lunes, 10 de junio de 2019

CINE de CORRESPONSALES de GUERRA




Tras el visionado de la estupenda Un día más con vida, sobre la experiencia del periodista polaco Ryszard Kapuscinski en el conflicto de Angola, me vienen a la memoria algunas buenas películas sobre "corresponsales de guerra", de tal modo que casi se podría definir todo un subgénero que las agrupase. A estas alturas ya hay unas cuantas y nada desdeñables. El esquema es de sobra conocido: periodistas implicados que acaban tomando partido, amores en tiempos convulsos, triángulos imposibles, debates éticos y críticas nada complacientes con el papel de las potencias en remotos rincones del planeta asolados por la miseria y la injusticia.

"La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad". Buena frase para estos tiempos de fake news, pero pronunciada hace más de cien años por el senador estadounidense Hiram Johnson, durante la Primera Guerra Mundial en 1917. También durante la Segunda Winston Churchill tuvo que recordarnos que "en tiempos de guerra la verdad es tan preciosa que debería ser protegida por un guardaespaldas de las mentiras". El periodista levanta acta de los hechos, pero muchas veces el dolor por la injusticia, el amor o sus propias creencias le obligan a involucrarse y tomar partido.


Este tipo de películas nos relatan la experiencia de unos reporteros que se juegan el físico para dar testimonio del horror. Ellos mismos sometidos al violento vaivén de la adrenalina y la supervivencia mientras la barbarie les hace cuestionarse sus propios valores y hasta el código deontológico del buen periodista.

El año que vivimos peligrosamente (1982), de Peter Weir.

Un título verdaderamente maravilloso para una película que evoca una Yakarta en llamas por la guerra civil que en 1965 derrocó al presidente Sukarno. Siendo éste el líder de la independencia del país (1945-49), acabó convirtiéndolo en una dictadura. El general Suharto suplantó al ya debilitado Sukarno y con la ayuda de EEUU implantó un nuevo orden autoritario que duró tres décadas y cuyas señas más evidentes fueron la corrupción y la represión violenta de cualquier oposición política. 
Pero esto cuenta poco en una película que vemos a través de un fotógrafo local, Billy Kwan (Linda Hunt), que evoca el misterio y exotismo de la remota Indonesia. Hasta allí se llega el corresponsal novato Guy Hamilton (Mel Gibson), para tropezarse con la CIA y la manipulación mediática, mientras contempla cómo el país se hunde en la miseria ante la indiferencia general. Allí conocerá a Jill Bryant (Sigourney Weaver), de la embajada inglesa, con la que tendrá un embriagador romance. 
Figura del "wajang"

El director comienza la película mostrándonos el juego de sombras del "wajang", un teatro ritual de Indonesia donde se cuenta la historia de amor entre el príncipe Arjuan y la princesa Srikandi, manejados ambos por el enano Semar, disfraz que esconde al dios Ismaja. Estos trazos sigue la película. El fotógrafo Billy Kwan es un enano idealista cuya ambigüedad sexual y melancolía lo convierten en un taimado demiurgo capaz de manejar los hilos del príncipe periodista y de la princesa. Tradiciones y revolución con el exótico oriente como telón de fondo de una muy sugerente historia de amor.



Bajo el fuego 
(1982, Under Fire))
de Roger Spottiswoode.

La acción se centra en los últimos días del régimen de Somoza, en 1979. La historia es ficticia, pero está inspirada en hechos reales. Tres periodistas americanos van a Nicaragua, donde la guerrilla sandinista amenaza con derrocar al dictador Somoza, a pesar de contar con la ayuda de la CIA.

Los periodistas comprueban sobre el terreno de qué modo los intereses geopolíticos pueden provocar la tragedia en toda una nación. Uno de los personajes que se te quedan en la retina es el amoral mercenario interpretado por un gran Ed Harris: todo es susceptible de negocio si hay una potencia que paga. 
El fotógrafo Russell Price (Nick Nolte), la reportera de radio Claire (Joanna Cassidy) y el periodista al que presta su rostro Gene Hackman tomarán partido al comprobar la crueldad con que el ejército masacra a la población civil. Hay un momento clave en la película cuando la guerrilla sandinista le pide a Price que "resucite", mediante su habilidad con la cámara, a uno de sus líderes recientemente muerto en una refriega con el ejército. 
Aunque no profundiza demasiado en el conflicto, el relato está contado con pasión y cuenta con un excelente reparto del que sólo falta citar al gran Jean-Louis Trintignant.


