miércoles, 6 de mayo de 2026

EXIT 8

Japón, 2025

¿Por qué las cosas tienden a sincronizarse? Una mañana le comentas a tu pareja que hace meses que no tienes noticias de fulanita y ¡zas! a las pocas horas te la encuentras en el super. O no tienes ganas de ver a nadie y te prometes una tarde de lectura y baloncesto, pero primero viene tu vecina a pedirte un favor y luego viene tu hermano porque se le ha ocurrido... Incluso hay un bache en mi calle, secundaria y con poco tráfico, que me la tiene jurada. Aunque esté la calle vacía, justo cuando llego con mi coche cerca del bache, aparece otro coche de frente que me obliga a comérmelo. Uf. 

A veces creo que es obra de Matrix o del divino ingeniero que organiza el tráfico en torno mío para que pueda continuar el show de Truman.



Esto viene a cuento de que el domingo pasado vi en casa de una amiga esta película, Exit 8, que se desarrolla en bucle por el mismo pasillo en zigzag del metro de Tokyo. El protagonista se ve obligado a recorrerlo una y otra vez como si caminase sobre una cinta de Moebius. Cuando llega al final de esa Z que dibuja el pasillo vuelve a estar al principio. Una auténtica pesadilla.

De hecho el 8 es una perfecta representación gráfica de ese "objeto no orientable" que es como los matemáticos llaman a esta cinta mágica. Es imposible determinar cuál es la parte de arriba o la de abajo, la de adentro o la de afuera. La película no esconde su referencia y uno de los affiches del aterrador pasillo es el dibujo de Escher que puedes ver más arriba. 



La historia comienza con el protagonista viajando en el metro, absorto en la música de sus auriculares y mirando el móvil. Pero escucha una bronca y se quita los auriculares para ver qué ocurre. Un poco más allá un hombre increpa a una mujer joven porque el bebé que tiene en brazos no deja de gritar y llorar. Es una situación incómoda, pero opta por colocarse de nuevo los auriculares y seguir a lo suyo. 

Poco después, cuando sale del vagón su novia le llama por teléfono. Está en el hospital y le comunica que está embarazada. Qué vamos a hacer, le pregunta. El joven duda, no sabe qué decir, está indeciso. Parece claro que el embarazo es totalmente inoportuno. Quedan en llamarse luego y así es como desemboca en los famosos tres tramos de pasillo que lo engullen. Es como si Dante le hubiese asignado uno de los círculos de su Inferno para castigarlo por su indecisión. 



Todo es inexplicable. Los recorridos se repiten sin solución y el impoluto pasillo blanco, perfectamente iluminado, acaba convirtiéndose en una tortura mental. Antes de doblar la última esquina, que lo conducirá de nuevo al principio, siempre se cruza con un señor que porta un maletín y que también va a lo suyo, sin hacerle ningún caso. Cuando intenta detenerlo y preguntarle, el buen caballero ni le mira ni responde. Es como si estuviesen en realidades paralelas. 

Finalmente el joven acaba fijándose en que al lado del cartel que anuncia la Salida 8 figuran unas instrucciones que le avisan: "si encuentras una anomalía vuelve para atrás". Así se van sucediendo sus viajes a ninguna parte, fijándose de forma obsesiva en cualquier mínimo cambio... pero nada parece dar resultado. 



La película es desasosegante y las anomalías que van apareciendo animan la función. La intriga se sostiene por el reto de averiguar la clave que rompa este bucle de pesadilla; pero las novedades son las justas. La película entretiene pero no tanto como para echar cohetes. Lo que sí te deja es la impronta de ese "espacio liminal" grabado en la mente.

Y ahora es cuando volvemos a la sincronía de la que hablaba al principio. Este domingo pasado vi esta película, al día siguiente, lunes por la tarde, el algoritmo de Youtube me plantó delante uno de los shorts de mi arquitecta preferida La.inercia, en el que hablaba de los pasillos tenebrosos del Hotel Overlook, en la película de Kubrick El Resplandor... y ayer martes me encuentro en el país.com un artículo de Lucas Barquero sobre los espacios liminares, esos lugares de paso, vacíos e hiperiluminados, que se repiten hasta agarrarte de las entrañas y susurrarte el miedo; porque te hacen pensar que estás recorriendo el  laberinto mental que te llevará a la destrucción. De modo que yo me pregunto, ¿Todos estos asuntos de pasillos se han juntado a mi alrededor aleatoriamente o es que la IA ya nos está cercando?

