sábado, 5 de junio de 2021

LAGO NEGRO de TUS OJOS - de Guillem López




Guillem López vuelve a demostrarnos que está muy capacitado para ofrecernos obras sorprendentes y sumamente inquietantes, dentro de la fantasía y la ciencia ficción. En este caso no se arredra al penetrar en el terror cósmico que alumbrara el maestro Lovecraft. Además no nos entrega una novela al uso, sino que la narración adopta el formato de la descripción de un cómic disparatado y perturbador; dibujado por un ser quebrantado, que se ha asomado a la oscuridad de su mente y al de una extraña laguna.

El arranque de la novela ya es de por sí intrigante: Tras un inexplicable fenómeno conocido como «El Incidente» han brotado sobre la faz de la Tierra más de cien lagunas misteriosas, entre las cuales la mayor se encuentra en el pueblo valenciano de El Clot. Aunque los instrumentos dicen que tiene una profundidad uniforme de sesenta centímetros, a través de la superficie se entrevén estrellas y planetas como si se tratase de un portal a mundos lejanos. Contemplarlo es a la vez hermoso y sobrecogedor. Quien se zabulle allí desaparece para siempre. La existencia de la laguna es un enigma gigantesco repleto de misterios y paradojas. La situación hace que sobre esta población se propaguen dos plagas, la de los turistas que anhelan asomarse a la laguna y la de todo tipo de bichos, moscas y mosquitos que llegan a oscurecer el aire.



Hasta allí llega Carla Babiloni, una periodista que se crio en El Clot, pero acabó huyendo tras una tragedia familiar. Ahora vuelve para llevar a cabo un reportaje sobre la laguna e investigar la desaparición de una actriz de renombre. La historia de Carla es un ajuste de cuentas con el pasado y también un viaje hacia la destrucción. Allí no sólo deberá enfrentarse a policías corruptos, a una agencia de seguridad mundial y a fanáticos sectarios; también a sus propios miedos y temores acechados por funestas profecías.
"¿Para qué ha vuelto, realmente? ¿Para encerrarse entre cuatro paredes? Ahora lo sé. Ya lo he descubierto. Pensamos la vida como una línea temporal en la que irrumpen los acontecimientos, pero eso no es del todo cierto. Hay cosas que te persiguen, puertas que no se cierran de ninguna manera. Al final resulta que vivimos huyendo, como en una pesadilla de esas en las que corres pero no avanzas hasta que mueres y despiertas y te libras del sufrimiento. Hay que verlo así. Mi psiquiatra odia esa metáfora. pág. 67
Aunque la protagonista es Carla, la historia está narrada por Bernat, un antiguo novio que ahora ejerce de exterminador y es un asiduo del psiquiatra. Un narrador apasionado por los cómics que, por prescripción psiquiátrica, traslada su percepción de los hechos a viñetas que luego nos relata. La narración se convierte así en algo visceral y caótico, donde caben tanto hechos como delirios, reflejo cierto de su propia mente. Se puede decir que el dibujante/narrador no sabe dilucidar si los eventos que ilustra son verdad o ficción, llegando a verse a sí mismo desde fuera.
"A partir de aquí, en los dibujos, la perspectiva viaja fuera. Mi psiquiatra dice que es una manera de proyectar el trauma, algo así como una evasión. En cierta manera, fui testigo de lo que les pasó a Bernat y a Carla. De lo que supongo que les pasó porque, al fin y al cabo, incluso la memoria es una ficción, como mis dibujos, y no sé en qué parte establecer una frontera entre lo real y lo que mi mente -presa de ansiedad y víctima de una droga desconocida- añadió al relato de la sucedido." pág. 111
No encontraremos en Bernat un narrador fiable. La verosimilitud de su relato es tan frágil como su mente, llegando a admitir que muchas veces dibujó escenas que no presenció...lo cual no quita que ocurrieran de verdad.
"Me convertí en un hado del destino, una fuerza de la naturaleza que se oponía a otra fuerza mayor: la vida y sus consecuencias. En El Clot tenemos un exceso de vida. la otra vida: la que molesta y no te deja echar la siesta, la que no queremos ver en nuestra sopa. La laguna atrae a los insectos de kilómetros a la redonda. Nadie sabe por qué. Yo tengo una teoría, pero no la voy a explicar ahora porque no viene a cuento. La cuestión es que nos convertimos en parte de una narrativa superior; algo que no podemos comprender nos ha elegido para un propósito también incomprensible. De alguna forma, al dibujar aquellos insectos retrataba a mis vecinos y amigos y sus problemas cotidianos. Tengo una maleta llena de libretas y cuartillas con dibujos. Son una crónica vecinal, un diario en el que la realidad se camufla de ficción. Quizá algún día me decida a publicarlo. Lo que quiero decir es que, a veces, dibujaba escenas que no presencié, con personajes verídicos y que, quizá, así, de alguna forma se convirtieron en reales. Creo que, al dibujarlas, hice verdad muchas de las cosas que pasaron." pág. 25
De este modo Bernat acaba por centrar el interés de la novela y no por nada es el exterminador del pueblo. "Abrí la puerta y fumigué. Mátalos a todos, dijo Carla, a todos.". Él es quien limpia insectos y excrecencias para intentar dilucidar lo que hay detrás; pero lo que encuentra es tan ominoso que no puede relatarlo con palabras. Por eso utiliza las viñetas como pequeñas ventanas por donde atisbar algo que no sabe qué es, si el horror cósmico que acecha a través de la laguna o el pozo de su mente que se desintegra. La trama se adentra por terrenos insólitos terminando por sumergirse en un horror innominado. Aunque para Bernat “el auténtico horror —suyo, mío y de todos— es descubrir que estás lleno de oscuridad”.


