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domingo, 9 de mayo de 2021

DIARIO de ARGÓNIDA - de Jose Manuel Caballero Bonald



Esta misma tarde se está velando la muerte de José Manuel Caballero Bonald, poeta muy ligado a sus raíces, y como homenaje he querido releer su poemario Diario de Argónida (1997).
 
En estos poemas asoma la luminosidad de las marismas de su querida tierra, ese Coto de Doñana que convirtió en el mítico territorio de Argónida, tierra virgen y primigenia, "una referencia decisiva en mi educación sentimental".
 
El poema "Apunte del natural" supone un acercamiento tan pictórico como preciso a lo que supuso Argónida para el poeta, "paisaje ameno... tu cobijo primero, tu última morada".






APUNTE DEL NATURAL


Ese óleo locuaz de las colinas
colgado de la luz, al fondo
de la inestable prórroga del río,
apenas un reclamo evanescente
retenido en los bordes
majestuosos del paisaje, ilustra
la pasión y el desdén con que has juzgado
los quebrantos del tiempo, esa voluble
jurisdicción de lo vivido
donde se albergan siempre las mentiras.

Paisaje ameno, mesurado, manso
benigna imagen que remeda
tu cobijo primero, tu última morada."

En la Nota del Autor que figura al final del libro, el poeta aclara el topónimo literario de Argónida y explica la denominación de diario:
"Uso el término "diario" con una deliberada imprecisión. (...) Siempre me ha parecido que, a efectos literarios, nadie es capaz de evocar lo que ha vivido sin incurrir en alguna desviación engañosa o consecuentemente equívoca. Incluso se tiende a otorgarle al estilo mayor poder argumental que al testimonio. Y como estoy bastante convencido de que la poesía no tiene por qué coincidir con la verdad autobiográfica sino con esa otra verdad generada en el texto, el concepto de "diario" también puede disponer aquí de su propia ambivalencia".
Esta distinción clásica entre "verdad y veracidad" en la literatura aparece en muchos de los textos. Así el poema "Verdad Poética" concluye de forma tajante: "Empieza a ser verdad mientras lo escribo". Mientras que en "Soliloquio" podemos leer, "Evocar lo vivido equivale a inventarlo". No importa tanto la verdad como la veracidad de lo vivido o inventado. Algunos poemas parecen escritos en el mismo instante en que el poeta está asomado a la ventana, ante ese mágico estuario del Guadalquivir; pero la verdad está solo en el texto, haya sido escrito en Doñana o en su casa de Madrid.

En el libro encontramos paisajes y emociones de la adolescencia, apuntes del natural e incluso alguna crítica social "esa inconmovible seguridad / que algunos bienpensantes dictaminan (...) conduce a la sandez / sin paliativos." Pero también hay una profunda reflexión sobre la memoria y el tiempo. En torno a este último hay unos cuantos poemas hondos y penetrantes que he querido reproducir. 
In memoriam.




JUSTICIA DEL TIEMPO


La araucaria que crece en el jardín, aloja
entre sus lentas
                         gradas
                                    basculantes
un tropel bullicioso de pájaros 
oriundos de Argónida.

Huéspedes obstinados, comparecen
cada mañana bajo un cielo
incoloro
               y dejan en las vecindades
resplandecientes de la playa
el sonido del tiempo y su justicia.






MENOSCABO
  
Cautelosa avalancha de la noche
que en piedras,
en insectos, en árboles,
se asocia a las diseminadas
exhalaciones de la mar.

Allí amaina el deseo, se erosiona
como los promontorios litorales, dura
lo que un naufragio
                                y surge
alrededor como el trasunto
de un desigual desgaste de la vida.






DÍA CRÍTICO
  
Entre los pliegues lívidos del ocio
cohabitan de continuo
las larvas de las horas,
                                     vacilantes señales
de seductora información
-como mar o mazmorra o ventisquero-
que fluyen en lo absorto
de las amables treguas de la edad,

mientras la prenoción de la memoria
acude como un hosco buey exhausto
por los primeros,
                            por los últimos
trayectos de un pretérito
donde ya queda atrás hasta la vida.






SOLILOQUIO 
 
Con paso incierto y no segura
voluntad de vivir,
 se acerca el día opaco, macilento,
insustancial, ridículo,
en que todo se acalla,  
                                   el rescoldo mejor
que ya dejó ese día
precipitadamente
entre un raudal de interferencias
cada vez más presuntas.
                                        Ninguna
palabra será ya la palabra
que desmienta al silencio,
ninguna certidumbre
anulará el valor de lo ficticio.

Evocar lo vivido equivale a inventarlo.






 


VERDAD POÉTICA 
 
Adolescente de livianos lazos,
lienzo de luna, pétalo impoluto
que cruza el arenal, cruza el exiguo
lindero de los acebuches,
llega al vidrioso estanque,
y allí precisamente,
cuando se inclina para verse a solas,
hace su aparición el asesino.

Sangre junto al tupido seto
de arizónicas, sangre
por los rezumaderos de los caños
y en la huraña ruina
del fortín y en la playa acosada
de pájaros y larvas y alacranes.

¿De quién la transitoria furia,
qué se hicieron
aquellos vengadores? ¿Soy yo acaso
el que oyó las aladas palabras de Tiresias?

-El asesino que buscas eres tú.

Empieza a ser verdad mientras lo escribo.






FÁBULA 
 
Nunca serás ya el mismo que una vez
convivió con los dioses. Tiempo
de benévolas puertas entornadas,
de hospitalarios cuerpos, de excitantes
travesías fluviales y de fabulaciones.

Tiempo magnánimo
compartido también con semidioses
errabundos y hombres de mar que alardeaban
del decoro taimado de los héroes.

Qué ha quedado, oh Ulises, de esa vida.

La historia es indulgente, merecidas las dádivas.
Los dioses son ya pocos y penúltimos.
Justos y pecadores intercambian sus sueños.






DIDÁCTICA 
 
Si miras un reloj y esperas impasible
a que pase un minuto,
comprenderás al fin en qué consiste 
la eternidad.
                     Detente, caminante,
                                                      escucha
esos latidos perentorios, ese inconmensurable
desplazamiento de tu corazón
que deja por momentos un gran foso vacío
entre lo efímero y lo permanente.

El instante que pasa ocupa todo el tiempo.

No hay final ni principio:
sólo el todo y la nada equidistando.






BIOBIBLIOGRAFÍA 
 
Cuando busco al que fui, qué hacinamiento
de vacilaciones, atisbos,
pistas falsas, presagios, averías
de la memoria, ardides
neutralizados por la incertidumbre.

A veces soy alguno
de esos esquivos personajes
que repentinamente me suplantan,
y a veces sólo soy 
como un antecesor del que nunca seré
o acaso ese inconstante buscador de respuestas
por la futilidad de sus pesquisas.

Sin embargo, mi historia personal
poco tiene que ver con esa historia:
también yo soy aquel que nunca escribe nada 
si no es en legítima defensa.








La imagen incrustada corresponde a la edición gráfica que en 2017 publicó el Grupo Pandora/Pedro Tarbernero. con ilustraciones de Luis Manuel Fernández.



