domingo, 14 de octubre de 2012

No es país para viejos

de Cormac McCarthy



Aunque Tommy Lee Jones lo interpretó maravillosamente en la película homónima, el sheriff de la novela desgrana, intercaladas por el libro, una serie de reflexiones que inevitablemente se pierden en la película. La vida, la sociedad y sobretodo la violencia son iluminadas por una mirada sabia que deplora una deriva hacia la brutalidad. El estilo seco y directo de McCarthy en todo su esplendor.


"Esto os parecerá de ignorantes pero para mí lo peor de todo es saber que el único motivo de que aún esté con vida es probablemente que ellos no me tienen ningún respeto. Y eso duele mucho. Mucho. La cosa ha ido más allá de lo que nadie hubiera podido pensar unos años atrás. No hace mucho encontraron un DC-4 en el condado de Presidio. En medio del desierto. Habían llegado una noche y habían improvisado una especie de pista de aterrizaje poniendo hileras de barriles de alquitrán a modo de luces pero no había modo de hacer despegar de allí aquel aparato. Dejaron solo las puras paredes. Solo quedaba el asiento del piloto. Se podía oler la marihuana, no hacía falta perro. Pues bien, el sheriff de allí -no voy a dar su nombre- quería tenderles una emboscada y atraparlos cuando volvieran a por el avión y al final alguien le dijo que no iban a volver. Que nunca habían tenido intención de hacerlo. Cuando el hombre comprendió por fin lo que le estaban diciendo se quedó muy callado y luego dio media vuelta y subió a su coche y se marchó.

Cuando había las guerras entre narcos allá en la frontera no podías comprar un tarro de vidrio de cuarto de litro en ninguna parte. Para meter conservas y esas cosas. Encurtidos. No quedaba ni uno. Lo que pasaba era que estaban utilizando los tarros para meter granadas de mano dentro. Si volabas sobre una casa o una finca  y lanzabas granadas estas explotaban antes de tocar tierra. De modo que lo que hacían era quitar la espoleta y meterlas en el tarro y enroscar la tapa otra vez. Y cuando tocaban el suelo el cristal se rompía y liberaban el cebo. El seguro de transporte. Llevaban cajas enteras de tarros así. Cuesta creer que alguien pilotara una avioneta de noche con semejante cargamento, pero lo hacían.

Yo creo que si uno fuera Satanás y estuviera buscando algo que hiciera doblegar a la humanidad probablemente la respuesta sería las drogas. Quizá se le ocurrió a él. Lo comenté el otro día mientras desayunaba  y me preguntaron si yo creía en Satanás. Y yo dije Hombre, es que no se trata de eso. Y dijeron, Ya, pero ¿crees o no? Tuve que pensarlo. Creo que de chico sí creía. Hacia la mitad de mi vida esas creencias se había diluido un poco. Ahora vuelvo a inclinarme del otro lado. Satanás explica muchas cosas que de lo contrario no tienen ninguna explicación. O no la tienen para mí al menos."  pág. 172

martes, 9 de octubre de 2012

Mátalos suavemente -Killing them softly-

de Andrew Dominik

La verdad es que a mí me gustan las películas que parecen una cosa y luego son otra. A veces un drama esconde una comedia negra. A veces una de ciencia ficción esconde un tratado filosófico. En el caso actual se nos presenta una película de cine negro con todos sus códigos, pero que por sus entresijos aflora el drama de  unos personajes que manotean tratando de no ahogarse en su propia mierda.

Frankie (Scoot McNairy, el mismo actor con pinta de asustadizo de Buscando un beso a medianoche ) y Russell (Ben Mendelshon) son dos delincuentes de poca monta que roban una timba de póker. La mafia que controla el garito encarga a Jackie Cogan (Brad Pitt) que dé su merecido a los ladrones. Cogan tiene unos códigos muy particulares; prefiere matar a distancia, sin implicaciones emocionales. Dado que conoce al cabecilla de los ladrones llama a Mickey (James Gandolfini) para que se encargue del trabajo. 


Sobre las mejores secuencias de la película planea Tarantino: unas larguísimas charlas entre criminales. Las de Pitt con el abogado (Richard Jenkings) que representa a los mafiosos y sobretodo con Gandolfini son formidables.  La diferencia estriba en que mientras en Tarantino el tono es chulesco, atrevido e insolente aquí el tono nos remite a unos criminales de medio pelo, inundados de problemas. El personaje de Gandolfini es sintomático, un asesino reblandecido por los años y el alcohol que se encierra durante días en el hotel. También resulta patético Frankie que con su colega trincado va a pedir ayuda al capo. Éste se la niega. Él se lo ha buscado, le espeta. Y el pobre chaval suspira "¡la vida es una mierda! ¡Siempre estamos solos!". Algunos de estos pringaos nos recuerdan a los del mejor Guy Ritchie de Lock&Stock y Snatch.Cerdos y Diamantes.

