En este cortometraje un joven acude a la casa de su padre recién muerto para recoger sus trastos y limpiarla. En uno de los armarios descubre la preciada videocámara a la que tan aficionado era su padre. ¡Cuántos recuerdos de las películas caseras que hicieron juntos se agolpan en su mente! Sin sospechar nada la pone en marcha y acerca su ojo al visor....quizás ese sencillo acto le va a acercar a su padre por última vez.
Me encanta el ritmo del corto y su precisión. Es muy escueto y logra contarlo todo con imágenes. El aspecto de found footage hace el resto. Matt Sears ha conseguido reunir sus recuerdos en torno a su padre y a su cámara y los ha dado la vuelta, cobrando todo una nueva dimensión. Resulta entrañable, además, que haya utilizado como atrezzo la antigua cámara compacta con la que se inició como cineasta. Según cuenta tenía un modo de visión nocturna/infrarrojo que se llamaba OLUX, de ahí el título del corto.
Ten cuidado con a dónde te asomas.
A mí me ha recorrido un escalofrío por la espalda.

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