lunes, 4 de febrero de 2019

SU CUERPO y OTRAS FIESTAS - de Carmen María Machado

Carmen María Machado es una bruja y la poción con que te embauca son sus historias.
Hasta 16 distintas se pueden contar en la narración inicial del libro, El Punto de más. Hasta 20 se concentran en el segundo, Inventario, donde una mujer relata sus encuentros sexuales mientras una plaga letal se extiende por el planeta. Más de 200 nos encontramos en Especialmente Perversos, donde nos presenta pequeñas recensiones de los episodios de la serie Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales. Las historias se multiplican por cada esquina. En sus páginas todo tiende a convertirse en una, los recuerdos y los miedos también. Siendo tan joven (nació en Pensilvania en 1986) las historias se le caen de entre el refajo como si fuese una vieja ancestral. El mundo está poblado de historias nos parece decir.

 "Siempre se me ha dado bien contar historias. Una vez, cuando era pequeña, mi madre me sacó de una tienda porque empecé a gritar que había visto deditos en la sección de verduras.. Una cuantas mujeres se volvieron turbadas hacia mí y se quedaron mirando mientras yo daba patadas al aire y golpeaba la esbelta espalda de mi madre."
Y otra
"Al elegir el vestido de novia, me acuerdo de la historia de una joven que quería ir a un baile con su amante pero no tenía dinero para el vestido. Se compró una preciosa túnica blanca en una tienda de segunda mano; después cayó enferma y abandonó este mundo. El doctor que la reconoció en sus últimos momentos descubrió que la muerte se había producido por efecto del líquido de embalsamar. Al parecer, un empleado poco escrupuloso de unas pompas fúnebres le había robado el vestido al cadáver de una novia.
Creo que la moraleja de la historia es que ser pobre puede matar." pág. 21
Como las brujas también, ejerce de mujer libre, explorando la sexualidad de sus protagonistas con audacia y naturalidad. 
"No es normal que sea la chica sea la que instruya a su chico, pero lo único que quiero es enseñarle lo que me gusta, lo que ocurre tras mis párpados hasta que me quedo dormida. Llega a conocer la chispa de mi expresión cuando el deseo me atraviesa, y yo no le niego nada." pág 19
Y otra
"Nos casamos en abril, en una tarde de frío excesivo. Él me ve antes de la boda, con el vestido, e insiste en besarme profundamente y en meter la mano por debajo del corpiño. Se le pone dura y le digo que quiero que use mi cuerpo como le parezca bien. Rescindo la primera regla, dada la ocasión. Me empuja contra la pared y apoya la mano en el azulejo que queda junto a mi garganta, para mantener el equilibrio. Roza la cinta con el pulgar. No mueve la mano, y mientras se agita en mi interior va diciendo: "Te quiero, te quiero, te quiero." No sé si seré la primera mujer en recorrer el pasillo de la Iglesia de Saint George con semen goteándole pierna abajo, pero me gusta creer que sí." pág 22
Los cuentos parten de intensas vivencias emocionales que de pronto cobran un giro siniestro. 

Carmen María Machado

Subrayaría dos aspectos en este debut verdaderamente talentoso. Uno ya dicho, las historias multiplicándose por doquier. Otro y principal, la audacia, la desinhibición para adentrarse en la intimidad de estas mujeres protagonistas que, bien sea con hombres o mujeres, afrontan con furia su íntima travesía. Porque es un hecho resaltable que las protagonistas de estos cuentos son mujeres que gobiernan sus vidas y sus cuerpos. Alguien gritará ¡feminista! como una acusación. ¿Por qué? ¿Porque sólo salen mujeres y sus vivencias? 
¡Qué gilipollez! 
La literatura explora el mundo, los mundos que cada uno llevamos dentro. Y el mundo de Carmen María Machado es total y ferozmente femenino. Un mundo libre y salvaje; aunque no carente de ternura. En el libro se mezclan en agridulce armonía el dolor y el amor. 
Obra de la Fotógrafa Isabel Tallos

"Nunca se vive con una mujer, se vive dentro de ella", leemos en la página 66. Y a ello nos aboca Carmen María. A vivir dentro de un mujer libre y vital con todas las consecuencias. Conocer sus penas, sus angustias, su placer, su dolor, sus temores y sus deseos. Este desvelamiento de lo interior me parece muy valiente y certero. Los relatos abordan el mundo femenino como algo muy físico, el cuerpo es tan importante como para aparecer en el título. Tanto como para centrar varios de los relatos e invitarnos a una reflexión sobre la relación de la mujer con su cuerpo y las presiones y violencias que los hombres y la sociedad ejercen sobre él.

