domingo, 5 de julio de 2026

DEPARTAMENTO Q - creada por Scott Frank y Chandni Lakhani

2025


La serie comienza con una escena impactante que marcará al detective Carl Morck (Matthew Goode) para el resto de su vida. En ella se ve inmerso en un tiroteo en el que su compañero queda gravemente herido y él al borde de la muerte. Cuatro meses después vuelve al trabajo consumido por la culpa y más sombrío que nunca. Se encabezonó en acudir a una escena del crimen donde no debían estar y ahora su compañero yace paralítico y todo está patas arriba. 

Si ya antes era un tipo indómito y huraño ahora está echado a perder, por lo que su jefa le obliga a mantener sesiones con una psicóloga mientras lo relega a un destino de perfil bajo, el nuevo Departamento Q: una sección recién creada para revisar casos sin resolver. En realidad le están utilizando para una campaña de marketing que pretende esconder la inoperancia de la policía. Morck va a estar solo y sus dependencias van a ser el sótano donde se guardan los tratos viejos. Por no tener no tiene ni mesa ni ordenador. Su jefa no quiere que olvide que se trata de una penitencia. 




Pero esta situación excepcional de no estar en primera línea y poder elegir entre docenas de casos que están cogiendo polvo, hace posible que en torno a él se aglutine una auténtica banda de inadaptados: primero se le suma una detective novata pero muy perspicaz, Rose (Leah Byrne), que había sido relegada a trabajo burocrático tras un primer año que le produjo una crisis mental. Luego llegará un detective de origen sirio y experto en informática, Akram Salim (Alexej Mavelov). Todos ellos buscan la redención y una oportunidad de demostrar su valía. 

El primer caso que eligen es la desaparición de Merrit Lingard (Chloe Pirrie), una fiscal que desapareció años atrás bajo extrañas circunstancias. La investigación llegó a un callejón sin salida puesto que la última vez que fue vista viajaba en un ferry y mantenía una discusión con su hermano William (Tom Bulpett). Éste es discapacitado y se sospecha que con el calentón la empujó por la borda, aunque él lo niega. No hay ninguna prueba más, ni tan siquiera el cadáver. 



El Departamento Q se basa en una serie de novelas del escritor danés Jussi Adler-Olsen que ya han tenido 6 adaptaciones al cine. Las películas se dejan ver gracias a la intriga de los casos pero pecan de rutinarias. La serie intenta aprovechar mejor el potencial de las novelas y lo consigue. El cambio más notorio es con respecto al dibujo del protagonista, aquí más complejo emocionalmente y abismado en la culpa y el deseo de redención. Matthew Goode refleja muy bien las contradicciones y costurones que le ido dejando la vida. Además este antihéroe nos regala unos diálogos brillantes y mordaces. 

El tipo acostumbra a seguir sus propias normas y es sarcástico y sombrío; pero muestra agudeza en las deducciones y es leal con sus amigos. Sus intercambios con el compañero postrado en el hospital (Jamie Sives) son muy jugosos y ayudan al avance la investigación. Lo mismo ocurre con su psiquiatra (estupenda Kelly Macdonald como siempre) con la que mantiene un duelo psicológico tenaz; primero desprecia su ayuda para posteriormente dejarla entrar en su intimidad. Este es otro de los aciertos de la serie, una batería de secundarios amplia y con relieve que sirve de contrapunto a Morck cuando desbarra. El otro cambio significativo es trasladar la acción del país nórdico a Edimburgo. La humosa capital escocesa siempre es una buena elección y más si el protagonista es un engreído y chulesco inglés autoexiliado en Escocia. 


Esta primera temporada (ya está en marcha una segunda) se basa en la primera novela publicada de la serie, «La mujer que arañaba las paredes», de 2007. Scott Frank es el mejor valedor de esta serie, creador, director y productor de dos series tan extraordinarias como Godless y Gambito de dama; en Dept. Q pone a la misma altura que la investigación criminal los problemas de este grupo de personajes aparentemente incompatibles. Desde el principio quiso que el protagonista marcase el tono de la serie, por eso escribió el personaje pensando ya en Matthew Goode, un actor capaz de sostener las contradicciones de Carl Morck, engreído y antipático pero brillante y lo bastante vulnerable como para darle otra oportunidad. 







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Jussi Adler-Olsen es hijo de un eminente psiquiatra, por lo que aprendió pronto que el alma humana es muy compleja. Estudió Medicina, Ciencias Sociales y Cine, abrió una tienda de cómics, compuso música para bandas sonoras, y hasta fundó una editorial.
Poco después de entregar su última novela, 'Siete metros cuadrados', décimo título del Departamento Q, acabó en el hospital con un diagnóstico terminal: cáncer de médula ósea.
Esto le ha llevado a ceder las riendas de la saga a las escritoras Line Holm y Stine Bolther. Entre los tres han completado la que será la novela número once del Departamento Q, "Las almas muertas no cantan", de próxima aparición. Con cierto humor negro comentó en una entrevista: "Sabía que varios editores en el extranjero carecerían de ingresos significativos si no me iban a tener a mí. Simplemente, no podía permitirlo".

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