Bernat también es el nexo entre los distintos planos que explora la novela. En el más superficial encontramos la realidad cotidiana del pueblo, una madriguera llena de envidias y codicia: "De alguna forma, al dibujar aquellos insectos retrataba a mis vecinos y amigos y sus problemas cotidianos"; para seguir con el dolor que traspasa algunas vidas (la de Carla, la de Bernat o la de Martina, la mujer ucraniana que acudió a El Clot porque quiere unirse a su hermana "al otro lado, donde hay paz"). Mientras que el plano más profundo es un magma caótico y fragmentario donde se mezclan engendros primordiales convocados por fanáticos creyentes con los propios demonios que arrastran a Bernat a las simas de la locura. Guillen logra aquí capítulos memorables, creando una simbiosis entre el caos mental de Bernat y la percepción del lector. Para conseguirlo no duda en jugar con formatos y tipografías, rompiendo los párrafos y superponiéndolos hasta hacer que el texto manifieste toda la tensión emocional del narrador.
"Es parte de mi trabajo: enfrentarme a los engendros informes que habitan bajo la cama. Los monstruos de nuestro prójimo. Los míos. A veces pienso si los pecados de uno de los nuestros son los pecados de todos; si permanece en la memoria colectiva la cicatriz que deja la maldad y ejerce como lastre que nos hunde. Náufragos de la vida por el plomo de los errores ajenos". pág. 68
Una de las páginas de la novela
La obra, como se ve, es rica en metáforas y símbolos más allá de identificar a los turistas con los mosquitos. Los personajes luchan contra traumas, vacíos existenciales y un arraigado sentimiento de culpa, mientras son amenazados por sociedades secretas adoradoras de deidades primordiales.

Obra muy original, de prosa potente y fresca, consigue una ambientación extraordinaria que nos traslada a un mundo que parece caducar; mientras el misterio va creciendo hasta adquirir los tintes de una pesadilla lovecraftiana. 







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Guillem López (Castelló, 1975) es autor de Challenger (Ed. Aristas Martínez, 2015), en la que retrata una multitud de universos que se entrecruzan la mañana en que tuvo lugar el accidente del transbordador espacial del mismo nombre. La polilla en la casa del humo (Ed. Aristas Martínez, 2016) y Arañas de Marte (Ed. Valdemar, 2017), donde dibuja un drama familiar con el telón de fondo del funcionamiento cuántico del cerebro humano, un viaje desgarrador al abismo de lo probable y al horror ante la revelación de que vivimos una mentira y no somos más que una sombra en el muro del tiempo. 

sábado, 29 de mayo de 2021

TIEMPO de VENDIMIA - de Luis Landero



  

Tengo un cuaderno nuevo y no sé
en qué gastarlo. 
Es invierno, 
ya ha oscurecido, hace mucho frío y afuera 
resuena el temporal. 
Yo me he arrimado a este cuaderno 
como el mendigo 
al calorcillo de la lumbre. 
Por el momento no sé qué escribir, es cierto, 
pero eso importa poco. 
Cuando uno no sabe qué escribir, 
cuando la imaginación flaquea, 
cuando el alma se apaga y se embrutecen 
los sentidos, 
y cuando aun así uno siente la necesidad de escribir, 
siempre queda la posibilidad de abandonarse a los recuerdos. 
En nuestro pasado está todo 
cuanto necesitamos para encender 
el fuego de la inspiración. 
Hasta la fantasía tiene su casa en la memoria. 

No escribas lo que sientes, escribe 
lo que recuerdas y dirás la verdad, 
como decía no recuerdo quién. 
Así que no hay más que salir 
a pasear por el bosque del tiempo ya vivido, 
sin otro rumbo que el azar. 

No buscas nada, 
no vas a ningún sitio. 
Y sin embargo de vez en cuando encuentras una seta, 
un lazo del pelo, un nido de perdiz. 
Una moneda de oro. 
 
                                Todo, 
todo está en el fardo de la vida. 
                                 Recojamos, pues, 
nuestros propios despojos 
como el mejor botín ganado en buena guerra.








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Con estas líneas comienza el libro El huerto de Emerson, retazos de unas memorias muy particulares que comenzaron con El balcón de Invierno. Luis Landero (Alburquerque, Badajoz 1948) es un novelista esencial de la literatura contemporánea española con obras tan notables como Juegos de la edad tardía (1989), El mágico aprendiz (1998), Retrato de un hombre inmaduro (2010) o Lluvia fina (2019). En sus novelas aparecemos todos nosotros, antihéroes del cada día; personajes que no nos cuesta imaginar cruzando cualquier calle por la que pasamos a diario. Landero nos atrapa con la sencillez de lo cotidiano, con la verosimilitud de las vivencias que expone y con un manejo muy particular de la representación del tiempo; entre elipsis, vueltas al pasado y anuncios del futuro.
Sin olvidar la omnipresencia en todos sus libros del acto de narrar, bien a través de reflexiones o de personajes (escritores fallidos o amantes de la literatura) que introducen constantemente una reflexión metatextual acerca del hecho de narrar.

lunes, 24 de mayo de 2021

LA SERPIENTE




















Corren los años 70 y el sendero hippie que recorre el sur de Asia bulle de jóvenes buscando nuevas experiencias. Decenas de ellos encontrarán la muerte justo cuando pensaban que habían encontrado un valedor. Estos miles de jóvenes iban buscando una nueva forma de vivir y una nueva espiritualidad pero se encontraron con Charles Sobhraj, un asesino en serie que, con la excusa de ayudarles, les robaba y asesinaba.

