jueves, 26 de febrero de 2026

RUTA de ESCAPE -- de Bart Layton

2026

Para mí, el cine, es sobre todo entretenimiento. Por eso me encanta el cine de género, sea de aventuras, negro, western o de ciencia ficción; pero sin renunciar a que sea emocionante: ha de contar una historia bien armada, incluir un conflicto que empuje a los personajes y exhibir una realización que mantenga el pulso alto. 

Eso es lo que encuentro en esta Ruta de Escape que sigue el hilo de tres personajes sin nada que ver entre ellos; una experta en seguros de alto standing, Sharon (Halle Berry), un policía muy baqueteado que ya solo se rige por sus normas, Lubesnik (Mark Ruffalo), y un ladrón solitario de joyas y diamantes, Davis (Chris Hemsworth), que prepara sus golpes de forma quirúrgica: los quiere limpios y relampagueantes. Nunca sale herido nadie. Por supuesto, el devenir de los acontecimientos hará que los tres confluyan en un último golpe que les obligará a posicionarse ante un conflicto moral que determinará un giro en sus vidas.



La película ya comienza con un golpe que se resuelve en dos flashazos y una huida en coche tan pulcra como temeraria. Esa es la marca de la película. Acción y adrenalina entre atracos y persecuciones de coches fulgurantes. Pero la película no se queda ahí y pone el foco en sus personajes. Davis tiene su propio método, conocer perfectamente los entresijos de la entrega de joyas y saber las rutas, los horarios y hasta los nombres de los implicados. Le ejecución ha de ser rápida y certera. Cuando los implicados logren volver a respirar Davis ya debe estar muy lejos. Tiene un comprador concertado (Nick Nolte) desde hace años, así que todo va como la seda. Pretende amasar una suma importante para poder retirarse; por eso su vida es un reflejo de sus golpes: escueta, silenciosa... y solitaria. Una infancia de miserias le ha hecho construirse una coraza emocional impenetrable. Hasta que una muchacha (Monica Barbaro) se cruza en su camino. Un frenazo a destiempo, un choque, los datos del seguro y casi sin darse cuenta ya están quedando.

Mientras tanto el detective Lubesnik está asistiendo al derrumbe de su vida. Junto a su mujer ya solo les queda reconocer que no tienen vida en común y que el siguiente paso es divorciarse. Todo esto a la vez que el jefe vuelve a exigirle seguir el protocolo y dejarse de teorías absurdas como la del "ladrón solitario de la 101", la autopista que cruza de arriba abajo el condado de Los Angeles. Él ha venido desbrozando los datos de todos los robos hasta descubrir un patrón: hay un tipo que siempre actúa solo, que siempre roba joyas y diamantes y que actúa sin violencia. Eso sí, siempre pegado a la 101, como posible ruta de escape. Pero, ¿qué pruebas tiene? Ninguna. Es más, como su jefe le echa en cara, dos de esos casos que él señala ya tienen sospechosos y no cuadran con su perfil. Mierda.



El tercer eje es Sharon, vicepresidenta de una gigantesca empresa aseguradora. Ha trabajado duro muchos años y ahora está a punto de convertirse en socia... pero, como le dice su jefe, ya tiene 53 tacos y sus ventas se tambalean. Vamos a esperar 6 meses le propone... que es lo mismo que le propuso hace 6 meses. Mierda.

Como se ve, tres tipos con la vida rota buscando redimirse. No en balde el guión adapta una de las seis novelas cortas -Crime 101- que conforman el volumen "Rotos", publicado en 2020 por el gran Don Winslow, novelista muy dotado autor de la saga El Poder del Perro. En estos relatos se abunda en las señas de identidad de Winslow, realismo, lealtad, corrupción, venganza y redención; en unas historias donde distintos personajes ven sus vidas quebradas por la violencia y la corrupción. En estas novelas cortas tanto los delincuentes como los agentes se topan con situaciones muy ambiguas moralmente que tendrán que resolver a su modo; como dice uno de los protagonistas "la mayoría de la gente hace lo correcto cuando no le cuesta gran cosa hacerlo; pero nadie hace lo correcto cuando se lo juega todo". 

