domingo, 27 de septiembre de 2026

OBSESSION - de Curry Barker

2026


Parece que sin buscarlo me he montado una semana de cine de terror. Tanto la nueva de la saga ´Resident Evil´ como ´El pasajero nocturno´ son obras imperfectas pero válidas y entretenidas de ver. Eso mismo se puede decir de esta ´Obsession´. En cada una de ellas encuentro una idea novedosa, un desarrollo suficientemente articulado y algunos momentos aislados de gran calidad cinematográfica.

La verdad que es cuando vi el tráiler de ´Obsession´ no pensaba ir a verla. Otra historia más de jovenzuelos calentorros, pensé, mezclada con la enésima vuelta al tópico "ten cuidado con lo que deseas, porque se puede volver contra ti." Esto es lo que parecía cuando el joven al que llaman Oso (Michael Johnston) compra un objeto mágico, una rama de sauce, que te asegura un deseo porque está harto de la indiferencia de su compañera de trabajo, Nikki, y de su propia pusilanimidad. Tras muchas dudas y decepciones Oso rompe la rama y formula su deseo: quiero que Niki se enamore de mí hasta las trancas. Esta inofensiva fantasía se irá convirtiendo en realidad hasta transformar su vida en una pesadilla.


Después de verla tengo que decir que la película es irregular, pero estimable, lo suficiente para pasar un buen rato. Lo mejor es la apuesta del director por pegar el suspense y el terror a la realidad, a una relación de pareja que poco a poco se irá distorsionando hasta convertirse en tóxica. Lo peor es que no mantiene la apuesta. En la actitud de Nikki se alternan momentos de acerada tensión e incomodidad porque no sabe qué le está pasando, con otros muchos de brocha gorda, en los que Nikki (Inde Navarrette) se convierte en una muñeca histriónica, aparatosa y gritona.  

Ay, qué película hubiese sido si el tono se hubiera mantenido pegado a la veracidad, introduciendo sutiles cambios de personalidad y giros siniestros en vez de gritos, estrépitos y golpes.



Cuanto más histriónica y extrema es la reacción de Nikki, más bajo cae la película. Cuanto más sutiles son los cambios en su actitud, más afilado es el terror. Creo que el modelo a seguir hubiese sido La semilla del  diablo (Rosemary´s baby) de Roman Polanski, con esa atmósfera tan conseguida de cotidianidad y extrañeza que te permite apreciar cómo se va colando el miedo en tu vida. Allí Rosemary era una chica frágil y sola que poco a poco llegaba a sospechar que algo muy oscuro la estaba acunando. También aquí Oso es un chico frágil e inseguro, pero sabe desde el minuto uno lo que está ocurriendo y simplemente se aprovecha de ello. Acostarse con Nikki es el premio.  

Incluso hay una escena muy sibilina y terrorífica en la que él descubre su ruindad: Están los dos durmiendo y él se levanta con cuidado justo en el momento en que ella le pide ayuda apenas con un susurro. "Oso mátame, por favor. Ella está durmiendo, soy yo". Efectivamente Oso comprueba que el cuerpo de Nikki duerme pero responde, "Tú eres tú, Nikki". Pero ella insiste quejumbrosa: "Shhh...Por favor, no la despiertes...tú...mátame". Entonces él tuerce el gesto y le suelta: "Qué tendría de malo. Qué tiene de malo estar conmigo, eh?". Un auténtico desaprensivo.




En esta escena también se aprecia el otro asunto que apunto en el debe de la cinta. El conjuro no es que influya en la psicología de Nikki y oriente su deseo hacia Oso, sino que de pronto es presentado como si fuese un ente ajeno que ocupara la mente y el cuerpo de Nikki. Creo que esto empobrece el relato y lo convierte en algo mecánico que, eso sí, favorece un desenlace de lo más facilón. En cambio desperdicia un camino que inicia pero no continúa, el de un terror más agudo y desasosegante.  

Señalaré dos asuntos más. Uno es hacer mención de la joven actriz Inde Navarrette cuya interpretación es muy notable y ayuda enormemente a que la película gane en credibilidad. Otro es subrayar una de las mejores escenas, sino la mejor, en la que sí se consigue ese efecto perturbador de cuando los demás se dan cuenta de que una persona se está deslizando hacia el pozo de la locura. Todos los amigos están de parranda, en una noche de juegos, y a Nikki le toca contar una historia. Ella saca su teléfono y lee un relato que está escribiendo, una adaptación sexual y salvaje del cuento infantil Hansel y Gretel donde lo más grave no es el incesto. Por supuesto el silencio que sigue es ensordecedor. 




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