Esta novela es como un juguete vintage. Me refiero a esos vehículos hechos de hojalata y vivos colores, con un mecanismo interior tan robusto, hecho de muelles y tuercas, que asegura su funcionamiento durante lustros. El libro tiene un sabor punzante que no ha perdido con los años y su primera mitad es magnífica. Recordemos el comentario que hizo J. L. Borges
"Los primeros capítulos de este libro traslucen (falazmente) el influjo del espléndido Stevenson que urdió El club de los suicidas y Las desventuras de John Nicholson; los últimos, el todopoderoso y letal magisterio de Hollywood. Los tres primeros dejan entrever tres misterios distintos. (Uno acontece en el sur de Francia; otro en Londres; otro en California.) En el cuarto capítulo se revela que esos tres misterios parciales son caras de un misterio central, cuya total iluminación necesita seis capítulos ulteriores. Para un criterio cotidiano, el azar interviene increíblemente en esta novela".
No es que sea un comentario precisamente elogioso, pero sí señala agudamente esa estructura tan seductora que recuerda al mejor Stevenson. Efectivamente los primeros tres capítulos nos refieren tres encuentros aislados y misteriosos, cada uno en una punta del mundo y sin nada que ver entre sí. En el primero un joven arquitecto inglés, Malcolm Darbyshire, se enamora de su misteriosa compañera de tenis en un hotel de la Riviera Francesa. Darbyshire está fascinado por esta joven enigmática, pero tras un breve encuentro ella se despide abruptamente dejando en el aire una críptica frase, "No me olvide completamente, pero adiós, Malcolm."
Por su parte otro joven, el físico teórico estadounidense George Hooker, se encuentra en Londres siguiendo la pista de su mentor, un excéntrico pero brillante colega que desapareció justo cuando parecía alumbrar un gran avance en el ámbito de la energía y la materia. Fortuitamente se lo encuentra en una tienda de instrumentos científicos, pero en principio niega ser él para, ante la insistencia del joven, citarlo en una casa de campo a la noche siguiente. Una vez allí la policía hace acto de presencia para detenerlo por allanamiento ante la sorprendente denuncia del científico. Hooker no entiende por qué lo hace y huye a trompicones por la campiña inglesa.
Finalmente tenemos a Jimmy Edlin, un vividor y trotamundos que se acaba de retirar de sus negocios en Shanghai para vivir de las rentas, cuando le comunican la muerte de su hermano Phil, en Los Ángeles. Una vez en la ciudad las explicaciones de la policía no le convencen y, dado que su hermano ejercía de periodista, se pone en contacto con uno de sus compañeros en el periódico quien le revela sus sospechas. Cree que Phil estaba involucrado en la investigación de una poderosa secta, asunto que podría haberle costado la vida.
"-Usted conoce la ciudad. Por estos lugares existen infinidad de perturbados, pero no una minoría, sino una mayoría numerosa y terrible. Aquí tenemos más desequilibrados por milla cuadrada que en ninguna otra parte de la Madre Tierra. Desde profetas hindúes con los cabellos largos hasta las rodillas, a mujeres gordas que se afeitan la cabeza y se imaginan ser Juana de Arco o María Estuardo. No falta ningún tipo. Por cualquier calle que vaya, verá que en la cuarta casa de la derecha se conjura a los espíritus o se habla de Dante y de Shakespeare, que dos puertas más adelante se habla de la llegada del nuevo Mesías, mientras, enfrente, un individuo sentado en el suelo, cubierto con una capa raída o unos pantalones llenos de agujeritos, quema incienso hasta que el Gran Panjandrum le anuncie la llegada del día del Juicio. Son tantas las cabezas trastornadas que aquí existen, que en estos últimos veinte años no he tenido tiempo de ocuparme de todas. Esto es un verdadero manicomio."
Cada una de estas tres presentaciones constituyen por sí mismas un auténtico relato, con grandes dosis de acción e intriga. La sugestión se acrecienta cuando comprobamos que, a pesar de su disparidad, al final de cada uno aparece el mismo apellido, MacMichael. Éste será el hilo que rastreará cada uno de los protagonistas.
Como bien apuntaba Borges en su comentario un increíble azar hará que estos tres hombres comunes se encuentren y conozcan en un hotelucho de la ciudad de Barstow, en pleno desierto del Mojave. Cada uno ha estado siguiendo a distintas personas y pistas, pero pronto comprobarán que todo confluye hacia un inconcebible complot contra el mundo que conjuga sin problemas la ciencia más avanzada y el fanatismo religioso.
Ya desde el segundo encuentro, cuando el joven Hooker huye de la policía por la campiña inglesa y en la tercera aventura, cuando Jimmy Edlin, gracias a las notas de su hermano, logra introducirse de lleno en una reunión secreta de la Confraternidad del Juicio, me vinieron a la mente otras obras clásicas marcadas por el sello de la conjura, la intriga y la acción: Los 39 escalones de John Buchan y El enigma de Ossian de Fred Hoyle; sin olvidarnos del ilustre contubernio que se narra en El hombre que fue jueves, de G. K. Chesterton. Todos ellos libros encantadores que portan el más genuino placer lector, el de las aventuras.
Publicada por primera vez en 1938 y escrita en el contexto del ascenso de Hitler y Mussolini en Europa; esta premonitoria historia de J.B. Priestley nos hace penetrar en una siniestra confabulación que, como declara su título, apunta al Día del Juicio Final.
La obra disminuye su capacidad de intriga en su último tercio; pero los desafíos y peligros que afrontan nuestros protagonistas siempre resultan de lo más ameno. Hasta el momento en que los tres se reconocen nos sentimos como Darbyshire deambulando por una "vasta e incomprensible" California en busca de su "taciturna y misteriosa" amada, Andrée MacMichael: "Después de seis meses pasados en un estado de alucinación y de locura, (le parecía) que estaba viviendo un fantástico sueño".
La novela es una trepidante historia de aventuras de uno de los maestros, a menudo infravalorado, del siglo XX.
J. B. Priestley (1894-1984) fue un novelista, dramaturgo, crítico y locutor británico. Hoy en día es conocido principalmente por sus obras de teatro, en especial por «An Inspector Calls» —que aún se representa con frecuencia—; pero también fue un novelista de gran éxito, siendo adaptadas al cine varias de sus obras. Aunque hay que decir que la crítica nunca fue unánime al valorar su trabajo. Entre las 27 novelas que escribió destaca ´The Good Companions´ (1929), ganadora del Premio James Tait Black Memorial, con la que obtuvo un éxito internacional. En su época fue un reconocido locutor de la BBC, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a alcanzar audiencias de hasta quince millones de oyentes. Graham Greene comentó que se había convertido en «un líder solo superado en importancia por el Sr. Churchill». Tras la guerra, fue delegado británico ante la UNESCO y miembro fundador de la Campaña por el Desarme Nuclear. Posteriormente recibió una de las más altas condecoraciones reales, la Orden del Mérito.


























