miércoles, 31 de agosto de 2011

The Killing

Basada en una extraordinaria serie danesa, su remake norteamericano no le va a la zaga.

Una joven aparece asesinada en el maletero de un coche. El coche pertenece a la flotilla que utiliza un candidato a la alcaldía en plena campaña. La agente encargada del caso se iba a trasladar ese mismo día; desde la gélida Seattle a la soleada California, pero su jefe le pide que alargue unos días su servicio.
La investigación se mezcla con el drama ya que con cada capítulo vamos conociendo los entresijos y secretos de cada personaje.

La trama se apoya en tres pilares. La joven asesinada, Rosie, y alrededores. La agente Larsen siguiendo la investigación y sus problemas familiares. Y la campaña del Concejal Richmond, los entresijos y guerra sucia, así como las ocasiones en que su campaña aparece relacionada con el crimen.


El tono y la pausa. Hay muchas escenas en silencio, construidas sobre pequeños gestos con los que se comunican los personajes o con la cámara delatando un objeto significativo. El ritmo es lento, pero con un poso de enorme interés, ya que el drama no deja de evolucionar: iremos conociendo la vida oculta de Rosie, los compañeros de instituto, el oscuro pasado del padre de Susie, así como el del compañero de la agente o la guerra sucia entre los candidatos a la alcaldía. 


Un interés acuciante. Un pequeño dato, un nuevo personaje, una nueva relación que antes no conocíamos. En cada capítulo hay 4, 5 o 6 aportaciones nuevas que agudizan tu interés por seguir viéndolo.
El crimen provoca un drama en cuyos entresijos buceamos sin reparo. El tono de la narración es muy intenso y emocial.

Cada capítulo nos muestra un día en la investigación. El asesinato de Rosie se va a convertir en el detonante para que sean desvelados las relaciones y los secretos de cada uno.
La ciudad, el tiempo continuamente gélido y lluvioso es un personaje más. Los cristales siempre están empañados, es perenne el color gris.
La construcción de las escenas es modélica. Muchas veces en silencio, siguiendo una mirada o un gesto. Una memorable es cuando el padre de Rosie se acerca al coche donde han encontrada a su hija y no se da cuenta de que mantiene el móvil encendido. Su mujer está escuchando en directo el desenlace de su búsqueda y su desesperación.


P.D. Acabo de ver los dos últimos capítulos. Contienen un puñado de escenas rodadas con pulso maestro. La más memorable es cuando la agente Larsen se encuentra en casa de un sospechoso y por teléfono está ordenando enviar un e-mail delator. Las notas de "tienes un e-mail" suenan en la habitación que se encuentra, a la vez  que el sospechoso aparece -a contraluz- en el umbral de la habitación. A continuación hablan de Orfeo y cómo fue capaz de descender hasta el Hades en busca de su amada. Aquí podremos apreciar el tono pausado de la narración, los ecos apreciables del pasado en lo que hablan.
Había leido en algún blog que el final de esta primera temporada era decepcionante. No estoy de acuerdo. La última escena del último capítulo ofrece un vuelta de tuerca más. Intrigante.

lunes, 29 de agosto de 2011

La Condesa Sangrienta

de Alejandra Pizarnik
Ilustraciones de Santiago Caruso


He aquí una joya.
La editorial Libros del Zorro Rojo ha elaborado un objeto artístico total, donde el contenido y el continente se alían para una obra extraordinaria.

La poetisa glosa el libro de Valentine Penrose -también poeta- sobre la perturbadora condesa de los Cárpatos. 
Los textos reverberan maravillosamente en las ilustraciones. Los métodos, maquinarias y ambientes enfermizos se van desgranando en páginas de una belleza malsana.

Desde la Introducción, Pizarnik logra nuestro reverencial silencio:

"La perversión sexual y la demencia de la condesa Báthory son tan evidentes que Valentine Penrose se desentiende de ellas para concentrarse exclusivamente en la belleza convulsiva del personaje.

No es fácil mostrar esta suerte de belleza. Valentine Penrose, sin embargo, lo ha logrado, pues juega admirablemente con los valores estéticos de esta tenebrosa historia. Inscribe el reino subterráneo de Erzsébet Báthory en la sala de torturas de su castillo medieval: allí la siniestra hermosura de las criaturas nocturnas se resume en una silenciosa palidez legendaria, de ojos dementes, de cabellos del color suntuoso de los cuervos.

Un conocido filósofo incluye los gritos en la categoría del silencio. Gritos, jadeos, imprecaciones, forman una "sustancia silenciosa". La de este subsuelo es maléfica. Sentada en su trono, la condesa mira torturar y oye gritar. Sus viejas y horribles sirvientas son figuras silenciosas que traen fuego, cuchillos, agujas, atizadores; que torturan muchachas, que luego entierran. Como el atizador o los cuchillos, esas viejas son instrumentos de una posesión. Esta sombría ceremonia tiene una sola espectadora silenciosa."


domingo, 28 de agosto de 2011

Sartor Resartus

de Thomas Carlyle

Esta obra, todo el mundo lo sabrá, es un artefacto estrictamente literario. Y además magnífico. Su motor es la ironía en grado sumo.

