lunes, 8 de junio de 2026

ANTE la INMIGRACIÓN FUERA FANATISMOS

















Hoy en su visita al Congreso de los Diputados, el Papa se ha pronunciado de forma contundente contra la discriminación de los inmigrantes que la ultraderecha lleva por bandera y la derecha asume con naturalidad. El Papa ha dicho que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”. 
Además ha recordado que “el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad”.

Esa ética humanitaria debería prevalecer por sí misma sobre cualquier política discriminatoria y xenófoba; pero es que además los datos económicos y sociales sobre la inmigración en España avalan la inclusión. Antes de ayer, en ElPaís.com sección Negocios, María Fernández escribió un artículo extenso y muy documentado sobre la realidad de la inmigración en España y su impacto tanto en la economía como en los servicios sociales. Sus datos son de lo más elocuente y están basados en estudios de organismos y Bancos de reconocido prestigio, así que NO SON OPINIÓN. SON DATOS.

En una situación normal esta información serviría de "callabocas" para todas aquellas personas que repiten las consignas xenófobas de la ultraderecha sin ninguna reflexión. Lamentablemente los debates hoy tienen un carácter más emocional que racional y muchos se dejan arrastrar por las más bajas pasiones. Así nos va.

He aquí un extracto. Los subrayados son míos.




"La política de puertas abiertas está generando un debate intenso entre los que la defienden como la única alternativa a un crecimiento estable frente al envejecimiento y los que la atacan aludiendo a que desestabiliza el sistema social añadiendo presión sobre los servicios asistenciales, que pese a cifras récord de recaudación fiscal no parecen avanzar a la par de la población.

(...)

La solución de poner el contador a cero no es algo nuevo ni exclusivo de aquí, como recuerda Ana Damas, economista de la división de migraciones internacionales de la OCDE. “Italia, Portugal, Francia o Chile han recurrido a regularizaciones extraordinarias. Incluso sin acudir a ellas, todos los países de la OCDE cuentan con mecanismos para regularizar la situación de los extranjeros”. En el año 2000, siendo presidente el popular José María Aznar, se llevó a cabo un proceso similar que se saldó con 264.000 autorizaciones de residencia y trabajo. Un año después, su Gobierno otorgó otros 239.000 permisos por arraigo. El último proceso extraordinario, impulsado en 2005 durante la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, se saldó con 576.506 concesiones. ¿Qué impacto tuvieron? Estudios posteriores, como el firmado por Ferrán Elías, Joan Monras y Javier Vázquez en 2005, demuestran que el empleo formal de los inmigrantes aumentó, mientras que el de los nativos no se vio afectado. Sin embargo, se produjo una disminución del empleo sumergido, tanto de trabajadores poco cualificados nativos como inmigrantes. Además, cada persona aportó una media de 4.000 euros a los ingresos fiscales sin que se observara un aumento del gasto público."


(...)

"En esta nueva regularización exprés algunas cosas han cambiado (como los requisitos para el acceso), pero la práctica totalidad de los expertos consultados coinciden en que ayudará a aflorar la economía sumergida y tendrá un efecto positivo en la afiliación y las cotizaciones a la Seguridad Social, los precios y el PIB. Aunque con algunos matices. Pablo Pumares, de la Universidad de Almería, señala que la consecuencia más directa será la del afloramiento de trabajo sumergido “que se va a convertir en trabajo formal, con todo lo que ello significa de mejoras salariales, derechos y cotizaciones”. Sobre el empleo de los autóctonos, “en una situación de bonanza económica no debe tener impacto negativo en general”.

(...)

"Es falso que los inmigrantes vengan a “robar” empleos. La economía es un sistema flexible que tiende a agrandarse y a generar más actividad (y más empleos) a medida que se dinamiza. Entre 1998 y 2007, por ejemplo, España recibió 3,8 millones de inmigrantes y la tasa de empleo aumentó en 17 puntos."


Puedes consultar el artículo completo aquí.

viernes, 5 de junio de 2026

MURIÓ con los OJOS ABIERTOS - Derek Raymond


Se podría decir que esta novela desarrolla el tema de una extraña suplantación, la de un policía que según avanza en la investigación de un asesinato va convirtiéndose en la víctima.
"Para mí, Staniland no era otro cadáver esperando en el depósito. A través de sus textos y sus cintas seguía vivo en lo que a mí respectaba. Había empezado a pensar, soñar, casi a ser Charles Staniland por poderes, incluso antes de conocer a Bárbara. Ahora, debido a la relación que había iniciado con ella, yo, como el mismo Staniland, estaba moldeándome a una forma nueva y mucho más retorcida y compleja."
Charlie Staniland aparece brutalmente asesinado en el oeste de Londres. Lo han matado con mucha saña a pesar de ser un don nadie. Tenía cincuenta y un años, era alcohólico y su vida había sido un auténtico desastre. Era un fracasado confeso al que además torturaba la pérdida de su hija. Incapaz de mantener el rumbo lo había perdido todo, incluso la dignidad. La cara del muerto "no era un rostro fuerte, sino un rostro que lo había visto todo sin entender nada hasta que ya fue demasiado tarde". Un sargento detective sin nombre, de un departamento olvidado (el de Muertes Inexplicadas de Scotland Yard) llevará a cabo un investigación que a nadie importa.
 
