conjunto tan variado de situaciones paternofiliales que se cruzan en la novela y que la convierten casi en el relato de una saga familiar. La de Boi, sus padres y su abuela, que esconde un secreto familiar; pero también la de Bonaplata que adoptó a Joan Tur como un hijo, pero perdió a su auténtico vástago, un criminal violento y salvaje que fue asesinado y al que lleva tiempo deseando vengar. Todo ello sin olvidar esa historia lateral tan jugosa sobre ´los niños encontrados´.


La experiencia lectora es muy literaria, casi poética y evoluciona desde un principio casi mágico hacia la intriga de saber quien es el hombre que aparece en el árbol sagrado, junto al río, auténtico detonante de toda la acción posterior. Desde ese momento todo se acelerará y la vida infantil de Boi perderá su inocencia, arramblada por el tumulto de la historia. 

Ferran García tiene una manera muy particular de narrar que tiene que ver con la atmósfera onírica que ha creado. La novela avanza a través de fragmentos que se mueven en el tiempo y en el recuerdo conformando una especie de puzle emocional. El carácter ancestral, casi mítico, del relato lo subraya con una forma de contar elíptica, donde los hechos parecen venir determinados por un destino fatídico, casi telúrico. Así se puede apreciar en este párrafo perifrástico, en el que en vez de decir ´mi abuela me dijo que tenía que ir al árbol del río´, el autor nos deja escuchar todos los ecos míticos que entraña esa simple acción.
"Madame Laveau me había dicho a donde debía ir. Mi gente tiene algunas cosas sagradas. Una herradura que se guarda sumergida en una pila baptismal, cerca de la frontera. Una pared, dentro de un palacio en el que no podemos entrar, construida con piedras que en realidad son una mezcla de huesos y dientes de nuestros antepasados, triturados y pasados por el mortero. La moneda de plata donde apareció por primera vez nuestra cruz. Pero mi abuela dice que solo hay un cosa sagrada y que son las miradas. Que la herradura, la pared y la moneda no son más que baratijas que tienen el mismo valor que las ganas de aguantarse un pedo. Sagrado significa que es inviolable porque está vinculado con Dios. Especial, en cambio, quiere decir que una cosa es diferente del resto. A veces solo es especial para ti. Un lugar especial, por ejemplo. O un perro o una uña. Para el resto del mundo ese lugar es exactamente igual a cualquier otro, el perro es idéntico a cualquier perro, la uña es como todas las uñas, pero supongo que siempre hay un lugar, un perro o una uña especial para alguien. Mi abuela tenía un árbol especial. Nunca me contó por qué, pero yo sabía que era especial. También lo sabía mi madre y resulta que también lo sabía el hombre que encontramos en el río. Ahí tenía que ir." p. 70
Creo que la abuela representa lo antiguo, un mundo en armonía con las creencias y la naturaleza; mientras que Joan Tur representa el futuro, la consciencia y rispidez del mundo adulto. Entre estos dos tiempos se sitúa el presente, el lugar donde ambos presentan una feroz batalla. Así lo reconocer el propio narrador cuando dice: "Algunas cosas empezaron y otras se terminaron cuando llegó el hombre del árbol. Que los niños me tiraran piedras fue una de las cosas que terminó. Pero los problemas empezaron. Quiero decir los de verdad." 







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Ferran Garcia nació el 12 de junio de 1971 en Vic. Ha publicado en catalán las novelas ´Recorda que moriràs´ (2016) y ´Blasfèmia´ (2019), ambas en la Editorial Males Herbes. También tiene publicados los poemarios ´Larva´ (Premio de poesía Pare Colom, Lleonard Muntaner Editor, 2017) y ´Magror´ (XXI Premio de poesía Pere Badia, 2021). 

En "MALEZA" - de Ferran García














 ´Maleza´, de Ferran García, es una novela terrible y poética que cuenta la historia de un niño que esconde un secreto familiar en medio de las guerras carlistas en Cataluña. En ella podemos encontrar páginas tan evocadoras como esta.




     "Hay cosas que nunca te he contado. Cosas que tienen que ver con ellas, y señaló las tumbas con el mentón, y con el hombre que has visto en el árbol sagrado.
     ¿El hombre destripado?
     Madame Laveau cerró un momento los ojos y asintió.
     Son cosas que pasaron hace mucho tiempo y que pensaba que conseguiría alejar para siempre. Pero el pasado, a veces, se parece a la hiedra, que tiene unas raíces extrañas y un extraño reptar, se aferra a las cortezas de los árboles y el árbol crece y crece, pensando que si crece lo bastante rápido, la hiedra no le atrapará, que siempre podrá crecer un palmo más, lo bastante para poder respirar; un palmo más, suficiente para conservar una hoja verde y que el sol la toque y él pueda seguir viviendo. Pero es un error. La hiedra siempre te atrapa. No es que crezca más rápido que tú, no, el error es pensar que crece solo en altura. La hiedra también crece dentro de ti, te entra por le vientre con sus raíces blancas y delgadas y te sorbe y te deja sin fuerzas. Llega un momento que ya no puedes seguir fingiendo, y a no tienes fuerzas y entonces tienes que detenerte y la hiedra gana. Te cubre totalmente y te seca. Ella muere contigo, pero eso no le importa. Es su naturaleza. Aferrarse a ti y matarte. Lo sabe desde el mismo momento en que empieza a reptar por tu tronco." pág. 115


´Les Guilleríes´, territorio donde transcurre la acción de la novela