_________________________________________________________________
Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1926 - Madrid, 2021) fue poeta, novelista, ensayista y flamencólogo. Autor destacado de la generación del 50, publicó diversos poemarios que reunió en 1969 en el volumen Vivir para contarlo. En 1997 publicó un libro central en su poesía, Diario de Argónida. En 2006 recibió el Premio Nacional de Poesía por su poemario Manual de infractores, según el autor una “apología de la desobediencia”. Los poemas de este libro surgen de la indignación del poeta como ciudadano ante las guerras miserables, las injusticias sociales y los atentados a los derechos humanos que cada día encontramos en los medios de comunicación. "Descrédito del héroe" fue su último libro de poesía publicado, un libro que causó impacto en el ambiente poético, porque venía a demostrar que era posible hacer crítica de la realidad social con un lenguaje preciso y elaborado.
Su obra poética completa está recogida en el volumen 'Somos el tiempo que nos queda'.

Como novelista destaca en Dos días de septiembre, que ganó el Premio Biblioteca Breve de Novela en 1961, Ágata ojo de gato, (su novela preferida) con la que ganó el Premio Barral y de la Crítica, Toda la noche oyeron pasar pájaros (1981) y En la casa del padre (1988). También fue un prolífico ensayista, con obras tan destacadas como Narrativa cubana en la Revolución (1968), Luis de Góngora (1982) y el extraordinario volumen Luces y sombras del flamenco (1975). Como divulgador del arte jondo defendió una idea del flamenco como bandera de rebeldía y emancipación.

Fue profesor de Literatura Española en la Universidad Nacional de Colombia y en el Centro de Estudios Hispánicos del Bryn Mawr College. Fue director literario de la Editorial Júcar, subdirector de Papeles de Son Armadans y trabajó en el Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española. Dirigió también un sello discográfico y editó en 1966 un Archivo del cante flamenco, compuesto de una monografía y una serie de grabaciones in situ.
En 1995 publica la primera parte de sus memorias, titulada Tiempo de guerras perdidas y en 2001, la segunda parte titulada Costumbre de vivir. Ambos volúmenes recogidos en La novela de la memoria (2010). 
En 2012 recibió el Premio Miguel de Cervantes. 

domingo, 21 de marzo de 2021

NOSOTROS - de Evgueni I. Zamiátin



Tengo que decir que las utopías y distopías no son lo mío. Pergeñar todo un sistema social, económico y judicial con sus usos y costumbres particulares es un asunto demasiado complejo y considero que en muchas obras su presentación adolece de simple y esquemática. Más si encima la sociedad se presenta con calles vacías de cualquier ajetreo y con grupos de personas silenciosas y uniformes que, como zombis, apenas siguen cuatro directrices: obedece, admira al líder, come, duerme. Esas sociedades me parecen poco menos que caricaturas y excesivamente artificiales.

Me interesan más las partes de estos relatos que se centran en un protagonista alienado que desconoce el mapa general del sistema. Y todavía me interesa más el camino que sigue hasta descubrir las rendijas de los muros y romper su condicionamiento social e intelectual para apreciar las férreas normas que lo atenazan. 

Todo esto lo encuentro en esta novela de Evgueni Zamiátin. Los apuntes generales del sistema son escuetos y generales, pero aquí tienen el atractivo de delatar una profunda sátira sobre la colectivización uniforme y adormecedora: el Estado Único, el día de la Unanimidad o las Tablas de la Ley como panacea para resolver todas las inquietudes humanas (guerra, pobreza, miedos o inseguridad) parecen un gran sarcasmo. En el libro podemos leer: «¿Con qué sueña la gente? Con alguien que les diga de una vez por todas en qué consiste la felicidad y que luego les encadene a ella».
"Las Tablas de la Ley hacen de cada uno de nosotros el héroe de acero de un gran Poema. Cada mañana, con matemática precisión, nosotros, una legión de millones, nos levantamos como un solo hombre, a una misma hora, a un mismo minuto. A un mismo tiempo comenzamos nuestro trabajo y en el mismo instante lo acabamos. Así, fusionados en un cuerpo con millones de brazos, nos llevamos la cuchara a la boca en el momento determinado por la Tabla, a un mismo tiempo salimos a pasear y vamos al auditorio y a la sala de ejercicio de Taylor. A un mismo tiempo nos acostamos..." pág. 111


Después de la guerra de los Doscientos Años el Estado Único ha logrado una sociedad perfecta que permanece aislada del exterior por un Muro Verde. Fuera está lo salvaje, lo libre, lo ilógico; dentro rige la lógica que nos lleva a la paz y la felicidad. Ya no hay personas sino números y cada uno ocupa un puesto satisfactorio en un engranaje perfecto. El Estado Único está regido por el Benefactor, el cual se somete cada año al Día de la Unanimidad, elección a mano alzada donde todos los ciudadanos lo ratifican, entregándole "las llaves de la infranqueable fortaleza de nuestra felicidad".
"Nada que ver, desde luego, con las caóticas elecciones de los antiguos, cuyos resultados (resulta ridículo contarlo) no se conocían de antemano. ¿Qué puede haber más disparatado que fundar un Estado sobre la base de una ciega casualidad, absolutamente impredecible?" pág 224
En la ciudad de cristal y acero del Estado Único los hombres-número viven y trabajan con horarios fijos, siempre a la vista de todos, sin vida privada: el "yo" ha dejado lugar al "nosotros". La sociedad funciona sobre la base de unas Tablas de la Ley que regulan de forma estricta todas las acciones del día y de la noche: la hora de dormir, la hora destinada a pasear, el número de masticaciones que hay que hacer, las relaciones sexuales que hay que mantener..... La sociedad está guiada por la más estricta lógica como medio seguro para resolver cualquier aspiración humana. Se puede decir que, por la época en que fue escrito y su matemática regulación de todo, la obra es una burla de las pretensiones cientifistas del materialismo histórico.
"Seré sincero: aún no hemos encontrado una solución definitiva para el problema de la felicidad. Dos veces al día, de las 16 a las 17 y de las 21 a las 22 horas, el gigantesco organismo se divide en células individuales. Son las Horas de Asueto Personal que establecen las Tablas de la Ley. A esas horas, verán que los estores de algunas casas están castamente corridos, que unos marchan rítmicamente por la avenida al metálico son de la Marcha del Estado Único, otros (como yo ahora) están trabajando en su escritorio. Pero creo firmemente -llámenme idealista o soñador- que tarde o temprano encontraremos sitio para estas horas en la fórmula general. Algún día las Tablas de la Ley abarcarán los 86.400 segundos del día." pág. 111

Efectivamente el Estado Único se encarga de llevar a cabo las aspiraciones mesiánicas del estalinismo totalitario: la prioridad incondicional de la colectividad sobre el individuo, la primacía de la igualdad sobre la autonomía moral. Como buenos miembros del Estado Único los números deben suprimir todo sentimiento y deseo personal para entregarse sin reserva al ideal de una sociedad perfecta y armoniosa. En este Edén uniforme las garantías individuales, la autonomía moral o el orden jurídico se desprecian en aras de una conciencia de racionalismo extremo en favor del líder y de la colectividad.