Andrew Dominik ya hizo un trabajo atractivo aunque incompleto en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, y aquí se luce en varias escenas. La presentación de los dos ladronzuelos es sensacional. Un encuentro en un paisaje desolador del extrarradio urbano arrastrando sus andrajos y sus cuitas. En otra escena están fumaos disfrutando el éxito del golpe y entre las neblinas de su cerebro -espléndidamente plasmadas en imágenes- se van dando cuenta del marrón en el que están metidos. 
Y por supuesto la cháchara. 
No en vano George V. Higgins, autor de la novela en que se basa la película, Cogan´s Trade, es reconocido por el retrato descarnado del lumpen y la veracidad de sus diálogos. (También es autor de The Friends of Eddie Coyle puesta en imágenes acertadamente por Peter Yates como El Confidente en 1973).

El ritmo es lento, pero en absoluto carente de atractivo o pasión. La película exige que sintonices su dial. Si sólo buscas una de acción te decepcionará, si sólo ves en Gandolfini a un borracho gordo y putero sin más, te hartará su verborrea, pero nos está desnudando su alma.

Las escenas de acción son escasas y muy violentas. La paliza que le dan a Ray Liotta (como encargado del garito) o los asesinatos que perpetra Cogan son más escalofriantes por su desnudez que la espectacular escena del asesinato de Liotta a cámara superlenta.

La película cuenta con un ingrediente extra, la política. La banda sonora está repleta de radios y televisiones informando sobre la primera campaña de Obama y su Yes we can (puedes analizar tus sensaciones al oírlo después de cuatro años), de los primeros mordiscos de esta crisis que perdura y de noticias tan paradójicas como la salida del tiburón Mr. Folson de Wall Street para dirigir la Reserva Federal. 
También es muy curiosa la imagen que se da de los mafiosos. Su abogado nos los representa como una maquinaria anquilosada. Todas las decisiones se tienen que consultar y medir. Cogan se muestra estupefacto ante esta falta de contundencia.


En la escena final se resume la brutalidad de la propuesta: Cogan llega a un bar para cobrar. En la TV Obama clama "no somos blancos, ni negros, hispanos o asiáticos,.. somos un pueblo, una comunidad." El abogado le suelta 10.000 $ en vez de los 15.000 $ acordados y señala a la crisis. Cogan no se conforma: 
"¿Sabes qué te digo?. América no es un pueblo ni una comunidad, ¿sabes lo que ha sido siempre América? Un negocio, así que ¡págame hijo de puta!"
Sensacional.

lunes, 8 de octubre de 2012

Chiharu Shiota





Siendo una niña, Shiota vio arder una noche la casa de un vecino. En su memoria quedó grabado un piano calcinado. Desde entonces es un elemento inevitable en su trabajo artístico.  Su obra “En silencio” consta de un piano enterrado en una maraña de lana negra. Presumimos un piano mudo, sin voz. La artista reflexiona sobre la descontextualización de los objetos, sobre el espectador como observador inerme, ajeno a la obra. Ella misma escribió: “el piano pierde su sonido, el pintor no pinta, el músico deja de hacer música, pierden su función pero no su belleza”.


En Home of Memory, obra realizada para La Maison Rouge, representó la memoria y los recuerdos personales de 400 personas a través de 400 maletas. Las maletas se convierten en piezas que conforman una casa: “mi cabeza y mi espíritu se encuentran siempre donde se sitúa mi casa y esto es lo que yo quiero mostrar”.

Su estilo lo define la maraña de lana que cubre siempre los objetos y estancias. En muchas ocasiones los entramados de lana negra crean grutas y entramados cuya atmósfera por momentos puede resultar claustrofóbica, pero siempre poética. Es una telaraña que se acumula con los años atrapando nuestros recuerdos y sentimientos más profundos para evitar el olvido.


Chiharu Shiota logra delatar el laberinto de la memoria.


jueves, 4 de octubre de 2012

Ciudad de vida y muerte

de  Lu Chuan

Tremenda película que nos muestra en un impecable blanco y negro la invasión de China por parte de Japón justo antes de la 2º Guerra Mundial. La acción se centra en el asalto y toma de Nankín, antigua capital del país milenario. La barbarie más terrible y desnuda se nos aparece en esta ciudad pasada por las armas.

