sábado, 14 de marzo de 2026

PERSÉPOLIS - de Marjane Satrapi

 



Los bombardeos de EEUU e Israel contra Irán y la celebración del día Internacional de la Mujer el pasado día 8 de Marzo me llevan a releer la historia de esta niña persa que vivió en sus propias carnes la transformación de Persia en una república islámica. Su exposición plenamente autobiográfica se erige a la vez como un valioso testimonio histórico de una época convulsa. «Persépolis» nos invita a ver más allá de los estereotipos occidentales sobre este país de Oriente Medio, humanizando su historia y su cultura.

Irán ha sido invadido múltiples veces a lo largo de la Historia, como nos recuerda la Introducción de este volumen: "Cuando los árabes invadieron Persia en el año 642, les bastó una sola batalla para conquistar el país y derrotar a la dinastía de los Sasánidas". Allí se estableció la rama islámica del chiismo, fiel a Ali (yerno y primo del profeta) y Husein (hijo de Ali que se había casado con una princesa persa perteneciente a la antigua familia sasánida). De este modo la fidelidad chiita (frente a la rama sunita que practican todo el resto de países árabes de su entorno) significaba también la fidelidad al linaje sasánida y al glorioso pasado de Persia. 

Aquella invasión árabe fue la primera de muchas. En el siglo X se produjo la de los turcos y a finales del XII la de los mongoles. El Renacimiento de Persia se produjo a principios del siglo XVI, gracias a una dinastía turcomana de carácter chiita, los Safawíes. Durante el siglo XIX Persia se encontraba cautiva entre los intereses expansionistas de Rusia e Inglaterra. El descubrimiento de petróleo y la Primera Guerra Mundial aceleraron la hegemonía de los británicos. En 1925 el oficial Riza Pahlevi se hizo con el poder y aceleró la occidentalización del país lo que enfureció a los estamentos religiosos. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, con el país dominado por los rusos en el norte, por los ingleses en el sur y bajo la influencia de los recién llegados norteamericanos, se obligó a Irán a declarar la guerra a Alemania. Ante el poco entusiasmo del sha, lo derrocaron y sustituyeron por su hijo Mohamed Reza. En 1953 la CIA organizó su primer golpe de estado contra Mosadeq, el jefe de gobierno que osó cuestionar la repartición de los beneficios petroleros que practicaba la angloiraní Oil Company. Los americanos sometieron al país a un bloqueo que impedía la exportación de petróleo. Mossadeq fue sustituido y Mohamed Reza, que había huido del país, volvió a subir al trono. Se mantendría en el poder hasta 1979, cuando llegó la Revolución.


Este volumen no sólo nos recuerda las numerosas invasiones sufridas por Irán, sino también que esa Revolución de 1979, de donde viene el Irán de nuestros días, fue plenamente democrática y no islámica como se suele pensar. Tras derrocar al sha, hubo unos pocos meses donde se vivió en auténtica libertad; el padre de Marjane se muestra eufórico cuando se lo refiere a su hija: "la revolución despertó al pueblo después de un largo sueño de 2.500 años. Siglos de tiranía y sumisión  a árabes, mongoles e imperialistas occidentales..."; pero en noviembre de 1979 el Ayatolá Jomeini rompió la promesa que hizo en el exilio ("establecer un sistema político democrático") e instauró una República Islámica bajo su mando como Líder Supremo. La guerra posterior con Irak sirvió de excusa para reprimir más duramente cualquier oposición. La nueva República Islámica cerró periódicos y encarceló y ejecutó a muchos de los antiguos revolucionarios que habían participado en la Revolución buscando un Irán laico y democrático.

"Persépolis" fue publicada originalmente en Francia en cuatro volúmenes entre 2000 y 2003, convirtiéndose rápidamente en un clásico. Se trata de una historia autobiográfica que escribe y dibuja la propia Marjane Satrapi y que comienza en 1980, cuando ella tenía 10 años. A través de sus experiencias veremos a pie de calle la implantación de las leyes islamistas, la represión política, la segregación femenina y el exilio. 



En su recorrido más personal, esta novela gráfica es un bildungsroman que narra la abrupta pérdida de la inocencia por parte de la protagonista; tanto a nivel político-social en su Irán natal como a nivel íntimo-amoroso cuando se traslada a Europa. A través de sus cuatro tomos conoceremos las aventuras de Marjane en un mundo siempre hostil, sea como exiliada en Viena con 14 años o como mujer discriminada en su posterior y descorazonadora vuelta a la madre patria. Su punto de vista es tanto más valioso por cuanto no está contaminado. Ella siempre fue una niña muy curiosa y rebelde que había sido educada en el ambiente moderno y laico del Liceo Francés de Teherán. Su mirada se nos muestra en todo momento inocente, limpia y carente de prejuicios.

El volumen se divide en cuatro partes que tratan cada una de sus etapas vitales, pasando por la infancia, adolescencia y juventud. El primer libro recorre esa última infancia donde Marji todavía cree que el mismísimo Dios había investido de poder al Sha mientras ve a sus padres yendo a manifestaciones por la democracia y la revolución. Son momentos de cambios radicales para su país y será su padre quien le explique la realidad del Sha, un títere que protege los intereses ingleses mientras tiraniza a su pueblo. Una de sus últimas atrocidades fue incendiar un cine con 400 personas encerradas dentro. 


Expulsado el Sha los presos políticos salen de las cárceles mientras las religiosos se hacen con el poder. Marjane vive la implantación de la obligación del velo y la segregación por sexos en las escuelas como una niña, como un juego. Este primer volumen comienza con la Revolución y acaba con los primeros bombardeos de la guerra Irán-Irak. La lucha en la que participaron sus padres para restablecer la democracia se resuelve con una revolución islamista de consecuencias demoledoras. Tanto su padre como su madre y su abuela son personas cultas y progresistas que tienen un concepto moderno de la vida. Así han educado a Marjane, que aún vive en sus reinos de fantasía, manteniendo ingenuas conversaciones con Dios y soñando con convertirse en profeta o en el Che Guevara.