Mucho antes de que Orwell imaginara su 1984 inundado de "telepantallas", Zamiátin ya nos presentó una ciudad con viviendas de cristal, en cuyas habitaciones totalmente transparentes sólo se cerraban las cortinas en la hora marcada para el sexo.
«A través de las paredes de cristal, a derecha e izquierda, creo ver mil veces repetida mi propia figura, mi habitación, mi traje y mis movimientos. Esto me anima: me veo como parte de algo enorme, potente, único. ¡Qué belleza tan precisa! Ni un gesto, curvatura o giro de más». pág. 129

Pero como dije más arriba, lo que más me interesa es la vivencia del protagonista y este D-503 que nos relata su experiencia nos ofrece un perfil denso y paradójico. Por un lado está más que satisfecho con su vida mecánica y ordenada en el Estado Único. Es el Ingeniero Constructor de la nave Integral, la que llevará ese mundo feliz hasta otros mundos y llega a decir del Benefactor, "nos ha atado sabiamente de pies y manos con los bienhechores lazos de la felicidad". Pero por otro lado, cuando conoce a I-330, una mujer independiente y de gran vitalidad, atisba la opresión en la que vive. Eso que bulle en su pecho va más allá de las Tablas de la Ley y de la lógica. Zamiátin presenta al amor como el elemento redentor de su protagonista. Aquí el amor equivale a rebelión y el instinto sexual al deseo de libertad.

El soplo que insufla autonomía en D-503 es de uno de los momentos más poéticos de la novela. Después de besar a I-330, D-503 se siente tan independiente como un planeta flotando en el vacío de la libertad.
"Sus labios insoportablemente dulces (supongo que por el sabor del licor) vertieron en mi boca un sorbo de aquel veneno abrasador, luego otro más, y otro. Caí de la tierra al vacío y, como un planeta independiente, empecé a girar, descendiendo cada vez más y más hondo, describiendo una trayectoria imprevisible." pág 150-51
No es el único número que acaba en una encrucijada. Hay otro personaje a través del que Zamiátin subraya la libertad y plenitud que ofrece el amor. O-90 está asignada como amante esporádica de D-503, pero finalmente, por encima de las prohibiciones de las Tablas de la Ley, quiere tener un hijo suyo. El deseo llega a ser tan intenso que persigue y ruega a D-503 por ese acto de amor. 

Pero que nadie piense que D-503 es un ser unidimensional. El combate entre su amor y su condicionamiento es épico, con victorias parciales en cada bando. Sus notas se contradicen de un día para otro. Su deseo de seguridad planta cara a la vida "ilógica" y salvaje: "
La quiero y por lo tanto quiero irme con ella, pero eso es delito", llega a escribir.
"Resulta asombroso comprobar hasta qué punto siguen activos los instintos criminales en la raza humana. Lo digo conscientemente: criminales. La libertad y la criminalidad están indisolublemente ligadas entre sí, como..., pues, como el movimiento de un aerotransportador y su velocidad. Si la velocidad es = 0, el aerotransportado no se mueve. Si la libertad del hombre = 0, este no cometerá crímenes. Está claro.
El único medio de preservar al hombre del crimen es eximirle de la libertad
." pág. 131
D-503 asume de tal modo la lógica del rebaño que incluso después de haberse entregado a I-330 y haber traspasado el Muro Verde, el raciocinio de la seguridad y la obediencia lo atenaza. Su combate interno se hace tan evidente que un compañero le dice con ironía: "malo, muy malo. Por lo visto se le ha formado un alma". Esa conciencia del yo acaba trayéndole por el camino de la amargura hasta llegar a cuestionarse "¿cómo explicar la enfermedad que describo en estas páginas?"

La novela adopta la forma de un diario íntimo que D-503 redacta, con la idea de que la Integral lleve esas notas hasta otros planetas explicando el "bienhechor yugo de la razón". 
"Tenéis por delante la tarea de imponer el bienhechor yugo de la razón a los ignotos seres de otros planetas -quizá aún en estado de salvaje libertad-. Si no comprenden que llevamos la felicidad matemáticamente infalible, nuestro deber es obligarles a ser felices."
Y es que D-503 es un firme defensor de la razón. Como buen ingeniero tiende a verlo todo como un gran engranaje donde cada pieza tiene su función. 
"Por la mañana estaba en el hangar donde se construye la Integral, cuando, de pronto, me fijé en las máquinas: con los ojos cerrados, los rodamientos de los reguladores giraban abstraídos; las manivelas, relucientes, se doblaban a derecha e izquierda; el balancín funcionaba soberbio en los ejes; la tijera del torno taladraba al ritmo de una música imperceptible. entonces se me reveló la belleza de aquel grandioso ballet mecánico que anegaba un tenue sol azul.
Me pregunté enseguida: ¿Por qué es bello? ¿Por qué es bella esa danza? Respuesta: Porque es un movimiento no libre, porque el sentido de esa danza subyace en su absoluta subordinación estética al ideal de la no libertad. Si es verdad que nuestros antepasados, en los instantes de mayor entusiasmo (misterios religiosos, desfiles militares) se abandonaban a la danza, esto solo puede significar una cosa: el instinto de la no libertad es, desde tiempos inmemoriales, innato en el hombre. La única diferencia es que nosotros, en la vida actual, lo hacemos de manera consciente..."
pág 103-4
Pero esta danza de bielas choca con las pulsiones de amor y libertad que asaltan a D-503 desde que conoce a I-330. Siendo un convencido seguidor de los principios morales del estado, siente sus emociones como una traición. Por eso la voz del relato -apasionada y contradictoria- es uno de sus mayores aciertos. Por ejemplo, cuando I-330 logra acercarle hasta el mismísimo Muro Verde se produce uno de esos momentos mágicos cercanos a la revelación. 
"El hombre dejó de ser un animal salvaje cuando construyó el Muro, cuando gracias a él pudimos aislar nuestro perfecto mundo mecánico del irracional y grotesco mundo de los árboles, los pájaros y las bestias.
A través del cristal, entre la niebla y con escasa luz, pude ver el tosco morro de un animal que me miraba, unos ojos amarillos que repetían tercamente una idea incomprensible para mí. Nos miramos durante un buen rato a los ojos, esos pozos a cuyo fondo se penetra desde el mundo exterior. Entonces me picó la curiosidad: "¿Y si ese ojos-amarillo, con su absurdo y sucio lecho de hojas secas, y su imprecisa vida, fuera más feliz que nosotros?"
pág. 185






















La novela convoca muchos asuntos de gran interés, como el mito del buen salvaje, el vértigo de la libertad o el carácter mesiánico de muchas ideologías. De hecho el estudioso puede leer este libro rastreando los hechos históricos y las teorías sociales de la época (como el taylorismo), así como también su traslado a la actualidad. Y es que la alegoría que plantea tiene un amargo reflejo en nuestros días; en las veleidades absolutistas del neoliberalismo económico y en el ataque a la intimidad y a los derechos en aras de la seguridad.

Pero la novela también es una aventura que se lee con ligereza. El drama humano que aflora en D-503 posee intensidad psicológica y moral, del mismo modo que todo lo referente a la Casa Antigua rezuma misterio o sentimiento de amenaza la vigilancia extrema a la que son sometidos. Qué no decir de la intriga que suscitan los preparativos de la rebelión.

