lunes, 18 de febrero de 2019

NEVERWHERE - de Neil Gaiman

¿Te acuerdas de cuando empezaste a leer?
La fascinación que te provocaba la aventura, la maravilla de poder visitar mundos remotos, el asombro por acompañar al héroe en su peligrosa travesía.

Esta es mi primera impresión ante Neverwhere.
Yo creo que en el inicio está la aventura y la aventura comienza cuando te sales del camino para cruzar el bosque, subes a un tren o un barco, o una niña cae por una madriguera. Creo que esa es la fascinación más primigenia, el viaje a lo desconocido y los peligros que el héroe afronta para culminar su misión.


La lectura de Neverwhere me retorna a la felicidad primigenia de leer el Coyote, la Isla del Tesoro, el Capitán Trueno o Tintín. Tiendo a ver esta novela de Gaiman como un libro seminal de aventuras. Aquí se nos ofrece una nueva odisea de un grupo pequeño y solidario luchando contra fuerzas muy poderosas en un mundo lleno de trampas, asesinos y callejones oscuros. Una delicia.

Richard Mayhew es un joven oficinista pusilánime que sobrevive en la City de Londres con el menú clásico: trabajo, pub, chica, trabajo. Pero una noche socorre a una joven pordiosera en la calle y su vida dará un giro de 180 grados. La lleva a su piso para curar sus heridas y al poco tiempo reciben la visita de un par de extraños matones. Logran zafarse de ellos y al día siguiente la chica introduce a Richard en su mundo: Londres de Abajo, un laberinto subterráneo de alcantarillas, callejones siniestros y estaciones de metro abandonadas que prolifera bajo la ciudad de Londres. Cuando Richard intenta volver a su vida, ésta se ha desvanecido como el humo. Su piso tiene nuevos inquilinos, sus tarjetas de crédito no funcionan y los demás o no le ven o lo han olvidado. Su única alternativa es regresar al submundo para intentar encontrar la vía de retorno adecuada. 

La joven a la que ayudó es Lady Puerta, la última de la estirpe de Lord Pórtico. Está huyendo de dos asesinos implacables, el sibilino Mr. Croup y el imponente Mr. Vandemar. Con la ayuda del tunante Marqués de Carabás y en compañía de su inocente amigo, Puerta iniciará un periplo incierto para buscar la explicación de su orfandad. 
Mr. Croup y Mr. Vandemar -ilustración de KyleKane-



































La novela es amenísima y memorable sobretodo por tres aspectos. Uno es su bulliciosa condición aventurera. Las vicisitudes se suceden sin parar, los peligros acechan tras cada esquina y en muchas ocasiones nuestra pequeña comitiva se encuentra al borde del desastre. El ritmo es trepidante y muy cinematográfico, alternando las escenas de unos y otros hasta llegar al desenlace.

Otro aspecto, y no menos importante, es el territorio legendario que recorremos. Londres de Arriba y Londres de Abajo seducen y asombran. Sus vericuetos proporcionan un escenario único. Espantoso y fantástico.

Las ratas hablan su propio lenguaje, las sombras te pueden volver loco y también secuestrar. Un camino no te lleva siempre al mismo sitio. Una alcantarilla o una puerta desvencijada en un callejón pueden ser el acceso secreto a esa otra dimensión. Hay estaciones de metro que sólo funcionan en Londres de Abajo pero que se solapan con las de Londres de Arriba. Del mismo modo, en cualquier estación de Londres de Arriba, puede entrar un tranvía con un vagón misterioso y oscuro que nadie ve y al que sólo pueden subir los habitantes de Londres de Abajo. 

De hecho el libro es un mefítico y soberbio homenaje a la ciudad de Londres, convertida ya a estas alturas en un territorio netamente fabuloso y literario. La lista de autores y obras que lo han hecho posible podría empedrar toda una acera del Strand: Dickens, Chesterton, Conan Doyle, Susanna Clarke, Alan Moore, Nick Hornby, Felix J. Palma...

