Fell es un cómic descarnado y sangriento que bucea en un barrio marginal extremo, de gran violencia; habitado por ladrones, traficantes de drogas, pedófilos y desesperados.
Richard Fell es un detective al que han trasladado a la otra parte del río en la ciudad de Snowtown. Allí está el infierno, un barrio sórdido, abandonado de la mano de Dios. "Bienvenido a la luna, detective, a kilómetros de cualquier parte. Más fría que los pezones de un esquimal. Si respiras te mueres". Así le recibe su teniente. Snowtown es un lugar deprimente, terminal. La presencia de la policía solo es testimonial, la de los Servicios Sociales inexistente. Un muladar donde se abandona a la gente... pero Fell (el apellido es una forma del verbo ´caer´) cree que es el lugar ideal para destacar y promocionar. Parte de una certeza: aquí todos tienen algo que ocultar. Empezando por él mismo.
Poco a poco Fell establece su rutina. Enseguida empieza a ver una S tachada en rojo por las calles. Se trata de un talismán del barrio, la marca que protege las casas y las vidas de los suyos frente a los depredadores. También se hace cliente del bar Los idiotas. Le gusta charlar con la dueña, Mayko, una joven de ascendencia vietnamita. Durante una noche que pasan juntos Mayko le marca, grabándole el emblema de Snowtown en el cuello. Ya pertenece al barrio, él le protegerá.
Otra figura recurrente que se encuentra Fell por las calles es una monja fumadora que porta la máscara de Richard Nixon. La vemos robando a un mendigo, contratando los servicios de una prostituta o adquiriendo una pistola con la que llegará a encañonarle.
Pese al ambiente malsano allí vive gente que arrastra sus propios problemas. La primera persona que conoce el detective es a una mujer que emplea enemas de whisky con su marido porque ya no puede ingerir alcohol. La segunda es una mujer a la que han abandonado. La tercera es una joven que se quiere ir de casa por el maltrato violento de sus padres. Fell va a ser testigo de todo tipo de atrocidades, incluido el abuso infantil por los propios padres. Pronto se enfrenta a su primer caso: el asesinato de una mujer embarazada a la que han rajado para robarle el feto.
Los casos a los que va a tener que hacer frente son violentos y escabrosos; pero Fell es un tipo íntegro y avispado, todo un carácter. En un lugar donde la honestidad ha desertado él quiere ser la excepción. Siempre pulcro, con su traje negro y corbata. Siempre dispuesto a disparar su indefectible cámara de fotos. Siempre interesado en resolver los problemas, sin eludirlos. Entre sus habilidades destaca su capacidad de observación y deducción. Enseguida detecta la clave del asunto, bien sea cuando visita una casa o cuando tiende una celada en la sala de interrogatorios.
Aunque tampoco es que sepamos mucho de él. No vino a Snowtowm sólo para buscar un ascenso. Un pasado oscuro lo empujó hasta allí y todavía lo acecha desde el otro lado del puente.
La historia, la atmósfera y el arte gráfico se fusionan de maravilla en estas páginas. Ben Templesmith venía de los chirridos y horrores de 30 días de noche y sus secuelas y en 2005 empezaba a convertirse en un artista estrella. Su estilo sucio y expresionista logra crear la atmósfera urbana y agresiva que la historia demandaba. Las imágenes desenfocadas y los trazos barridos vienen como anillo al dedo para reflejar este territorio nocturno, tóxico y arrabalero. En el color se juega con dos tonalidades, más amarillenta y cálida en los interiores; más gris y gélida en los exteriores. Pero de todos modos ambas tienen un carácter frío y metálico.
Fell fue publicado por Image Comics entre 2005 y enero de 2009, llegando a 9 números. Cada uno contenía una historia independiente. El presente volumen reúne los 8 primeros números de la aventura original, incluyendo al final un comentario del autor sobre su génesis; lo que él denomina The Fell Manifest, un reto que se impuso para alumbrar un formato nuevo.
Warren Ellis venía de triunfar con obras tan resplandecientes como Planetary, Transmetropolitan o The Authority y buscaba nuevos retos fuera de las obligaciones de las grandes casas editoriales.
Quería hacer los cómics más accesibles y lograr vender una historia completa por sólo un par de dólares. Para conseguirlo primero determinó un formato muy concreto: "un cómic de 24 páginas con 16 para la historia y un precio de 1,99 $". A continuación se lanzó a la piscina sin comprobar si había agua: "Lo siguiente fue la estructura. Puesto que sabía que trabajaría sin que me pagaran anticipo, decidí jugármela. No hay trama. No hay plan. Un puñado de persoanajes, un escenario y un género para empezar. Bastante literalmente, crearía todo sobre la marcha. Eso te mantiene alerta."
El tipo dio en la diana.
...Pero el plan previsto quedó incompleto debido a un fallo informático en el que Ellis perdió docenas de guiones de sus series de cómics. Templesmith afirmó que había un guion listo para el décimo número, pero que la editorial Image Comics se negó a contratarlo hasta que hubiera dos guiones más. Posteriormente surgieron acusaciones contra Ellis por abusos y conductas predatorias que paralizaron su carrera.
Yo creo que leer la obra no justifica su modo de actuar. Efectivamente hay que luchar contra el machismo y el abuso sexual en todos los estamentos y ámbitos.
En el Manifiesto Fell con que concluye el volumen podemos encontrar páginas originales del guión y comentarios sobre el grafismo o la procedencia de las historias, en muchos casos de recortes de prensa; pero a mí lo que me ha llamado la atención es un párrafo donde se explaya sobre la composición de la página.
Cuando lees un cómic puede parecer un simple juego, un desparrame bastante aleatorio de movimientos, planos y viñetas. Nada más lejos de la realidad. Todo relato contiene un ritmo propio, sea en la pintura, la literatura, la música o el cómic. Para resolver el problema de contar una historia completa en tan sólo 16 páginas, Ellis encontró la solución en la obra de Bryan Talbot.
"Llegué a una solución parcial, como otras muchas cosas que encuentro, en la obra de Bryan Talbot. Ve a por un ejemplar de Historia de una rata y vuelve. Hojéalo. Lo vi en la versión a lápiz en un largo viaje en tren con Bryan, y me explicó el proceso.Todo está hecho en páginas de 9 viñetas, por su accesibilidad. Pero no quería una composición fija, como en Watchmen o From Hell. Sin embargo, tampoco quería dejarla completamente libre como se hacía en los sesenta. Quería el efecto de la composición formal pero añadiendo unos nuevos toques. Midió las viñetas y los márgenes y creó el cómic en fracciones y órdenes de 9. Suena como un loco o un obsesivo compulsivo, sí. Pero cambia el ritmo. Los humoristas hablan de compás y medio compás en los tiempos de un gag. Bryan hará una viñeta que será exactamente media viñeta de una página de 9, y eso será medio compás, o exactamente una viñeta y media o una viñeta más el margen. De pronto la página es muy flexible, y al mismo tiempo mantiene el efecto, la fluidez y la accesibilidad de una estructura de 9 viñetas. Porque, a pesar de todos sus horrores, sigue siendo la forma más fácil de leer un cómic. Y quiero que Fell se comunique con vosotros con facilidad."



















