La película sobre La Odisea, de Christopher Nolan, ha puesto de actualidad un misterio histórico poco esclarecido, el de ´Los Pueblos del Mar´. Y eso siempre es bienvenido.
Entre los siglos XIII y XII a.C., en el Mediterráneo oriental, existía una amplio sistema de reinos conectados por fluidas redes comerciales que les habían procurado un inmenso desarrollo económico y cultural. Pero todo eso cambió en torno a 1200 a.C., un periodo marcado por una profunda crisis política y económica en el Egeo, el Mediterráneo oriental, Anatolia y Mesopotamia. En el lapso de unas pocas décadas se derrumbó Hattusa, capital de los hititas, cayeron Ugarit, Alepo y Biblos, ardieron los palacios micénicos y Troya fue arrasada. Solo Egipto resistió convirtiéndose en el dique de contención de esta debacle.
Durante mucho tiempo se creyó que las incursiones de estos pueblos fueron la principal causa del colapso de la Edad del Bronce, tal y como Nolan recoge en su película; pero esta teoría ha perdido fuerza con el paso de los años. Hoy en día mas bien se tiende a pensar que el colapso fue consecuencia de una tormenta perfecta en la que coincidieron terremotos, sequías, rebeliones y el hundimiento de distintos sistemas políticos y comerciales. Hay indicios paleoclimáticos de esa época que apuntan a una sequía prolongada que socavó el excedente agrícola, los intercambios comerciales y los ingresos del Estado. Megan Daniels, profesora de Cultura Material de la Antigua Grecia en la Universidad de Columbia Británica, sostiene que los Pueblos del Mar fueron al mismo tiempo una consecuencia y uno de los factores que contribuyeron a aquella crisis.
La denominación de Pueblos del Mar fue acuñada en el siglo XIX por el egiptólogo francés Emmanuel de Rougé para describir esas décadas de colapso y destrucción. A finales del siglo XIII o principios del XII a.C., en las aguas que hoy bañan la costa mediterránea desde de Turquía a Egipto, llegando hasta la costa este de Libia y, sobre ella, a Grecia, existía un amplio sistema de reinos interconectados muy prósperos, como los reinos minoico-micénicos en el Egeo, el imperio Hitita en la actual península de Anatolia, el gran reino de Egipto al sur, Ugarit y Canaan en el Levante mediterráneo y Asiria al este, en Mesopotamia. Sus pujantes ciudades fueron arrasadas en torno a 1200 a.C. cambiando la Historia y el mundo.
Las excavaciones y dataciones con carbono 14 permiten verificar que en efecto hubo una destrucción general por fuego y saqueo en el arco oriental mediterráneo y en un plazo corto en el tiempo. Esta política de tierra quemada podía ser por el acceso a alimentos y recursos, pero no por asentamiento, ya que la destrucción eliminaba toda opción de supervivencia a largo plazo en la zona, lo que les empujaría a seguir atacando una y otra vez hasta agotarse. Los Pueblos del Mar, siguiendo esta línea, serían pues una difusa y accidental amalgama de grupos humanos que, como un efecto dominó, se empujaban unos a otros sin pausa, constituyendo un círculo vicioso de muerte y destrucción.

















