jueves, 31 de mayo de 2018

La POLILLA en LA CASA DEL HUMO - de Guillem López

Ciencia Ficción
España, 2016
Ed. Aristas Martínez










La novela discurre por esos mismos agujeros y túneles donde se escondía la agonizante humanidad que sobrevivía a Matrix (Wachowski Bros.). Una ciencia ficción de rostro mugriento que nos arrastra como gusanos bajo tierra, por túneles que huelen a vómitos y meados. En Matrix reinaba la tecnología y la realidad virtual, mientras que en este universo imaginado por Guillem López reina el dios de la biomecánica, un numen feroz que obliga a obreros, matones y al común de los mortales a fusionar sus cuerpos con mejoras mecánicas que suplantan los biceps por pistones y los ojos por cámaras. Un futuro que vive sin futuro.


"La rebeldía siempre sale cara. Uno emerge de las profundidades para eso, para ser rebelde, aunque con el tiempo lo convierten en un montón de chatarra con engranajes, tuercas y soldaduras por todas partes. Y en el proceso, en el camino que transcurre desde el primer grito y el puño en alto, hasta el quirófano o el pozo de reciclaje, se vive como en un sueño, en un paisaje blando y tibio por el que deslizarse. Pensamos que nuestros pasos son nuestros, que las huellas que seguimos son de otros, y no es así. Somos títeres que caminan en círculos, tras la pista de sus propios tropiezos.
La reflexión es odiosa y complicada y un mundo violento es más sencillo y fácil de masticar. A quién le importa." pág 89
Pero esto no es más que el paisaje, degradado y embrutecido, dibujado con gran pericia por el autor.

Lo sorprendente es la trama, inusualmente depurada y que me recuerda, en la travesía de manipulaciones que sigue su protagonista, a otra genial película, Muerte entre las flores (Miller´s Crossing) de los Coen Bros. Basada a su vez en la novela de Dashiell Hammett, La llave de cristal

Las coordenadas de ese espacio denominado el Pozo son ambiguas. Cavan y cavan sin parar, pero nadie sabe porqué. Sospechan que en la superficie se vive como en un paraiso y sueñan con escapar allí; pero los riesgos son tantos y los guías tan caros y traicioneros que el mero intento es una quimera.

El protagonista es todo un hallazgo, el típico buscavidas al que se le acaban los años de molicie y juventud. Un don nadie  al que el dios de la biomecánica tiene ya en su lista, de modo que o se espabila o acabará convertido -como su padre y tantos otros- en una máquina taladradora. 

"Cuando alcanzas la edad te convierten en algo útil. Hasta ese momento eres una idea, un proyecto. Sobrevives en las grutas, te defiendes de las violaciones y los abusos. Eso te curte, te hace duro por fuera. Pero hay un tiempo, una frontera difusa en la que ya no eres un crío, ni lo suficientemente adulto como para aguantar las amputaciones y los implantes del mecatacto. En ese lapso eres otra cosa: algo que no es carne ni hueso, a pesar de que sangre; que no tiene una verga ni un chocho, pero folla; que mata de una cuchillada en el cuello o muere si le aplastan la cabeza; alguien que no existe, aunque se arrastra oculto en la mugre. Somo eso sin nombre. Más que niños y menos que adultos. Salvajes, alimañas de los túneles que roban los huevos de las serpientes." pág 26-27
Veintiuno se llama este protagonista que medra por las grutas. Un tipo que trafica con palabras, que miente y manipula a diestro y siniestro dejando caer insidias por aquí, para recoger sus frutos por allá. Pérfido y manipulador como pocos, logra embaucar a unos y traicionar a otros para salir siempre airoso y prosperar en un mundo implacable.
-¿Qué puedes tener tú que interese a Papi Piszkos?
-Palabras.
-¿Palabras? -Soltó una risa ronca-. Las palabras no pueden venderse y, aunque así fuera, ¿por qué pagaría Papi por escucharte?
-Esa es la diferencia entre tú y yo. Donde tú ves aire yo veo una posibilidad de negocio. Quiero prosperar en esta vida, Ñam. ¿Lo entiendes? Quiero ascender. "  pág 85
Matrix art concept, de Simon Murton 

Guillem López traza con sutileza el hilo de esta compleja trama que tiene su mejor metáfora en el laberinto de túneles donde transcurre. Las Polillas es el nombre de una banda, la Casa del Humo es la casa del opio (el bok) donde todos obtienen refugio para olvidar su condena.