El segundo libro comienza con la ocupación de la embajada de EEUU en Teherán y continúa con la guerra Irán-Irak. Los islamistas cerraron las universidades dos años mientras implantaban toda su normativa ideológica. En este momento Marji sueña con ir a la universidad y ser química, como su admirada Marie Curie. Pero lo que aprende es a mentir para esconder que su familia mantiene su estilo de vida en la clandestinidad de su casa. A su vez Jomeini, que creía que la revolución islamista debería exportarse al resto del mundo, incitó a los chiitas de Irán para sublevarse contra Sadam, lo que provocó que éste invadiera Irán. Una nueva invasión tras aquella primera hace 1.400 años.

La vida diaria de Marji se impregna de ideologización y conversión a los nuevos rituales: darse golpes en el pecho en público por los mártires mientras los niños reciben una llave de plástico con la que entrarán en el paraíso si se convierten en soldados y "tienen la suerte de morir". Miles de niños fueron fanatizados para ir a morir al frente con la llave del paraíso colgada del cuello mientras se masacraba a la oposición en el interior. Marjane es testigo de cómo la vida se vuelve asfixiante. Todo está prohibido, el alcohol, las cartas, la música, el ajedrez, las revistas, el cine. Su madre se juega el tipo simplemente para conseguirle un póster de sus admirados Iron Maiden.

En 1984 Marjane tenía ya 14 años y un espíritu rebelde que mostraba vistiendo tejanos y deportivas. No encajaba en esa sociedad represora y llegan a expulsarla de dos colegios, por lo que sus padres la envían a un Liceo francés en Austria para que continúe una educación abierta. Antes de irse su abuela le da un consejo que marcará su vida: "En la vida encontrarás a muchos imbéciles. Si te hieren, piensa que es su estupidez la que les empuja a hacerte daño. Así evitarás responder a su maldad. Porque no hay nada peor en el mundo que el rencor y la venganza... Mantén siempre tu dignidad, tu integridad y la fidelidad a ti misma."

En el tercer libro, con Marjane ya instalada en Viena y en plena adolescencia, asistimos a su exploración de ese nuevo mundo. La integración se hace difícil ya que procede de un país que en Europa se vincula a la represión y al terrorismo por lo que llega a presentarse como francesa para ser aceptada, lo que le hace sentirse traidora a sus raíces. Para añadir más leña al fuego las elecciones en Austria las gana Kurt Waldheim, conocido por su pasado nazi, por lo que empieza a extenderse por el país un tufo de xenofobia.


Además el choque cultural es inevitable, como cuando su amiga Julie le refiere su vida sexual liberada, lo que sorprende a Marji en cuya cultura un simple abrazo se considera un acto sexual. Sus primeras relaciones amorosas son frustrantes y la soledad del migrante comienza a cercarla. Para aprovechar el tiempo muerto vuelve a leer mucho y se empapa de lo que significa ser mujer con El segundo sexo de Simone de Beauvoir. Sin embargo apuesta todo a una relación con el joven Markus que acaba siendo un desastre; lo que la lleva a la desesperación e incluso a vivir en la calle. Por fin sus padres dan con ella y le hacen volver a Irán.

En el cuarto libro se produce el ansiado retorno a su país después de cuatro años en Viena. El regreso le provoca una contradicción: quiere estar allí pero ya es muy distinta a sus antiguas amigas que se han vuelto muy tradicionalista; su único objetivo es maquillarse, casarse y vivir tras el velo. Ahora la consideran una occidental decadente. Para ella el choque es brutal, ha pasado de caminar por calles llenas de tiendas de ropa y anuncios de salchichas a ver las calles tapiadas por murales de veinte metros con eslóganes como "Espero ser un mártir".


La vuelta a Irán solo le demuestra que también en su país es una desarraigada. No sabe qué hacer con su vida. Cree que está vacía. En una viñeta llega a decir, "mi desgracia se resumía en una frase: yo no era nada. Era una occidental en Irán y una iraní en Occidente. No tenía identidad alguna, ni siquiera sabía por qué vivía". Tras un intento fallido de suicidio toca fondo y decide tomar las riendas de su vida. Quiere vivir y lo primero es cambiar de actitud, de peinado y de ropa. Va al gimnasio y acaba conociendo al que será su marido. Juntos se preparan para el ingreso en la Universidad puesto que ella quiere estudiar Artes Gráficas. 

El dibujo del cómic es sencillo y directo. A través de unas sobrias viñetas en blanco y negro y una excepcional síntesis narrativa Satrapi nos introduce en el corazón de esa niña de diez años que intenta comprenderse a sí misma y al mundo que le rodea. Ella misma ha relatado cómo "desde que llegué a Francia en 1994, siempre he estado contando a mis amigos historias sobre mi vida en Irán. Veíamos noticias sobre el país en televisión, pero no representaban mi experiencia en absoluto". Por eso decidió plasmar su vida en viñetas.

Quiero resaltar tres diálogos clave que creo que definen esta historia. En el primero la madre le dice "siempre he querido que te hicieras independiente, educada, cultivada... y resulta que te casas a los veintiún años. Quiero que te vayas de Irán, que seas libre y emancipada". Efectivamente la personalidad de Marjane viene muy definida por la educación que le dan sus padres, aunque será ella quien tenga que vivir, tropezar y herirse hasta lo más profundo para saber de verdad quién es y qué busca en el vida. La novela refleja impecablemente esa aventura íntima y vital. 