Los 8 episodios de esta conseguida miniserie revelan la extraña psicología de este asesino y su modus operandi entre 1974 y 1975, cuando asesinó a 12 personas, aunque las estimaciones elevan este número a más de 30. Sobhraj se acercaba a los incautos viajeros ofreciéndoles ayuda desinteresada e incluso alojamiento para ganarse su confianza. Después les drogaba, desvalijaba (cheques de viaje, joyas, pasaportes) y asesinaba, deshaciéndose de sus cuerpos. 


Sobhraj contaba con la ayuda de una novia y cómplice de nacionalidad canadiense, Marie-Andrée Leclerc (Jenna Coleman), que le ayudaba a que todo pareciese normal. Primero les vertían un producto en las bebidas que les provocaba fiebre y diarreas. Posteriormente y con la excusa de ayudarles, les seguían dando esta "medicina" hasta que estaban seguros de poder quedarse con todo lo que tenían de valor. Algunas de sus víctimas estuvieron secuestrados y medio inconscientes varios días e incluso semanas. Finalmente los asesinaban, quemando sus cuerpos en la selva o abandonándolos en el mar.

Sobhraj usaba sobre todo dos tapaderas, la de corredor de joyas y la de narcotraficante; esto le obligaba a moverse continuamente por todo el sur de Asia: India, Tailandia, Nepal, Turquía e Irán. Haciendo uso de los pasaportes de los asesinados (cambiando simplemente la foto), logró evadir los controles internacionales sin dejar rastro. Por esta forma de escabullirse se le llegó a conocer como "la serpiente"; pero también recibió el apelativo de "el asesino del bikini", al aparecer así las dos primeras víctimas que se le adjudicaron. La primera fue una joven procedente de Seattle cuyo cadáver apareció con este bañador. La siguiente fue un joven judío, Vitali Hakim, cuyo cuerpo quemado fue encontrado cerca de una carretera. Posteriormente la novia francesa de Hakim, Charmayne Carrou, llegó a Tailandia para investigar la desaparición de su novio, en un momento en que Sobhraj había captado a una pareja holandesa en Hong Kong y los había invitado a su casa en Tailandia. Los cuerpos de esta pareja holandesa fueron encontrados estrangulados y quemados el 16 de diciembre de 1975 y poco después apareció el cadáver de Carrou; estaba ahogada y vestía un bikini con flores como la primera víctima.  


El desinterés de la autoridades, la falta de medios forenses para investigar, la cantidad de jóvenes viajando por ciudades y drogas facilitó la impunidad de este criminal. De hecho la serie abre con un Charles Sobhraj (Tahar Rahim) respondiendo a una entrevista televisiva en los años noventa, tras ser detenido, juzgado y absuelto en Paris. Pausado y desafiante niega a la periodista toda participación en los delitos de que le acusan. Los siguientes capítulos desgranan su historia cuyo centro de operaciones era Bangkok. Para ello la serie realiza numerosos saltos temporales en donde se nos da cuenta de cómo conoció a su novia, cómo se produjeron los distintos encuentros y asesinatos o cómo huyó de la casa de su madre porque, para él, vivir allí era una humillación.

Este es uno de los puntos más interesantes de la historia. Las motivaciones y compleja personalidad de este tipo que quería vengarse de un mundo que, según él, le rechazaba por ser mestizo. Era hijo de un comerciante indio casado con una de sus empleadas vietnamitas. La negativa de su padre a reconocerle le causó un profundo resentimiento y se lanzó a buscarse la vida, engañando y apropiándose de todo cuanto podía. Hay pruebas de que Charles Sobhraj hablaba fluidamente varios idiomas, lo cual le era muy útil tanto para captar a sus víctimas como para asumir sus identidades al viajar con los pasaportes robados. 
Billy Howle como Herman Knippenberg

Pero el punto central de la serie es la incansable lucha que mantiene contra él un funcionario de la embajada holandesa, Herman Knippenberg (Billy Howle). Este joven diplomático y su esposa, Angela Kane (Ellie Bamber), documentaron hasta la extenuación todos los movimientos y fechorías de Sobhraj ayudados por una pareja de franceses, Nadine y Remi Gires, vecinos del criminal en Bangkok.