Desde el principio queda claro que el mundo en el que nos va a introducir este sargento narrador es atroz e inclemente. Cada uno de los tipos que aparecen, sean principales o secundarios, son gentuza. Los de la ambulancia recogen el cadáver como si fuera basura, el forense actúa de forma rutinaria, el propio jefe del detective le recomienda no perder demasiado tiempo en un caso que no le servirá para ascender... Tampoco el camarero del bar que frecuentaba el muerto demuestra ninguna compasión. 
ⓒ Sir Don McCullin "Aldgate, London"

Para descubrir a los responsables del crimen, nuestro policía se dedicará a reconstruir la miserable existencia de Staniland. Dónde vivió, qué familia tenía, en qué trabajó, qué tipo de persona era, a quién conocía. Su encuesta es minuciosa. Habla con toda persona relacionada con Staniland, lo cual le hará recorrer todos los antros de la ribera sur del río, un verdadero descenso a los infiernos. Replicará los mismos itinerarios que Staniland, se emborrachará en los mismos tugurios y se enamorará de la buscona y voluptuosa Bárbara hasta prácticamente convertirse en él. ¿Por qué? Necesita comprenderlo y para eso nada mejor que ponerse en su pellejo. Encima cuanto más lo conoce más le interesa. 

Le ayudará mucho la colección de cintas de casete que el difunto grababa como un poseso. Ahí está todo él, como un flujo encapsulado de su conciencia. Sus anhelos de escritor, sus múltiples fracasos, su obsesión con la lasciva Bárbara, su visión de la sociedad como una cloaca corrupta. 

Las escenas de sexo son muy vívidas, pero representan una penosa batalla entre una mujer frígida y un amante apasionado.
"La cinta de Staniland dice:

Bárbara fue incubada en la rabia como una avispa, y morirá envuelta de rabia. Su promiscuidad es una agresión: utiliza el sexo para aniquilar a los hombres. Así se venga de la existencia humana."

Escuchar las cintas es asistir a una ristra de fracasos y humillaciones, pero con una entereza desesperada que fascina al detective. Cuanto más escucha, más personal se vuelve el caso. Conocerlo a él se está convirtiendo en conocerse a sí mismo. Hay un poso existencialista muy potente en esas cintas del que se impregna el policía y que junto al retrato de un mundo inhóspito y despiadado constituyen las dos señas de identidad de la novela.
"Cuando estoy demasiado borracho para escribir, hablar de lo que me pasa me alivia el dolor. No padezco de autocompasión, sin embargo. Lo que me hace sufrir es tener que habérmelas con lo absoluto. El suplicio que se fija un escritor es el de localizar la existencia y entonces, cuando los dos estén completamente en cueros, resolverlo a hostia limpia." pág. 252
El policía es un tipo íntegro y reflexivo. Se vislumbra en él cierta amargura o tormento vital. Quiere saber cómo y por qué la vida de Staniland se fue por las cloacas porque intuye que todos, en determinados momentos, estamos a punto de sufrirlo. Las cintas nos permiten asomarnos al abismo de un alma abrasada por la culpa, la desesperación y el fracaso. Las notas son tan genuinas y desnudas que provocan en el detective una insólita  identificación con la víctima. Le parece que Staniland no sólo reclama justicia sino también comprensión. 
"En otra cinta, Staniland había dicho: "¿Por qué tenemos que sufrir de esta forma? Otros se han comportado peor que yo y sin embargo, han salido impunes. Tengo el cerebro totalmente magullado." Y: "He recibido una terrible paliza a manos de la verdad y me siento domado, sabio y desesperado, como si hubiese cortado por el atajo a la sabiduría a través de un espejo y me hubiese hecho un corte profundo mientras intentaba llegar al otro lado." p. 229
Aaron´s room, by Smiler 


El estilo es muy singular, brutal y realista a la vez que portador de una verdad emocional única. El detective nos transmite el recorrido de un alma sombría que vaga a la intemperie. Los capítulos son cortos y precisos, de no más de cinco páginas. En cada uno se van desgranando alternativamente los textos de las cintas y los encuentros con los testigos de la vida de Staniland. El puzle es brutal.

En esta mezcla tan personal de existencialismo y hard-boiled no falta el comentario sociopolítico. Derek Raymond era hijo de un magnate textil, pero huyó de una vida acomodada. Abandonó el exclusivo Eton a los dieciséis años y frecuentó los círculos de la delincuencia londinense de los años cincuenta trabajando en las apuestas ilegales, el tráfico de pornografía e incluso de carnicero. Para cambiar de aires, se estableció en el París de los existencialistas. También viajó por España y EEUU. Durante años fue taxista nocturno en los peores barrios de Londres, lo que le permitió conocer de primera mano los bajos fondos de la capital. De ahí que el mundo que retrata sea feroz.
"Bajo su follaje cuidado con esmero, los guardas de Battersea Park cierran las verjas a las diez y media de la noche, recordándote que ya no estás en el campo. Menos de tres calles más allá, los rastafaris vagan y aúllan. Excluidos de todos los bares de la zona según alguna ley no escrita, son los reyes de la calle: salen a la caza de los asiáticos, de aquellos blancos que son demasiado indefensos para tomar represalias; y por lo general, de cualquier persona que les parezca inteligente, y por lo tanto, seguramente rica. La única posesión que tienen los negros desempleados son las losas. Battersea representa una situación nacional desesperada, y sólo una sucesión de gobiernos típicamente británicos iba a ser capaz de guiarnos hacia ella. No soporto Battersea. lo único que deseo es volverme loco." p.32