Aunque hay varios diálogos en los que el padre explica a Marjane (y a nosotros) los hechos históricos elijo el momento en que la joven ha vuelto de Viena y su padre le cuenta cómo fue el armisticio de la guerra con Irak; una estafa, como todas las guerras:
"La gente ya no sabe por qué han pasado ocho años en guerra, por qué han muerto sus hijos...Toda la guerra no ha sido más que un gran montaje para destruir a los ejércitos de Irán e Irak. El primero era el más poderosos de Oriente Medio en 1980 y el segundo era un verdadero peligro para Israel. Occidente ha vendido armas a ambos bandos y nosotros hemos sido tan tontos como para caer en ese cínico juego... ¡Ocho años de guerra para nada!"

En el tercer diálogo quiero reflejar en qué circunstancias tan adversas (y a veces ridículas) se vivía en Irán. Si llevabas las uñas o los labios pintados te podían detener los Guardianes de la Revolución. Incluso por enseñar un mechón de pelo o llevar calcetines rojos. Ya en la Universidad, para dibujar ante un modelo natural, les pusieron un hombre, aunque completamente vestido de arriba abajo; pero un día un vigilante avisa que las mujeres no pueden mirar al hombre. Cuando Marjane le dice que cómo va a pintarlo, ¿mirando a la puerta? Le responden que sí. Finalmente, en una conversación con una amiga le muestra su hartazgo.
"¡Las leyes están de su parte! Si un hombre mata a diez mujeres en presencia de otras quince, nadie puede condenarlo como asesino, porque en un caso de asesinato, ¡las mujeres no podemos prestar declaración! ¡Es él el que tiene derecho al divorcio y, si te lo concede, se queda la custodia de los hijos! Oí a un religioso justificar esta ley diciendo que el hombre era la semilla y la mujer la tierra en la que ponía esta semilla, así que era natural que los niños fueran del padre! ¿¿¿Te das cuenta??? ¡No puedo más! ¡Me voy de este país!"

 



Es admirable la honestidad de la narración, evitando cualquier tipo de maniqueísmo y mostrando incluso los propios fallos. De algún modo el tono inocente y la franqueza típica de la infancia se mantiene a lo largo del relato. En todo momento (menos en uno que se traiciona a sí misma implicando a un inocente) actúa de forma íntegra, como le pidió su abuela. Incluso cuando se está jugando su acceso a la Universidad en el examen ideológico, Marjane lo aborda de frente. Le reconoce al clérigo que cuando vivió en el extranjero no llevaba el velo y que no se sabe las plegarias en árabe: "Como todos los iraníes, no entiendo el árabe. Y si rezar es hablar con Dios, prefiero hacerlo en una lengua que conozco. Creo en Dios, pero me dirijo a él en persa".

Esto es lo que nos demuestra Satrapi a través de estas páginas, integridad, valentía y fidelidad a sí misma en un mundo dominado por el integrismo y la represión. Así lo demostró en su respuesta en una reciente entrevista:
“Yo estoy totalmente en contra del velo. Sé lo que quiere decir: que yo, como mujer, soy un objeto sexual y que este objeto sexual no debe verse porque si se ve un solo pelo puede provocar una erección general en la calle. Detesto el velo. Pero más importante para mí, más importante que lo que yo deteste, son los Derechos Humanos y un texto escrito en Francia que dice que la gente tiene el derecho a ejercer la religión que quiera y a vestirse como quiera. Como considero que los Derechos Humanos son superiores a mi punto de vista personal, pelearé por que esas mujeres puedan llevar el velo aunque yo lo deteste”.


La obra ha obtenido numerosos premios:
Premio "Coup de coeur", Angoulême 2000
Premio "Prix du Lion", Bélgica 2000.
Premio autor revelación, Angoulême 2001.
Premio al mejor guión, Angoulême 2002.
Premio Harvey a la mejor obra extranjera, EE. UU. 2004.
En 2007 fue adaptada a la pantalla como película de animación recibiendo el Premio del Jurado en el 60º Festival de Cannes y dos premios Cesar. Además fue nominada a los Globos de Oro, los Oscar y los Bafta.
En 2024 Marjane Satrapi fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias por una carrera dedicada a la defensa de los derechos humanos y la libertad.











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La relectura me proporciona un paralelismo con la situación bélica actual. En una viñeta el padre le está relatando a Marjane el fin de la guerra con Irak: 
"Aun no habían anunciado la paz y los grupos armados opuestos al régimen islámico, los Muyahidin iraníes, estaban entrando en el país por la frontera iraquí con el apoyo de Saddam Hussein para liberar irán de los dirigentes integristas. Pensaban que como se acababa la guerra, nuestro ejército estaría agotado y no le quedarían fuerzas para luchar.  Además los Muyahidin sabían que la mayoría de la población iraní estaba en contra del Régimen y esperaban recibir el apoyo popular. Pero no tuvieron en cuenta una cosa: entraron por Iraq, el mismo Iraq que nos había atacado y contra el que se había luchado durante ocho años. En definitiva, cuando llegaron a Irán, nadie salió a recibirles. La mayor parte de ellos murió a manos de los guardianes de la revolución y del ejército."

Si en la frase "entraron por Iraq, el mismo Iraq que nos había atacado y contra el que había luchado durante ocho años" sustituimos /Iraq/ por /Israel/ tenemos que el deseo del emperador pollo de que los iraníes le hagan el trabajo sucio de derrocar al odioso régimen de los ayatolás no es más que una entelequia.

lunes, 9 de marzo de 2026

EL HOMBRE que FUE JUEVES - de G. K. Chesterton


Este libro es un pastiche de cuidado donde el gran Chesterton luce sus mejores galas intelectuales y literarias. Se trata de una novela policíaca que mezcla trazos de thriller político y hasta filosófico para desembocar en una alegoría religiosa cargada de simbolismo místico-cristiano. 