Missing, (1982) 
de Costa Gavras

Realmente el joven Charles no es periodista, sino escritor, pero el hecho de que dispusiese de información y que por su posible comunicación fuera detenido, me hace incluir esta película en este apartado de reporteros: en el sentido de testigos que narran los hechos y sufren sus consecuencias.
Charles es un joven escritor estadounidense que desaparece durante el golpe de estado de Pinochet en Chile. El film está basado en la novela de Tomas Hauser "La ejecución de Charles Horman" y Costa-Gavras recibió el Oscar al mejor guión adaptado.
Aunque el guion es fiel al libro, la película se desmarca por su intriga y un montaje realmente dinámico. Una de las grandes ideas de la narración es el uso del bloc de notas del periodista, parte integral de la narración, cuyas palabras guían a los personajes. Apoyada en estos datos, la cinta nos ofrece de forma desnuda una serie de hechos contrastados. Costa-Gavras ilustra el mecanismo de la desaparición basándose en el expediente que publicara el abogado de la víctima. El relato sigue la trayectoria del padre, hombre creyente y defensor del orden establecido, que acude a buscar a su hijo. La película se alimenta del contraste entre las denuncias de la mujer progresista de Charles y las reticencias conservadoras del padre. Siendo él un hombre influyente, cuyos privilegios forman parte de lo que Estados Unidos decía defender en Latinoamérica, sus encontronazos con el embajador norteamericano y la realidad harán evolucionar sus sentimientos y valores patrióticos. En una desgarradora escena se le caerán los últimos velos: Está en el despacho del embajador norteamericano y, harto de sus dilaciones y medias verdades, se da cuenta de que los jardines de la embajada están vacíos. Todo lo contrario que en otras embajadas llenas de refugiados. En ese momento se da cuenta de que su país es parte activa de la infamia.
   -Por eso no hay nadie refugiado en nuestra embajada.
   -No podemos tenerlo todo: o nuestros intereses, o nuestros ideales.
     Si entran en conflicto, hay que poner los intereses en primer lugar.
El comediante Jack Lemmon, elección personal de Costa-Gavras, sorprendió a todos con una honda interpretación dramática.



Los gritos del silencio,  
(1984, The Killing Fields)

de Roland Joffé.

La acción nos lleva a la guerra en Camboya cuando en 1975 EEUU es empujado a retirarse y llegan a la capital los jemeres rojos.

Sidney (Sam Waterston) es un periodista del New York Times que logra sus primicias gracias a la ayuda de un valeroso intérprete local, Pram (Haing S. Ngor), con un gran olfato para la noticia. 
Al caer el gobierno camboyano y retirarse los EE.UU. toda la familia de Pran emigra a Norteamérica excepto él, que decide quedarse con el periodista para seguir ayudándole. Sin embargo los jemeres rojos confinan en una embajada a todos los periodistas extranjeros y después organizan su expulsión. Sin salvoconducto Pran es detectado y obligado a permanecer en un país que está ejecutando a maestros, médicos y abogados. El nuevo régimen abomina de la modernidad y la democracia y quiere convertir el país en un "paraíso" agrícola y analfabeto.
Ya en Washington, Sidney recibe el premio Pulitzer por su reportaje y, en su discurso, arremete sin ambages contra la política de su país en Camboya. Mientras tanto Pram es condenado a trabajos forzados en un campo de reeducación ("aquí únicamente sobreviven los mudos") hasta que, jugándose la vida, logra huir a través de campos inundados de cadáveres y contar los asesinatos que perpetra el régimen para lograr una sociedad homogénea, obediente y campesina. Tensión, thriller y alegato se junta en esta estupenda película.