El estilo de López es vivo y directo, muy cinematográfico. Logra crear escenas unas veces turbadoras, como cuando Veintiuno, hasta arriba de bok, medita la trampa en la que caerán las Polillas y de pronto se da cuenta que entre el humo y el techo está perdido uno de estos insectos. Y otras divertidamente escatológicas, como cuando Veintiuno vigila la detonación de un crimen impulsado por él mientras es atacado por una diarrea explosiva.

El mundo que imagina López es coherente y nauseabundo. La humanidad sobrevive bajo tierra y él logra que olamos el ácido de la descomposición. Quizás se echa en falta una mayor profundización en esa sociedad brutal y su pasado, en esa secta religiosa que te puede condenar con sólo un gesto, en ese Día de Juicios que atisbamos al final. Pero con todo, una novela de fuste.
"Los juicios morales son odiosos, especialmente en un lugar en que la moral es un cepo abandonado en una gruta oscura, esperado su próxima víctima."




P.D.
Lenta pero segura, la ciencia ficción española en la actualidad avanza hacia su plena madurez. 

sábado, 26 de mayo de 2018

CUENTOS COMPLETOS - de Ezequiel Martínez Estrada









El renombre de Martínez Estrada (1895-1964) como ensayista –Radiografía de la pampa, La cabeza de Goliath o Muerte y transfiguración de Martín Fierro– ha dejado en la sombra tanto su obra poética (que Borges incluyó en su Antología Personal) como cuentística.

Ricardo Piglia señala en el prólogo para su Serie de Recienvenido que, "sus relatos no explican ni interpretan, dan a juzgar. La cuestión central aquí es –como siempre en literatura– la enunciación. El que narra es un coleccionista de calamidades, un sujeto distanciado que registra los hechos con cierta ironía y resuelve magistralmente, con detalles circunstanciales y diálogos de gran eficacia, la construcción de un mundo a la vez cotidiano y condenado". En sus variados argumentos siempre encontraremos una coincidencia, una particular simbiosis entre lo real y lo fantástico.

Por su extensión y complejidad, más que cuentos se trata de nouvelles densas y complejas, de corte kafkiano; donde un destino inexorable mueve las vidas de feroces desgraciados, recortados siempre en un momento particular de profundo patetismo que no se resuelve de ninguna manera, para bien ni para mal, como suele suceder en nuestras existencias miserables.

En muchos relatos, la sensación de sofocamiento y opresión llega a ser intolerable.

Muchos de los temas y preocupaciones que aparecen en sus cuentos ya se habían manifestado en sus ensayos sobre la realidad argentina. En ellos su enfoque es fundamentalmente ético, indagando en la historia de su país las causas de sus males e incertidumbres. Influido por la obra de Keyserling, su visión del ser humano era telúrica y determinista: la geografía es un factor esencial en la formación de la personalidad humana.

Este "fatalismo telúrico" se asienta en la idea de una América excluida de la historia, de la acción y del tiempo por su pertenencia al mundo de la naturaleza. El hombre argentino sería así un ser fuera de la historia, natural, primitivo y salvaje. 


Él ya había narrado la aventura de los primeros españoles, su desarraigo en la pampa sin límites, la aventura de los Señores de la Nada en un mundo aparentemente sin fronteras, las costumbres del gaucho, del compadre, el trazado babélico de los “conventillos”, los laberintos de la miseria y la promiscuidad, la noche de Buenos Aires, el Carnaval, las mitologías del tango, la vida gris de la incipiente clase media. Allí estaba su mundo.