Todo ello entretejido con una persecución frenética por las calles de Londres, el Canal de la Mancha y un puñado de pueblos franceses con el objetivo de detener un atentado. Lo cual no hace sino confirmar la habilidad de este periodista y polemista para vestir de aventura y entretenimiento popular cualquier debate filosófico. La obra tiene por subtítulo Una Pesadilla y sus páginas no dejan de recordárnoslo. Enfatizan constantemente una sensación de extrañeza y alucinación que va ganando enteros según avanza la novela.

La peripecia se inicia en un Londres onírico que empieza a transitar por el siglo XX. En uno de sus parques se encuentran dos poetas, Lucian Gregory y Gabriel Syme. Tras debatir en torno a su visión del arte, Gregory invita a Syme a una reunión secreta que no será más que la entrada a un verdadero laberinto. Gregory revela a su compañero que es un anarquista y Syme le corresponde confesándole que es un policía.... no sin antes comprometer cada uno su palabra de caballero para guardar silencio.
"¿Acaso no se da cuenta de que nos hemos dado mutuamente jaque mate? -exclamó Syme-. No puedo decirle a la policía que usted es un anarquista, y usted no puede decirle a los anarquistas que yo soy policía. Sólo puedo vigilarle al saber quién es; usted sólo puede vigilarme, sabiendo quién soy. En suma, se trata de un duelo solitario e intelectual, mi mente contra la suya." pág. 53
George Grosz, "Los pilares de la sociedad" -1926-


En la reunión de esa sección anarquista, Syme es nombrado su representante en el Consejo Anarquista Central, al que acudirá bajo el nombre en clave de "Jueves". El Consejo lo forman los siete días de la semana bajo la autoridad de "Domingo", quien planea un magnicidio en París que ponga el mundo a sus pies.

El combate entre policías y terroristas llena de acción y enfrentamientos toda la novela; pero no es más que el reflejo de otro combate más profundo entre ideas que no dejan de chocar y alumbrarse: el Bien contra el Mal, la anarquía contra el Estado o el relativismo moral contra la moral cristiana.
"El jefe de uno de nuestros departamentos, uno de los detectives más famosos de Europa, hace tiempo que sostiene la opinión de que una conspiración puramente intelectual amenazará muy pronto la existencia de la civilización. Tiene la certeza de que los mundos científico y artístico se han unido en secreto para emprender una cruzada contra la Familia y el Estado. Para afrontar este peligro, ha creado un cuerpo especial de policías, policías que también son filósofos." pág. 74
Una vez decidido el magnicidio la maquinaria anarquista se pone en marcha y también Syme para desactivarla. Los lances son constantes. Syme perseguirá y será perseguido en coche, a caballo y en globo; tendrá que esquivar disparos y enfrentarse en duelo... pero todo ocurre siempre bajo un aura de extrañeza. Como cuando es perseguido por un anciano medio paralítico por todo el centro de Londres, sin poder despistarlo. Cuando el viejo camina casi no se sostiene y sin embargo cuando Syme se incorpora a un ómnibus a la carrera o se esconde en una esquina tras correr por un amasijo de callejuelas, al final siempre aparece el infernal tullido, haciendo resonar su bastón en el tosco empedrado. En otra ocasión se enfrenta en duelo al anarquista que va camino de París, y aunque le clava la espada en el torso y en el cuello ¡de allí no mana sangre alguna, ni frena al dinamitero!





Esta aventura vibrante y enigmática tiene todos los ingredientes del misterio y la fantasía. A Syme lo recluta un superior ignoto que lo interroga en una habitación a oscuras, y cuando reconoce no poseer experiencia alguna, el jefe le responde: "Nadie tiene experiencia en la batalla del Armagedón". Ya desde el primer y nocturno encuentro el autor nos introduce en un Londres fantasmagórico de tabernas y callejuelas. La discusión de Syme y Gregory sobre la poesía aborda el propósito de todo arte. Chesterton utiliza este debate para presentar las oposiciones binarias que sostienen la arquitectura del libro: orden versus caos, creación versus destrucción, fe versus escepticismo y significado versus sinsentido.
"Gregory prosiguió con buen humor en su elevado tono retórico:
—Un artista es idéntico a un anarquista -exclamó-. Puede transponer los términos como usted quiera. Un anarquista es un artista. El hombre que arroja una bomba es un artista, ya que prefiere un gran momento a todo lo demás. Comprende que es mucho más valioso un estallido de luz cegadora, el estruendo de un trueno perfecto que los vulgares cuerpos de unos cuantos policías informes. Un artista hace caso omiso de todos los gobiernos, suprime todas las convenciones. El poeta sólo encuentra placer en el caos. Si no fuera así, la cosa más poética del mundo sería el ferrocarril suburbano. (...)
—¡Es usted el que carece de espíritu poético! —replicó el poeta Syme—. (...)  ¿Acaso no es épico cuando una persona alcanza una estación distante gracias a una máquinas azarosa? El caos es tedioso, y precisamente porque en el caos el tren puede ir a cualquier parte, ya sea a Baker Street o a Bagdad. Pero el hombre es un mago, y toda su magia consiste en eso, en que él dice Victoria y, ¡mira!, es Victoria. No, quédese con sus libros de prosa y poesía y déjeme leer un horario de trenes con lágrimas de orgullo. Llévese a su Byron, que conmemora las derrotas del hombre, y tráigame el Bradshaw, que conmemora sus victorias."
pág. 28
Hay una constante tensión o juego entre apariencia y realidad. El paradojista Chesterton compone una novela que es una persecución frenética entre anarquistas y policías y a la vez una peregrinación al empíreo. Me llama la atención que se describa minuciosamente el paisaje, los rostros y ropajes cuando la acción deriva rápidamente hacia lo irreal. Esto se acrecienta más según nos acercamos al final, como cuando todos los que han venido ayudando a Syme en su persecución acaban volviéndose contra él, persiguiéndolo y cercándolo. Y por supuesto en el fantástico final, cuando los seis detectives filósofos son invitados a una mansión donde se prepara una especie de mascarada para la que les han preparado unas túnicas. Al colocarse la suya Syme reconoce que "esos disfraces no disfrazaban, revelaban."
 