En una escena arremolinan a 500 prisioneros y los disparan con ametralladoras hasta su extinción. En otra meten a los prisioneros en una zanja y los acribillan con las ballestas mientras los entierran en plena agonía. En otra obligan a las mujeres a prostituirse para aplacar los ánimos de los soldados. Las imágenes te producen espanto y eso que el director no se recrea en ellas.


El estilo documental de este holocausto chino refuerza la monstruosidad de las acciones. Me recuerda a La Lista de Schindler de Spielberg, de hecho el representante nazi en la ciudad también tuvo su propia lista.
John Rabe, nacido en Hamburgo, estaba en China trabajando para la Siemens China Co. El 12 de Diciembre de 1937 las tropas japonesas ocupan Nankín. Durante dos meses de terror  se suceden ejecuciones y violaciones sistemáticas. Hay pocas ocupaciones más cruentas en la Historia de la Humanidad. Las estimaciones hablan de más de 200.000 muertos.


















Los extranjeros trataron de ayudar a la población china negociando un área segura de 4 km cuadrados. John Rabe fue elegido presidente del Comité Internacional confiando en su nacionalidad alemana y por estar afiliado al Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores.


Sin embargo las 250.000 personas que pudieron ser acogidas en este área sólo lo fueron temporalmente. El mismo John Rabe acogió más de 600 personas en sus terrenos. En febrero de 1938 su empresa le ordena abandonar Nankín. Una vez en Alemania denunció los crímenes de guerra japoneses e incluso escribió una carta a Adolf Hitler intentando parar las atrocidades japonesas. Por este motivo fue detenido brevemente por la Gestapo, que destruyó todas sus fotografías sobre la masacre.

Las escenas bélicas son apabullantes. Las secuencias iniciales en las que la cámara acompaña el asalto dirigido por el sargento Kadakawa es estremecedor. El set inmenso de toda una ciudad destruida se convierte en un infierno por donde deambulan las almas camino de su ejecución.

No es una película cómoda de ver. La narración posee una desnudez hipnótica. Las atrocidades se suceden ante nuestra mirada atónita, los ejecutores violan a las mujeres con la misma indiferencia que se toman una cerveza. La tragedia colectiva está magníficamente hilvanada con los dramas personales. 

El sargento nipón Kadokawa por un lado y la china Sra. Jiang por otro se convierten en el hilo narrador que delata la atrocidad de la guerra.


El sargento japonés es testigo directo de la bestialidad y el desenfreno. Harto del sinsentido reconoce al final de la película,  "llega un momento en que es más difícil vivir que morir".

Merecidísima Concha de Oro en el Festival de San Sebastián 2009

martes, 2 de octubre de 2012

El PEREGRINO de las ESTRELLAS - de Jack London







La libertad del prisionero.-
Encerrado en la cárcel de San Quintín a la espera de su ejecución, Darrel Standing, profesor de Agronomía, es sometido al tormento del jacket con objeto de sacarle la verdad sobre un complot. El jacket es una especie de camisa de fuerza que embute todo el cuerpo y cuyas extremas ataduras te hacen desfallecer. Pero el profesor logra reconvertir este atroz sufrimiento en un viaje astral. Evadiendo su mente consigue retroceder hasta revivir sus vidas pasadas porque como dice al inicio del libro:
"Toda mi vida he tenido conciencia de épocas y lugares en donde jamás había vivido. He descubierto otras personalidades, diferentes de la normal, que latían emboscadas en mi yo. Quizás tú también, que vas a ser mi lector, recuerdes experiencias semejantes. Lee retrospectivamente, hacia la infancia, en el libro de tus memorias, y recordarás, acaso como experiencia de tu niñez, esta vislumbre de conciencia de la que te hablo." pág.7
De este modo la novela se convierte en un conjunto de narraciones que desgranan las peripecias del personaje a lo largo de la Historia.
Como Ragnar Lodbrog, originario de las aguerridas tribus nórdicas, acaba siendo capitán de las huestes romanas en Palestina justo durante el tránsito de Jesucristo. Asistiremos con él a las fiestas de Pilatos, a su enamoramiento de Miriam, prima de la mujer de Pilatos, a la subyugante presencia de Jesús en la corte del romano y a la gresca permanente entre sectas judías. 
"Tuve ocasión de conocer las rarezas de los judíos, tan locamente interesados en los asuntos de Dios que se olvidaban de vivir como hombres.". pág. 340
Como el inglés Adam Sprang embarcará alrededor de 1600 para aventurarse por el Mar de China y naufragar ante Corea. Allí vivirá mil aventuras como un redivivo Marco Polo, que lo llevarán a ser primero esclavo, luego príncipe y finalmente pordiosero mendicante por el resto de sus días.