Según Lucas Barquero la fascinación por estos espacios desnudos, anodinos, familiares y amenazantes como las fauces de un agujero negro, proviene de una extraña fotografía de un almacén vacío que apareció en la web 4chanDe ahí surgieron leyendas que "advertían del riesgo de quedar atrapado en un laberinto formado por infinitas estancias similares a ese almacén"; lo que derivó en un fenómeno bautizado como Backrooms, un concepto de terror que nació en redes y que describe una dimensión laberíntica e infinita de oficinas amarillas desiertas, conocidas como espacios liminales. La pandemia que nos mantuvo encerrados y series como ‘Severance’ o películas como ‘El Resplandor’ han allanado el camino para el estreno de la película "Backrooms" el próximo mes de mayo.


Exit 8 es la adaptación de un videojuego japonés que encierra a su protagonista en los pasillos del metro.


domingo, 3 de mayo de 2026

ACERCA de LAS HERIDAS de LOS HÉROES - de Miguel Ángel Velasco -

Menelao sosteniendo el cuerpo de Patroclo




A Agustín García Calvo


 

En la Ilíada nos prende
esa intención precisa en la manera
de describir el daño. Cuántas veces
se demora el hexámetro en el sitio
de la quebrantadura,
en el fiel inventario del estrago:
el lugar que desgarra la espada, cómo hiende
la carne y desmorona ese cartílago;
donde triza el pedrusco
el hueso, el recrujir de sus astillas;
la trayectoria exacta del venablo
que atraviesa las chapas del escudo,
la coraza de bronce.
Y el estruendo que hace al derrumbarse
la torre del guerrero.
Y no hay buenos ni malos, todos son
feroces alimañas que se ceban
en la carne ensartada,
que la agonía infaman del contrario
con palabras de burla,
y que después arrojan los despojos
al festín de los perros.

Y en esa pulcritud, en el registro
de la calamidad, va una plegaria
por la carne solar, por el milagro
precario de este cuerpo.
La cálida estructura bien trabada
que en la danza aligera su destino,
que se hace esclarecida geometría,
claro esquema en el nado, esa otra danza.
El delicado cuerpo
que reverbera en luz cuando lo anima
el ritmo del amor o el del poema.
Porque no hay canto alguno
sin el humor del cuerpo, aunque destile
ese licor amargo de la pérdida.
De Sófocles nos dicen que era diestro
en el baile, y que Byron
gustaba de medirse
a menudo en el pulso de las olas.
Y de Tolstoi que sólo sonreía
después de nadar hondo en un brío de sábanas,
porque tras la liturgia de los cuerpos,
en contra del proverbio, no hay tristeza.

Velemos por su gracia,
porque el cuerpo es un templo mientras arde
el resplandor de su desnuda gloria.





Miguel Ángel Velasco

poema perteneciente al libro 
"La miel salvaje"

sábado, 25 de abril de 2026

SCARPETTA - de Elizabeth Sarnoff

2026


La serie está basada en el ciclo de novelas escritas por Patricia Cornwell protagonizadas por la médico forense Kay Scarpetta. La saga comenzó en 1990, con la publicación del libro ´Postmorten´ y cuenta ya con 28 volúmenes, habiéndose publicado el último en 2024, ´Identity unknown´, aún sin traducción al español. Esta prolífica autora dio con la clave del éxito al introducir al lector en la sala de disecciones de los forenses, recurso que ha dado gloria a series de televisión posteriores como CSI o Bones.

La serie cuenta con 8 episodios que adaptan 2 novelas de la saga. Por un lado la inicial, ´Postmorten´, y por otro ´Autopsia´, la novela número 25, publicada en 2021. Esto le permite a la guionista Liz Sarnoff (Perdidos o Deadwood) elaborar un tour de force en el que podemos ver alternativamente a una jovencita Kay Scarpetta (Rosy McEwen), en su primer caso importante como Jefa del Servicio Forense de Virginia, y a una veterana Scarpetta (Nicole Kidman) 30 años después; cuando regresa al mismo puesto para encontrarse con un asesino de métodos casi idénticos a los de su primer caso.