Hernán Ronsino percibe un continuum entre la obra ensayística de Martínez Estrada y su ficción: "Por esto mismo, las fronteras de género siempre fueron difusas en su escritura. Radiografía de la pampa puede pensarse –pasado el marco de época, es decir, lo que sostiene al texto– como una novela fantástica. El espacio de la pampa, las ciudades imaginarias, ese halo que viene del campo – como un fantasma – para acechar a las incipientes urbes. Y, a su vez, Marta Riquelme,ese prólogo infinito a un libro perdido, puede ser pensado como un perfecto ensayo literario."


Se puede decir entonces que los relatos de Martínez Estrada comparten con sus ensayos una visión del mundo. En éstos encontramos un sujeto acusador y moralizante; mientras que en aquellos el sujeto aparece alienado por una realidad incomprensible y amenazante. En el aliento del escritor se dan cita tanto la historia como la filosofía, la moral y la política. Dos características destacan en su estilo: un tono crepuscular que aúna lo profético y lo descorazonador. Por otro lado encontraremos en muchas ocasiones la incomunicable soledad.


La atmósfera opresiva por la que deambulan los grises personajes de estos cuentos inevitablemente nos recuerda a Kafka. Los paisajes tienen tal potencia 
(un inmenso conventillo, la residencia laberíntica donde vive Marta Riquelme, el hospital de Examen sin conciencia, la iglesia invadida por los inundados) que adquieren la importancia de un personaje, tan complejo y ambiguo como los de carne y hueso.

"La inundación es su primer cuento, un extenso relato que, desde su título, comparte la ambigüedad de una inundación real y concreta con otra purificadora, semejante a un nuevo Diluvio. La acumulación de elementos concurrentes a un posible Juicio Final, que tiene como escenario a una iglesia y como protagonistas a una "horda de vecinos pacíficos", da posibilidad al trazado de diferentes ejes narrativos, a historias y subhistorias que se diversifican y recomponen a la espera de un previsible final que, sabiamente, Martínez Estrada deja abierto. La sombra tutelar de Kafka es evidente."

Sábado de gloria es la historia de un burócrata, un oscuro hombrecito y su angustiosa lucha por conseguir una solicitud de licencia, el mismo día en que cambian las autoridades del Ministerio donde trabaja afanosamente desde tiempos inmemoriales, después de que un golpe militar derrocara dos días antes a la anterior junta militar. Este pretexto anecdótico sirve al narrador para trazar un cuadro realista-fantástico de la Argentina de aquel tiempo y alude al golpe de estado de 1943, a los comienzos del peronismo, a una ruptura histórica que se traduce en el cuento como trasfondo emocional y casi onírico de las vicisitudes del protagonista.

Para él Kafka era el arquetipo de narrador, ambos comparten esa doble vivencia de lo real-imaginario. Viudez y La cosecha son dos buenos ejemplos sobre la incomunicación y el horror.

La arquitectura laberíntica e hiperbólica de los espacios que encontramos en todos sus cuentos revela uno de los asuntos centrales del autor: la imposibilidad radical del conocimiento de la realidad y la enajenación del hombre frente a su sociedad. El Palacio Bisiesto, en Juan Florido, horrible hotel donde conviven en una suerte de pandemóniun sus habitantes, aparece como la metáfora de una ciudad que condena a sus inmigrantes a una vida de humillación y ultraje; las ominosas oficinas ministeriales de donde pareciera que nadie puede (ni quiere) salir; el hospital, que a fuerza de expandirse, ocupa el tamaño de una ciudad en Examen sin conciencia, donde un grupo de médicos y estudiantes reprobados se confabula para someter al protagonista a una operación sin su consentimiento. Este relato reitera la obsesión burocrática, el tema del hospital y el trazado geométrico, los malentendidos familiares, la inseguridad económica y el humor.