Como Daniel Floss será el navegante de Maryland que en 1809 se hizo a la mar y unos meses después fue arrojado a una desolada isla. Cual nuevo Robinsón habrá de agudizar su ingenio para sobrevivir "un gran número de años con la sola compañía y alimento de las focas."

También será Hijo de la Montaña en la Prehistoria y emigrará a las planicies para luchar contra los Hijos del Río y aprender a dominar el fuego, la doma de caballos o las primeras plantaciones.

Asimismo será el niño Jesse, de la ciudad de Nephi, que incurso en una caravana cruza las llanuras de Norteamérica camino de California. La supervivencia se tornará ardua. Su desamparo no será auxiliado por los ariscos mormones y mientras tanto serán diezmados por los indios.

"Pascal ha dicho en no sé qué obra: Al observar la marcha de la evolución humana, la mente filosófica debe contemplar la humanidad entera en un solo hombre y no en un conglomerado de individuos".(pág.435) Darrel Standing se considera ese hombre, compendio de todos los hombres.

La característica más acusada de London siempre es la aventura. Todos los personajes acaban siendo extranjeros, arriban a parajes y culturas extrañas a los que han de adaptarse. El sentido de la aventura se acentúa cuando el héroe ha de enfrentarse a territorio hostil; sea un país remoto, una raza extraña o una religión lo que le amenaza.

London publicó esta obra sólo un año antes de morir en 1916. La crítica no le fue favorable por considerarla demasiado fantástica. Sin embargo su escritura es apasionada y su descripción del sistema penitenciario realista. Se da un vívido contraste entre la brutalidad de los tormentos carcelarios y la belleza de los parajes y aventuras que nos relata. La humanidad que aflora en este preso sometido a jacket cuando logra comunicarse con otros dos presos confinados es conmovedora. Su grito contra la pena de muerte vibrante.

El penúltimo capítulo está dedicado a la mujer, esencia de la mayor aventura que afronta el hombre:
"Ella era Aruga, la mujer única, la eterna mujer que había vivido en todos los tiempos y lugares y que vivirá siempre, porque es inmortal. En un lejano país se llamó Ruth, pero también la cantaron con otros nombres los bardos: Isolda y Helena, Pocahontas y Unga. Y todos los hombres, aun los de las más extrañas tribus, la han encontrado y la encontrarán siempre en las tribus de la tierra". pág. 454
Inmersos como estamos en plena crisis, el ateo y marxista London nos habla desde hace un siglo como si el tiempo no hubiese pasado:
"He dormido toda la noche como un niño de pecho. Tan pacífico ha sido mi sueño que la guardia de la muerte se asustó creyendo que me había ahogado con las mantas. Daba pena contemplar su alarma. Veían colgado de un hilo el pan y la manteca que comen. Si tal hubiera hecho, le habrían puesto una nota desfavorable en el expediente y acaso les despacharan con viento fresco, y el paro es hoy para el hombre la más grande de las pesadumbres. Dicen por ahí que Europa ha comenzado a liquidarse en 1914, y que ahora comienza el predominio de los Estados Unidos. Lo cual quiere decir, a mi entender, que comienzan las crisis de los negocios, el pánico del paro, el ejército de los desocupados, las largas hileras del pan..." 481

En 2005 John Maybury estrenó una entretenida película titulada The Jacket, basada en este concepto de puerta astral a otras vidas. Jack Starks(Adrien Brody) después de recuperarse de una herida en la cabeza producida en la Guerra del Golfo es acusado de un crimen que él desconoce. Primero es encarcelado y posteriormente, ante los evidentes signos de confusión mental, desahuciado en un manicomio. El jacket en este caso se aplica en un compartimento de los destinados a los cadáveres. Esta situación extrema es la que le ayuda a romper el espacio-tiempo y trasladarse desde 1993 hasta su otra vida en 2007. En la alternancia de uno a otro universo y la desesperación por acceder a su nueva vida con Keira Knightley se apoya todo el suspense.

Como siempre ocurre, la película simplifica los hilos argumentales. Aquí no son muchas vidas y en el pasado sino una sola que percute en el futuro. Esto último es lo que la hace más atractiva.