Tras casi tres décadas, Kay Scapetta vuelve al puesto que marcó el inicio de su brillante carrera, investigando a un asesino en serie. Sin tiempo casi ni para jurar el cargo un nuevo asesinato la reclama. El cadáver de una mujer acaba de aparecer al lado de la vía férrea. Las manos han desaparecido, amputadas, y tiene la garganta seccionada. La investigación tiene pocos asideros hasta que descubren que trabajaba en un laboratorio puntero, dedicado a la impresión en 3D de órganos vitales. El espionaje industrial y hasta Rusia y dos cadáveres en una lanzadera espacial aturden la trama hasta que aparece una segunda mujer asesinada, Cammie Ramada. Ella reorientará el caso.


El hecho de que las asesinadas sean mujeres y que sus cadáveres presenten ataduras y amputaciones relaciona el caso con aquel primero que afrontó Scarpetta hace casi 30 años. Allí empezó a trabajar con el agente del FBI Benton Wesley (Simon Baker) y con el policía Pete Marino (Bobby Cannavale), junto a los que descubrió una de las claves del asesino: tiene un problema con el sudor corporal que huele parecido al jarabe de arce. Olor que intenta esconder lavándose frecuentemente con un jabón especial al que se ponen a seguir el rastro.

Esta primera temporada (está confirmada la segunda) juega intensamente con esas dos líneas temporales, a finales de los 90 y en la actualidad, estableciendo diversos paralelismos y contrastes. Por un lado los crímenes, a pesar del tiempo transcurrido, muestran una perversa semejanza en su modus operandi: un asesino está matando a mujeres atándoles por la espalda sus brazos y piernas al cuello, haciendo que su propia tensión las asfixie. Pero también tienen continuidad en el tiempo las dificultades a las que Scarpetta se enfrenta, sobre todo el ánimo encubridor de sus superiores que sabotea su trabajo y amenaza con arruinar su reputación.
 


Otro de los contrastes/continuidades que ofrecen estas dos líneas narrativas es comprobar cómo ha evolucionado la relación de la forense con su equipo/familia: Benton, su actual marido y agente del FBI al que conoció en aquel primer caso; Pete Marino, el policía con el que empezó a colaborar y que ahora es el marido de su alocada hermana, Dorothy (Jamie Lee Curtis). Y finalmente Lucy, su sobrina, que siendo adolescente ya era experta en Tecnología y le ayuda desde entonces con la investigación informática. 
Todo sigue igual, pero todos han cambiado. 

En la actualidad Benton escamotea a Kay una línea de investigación propia que sigue el FBI, con lo que se quiebra su mutua confianza. Mientras que Dorothy está celosa del tiempo que pasan juntos su marido y su hermana. Por su parte Lucy (Ariana DeBose) ha sufrido la muerte de su mujer y no ha encontrado mejor consuelo que engancharse a una pantalla, donde puede interactuar con ella gracias a la inteligencia artificial. Mientras tanto Kay tiene que lidiar con un sentimiento de culpa que le abrasa por guardar un gran secreto que ensombreció la resolución de aquel primer caso.



Kay Scarpetta es un icónico personaje del género criminal. Con él su creadora rompió moldes en un género en el que generalmente la mujer era un sujeto pasivo, la víctima. Patricia Cornwell puso en el centro de la acción a su médica forense, además la convirtió en Jefa y la enfrentó a las componendas de los superiores y políticos. Para ello la dotó de una dureza e inteligencia diamantina, sin olvidarse de aportarle alguna que otra vulnerabilidad.

Patricia Cornwell suele cautivar a sus lectores con giros impactantes y una narración múltiple que presenta la acción desde distintas perspectivas, incluida a veces la del propio asesino. Pero la característica principal del personaje es su detallada investigación forense mediante procedimientos científicos propios de la medicina legal. La autora investigó a fondo el trabajo de especialistas forenses para dar verosimilitud al trabajo de su protagonista, a la que insufla, además, una vida familiar de lo más bulliciosa. Así nos encontramos con que la aguda y eficiente Kay Scarpetta contrasta enormemente con el carácter de su hermana mayor, Dorothy, una narcisista de manual que es una auténtica bala perdida. Sus broncas son explosivas, nunca están de acuerdo en nada. Kay prácticamente ha criado a su sobrina Lucy porque Dorothy siempre está de pendoneo. Junto a ellas, sus maridos ejercen de calmado contrapeso.