Salvador (1986).
El director Oliver Stone,
nos lleva hasta una de las más sangrientas guerras civiles que asoló centroamérica en los años ochenta. Salvador es una película muy militante y muy crítica con el gobierno de Ronald Reagan, siendo éste aún presidente de los EEUU en el momento del estreno.
Richard Boyle fue un reportero norteamericano que trabajó en El Salvador y que ya estaba curtido en Guatemala, Chile, Camboya o Líbano; pero la  conmoción que experimentó al ser testigo de la brutal represión que ejerció la dictadura militar respaldada por unos execrables EEUU, lo impulsó a tomar partido y comprometerse con un pueblo oprimido. Más todavía cuando las circunstancias le ponen en la tesitura de rescatar a su novia salvadoreña y a los hijos de ésta.
Boyle (interpretado por un gran James Woods) y su amigo Doctor Rock (James Belushi) son testigos del terror que siembran con absoluta impunidad los Manos Blancas, paramilitares de extrema derecha, contra los campesinos revolucionarios hartos del caciquismo. También  presencia el asesinato de Monseñor Romero en San Salvador y el de cuatro religiosas estadounidenses provenientes de Nicaragua, entre ellas su amiga Cathy Moore (Cynthia Gibb). "Les ordeno en nombre de Dios que paren la represión", había pedido Monseñor Romero a los militares en una de sus homilías. "La Iglesia no hace suya la causa, pero la Iglesia comprende la reacción de los grupos populares porque no tienen cauces de expresión", declaraba con ocasión de las ocupaciones de templos para protestar por las injusticias sociales en un país que estaba en manos de una oligarquía de catorce familias.

Territorio comanche (1997)
de Gerardo Herrero

Escrito entre agosto de 1993 y febrero de 1994, el libro de Pérez-Reverte es un homenaje a uno de los mejores cámaras de guerra del mundo, José Luis Márquez, trabajador de TVE con quien coincidió en sus reportajes sobre el terreno durante la guerra de los Balcanes.

A través de los personajes de la novela Reverte rinde homenaje a los grandes reporteros y ajusta cuentas con los que considera simples domingueros de guerra.

Precisamente el cámara resumió su papel en una entrevista: "Te tienes que concienciar, y esto lo consigues a lo largo de la vida, que tú vas a hacer una misión. No vas ni de bombero, ni de Cruz Roja: la misión es la de ir e informar de lo que pasa allí".

En el libro, Pérez-Reverte hace un retrato del reportero de guerra:
"Para un reportero en una guerra, territorio comanche es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a lo lejos, mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. El suelo de las guerras está siempre cubierto de cristales rotos. Territorio comanche es allí donde los oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando".

La película está basada en esta novela y narra la historia de Laura (Cecilia Dopazo), una periodista con muy pocos escrúpulos que viaja a Sarajevo durante el brutal cerco al que se vio sometida la ciudad durante la guerra de Bosnia. Laura cree que con sus crónicas sobre el asedio logrará ascender en su carrera. Allí conoce a Mikel (Imanol Arias), un reportero experimentado de vuelta de todo y con firmes convicciones, y a José (Carmelo Gómez), su cámara. Los escarceos amorosos de los tres no aliviarán las atrocidades de la guerra. Laura completará un auténtico viaje en el que el espanto de las bombas y los francotiradores le hará cambiar de mentalidad.
La producción abrió un campo -el bélico- muy poco frecuentado por el cine español, pero resultó un tanto anodina. Los actores salvan algo esta película sin alma y sin el espíritu del libro.