El Londres de Abajo es un mundo de magia y fantasía con sus propias leyes, faunas y leyendas. Se extiende por galerías arcaicas, estaciones de metro abandonadas, laberintos ocultos y puertas secretas. Está habitado por una bestia que siembra el terror cuando aparece y por seres degenerados o marginales que han caído a través de las grietas de la realidad a este lugar que nunca está en ningún lugar. 



¿No podemos llegar al mercado por otro camino?
Se detuvieron a la entrada del puente. Anestesia negó con la cabeza.
—Podemos llegar al lugar en el que se celebra —le explicó—, pero el mercado no estaría allí.
En la escena del Puente de la Noche se aprecia esa cualidad quimérica:
La niña le sonrió y le apretó la mano. Así entraron en el Puente de la Noche, y Richard empezó a entender lo que la mujer había dicho de las sombras: la oscuridad allí era algo tangible, mucho más que la mera ausencia de luz. Podía notarla en la piel, buscando, explorando, deslizándose a través de su mente. Se introducía en sus pulmones, por detrás de los ojos, en su boca…
A cada paso que daban, la luz de la vela se volvía más tenue. Se percató de que sucedía lo mismo con la linterna que llevaba la mujer. Daba la sensación de que no eran las luces las que se apagaban, sino que era la oscuridad la que se encendía. Richard parpadeó, deslumbrado por la noche. Los ruidos eran más desagradables, más ávidos. Richard imaginó que oía voces: una horda de trolls, gigantescos y deformes, bajo el puente…
Algo pasó serpenteando a su lado en medio de la oscuridad.
—¿Qué es eso? —chilló Anestesia. Su mano temblaba dentro de la de Richard.
—Chist —susurró la mujer—. No llaméis su atención.
—¿Qué está pasando? —murmuró Richard.
—La oscuridad está pasando —dijo la mujer, en voz muy baja—. La noche está pasando. Todas las pesadillas que salen cuando el sol se oculta, desde los tiempos de las cavernas, cuando nos reuníamos atemorizados para darnos calor y sentirnos más seguros, todo eso está pasando. Ahora —les dijo—, ahora es cuando hay que tener miedo de la oscuridad.
Los andrajos, el sistema de trueque, las armas, los saludos (Templo y Arco es la cortesía protocolaria) y la organización política basada en feudos nos remiten a una época medieval; pero muchos de sus seres provienen de siglos atrás y sus espacios se yuxtaponen de forma casi cuántica.
"El laberinto en sí era un lugar absolutamente demencial. Estaba construido a base de fragmentos perdidos de Londres de Arriba: callejones, calles, pasillos y cloacas que habían ido cayendo por las grietas a lo largo de milenios y habían pasado a formar parte del mundo de las cosas perdidas y olvidadas. Los dos hombres y la chica caminaban sobre adoquines, por el barro y por entre excrementos de diverso origen, y sobre tablas de madera medio podridas. Atravesaron zonas a plena luz del día y zonas donde era de noche, calles iluminadas por farolas de gas, calles iluminadas por luces de sodio y calles iluminadas con teas y antorchas. Era un lugar que se transformaba constantemente." pág 312


Es notorio que en Londres de Abajo la estructura del espacio y del tiempo es diferente. La ubicación del Mercado donde se reúnen periódicamente o la casa de Lord Pórtico son un ejemplo del juego espacial mágico que se da en la novela. Las habitaciones están separadas por enormes distancias, pero el padre de Puerta puede acceder de una a otra simplemente atravesando una puerta. También la temible Calle Descenso es muy peculiar porque se encuentra dentro de una casa.