Después de tantos robos que han acabado afectando a las aseguradoras, Davis intenta algo nuevo, echar el anzuelo a Sharon. Ella está harta de su empresa y, si se les da bien, podrán pillar unos cuantos millones con los que resarcirse del nulo reconocimiento...
...aunque se mete por medio un ladrón mucho más violento que ha enviado subrepticiamente el tratante habitual de las joyas robadas. Todo el mundo quiere trincar. Nadie quiere quedarse al margen... y el poli cada vez está más cerca. 



Eso es lo bueno que tiene el guión, que tiene una base sólida en la novela que le permite establecer una serie de relaciones de fuerza muy tensas e interrelacionadas. Lo que hace Sharon afecta a Davis, pero la intervención del segundo ladrón hace variar el equilibrio y Sharon se acerca al policía que a su vez se ve inmerso en el amaño de pruebas de un compañero, lo que afecta a su visión del caso, en el que Davis juega sin red porque, por una vez, no lo tiene todo controlado. 

Cuando comienza a narrarse el golpe final todo está enmarañado. Esa red de relaciones se tensa por todos sus costados. Nadie sabe lo que va a pasar. Hay demasiados jugadores y cada uno tiene una baza. Demasiado azar... lo que equivale a una maravillosa intriga hasta el impactante final. 



El director Bart Layton ha elaborado el guión junto a  Peter Straughan (que ya ganó el Oscar en 2025 por Cónclave). Tras regalarnos una persecución en coche (al estilo Bullit, película de la que hablan dos personajes) la película se centra en lo dramático. Los background de Lubenik y de Sharon son bastante obvios; pero no por eso más ligeros. En Sharon se retrata la discriminación por edadismo, una lacra de nuestro tiempo; y Lubenik nos muestra las calles inundadas por los sin techo (homeless) que el sistema capitalista deja tirados en la cuneta. En Davis encontramos una textura más personal y profunda. Es verdad que el guión no aprovecha del todo la relación amorosa para sondear a fondo esa alma "rota"; pero sí es capaz de proporcionar un momento culminante de tensión dramática cuando alguien le hace una llamada desde su pasado remoto... y con el policía escuchando. Notable.

sábado, 21 de febrero de 2026

La DONCELLA - de Park Chan-Wook


2016




   Sorprendente.

                     Elegante.

       Seductora.

                      Cínica.

   Sofisticada.

No necesitas saber más. Si no la has visto, ponte a verla en cuanto puedas. Y además es gratis, está en RTVE Play.







Después de muchas semanas sin ver una película decente por fin me deslumbran desde la pantalla.

Estamos en la década de 1930, en plena ocupación japonesa de Corea, cuando designan a un joven coreana -Sookee- para que acuda a una gran mansión donde atenderá a una rica mujer japonesa, Hideko. La mujer sufre algún tipo de perturbación y vive allí recluida y vigilada por un pariente tirano. Pronto la sumisión de Sookee se nos revelará impostada, su voz en off nos confesará que está allí en misión encubierta para ayudar al jefe de su banda, el estafador y falso conde Fujiwara. El plan es visitar a la dama y seducirla para luego desplumarla. La doncella adornará los atributos del conde durante las previsibles confidencias en la cámara. 



Hideko tiene todo el aspecto de un cordero en el altar del sacrificio. Su tío es un viejo pervertido que organiza sesiones de lecturas eróticas para hombres de alcurnia. Por ese motivo ha sometido a Hideko, desde niña, a una educación brutal, para convertirla en una lectora afrodisíaca. Pero es una mujer muy vulnerable. Tiene pesadillas por la noche y cuenta con el antecedente de su adorada tía, que acabó colgándose de un árbol. La única salida que tiene a mano se la ofrece otro lobo, el conde Fujiwara. En este ambiente sofocante Hideko y Sookee irán tejiendo una íntima complicidad, llena de erotismo y culpabilidad.  