Glosa de un libro y autor inexistentes, ("El Vestido, su origen e influencia", de Diog. Teufelsdröckh)  finalmente nos habla de los hombres, las naciones, la ciencia y las costumbres con poderosa ironía, erudición y sobretodo con una utilización pirotécnica del lenguaje.

"¿cómo sin el Vestido podríamos poseer el órgano principal, el asiento del alma y la verdadera glándula pineal del Cuerpo Social, el BOLSILLO?" (pág. 98)

Ralph Waldo Emerson escribió en el prefacio de la edición americana: 
"Ha sido capricho del autor exponer las más graves especulaciones sobre los asuntos más graves con un estilo burlón y pintoresco."

La erudición de Carlyle resulta una herramienta muy poderosa que no deja ningún campo sin roturar, sea la ciencia, la religión, la política, el arte o la moral.
Hasta los míseros Mandiles tienen un epígrafe en la obra. Y allí se refieren hechos históricos y reflexiones filosóficas que aúpan esta prenda hasta equipararlo con el vellocino de oro:
"¿qué otra cosa es vuestra Institución Militar y Policial, valorada en incalculables millones, sino un enorme Mandil escarlata ceñido de hierro, con el que trabaja la Sociedad, para protegerse de la suciedad y las chispas del yunque de esta fragua del Diablo que es el mundo?" (pág. 70)

A pesar de la nomenclatura y topología utilizada, hubo artículos de prensa en la época que lo consideraron un verdadero Tratado y no una obra de ficción: 
El profesor Teufeldsdröckh (Hijodedios Estiercoldeldiablo) vive en el ático de la casa más alta de la Wahngasse (Calle del Delirio), el gobierno de Weissnichtwo es "Nosesabedonde" y el señor Herr Hofrath Heuschrecke se traduce como "Señor Consejero Saltamontes".

"Resulta notable que, pese a su título y diploma de ´Profesor de Cosas en General´, nunca hubiera impartido ningún curso, tal vez porque nunca le hubiese incitado a hacerlo ninguna petición o sugerencia pública. Según todos los indicios, el ilustrado gobierno de Weissnichtwo (Nosesabedonde), al fundar su Nueva Universidad, creyó haber hecho suficiente con crearla en unos tiempos como los nuestros. Que se dictaran conferencias reales y se impartieran clases públicas sobre la "Ciencia de las cosas en general", se consideró sin duda prematuro." (pág 38)

"Teufeldsdröckh parece haber frecuentado poco la buena sociedad, o, acaso, ha olvidado casi todo lo que vio. Habla con una extraña franqueza y llama a muchas cosas por el mero nombre del diccionario." (pág. 50)


"No obstante, podemos recomendar tranquilamente la Obra a los Pensadores de esta nación, especie de la que, según se cree firmemente, siguen existiendo individuos vivos." (pág. 51)

Borges consideraba este libro de Carlyle, "su obra más volcánica y trabajada por la desolación".

sábado, 27 de agosto de 2011

Misfits

Aquí tenemos un ejemplo de cómo es posible realizar una brillante serie (¡y de superhéroes nada menos!) con un presupuesto mínimo pero desbordante de ideas. Con unos personajes cargados de problemas reconocibles y unos diálogos frescos  y ¡chispeantes!.  Serie creada por el canal británico E4 y emitida por la cadena MTV.

Un grupo de jóvenes problemáticos acuden a un Centro Cívico para realizar los Servicios a la Comunidad a los que han sido condenados. Se produce una extraña tormenta eléctrica que hace que cada uno desarrolle un superpoder.
Bueno, hasta aquí casi normal.

Lo original es que dicho superpoder está relacionado con una característica muy importante de su personalidad: quien es tímido, insignificante, anodino socialmente, recibe el poder de ser invisible. Aquella que busca dominar a los demás mediante el sexo y la seducción, recibe el poder de que sólo con tocarla se volverán locos e intentarán follársela como sea. El educador social que los atiende con forzada comprensión, guarda un sustrato violento e intolerante; justo el que resulta potenciado, convirtiéndose en un peligroso asesino. Etc.



El tono de la serie no es ni mucho menos épico o aventurero. Los efectos especiales brillan por su ausencia. Quien los eche de menos no sabe de qué va la serie. Es sobretodo un drama. E incluso un drama social de los muchos y buenos que nos regala el cine y la televisión británicos. El haber matado al educador social -aunque fuese en defensa propia- y haber escondido su cadáver ofrece una segunda línea de suspense o thriller que los enfrenta a la dirección del Centro.
A lo largo de los 6 episodios de la primera temporada y de los 7 de la segunda tengo que decir que las tramas y los personajes (nuevos con nuevos superpoderes) se van enriqueciendo notablemente, aumentando -si cabe- el interés de la serie. 

Como superhéroes son el reflejo de la juventud del siglo XXI: egoístas, problemáticos, malhablados, desideologizados, enfrentados a las normas y al mundo de los adultos pero con un gran sentido de pertenencia al grupo.