En Las mujeres de verdad tienen cuerpo éstas sufren una extraña plaga, se vuelven transparentes y pierden su corporeidad, aunque no desaparecen.
"Nadie sabe qué es lo que lo provoca. no se transmite por el aire. No se transmite por vía sexual. No es un virus ni una bacteria, o, si lo es, los científicos no han conseguido aislarlo. Al principio todos le echaron la culpa a la industria de la moda, luego a los millenials, y al final al agua. Pero al agua le han hecho pruebas, las millenials no son las únicas que se vuelven incorpóreas y no se puede decir que a la industria de la moda le venga de perlas que las mujeres se evaporen. No pueden vestir al aire. Y mira que lo han intentado". pág 147.

Por supuesto que abordar relatos de mujeres desde un punto de vista puramente femenino lleva a sus cuentos a convertirse en metáforas de viejas reivindicaciones. El cuerpo femenino siempre ha sido un campo de batalla donde dirimir el poder. Vestir tu cuerpo, soportar el machismo sobre él, ostentar el derecho a controlarlo sin injerencias. Todas estas cuestiones están presentes en los relatos, desde el inicial El punto de más, referido a esa práctica misógina que tiene lugar tras el parto y que consiste en darle un punto de más a la mujer después de la episiotomía, con el único objetivo de que el marido goce más del sexo aunque sea a costa del dolor de la mujer. En este cuento la protagonista lleva perennemente una cinta verde anudada al cuello. Después de entregar a su novio todo, su cuerpo, su amor, su dedicación; él siempre quiere más, quiere quitarle esa cinta inocente que ella no consiente en quitarse jamás. Por mucho que dé la mujer, parece que nunca es suficiente. 
"-Una esposa no debería tener secretos.
Noto calor en la nariz. No quiero llorar.
-Te he dado siempre todo lo que has pedido -replico-. ¿No se me permite esto, solo esto?.
-Quiero saber.
-Crees que quieres saber -reprocho-, pero no.
-¿Por qué pretendes escondérmelo?
-No te lo estoy escondiendo. Simplemente no es tuyo.
Se acerca mucho a mí y me aparto de su olor a bourbon." pág. 32
Otro tanto ocurre en Las mujeres de verdad tienen cuerpo, donde las mujeres transparentes lo viven como una condena de no se sabe qué pecados. Incorpóreas y desoladas acuden a una costurera para pedirle que les cosa vestidos reales a sus cuerpos intangibles. El final del cuento es terrorífico. La protagonista se encuentra con que muchas de estas mujeres cosidas a sus vestidos se reúnen en su tienda de ropa; pero cuando quiere liberarlas, ellas no se mueven, ni van a ningún sitio. ¿Se han convertido definitivamente en maniquíes sin vida? ¿La sociedad se ha salido con la suya cosificando a la mujer?
Obra de Joel-Peter Witkin

Otro de los cuentos que tiene que ver con la relación de la mujer y su cuerpo es Ocho bocados, en el que una mujer decide someterse a una cirugía bariátrica porque sus hermanas han pasado por el mismo proceso y le aseguran la felicidad. La vergüenza y el odio hacia el propio cuerpo acaban cobrando una forma siniestra.

Noto en la escritura de Carmen María Machado la presencia constante de enumeraciones. El relato Inventario podría ser paradigmático. Al constante fluir de historias que se van entreverando en la trama, se suman las enumeraciones de lugares donde la protagonista ha vivido o las personas que ha amado. En una de las relaciones, el hombre tiene un gatillazo, se enfada y sale dando un portazo: "La adrenalina me tenía tan acelerada que me puse a elaborar la lista de los animales que había tenido en mi vida -siete, incluidos mis dos peces beta, que murieron con una semana de diferencia cuando tenía nueve años-, y una lista de las especias que lleva la sopa pho. Clavo, canela, anís estrellado, cilantro, jengibre, semillas de cardamomo.".