El punto de inflexión lo consigue Zamiátin cuando el Estado lanza la campaña de la Gran Operación a la que todos deben someterse para extirpar la fantasía.
"(La fantasía) es una fiebre que os espolea a correr cada vez más adelante, aunque este avanzar comience ahí donde acaba vuestra dicha. La fantasía es la última barricada en el camino hacia la felicidad.
Pero alegraos, este obstáculo ha sido eliminado. La vía está libre.
El Estado Único ha localizado el centro de la fantasía (es su descubrimiento más reciente): un lamentable nudo en la región craneal del puente de Varolio. Pues bien, una triple irradiación aplicada sobre este nudo os curará para siempre de la fantasía.
Sois perfectos como máquinas. El camino hacia la plena felicidad está libre
. Pág. 261


No quiero finalizar mi comentario sin señalar el continuo paralelismo que la obra establece entre el Estado Único y el cristianismo.
"En el viejo mundo, los cristianos, nuestros únicos aunque imperfectos predecesores, sabían que la humildad es una virtud y el orgullo un vicio. El "NOSOTROS" procede de Dios. "YO", del Diablo" pág 216.
Las referencias son constantes y nada veladas. El propio Benefactor se erige, como un dios, en suma autoridad moral y juez implacable (los castigos son públicos y terribles -en la Plaza del Cubo- para abortar cualquier vacilación). También I-330 aparece como una Eva díscola en el Paraíso, mostrándole otro tipo de vida más llena de emociones y libertad. Asimismo la Integral puede verse como la diáspora de los Apóstoles para llevar la buena nueva a todos los pueblos.
"—Comprenda, es la antigua leyenda del Paraíso... Pero adaptada a nuestra realidad. ¡Sí, piense en ello! A aquellos dos, en el Paraíso, se les presentó una alternativa: o dicha sin libertad o libertad sin dicha. No se les dio una tercera opción. Y ellos, unos zoquetes, eligieron la libertad. Así, es comprensible que durante siglos añoraran las cadenas. Las cadenas, ¿comprende?, ahí tiene en qué consistió el dolor del mundo. ¡Durante siglos! Solo nosotros supimos recuperar la felicidad... (…)
De nuevo somos pobres de espíritu, inocentes, como Adán y Eva. No hay confusión sobre el bien y el mal. Todo es imple, paradisíaco, cosa de niños. El Benefactor, la Máquina, El Cubo, la Campana de Gas, los Protectores... Todo es solemne y puro, majestuoso, noble, elevado, cristalino y transparente. Porque protege nuestro estado de no libertad, es decir, nuestra felicidad.
" pág 156
Aunque hay ejemplos en los que el poder se basa en una religión existente (El cuento de la criada, de Margaret Atwood, por ejemplo), en la mayoría de las distopías la religión ha sido sustituida por el Estado.
"A juzgar por las descripciones que han llegado hasta nosotros, los antiguos experimentaban algo similar durante sus «misas». Aunque, claro, ellos le rendían culto a un Dios absurdo y desconocido. En cambio, nosotros servimos a una divinidad racional y conocida de la forma más precisa. Su Dios no les dio nada, a excepción de una búsqueda eterna y tortuosa. A su Dios no se le ocurrió nada mejor que ofrecerse en sacrificio por un motivo ignoto. Pero nosotros brindamos a nuestro Dios, el Estado Único, un sacrificio sereno y juiciosamente razonado.
Sí, una solemne liturgia para el Estado Único, la conmemoración de la Guerra de los Doscientos Años, la grandiosa victoria de la masa contra el individuo, de la suma sobre la cifra...". pág. 140
La incertidumbre que provocan las emociones y el libre albedrío es algo esencialmente humano. Como ingeniero, D-503 lo vislumbra con una gran intensidad gráfica:
"Me diluía, era infinitamente pequeño, un punto...
A fin de cuentas, esta sensación tenía su lógica el día de hoy: el punto está cargado de incertidumbre; cuando se pone en movimiento es capaz de transformarse en miles de curvas distintas y en centenares de cuerpos.
Me aterroriza moverme: ¿en qué me convertiré?"
pág 233










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Evgeueni Ivánovich Zamiátin  antes que escritor fue un brillante ingeniero naval. Estudió en el Instituto Politécnico de San Petersburgo y viajó por toda Rusia además de visitar ciudades extranjeras como Constantinopla, Esmirna, Salónica, Beirut, Jerusalén y Port Said. Simpatizante del partido bolchevique desde sus inicios, se encontraba casualmente en Odessa en 1905 cuando tuvo lugar la rebelión de los marineros del acorazado Pótiomkin.  Durante el transcurso de la I Guerra Mundial fue enviado a Inglaterra para acometer la construcción de buques rompehielos. Allí vivió en un suburbio de Newcastle llamado Jesmond y tuvo la oportunidad de conocer la obra del iniciador de la ciencia-ficción H.G. Wells. Él fue su inspiración para escribir Nosotros. Los planos y especificaciones de su nave favorita, el Alexander Nevski (más tarde rebautizado como Lenin), llevan la peculiar firma de D-503, I-330 y O-90: los principales protagonistas de Nosotros. Su estancia en los alrededores de Newcastle supuso el contacto con el taylorismo, un sistema de eficiencia en el trabajo industrial que le causó profunda inquietud.
Zamiátin fue un convencido revolucionario pero no se dejó tentar por el pensamiento único. Por su personalidad crítica e indomable era conocido como "El hereje" entre los críticos y estudiosos. "Después de publicar Nosotros le condenaron al ostracismo. Zamiátin participó activamente en un grupo de filósofos y escritores conocido como los escitas que defendían la libertad sin rumbo, lo salvaje y lo apasionado. Una posición que superaba los dogmas de la ideología dominante. Para Zamiátin dicha visión no se oponía al movimiento revolucionario. Sin embargo tanto él como sus compañeros fueron tachados de subversivos y antirrevolucionarios. También se vinculó a un grupo de notable influencia, los Hermanos Serapion, comunidad de escritores y académicos formada en Petrogrado en 1921, cuya principal seña de identidad se fundamentaba en la exigencia de que "el arte se mantuviera apartado del compromiso político, con una postura aún más alejada de la moda cultural que la defendida por los para entonces extinguidos escitas" pág 21 del Prólogo.
Nosotros fue escrita en ruso en 1920 pero se publicó primeramente en inglés en 1924. No se pudo leer en ruso en la Unión Soviética hasta 1988, año en que salió a la luz al mismo tiempo que 1984, de G. Orwell.  Estas dos obras junto con a Un Mundo Feliz de Aldous Huxley forman el triunvirato de distopías que definen el siglo XX. El mundo imaginado por Zamiátin influyó en todos ellos. Huxley es claramente deudor, en su obra un "Estado Mundial" omnipotente se esfuerza por estandarizar al género humano con el objetivo de generar una sociedad ordenada y cómoda. Los seres humanos son procreados en una cadena de montaje y condicionados genéticamente para ser incluidos en una de las cinco castas, donde deberán sentirse realizados. El Estado se sirve de cuatro técnicas para asegurar el orden: la eugenesia (al crearlos en tubos de ensayo se busca la uniformización del producto humano); el condicionamiento psicológico (hipnopedia) para aceptar sin crítica tu status y ames tu inevitable destino social; el sistema científico de castas para que te sientas adecuadamente satisfecho; y el uso de drogas (el soma) para controlar la frustración o pensamientos alternativos.