Welcome to Sarajevo (1997)
de
Michael Winterbotton


Estamos ante una historia real que nos traslada al comienzo del asedio de Sarajevo, en 1992, en la que el director nos sumerge sin rodeos en el pandemónium de una ciudad bajo el fuego. Sarajevo fue una gloriosa ciudad donde convivieron en paz diversas culturas; pero en este momento los vecinos se matan sin piedad entre ellos. La hermosa anfitriona de los Juegos Olímpicos de Invierno y joya cultural de los Balcanes, está siendo atacada por grupos serbios deseosos de revertir la independencia de Bosnia. El guión está basado en el libro '' La historia de Natasha '' de Michael Nicholson y recoge su propia experiencia en Sarajevo.
Lo primero que hay que decir es que la película logra trasladarnos con verosimilitud un escenario de inmediatez y peligro. Nos sumerge en una atmósfera volátil donde la muerte es posible en cualquier momento. El director quiso reflejar desde dentro la barbarie de la guerra y por eso rodó en la misma ciudad, llena de escombros, en 1996, justo después de entrar en vigor un alto el fuego. También mezcla con habilidad imágenes reales de guerra con las suyas de ficción. Este es uno de los mejores valores de la película, meternos en medio de la guerra. Otro es ilustrar esos pequeños detalles que delatan dolorosos contrastes: como la diferente vida que llevan los corresponsales y los que viven allí con su desgarro y miseria.
El protagonista es el corresponsal Michael Henderson (Stephen Dillane, sí el que luego sería Stannis Baratheon en Game of Thrones), curtido en mil conflictos y con una impronta cínica. Para él y su colega y amigo Flynn (Woody Harrelson) la guerra puede ser un buen entretenimiento; pero la situación en que se verá involucrado hará surgir en él un verdadero coraje bajo el fuego. Un orfanato ha sido abandonado a su suerte por las autoridades. La inocencia de los niños y la tragedia que se cierne sobre ellos apelará a lo más profundo de su ser y se jugará la vida por rescatar a la joven Emira (interpretada con una entereza impresionante por Emira Nusevic, ella misma niña de la guerra).

Las flores de Harrison (2.000)
de Elie Chouraqui


La guerra de los Balcanes, en pleno centro de Europa, fuego algo como que la guerra llega a las puertas de tu civilizada casa.
Harrison es un famoso corresponsal de guerra ansioso de cambiar de vida y dedicarse a su pasión por las flores. Pero su semanario todavía la pide un esfuerzo más, un reportaje sobre la guerra en Yugoslavia. Una vez allí desaparece y se le da por muerto. Su mujer (Andie McDowell) se niega a creerlo y decide ir ella misma a buscarlo hasta Croacia. Una vez allí se ve en medio de la guerra más atroz y cruel que quepa imaginarse, la de la limpieza étnica.
Chouraqui divide la película en dos partes bien diferenciadas. La primera ambientada en América, con la vida familiar y la posterior incertidumbre por la desaparición. Cuando el drama parecía no ir a ninguna parte, de pronto la cinta cae de golpe en medio de una guerra cuya reconstrucción sobrecoge por su realismo. El director no tiene compasión a la hora de mostrar escenas de brutal violencia, con una fascinante puesta en escena cuyo realismo es capaz de helar la sangre al espectador. La toma de Vukovar hace que te recorra un escalofrío. "Es un baño de sangre. Matan a todo lo que se mueve", dice uno de los periodistas que protagonizan el filme.
Un veterano corresponsal en los Balcanes dijo sobre esta película: "El que la ha rodado sabe de verdad lo que es la guerra". 
Uno de los muchos aciertos de este film, es la verosimilitud de la narración. Para lograrlo, Chouraqui diseña la historia central como un flash-back, que va tomando vida a partir de las declaraciones de los diversos reporteros, testigos directos de las aventuras de Harrison y Sarah. Las distintas entrevistas van centrando la narración, ofreciendo datos sobre las penalidades de los periodistas y su punto de vista.  
Un momento de sabiduría narrativa se aprecia en la escena en que la protagonista entra en la redacción del periódico y va descubriendo a su paso que la guerra la ha cambiado para siempre.



En Tierra de Nadie, (2001)
de Danis Tanovic.

Aunque no es el personaje principal, la prensa hace acto de presencia en este enrevesado esperpento que coloca a la insensatez bélica ante sus propias contradicciones.
1.993. Conflicto de Bosnia-Herzegovina. La película es un enorme grito de desesperación y de lucidez que se produce en un pequeño escenario. Dos soldados, unos bosnio y otro serbio, quedan atrapados en una trinchera aislada entre ambos ejércitos.
La obcecación ideológica y la intolerancia dejarán paso a la más elemental supervivencia que los obligará a afrontar la situación mancomunados. La película se desprende enseguida de banderas para afrontar desnudo el simple drama de la coexistencia. Un nuevo elemento se añade a la ecuación cuando descubren que un tercer soldado está sentado sobre una mina antipersonal, la cual explotará en cuanto deje de comprimirla. 