También se enumeran los recipientes que hay en la casa-convento en el relato Madres. En el titulado Especialmente Perversos donde se refieren 272 visionados de la serie Ley y Orden, hay un pequeño capítulo titulado "Remordimientos" que dice: "Por la noche Stabler hace una lista con los remordimientos del día." 
¿Tienen algún significado tantas enumeraciones? Quizás sean sólo puntos de anclaje. Objetos mágicos que nos rodean y cuya constatación no ofrece seguridad ante el vértigo del mundo y de la vida.

Para que no quede duda, la autora nos ofrece la enumeración de una religión muy particular que comparten una pareja de mujeres problematizadas con la maternidad.
"Más allá de la mesa hay un altar, con velas encendidas por Billie Holiday, Willa Cather, Hipatia y Patsy Cline. Al lado hay un viejo podio que antaño sujetaba Biblias y sobre el que hemos adaptado un viejo manual de química para sea el Libro de Lilith. En sus páginas se encuentra nuestro propio calendario litúrgico: Santa Clementine y Todos los Caminantes; Santas Lorena Hickok y Eleanor Roosevelt, cuya celebración es en verano, con arándanos que simbolizan el anillo de zafiro; la Vigilia de Santa Julieta, acompañada de pastillas de menta y chocolate negro; el Festín de las Poetisas, durante el que se recita a Mary Oliver acompañándola de lechos de lechuga, a Kay Ryan acompañada de un plato de aceite y vinagre, a Audre Lorde con pepinos, a Elizabeth Bishop con zanahorias; la Exaltación de Patricia Highsmith, que se celebra con caracoles cocidos en mantequilla y ajo mientras se recitan relatos de suspense junto al fuego de otoño; la Ascensión de Frida Kahlo con autorretratos y disfraces; la Candelaria de Shirley Jackson, festividad invernal que da comienzo al amanecer y termina al anochecer con un juego en el que se apuestan dientes de leche y piedras. Algunas de ellas tienen sus propios libros: los arcanos mayores y menores de nuestra pequeña religión." pág 64-5
Un relato destaca por su realismo. La residente parece inspirado en una experiencia personal. Una escritora acude con una beca a una residencia para artistas. El bloqueo en la redacción de su novela acaba tornándose metáfora de un bloqueo sobre el encuentro “consigo misma” que el recogimiento de la residencia hace aflorar. "Ese fue el mudo placer de la residencia: dar repentino permiso para que los recuerdos vuelvan a ti." La experiencia de rebobinar los recuerdos y encontrar el clic que te convierte en lo que eres puede resultar aterradora y eso es lo que nos ofrece la Machado aquí: "una poda en carne viva para que sus ramas puedan brotar más saludables que antes." 











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Noto un poco enfadado a Patricio Pron por el éxito de Carmen María Machado. En su artículo de ElPaís.com está más preocupado por colgarle etiquetas al libro que de analizar su méritos o deméritos: "hay en ellos una adhesión tan absoluta a los imperativos del tipo de literatura new weird (una mezcla de terror y fantástico con elementos de realismo mágico y ciencia ficción) que la industria editorial publica incesantemente en nuestros días como “la” literatura “de mujeres” que esa adhesión (que algunos celebrarán) convierte Su cuerpo y otras fiestas en algo menos que un lugar común".
Aunque también reconoce que "Se trata de un primer libro, por lo que parece evidente que Machado los escribirá mejores en el futuro".

Yo creo que si algo demuestra la Machado en este primera obra es que tiene una voz y un mundo propio; y esto es magnífico.
Aplaudo y comparto, sin embargo, el último párrafo de Pron: "mientras tanto, todavía están allí (afortunadamente) las voces de Margaret Atwood, Angela Carter, Shirley Jackson, Silvina Ocampo, María Luisa Bombal, Sara Gallardo, Marosa Di Giorgio, Inés Arredondo: todas ellas, a la espera de ser descubiertas y/o revisitadas por el lector."

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