Marta Riquelme se presenta a los lectores como el prólogo de las memorias de una joven que el narrador se propuso publicar y para eso dedicó varios años de su vida a la transcripción de un manuscrito al borde de lo ilegible (y de lo interpretable). El confuso material que se entrega a los lectores no hace más que borrar o contradecir a cada frase el proyecto inicial: publicar la biografía de Marta Riquelme, una niña-mujer que tanto podría ser un ángel como un demonio, de una inocencia sublime o de una perversidad extrema. Ni siquiera el mismo narrador logra dar una única versión de los motivos que lo llevaron a elegir este retrato de la pura ambigüedad. “La obra inédita de Marta Riquelme –así comienza el relato– que el lector encontrará a continuación fielmente reproducida y que por este prólogo se le presenta, ha sido escrito por su autora con la intención de que llegara a conocimiento de muchas personas. (...) Pero debo advertir que Marta Riquelme no es una escritora. Hasta diría que casi no sabe escribir.” A partir de ahí comienza la narración del accidentado derrotero del manuscrito, de la desaparición misteriosa de los implicados en su edición, de las discusiones en torno del significado de algunos términos, de la imposibilidad de determinar la moralidad de la protagonista y de algunos personajes familiares, 

En Marta Riquelme el lenguaje, a medida que avanza la narración, es el protagonista, tanto como la inocente-cruel-real-irreal Marta Riquelme.



En esta entrada he utilizado diversos extractos del estudio de Pedro Orgambide en CervantesVirtual.com

viernes, 18 de mayo de 2018

REDENCIÓN - de Antoine Fuqua

EEUU, 2017

Un combate de boxeo violento, sucio y espectacular al principio y otro al final. En el medio la caída en desgracia de un campeón y el arduo camino hacia su redención.

La historia, por supuesto peca de tópica. Billy Hope llega a campeón del mundo desde un orfanato en Hell´s Kitchen. Consigue éxito, dinero, coches, mansiones y una numerosa troupe de amigos; pero el ancla de su vida son su mujer Maureen (también proveniente de un orfanato) y su hija.

Cuando fallece Maureen (Rachel McAdams), por un disparo accidental en una de las muchas trifulcas de Billy, éste entra en caída libre. Hundida su carrera deportiva, seca su fuente de ingresos, alcoholizado y permanentemente iracundo acaba perdiendo a su hija, que pasa a depender de Asuntos Sociales. Toca volver a empezar.

No es casualidad que el boxeo sea el deporte más cinematográfico. El cuadrilátero representa la vida misma simplificada: la lucha, el éxito y la supervivencia se muestran allí desnudos. 

La película tiene cierta hondura dramática, ¿qué la eleva sobre el tópico?. La llaneza del personaje y una interpretación antológica (una más) de Jake Gyllenhall (Nightcrawler, Prisioneros, Zodiac, Donnie Darko). Billy Hope es un tipo atormentado. Su mujer cuida de él y gobierna sus demonios. Billy se muestra de continuo agobiado por el peso de la vida que ni entiende, ni sabe afrontar. Su mujer es la conductora de sus energías y así han construido algo que los mantiene unidos como cemento: 

"Vives en una burbuja. Cuando explote, todas las cucarachas saldrán huyendo y sólo nosotras dos estaremos aquí para recoger tus trozos".

Así que cuando Billy pierde a Maureen todo se viene abajo y él es incapaz de gobernar sus instintos destructores.

Lo novedoso de esta película sobre los tópicos del boxeo es que sigue el camino inverso: El auge antecede a la caída. Comienza con el boxeador en la cima, campeón del mundo, y pocos minutos después está solo y arrastrándose por el fango. La película nos muestra la recomposición de una vida rota. Después de las mansiones y los cochazos, vemos a Billy vivir en una pensión de mala muerte, entrenarse en un mísero gimnasio de barrio y conocer a un entrenador que ejerce de asistente social: no busca la pasta sino ayudar a jóvenes descarriados a través del boxeo. 

Para recuperar a su hija (lo más importante para él) Billy tendrá que domar al demonio que habita en él y encauzar su vida. No va a ser fácil y ahí está el meollo de este drama pugilístico que está contado con muy buen pulso y mejor interpretado por esos dos monstruos de la interpretación que son Jake Gyllenhaal (cómo no recordar al Robert de Niro en Toro Salvaje) y Forrest Whitaker como el sensei que le mostrará el tao, el camino.


El equilibro entre el espectáculo pugilístico y el drama íntimo está muy conseguido. Los combates se nos muestran de forma intensa y descarnada. La inmersión de Gyllenhaal en el papel es total y logra trasladarnos las sensaciones literales de la violencia y la ira. El mundo del boxeo queda retratado en toda su crudeza desde el mismísimo comienzo, cuyos planos ilustran la liturgia del púgil vendándose ritualmente las manos ante la mirada de los inspectores.