El diplomático holandés de servicio en Tailandia localizó a los asesinos en 1975, después de que éstos mataran a dos viajeros holandeses y quemaran sus cadáveres. Sorprendentemente Knippenberg tuvo que enfrentarse a su propio jefe, el cónsul, para poder continuar sus pesquisas, incluso cuando afectaban a ciudadanos holandeses. En la serie se hace patente el enorme valor cívico que tiene el compromiso con la justicia de un funcionario civil. Otro cualquiera hubiese evitado todo el cúmulo de molestias a las que se enfrentó. En 2004, tras más de 30 años investigando y recabando datos, declaró: "No podía olvidarlo, era como tener malaria. Cada dos años más o menos ocurría algo que me hacía volver al caso". Finalmente, tras varias condenas y huidas de la cárcel, Sobhraj fue condenado y encarcelado de por vida en una prisión nepalí.

Por momentos la impunidad de Sobhraj parece increíble. Las fiestas y cócteles a los que invitaba a sus víctimas, eran propicios para verter en sus bebidas los venenos con que enfermaban, colocándolos así en una situación de dependencia. También la facilidad con que manipulan los pasaportes. Pero sobre todo es la personalidad de Sobhraj, su carisma y don de gentes, su frialdad para afrontar cualquier situación por comprometida que fuera, su habilidad para usar la corrupción policial en su beneficio lo que le facilitaba salir indemne. "Siempre que pueda hablar con la gente, puedo manipularlos", confesó en una entrevista con Richard Neville. Aunque fue detenido varias veces siempre acabó escapando de la justicia.

Charles Sobhraj arrestado


Su fin comienza en 1976 cuando intenta drogar a un grupo de estudiantes franceses que viajaban en un autobús en Nueva Delhi. Los jóvenes se percataron de sus intenciones, lograron avisar a la policía y fue capturado. Pasó varios años en la cárcel, pero escapó tras organizar una fiesta de cumpleaños a la que invitó a guardias y prisioneros. Logró poner sedantes en dulces y bebidas, dejando inconsciente a todo el personal excepto a él mismo y otros cuatro fugitivos. 

La serie escrita por los guionistas Richard Warlow y Toby Finlayes pormenoriza los encuentros y desmanes de estos renacidos Bonnie and Clyde mezclando diversas líneas temporales, lo que convierte la narración casi en un expediente judicial. El que logró reunir Herman Knippenberg, sin cuyo esfuerzo y sacrificio habría quedado ignorado: "Se había salido con la suya durante tanto tiempo que se creía invencible. Personalmente, creo que pudo haber matado a muchos más. Dentro de su apartamento de Bangkok encontramos una pila de pasaportes y permisos de conducir," declaró el diplomático.

lunes, 17 de mayo de 2021

EL LAGARTO NEGRO - de Edogawa Rampo



Esta novela tiene el regusto del folletín y de esas aventuras publicadas por capítulos (como lo fue ella misma) en las que se suceden situaciones extremas que enganchan al lector hasta la nueva entrega. También tiene ese sabor pulp y bizarro que proporcionan los giros imposibles, la maestría para el disfraz que ostentan los protagonistas y las maquinaciones y huidas tan audaces como inverosímiles. Pero de lo que no cabe duda es que se trata de una lectura tremendamente entretenida, con ese punto entre pervertido y siniestro que aporta una malvada de lujo, la señora Midorikawa, la hermosísima jefa del hampa en la ciudad Imperial.

El Lagarto Negro fue publicada en el año 1934 y comparte con las obras de Conan Doyle y de Edgar Alan Poe la creación de un detective imbatible por su arrojo y aguda inteligencia, el detective Kogorō Akechi. La archienemiga en este caso será la astuta y despiadada madame Midorikawa, líder criminal conocida como el Lagarto Negro, por el espectacular tatuaje que luce en su brazo. Esta perversa y hermosa mujer tiene la obsesión enfermiza de coleccionar los objetos más hermosos del planeta y un importante joyero de Osaka posee dos que le interesan sobremanera, el mayor diamante de Japón, la Estrella de Egipto, y una joven hija angelical.
"Lo que yo busco no es su dinero. Lo que yo deseo es reunir todas las cosas bellas de este mundo. Joyas, obras de arte, personas hermosas...
-¿Cómo? ¿Personas también?
-Sí. Una persona bella es superior a cualquier obra de arte."
Para enfrentarse a semejante reto el joyero ha contratado al famoso detective Kogorō Akechi, y es que la propia madame Midorikawa le ha avisado de sus intenciones; lo que da al enfrentamiento ese carácter de juego que a Holmes tanto excitaba. "Comienza la partida" solía decir cuando atisbaba un misterio a la altura de su intelecto.
"He sido yo quien lo ha puesto sobre aviso. Yo, ¿sabes, Jun-chan? no soy tan cobarde como para atacar por sorpresa. Jamás he robado sin avisar antes. Advierto a mis víctimas, como debe ser; dejo que se prevengan convenientemente y así nos batimos en igualdad de condiciones. Si no, para mí no tiene el menor interés. De hecho, más que el objeto sustraído, lo que vale la pena es el combate.
-Entonces ¿también los ha avisado esta vez?
-Sí. Les puse sobre aviso en Osaka... ¡Oh, sólo de pensarlo me retumba el corazón! Kogoro Akeshi será un digno contrincante. Me divierte mucho imaginar que voy a librar con él esta batalla singular." pág. 28
Aunque más que al detective victoriano, esta partida recuerda a las andanzas de Arsenio Lupin, por el carácter insólito y espectacular de muchas acciones, el gusto por el disfraz de ambos contendientes y lo rocambolesco de sus aventuras. Por ejemplo cómo logró el Lagarto Negro raptar a la joven cuando toda la casa estaba rodeada de vigilantes y el propio Akechi custodiaba el dormitorio desde la sala contigua. O dónde logró esconderse Akechi en el barco de madame Midorikawa cuando sus esbirros removieron cada rincón y sentina sin encontrarlo.

