martes, 22 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL CIENTO DIECISIETE - de Zach Cregger

2026


Estas son las críticas de la película tal y como se resumen en su ficha de Filmaffinity.com:



"Zach Cregger dirige esta frenética y creativa propuesta capaz de traducir en imágenes la experiencia videolúdica con vibrante originalidad (...) estupendo filme (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)"







Hago este ejercicio de contraste para confirmar que para gustos están hechos los colores. No puedo estar más en desacuerdo con hipérboles como "vibrante originalidad" o expresiones tan vacías y gradilocuentes como "propone una celebración de la fantasía y el terror". Lo de "estimulante impulso" lo veo fuera de lugar y lo de "sublime adaptación" me parece más un chiste que una exageración. Creo que la expresión que define mi ánimo después de verla es que se trata de un "divertimento en estado puro, sin pretensiones".

A mí me ha parecido una película floja, para pasar el rato, con 40 minutos iniciales un poquito originales y una hora restante donde volvemos a más de lo mismo.


Esos primeros cuarenta minutos acompañamos de nuevas a un pringao que trabaja de transportista médico (Austin Abrams, protagonista absoluto de la cinta), cuando recibe el encargo de llevar una importante valija médica hasta el hospital de Raccon City. El tipo no sabe donde se está metiendo y eso es lo original. También que Cregger rueda con mimo esta parte desarrollando cada secuencia  bajo la impronta de que el joven desconoce lo que está pasando y su alcance. Primero un accidente en la carretera con una mujer que huye y luego varias persecuciones en una granja, (primero un perro en el granero y luego un anciano en las habitaciones de la casa) le van dando pistas del terrible lugar al que se dirige. 

Cregger logró fascinarme con su anterior película, Weapons, pero la hora restante de esta, ya en la ciudad y en las dependencias del hospital, resulta reiterativa y de escaso lucimiento. Túneles oscuros y habitaciones blancas de un centro de investigación médica con alguna sorpresa nos devuelven a los escenarios típicos de la saga.



Lo peor que llevo es que el protagonista es un joven sencillo (bien) que tendrá que superar situaciones inesperadas y potencialmente letales (estupendo); pero que en alguna de sus reacciones cae en el ridículo. Y es que el tío es muy tranquilo, llegando a responder con cierta parsimonia al no comprender lo que está pasando. Pero está claro que sólo permanece vivo porque es el protagonista y hay que preservarlo.
 

Por cierto que el monstruo central también me parece ridículo y, la verdad, es que ofrece muy poco juego en una persecución que resulta, casi, apacible. Sólo me queda decir que el final es precipitado y lamentable. Una auténtica trampa que se nos ofrece para que en el futuro sigamos pasando por caja. ¿Comprendéis ahora el por qué del título de esta entrada?

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