Un guionista con el que trabajó Staniland en la BBC opina que los dos problemas que tenía eran el aburrimiento y las relaciones amorosas. Poco a poco las cintas nos irán dando claves más profundas. 
"Puse otra de las cintas de Staniland:
La mayoría vive con los ojos cerrados pero, cuando me muerta, quiero tenerlos bien abierto. Por instinto, todos queremos morir de la forma menos complicada posible. Personalmente tengo dos soluciones. La primera es beber, Bebo para olvidarme y cuando ya no soy capaz de pensar ni de sentir, me caigo o me doy un golpe. Esa sería una forma de morir con los ojos cerrados. La otra forma es racionalizar mi experiencia. Sin embargo, por muy racional que sea la forma de pensar de cada uno, es fácil confundirse. la existencia es ciega: no juega ni a tu favor ni en tu contra. Esta imparcialidad contradice todo lo que supone la existencia humana; no hay ni amor ni odio, ni caricias ni agresiones en tu forma de vivir el día a día. La existencia es como la bolsa: puedes vivir haciendo el ridículo hasta el final y seguir hasta que caigas destrozado."
pág. 126

La novela cuenta con un estupendo Prólogo del gran James Sallis. Según él Derek Raymond mantenía que "la novela negra describe a hombres y mujeres cuyas circunstancias los han llevado al límite, gente cuya existencia se ha torcido y deformado. Trata de convertir una batalla pequeña y estremecedora con uno mismo en una lucha mucho más trascendente: la lucha universal humana contra el contrato vital que a todos nos ata, cuyos términos son incumplibles, en el que la derrota está asegurada.

Pues eso. Una novela muy negra y desgarradora. 






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Robin William Arthur Cook (1931-1994) firmó sus novelas como Derek Raymond.  Junto 
a Ted Lewis y su famosa trilogía de Carter, en la década de los setenta, están considerados como los padres de la novela negra inglesa. Lewis retrata la Inglaterra industrial de los 60 que Thatcher se encargaría de liquidar. 
Murió con los ojos abiertos es la primera de cuatro novelas que escribió en torno a La Fábrica: «Los malos la llaman La Fábrica porque tiene la mala reputación de hacer sospechosos en las salas de interrogatorios; la gente que aún piensa que nuestros policías británicos son maravillosos deberían pasar una noche en la Fábrica golpeados o bajo a luz con un grupo de tres».  Las otras tres novelas son The Devil´s Home on Leave (El diablo vuelve a casa), I Was Dora Suarez (Requiem por Dora Suárez) y How the Dead Live. Las dos primeras también han sido publicadas en España aunque son difíciles de encontrar. Todas comparten el mismo narrador, ese policía sin nombre y ajeno a los ascensos, que tiene a la mujer internada en un manicomio. Su método de investigación no varía en ninguna de ellas, él necesita identificarse con las víctimas. 

martes, 26 de mayo de 2026

EL MISTERIO de LA MUJER TATUADA - de Akimitsu Takagi



Esta novela negra de estilo clásico nos traslada a Tokio durante el verano de 1947. Tras la Segunda Guerra Mundial, la influyente Sociedad de Tatuajes de Edo retoma su actividad celebrando un gran concurso en torno al antiguo arte japonés del tatuaje de cuerpo entero. Toda la ciudad está expectante. El arte del tatuaje es parte de una tradición inmemorial, lo que no ha impedido que haya pasado por períodos de prohibición y rechazo. El concurso es una gran oportunidad para volver a sentirse orgullosos de Japón justo después de haber perdido la guerra y tener que soportar la presencia de las tropas de ocupación norteamericanas. 

Ya en esta primera escena se nos presenta a todos los personajes implicados. Primero Kinue Nomura, la única mujer que participa entre todos los concursantes masculinos. Kinue une a su belleza el ser portadora en su espalda de una obra maestra del tatuaje, una gigantesca serpiente que ilustra una antigua leyenda nipona. Pero Kinue no sólo es una mujer hermosa, también es dominante y además es la pareja del capo Takezo Mogami con cuyo hermano, el vividor Hisashi Mogami, acude al concurso. Por supuesto está presente el profesor Hayakawa, tío de los hermanos Mogami, y experto coleccionista de pieles humanas tatuadas hasta el punto de que es conocido como el Doctor Tatuaje

Quien nos introduce en este mundo un tanto clandestino es Kenzo Matsushita, un joven patólogo que será el narrador de la aventura y cuya curiosidad científica lo ha llevado hasta allí. Kenzo todavía es muy joven e ingenuo aunque está aprendiendo mucho de su hermano mayor, el inspector jefe de la Policía Metropolitana Daiyu Matsushita. Tanto la hermosa Kinue Nomura como su acompañante Takezo se muestran interesados en él hasta el punto de que Kinue lo cita para el día siguiente en un bar sólo para socios que regenta, El Serpiente. No tardarán en iniciar una relación pasional que acabará de la peor manera. 