La película nace por la iniciativa de Kurt Sutter, creador de la serie Hijos de la Anarquía, que pretendió dar continuidad al personaje que Eminen interpretó en 8 millas, de Curtis Hanson. Del mismo modo que allí resultaba una paradoja que un rapero fuese blanco; aquí se buscaba la paradoja de un tipo con la perspectiva equivocada: a eso se refiere el título original "Southpaw": la forma que tiene de ver las cosas un boxeador zurdo.

sábado, 12 de mayo de 2018

ESTA NOCHE MORIRÉ - de Fernando Marías













Implacable y atroz.
Esa es la mejor definición para esta novela que relata una venganza postmorten a veces inverosímil pero siempre apasionante.
"Me suicidé hace dieciséis años. Es un tiempo más que suficiente para que usted me haya olvidado, Delmar, o al menos para que se hubiera desdibujado en parte la nitidez de mi recuerdo. Por eso, y como antes de nada me gustaría presentarme como es debido, voy a pedirle que haga un esfuerzo, que se obligue a remontar el embotamiento alcohólico -porque está borracho, ¿verdad?, borracho como siempre- y traslade su memoria veinte años atrás, a los últimos días de 1970, cuando usted era un joven y brillante comisario de policía." pág 7
Así comienza esta novela corta que en esencia es toda ella una carta, la que le escribe el suicida relatando su venganza al culpable de su desdicha. Corman es un elegante y cínico especulador en lo más alto de su carrera cuando es encarcelado por el joven inspector Delmar. La cárcel no es para él; de modo que tras planificar una ambiciosa venganza en su celda, se quita la vida. Su muerte será la que ponga en marcha un complejo mecanismo para lograr que Delmar, tras un calculadísimo calvario, se suicide dieciséis años después.

La previsión de esta venganza minuciosa es un ejercicio tan insólito como brillantemente resuelto. Alcohólico perdido y con la vida arruinada, unos desconocidos llevan al comisario a una habitación y le entregan una carta. En ella Corman le dará cuenta de los hechos que tras su muerte buscarán destruirle y consumar su revancha. El juego de tiempos resulta asombroso y de lo más literario.
"Ahora ya me ha recordado y por tanto sabe que lo hice, que me suicidé hace dieciséis años, el 24 de diciembre de 1974. Que me suicidaré hoy, 24 de diciembre de 1974, inmediatamente después de concluir esta carta que acaban de entregarle y que usted lee ahora con avidez y probablemente con creciente miedo." pág 12
Evidentemente es una novela negra donde la ciudad, los malvados y la policía son un ente abstracto que nos remite a los arquetipos del cinematógrafo. De hecho durante la lectura me asaltaba el recuerdo de diversas películas, aunque finalmente la que se impuso en mi mente fue "De entre los muertos" de Alfred Hitchcock. Del mismo modo que la película, la novela discurre a la vez diáfana en cuanto a los acontecimientos y pastosa y amarga como una pesadilla en cuanto a los significados.

Toda la novela es pura acción. Un plan de veinte años jalonado de atropellos, sadismo, violaciones y asesinatos. La gran venganza. Un gigantesco plan que convertirá a Delmar en un títere y su vida en un descenso a los infiernos del crimen y la abyección. Entre las cartas malditas de tarot que el suicida le envía al comisario encontramos dos muy elocuentes: la de un ladino psiquiatra que embaucará a Delmar y la más pérfida, la de una amante voluptuosa y perversa que, como Kim Novak en la película, llega a ser espléndida y fantasmal. ¡Qué gran guión para que el mismísimo Alejandro Amenábar lo traduzca en imágenes!