Lo que escribió la gran Margaret Atwood a propósito de Un Mundo Feliz también sirve para Nosotros
"Según los ojos con que se mire, Un mundo feliz retrata una utopía perfecta o su horrendo opuesto, una distopía: sus hermosos habitantes viven seguros y libres de enfermedades y preocupaciones, pero lo hacen de un modo que, queremos creer, sería inaceptable para nosotros."

miércoles, 27 de enero de 2021

HÉCTOR ABAD FACIOLINCE: El novelista en la Biblioteca de Babel - por Orlando Mejía Rivera













En su libro "La generación mutante" sobre los nuevos narradores colombianos, el escritor y profesor Orlando Mejía Rivera nos propone una idea del escritor contemporáneo como lector-escritor.







“Ahora estoy convencido de que la literatura, la de hoy
por lo menos, es una mierda, una vanidad inútil, un ruido
que se añade a la música de los siglos, cuando escribir
era todavía algo valioso. Ya no sabemos escribir historias,y Medellín jamás tendrá su Balzac”
                                                      Héctor Abad Faciolince. Basura.



Héctor Abad Faciolince: El novelista en la Biblioteca de Babel 


1

Héctor Abad Faciolince, novelista, cuentista, periodista y traductor del italiano al español (de autores como Umberto Eco, Bufalino y Lampedusa), nació en Medellín en el año de 1958. Fue el director de la revista de la universidad de Antioquia y ha sido columnista en el periódico El Espectador y en la revista Cromos. En la actualidad es colaborador de la revista literaria El Malpensante y de Cambio, donde se ha caracterizado por la irreverencia y el decir las cosas por su nombre, en una nación que todavía le rinde culto a la mentira y a las hipócritas “buenas maneras”.

Su vida ha transcurrido más tiempo fuera del país que en su ciudad natal, pues durante unos diez años, y a raíz del asesinato de su padre (médico salubrista, ensayista, profesor universitario e intelectual de izquierda), vivió en Italia. Luego retornó a Colombia, pero en los últimos años reside entre Medellín y cualquier ciudad del mundo dando conferencias, seminarios de literatura o escribiendo de ciudades extrañas como, por ejemplo, El Cairo. Estudió periodismo en la Universidad de Antioquia y Literaturas y lenguas modernas en la universidad de Turín.

Autor del libro de cuentos Malos pensamientos (1991), de las novelas Asuntos de un hidalgo disoluto (1994), Fragmentos de amor furtivo (1998), Basura (2000), y del inclasificable texto Tratado de culinaria para mujeres tristes (1997). Con su novela Basura ganó, en marzo de 2000, el I premio de narrativa americana innovadora organizado por Casa de América de Madrid y la editorial española Lengua de trapo.

(Posteriormente ha publicado El olvido que seremos, Angosta y La Oculta)


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Imagino a Héctor Abad como el novelista en la biblioteca de Babel de Borges: recorre los estantes de los libros arquetipicos y eternos, los abre, los lee, y luego los olvida. Después se sienta y escribe sus versiones de las mismas historias que siempre han sido la literatura, pero renovadas con el lenguaje y la mirada de un lector-escritor contemporáneo que juega a parodiar los clásicos y los autores que fundaron los géneros narrativos.

Por eso es lógico y obvio encontrar en los libros de Abad Faciolince los ecos intertextuales de obras, escritores y temas literarios. En Asuntos de un Hidalgo disoluto donde las memorias de Gaspar Medina están recorridas por la parodia a Don Quijote de Cervantes, a Gargantua y Pantagruel de Rabelais, al Candido o el optimismo de Voltaire, a Jacques el fatalista de Diderot, a la novela picaresca española y al tema medieval del amor cortes (como lo analiza bien el crítico Mauricio Vélez Upegui)[1].

Los consejos del Tratado de culinaria para mujeres tristes son la síntesis paródica de la obra "ligera" del poeta romano Ovidio: desde su Arte de amar, Remedios de amor, hasta De los Medicamentos de la cara, manual de maquillaje. Pero también es la recreación de un género literario que nació en la Edad Media, cuando debido a que los hombres europeos se alistaron de forma masiva en las guerras de las cruzadas religiosas, las mujeres quedaron en sus casas y se convirtieron en las principales lectoras de la época. Como ahora, cuando empieza a predominar las escritoras y las lectoras de ficción, pues los hombres están muy ocupados con las nuevas "guerras" de las tecnologías del mercado y las transnacionales de la globalización.

En Fragmentos de amor furtivo la historia de amor y sexo entre Rodrigo y Susana, en medio de la "peste de plomo" de Medellín, está presente la atmósfera del Decamerón de Bocaccio y la Sherezada de las Mil y una noches cuando Susana relata a Rodrigo las historias de su pasado erótico, para curarlo del mal de la impotencia, y así evitar que otra cabeza, la más importante la del segundo piso, ruede por el suelo para siempre.

En Basura Héctor Abad parodia no un libro ni un tema literario, sino una idea de la teoría crítica, "el grado cero de la escritura" que el francés Barthes pronosticaba para los narradores de la modernidad: Si ya todo está escrito y la idea de la literatura como sublime camino de la búsqueda de la verdad y la transformación social del mundo, sólo produce hoy una risa sarcástica o un suspiro de nostalgia, entonces... ¿Qué queda? quizá el silencio, o la levedad (a lo Italo Calvino) de parodiar y reescribir, de reemplazar con humor negro la antigua trascendencia de la literatura, pero, sin esperar ya nada, pues el escritor moderno es consciente de la inutilidad de su obra y de la ficción misma.

Basura es la novela trágica de ese lúcido narrador en la biblioteca de Babel, atragantado de palabras de otros, que vuelve a recordar todo lo que leyó y al compararse con los libros arquetipicos de los estantes, sabe qué o se vuelve humilde y asume su papel de "re-creador" de la literatura, o se llena de ira y angustia y se bloquea como escribidor al pretender crear "una obra maestra". Abad Faciolince al contrario de su personaje Bernardo Davanzati (un escritor amargado, -- nunca escribió nada que le gustara -- y fracasado -- los críticos destrozaron su primera novela publicada --, que sólo sigue escribiendo para botar a la basura) escogió la primera vía: escribir y divertirse, jugar con él mismo y el lector, pensar con el cuerpo (como enseñaban los chinos) y, de forma paradójica, mostrar realidades y honduras "míticas" del "Ser colombiano" mediante los vehículos narrativos de la tradición cultural y la re-escritura de los textos de la literatura universal. Además la parodia es la fuente originaria de la novela moderna. A veces se olvida, sobre todo a los petulantes que se creen originales o que exigen originalidad de otros, que Cervantes escribió el Quijote como parodia de las novelas de caballería.