Kinue se mueve como pez en el agua por los bajos fondos, donde Kenzo es un bisoño: pero un día le confiesa que tiene miedo de ser asesinada y lo cita en su casa para esa misma noche. Cuando Kenzo acude se encuentra con una situación de lo más extraña: la casa está desierta, en el suelo del dormitorio de Kinue hay tres grandes manchas de sangre y sólo se escucha el correr del agua en el baño que está perfectamente cerrado por dentro. Tras llamar a su hermano Daiyu descubren el cadáver desmembrado de Kinue. Cabeza, brazos y piernas están esparcidos por el baño pero no hay rastro del impresionante y codiciado torso tatuado. Se plantea así todo un misterio en una habitación cerrada.

Akimitsu Takagi (1920–1995) estudió ingeniería en la Universidad de Kioto y luego trabajó para la Compañía Aeronáutica Nakajima. Tras la Segunda Guerra Mundial perdió su empleo debido a las prohibiciones en la industria militar japonesa. Por recomendación de una adivina, decidió dedicarse a la escritura. Envió el segundo borrador de su primera novela, El caso del asesinato del tatuaje, al gran escritor de misterio Edogawa Rampo, quien reconoció su talento y la recomendó a una editorial. Fue publicada en 1948. Desde entonces publicó un buen número de novelas (como Luna de miel a ninguna parte El informante) que lo convirtieron en un clásico.

De esta novela me llaman la atención dos asuntos. Por un lado el enorme atractivo de la inmersión en el submundo del tatuaje en Japón y por otro la sorpresa por el carácter tan "occidental" de la novela, a la que se puede considerar clásica en su desarrollo por cuanto nos recuerda irremediablemente a las obras de Dashiell Hammett o Raymond Chandler. Como ellos Takagi es un poderoso urdidor de tramas y sus escenas están llenas de acerados diálogos. El protagonista entrevista a cada testigo e implicado y nos expone los hechos sin apenas conclusiones. Como en las novelas protagonizadas por Sam Spade o Philipe Marlowe, la acción siempre sigue a Takezo y sólo sabemos lo que sabe él. 

Takagi hace patente su homenaje a los clásicos. En los momentos de espera su protagonista, Kenzo, aparece leyendo Los tres ataúdes de Dickson Carr (también conocida como El hombre hueco, una de las mejores novelas del tipo "cuarto cerrado" en las que Dickson Carr fue un experto). En otro momento le interrumpen la lectura de El halcón Maltés y Adiós, muñeca; aunque el homenaje más notorio lo introduce en el último tercio de la novela, en el que aparece un antiguo amigo de Kenzo, Kyosuke, cuya inteligencia y capacidad de deducción, al modo de Sherlock Holmes, conduce la novela hacia su desenlace. Uno de los detalles más brillantes es cuando detecta al asesino por su forma de jugar al ajedrez.


La novela tiene lugar justo después de la 2ª Guerra Mundial pero esa sensación de derrota, edificios destruidos y dificultades apenas se trasluce en un par de pinceladas; como cuando Kenzo reflexiona que "este terrible caso era un reflejo de la ruina moral y la corrupción espiritual de Japón tras la Segunda Guerra Mundial." O cuando se refiere que Kenzo y Kyosuke "discutieron sobre la guerra, la ocupación y el futuro de un Japón con la economía destrozada y al mando de un emperador que había anunciado que no era, después de todo, un dios". 

Esta falta de "color local" también se trasluce en las escasas notas sobre lenguaje, usos y costumbres. Los diálogos son directos y nada ceremoniosos a excepción de un par de ocasiones en que surge el ritual mediante el cual se suele invitar a entrar en casa: "Este sitio es una pocilga repugnante pero, por favor, siéntase como en su casa". Frase que se suele decir por más que la casa luzca inmaculada. En ese sentido está muy lejos de los escombros físicos y emocionales en que nos sumerge la desoladora Tokyo, año cero, de David Peace

Aquí prima la trama sobre la ambientación y en su corazón sí que hay una tradición plenamente nipona, el irezumi, el arte tradicional del tatuaje que se remonta a varios siglos antes de Cristo. En el capítulo 10 el Doctor Tatuaje le hace una completa exposición histórica a Kenzo, mientras visitan la famosa Sala de Especímenes de la Universidad de Tokio.