Es cierto que en ocasiones la exactitud de previsiones realizadas lustros atrás corre el riesgo de parecer inconcebible; pero los hechos siempre se muestran verosímiles. Para ello resulta de enorme ayuda la presencia de La Corporación, una poderosa y secreta organización que desde los tiempos de Leonardo da Vinci maneja los destinos de muchos egregios de la Historia.
"A continuación me contó la siguiente historia: en un casino de una ciudad centroeuropea un hombre encuentra la ruina jugando. un misterioso benefactor aparece oportunamente y le presta una cantidad de dinero que, por culpa de la obstinada adversidad de la ruleta, se vuelve considerable a los pocos días y resulta de seria importancia tres semanas después. Desesperado, el jugador no tiene otro remedio que aceptar las condiciones repentinamente severas y aparentemente caprichosas de su acreedor. Liquidará la deuda escribiendo un libro -escribir es su profesión- que habrá de cumplir dos insólitos requisitos: ser secreto -solo los dos hombres sabrán de su existencia- y contener su autobiografía. El sorprendido jugador no hace preguntas. Firma una serie de pagarés y un contrato, que quedan anulados cuando algunos años después se entrega el libro. El prestamista se da por satisfecho y el otro se va para siempre, contento de haber saldado la terrible deuda. Nunca sabrá que, desde su primera apuesta, todo -las iniciales ganancias que le tentaron ,las irreversibles pérdidas que le entramparon- estaba minuciosamente amañado para obligarle a firmar los pagarés y escribir el libro...
En este punto de su historia el hombre alto hizo una pausa y empujó hacia mí el estuche, invitándome a examinar su contenido. Al abrirlo, me encontré ante los elementos de su relatos, un grueso volumen manuscrito y una hermética cubierta de plástico que protegía los pagarés. Estos estaban fechados en marzo de 1867 en la ciudad de Baden. El manuscrito contenía en efecto, una autobiografía de gran extensión. En su última página estaba estampada la misma firma que figuraba en la aceptación de los pagarés. La firma del escritor ruso Fiodor Dostoievski.
Usted no es un hombre culto y por tanto no podrá comprender el escalofrío que erizó mi piel. Tampoco encontrará nada prodigioso en la historia del hombre alto. Y sin embargo lo había. Porque el manuscrito que tenía ante mí, sencillamente, no existía" pág .18

¿Cuánto valdrá esta autobiografía de Dostoievski en 2021, en el bicentenario del autor?. La corporación trafica con obras de arte secretas o perdidas a lo largo de los siglos. Su poder es omnímodo y supera de largo las breves fechas de una vida. Corman disfrutará los beneficios de acciones comenzadas siglos atrás. Las que él emprenda las disfrutarán sus correligionarios del futuro.

La trama directa es perversa por cuanto la amante le incita a matar a su marido para hacerse con la cuantiosa herencia; mientras la trama indirecta supone la invención metódica de un relato que, hablando de un futuro que anticipa, se expresa en pasado. Los vaivenes del tiempo llegan a producir vértigo.
"Ni por un instante dejó ella de burlarse de usted. Ella y todos los demás... Delmar el magnífico, el gallardo, salteador de alcobas, sintiendo rabiosos celos de... ¡un enano! Un enano baboso y respondón. ¿Lo recuerda?. Está en las páginas 55 y 56 de este manuscrito y tiene su equivalencia en los alrededores del año 1982 en la realidad de su vida..." pág 122
Se habla de esta obra como una novela maldita
Esta noche moriré fue publicada por primera vez en 1996 por la editorial Destino y al parecer un comprador privado adquirió la primera edición (¡!). Cuando el autor ganó el Premio Nadal en 2001, con la novela policíaca "El niño de los coroneles", Destino decidió reeditarla; pero no llegó al gran público por un problema en la distribución. En 2008  451Editores la reeditó de nuevo, pero al poco tiempo el selló quebró. 
Tal parecería que fuerzas oscuras quisieran evitar que se desvele el secreto....

Finalmente la editorial Alrevés, la reeditó en 2016 incorporando un monólogo teatral escrito en colaboración con QY BAZO e interpretado por el propio Fernando Marías. En el monólogo, el autor se gira sobre esa oscura Corporación y el trompicado camino editorial de su obra.   