Pero precisamente lo que no se puede revelar en una reseña es el desenlace y mucho menos uno tan radical y alegórico como este. La novela tiene el trazo policíaco, la velocidad de la aventura y el misterio de la intriga, pero sus episodios también son poderosamente simbólicos. Sólo referiré dos. Cuando Syme y sus compañeros se ven acosados por un horda anarquista buscan la ayuda del doctor Renard que, en el último momento, descuelga un farol de su vestíbulo que les iluminará el camino como hace la fe: "Había cierta alegoría en el contraste que se producía entre el moderno automóvil y su extraño y eclesiástico farol". En otro momento muy apurado un compañero de Syme se declarada sin embargo esperanzado. 
—Por extraño que parezca aún tengo una esperanza. Hay una esperanza demencial que no me puedo quitar de la cabeza. El poder de todo el planeta se ha puesto contra nosotros, pero aún me pregunto si esta pequeña esperanza estúpida tiene sentido.
—¿En quién reside esa esperanza? —preguntó Syme con curiosidad.
—En un hombre al que nunca he visto —dijo el otro, contemplando el mar plomizo.
—Sé a quién te refieres —dijo Syme en voz baja—, al hombre de la habitación oscura."
Baste recordar que Chesterton fue un filósofo y también un apologista cristiano. El anarquismo que cobraba fuerza en su época, le hacía imaginar un caos que le horrorizaba. Del mismo modo su espíritu religioso sentía vértigo ante el mundo sin Dios al que conducía el relativismo moral que se extendía por las sociedades occidentales. En su novela se corre, lucha y pelea con la jovialidad de una historia policíaca pero, también, bajo la sombra de un Leviatán.  
George Grosz, "Camino peligroso" (detalle) - 1918-

Conocido como el rey de la paradoja, Chesterton, en esta novela, elige defender al estado y la fe cristiana vestido con la chaqueta de un anarquista. En su búsqueda del contraste narra su defensa de la seguridad pública desde el motín, y de la fe cristiana desde el descreimiento. Así se puede apreciar en los argumentos con los que un policía intenta atraer a Syme hacia el servicio de los policías filósofos.
"Recordamos a los príncipes del Renacimiento. Nosotros decimos que el criminal peligroso es el criminal educado. Decimos que el criminal más peligroso de todos ahora es el filósofo moderno que no conoce ninguna ley. Comparados con él, los ladrones y los bígamos son hombres esencialmente morales; en el fondo de mi corazón los comprendo. Ellos aceptan el ideal esencial del hombre, lo único que ocurre es que lo buscan erróneamente. Los ladrones respetan la propiedad. La mayoría de ellos desean que una propiedad sea de su propiedad para respetarla como tal con mayor perfección. no obstante, los filósofos rechazan la propiedad en sí misma, desean destruir la idea de la posesión personal. los bígamos respetan el matrimonio, si no no cumplirían con el elevado ceremonial e incluso con la formalidad ritual que exige la bigamia. Los asesinos respetan la vida humana, la mayoría pretende obtener una mayor sensación de vida con el sacrificio de las vidas que a ellos les parecen menos valiosas. Pero los filósofos odian la vida en si misma, tanto la suya propia como la de los demás." pág. 75
En un Prólogo que Alfonso Reyes escribió para esta obra defendía que, al contrario de lo comúnmente aceptado, Chesterton "no es un paradojista. Bajo el aire de la paradoja, hace que los estragados lectores del siglo xx acepten, a lo mejor, un precepto del Código o una enseñanza del Catecismo. El contraste, el sistema de sorpresas, que es, como dije, su procedimiento mental, es también su procedimiento verbal. Posee una lengua ingeniosa, pintoresca, llena de retruécanos a su manera: sube, baja, salta, riza el rizo encaramado peligrosamente en una palabra, y a la postre resulta que ha estado defendiendo alguna noción eterna y humilde: la Fe, la Esperanza, la Caridad. En la boca de "Syme", personaje de esta novela, pone una sentencia que explica muy bien su situación. La paradoja, dice Syme, tiene la ventaja de hacernos recordar alguna verdad olvidada."

Quiero terminar con otro párrafo de ese Prólogo de Alfonso Reyes respecto al valor perdurable de Chesterton:
"En todo caso, cuando todos los valores dogmáticos de la obra de Chesterton hayan sido discutidos —su ortodoxia, que acaba por admitir todas las heterodoxias cristianas en su seno; su antisocialismo especial, su democracia caprichosa, su política díscola, sus teorías históricas y críticas— Chesterton, el literato, quedará ileso. Sus libros seguirán siendo bellos libros, su vigorosa elocuencia seguirá cautivando"





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G. K. CHESTERTON (1874-1936) nació y vivió en Londres. Escribió incansablemente durante toda su vida llegando a publicar alrededor de cien libros. Sus obras más reconocidas aparte de la presente son El Napoleón de Notting Hill (1904) y La esfera y la cruz (1910) en el ámbito de la novela; Herejes (1905) y Ortodoxia (1908) en el del ensayo y Charles Dickens (1909) y William Blake (1910) en el del estudio biográfico. Aunque sin duda su producción más popular son las aproximadamente 50 historias que protagoniza el sacerdote detective Padre Brown.