Hay otro aspecto adscrito a la tradición del país del sol naciente que no solamente está presente sino que dota al relato de un aura oscura y diabólica: el padre de Kinue fue un maestro tatuador que tatuó a sus tres hijos con los tres animales de un mito clásico: "la serpiente se come a la rana, la rana se come a la babosa, la babosa disuelve a la serpiente". Esto sitúa a Kinue y a sus dos hermanos tatuados en el centro de una trama maléfica que amenaza con devorarlos a todos, bajo una dimensión simbólica que trasciende lo meramente detectivesco.
"El hechicero Orochimaru aparece siempre representado sobre una enorme serpiente mágica, ¿no es cierto? -explicó ella señalando la cabeza de serpiente que tenía en el hombro-. Y, si lees la historia, verás que Jiraiya va siempre montado en un sapo gigantesco, y Tsunedahime, sobre una inmensa babosa. Esos tres personajes vivían en la espesura del monte Togakushi, en la prefectura de Nagano, y competían constantemente para ver quién podía formular los hechizos más crueles y poderosos. Cuando mi padre se encontró con una serie de xilografías que relataban una versión antigua de ese mito, se enamoró de las imágenes, así que nos tatuó esas tres maldiciones a sus tres hijos: Jiraiya a mi hermano mayor, Tsunediahime a mi hermana Tamae y Orochimaru a mí."
El profesor Hayakawa completará los conocimientos de Kenzo al informarle que esa superstición se conoce como la de Las Tres Maldiciones y que quizás el gran Horiyasu lo que hizo fue maldecir a sus propios hijos grabando en sus espaldas a estos tres animales.
"Estos animales son los espíritus que acompañan a los tres hechiceros rivales. El hechicero Jiraiya siempre aparece montado sobre un sapo gigante, Orochimaru sobre una serpiente y Tsunedahime sobre una babosa. Si alguien alguna vez tatuara una serpiente, una rana y una babosa en el cuerpo de una persona, las tres criaturas lucharían hasta la muerte, por eso está prohibido. Incluso si un cliente suplicara que se lo hicieran y ofreciera una fortuna a cambio, el artista tendría la obligación moral de negarse."
En este laberinto que forman Kinue y sus hermanos y los dos hermanos Mogami, sólo queda por saber si el caso se resolverá cumpliéndose la maldición o descubriendo motivaciones más infames. 
 










viernes, 15 de mayo de 2026

VALOR SENTIMENTAL - de Joachim Trier



Muchos asuntos atraviesan esta película empeñada en mostrarnos el dolor, las transferencias emocionales y la falta de comunicación en una familia rota hasta hacernos reflexionar sobre quienes somos, cómo vivimos y cómo nos relacionamos. Tres asuntos destacan en su confección. Una sensibilidad a la vez extraordinaria y seca en su desarrollo, una estructura compuesta de cuadros, con una duración de 6-7 minutos, donde se mezclan presente y pasado para ayudarnos a componer la historia de esta familia durante cuatro generaciones y, finalmente, la presencia totémica de la casa familiar como conjuro de fantasmas, infancias y fracasos. 

Este cúmulo de fragmentos de historias y personajes, unidos por un simple fundido a negro, se podrían calificar como las estrofas de un poema épico sobre la vida y zozobras de una familia. En un cuadro las niñas (Nora y Agnes) ven que su padre las abandona y en el siguiente Nora ya está debutando en el teatro. En otro el padre (Georg) está ensayando una película con una actriz en la casa familiar y en otro se nos muestra la vida de su madre cuando participó en la Resistencia durante la guerra, siendo luego detenida y torturada. Todos estos fragmentos suman y conforman estas vidas impregnadas de dolor.



La casa familiar tiene tanta presencia en el relato que la película arranca con ella, soportando golpes, gritos y carreras mientras una voz en off nos introduce en el palpitante devenir de esta estirpe:
"Cuando Nora iba a sexto les mandaron hacer una redacción en la que tenían que ser un objeto, enseguida supo que ella sería su casa. Describió cómo el vientre de la casa temblaba cuando ella y su hermana bajaban las escaleras y salían corriendo, que las veía atajar por el agujero de la valla antes de torcer hacia la calle y perderlas de vista. Se preguntaba si a la casa le gustaba más estar vacía y ligera o llena y pesada, si al suelo le hacía gracia que lo pisotearan, ¿las paredes tenían cosquillas? ¿sentiría dolor? Y pensaba que sí, que le gustaba más estar llena.
Antes de ellos otras personas y mascotas tuvieron sus destellos de tiempo en la vida de la casa. Su tatarabuelo murió en el dormitorio de la primera planta. La misma habitación en la que nació su abuela y que ahora era el dormitorio de sus padres. Su padre decía que la casa estaba torcida por un defecto que se descubrió justo al acabarla de construir, hacía 100 años. En la redacción puso que era como si la casa siguiera hundiéndose, desmoronándose pero a cámara muy lenta y que todo el tiempo que su familia llevaba viviendo allí no era más que un abrir y cerrar de ojos en plena caída.
Al leer la redacción más adelante se dio cuenta de que no había utilizado la palabra reñían, sino que sus padres hacían ruido; y si había algo que a la casa le gustaba aún menos que el ruido era el silencio. Cuando su padre se fue para no volver se aligeró. El ruido de sus padres desapareció, pero echaba de menos los demás sonidos del padre.
La maestra le puso un sobresaliente y a su padre le encantó. Nora la desempolvó cuando buscaba un monólogo para las pruebas de acceso a la Escuela Superior de Teatro, pero se llevó un chasco por lo poco emotiva que era, así que optó por el monólogo de Nina de La Gaviota."

En esta introducción ya están presentes todos los ecos, grietas y silencios de esta historia. 