El mundo literario de Héctor Abad, que poco a poco se hace más sólido y gratificante para el lector, me recuerda esa otra genial idea de Borges: la mejor literatura se ha hecho por aquellos que nunca han pretendido escribir "grandes obras maestras", sólo escribir, así no más, como un acto fisiológico, como lo más auténtico del Davanzati de Héctor Abad: "Escribo y sé que nunca nadie va a leer lo que escribo, escribo porque tengo el vicio incurable de escribir, escribir como quien orina, ni por gusto ni y a pesar suyo, sino porque es lo más natural, algo con lo que nació, algo que debe hacer diariamente para no morirse y aunque se esté muriendo"[2].


[1] Vèase Mauricio Vèlez Upegui. “De Asuntos de un hidalgo disoluto”. En: Revista Estudios de literatura colombiana. N4, Enero-Junio 1999. pag: 47-74.
[2] Hèctor Abad Faciolince. Basura. Madrid. lengua de trapo. 2000. pag: 21.

lunes, 21 de diciembre de 2020

LA MUCAMA de OMICUNLÉ - de Rita Indiana


Novela eléctrica y polifónica donde se convoca a la santería, deidades afroantillanas, realidades paralelas, tecnología integrada en el cuerpo, miseria, sexo, mucho sexo, drogas y unos personajes desportillados habitantes de un Caribe pastoso a punto de putrefacción.

También es una novela de fascinantes conexiones entre el pasado, el presente y un futuro poco halagüeño. De hecho comienza en un futuro próximo -en 2027- y gira alrededor de dos personajes, Acilde Figueroa y Argenis, dos pobres infelices que serán tocados por el dios Olokun, "una criatura marina que camina hacia atrás en el tiempo", cambiando drásticamente sus destinos. 

Acilde es la mucama de Esther Escudero, una santera que asesora al Presidente de la República Dominicana. Esther fue iniciada como Omicunlé, servidora de Yemayá, la diosa del mar, y el oráculo le reveló que su casa recibiría al elegido y que gracias a éste, ella encontraría la muerte. Esther ha asumido esa calamidad futura, pero Acilde está ajena a todo, no sabe que fue admitida en la casa por ciertas marcas que la señalaban. Antes de trabajar para Esther se prostituía para reunir dinero y pagarse el cambio de sexo con el Rainbow Bright, un tratamiento bioquímico arrollador que metamorfoseará su cuerpo en el de un hombre. Cuando Eric, la persona de confianza de Esther, le acaba de ayudar con la transformación sexual, la inicia en el vudú dominicano como Omo Olokun, el elegido.  

Por su parte Argenis vive un par de décadas antes que Acilde y es otro joven dominicano sin futuro, obligado a sobrevivir. Tiene un enorme talento para las artes plásticas, pero subsiste atendiendo una línea de tarot telefónico. De allí lo rescata un mecenas para incorporarlo a una comunidad de artistas, el Sosúa Project en Playa Bo, donde tiene un accidente de buceo con unas anémonas misteriosas que le provocan un desdoblamiento de conciencia: vive a la vez una doble vida siendo plenamente consciente en ambas; en 2001 en la colonia artística y como un bucanero de la colonización en 1590.
"Elizabeth saca un CD de Morcheeba y lo pone en el equipo de sonido de la terraza, Roque le muestras las modestas instalaciones donde curten el cuero de las vacas que cazan tierra adentro. Mientras Malagueta se hurga los dientes con un palillo de madera, Argenis siente el olor a orina, humo y cuero de ese otro lugar. ¿Qué coño es esto? Contrario a los sueños con transiciones extrañas y agujeros en el tiempo y en las cosas, esta historia que se desarrolla en su interior es coherente y lineal." pág.77 
Anémona Condylactis Gigantea
Este desdoblamiento temporal, que rememora el cuento de Cortázar "La noche boca arriba", es el mismo que experimenta Acilde desde que fue iniciado como Omo Olokun, también por contacto con la mística anémona. Él transita simultáneamente por 1590, 1991 y 2027. 
Todo ello provoca una catarata de historias, subtramas y encrucijadas que se traduce en un libro tan vertiginoso como excitante y burlesco. La multiplicidad de líneas temporales permiten, además, a la autora llevar a cabo un repaso de la historia de su país, desde la época colonial hasta el dictador Trujillo y lanzando un dardo envenenado hacia el futuro en forma del ficticio presidente Said Bona: un populista que se apoya en las premoniciones de Esther para formar un régimen totalitario de izquierda que declaró el vudú dominicano como religión oficial y se alió con otros gobiernos de la región en la Alianza Bolivariana.
"El carisma de este hombre, que se había echado al bolsillo la voluntad del país durante quince años, surtía el mismo efecto en él que en las masas que había seducido a golpe de videos de youtube en los que criticaba al gobierno y usaba el español dominicano que se hablaba en la calle. Ya en el poder se declaró socialista, firmó una caterva de tratados con los miembros de la Alianza Bolivariana Latinoamericana, quienes perseguían el sueño de la Gran Colombia desde sus estados totalitarios. Encarceló a todos los ex funcionarios corruptos con cargos reales; y a los líderes de la oposición, con cargos inventados." pág. 113
Hay tres asuntos que destacan como sustrato y crítica en el libro, la política caribeña, los desastres medioambientales y una reflexión sobre el arte moderno que cifra su origen en el mismísimo Goya, cuya presencia es recurrente en las ponencias y debates de la colonia por lo rupturista de sus propuestas:
"El ejercicio buscaba problematizar la noción de contemporaneidad en el arte y analizar la forma en que Goya, hacía ya dos siglos, al articular sus observaciones filosóficas y formales, se había divorciado de las expectativas de las obras encargadas por sus clientes e inaugurado el arte moderno." pág. 75


"Dejaron la sala a oscuras cuando cerraron las cortinas. Iván encendió el proyector y apareció en la pared el grabado 66 de Los caprichos. «En esta serie de grabados —además de hacer una fusión de técnicas— Goya presenta una sátira subjetiva que no se amarra a una sola lectura, desestabiliza los paradigmas sociopolíticos de su tiempo a partir de personajes y situaciones que oscilan entre lo pintoresco local y lo mitológico universal.»" pág. 78
Incluso Argenis había elegido Psichyc Goya como nombre de batalla en su trabajo de tarot. Sin embargo cuando llega a la colonia se percata de que su obra está hueca porque simplemente reproduce la tradición: "Despierte, Goya, póngase las pilas, usted tiene una técnica impecable, pero no tiene nada que decir, mire a su alrededor, carajo, ¿usted cree que la cosa está para angelitos?".
"Al día siguiente, durante la primera clase de historia del arte, la profesora Herman había decidido empezar por lo que se había producido durante los últimos diez años, la década de los noventa. Marina Abramovic, Jeff Koons, Takashi Murakami, Santiago Sierra, Damien Hirst, Pipilotti Rist. La profesora Herman lo explicaba todo muy bien, incluyendo los precios de las piezas y las referencias de cada artista. A Argenis le bajó el azúcar. Tuvo que excusarse y caminó con la vista borrosa hasta el minimarket. ¿Dónde diablos había estado? Se sintió pobre, ignorante y, sobre todo, confundido. Las obras que había visto, aunque a veces ni siquiera estaban hechas por el autor sino por una fábrica de juguetes en China, se ajustaban en forma y vitalidad a la época a la que pertenecían, como las de Velázquez o Goya a la suya. Recordó el cafetín asqueroso en el que tertuliaba enajenado con pintores de dientes negros que habían compartido con él los secretos de Leonardo, Rembrandt y Durero.
Tremenda mierda.
pág. 38
Por otro lado tanto los desastres de la política como los medioambientales están relacionados entre sí por una gestión desastrosa del presidente que ha dejado estéril el mar Caribe, convertido "en una batida de mierda".
Pero ahora Said Bona estaba en aprietos. Tras aceptar almacenar armas biológicas venezolanas en Ocoa, el maremoto de 2024 había arrasado con la base que las albergaba y dispersado su contenido en el mar Caribe.
Desaparecieron especies completas en cuestión de semanas. La crisis ambiental se extendió hasta el Atlántico.
Mientras su gestión perdía puntos, Said se esmeraba en culpar a los Estados Unidos y a la Unión Europea de haber fabricado el tsunami con el fin de desestabilizar la región
. pág. 114 