 


La acción siempre es trepidante y la trama se convierte en una persecución constante trufada por todo tipo de artimañas. La novela se desarrolla en cuatro escenarios donde se producen escaramuzas y victorias parciales que rápidamente son enjugadas. El primero es un hotel de lujo donde Midorikawa logra raptar a la joven que al poco tiempo es rescatada por Akechi; el segundo es la mansión del joyero, el tercero es el barco donde Midorikawa traslada en secreto su botín y el último es la mismísima boca del lobo, la guarida de El Lagarto Negro, sede de su Museo del Terror. En todos y cada uno de ellos Akechi y Midorikawa ponen en juego su intrepidez y lógica detectivesca.

El carácter aventurero de la obra hace que nos bebamos las páginas como un refresco y volvamos a sentirnos como unos adolescentes siguiendo los lances de este entretenidísimo duelo. Porque en cada celada que se tienden lo que sale a relucir es la admiración y fascinación mutua que se profesan. Hasta se llegan a retar de forma temeraria, haciendo apuestas sobre quién de ellos ganará. La naturaleza aventurera del relato se subraya cuando el narrador se hace presente para llamar la atención del lector sobre algún asunto y así ganarse su complicidad.
"Estimados lectores, graben en su memoria las palabras de Akechi ¿podrá el famoso detective mantener su promesa? ¿No será de nuevo derrotado? Porque, si tal cosa llegara a suceder, no tendría otra salida que sacrificar su profesión."
Si la acción vibrante y las constantes argucias nos llevan en volandas por las páginas, el libro cuenta además con una atmósfera siniestra -la morgue, los clubs, los puertos y las guaridas- digna de las mejores películas de serie negra de los 40. A ello contribuye una pérfida y sensual Midorikawa que en la mayor parte de la novela ocupa el primer plano de la narración.

Edogawa Rampo es el seudónio de Tarō Hirai, quien fue un gran admirador de escritores de misterio occidentales como Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle o Maurice Leblanc. De hecho su seudónimo se corresponde con la transcripción fonética al japonés de su estimado Edgar Allan Poe. Rampo fue el introductor y creador de historias de detectives en Japón y llegó a escribir 67 novelas y 76 relatos que gozaron de gran popularidad. A pesar de que murió en 1965 sus historias siguen reeditándose contantemente y son adaptadas una y otra vez al manga y la televisión. También fue el principal impulsor de la asociación de escritores japoneses de misterio, que, en su honor, creó el premio que lleva su nombre, el más antiguo y prestigioso de su país. 

Hay que recordar que existe otro autor japonés que también quiso emular la figura de Sherlock Holmes. Se trata de Okamoto Kido, (1872-1939), aunque situó a su detective samurai, Hanshichi, en una época remota, al final del período Tokugawa o Edo, entre 1840 y 1860. Kido también dota a su detective de las dotes deductivas de Holmes, pero aprovecha para hacer un retrato fascinante de la vida y costumbres feudales que se daban en la ciudad de Edo. 

Aunque no muy abundante, este recorrido de influencias criminales y detectivescas también se produjo desde Oriente a Occidente, como lo prueban el villano Fu-Manchú creado por Sax Rohmer, cuya primera aparición data de 1913, obteniendo un gran éxito tanto en sus adaptaciones al cine como al cómic. Y por supuesto uno de mis detectives favoritos, el Juez Di escrito por Robert van Gulik, un magistrado sumamente sagaz y educado que ejerce la judicatura en la capital imperial de China en el siglo VII. Van Gulik escribió sus casos basándose en manuscritos donde se relataban hechos criminales y sus actas de investigación.


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EDOGAWA RAMPO, escritor de misterio



Edogawa Rampo (1894-1965) fue el seudónimo de Hirai Taro, creador de la moderna literatura detectivesca y policial japonesa, además de máximo representante del género ero-guro, (erótico-grotesco), relatos con una presencia muy explícita del sexo, la violencia y la muerte planteados como revulsivo contra los tabús y el aburguesamiento de la sociedad. Durante las décadas de 1920 y 1930 Rampo se convirtió en el más popular de los autores de crimen y misterio en Japón.
Tras sufrir la censura durante la guerra (por lo occidentalizado de su obra), se dedicó al estudio y la promoción de la literatura criminal en su país, propiciando la creación de la Asociación de Escritores de Misterio de Japón. También a escribir una serie de novelas detectivescas juveniles pro­tagonizadas por su emblemático investigador Kogoro Akechi y el Club de los Chicos Detectives. Falleció en 1965 dejando tras de sí un prolífico legado literario de historias retorcidas, fas­cinantes y morbosas.