Tras esta primera pieza en torno a la casa, nos llega otra sobre el debut de Nora (Renate Reinsve) en un gran teatro, con ataque de ansiedad e intento de huida incluido. Aunque finalmente sale y triunfa. En el tercer cuadro la madre ha muerto y las dos hermanas están atendiendo a los invitados cuando se presenta el padre (Stellan Skarsgård), un director de cine reconocido y muy veterano. Se presenta como si nada. Él ha primado su carrera sobre la familia y ahora, ya mayor, quiere hacer una última película. Tiene el guión acabado y no tarda en comunicar a Nora que lo ha escrito para ella. Quiere que lo protagonice, pero ella se niega. Ha arrastrado mucho dolor en su vida y no quiere ni dirigirle la palabra. Parece que la vida familiar y el arte en esta familia son excluyentes y fuente de desavenencias. 

El duelo está servido entre padre e hija. Una retrospectiva en el Festival de Deauville le proporciona la oportunidad de contar con una actriz norteamericana tremendamente mediática (Elle Fanning), aunque ella misma acabará comprobando que es ajena a esta historia, por más que le hayan hecho teñirse el pelo del mismo color que Nora. 

Al comienzo del último tercio hay una secuencia que revela la esencia de la película. Recortado contra un fondo negro aparece el rostro del padre que se va transformando en el rostro de Nora primero y de Agnes después para volver él. Un fundido que palpita mezclando los rostros y alternándolos sin solución de continuidad. Son padre e hijas y están indisolublemente unidos por ese vínculo a pesar de que han pasado la vida separados. 






Los éxitos cinematográficos del padre ya son cosa del pasado; pero no reniega de su vocación ni de reconectar con sus hijas. Se ha volcado en el nuevo guión, quizás el último, quizás el más sincero. Trata de las dificultades de una madre joven con un niño de siete años. Un paralelismo de cuando él tenía precisamente esa edad... y su madre se ahorcó. Aunque él insiste en que la película no va sobre su madre, sino que la ha escrito para Nora, por más que ahora mismo los separe un abismo.

Nora nunca superó el abandono de su padre. Con gran esfuerzo ha rehecho su vida, aunque carga con un intento de suicidio. En una escena de íntima sororidad se abraza a su hermana pequeña y le confiesa, ¿Por qué tú estás tan bien y has llegado a formar una familia y yo estoy tan jodida?. La pequeña (Inga Ibsdotter Lilleaas) le reconoce que "hay una gran diferencia en cómo nos criamos tú y yo. Yo te tuve a tí (...) tú no me fallaste."















Como he dicho hay muchos asuntos que atraviesan esta película: La relación entre padres e hijos y el peso de la memoria familiar, las cosas que no se dicen y, por lo tanto, se enquistan y nunca se resuelven, la relación absorbente con el arte y hasta la conexión que puede haber entre ficción y realidad. La película recorre el camino de la expiación a través del arte y la íntima vinculación de éste con la propia experiencia vital. En este sentido, el plano secuencia final de nuestra película coincide con el que está rodando Georg para su cinta. Lo hemos visto previamente en un ensayo, pero en esta toma definitiva adquiere un nuevo giro tan significativo como inesperado. 

domingo, 10 de mayo de 2026

EL PALACIO AZUL de los INGENIEROS BELGAS - de Fulgencio Argüelles




Este libro es un hallazgo literario de primer orden, capaz de albergar toda la belleza y el dolor que irradia la vida. Por él discurren las alegrías y sinsabores de un grupo de personas en un momento histórico de encrucijada, en la cuenca minera de Asturias, justo antes, durante y después de la Revolución de Octubre de 1934.

Pero estas circunstancias tan terribles de miseria primero e insurrección después, seguida de brutal represión, no son más que el trasfondo histórico donde palpitan unos personajes de carne, sangre y emoción. Siendo así que está narrada por un protagonista -Nalo- en plena transición de la adolescencia a la juventud, también se trata de una novela de formación. El retrato que consigue de su vida y entorno es veraz y profundamente conmovedor. Un adolescente que va descubriendo la vida, el amor y la muerte hasta que se topa con la cara más infame de la maldad y la tortura en la cuenca minera asturiana. Todo un aprendizaje vital que nos traslada con elocuencia desde su más profunda intimidad. 

La acción transcurre entre el año 1927, en plena dictadura del general Primo de Rivera, y 1934; con la proclamación de la II República y los trágicos sucesos de octubre en medio. Nalo es apenas un adolescente que acaba de perder a sus padres cuando entra a trabajar de jardinero en el palacio azul del título. Allí comenzará su aprendizaje vital navegando entre dos mundos muy dispares, el gozoso de la finca de los hacendados belgas, ingenieros que gobiernan la industria de la zona; y el corroído por las penurias de sus familiares y amigos. La vida de Nalo se irá transformando con experiencias de todo tipo a la vez que él mismo será testigo de unos años de profundo cambio.

Nalo es un joven bondadoso e inteligente que se bebe la vida. Es un personaje entrañable e inocente con el que rápidamente nos identificamos emocionalmente. Él mismo se declara "aprendiz de todo". Todo lo observa, de todos aprende. Todos los días son una exploración y un despertar a la vida que se expande ante él beatífica y feraz.