Al inicio de la convivencia se reproducen los enfrentamientos y desconfianzas. De hecho las armas (el poder) va cambiando de manos alternativamente y esto hace que cada uno pueda entender la situación del otro. ¿Quién es el prisionero de quién? ¿Son los dos prisioneros?. Y es entonces, con una convivencia que se va asentando, cuando aparecen los medios de comunicación y los soldados de la ONU que los devuelven a su rol de simples contendientes. Los medios buscan la exclusiva, su propio alimento; la ONU está más pendiente de la normativa. A nadie importan los soldados en cuya ayuda han acudido. El juego se descubre adulterado por todo un cúmulo de intereses que convierten la situación en rocambolesca. La situación es una encrucijada y se convierte en un contundente alegato contra la insensatez bélica. Un drama estrictamente personal que se llega a convertir en una poderosa metáfora. 
El agobiante plano final resume de modo magistral toda la película.


El americano tranquilo (1958)
de J.L. Mankiewicz
El americano impasible (2002)
de Philip Noyce

Ambas películas se basan en la novela homónima de Graham Green y la acción nos lleva a los inciertos momentos del relevo del dominio francés en Vietnam por el de EEUU.  Estamos en Saigón, 1952, Thomas Fowler es un viejo corresponsal británico, un tanto cínico y pesimista, que mantiene una historia de amor con Phuong, una joven de la sociedad tradicional sudvietnamita; pero la llegada de un joven norteamericano, Alden Pyle (Bredan Fraser), enturbiará las relaciones de la pareja y también la situación política, puesto que es un agente encubierto de la CIA. Su tapadera es un programa de ayuda médica y para conocer mejor las necesidades del pueblo vietnamita nada mejor que entrar en contacto con alguien experimentado. Pyle se hace amigo de Fowler (Michael Caine) y pronto se sentirá atraído por su joven e interesada amante vietnamita.
La película muestra con meridiana claridad cómo la CIA colaboró en la perpetración de matanzas colectivas y sangrientos atentados terroristas, que eran después falsamente atribuidos a los comunistas, para poder justificar así la intervención militar. La película de Noyce sigue más que su predecesora el carácter de la novela, muy crítica con el colonialismo y la intervención de las grandes potencias. A Mankiewicz sin embargo no le gustaba ese tinte antiamericano de la novela y se centró en el triángulo amoroso dejando la situación sociopolítica demasiado al fondo. Su película peca de "teatral" pero hay que apuntar una secuencia inicial clásica en la que aparece un cadáver sobre el río al que sigue un largo flashback para articular el film. 
Greene trabajó como corresponsal en Vietnam a comienzos de los años cincuenta, y muchos de los personajes e incidentes de la novela son destilados directos de sus experiencias. Escribió: "Tal vez haya más reportaje directo en El americano impasible que en cualquier otra novela que haya escrito". La versión de Noyce recoge este espíritu y profundiza más en el contexto en que tiene lugar el triángulo amoroso, citando con claridad meridiana las operaciones de la CIA para desestabilizar el país. 
Ni que decir tiene que Caine borda su papel, aportando al personaje un muy necesario poso amargo y cínico.
Cuando apareció la novela en EEUU enfureció a buena parte del público norteamericano. Del mismo modo, el estreno la película se retrasó en medio mundo debido a los atentados del 11-S.


Verónica Guerin (2003)
de Joel Schumacher
¿Una periodista en Irlanda a finales del siglo XX es una periodista de guerra? Sí, cuando toda una sociedad está asediada por los clanes de la droga e impera la ley del silencio. Fue asesinada por investigar e informar.

Verónica Guerin (1958–1996) fue una periodista galardonada con el premio a la Libertad de Prensa en 1995 por perseguir a los mafiosos de Dublín incluso sabiendo que su vida corría en peligro. 