Rampo fue el rey bizarro de los relatos de misterio cuyas fronteras rompió para llevarlos hasta territorios poco frecuentados de terror y perversión. En sus narraciones siempre están presentes el erotismo, lo macabro y lo grotesco, junto a una fantasía muchas veces enfermiza. Su lectura alberga una paradoja. Por un lado son narraciones sencillas y trasnparentes cuya inocencia nos remite a la época inaugural del género detectivesco; pero por otro contienen osadías y tratamientos de lo más moderno, como las perversiones sexuales o la homosexualidad. 
Su estilo es ágil y desenfadado, los giros de sus tramas extremos; la sorpresa y lo insólito asaltan sus páginas como en la mejor novela folletinesca. El carácter osado y pulp de sus obras hizo que se multiplicaran las adaptaciones al manga, el cine y la televisión.
He aquí una referencia de las obras presentes en el mercado español.

LOS CRÍMENES DEL JOROBADO
Editorial QUATERNI, 
Esta novela realmente siniestra te atrapa con su intriga, misterio y crímenes terribles. Se trata de una obra inclasificable ya que en ella encontramos un enigma de cuarto cerrado que, de pronto, se convierte en una mezcla de novela de aventuras y terror habitada por monstruos, piratas y una isla que recuerda a la del doctor Moreau. De hecho el título original es "Koto no Oni" (La isla de los monstruos).
A pesar de haber sido publicada hace cien años no ha perdido ni un ápice de su carácter provocador y sigue siendo una novela terrorífica, sádica y atroz que se desarrolla entre seres deformes y asesinatos inducidos. También resulta muy contemporánea al tratar sin tapujos temas como la homosexualidad.
La novela narra la historia de Minoura Kinnosuke, a quien le es arrebatado el amor de su vida en un brutal asesinato. Ante la incapacidad de la policía para desentrañar el clásico tropo del asesinato en habitación cerrada, Minoura se lanza a resolverlo junto con su amigo Miyamagi Kokichi, detective aficionado, quien también se ve afectado por los asesinatos que están ocurriendo. Juntos darán con la pista de los horrendos planes del Jorobado, cuya pretensión es crear una sociedad de fenómenos repugnantes, enemigos acérrimos de la raza humana.
Su investigación los conducirá de misterio en misterio en un periplo lleno de aventuras y giros inesperados. El propio narrador, muy acostumbrado a hacerse presente en el relato, lo describe así:
"Aunque les parezca increíble a los lectores, toda la serie de acontecimientos que da inicio a mi narración se desarrollaron a lo largo de solo dos meses. Me veo obligado a avisarles de que se encontrarán con asesinatos, amor y comportamientos extraños de una maldad que nadie habría imaginado hasta ahora. Algunos dirán que es una novela de detectives; otros, que es una novela de miedo; y otros, simplemente, que es una novela extraña."
La novela entretiene y fascina siguiendo la estela de unos crímenes atroces, pasiones extremas y villanos de una maldad avasalladora.

EL EXTRAÑO CASO DE LA ISLA PANORAMA
(Editorial SATORI)
En esta novela se aprecian retazos de Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne, y de El jardín de los suplicios, de Octave Mirbeau. También del jardín-museo que Raymond Roussel
 narró en Locus Solus.
La novela nos sumerge en una mente obsesionada por la creación de una utopía ignorando los peligros que entraña; aunque la utopía que guía al protagonista no es de carácter político. Su pertinaz sueño es crear una obra de arte de proporciones colosales fundamentada en la naturaleza, los árboles, las piedras y todo bicho viviente que pulula por la tierra. El narrador mismo nos acerca a esa ambición:
"Igual que los músicos usan sus instrumentos para crear música, los pintores sus lienzos y pinturas o los poetas las palabras, él se serviría del sueño de la naturaleza creada por los dioses, no solo para transformarla a su antojo, sino para dar forma a sus ideales estéticos. En otras palabras, pretendía convertirse en un dios".
Hirosuke Hitomi es un escritor mediocre que vive obsesionado con la idea de crear una gigantesca obra de arte, un paraíso utópico en el que recluirse del mundo. Este sueño lo persigue desde niño aunque carece de la fortuna necesaria para llevarla a cabo; pero cuando fallece un antiguo compañero de universidad inmensamente rico, con el que guarda un inquietante parecido físico, se le presenta una oportunidad. Decide suplantarlo fingiendo una suerte de entierro prematuro a causa de una catalepsia no diagnosticada.
Ya con el control de las finanzas, Hirosuke comienza la realización de su disparatado proyecto en el que se encuentra un escoyo imprevisto, la hermosa viuda de su amigo, Chiyoko, la fruta prohibida de su delirante paraíso.
Panorama no kidan’, es el título original de este relato grotesco, hermoso y perturbador. Nada es lo que parece en Panorama, este paraíso sobrecoge y maravilla al mismo tiempo. La mezcla de misterio, hechos macabros y esa vorágine de escenarios artificiales de la isla Panorama están muy relacionados con la corrupción de la belleza. Las descripciones de los escenarios y trampantojos salidos de la insana imaginación de Hitomi se suceden revelando el mecanismo más tenebroso de la historia, el propio cerebro de Hitomi, que lo sacrificará todo para conseguir su objetivo.
Aunque el relato contiene algunos ingredientes de misterio, se acerca más al género que encumbró a Rampo, el ero-guro nansensu (erótico-grotesco-absurdo). El argumento mezcla los conceptos de muerte y amor con una galopante crisis de identidad para conseguir un relato perturbador.
El estilo de Rampo es ágil, muy colorido y sobre todo eminentemente pictórico: formas, texturas, olores y colores, además de la disposición de los objetos adquieren una importancia capital en la historia. Una de las mejores habilidades de Rampo es crear tensión a través de la ambientación que rodea a sus personajes.
Existe una adaptación al manga llevada a cabo por el magistral Shuehiro Maruo que le llevó a ganar el Premio Osamu Tezuka 2009. Está editado en España por ECC Ediciones en diciembre de 2016.
RELATOS JAPONESES DE MISTERIO E IMAGINACIÓN
(Editorial JAGUAR)
Tras sufrir censura durante la 2ª Guerra Mundial, acusado de una obra occidentalizante, en los años 50 Rampo recopiló sus mejores relatos y los reunió en este volumen, una colección ideal para acercarse al perturbador universo del escritor nipón. 
Entre ellos destaca “La butaca humana”, la extraordinaria historia de un ebanista que se oculta dentro de una butaca para disfrutar del contacto femenino. También “El test psicológico”, donde se percibe el influjo de Crimen y Castigo de Dostievski. Aunque no hay que olvidar relatos tan extraordinarios como "La oruga", "El viajero con el cuadro de las figuras de tela" y "El infierno de los espejos", donde la influencia macabra de Poe prevalece sobre la atracción por el misterio de Rampo.
"La oruga" es un relato negrísimo en el que se mezclan el rechazo y la atracción mórbida por lo monstruoso y lo deforme. De una gran crueldad, resulta aún más terrible por lo que sugiere que por lo que se nos cuenta directamente.
"El viajero con el cuadro de las figuras de tela" es perfecto en la recreación de una  atmósfera onírica e irreal a través de algo tan común como subir a un vagón de tren e iniciar un viaje. 