La serie tiene unos cuantos aciertos, como el planteamiento en dos líneas temporales que nos hacen conocer tanto el inicio de la doctora en los noventa como su último caso, 28 años después. La elección del elenco es otro acierto. Kidman, Curtis, DeBose brillan acompañadas muy bien por Simon Baker y Bobby Cannavale, con el guiño añadido de que el joven Pete Martino es interpretado por el hijo de Bobby, Jake Cannavale.

Sin embargo tengo que anotar que, aunque la química entre Kidman y Curtis funciona y esta última está alocadamente maravillosa (como en The Bear), encuentro la trama personal y familiar demasiado inflada y fatigosa. Numerosos flahsbacks pretenden dar enjundia a TODOS los personajes. Tanto Benton como Pete Marino guardan un trauma infantil que ha condicionado sus vidas. Lucy tiene un trauma reciente que la mantiene encerrada con la IA de su esposa. También las dos hermanas arrastran sus rencillas desde niñas. La comparecencia de tantos asuntos familiares y broncas es excesiva, provocando que la narración se desequilibre y se pierda el foco de la investigación. Además, los asuntos forenses quedan en un segundo plano. La guionista parece consciente de ello cuando, en el episodio 6, le hace reconocer a Scarpetta que el caso no avanza porque "hay demasiadas confusiones" de por medio. 

La serie se ve con gusto porque hay una efectiva intriga y dos investigaciones en marcha, pero se añaden algunas líneas de investigación que importunan y sólo añaden espectáculo, ya que no van a ninguna parte. Finalmente señalar que la resolución del antiguo caso es convincente, mientras que la del asesino actual resulta  brusca y atropellada.   

miércoles, 22 de abril de 2026

COMPRAS del DÍA DEL LIBRO







Mañana es el Día del Libro y entre el festejo y el descuento no hay año que no caigan tres o cuatro libros. Cada uno tendrá su mecánica de selección, yo voy leyendo blogs, revistas y artículos de los que selecciono algún libro gracias a algún comentario que se identifica con mis gustos o a definirlo como una propuesta que capta mi atención. Así voy confeccionando una pequeña lista que ya someto a escrutinio buscando más artículos sobre determinado libro o incluso alguna entrevista con el autor.

Aquí está mi lista de compra para mañana:

Anna Starobinets
"El vado de los zorros" 
Editorial Impedimenta.


Me ha llamado la atención que sea considerada una novela-laberinto monumental, desbordante de imaginación y profundamente atmosférica que mezcla historia, aventuras, realismo mágico y folk horror. El resumen oficial dice: 

 

"Manchuria, 1945. Tras el eco apagado de la Segunda Guerra Mundial, en un confín remoto entre China y Siberia, se alza una ciudad fantasma olvidada por el tiempo: El Vado de los Zorros. Allí confluyen desertores sin patria y criaturas surgidas de leyendas antiguas: mujeres zorro que vagan entre las ruinas con astutas sonrisas; chamanes siberianos que susurran secretos al viento helado; inmortales taoístas guardianes de misterios milenarios; científicos desquiciados por ambiciones prohibidas; licántropos que acechan bajo la luz de una luna sangrienta. En este refugio imposible se encuentra Maxim Kronin, antiguo artista de circo dotado de facultades extrasensoriales, fugado de un gulag solo para verse atrapado en un nuevo escenario de pesadilla. Humanos y seres míticos por igual quedan enredados en la búsqueda de un arma biológica legendaria y en la red de una conspiración totalitaria que extiende su sombra más allá del fin oficial de la contienda."

 

Mientras que en la web Crónicas Literarias, J.J. Castillo la define como "Un thriller místico de aventuras sobre un lugar maldito perdido en la frontera ruso-manchú, en el que las espíritus-zorro femeninas se encuentran con oficiales soviéticos y los prisioneros fugitivos se encuentran con un taoísta que posee el secreto de la inmortalidad. Un viaje emocionante y terrible al corazón de las tinieblas, donde todos encuentran lo que merecen: amor, muerte, deseo, absolutamente todos tendrán lo que les pertenece ya sea dado por su Dios o por el Diablo. "


Izumi Suzuki 
"Aburridísima" 
Editorial Consonni


El libro reúne siete relatos de ciencia ficción escritos en los años ochenta por Izumi Suzuki (Shizuoka, 1949), una autora de culto en Japón, que escribe ciencia ficción como si fuese una lente deformante a través de la cual revela las trampas e imperfecciones de nuestra realidad. En sus cuentos hay androides, viajes interplanetarios, inteligencias artificiales y sociedades posthumanas, pero todo ello vibra con un subtexto emocional intensísimo. 