Los ingredientes de la película son mucho engaño, seducción y unas gotas de perturbador erotismo. El juego de apariencias entre estos dos hombres y estas dos mujeres es pura filigrana. Me recuerda a esa cita de Oscar Wilde que dice que en la vida "todo trata de sexo, excepto el sexo, puesto que el sexo trata de poder". Cada uno juega su partida. Imagino la trama como esas cajas secretas japonesas que parecen impenetrables hasta que pulsas el resorte secreto. Para descubrirlo hay que observarlas desde todos los ángulos y eso mismo hace la película, con una primera parte contada desde el punto de vista de Sookee y una segunda desde el de Hideko. A través de diversos giros y saltos atrás, la historia nos revelará sus cajones más secretos. 



El juego es de lo más sofisticado y la ambientación no le va a la zaga. La película rezuma gracia y distinción. La puesta en escena, la fotografía y el vestuario son de una elegancia que roza la voluptuosidad y esa potencia visual es refrendada por dos actrices en estado de gracia, Kim Min-hee (Hideko) y Kim Tae-ri (la doncella Sookee).


La película está basada en la novela "Falsa identidad" (Fingersmith) de la escritora galesa Sarah Waters, cambiando la ambientación victoriana del libro por la de la ocupación japonesa de Corea. La novela cuenta con una estupenda adaptación previa en forma de miniserie de tres episodios. 

Park Chan-Wook es un cineasta con una personalidad muy acusada. Se dio a conocer en Occidente con la salvaje Old Boy (2003); pero sus historias oscuras y tremendas han evolucionado hasta dotarse de una atmósfera a la vez inquietante, elegante y sensual. En esta onda se encuentran películas como la presente, Stoker (2013) y Decisión to leave (2022) o la estupenda serie La chica del tambor (2018).

miércoles, 18 de febrero de 2026

LA BESTIA en MI - creada por H. Gordon y G. Rotter

2025


Esta es una serie de intriga al estilo de "La sombra de una duda" (1943) del maestro Hichtcock, que tuvo una espléndida actualización en la película "Stoker" de Park Chan-wook. En el clásico la historia se centraba en una jovencita de monótona vida que recibe con ilusión la visita de su adorado tío, un hombre fascinante que viaja por todo el país. Pequeños detalles y trozos de conversaciones espiadas le van descubriendo la verdad sobre su tío. Se trata de un asesino en serie de viudas acaudaladas a las que embauca con sus encantos. Conocimiento es poder, de modo que esta revelación se convierte en una amenaza para la propia chica. La acumulación de indicios a lo largo de la cinta es de lo más sutil e intrigante, lo que hace que la sospecha nos vaya estrangulando poco a poco.

Esta misma sospecha, sobre un hombre directo y encantador, es la que explora esta serie sobre un vecino siniestro. La protagonista es la novelista Aggie Wiggs (Claire Danes), ganadora del Pulitzer, que vive aislada en su mansión de Nueva Jersey por la amargura de haber perdido a su hijo. Fue en un accidente de tráfico provocado por un conductor ebrio, cuya absolución le ha sumido en un mar de alcohol y melancolía. Además, su permanente irritación e ira reprimida también se ha llevado su matrimonio por delante. La situación ha derivado en un bloqueo total para el desarrollo de su trabajo creativo.



Así conocemos a la novelista, dando de nuevo largas a su editora, cuando a su irritabilidad viene a sumarse un nuevo y molesto vecino, Nile Jarvis (Matthew Rhys). Este poderoso empresario inmobiliario de Nueva York acaba de instalarse en la casa de al lado y, desde el primer minuto, es todo un incordio. El tipo se las trae, ya que lleva años siendo la comidilla de los medios por ser sospechoso de la desaparición de su mujer; aunque el caso nunca pudo aclararse, ya que fue imposible encontrar el cadáver. 

El aislamiento de Aggie pronto se ve roto por su nuevo vecino. Primero son sus perros guardianes, luego el constante estrépito de sus alarmas, para concluir con su insistente propuesta de asfaltar una zona del bosque cercano para hacer jogging. La insistencia del tipo es un fastidio; pero el roce hace el cariño y tras las quejas llegan las disculpas y finalmente la invitación a tomar un té. Jarvis es una persona encantadora y muy segura de sí misma; además ya conoce a Aggie puesto que ha leído su libro. Se interesa por su nueva novela. Lamenta su atasco mental. Tras una serie de escarceos acaba lanzándole una propuesta de lo más audaz: podría escribir su historia. ¿Dónde va a encontrar una idea más interesante? Le dará acceso total y los dos ganarán, ella volverá a escribir y él podrá limpiar su nombre. 