LA MIRADA PERVERSA
(Editorial SATORI)
Edogawa Rampo además de pionero de los relatos de misterio fue también el exponente máximo del 'ero-guro', transliteración al japonés de la expresión erotic-grotesque; género muy explícito en su fascinación por lo macabro y donde se combina sin complejos la sexualidad más abyecta con el crimen más refinado. La sangre, las parafilias y el fetichismo son de uso corriente en estos textos, llegando a tratar elementos más extremos y subversivos como la desfiguración o la violación.  
El volumen incluye: «El que pasea por el revés del techo», «Pulgarcito baila», «El infierno de los espejos», «Un amor inhumano», «La oruga» y «El hombre que viaja con un cuadro en relieve»Seis historias del más enfermizo y fascinante Rampo, con la base común de la obsesión. El universo que nos descubre Rampo es una pesadilla habitada por personajes deformes y/o extraños fascinados por lo monstruoso y lo bizarro. 
Esta edición de Satori reúne los seis relatos citados, seleccionados y traducidos directamente del japonés por Daniel Aguilar en sus versiones íntegras y sin censura.
Destaca, por supuesto, "La oruga", que también aparece en el anterior volumen; un relato morboso hasta la extenuación. Un veterano de guerra ha quedado horriblemente mutilado y reducido a un tronco sin extremidades que no puede hablar. Su mujer cuida de él pero la relación se torna enfermiza cuando ella descubre que ese amasijo grotesco despierta un extraño deseo sexual que la impulsa a torturarlo. El texto, escrito en 1929, fue el único de Rampo que sufrió la censura militar, seguramente por la identidad del protagonista.
Otro relato que también incluido en el volumen anterior es "El infierno de los espejos", la historia de la obsesión de un hombre por la naturaleza reflectante de los espejos. En su exaltación ordena construir una esfera de dicho material para poder meterse dentro, asunto que nos recuerda al Poe de "Entierro prematuro"; aunque en esta ocasión Rampo se explaya con las posibilidades de los  fenómenos ópticos, las ilusiones y trampantojos. 
"El hombre que viaja con un cuadro en relieve", tiene un tono romántico y gótico. Es una muy curiosa historia de un cuadro que contiene un gran secreto y que recuerda a alguno de los relatos de terror de Henry S. Whitehead.
"El que pasea por el revés del techo" supone el relato detectivesco más clásico, con un protagonista que planea el asesinato perfecto, pero comete un pequeño error. Tiene ecos del Auguste Dupin de su admirado Poe. 
"Pulgarcito baila" también tiene como referente a Poe y su narración "Hop-Frog". Narra la venganza de un enano de circo por todas las vejaciones a las que le sometieron sus compañeros. 
"Un amor inhumano" narra la enfermiza historia de amor de un hombre con una muñeca con la que se encierra en el trastero. La historia cobra un giro cuando su mujer descubre lo que está ocurriendo. 
Los cuentos de Rampo exploran los límites de la psicología y la cordura humana y están poblados por seres deformes, voyeurs asesinos y amores sádicos.