Un año después de recibir el premio, fue asesinada a tiros en su automóvil mientras esperaba en un semáforo. Irónicamente, Verónica tenía programada una conferencia dos días después en Londres, en el Foro de la Libertad, titulada 'Morir para contar una historia: Periodistas en riesgo'.

En más de 30 años de violencia sectaria en Irlanda del Norte, ningún periodista había sido asesinado. Su muerte golpeó los cimientos de la nación y desencadenó la investigación criminal más grande jamás vista en Irlanda.
A pesar de que su carrera sólo duró seis años, sigue siendo una de las periodistas más reconocidas de Irlanda. Verónica usó su experiencia en los negocios para investigar los asuntos financieros de los personajes más sombríos de Dublín. Era famoso su tesón. A menudo perseguía una historia durante semanas e iba directamente a los criminales en lugar de confiar en la información policial. Las estrictas leyes de Irlanda sobre la difamación hacen ilegal que los periodistas identifiquen a los malhechores por su nombre, por lo que Verónica acuñó coloridos seudónimos para los criminales de los que informó: "El Monje", "El Entrenador", "El Pingüino", etc.
En enero de 1995 un hombre le disparó en un muslo en la misma puerta de su casa. Verónica salió del hospital con muletas y fue a visitar a todos los jefes delincuentes que conocía, para hacerles saber que no estaba intimidada. Ella dijo: “Prometo que los ojos de la justicia y los ojos de esta periodista no se volverán a cerrar. Ninguna mano puede disuadirme de mi batalla por la verdad ”. 
En septiembre de 1995, Veronica visitó al ex convicto John Gilligan en su granja de caballos. Le preguntó sobre su lujoso estilo de vida cuando no tenía declarado trabajo alguno. Gilligan abrió su camisa en busca de un micrófono oculto y la golpeó. Más tarde la llamó y amenazó con violarla y matar a su hijo si ella persistía en publicar una historia sobre él.
En diciembre de 1995, Verónica Guerin ganó el prestigioso Premio Internacional a la Libertad de Prensa. El 26 de junio de 1996 detuvo su Opel rojo en un semáforo cerca de Clondalkin, Dublín, e hizo una llamada a un amigo. Dos hombres en una motocicleta se detuvieron y uno de ellos le disparó cinco veces. Murió casi instantáneamente. El 4 de julio, la nación honró su vida en un momento de silencio con las personas en autobuses, trenes y en la calle de pie, en silencio, presentando sus respetos. 
Lamentablemente la película, dirigida por Joel Schumacher, no está a la altura de una historia tan jugosa. Es un telefilm carente de fuerza y personalidad a pesar de una esforzada Cate Blanchet.


La sombra del cazador (2.007)
(The hunting party)
de Richad Shepard


La película narra la historia de tres periodistas que se adentran en los lugares más recónditos de Bosnia para intentar entrevistar, y de paso entregar a las autoridades, al criminal de guerra más buscado del país, apodado El Zorro.
Por supuesto encontrarán todo tipo de impedimentos en una tierra encerrada en el silencio.
El reportero de televisión Simon Hunt (Richard Gere) y el cámara Duck (Terrence Howard) han trabajado en la zonas de guerra más candentes del mundo: Bosnia, Irak, Somalia o El Salvador. Juntos han esquivado balas, redactado grandes reportajes y acumulado premios. Pero un fatídico día, durante un emisión en directo, Simon se derrumba y posteriormente desaparece.
Cinco años más tarde, Duck regresa a Sarajevo con el novato Benjamin (Jesse Eisenberg) para cubrir el quinto aniversario del final de la guerra. Simon aparece como un fantasma del pasado y convence a Duck de que sabe dónde está escondido el criminal de guerra más buscado de Bosnia, “El Zorro”, una clara alusión a Radovan Karadzic. A pesar de estar desprestigiado Simon logra embarcar a sus colegas en una misión muy delicada en territorio hostil.
El desenfado y humor con que se relacionan los periodistas choca un poco con el contexto de peligro donde se están metiendo. La película resulta ser un híbrido de acción, suspense y comedia, con alguna crítica a las grandes emisoras de televisión; pero lo cierto es que no termina de explotar todas las posibilidades de la historia. 