Así comienzan una extraña relación llena de luces y sombras que supone un juego psicológico de primer orden. Aggie no sabe a qué atenerse. Los hechos son tozudos pero cuanto más sabe más dudas tiene. Incluso llega a conocer a la nueva mujer de Jarvis, una experta en arte que era amiga de su anterior mujer y que no tiene ninguna duda respecto a la inocencia del empresario. El pico del intríngulis llegará cuando él la lleva a conocer a sus anteriores suegros, con los que parece mantener una gran relación. ¿Dónde está la verdad? ¿Realmente mató a su mujer?

La serie explora otras subtramas como los oscuros negocios de Jarvis y su padre (Jonathan Banks). Están inmersos en desarrollos inmobiliarios muy ambiciosos que quizás requieran algún tipo de corrupción política y algún que otro sicario. También aparece el agente del FBI que investigó la muerte de la mujer. Acabó obsesionado con el caso y una noche aparece, borracho, en la puerta de Aggie para avisarle de lo peligroso que puede llegar a ser Jarvis. El juego se complica cada vez más para la novelista que bandea entre las revelaciones del agente y la morbosa atracción que Jarvis ejerce sobre ella, llena de curiosidad, repulsión y deseo. 



Tanto las películas referidas como esta serie comparten una gran intriga y una fuerte tensión emocional entre dos personajes cuya confianza mutua siempre está sobre el filo de una navaja. Matthew Rhys nos ofrece uno de esos papeles que borda, como en The Americans, donde un tipo se convierte en otra persona muy distinta con solo pestañear. En un segundo parece inocente y cautivador mientras que al siguiente se muestra implacable. Claire Danes por su parte nos entrega un personaje siempre expectante, intenso y a punto de estallar; pero también decidido a salirse con la suya. 

De hecho los ocho capítulos de la serie basculan entre ellos como dos polos de atracción. Por un lado la maldad de Jarvis y por otro la personalidad quebrantada de Aggie, aplastada por la culpa... pero también por un irreprimible deseo de venganza. Nos tememos lo peor cuando, al salir de una cafetería con Jarvis, se cruza con el culpable de la muerte de su hijo. Por qué tengo que sufrir esto todos los días, le dice.



La serie tiene un desarrollo modélico en cuanto a apretar las clavijas. La verdad siempre nos parece evidente, pero a la vez esquiva. La acción se desarrolla en la cabeza de la protagonista y de nosotros, los espectadores. Cada encuentro entre Aggie y Jarvis parece una ceremonia donde flotan los vapores de la sospecha y la acusación. En todo momento Jarvis nos parece un lobo que retoza con una criatura demasiado vulnerable mientras mantiene sus asuntos bien atados. Pero la novelista no le va a la zaga. Los dos tienen sus demonios, como reconoce cuando finalmente está presentando su libro -titulado ´La bestia en mí´-: "Venganza alimentando venganza. Una herida que jamás sana. También soy cómplice de este ciclo. Mis manos no están del todo limpias.".

La serie  reúne de nuevo a Claire Danes con Howard Gordon, protagonista y showrunner respectivamente de la aclamada Homeland

domingo, 15 de febrero de 2026

EL HOMBRE que HABLABA SERPIENTE - de Andrus Kivirähk




Esta es una novela juvenil, rebosante de aventuras, que narra el enfrentamiento entre el viejo mundo del bosque ancestral y el nuevo de aldeas y monasterios. Pero también es una fábula mitológica sobre los orígenes idílicos del pueblo estonio, viviendo en el bosque, cazando y recolectando; justo en el momento en que son asediados por caballeros teutones. Estos Hombres de Hierro están instaurando castillos y aldeas para que las gentes se conviertan en los campesinos de sus señoríos. También están fundando monasterios para divulgar la fe cristiana. A cambio de una vida más "civilizada" exigen pleitesía. En el fondo se trata del clásico enfrentamiento entre una tradición bucólica y el progreso marcado por la sumisión y una promesa de bienestar. 