"Todo el mundo vendía. Richard iba escuchando lo que voceaban desde los puestos mientras deambulaba entre la multitud.
-Preciosos sueños frescos. Pesadillas de primera. Hay de todo, oiga. Compre aquí sus pesadillas.
-¡Armas de fuego! ¡Ármese! ¡Defienda su sótano, cueva o agujero! ¿Quiere darles su merecido? Hay de todo oiga. Vamos, acérquese sin miedo...
-¡Basura! -gritó una anciana gorda al oído de Richard cuando pasó por delante de su hediondo puesto ¡Trastos! ¡Porquería! ¡Inmundicia! ¡Despojos! ¡Escombros! ¡Acérquese y compre! ¡Todos nuestros productos están estropeados y rotos, garantizado! Bazofia, escoria y montones de inútil mugre. Sabe que lo está deseando.
Un hombre con una armadura tocaba un tamboril mientras voceaba:
-Objetos perdidos. Pasen y vean, pasen y vean, señores. Objetos perdidos. Aquí no hay nada encontrado, señores. Perdidos y bien perdidos, garantizado." pág 126

Otra forma de extrañamiento que utiliza el autor es dar carta de naturaleza literal a los nombres de las estaciones de Metro. Así en la parada Earl´s Court podremos acceder a los vagones de la auténtica Corte de un Conde que lleva demasiado tiempo dando vueltas por los túneles. Del mismo modo las estaciones de Knightsbridge o Angel  dejan de ser meros nombres para cobrar la vida que indican sus nombres. Está claro que después de leer la novela ya no volverás a recorrer el metro de Londres del mismo modo. 




La trama se podría resumir como una historia de venganza de Puerta contra el asesino de su familia, pero creo que esto sería simplificar mucho. Esta búsqueda que emprende la joven Puerta le llevará a entender el mundo adulto con sus enredos y acechanzas. Mientras que para Richard Mayhew supondrá descubrir qué quiere hacer de verdad con su vida. El viaje siempre te cambia, como le reconoce Richard a su antigua novia Jessica.



El tercer aspecto a resaltar son los personajes.
En su recorrido por el subsuelo a Richard y Puerta le rodea una caterva de seres estrafalarios, monstruosos y angelicales. No faltan los rata-parlantes ni las chicas pálidas que visten terciopelo negro. El Marqués de Carabás es uno de los mejores personajes: bribón, estafador y liante. Siempre está jugando con los favores que debe o que le deben. Mr. Croup y Mr. Vandemar llevan toda una vida navegando por el espacio-tiempo torturando y rajando gargantas: 
"El señor Vandemar y yo prendimos fuego a la ciudad de Troya. Llevamos la Peste Negra a Flandes. Hemos asesinado a docenas de reyes, a cinco papas, a medio centenar de héroes y a dos dioses acreditados. Nuestro último encargo antes de este fue torturar hasta la muerte a todo un monasterio en la Toscana del siglo XVI. Somos extraordinariamente profesionales."


Unas mitológicas Cazadora y Lamia también se suman a una partida que acrecienta su carácter de periplo clásico al tener que superar diversas pruebas: primero encontrar a un Angel, después rescatar una mística llave que protegen los Monjes Negros (de nuevo el nombre de una estación: Blackfriars) y por fin cruzar un laberinto en el que aguarda la Bestia.


Al igual que La Odisea, Alicia en el País de las Maravillas y otras historias mitológicas, Neverwhere implica un descenso al inframundo, territorio de la marginalidad, los sueños o la muerte.








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▶▶Las Ciudades Subterráneas podrían constituir todo un subgénero:
-Alicia en el País de las Maravillas originalmente se tituló Las aventuras de Alicia bajo tierra.
-Un Lun Dun, de China Miéville
-La torre de los siete jorobados, de Emilio Carrere 
-Las Crónicas de las Tierras Bajas, de Suzanne Collins.
-La raza futura, de Edward Bulwer-Lytton.
-El dios humeante, de Willis George Emerson
-City of Ember, de Jeanne DuPrau
- ....



▶▶Más Londres
-Un Paseo por el viejo Londres en la página de NeilGaiman
-Historias de Londres, de Enric González  

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