En 1901 se casó con Francis Blogg, quien tuvo una gran influencia en su religiosidad posterior. Comenzó a escribir una columna semanal en un periódico al año siguiente, y continuó por el resto de su vida. Durante las siguientes tres décadas, Chesterton fue un pilar furiosamente polemista, pero muy respetado, de los círculos literarios británicos.

viernes, 6 de marzo de 2026

MARTY SUPREME - de Joshua Safdie

2025


Me he pasado toda la película preguntándome si el protagonista es un héroe o un ca⚐ullo supremo miserable y manipulador. 

La película se presenta como la típica historia de superación a través del deporte. Marty Mauser (Timothée Chalamet) es un pobre tipo que malvive en el Lower East Side de Nueva York, en 1952, trabajando en la zapatería de su tío. Pero su lugar no está allí. Él aspira a la grandeza y nada en el mundo le va a parar. Tiene un objetivo muy claro en su vida: ser el mejor del planeta en la disciplina del ping-pong. De hecho está esperando su último sueldo y el finiquito para pagarse el viaje y competir en el Abierto de Inglaterra, donde estarán los mejores. No sin dificultades logra acudir y va pasando fácilmente de ronda. Ya en semifinales derrota al antiguo campeón y juega la final contra un sorprendente japonés que usa una pala y unas técnicas nunca vistas. Se trata de una visión del futuro que le atropella. Un año después se jugará el Campeonato del Mundo en Tokyo y Marty sueña con ganar allí y triunfar a lo grande. 
Ese es el espíritu.

La máxima ambición empuja la vida Marty, que no ignora que conseguir su sueño le costará un ímprobo esfuerzo y sacrificio. Pero siendo así que el ping-pong está empezando y que él no tiene oficio ni beneficio ¿de qué va a vivir hasta que llegue el triunfo?
Ese es el asunto. 

Y Marty lo tiene claro: mentirá, engañará, robará, manipulará, se humillará. Hará todo lo que sea necesario para mantenerse a flote y llegar al Campeonato. La película desarrolla la idea -de forma descarnada- de que el éxito justifica cualquier precio y medio para lograrlo.
 



Marty siempre camina al borde del precipicio. El tipo se pasa todo el tiempo, pero todo, todo el tiempo -24/7- buscando dinero. Incluso buscando dónde dormir. Su periplo es incesante, agotador para cualquiera, pero a él no le afecta nada. Cuando la actriz retirada (Gwyneth Paltrow) a la que engatusa le pregunta cómo se gana la vida, él le responde que no piensa en eso. Tiene un objetivo verdaderamente grande en mente y el dinero le vendrá por añadidura. ¡!

El chico tiene un innegable encanto y mucha labia. Además nunca se rinde. Su fe en sí mismo es inquebrantable. Esto quizás es lo que más me frena para declararle el tipo más mendaz e infame de este lado del Hudson. Es un superviviente nato que no le importa echar mano de cualquier cosa, sea un fraude, una mentira o un robo; aunque sea a su amiga de la infancia, a un vecino, a su tío o a la ajada actriz que tiene engaritada. La estafa y la mentira son sus armas de supervivencia.

Así que poco a poco la película se va desprendiendo de cualquier hechizo. La historia ya no resulta inspiradora. De hecho no vemos a Marty entrenar más que unos segundos. Tampoco oímos su voz en off comunicándonos sus preocupaciones o anhelos; ni tan siquiera se nos ofrece algún pequeño flashback que nos acerque a su infancia, a su familia o a su sueño. El tipo es un canalla sin ambages y su ambición desmedida y fuera de lugar. Busca un lugar en el sol que no le corresponde por más que se empeñe en ello pisoteando vidas y abandonando cadáveres.



Yo creo que la película juega con el formato de una típica historia de superación y un protagonista decidido a todo para lograr su sueño. Se sirve de nuestra expectativa para empatizar con el héroe; pero luego lo desnuda hasta la miseria. En algunos momentos el tipo me resulta repugnante. De hecho lo conocemos en una reunión haciendo un comentario odioso sobre un jugador judío, "¡Voy a hacerle a Klutsky lo que Auschwitz no pudo!", les dice a unos amigos. Luego, al ver la cara de los otros, se excusa diciendo que no hay problema, que él lo puede decir porque también es judío. El tío va a saco. Es despreciable.

Pero otra cosa es la película, su guión, intérpretes y realización. Todo ello magnífico, lleno de vértigo e intensidad. La cámara se pega a Marty y nos hace correr con él de aventura en aventura, buscando dónde dormir, a quién extorsionar o a quien engañar para sacarle algo. La acción es frenética. Las peripecias del segundo acto, cuando Marty se vuelve loco buscando dinero para ir a Tokyo son innumerables y todas caóticas. Unas apuestas de ping-pong en un antro de Nueva Jersey acaban complicándose hasta provocar el incendio de una gasolinera. Un intento de estafa con un perro perdido acaba con varios cadáveres. 

Marty vive en permanente estado de urgencia y necesidad. Todo es buscar y buscar o huir de quien le quiere trincar. La narración adquiere así un ritmo vertiginoso. Marty solo vive para perseguir el éxito, lo que le hace vivir sin aliento... y sin responsabilidad. Todo le vale, por deshonesto o humillante que sea.



Bien, pues una vez decidido que el pájaro es un cal၁rón de cuidado ya sólo nos queda pensar si representa algo. Tengo que reconocer que en algún momento me acordé de Leonardo Di Caprio en Atrápame si puedes o en El lobo de Wall Street, con un tipo aullando, follando y snifando mientras el dinero volaba a su alrededor como una droga imprescindible para adormecer sus instintos. Sí. La película habla de eso. De la ambición desbocada. De la naturaleza corrupta del capitalismo. De unos EEUU donde se inocula la obsesión por el éxito cueste lo que cueste. Del sueño americano despojado de todo glamour, con sus fauces asomando tras la sonrisa embaucadora.