Entre la distopía pop y el nihilismo punk, los relatos de Suzuki se adelantaron a su tiempo lúcidamente, hablando con furia visionaria sobre la juventud, la alienación y la sociedad contemporánea.  


Mara, en su blog KansasBooks, reflexiona sobre este libro:
"Esta colección de relatos adopta el título del último de ellos, Aburrídisima, en el que se muestra una sociedad totalmente abducida por la televisión y el entretenimiento y mientras leía este último relato me vino a la mente La broma infinita de Foster Wallace, porque hay una cierta similitud en cómo ambos autores reflexionan sobre lo que supone el entretenimiento y la televisión, como si fueran simples programas para disociar a sus personajes de la realidad. Otros relatos como Olvidado, que me ha impactado especialmente, se detiene en personas y momentos que parecen desaparecer sin que hubieran existido anteriormente. Hay un punto que se repite continuamente en los mundos de Suzuki, y es precisamente la vulnerabilidad de la identidad, lo fácilmente que se puede difuminar y/o fragmentar en una sociedad en la que la desconexión emocional es lo que prima. En un mundo saturado de placer, estímulos y entretenimiento continuo, llega un momento en que es inevitable esta desaparición del yo o disociación emocional. Es un tema que me ha hecho reflexionar mucho durante la lectura de estos relatos, porque he reconocido esto en los momentos en que scrolleamos en el móvil continuamente sin detenernos mientras nos bombardean los estímulos del exterior, o por ejemplo que sigamos grabando con el móvil en plena tragedia, sin que esto parezca afectarnos emocionalmente."


Federico Falco 
"Un cementerio perfecto"
Editorial ANAGRAMA


Encontré en Librotea este comentario de Magalí Etchebarne que me convenció:

"Federico Falco es un escritor que me encanta, un gran cuentista y tiene un libro para mí perfecto que se llama Un cementerio perfecto. Son todos relatos que transcurren en un pueblo, en el mismo pueblo. De cierta manera están relacionados, pero eso es algo que puede concluir el lector. Es hermoso, es muy poético también y tiene una forma de observar la naturaleza muy minuciosa, con un ojo para narrar y describir eso que en la naturaleza a veces nos parece un conjunto homogéneo, una forma de diseccionar completamente sutil y lúcida."

Por su parte la escritora Gema Moratalla, en su web Libros en Vena, reseña el libro:

Un cementerio perfecto es un libro DE cuentos, que no es lo mismo, como afirma el autor, que un libro CON cuentos. El libro es un todo, una verdadera unidad, gracias a la relación entre los textos. No hay historias inter-conectadas o personajes que se repiten, sino otros elementos comunes.

Uno de esos elementos es el espacio, que en cada cuento es un personaje más. Encontramos bien, una fuerte presencia de la naturaleza o bien, un paisaje humanizado que siempre resulta desolado y salvaje. Las montañas, el bosque, los llanos, pueblos que nos recuerdan a Comala, una presa, carreteras sin fin, una ciudad fría o tan lejana que parece un espejismo… Esos espacios son un reflejo del estado de ánimo y de los deseos o miedos de los personajes, pero no a la manera del Romanticismo, pues el tono y modernidad de los textos nos llevan a otros escenarios.

Los personajes en Un cementerio perfecto también tienen algo en común. No solo habitan esos lugares insólitos, sino que también ellos mismos son singulares: un ermitaño que se ha convertido en el Rey de las liebres, una adolescente que está viviendo lo que el cura de su parroquia llama “la noche oscura”, un diseñador de cementerios, una mujer expulsada de su casa que ve en el matrimonio la única solución a sus problemas, y una viuda que odia a sus vecinos. Todos quieren algo, pero no saben qué. Desde las primeras líneas de cada cuento palpamos esa especie de inquietud.

Son historias muy duras, aunque no son trágicas ni se cierran con desenlaces de ese tipo. El lector puede ver el drama implícito, pero el autor no se regodea en lo terrible. Simplemente le cuenta al lector las cosas como son. Esa objetividad en la narración es un rasgo en este autor argentino."