En su exploración encontrará muchos cómplices, de ahí que sea tan fascinante la galería de personajes que le rodea. Las emociones y el amor las aprende con su hermana Lucía, joven y ya viuda, que le enseña los placeres del cuerpo y el amor a la poesía. La sabiduría la trasiega del jefe jardinero Eneka, un filósofo natural que le abre el libro de la naturaleza y la mitología. Se leyó los catorce tomos de una enciclopedia y su sedimento le sirve para instruir al joven discípulo sobre como ser y estar en el mundo. "Eneka se acercó y me dijo, nada sucede en la naturaleza viva que no esté en relación con la totalidad". Perdió a su primera mujer, a la que consideraba una musa, y ahora se está enamorando de Lucía, la hermana de Nalo: 
"Según me contó mi hermana más tarde, hablaron de muchas cosas. Lucía le habló a Eneka de la locura de sus ilusiones, del teatro, de la aversión que le causaban el conformismo y la resignación, de la magia de la poesía y de la satisfacción que suponía para ella poder hablar con un hombre culto y educado. Eneka le dijo a mi hermana que las ilusiones no son nunca síntomas de locura sino de salud física y mental, y le habló de jardinería y de historia, y le explicó que había estado casado con Clío, una de las nueve musas, y mi hermana sentía muchas ganas de reír, pero no podía hacerlo porque estaba en el día del entierro de nuestra madre, y se contenía, y Eneka le dijo que ella podría ser también una de las nueve musas, quizá Calíope, protectora y animadora de la poesía épica, o Erato, a quien correspondía la inspiración de la poesía erótica, o bien Euterpe, salvaguarda de la poesía lírica, y mi hermana se emocionó mucho con aquellas palabras de mi amigo Eneka, el jardinero del palacio azul de los ingenieros belgas, y le dijo, me quedo con Calíope, porque me gustan las aventuras." pág. 85


El conocimiento de la vida y sus menesteres Nalo lo acabará aprendiendo de su abuelo Cosme, por más que durante gran parte de la novela permanezca en silencio, ahogando sus recuerdos en anís. Finalmente el joven sabrá, por uno de los ingenieros, que su abuelo echó por la borda una situación de privilegio solo por mantenerse íntegro.

Las enseñanzas de Cosme y Eneka se complementan maravillosamente. Éste le forma como persona y aquel como ciudadano volcado en mejorar la vida de su comunidad. El ingeniero Hendrik le llegará a comentar a Nalo, "eres igual que tu abuelo, tan listo y tan loco como él (...), utilizáis la inteligencia desde la humidad, que resulta mucho más poderosa que la soberbia, incluso más determinante que la misma violencia". Finalmente su primo Alipio, anarquista y líder sindical, será quien le muestre la pasión por la justicia social.

También en el palacio azul encontrará dicha e instrucción, tanto por parte de los ingenieros como de sus mujeres y de su hija Elena, que le hará descubrir el amor. La vida de Nalo en palacio se constituirá como un universo cerrado de inocencia, felicidad y aprendizaje; lo que no evitará que los dos mundos colisionen en la revuelta social del 34.




La lectura es un auténtico placer. El texto posee elegancia y precisión. Su tono es reflexivo y con un poso poético, aunque nunca vacuo. Argüello sabe lo que quiere contar y cómo contarlo. Es capaz de reflejar la miseria y la injusticia social sin caer en el melodrama o en el adoctrinamiento. Escribe con una sabiduría serena que hace que sus personajes naveguen por una realidad muy dura y sin embargo parezcan inmersos en una atmósfera de irrealidad o ensueño¹. Ello se debe a que su escritura es cautivadora y de ritmo envolvente, capaz de plasmar la complejidad emocional de cada personaje. Son vidas que están contadas desde dentro, desde una intimidad luminosa. Se podría calificar este estilo como ´preñado´ de memoria y vida. 

Hay una frase en el libro que creo que resume este estilo, que narra "condensando todo lo visto, lo vivido y lo soñado hasta aquel momento" (p. 94). Argüelles fecunda cada situación y cada personaje con todo tipo de recuerdos, pensamientos y emociones, consiguiendo páginas muy vívidas. Su hermana Lucía le enseñó a Nalo a reconocer esos momentos especiales, capaces de expandir la consciencia, porque "tienen el poder de multiplicarse en muchos momentos". Lo que es un modo de reflejar una vivencia en su complejidad máxima, agregando a los simples hechos, los recuerdos, emociones y reverberos que sacuden al personaje.

Uno de estos momentos ´cuánticos´ lo vive Nalo cuando llega por primera vez al palacio azul y se presenta ante el ingeniero belga. Un lacayo le ha inculcado las consignas: sólo tienes que responder rápido sí señor o no señor y nunca le mires a los ojos. Pero cuando Nalo es introducido en ese despacho lleno de muebles lujosos y una biblioteca imponente el niño colapsa. Todos sus recuerdos, sus sensaciones, lo aprendido con el cura en Historia Sagrada, los refranes de su abuela Anastasia, todo, todo, todo, se agolpa en su mente en ese instante crucial que él sabe que definirá su vida. Ese momento "que se multiplica en muchos momentos" volverá a vivirlo cuando explore el cuerpo de la señorita Elena , cuando se proclame la Segunda República y cuando vea revivir a su abuelo Cosme. También, de forma aterradora, en aquellos días del "tiempo desarreglado", cuando le toque vivir el estallido de la revolución de octubre de 1934.

Parece que Argüelles se inspiró en el Chalet de los Figaredo para ambientar su novela. Un Chalet que ha pertenecido a la Universidad de Oviedo durante unos cuantos años.


