En cambio me cuesta relacionarla con El Buscavidas (Robert Rossen, 1961), donde Paul Newman luce maravillosamente. Ambas comparten el hecho ser una radiografía despiadada de la filosofía norteamericana del éxito; pero en la de Rossen hay un pathos del que Marty carece. Allí hay tragedia y autodestrucción; mito. Aquí sólo un niñato mezquino y aprovechado. 







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* Repaso la filmografía de Joshua Safdie, firmada hasta esta última junto a su hermano Benny, y me doy cuenta de que muchas comparten un leit motiv. Tanto en Diamantes en Brutocon Adam Sandler (2019), como en Good Time (2017), con Robert Pattinson, nos encontramos con perdedores viviendo una odisea caótica por el submundo de la ciudad, mientras persiguen el dinero que resuelva sus problemas.


** La cinta se inspira en la historia del pentacampeón mundial de ping-pong Marty Reisman, una verdadera leyenda que nació en el Lower East Side de Manhattan en los años 30 y empezó a jugar al ping-pong por dinero. Acabó convertido en campeón nacional en 1958 y 1960, ganándose el apodo de The Wizard of Table Tennis. En 1974 publicó sus memorias con un título de lo más expresivo: The Money Player: The Confessions of America’s Greatest Table Tennis Champion and Hustler. Allí cuenta sus correrías apostando y traficando para buscarse la vida. Un prenda.

jueves, 26 de febrero de 2026

RUTA de ESCAPE -- de Bart Layton

2026

Para mí, el cine, es sobre todo entretenimiento. Por eso me encanta el cine de género, sea de aventuras, negro, western o de ciencia ficción; pero sin renunciar a que sea emocionante: ha de contar una historia bien armada, incluir un conflicto que empuje a los personajes y exhibir una realización que mantenga el pulso alto. 

Eso es lo que encuentro en esta Ruta de Escape que sigue el hilo de tres personajes sin nada que ver entre ellos; una experta en seguros de alto standing, Sharon (Halle Berry), un policía muy baqueteado que ya solo se rige por sus normas, Lubesnik (Mark Ruffalo), y un ladrón solitario de joyas y diamantes, Davis (Chris Hemsworth), que prepara sus golpes de forma quirúrgica: los quiere limpios y relampagueantes. Nunca sale herido nadie. Por supuesto, el devenir de los acontecimientos hará que los tres confluyan en un último golpe que les obligará a posicionarse ante un conflicto moral que determinará un giro en sus vidas.



La película ya comienza con un golpe que se resuelve en dos flashazos y una huida en coche tan pulcra como temeraria. Esa es la marca de la película. Acción y adrenalina entre atracos y persecuciones de coches fulgurantes. Pero la película no se queda ahí y pone el foco en sus personajes. Davis tiene su propio método, conocer perfectamente los entresijos de la entrega de joyas y saber las rutas, los horarios y hasta los nombres de los implicados. Le ejecución ha de ser rápida y certera. Cuando los implicados logren volver a respirar Davis ya debe estar muy lejos. Tiene un comprador concertado (Nick Nolte) desde hace años, así que todo va como la seda. Pretende amasar una suma importante para poder retirarse; por eso su vida es un reflejo de sus golpes: escueta, silenciosa... y solitaria. Una infancia de miserias le ha hecho construirse una coraza emocional impenetrable. Hasta que una muchacha (Monica Barbaro) se cruza en su camino. Un frenazo a destiempo, un choque, los datos del seguro y casi sin darse cuenta ya están quedando.

Mientras tanto el detective Lubesnik está asistiendo al derrumbe de su vida. Junto a su mujer ya solo les queda reconocer que no tienen vida en común y que el siguiente paso es divorciarse. Todo esto a la vez que el jefe vuelve a exigirle seguir el protocolo y dejarse de teorías absurdas como la del "ladrón solitario de la 101", la autopista que cruza de arriba abajo el condado de Los Angeles. Él ha venido desbrozando los datos de todos los robos hasta descubrir un patrón: hay un tipo que siempre actúa solo, que siempre roba joyas y diamantes y que actúa sin violencia. Eso sí, siempre pegado a la 101, como posible ruta de escape. Pero, ¿qué pruebas tiene? Ninguna. Es más, como su jefe le echa en cara, dos de esos casos que él señala ya tienen sospechosos y no cuadran con su perfil. Mierda.



El tercer eje es Sharon, vicepresidenta de una gigantesca empresa aseguradora. Ha trabajado duro muchos años y ahora está a punto de convertirse en socia... pero, como le dice su jefe, ya tiene 53 tacos y sus ventas se tambalean. Vamos a esperar 6 meses le propone... que es lo mismo que le propuso hace 6 meses. Mierda.

Como se ve, tres tipos con la vida rota buscando redimirse. No en balde el guión adapta una de las seis novelas cortas -Crime 101- que conforman el volumen "Rotos", publicado en 2020 por el gran Don Winslow, novelista muy dotado autor de la saga El Poder del Perro. En estos relatos se abunda en las señas de identidad de Winslow, realismo, lealtad, corrupción, venganza y redención; en unas historias donde distintos personajes ven sus vidas quebradas por la violencia y la corrupción. En estas novelas cortas tanto los delincuentes como los agentes se topan con situaciones muy ambiguas moralmente que tendrán que resolver a su modo; como dice uno de los protagonistas "la mayoría de la gente hace lo correcto cuando no le cuesta gran cosa hacerlo; pero nadie hace lo correcto cuando se lo juega todo". 