 

Álvaro Guzmán
"Hasta altas horas de la noche"
Editorial Cuadranta


Sofía Villar en la web vanidad.es me incitó a leer este libro:

"Uno de esos libros que piden que pares para dedicarles tiempo. Un libro que se habita mientras se lee. Un poemario que encuentra en el insomnio ese lugar extraño de reflexión forzada sobre esos pensamientos rechazados que, cuando el mundo se apaga y la cabeza empieza a hacer ruido sin dejar descansar, es inevitable escuchar. Con un tono íntimo y casi hipnótico, sus versos se mueven entre la memoria, el paso del tiempo, los viajes y la identidad."

El propio autor lo presenta: 
"Hasta altas horas de la noche se sitúa en el insomnio como un lugar sin tiempo que transita entre la vigilia y el sueño, donde emergen la memoria, el tiempo, los viajes y la identidad. Con un tono introspectivo y onírico, y una cadencia que guía cada verso, este poemario da voz a reflexiones que solo aparecen cuando el mundo calla y el cielo se apaga. También es un tributo a otras voces que han dado forma a la mía. Es mi segundo libro de poesía y quizás el más fiel, a esas horas en las que, más que dormir, uno recuerda e inventa más allá de la noche."



Y en el menú no podría faltar mi chute criminal.

Gene Kerrigan
"La Furia"
Editorial Sajalín


En la web Total Noir ponderan así esta novela:

"Irlanda. Tras los años de dinero fácil y abundante, llega la caída. Un banquero de la nueva hornada de nuevos ricos es asesinado en su casa. Mientras tanto un gran atraco se está gestando con una precisión de operación militar. Estas, y alguna otra trama más se va hilando en esta novela.
Para investigar el misterioso asesinato, se echa mano del sargento de detectives Bob Tidey, un sabueso paciente y minucioso, gran conocedor de la vida callejera y de la idiosincrasia del mundo que le rodea. (...)
El otro gran personaje de la historia es un delincuente recién salido de la cárcel, Vincent Naylor, con el que conoceremos de las muy profesionales prácticas de los delincuentes, así como de las reglas de convivencia entre diversos miembros de los fuera de la ley, tanto en sus tratos profesionales, como en los personales.
Pero esta novela también nos propone la descripción de un mundo social y económico muy castigado tras los años de bonanza económica de principios del siglo XXI,
(...)
Gran novela, en la que se mezclan de forma muy especial el procedural policíaco, la gran novela negra y el documental social, con unos personajes, tanto los protagonistas como los secundarios de gran fuerza, y que apabullan por su humanidad, en todas las acepciones de ese gran y peliagudo término."

sábado, 18 de abril de 2026

INCONTROLABLE (I Swear) - de Kirk Jones

UK, 2026


¡Qué realista y emotiva película sobre el drama de sufrir el Síndrome de Tourette!

En cine ya habíamos visto a personajes con este trastorno, el psiquiatra interpretado por Oscar Martínez en TOC-TOC (2017) o el detective interpretado por Edward Norton en Huérfanos de Brooklyn (2019).  Estos dos intérpretes bordan su actuación pero las películas no profundizan en este problema, ni muestran las duras implicaciones de vivir con Tourette. El sufrimiento de no poder controlar tu mente y tu cuerpo cuando decide descargar energía en forma de espasmos y tics gestuales y musculares, muchas veces acompañados de incontinencia verbal en forma de insultos y lenguaje soez, todo ello de forma involuntaria. Los afectados soportan una tensión constante que los mantiene fatigados. Incluso pueden llegar a sufrir espasmos tan extremos que los hacen lesionarse, produciéndose desgarros musculares. 

La película relata la vida de John Davidson, un joven escocés de Galashiels, cerca de Edimburgo, que de pronto, en su primer año de instituto, se vio invadido por tics y espasmos, gritando e insultando sin venir a cuento. Poco a poco su vida fue convirtiéndose en una pesadilla y su futuro empezó a truncarse. Incluso su padre, harto de una situación que le sobrepasaba, acabó yéndose de casa. ¡Pero qué se ha creído este chico! Nadie sabía si se trataba de una afección neurológica o de un caradura que se divertía insultándoles a la cara. Este trastorno fue descrito en 1885, pero un siglo después seguía siendo un desconocido que provocaba situaciones muy violentas y una dolorosa exclusión social.