La corresponsal (2019)
(A private war),

de Matthew Heineman

Estrenada hace sólo un par de semanas, la película relata los últimos 10 años de esta neoyorquina como reportera del The Sunday Times de Londres. Marie Colvin fue corresponsal en Kosovo, Chechenia y en el sitio de Homs, en Siria. Entre sus hitos está el de ser la primera periodista extranjera en acceder a las regiones tamil de Sri Lanka y la primera reportera occidental en entrevistar a Gadafi (el dictador llegó a enamorarse de ella) después de que EEUU bombardeara su casa. Fue famosa por sus maneras firmes y directas y también por el parche "pirata" que lucía sobre un ojo que perdió siguiendo los combates de la guerrilla tamil. Los éxitos y el reconocimiento no la apartaron de su pasión por escribir sobre las vidas de la gente corriente atrapada en las zonas bélicas. Ella los llamaba "la humanidad in extremis". Contaba con el respeto general por su valentía y humildad; pero, sin embargo, su personalidad era caótica y autodestructiva: "Odio estar en zona de guerra, pero me veo obligada a verlo por mí misma". 
Era adicta a la adrenalina de guerra, alcohólica y fumadora empedernida. Como cualquier combatiente ("Has visto más guerras que muchos soldados", le dice su compañero), Marie sufría horribles pesadillas producto del estrés post-traumático. Pero siempre supo sobreponerse y retornar a los cam­pos de bata­lla. Estaba firmemente decidida a entre­vis­tar a civi­les y sol­da­dos en medio de la refriega. "¿Por qué el mundo no está aquí?", se preguntaba repetidamente en los conflictos más mortales y muchas veces ignorados por la opinión pública. 
La actuación de Rosamund Pike es excelente y su composición ayuda a que el relato sea apasionante siguiendo sus intrépidos pasos. La película de Heineman se abre y se cierra en Homs, la asediada ciudad siria que Colvin describió memorablemente como "una ciudad fantasma, haciendo eco con el sonido de los bombardeos y el fuego de francotiradores". 
En el asedio se cortaron los suministros y la atención médica a los aterrorizados civiles. Esta es la denuncia de Colvin, la guerra como escenario del horror y la inhumanidad. El film refleja tanto la violencia de la guerra como el daño físico y moral que inflige a seres inocentes. 
El director construye el relato en dos vertientes; por un lado retrata el viaje a los infiernos que son los combates y por otro lado pone el foco en las luchas de la reportera con sus propios demonios. Al final, elevándose la cámara sobre los escombros todavía la escuchamos decir: "Me importó lo suficiente como para ir a estos lugares y escribir, de alguna manera, algo que haría que a alguien más le importara". 