Sólo dos apuntes más.
Uno, dentro de esa escritura capaz de ser culta y a la vez natural, hay que subrayar dos capítulos señeros. El 5 posee un maravilloso carácter evocador. En él su abuelo Cosme le relata a Nalo su pasado glorioso, aquel en el que su éxito llegó hasta ámbitos tan penetrantes que determinaron su dimisión. Una situación a la que peligrosamente también se está acercando él mismo. El otro capítulo es el 8 que, en muy pocas páginas, pero con la brillantez y precisión de un buril, se describe la revolución y su feroz aplastamiento. 

Y Dos, hay una metáfora recurrente sobre una mariposa que recorre todo el libro. Le sirve a Nalo para ilustrar la transformación que rige la historia y la naturaleza, tanto como la suya propia.
"Escucha, Nalo, me dijo Eneka, esto tiene que ver con esa mariposa de la que a veces te hablo, esa que está encerrada aquí dentro y que algún día se manifestará, ella te podría aclarar si la señorita es o no es para ti una musa, de la misma forma que te informará sobre lo que eres y sobre lo que quieres ser, sus revoloteos son certeros, permanece oculta porque necesita conjurar ciertos estados de ánimo y algunas fuerzas secretas para vencer futuras batallas entre el corazón y el cerebro, pero un día se despojará de ese disfraz y te ocupará el cuerpo entero y la mente entera, la memoria entera, y te dirá quién eres tú y entonces sabrás quiénes son los demás."

Habrá quien diga que esta no es más que "otra novela sobre la guerra civil". Yo le digo que se equivoca. La novela es peripecia vital en un contexto (social, histórico, natural) con el que interactúa; sea la Edad Media, la selva o Wall Street. Tanto la trama como el trasfondo histórico y social son principales en una novela; pero lo que la convierte en memorable son el estilo² y los personajes; qué sienten, cómo reaccionan, qué les motiva, de dónde vienen, por qué sufren, qué persiguen. Si su vivencia es genuina y el trance congruente, perdurarán en nuestro corazón, como este Eneka que ejerce de mentor. 
"hay momentos en la historia en que los hombres no pueden aguantar más y hacen que su corazón estalle para que salgan a la luz todos los secretos y se desmorone la mentira de sus vidas, y en esa explosión de verdad, la conciencia liberadora no puede progresar sin rupturas o conflictos, y así, en las manifestaciones espontáneas de rechazo a las reglas de vida admitidas y a la falsa cultura transmitida aparece la violencia, pero no la violencia entendida como fracaso de la razón que no logra por sus propios medios instaurar unas relaciones justas entre los hombres, sino como un mecanismo radical y definitivo de renovación, sin la muerte de la crisálida no existe la mariposa. Me pregunté por qué la palabra mariposa tenía para todos nosotros un significado especial. En aquella palabra había luz y color y había renacimiento, en su pronunciación había un intento de conjurar la inercia de las cosas, en su comprensión había música y danza y júbilo, en su búsqueda había vértigo y en su encuentro invulnerabilidad. Todos de alguna manera jugábamos a ser mariposas. Eneka dijo, cierto es que la violencia es la que impone el orden y cierto que también es la que sueña con destruirlo, por eso yo creo que en los parlamentos y en los gobiernos debería haber personas muy sabias que conocieran el corazón de las gentes y la esencia de las cosas, personas que inventaran leyes que evitaran la violencia." pág. 251
Pues eso, escuchemos el aleteo de nuestra mariposa interior. 







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¹ Esa atmósfera de ensoñación que destila el libro, yo creo que tiene que ver con que es un momento histórico previo a los horrores de la Guerra Civil. Este aspecto inocente de la vida de Nalo es remarcado por una de las citas de portada del libro:

"Hay un momento por la mañana temprano, antes de que se haya derramado demasiada sangre, antes de que la crueldad de los fuertes haya alcanzado su apogeo, cuando los jugadores nocturnos caen dormidos al fin y se libran de su tristeza, hay un momento en el que el nuevo día parece casi inocente."
JOHN BERGER
Lila y Flag


²  Decía Nabokov que la clave de la mejor narrativa contemporánea no es el interés por la trama, o la identificación con los personajes, sino la fascinación del lector por la inteligencia del que narra la historia.





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Fulgencio Argüelles
 nació en Uriés, en el concejo de Aller, Asturias, en 1955. Vivió en Madrid, donde estudió Psicología. En 1997 regresó a Asturias y se estableció en Cenera, en el concejo de Mieres, donde había pasado su infancia y juventud. Por Letanías de lluvia, su primer libro, recibió el Premio Azorín en 1992. Desde entonces ha seguido publicando novelas con éxito: Los clamores de la tierra (1996), Recuerdos de algún vivir (Premio Principado de Asturias, 2000), El palacio azul de los ingenieros belgas (Premio Café Gijón, 2003), A la sombra de los abedules (2011) y No encuentro mi cara en el espejo (2014). En 2018 apareció El otoño de la casa de los sauces
Argüelles escribe desde hace años artículos de opinión y de crítica literaria en la prensa española. También ha publicado dos libros de relatos, uno en castellano (Del color de la nada, 1998) y otro en asturiano (Seronda, 2004).