La película es limpia y fresca como un manantial. Nos muestra la adolescencia y juventud de Davidson transitando por un desierto de incomprensión. Sin cargar las tintas. Sin hacer melodrama. Sin didactismo. Las situaciones reproducen muchas de sus experiencias reales. Hay multitud de momentos hilarantes, de auténtica carcajada, a cuenta de reacciones de lo más sorprendente. También hay momentos en que se te encoje el corazón. La cámara refleja la vida misma, sin máscara alguna, con su mezcla grotesca de comedia y drama. En alguna entrevista el propio Davidson ha reconocido que su "vida es de lo más trágico y de lo más cómico a la vez".

Creo que si la película te provoca una reflexión es la de que todos cargamos con lacras... y todos necesitamos comprensión. La cinta revela el agotamiento que sufren las personas con Tourette y su círculo más próximo. También la violencia (los insultos pueden llegar a enfurecer) y la discriminación social y laboral que suele acompañar a esta afección. Darlo a conocer al gran público es todo un reto y eso es lo que han hecho figuras como el músico escocés Lewis Capaldi o la cantante estadounidense Billie Eilish. El propio John Davidson, ya adulto, se convirtió en un activista de su causa organizando encuentros y seminarios para dar visibilidad y ayuda a los enfermos y familiares afectados.



Resulta paradójico que una vida tan penosa, con gran impacto en la vida diaria, pueda provocar carcajadas, pero John Davidson lo tiene asumido e incluso lo fomenta. En una entrevista el director de la película reveló que John le reconoció que "si no fuera por el humor, sería muy difícil vivir cada día con esta condición porque puede ser muy trágico". Más paradójico todavía es que Davidson haya sufrido palizas a cuenta de la incomprensión de su trastorno, cuando es una persona de lo más amable, gentil y generosa. 

Él tuvo mucha suerte ya que se encontró con Dottie Achenbach (Maxine Peake), la madre de un amigo del colegio que había sido enfermera de salud mental y que en ese momento padecía cáncer. Cuando la conoció fue lo primero que le soltó a la cara "¡Te vas a morir de cáncer!". Pero ella comprendió muy bien su enfermedad. Lo acogió en su casa y le quitó la medicación que simplemente lo anulaba. Lo dejó ser él mismo. Le buscó un trabajo. Llegó a hacerle prometer que no le pediría disculpas por cada insulto o grito: yo sé que no eres tú el que lo hace y me pone frenética que estés disculpándote todo el rato, le dijo. El otro punto de apoyo fue Tommy (Peter Mullan), conserje del Centro Comunitario donde Davidson llegó a trabajar. Ambos representan la mejor forma de integrar a las personas con este síndrome. 



Davidson salió adelante y encontró su camino: ayudar a los que sufrían su mismo trastorno, juntarlos, consolarlos, ayudarles a entenderse, orientar a sus padres, a la policía, a los profesores. Presentar documentales en televisión explicando cómo era su día a día conviviendo con su enfermedad. 

Por todo ello se hizo acreedor a la más alta distinción de la corona, la Orden del Imperio Británico, que en 2019 le impuso la mismísima reina Isabel II. Y ocurrió que el Tourette no quiso perderse la ceremonia. Davidson recorría la sala mientras sonaban las gaitas y la reina esperaba para condecorarle cuando de pronto soltó un estentóreo "¡Que le jodan a la reina!". Sin ningún género de duda debe ser el único condecorado que le ha soltado tal improperio a la reina.



Hay que subrayar el gran trabajo de interpretación que lleva a cabo Robert Aramayo (fue Ned Stark en ´Juego de tronos´). Para meterse en un papel tan difícil y eléctrico estuvo conviviendo durante tres meses con el propio John Davidson. Juntos paseaban al perro, iban al supermercado e incluso trabajaron coco con codo en el centro comunitario limpiando y preparando las sillas y las mesas. Su interpretación le ha hecho ganar el Premio BAFTA a Mejor actor, superando a los favoritos Leonardo Dicaprio (por ´Una batalla tras otra´) y Timothée Chalamet (por ´Marty Supreme´).

El real John Davidson con su perro



No te pierdas esta historia tan inspiradora.