 

El mar parece dar una continuidad telúrica al mundo que nos presenta Rita Indiana. Un mar que da el sustento y la vida, que es el hogar de los dioses y del conocimiento (Omo Olokun también significa "el que sabe lo que hay en el fondo del mar") y que condiciona el futuro y la política. De hecho la misión del elegido es salvar el mar: 
"Acilde intuyó que la tarea que deseaban que realizara tenía que ver con ese desastre, que hacía llorar a Esther Escudero durante los rezos con que abría el día. Ese desastre por el que llegaban al país oceanógrafos y médicos y por el que ahora el Caribe era un caldo oscuro y putrefacto. (...) Se veía como Acilde imaginaba se vería su fantasma, y este fantasma, sonriente y pacífico, dijo: «Si estás viendo esto significa que todo salió bien. Eric te inició y ya sabes que eres el Omo Olokun: el que sabe lo que hay en el fondo del mar. Said cuenta contigo, utiliza los poderes que recién empiezas a descubrir para el bien de la humanidad. Salva el mar, Maferefún Olokun, Maferefún Yemayá»".
Los dos valores de excelencia de la novela son la escritura eléctrica, a veces culta, a veces callejera ("mielda mano, qué bad trip"), y el trenzado magnífico de la trama que se bifurca en múltiples líneas temporales. Hay momentos de verdadero gozo cuando se van desvelando las conexiones (como el tesoro bucanero) entre las distintas épocas.

Combinando ciencia ficción, misticismo, aventura y realismo mágico en un potaje improbable, Rita Indiana sabe articular con verdadero talento narrativo la continuidad y el vértigo que experimentan los personajes.

Atendiendo al espacio físico, prácticamente todas las épocas transcurren en Sosúa y su Playa Bo. Todos los personajes están allí, sólo que en distinto tiempo. Este maravilloso hallazgo narrativo me recuerda al revolucionario cómic de Richard McGuire Aquí (Here), donde las páginas experimentan con el tiempo superponiendo capas de distintas épocas que transcurren en el mismo espacio físico, una habitación: la misma que en 1957 recorre una mujer, que en 1907 está construyendo un carpintero y que en 1620 atraviesa un indígena cuando sólo era una pradera... Una combinación de épocas y viñetas solapadas que dan cuenta de una historia que se inicia hace más de tres mil millones de años y llega hasta un 2313 apocalíptico.
Página del cómic "Aquí", de Richard McGuire



















Siendo una novela tan breve y cautivadora (180 páginas) quizás se echa en falta un mayor desarrollo de ese mundo místico y sagrado que se hunde en los orígenes del Caribe o de la misión del Omo Olokun que, siendo "el de las siete perfecciones, el Señor de las profundidades que sabe lo hay en el fondo del mar", acaba centrándose en salvar la valiosísima barrera de coral de Playa Bo; quizás una misión no muy ambiciosa, a no ser que pensemos en el lema "piensa globalmente, actúa localmente".

Lo mismo cabe decir de ese mundo futuro, tan distópico y perturbadoramente cercano, que nos gustaría explorar y en el que la autora dominicana nos sumerge con unos escuetos pero potentes brochazos. 
"El timbre del apartamento de Esther Escudero ha sido programado para sonar como una ola. Acilde, su mucama, afanada con las primeras labores del día, escucha cómo alguien allá abajo, en el portón del edificio, hunde el botón hasta el fondo y hace que el sonido se repita, restándole veracidad al efecto playero que produce cuando se retira el dedo tras oprimirlo una sola vez. Juntando meñique y pulgar, Acilde activa en su ojo la cámara de seguridad que da a la calle y ve a uno de los muchos haitianos que cruzan la frontera para huir de la cuarentena declarada en la otra mitad de la isla.
Al reconocer el virus en el negro, el dispositivo de seguridad de la torre lanza un chorro de gas letal e informa a su vez al resto de los vecinos, que evitarán la entrada al edificio hasta que los recolectores automáticos, que patrullan calles y avenidas, recojan el cuerpo y lo desintegren"
pág. 11







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Rita Indiana Hernández Sánchez, nacida en Santo Domingo, el 11 de junio de 1977, es escritora, cantante, merenguera y compositora.
Tras publicar dos libros de cuentos, Rumiantes (1998) y Ciencia succión (2002), y dos novelas, La estrategia de Chochueca (2003) y Papi (2005, en Ed. Periférica 2011), lanzó un disco de merengue psicodélico al que llamó El Juidero.
La publicación de Papi formó el revuelo típico de cuando aparece algo realmente nuevo y auténtico. Papi es un rap de lectura sincopada que celebra y tritura la sociedad de consumo y el capitalismo que vivió la República Dominicana a principios de los noventa. La historia está atravesada por la música, la cultura pop, las costumbres de Santo Domingo y el fantasma latente del dictador Rafael Trujillo, cuya sombra planea por las páginas. La novela trata de una niña que espera a su padre, un mafioso dominicano que vive en Nueva York y que periódicamente vuelve a la isla. En cada visita el padre mima a su hija mientras va cambiando de novia y escondiendo sus oscuros negocios.
Con esta novela la autora exorcizó la muerte de su padre que fue asesinado en el barrio del Bronx, en Nueva York. Comienza así: "Papi es como Jason, el de Viernes trece. O como Freddy Krueger. Más como Jason que como Freddy Krueger. Cuando uno menos lo espera se aparece. Yo a veces hasta oigo la musiquita de terror y me pongo contenta porque sé que puede ser él (…). Pero en lo que más se parece papi a Jason no es en que se aparece cuando una menos lo espera, sino en que vuelve siempre. Aunque lo maten".
Después de una etapa musical, en 2014 volvió a la escritura y publicó la novela Nombres y Animales (Ed. Periférica, 2013) en la que aborda la historia de una adolescente que trabaja en la clínica veterinaria de sus tíos mientras sus padres viajan a España para visitar la Expo 92 de Sevilla. Los tíos son dos personajes de carcajada que Rita dibuja con maestría; pero también aparecen otros asuntos como el de los hijos ilegítimos, el maltrato animal, el desprecio a los haitianos (muy patente en República Dominicana) o el despertar sexual.
Referente de la cultura popular latinoamericana desde la publicación de Papi, Rita Indiana se consagró definitivamente con la publicación de La mucama de Omicunlé (Ed. Periférica, 2015). La posterior publicación de Hecho en Saturno (Periférica, 2018) no hizo sino confirmar su valía. Esta obra tiene una estructura circular (empieza y termina en Cuba) y La Habana se convierte en un personaje con vida propia, testigo de la transformación de los personajes que la pueblan, los hijos de los que hicieron la revolución pero que ahora están huérfanos de referentes y raíces culturales. En la novela vuelven a brillar las referencias intertextuales (musicales, literarias y pictóricas) entre las que vuelve a destacar una obra de Goya, ´Saturno devorando a su hijo´.
Este mismo año y tras una década, Rita Indiana ha vuelto a la música sacando el disco "Mandinga Times" en el que aborda asuntos tan actuales como la impunidad en los casos de corrupción o el tabú persistente hacia la homosexualidad. Su capacidad para relatar historias aparece en temas como 'The Heist' donde se cuenta la historia del robo de 7 millones de dólares a la Wells Fargo, en 1983, por parte del grupo independentista puertorriqueño, Los Macheteros. También el tema ´Pa'Ayotzinapa' está dedicado a los 43 alumnos de la escuela rural de Ayotzinapa, en México, secuestrados y desaparecidos desde 2014.