...Y aún nos falta saber qué hará el comisario Delmar cuando acabe de leer la carta... 

martes, 1 de mayo de 2018

MALPERTUIS - de Jean Ray


Me relamo de gusto mientras hojeo este libro legendario sobre una casa infernal y su aborrecible propietario. Hay escenas de esta novela fijadas en mi memoria de una lectura tiempo atrás. Un navío colmado de almas en pena batido por una horrible tormenta. Un cadáver clavado en lo alto de una columna mientras su voz resuena por toda la casa entonando el Cantar de los Cantares. Un viejo abad escuchando en una celda la confesión de un sacrilegio mientras el monasterio tiembla atacado por mil demonios. 
Puro gótico. 

Malpertuis es el nombre de una mansión, el epítome de una larga vida  dedicada al ocultismo y al conocimiento arcano por parte de su propietario, el temerario Quentin Moretus Cassave. La casa esconde un Gran Secreto. En esta mansión maldita se debate la primacía entre hombres y dioses. 
"Está allí, con sus enormes balcones, sus escalinatas franqueadas en masivas balaustradas de piedra, sus torrecillas crucíferas, sus ventanas duplicadas con travesaños, sus esculturas gesticulantes de serpientes fantásticas y de tarascas, sus puertas claveteadas...
Rezuma el hedor de los grandes que la habitan y el terror de los que se rozan con ella.
Su fachada es una máscara seria, donde se busca en vano alguna serenidad. Es un rostro retorcido de fiebre, de angustia y de ira, que no logra ocultar lo que hay de abominable tras él.
(...)
He entrado en Malpertuis. le pertenezco. No nace ningún misterio de su interior. Ninguna puerta se ha obstinado en permanecer cerrada, ninguna sala se ha negado a mi curiosidad. No existen ni cámara prohibida, ni pasadizo secreto y, sin embargo...
Sin embargo, es un misterio a cada paso, y rodeará cada paso de una cárcel movediza de sombras."
La aventura que relata es malsana y voluptuosa. 
Un ladrón de iglesias esquilma un monasterio. Se lleva códices, incunables y un cilindro de plomo que promete secretos tesoros. Ya en su cuarto lo que encuentra son papelajos; escritos y memorias de diversos narradores que han venido participando en una maldición que se arrastra desde hace tres generaciones. Los inicios datan de principios del s. XIX. El primer relato sienta los antecedentes en un naufragio frente a una costa pavorosa sobre cuyas rocas yacen y bailan unas figuras deformes; es el de un clérigo blasfemo, Doucedame el viejo. El segundo es el cuerpo principal de la historia y lo constituye el diario de Jean-Jacques Grandsire, el inocente sobrino del verdadero demiurgo de este universo aborrecible, el tío Cassave. Posteriormente conoceremos el relato del clérigo Doucedame el joven, heredero de una maldición de la que quiere resarcirse. De esa lucha desigual nos informará Dom Misseron, el abad del monasterio de los Padres Blancos, donde quedarán depositados los legajos. El último narrador será el propio ladrón.  
"En el célebre y truculento Roman de Renart, los clérigos dieron ese nombre al antro del zorro, el muy ladino. No creo que me equivoque demasiado al opinar y al afirmar que ese nombre significa la casa del mal o, más bien, de la malicia. Ahora bien: la malicia es, por excelencia, patrimonio del Espíritu de las Tinieblas. Por extensión del postulado así expuesto, diré que es la casa del Maligno o del Diablo."
Las aventuras son fantasmales y tienen que ver con lo que se denomina terror metafísico; pero paradójicamente todo comienza con algo tan burgués como es el reparto de una herencia. El tío Cassave está a punto de morir por lo que reúne en Malpertuis a su familia y allegados para despedirse de ellos y hacerles conocer su inusual testamento: la fortuna no será dividida. Para disfrutarla en plenitud todos los presentes deberán vivir bajo el techo de Malpertuis hasta su muerte. 

Una vida regalada... o una maldición. La misma ambigüedad con que el joven Jean-Jacques Grandsire recibe la promesa de una hermosísima y misteriosa joven llamada Euryale. "Cuando todos los aquí presentes hayan muerto, excepto tú y yo, tú te casarás conmigo..."

Pronto este grupo de personas, encerradas en un malsano microcosmos, comenzarán a ser engullidas por él como en un agujero negro.