 La serie se circunscribe a su mundo inmediato: El Centro Cívico, sus encargados, sus familiares. Como tal su uniforme de superhéroes es la propia funda naranja que deben vestir durante el servicio.

Uno de los personajes principales es el de Nathan Young, engreido, nihilista, lenguaraz, líder no-líder. La interpretación de Robert Sheehan le aporta todo el carisma necesario. No descubre su poder hasta el final de la primera temporada. También brilla Iwan Rheon como Simon, aquel a quien todos ignoran e incluso sospechan que no tiene el poder de ser invisible. Se muestra como el más inteligente tomando decisiones cruciales.

La serie se ha emitido en la MTV y desde sus primeros capítulos hasta el cierre de la segunda temporada no ha hecho más que crecer en número de espectadores y en estimación de los aficionados, ganándose la renovación. La tercera temporada está prevista para otoño ´11.

Al salir del Infierno

de John Franklin Bardin

Bardin es autor de tres novelas donde el crimen y el desasosiego alcanzan cotas pocas veces visitadas. Ésta es la tercera. Las otras dos son El percherón mortal y El final de Philip Banter.

 

Ellen sale del psiquiátrico después de dos años. Se presenta ante sí el reto de volver al mundo, retomar su matrimonio y los ensayos, pues es concertista. Mientras tanto ha de afrontar el esfuerzo constante del delicado equilibrio, el excesivo peso de cada palabra o cada gesto, la sospecha de que la realidad se le escapa como agua entre los dedos.

Hasta que aparece de nuevo Jim, una aventura de juventud, al que en su neurosis creía haber matado. Pero ya no está segura de nada. Salen de nuevo una noche. Se despierta, está en un hotel, no recuerda nada. Pero Jim, ahora sí, yace muerto en el suelo de la habitación.

Esta claustrofóbica novela es, de las tres, la más densa, la menos narrativa, estancada como está dentro de una mente confusa y vertiginosa. Sus líneas están dotadas de una intensidad emocional morbosa. En la mayor parte de sus páginas transitamos por la pesadilla. El espacio y el tiempo van y vienen. En muchos momentos la oscuridad cobra vida y se convierte en una puerta astral por donde transita la mente atormentada de Ellen:

"Mediante un voluntarioso esfuerzo abrió los ojos, para dejar que su consciencia avanzase por el mundo en sombras de su habitación. (...) Esa oscuridad, esa terrible negrura formaba parte de su sueño, y ella lo sabía. La oscuridad reinante en la habitación era distinta. (...) esa oscuridad pertenecía a un noche, una noche muchísimo tiempo atrás, y a otra noche anterior... "(pág190)


Bardin crea un revoltijo muy convincente entre una infancia  aterradora y traumática, un joven llamado Jimmy y una cancioncilla popular El Moscardón, que atraviesa como un leit motiv toda la novela: La canción aparece en varias situaciones dramáticas. Pero sobretodo como metáfora, la que representa ese moscardón que, en forma de música, recuerdos y neurosis amenaza constantemente con quebrantar su identidad.
De hecho el título original de la novela es "Devil take the Blue-Tail Flay", algo así como El demonio toca El Moscardón.

Por otro lado, la música no es simplemente el oficio de Ellen; sino el idioma con el que capta la realidad. Hay dos momentos magistralmente narrados. Uno cuando Ellen siente que está recuperada y comienza una aventura muy estimulante (aunque a la postre fatal):

"Mantuvo los ojos cerrados, temerosa de abrirlos, al tiempo que se iba sintiendo más y más ligera, hasta parecerle que carecía de peso, de sustancia, que se había transformado en pura esencia, que no era sino una abstracción. (...) supo qué le había ocurrido: se había transformado en música.
Sí, se había convertido en un sonido majestuoso, en una estructura en continuo movimiento. (pág 137)

En otro momento la música es la antesala del terror:
"Fue la primera vez que oyó aquella música, aquel extraño murmullo, aunque entonces no le dio miedo porque ignoraba su significado. Oyó los acordes quebrados, sintió una mano sobre el hombro y vio la cara..."  (pág. 207)
El último tercio de la novela es magistral y espeluznante. Asistimos a la recaída de Ellen en directo, desde su punto de vista.
"Vio la mano, los dedos largos, blancos, terminados en forma de espátula, el anillo con una piedra de color muy oscuro, una piedra que al mirarla revelaba las honduras de la noche, el remolino de negrura, el vacío del abismo." (pág.204)

Y en esa oscuridad esta todo, el terror más visceral, las pesadillas más terribles, el acceso a los momentos donde ella misma se convierte en espectadora de su yo roto.

"Se dió cuenta de que había sido arrojada al pasado, a un periodo desconocido de su propia infancia, que era muy pequeña y estaba asombrada,  despierta en medio de la oscuridad, y sin otra cosa que mirar salvo las tinieblas, sin otra cosa que oir  aparte los ruidos inexplorados que había oído cerca de su cuna". (pág. 219)