LA BESTIA CIEGA
Editorial SATORI
Moju, título original de la obra, es una de las cumbres del ero-guro; una sucesión de episodios de extremada perversión, sadomasoquismo y delirio solo apta para lectores de estómago fuerte y espíritu desprejuiciado. Cuenta la historia de un asesino en serie invidente obsesionado con el cuerpo femenino, sus formas y texturas. Haciéndose pasar por masajista, secuestra, somete y desmiembra a hermosas mujeres, abandonando después sus cuerpos de formas estrafalarias y con toques de humor negro.
Al principio, se conformará con sofocar sus instintos sexuales, pero el ansia de dominación le llevará a traspasar todas las fronteras imaginables… llegando a rozar el éxtasis con obscenas orgías de sangre que el propio Rampo calificaría de "carnicerías biomórficas". 
El atroz humor negro del relato no consigue disfrazar su ferocidad y su flagrante perversión erótica.
Se trata de una obra que fue editada por primera vez en 1931 pero que, durante la postguerra, Rampo renegó del ero-guro y fue él mismo quien ofreció una versión modificada de este relato para futuras ediciones, eliminando los pasajes más siniestros y de difícil asimilación. Sin embargo, esta edición de Satori mantiene el relato íntegro y original, traduciendo la primera versión. 

LOS CASOS DEL DETECTIVE AKECHI
(Editorial SATORI)
Este volumen es un recopilatorio de las primeras historias del famoso detective creado por Rampo, cuya primera aventura, "El asesinato de la cuesta D", apareció en 1925. Aunque el escritor no parecía muy satisfecho con su creación, enseguida se hizo popular, lo que le impulsó a escribir nuevas aventuras.
En esta colección se nos presentan las tres primeras aventuras de Kogoro Akechi, un detective solitario, residente en una casa de huéspedes (muy típica en la época) y rodeado de libros de misterio. No es raro que el detective se refiera a estos detectives clásicos cuando en los casos hace gala de sus deducciones, siempre sorprendentes y casi irreales. 
El enemigo más usual del detective Akechi es el famoso «Monstruo de las veinte caras» (Kaijin ni-ju menso). El Monstruo de Edogawa es un criminal no violento que roba no porque necesite dinero sino para demostrar lo brillante que es. En sus enfrentamientos ambos se demuestran un gran respeto mutuo. 
En su ánimo de emular a los clásicos, Rampo introduce en los relatos un personaje secundario a semejanza de “Watson”, como contrapunto a las pesquisas de Akechi. Aunque nunca se trata de la misma persona. En cada misterio estos personajes aportan su sentido común, solamente para ser deslumbrados por las increíbles deducciones de Akechi.
En el primer caso "El asesinato de la Cuesta D." Akechi se enfrenta a un asesino que parece haberse esfumado de la escena del crimen, un típico caso de asesinato en habitación cerrada. 
La segunda historia es "El Fantasma" y nos muestra otro de los grandes puntos de conexión entre Conan Doyle y Edogawa Rampo, su fascinación por lo esotérico. Aquí nos presente el caso de un fantasma que atosiga y hace la vida imposible a un empresario de éxito. Aunque evidentemente, todo tiene una explicación lógica a la que se llega con un sorprendente giro argumental. 
El último y más largo relato es "Pulgarcito", uno de los más terribles criminales: un vengativo enano que, despreciado por las mujeres debido a su espantosa deformidad, idea un truculento plan para saciar sus apetitos.

LA BESTIA ENTRE LAS SOMBRAS
Ediciones JAGUAR
Esta novela breve es una de las más interesantes de Rampo por cuanto plantea un un misterio metaliterario narrado en primera persona por un autor de misterio, con autorreferencias a los relatos del propio Ranpo. 
Narra la historia de Shundei Oe, un escritor de historias detectivescas que se ve involucrado en los misteriosos e inquietantes sucesos que le ocurren a Shizuko Oyamada, una lectora y amiga suya, quién se ve acosada por su antiguo amante Ichiro Hirata, también escritor de misterio. 
Ella le refiere las cartas que recibe, donde aparecen detalles tan precisos de su vida cotidiana que la dejan aterrada. El narrador se involucra de tal modo que se vuelve obsesivo, poniendo en marcha una serie de acontecimientos que le hacen cuestionarse sus dotes racionales.
En el primer capítulo el narrador llama la atención sobre dos tipos distintos de historias de detectives. Los que se centran en el análisis de la evidencia física, la identificación de pistas y la deducción de su significado y, por otro lado, los que se centran en la psicología de la mente criminal... El narrador insiste en que es del primer tipo, mientras que su adversario es, por supuesto, del segundo: un escritor cuya identidad real se oculta bajo un seudónimo, y cuya persona real es notablemente esquiva, cuyo tema es una psicopatología peligrosa y que, desde el punto de vista del narrador, parece ser un psicópata peligroso. en su propio derecho.
Un narrador poco fiable nos llevará por una senda llena de trampas hasta un final sorprendente y trágico. 
EL LAGARTO NEGRO
Editorial SALAMANDDRA

Esta novela narra el duelo del detective Akechi con uno de sus más temibles adversarios: la hermosa y pérfida madame Midorikawa, apodada El Lagarto Negro, por el tatuaje que luce en el brazo. Ella supone todo un reto para Akechi porque no sólo le iguala con su aguda inteligencia, sino porque sus motivaciones son distintas de los criminales comunes. No busca el simple beneficio económico, para ella el placer superior es salir victoriosa del reto intelectual que supone llevar a cabo el crimen más imposible. Dada su admiración por Akechi el duelo será de altura. 
Reseña en este blog








Fuentes: artículos de 
Sergio Vera en el Blog Elemental de ElPaís.com,  
* Carolina Pou en la revista digital EcosdeAsia.com