martes, 6 de junio de 2023

PUSTINA - de Štěpán Hulík



Pustina es un pueblo envenenado y al borde de la extinción.
Rodeado por una mina de carbón al aire libre y una central nuclear parece ubicado en un planeta extractivo donde no se vive, sino que sólo existe la necesidad. La panorámica de sus llanuras desolladas con las gigantescas máquinas roturadoras excavando le da un aspecto lunar. Este yermo desapacible amenaza con enfrentar y asfixiar a sus habitantes. Primero porque la Compañía minera les ha propuesto comprarles todas las casas para expandir la excavación. Y segundo porque mientras preparan el referéndum que decidirá su futuro, desaparece la hija de la alcaldesa, de catorce años; lo que hará saltar las costuras de este microcosmos.

La vida no ofrece muchas oportunidades en Pustina, Chequia, un nombre que podría traducirse como “páramo” o también como lugar yermo y baldío. El pueblo carece de expectativas. No hay futuro ni trabajo. Casi hay más jóvenes encerrados en el reformatorio que en el instituto. Las casas y los coches están desvencijados como en los restos de un naufragio. Tal y como uno de los personajes llega a decir, aquí “todo es una mierda”. Se intuyen los resabios de una aciaga época comunista. Nadie se fía de nadie. 

No sólo una gran parte de los jóvenes están encerrados en el reformatorio, todos viven como si estuviesen confinados en una trampa gélida y sucia. El lugar más animado es la gasolinera en la carretera, ya que está cerca de la frontera con Polonia. Allí no sólo abundan los camiones, el tráfico de drogas y la prostitución están al cabo de la calle. Esta atmósfera deprimente está muy conseguida y se convierte en un personaje más de la serie.
En este páramo hostil la desaparición de la niña hace aumentar las sospechas de unos contra otros. Todo se complica porque la alcaldesa Hanna Sikorová (Zuzana Stivínová) es de las pocas personas que está en contra de la venta del pueblo a la Compañía minera. También porque su ex marido Karel (Jaroslav Dusek) es el primer sospechoso. Fue profesor del Instituto, pero ahora está retirado tras diagnosticarle un trastorno bipolar que le lleva a vivir como un pordiosero en una cabaña aislada en el bosque. Su hija Míša desapareció una tarde cuando iba a visitarlo.

Estos son los mimbres de un drama en 8 episodios que se desarrolla en tres niveles: la investigación policial, el drama familiar y el trasfondo sociopolítico de una comunidad exhausta.

El ex marido de la alcaldesa, Karel Zikorova, se convertirá en un elemento central de la trama ya que, a la vista de la inoperancia policial, toma la iniciativa de investigar por su cuenta. Las sospechas sobre unos y otros acabarán sacando a la luz oscuros secretos, hijos bastardos y viejas reyertas en un ambiente crispado y violento.
La serie no es perfecta, ni mucho menos, pero está realizada de forma muy notable y cuenta con unos intérpretes que parecen nacidos para su papel. Uno de los aspectos más conseguidos es la atmósfera de degradación material y moral que impera en el pueblo. El escritor checo Štěpán Hulík era muy consciente del valor añadido que aportaba el paisaje, según ha reconocido en una entrevista:
 “Estábamos usando los bosques que rodean el pueblo de manera similar. Hicimos todo lo posible para crear la sensación de que la naturaleza es un testigo silencioso de todo. Al menos uno de nuestros personajes, Karel, puede sentir esto. Al final del episodio dos, mira los árboles en el bosque y parece estar hipnotizado por ellos. Sabe que esos árboles le están diciendo algo, pero no puede entender lo que intentan decirle, y el espectador también puede entenderlo”.

Siendo esto muy válido hay que decir, por el contrario, que la serie peca de ser un tanto morosa y contemplativa. Está claro que la investigación para encontrar a la niña está a la misma altura que el reflejo de las tensiones que sufre esa comunidad depauperada; pero hay pocas elipsis y demasiados minutos meramente descriptivos o con gente mirando absorta.



Tampoco aprovecha del todo las ambigüedades de los personajes, las cuales sólo quedan apuntadas: como la aviesa dueña de la tienda que acaba sucediendo a la alcaldesa en el cargo, o el taxista Abraham, también concejal, que cultiva una imagen de tipo íntegro pero que acaba traicionando a la alcaldesa votando en su contra. O el encargado del reformatorio, que conoce los trapicheos en que andan metidos muchos de los jóvenes, incluido su hermano. También está desaprovechado un inicio sumamente perturbador, la muerte del burro que era la mascota de la guardería. Aparece torturado y colgado con alambre de espino en el bosque; pero el asunto se pierde en el desarrollo sin mayor trascendencia y se resuelve de forma anodina.

Finalmente apuntar que el enfrentamiento entre los que están a favor y en contra de la venta del pueblo está desarrollado de forma sucinta. Se da por amortizado una vez que se aprueba llevar a cabo un referéndum sin profundizar en la historia de miseria que arrastran o si de verdad la venta supondrá una nueva oportunidad. En este sentido me acordé de la magnífica As bestas, cuando sitúa a los dos contenientes cara a cara, en el bar, para exponer sus prejuicios, amenazas y puntos de vista.



De todos modos tengo que decir que he disfrutado del visionado y creo que la serie merece la pena. Muy bien rodada y mejor interpretada, nos hará recordar a la citada As bestas, pero también a The Killing o Winter´s bones.

El escritor checo Štěpán Hulík ha sido el guionista de esta serie que cuenta con la dirección de Alice Nellis e Ivan Zachariás.
Hulik ya fue el guionista de Burning Bush, una miniserie de 3 episodios sobre la figura de Jan Palach, un estudiante que se suicidó a lo bonzo en la plaza de Wenceslao como protesta por la ocupación rusa en plena Primavera de Praga, en 1968. Jan Palach hoy en día es considerado un héroe nacional y la serie cuenta su historia a través de la figura de Dagmar Buresova, la abogada que defendió el legado de Palach tras su suicidio y que llegó a ser ministra de justicia de Checoslovaquia una vez alcanzada la democracia. La serie fue dirigida por la reconocida cineasta polaca Agnieszka Holland

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