Nuestro narrador es Leemet, un joven que vive en el bosque según tradiciones atávicas. Su pueblo convive en armonía con la naturaleza. Domina el serpéntico, idioma de las serpientes con el que logra dominar al resto de animales, a los que subyuga con sus siseos. Estos cazadores-recolectores viven en una Arcadia ácrata, sin más norma ni gobierno que el incordio del druida Ülgas, empeñado en una mitología de hadas, espíritus y floresta mágica en la que pocos creen. Pero este paraíso está a punto de morir. En los últimos tiempos las gentes del bosque se han ido trasladando a las aldeas buscando comodidad y cobijo a cambio de adquirir nuevas costumbres y creencias. 
"¿Por qué íbamos a quedarnos nosotros atrás, a seguir anclados en el pasado, hablando con las serpientes? ¿Qué podrían decirnos unas sabandijas tan infames? Yo creo que más bien deberíamos escuchar a los que saben más que nosotros: a los extranjeros, que construyen fortalezas y conventos de piedra, que tienen grandes barcos que navegan veloces y que se cubren el cuerpo con armaduras de hierro, de modo que ninguna flecha puede atravesarlos. ¿Crees que esos conocimientos los han adquirido de las víboras? ¡Pues no, ha sido Dios quien se lo ha enseñado todo! Él los ha iluminado y los ha hecho poderosos."


Leemet desprecia esta nueva forma de vida. A través del serpéntico las liebres y venados se ponen a su alcance para ser sacrificados. Su sabrosa carne está a años luz de los mendrugos de pan y gachas que comen los aldeanos. Su libertad de movimientos no tiene nada que ver con las obligaciones de los siervos que tienen que arar, sembrar y cuidar del rebaño mientras se desloman de sol a sol para sobrevivir precariamente. Tampoco se arrodillará ante la cruz y los monjes. Si no hizo caso de las hadas y los espíritus del bosque, mucho menos se plegará ante un dios extraño y cruel que te quiere sumiso y enajenado por nuevas supersticiones.

Leemet comienza su narración en un punto terminal. Ya quedan pocas familias en el bosque. Su abuelo fue el último que tuvo colmillos viperinos y ha desaparecido. Su tío Vootele es el último que domina el serpéntico y se lo enseña a él para perpetuarlo. Pero Leemet asiste impotente a la conclusión de la vida en el bosque, de la que pronto se convertirá en su último heraldo. 



El universo que nos muestra Leemet es fascinante, más todavía porque vemos el fin al que está abocado. Sus costumbres y tradiciones nos trasladan a un mundo de leyenda. Los guerreros estonios nunca se dejaron conquistar porque contaban con el Sapo del Norte, una especie de dragón volador que les aseguraba la supremacía. Del mismo modo el serpéntico les permitía dominar a los animales mientras convivían amistosamente con osos y culebras. Los primeros, juguetones y mujeriegos, saben cortejar a las damas y encandilarlas. Mientras que las segundas son amigas de los hombres. La relación que Leemet mantiene con Ints, una víbora real, es de una complicidad conmovedora.

Durante la primera mitad de la novela el tono es aventurero y juvenil, casi como el de una fábula. Leemet explora su mundo y el ajeno (tiene charlas con el mayor de la aldea e incluso citas con su hija) en permanente correría. Pero según se va convirtiendo en adulto su mundo comienza a resquebrajarse y el miedo y la intolerancia prenden la mecha del enfrentamiento. Curiosamente será Leemet, el hombre natural, pacífico y ajeno a cualquier superstición, quien inicie la cadena de acontecimientos que los conducirá a la guerra. En un intento de revitalizar el bosque, el druida Ülgas exige un sacrificio humano; al negarse, Leemet provocará la venganza del druida que los conducirá a todos a la destrucción. 