martes, 1 de mayo de 2018

JEAN RAY


Mariano Buscaglia redactó en la revista AvAtares un completo perfil de Jean Ray, autor de culto en la literatura fantástica. He aquí unos extractos.










"Jean Ray es considerado con justicia un maestro del relato fantástico. Forma parte de ese crisol de escritores extraños que suelen compartir espacio en antologías exquisitas, hablo de autores como Bloch, Bierce, Machen, Blackwood, Lovecraft, William Hope Hogdson, etc. 

Raymundus Joannes de Kremer alias, John Flander, alias King Ray, alias Sailor John y alias Jean Ray, como lo llamaré de aquí en adelante, fue un escritor belga que gestó su obra en la mitad del siglo veinte. A pesar de tener una producción capaz de hacer sombra a los grandes maestros del relato fantástico anglosajón, Jean Ray es un escritor casi para exquisitos, su escasa difusión en nuestra lengua y en la lengua inglesa atentan contra su memoria.

Como todo escritor que se precie de tal, Jean Ray fue un eximio mentiroso, tuvieron que pasar décadas para que se esfumara - como esas nieblas que pueblan sus relatos de marineros borrachos -, el mito que el autor tejió alrededor de su vida. Una vida azarosa sobre las cubiertas de los barcos, traficando armas y alcohol durante la ley seca, peleando contra filibusteros o tentando la muerte en los burdeles más rancios del Asia donde ahogaba su existencia con enormes dosis de opio. Al igual que ese otro maestro de la narrativa (despreciado hasta el hartazgo) Emilio Salgari, Ray creó una vida de tintes aventureros y románticos para suplir la carencia casi total de ellos. Su existencia apócrifa, que pudo firmar Marcel Schwob en un cuento de su magistral Vidas Imaginarias, sostenía que por sus venas corría sangre Sioux proveniente de su abuela materna y que sus primeros cuentos los escribió a bordo de veleros piratas o sobre las mesas desvencijadas de tabernas, perdidas en los ignotos mares asiáticos. 
Nació en Gand, Bélgica, el 8 de julio de 1887. A los 36 años Jean Ray inicia su periplo de colaboraciones literarias para la revista l'Ami du Livre. En esa época comienza a mezclarse en negocios sinuosos de contrabando que lo hundirían en el futuro. En 1925 edita su célebre libro de relatos fantásticos: Los cuentos del Whisky, volumen que contiene gemas inolvidables como: Whisky Irlandés, El guardián del cementerio o Los extraños estudios del doctor Paukenschlager. En 1926 es condenado a seis años y seis meses de prisión por contrabando; pero es liberado con anticipación en 1929. A partir de entonces la producción del escritor se intensifica.

Desde 1931 hasta 1938 escribe ininterrumpidamente los fascículos policiales de Harry Dickson. Aceptó el encargo de traducir del neerlandés al francés una serie de novelitas alemanas que relataban las aventuras del inefable detective Harry Dickson (uno de los tantos clones de Sherlock Holmes que prosperaron a principios de siglo), donde la acción imperaba sobre la lógica del relato. Historias recargadas de truculencia, de monos homicidas o de asesinos célebres. Jean Ray consideró que él podía escribir mejores cosas que la basura que le daba el editor para traducir, le propuso su idea a la editorial y esta aceptó con la condición de que respetara el título y que la escena, que ilustraba la cubierta de los fascículos, debía figurar dentro del relato. Jean Ray aceptó gustoso el proyecto e inmortalizó a un personaje, mediocre en su origen, en más de cien novelitas inolvidables por sus climas góticos, crímenes fantásticos y de corte sobrenatural. El canto del vampiro o El templo de Hierro (donde mantiene al lector sobre ascuas con la caída de una nave espacial y su perverso tripulante suelto en la Inglaterra victoriana), son novelitas de lectura imprescindibles para cualquier amante del fantástico. 

A mitad de la década del 30, Jean Ray comienza a consagrarse como autor de relatos fantásticos y de terror al colaborar en la mítica revista estadounidense Weird Tales, revista que publicó por primera vez autores de la talla de Lovecraft, Robert E. Howard, Clark A. Smith, Kuttner, Bloch, etc. Como también en Terror Tales y en Dime Mysteries. Revistas de temática pulp donde la prosa de Jean Ray, aunque superior a la media, se ajustaba en sus atmósferas opresivas y tenebrosas. 

La Segunda Guerra estalla en Europa y las publicaciones en las que el autor colaboraba habitualmente se ven forzadas a cerrar, por lo que Ray considera conveniente encarar obras de más largo aliento. Publica El Gran Nocturno y El crucero de las sombras, antologías de relatos largos. 1944 es un año de capital importancia en la obra de Jean Ray, ya que publica sus dos novelas más importantes. La ciudad del miedo indecible, una novela de corte policial con profundos matices fantásticos y macabros que no alcanza las dosis de genio a que nos tiene habituados el autor y Malpertuis, su óbra maestra, libro considerado como la última novela gótica de la era moderna. Como en muchos relatos del autor, el escenario en sí es uno de los grandes protagonistas de la historia.

A principios de los 60, Jean Ray escribe su última novela: Saint-Judas-de-la-nuit. Por aquellos años comienza a ser considerado por la crítica francesa como un maestro del fantástico. Las ediciones comienzan a sucederse una tras otras y su obra se difunde en otras lenguas. Contribuye el hecho de haber publicado una antología que se conoció como Los veinticinco mejores relatos negros y fantásticos (recopiladas por el también escritor y amigo cercano de Ray, Henri Vernes) que reunía parte de la mejor obra de Jean Ray, cuentos como: La noche de Camberwell, El salterio de Maguncia, La callejuela tenebrosa, El cementerio de Marlyweck, son sencillamente inolvidables y perfectos en su ambientación tenebrosa.

El legado de Jean Ray a la literatura fantástica es tan desmedido como su obra. El viejo cuentista, hacedor de imágenes terribles, muere el 6 de noviembre de 1963 de un ataque cardíaco. Fue enterrado en el cementerio de Westerbegraafplaats, en Gand."