Después de tantos robos que han acabado afectando a las aseguradoras, Davis intenta algo nuevo, echar el anzuelo a Sharon. Ella está harta de su empresa y, si se les da bien, podrán pillar unos cuantos millones con los que resarcirse del nulo reconocimiento...
...aunque se mete por medio un ladrón mucho más violento que ha enviado subrepticiamente el tratante habitual de las joyas robadas. Todo el mundo quiere trincar. Nadie quiere quedarse al margen... y el poli cada vez está más cerca. 



Eso es lo bueno que tiene el guión, que tiene una base sólida en la novela que le permite establecer una serie de relaciones de fuerza muy tensas e interrelacionadas. Lo que hace Sharon afecta a Davis, pero la intervención del segundo ladrón hace variar el equilibrio y Sharon se acerca al policía que a su vez se ve inmerso en el amaño de pruebas de un compañero, lo que afecta a su visión del caso, en el que Davis juega sin red porque, por una vez, no lo tiene todo controlado. 

Cuando comienza a narrarse el golpe final todo está enmarañado. Esa red de relaciones se tensa por todos sus costados. Nadie sabe lo que va a pasar. Hay demasiados jugadores y cada uno tiene una baza. Demasiado azar... lo que equivale a una maravillosa intriga hasta el impactante final. 



El director Bart Layton ha elaborado el guión junto a  Peter Straughan (que ya ganó el Oscar en 2025 por Cónclave). Tras regalarnos una persecución en coche (al estilo Bullit, película de la que hablan dos personajes) la película se centra en lo dramático. Los background de Lubenik y de Sharon son bastante obvios; pero no por eso más ligeros. En Sharon se retrata la discriminación por edadismo, una lacra de nuestro tiempo; y Lubenik nos muestra las calles inundadas por los sin techo (homeless) que el sistema capitalista deja tirados en la cuneta. En Davis encontramos una textura más personal y profunda. Es verdad que el guión no aprovecha del todo la relación amorosa para sondear a fondo esa alma "rota"; pero sí es capaz de proporcionar un momento culminante de tensión dramática cuando alguien le hace una llamada desde su pasado remoto... y con el policía escuchando. Notable.

sábado, 21 de febrero de 2026

La DONCELLA - de Park Chan-Wook


2016




   Sorprendente.

                     Elegante.

       Seductora.

                      Cínica.

   Sofisticada.

No necesitas saber más. Si no la has visto, ponte a verla en cuanto puedas. Y además es gratis, está en RTVE Play.







Después de muchas semanas sin ver una película decente por fin me deslumbran desde la pantalla.

Estamos en la década de 1930, en plena ocupación japonesa de Corea, cuando designan a un joven coreana -Sookee- para que acuda a una gran mansión donde atenderá a una rica mujer japonesa, Hideko. La mujer sufre algún tipo de perturbación y vive allí recluida y vigilada por un pariente tirano. Pronto la sumisión de Sookee se nos revelará impostada, su voz en off nos confesará que está allí en misión encubierta para ayudar al jefe de su banda, el estafador y falso conde Fujiwara. El plan es visitar a la dama y seducirla para luego desplumarla. La doncella adornará los atributos del conde durante las previsibles confidencias en la cámara. 



Hideko tiene todo el aspecto de un cordero en el altar del sacrificio. Su tío es un viejo pervertido que organiza sesiones de lecturas eróticas para hombres de alcurnia. Por ese motivo ha sometido a Hideko, desde niña, a una educación brutal, para convertirla en una lectora afrodisíaca. Pero es una mujer muy vulnerable. Tiene pesadillas por la noche y cuenta con el antecedente de su adorada tía, que acabó colgándose de un árbol. La única salida que tiene a mano se la ofrece otro lobo, el conde Fujiwara. En este ambiente sofocante Hideko y Sookee irán tejiendo una íntima complicidad, llena de erotismo y culpabilidad.  

Los ingredientes de la película son mucho engaño, seducción y unas gotas de perturbador erotismo. El juego de apariencias entre estos dos hombres y estas dos mujeres es pura filigrana. Me recuerda a esa cita de Oscar Wilde que dice que en la vida "todo trata de sexo, excepto el sexo, puesto que el sexo trata de poder". Cada uno juega su partida. Imagino la trama como esas cajas secretas japonesas que parecen impenetrables hasta que pulsas el resorte secreto. Para descubrirlo hay que observarlas desde todos los ángulos y eso mismo hace la película, con una primera parte contada desde el punto de vista de Sookee y una segunda desde el de Hideko. A través de diversos giros y saltos atrás, la historia nos revelará sus cajones más secretos. 



El juego es de lo más sofisticado y la ambientación no le va a la zaga. La película rezuma gracia y distinción. La puesta en escena, la fotografía y el vestuario son de una elegancia que roza la voluptuosidad y esa potencia visual es refrendada por dos actrices en estado de gracia, Kim Min-hee (Hideko) y Kim Tae-ri (la doncella Sookee).


La película está basada en la novela "Falsa identidad" (Fingersmith) de la escritora galesa Sarah Waters, cambiando la ambientación victoriana del libro por la de la ocupación japonesa de Corea. La novela cuenta con una estupenda adaptación previa en forma de miniserie de tres episodios. 

Park Chan-Wook es un cineasta con una personalidad muy acusada. Se dio a conocer en Occidente con la salvaje Old Boy (2003); pero sus historias oscuras y tremendas han evolucionado hasta dotarse de una atmósfera a la vez inquietante, elegante y sensual. En esta onda se encuentran películas como la presente, Stoker (2013) y Decisión to leave (2022) o la estupenda serie La chica del tambor (2018).