La galería de personajes supone toda una fuente de fascinación. Unos son atroces como el gigantón Tchiek, otros enigmáticos como el elevado Eisengott. No falta el tenebroso y obsesivo taxidermista Philarete. Todos esconden un juego de símbolos avasallador.  Lampernisse es un pariente loco que solloza y se desespera porque una sombra le apaga las velas que él enciende.  
"Veo a Lampernisse, que solloza porque le soplan la luz de las lámparas; el águila, que le desgarra las carnes; las cadenas, que le clavan al suelo, ennegrecido por su sangre: ¡Prometeo!
Y ¿quién es el tío Cassave?
¿Quién es Quentin Moretus Cassave? "Lo descubro por primera vez entre esa extraña secta de iluminados que se funda hacia el año mil seiscientos treinta en Alemania y cuyos secretos jamás fueron revelados: los Rosacruces."
"Continuó los curiosos estudios del doctor Mises, de Leipzig, sobre las figuras, el lenguaje y la anatomía comparada de los ángeles. Pretendía que estos espíritus celestiales expresan su pensamiento por la luz y emplean los colores a modo de sonidos".
Toda la novela ilumina un gran debate, el que se produce entre deidad y humanidad. 
"Los hombres no nacen del capricho o de la voluntad de los dioses; por el contrario, los dioses deben su existencia a la fe de los hombres. Si esta fe se extingue, los dioses mueren"
Malpertuis se nos presenta como "un pliegue en el espacio", donde batallan una mitología decrépita y unas fuerzas diabólicas bajo los auspicios de un perverso demiurgo. 
"El padre Doucedame, que manifiesta una aversión cada vez más marcada por un tema de conversación semejante, se ha dignado hablarme de un cierto "pliegue en el espacio" para explicar la yuxtaposición de dos mundos, de esencia diferente, del cual Malpertuis sería un abominable punto de contacto."
Allí están presentes todas las fuerzas del universo: los hombres y los dioses, la vida y la muerte, el cielo y la tierra, la condena y la expiación. Los habitantes de Malpertuis están sometidos a estas imprevistas alternativas y esa tensión entre lo sagrado y lo decadente acaba por provocar el estallido del horror.

El terror no sólo viene de lo desconocido. Incluso una vez desvelado el misterio en el tercio final de la novela, el hechizo adquiere nuevos bríos por el carácter atávico de la amenaza. Así se lo reconoce el loco Lampernisse al narrador Jean-Jacques Grandsire. 
"Voluntades desconocidas te imponen, de cuando en cuando, el olvido y el recuerdo."
"Añado que unas veces, los habitantes de Malpertuis parecen actuar con pleno conocimiento de causa, que no existe misterio para ellos, y en otras no son más que pobres criaturas temblorosas de miedo ante lo desconocido que se prepara".
El libro es ágil y directo en su expresión, soberbio en su imaginación y muy moderno en su composición (data de 1943). Tiene esa forma de retales en la que diversos testigos, a través de sus manuscritos, nos ayudan a componer el cuadro. De este modo el autor aumenta la inquietud, al presentar hechos que distintas personas fueron incapaces de gobernar.

Ray no recarga sus textos de retórica. Sus escenarios son tan potentes que devienen en personajes. Su verdadera fuerza está en las escenas que imagina; poseen tal viveza que perduran en la memoria con ecos resonantes. El naufragio inicial, los claustrofóbicos pasillos de Malpertuis, el espeluznante taller del taxidermista, los monjes barbuquinos corporeizándose entre la ruinas o la pavorosa aparición en el número siete de la calle de la Tête Perdue así lo atestiguan.

Concluiré con la cita que inicia el libro. Es de Nathaniel Hawthorne y el autor logra  imprimirle un carácter verdaderamente revelador.
Construiréis iglesias, jalonaréis los caminos de capillas y de cruces, pero no impediréis que los dioses de la antigua Tesalia reaparezcan a través de los cantos de los poetas y los libros de los sabios.



La novela fue adaptada al cine -de forma olvidable- en 1973, bajo la dirección de Harry Kumel y con Orson Welles en el papel del tío Cassave.