He de reconocer que cuando llevaba leído un cuarto de novela todavía no sabía a qué atenerme. Por la información de la solapa esperaba un libro de aventuras y fantasía, pero me encontré un relato ligero, juvenil. El tono y la entidad de la aventura era bajo. Incluso con alguna expresión en exceso coloquial (turulato, chavalote). La epopeya de los ancestros estonios carecía de épica. Pero tengo que reconocer que me ganó el carácter de Leemet y la encrucijada que le toca vivir. Además, la fábula ganaba enteros según revelaba su carácter farsesco. La escena en la que los chicos de la aldea discuten sobre la mierda de caballo que ha aparecido en sus campos es hilarante. No menos que la de las chicas trazando con todo fervor, con un cinturón bendecido en la iglesia, un círculo de protección alrededor del rebaño. Leemet se quedará emboscado para poder observar si ese círculo, invisible y santo, logrará frenar de verdad el ataque de los lobos.  

Para Leemet tan panolis son los aldeanos que se entregan al culto de lo foráneo y del cristianismo, como quienes adoran un atavismo panteísta que les hace idealizar su estadio primigenio; tal y como hacen el propio Ülgas o la pareja de monínidos que viven desnudos en las ramas de los árboles.
"Más tarde comprendí que, aunque Ülgas y Tambet odiaban a todos los que se habían ido a la aldea, ellos, de algún modo, también habían dejado de vivir en el bosque. Ver cómo el modo de vida tradicional en los bosques iba extinguiéndose poco a poco los tenía desencantados y cabreados, y para mantenerse a flote, se aferraban a los conjuros y a los usos más atávicos y esotéricos. Buscaban una vía de escape en el mundo de fantasía de las hadas, y no se preocupaban en absoluto por las humildes palabras del serpéntico, que a su juicio carecían de la dureza suficiente y no servían para mantener a la gente atada al bosque."
Las aventuras inocentes de la primera parte, pronto se ofuscarán en la segunda, donde se suceden sangrientos ataques. Aquí, por fin, se hace presente la épica en unos capítulos finales fulgurantes.



Me llama la atención el hecho de que sea el lenguaje serpéntico el que esté en el centro de la historia. En el Postfacio de la traductora, Consuelo Rubio Alcover, encontramos la explicación. 
"Igual que él (Leemet) enlaza la genealogía de su pueblo con la posesión de la lengua serpéntica -y de los colmillos viperinos, que solo aparecen ya de tarde en tarde, ligados a un gen recesivo y progresivamente arrinconado a lo largo del proceso evolutivo-, los estonios basan su identidad como pueblo en el idioma: una lengua fino-ugria, pre-indoeuropea, vehículo de una cultura minoritaria y secularmente amenazada por el flagelo de las potencias vecinas."
Además, en este Postfacio encontramos el necesario contexto folclórico para toda la imaginería presente en esta notable novela: el Sapo del Norte, los Hombres de Hierro, las serpientes reales, las doncellas azotándose dulcemente a la luz de la luna o Möigas, el controlador de los vientos y Ateneumión, el pez gigante cuyas barbas bloquean todo el mar como unos sargazos.
"El uso de esta imaginería nos remite automáticamente a una arcadia feliz, previa a la invasión alemana del siglo XIII, en la cual el pueblo estonio -un pueblo silvestre, de "moradores de los bosques", según el cliché difundido gracias a la literatura decimonónica de inspiración romántica escrita en alemán por autores germanizantes- disfrutaba de una presunta autonomía y vivía en paz, en perfecta comunión y armonía con un entorno prístino. Sin embargo nada más lejos de las intenciones de Kivirähk que escribir un panfleto propagandístico en loor de las esencias inmortales de su pueblo y del recién recuperado Estado-nación. Mofándose sin rebozo de los aldeanos y de su alienante modo de vida, el autor satiriza señas de identidad ensalzadas por el ruralismo nostálgico en boga."

miércoles, 11 de febrero de 2026

BAD BUNNY en la SUPER BOWL




¡¡¡MARAVILLOSO!!!




En toda la boca que diría Sheldon Cooper.

Y además sin faltar ni agredir;

invitando a bailar y abrazar la realidad

en vez de mentir, robar y matar.




Mientras el emperador pollo se desgañitaba gritando ¡¡Que le corten la cabeza!!
el trovador cantaba:

Lo único más poderoso que el odio es el amor

The only thing more powerful than hate is love