Enviado Especial (1941)
de Alfred Hitchcock

Un trabajo pensado (y ahí está ese speech final con el que concluye) para que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial en ayuda de una Gran Bretaña bajo los bombardeos alemanes. Un reportero algo vivales (Joel MacCrea) se verá inmerso en una frenética trama de espionaje, atentados, asesinos a sueldo y conspiraciones nazis. La posterior ‘Sabotaje’ (la USA) prorroga este tono. 
La película contiene, aunque de forma breve, una de las más afiladas y atinadas caricaturas del corresponsal en el extranjero. 
Johnny Jones (Joel McCrea), un reportero encallecido en el oximorónico (por ser a la vez vil y glorioso) trabajo de patear las calles, confraternizar con policías y pisotear los charcos de corrupción que abundan en cualquier ciudad, es enviado a Europa por un importante diario estadounidense para averiguar si, como parece, estallará una guerra, la que nosotros conocemos hoy como Segunda Guerra Mundial.
Jones tiene problemas con los idiomas, lo ignora todo sobre el mosaico europeo y tiende a meter la pata. Enseguida se echa novia y se introduce en una intriga fenomenal. Es, digamos, un enviado especial con talento y con suerte. No se pierdan cómo transmite, hacia el final de la película, los datos sobre el fenomenal enredo que ha descubierto jugándose la vida. No se pierdan tampoco al corresponsal del periódico en Londres, encargado de acoger y más o menos orientar al recién llegado. 
Dudo que Hitchcock tuviera un gran conocimiento sobre los recovecos de la prensa. Sin embargo, clava la caricatura del corresponsal. El tipo o tipa a quien el periódico paga para vivir en otro país y contar lo que ocurre en él tiende a hacer exactamente lo que hace el personaje de la película. Cada vez que le llaman desde la redacción para proponerle un tema responde que no. "No, eso no es importante". "No, eso ya lo hemos contado". "No, imposible porque tengo una cena con un político". En resumen, no. Sólo dice sí cuando la llamada tiene que ver con apuestas. 
En la vida real, los corresponsales no funcionan así. Porque ya no les dejan o, más simplemente, porque la mayoría de los diarios no pueden permitirse ya una red de corresponsales por el mundo. Les aseguro, en todo caso, que los mecanismos mentales del corresponsal veterano (yo lo fui en otra vida) propenden de forma inexorable hacia el no. 
La intriga que propone Hitchcock en Enviado especial carece por completo de verosimilitud. Se filmó en 1941, o sea, no hacía ninguna falta enviar a alguien a Londres para husmear si habría guerra. La había, y terrorífica. Lo que el cineasta británico pretendía era jugar con la ansiedad estadounidense ante la posibilidad de entrar en esa guerra (el ataque japonés a Pearl Harbour no ocurrió hasta finales de ese año, 1941) y para terciar en el debate entre intervencionistas y aislacionistas. Hitchcock, como británico, tenía muy claro que Estados Unidos debía implicarse. Sepan que la escena final se añadió a última hora, cuando Londres había empezado a sufrir los bombardeos alemanes. 
Alfred Hitchcock acababa de llegar a Hollywood. Filmó dos películas de un tirón, Rebeca y Enviado especial. Las dos acumularon candidaturas a los premios Óscar, y finalmente fue Rebeca la que se llevó las estatuillas. Enviado especial parecía poca cosa. No lo es. Un thriller con rasgos humorísticos filmado por Hitchcock constituye forzosamente un bocado apetitoso. 
Déjenme volver al asunto de los corresponsales y los enviados especiales. El enviado especial tiene el tiempo contado, viaja con una misión concreta y puede quemar sus fuentes informativas. Todo le está permitido con tal de que vuelva a casa con una buena historia. Funciona como un sprinter, alguien que sólo ha de esforzarse en correr al máximo durante cien metros. El corresponsal, en cambio, corre una maratón. Su fuente de hoy seguirá sirviéndole el año próximo y, por tanto, ha de cuidarla. Aborda todo tipo de temas. Ha de pensar en el largo plazo. Cómo todo eso desemboca en el no telefónico y en la afición a las apuestas forma parte de los entresijos más íntimos de este oficio puñetero y no debe ser revelado a la ligera en un artículo como éste.
Extractos tomados del comentario de mi admirado Enric González en El Mundo


Sucedió en China (1938)
(Too hot to handle)
de Jack Conway

Comedia artesanal y modélica dentro del esquema "chico conoce chica", con un Clark Gable convertido en intrépido reportero que trabaja en Shangai escribiendo crónicas sobre la guerra Chino-Japonesa en los años 30. Allí conoce a la piloto Alma Harding (Mirna Loy), una admiradora de Amelia Earheart.
Clark Gable y Myrna Loy se conocen, se enamoran, se pelean, se separan y se acaban reencontrando en esta trepidante aventura en la que Gable es un audaz reportero de guerra sin muchos escrúpulos. En la cinta le podemos ver "montando" una foto con la maqueta de un avión japonés y un niño llorando en primer plano. Aunque también le vemos escribiendo sus crónicas, dictándolas por radio o cogiendo una cámara y saliendo de la avioneta para filmar agarrado a una de las alas. Qué tío.
La película tiene de todo: amor, comedia, aventuras, exaltación de la amistad, diálogos picantes y una leve crítica respecto a los abusos del periodismo.


Objetivo Birmania (1945)
(Objetive, Burma!)
de Raoul Walsh


He aquí un clásico sobre el que no pasa el tiempo y siempre se vuelve a ver con el placer del gran cine. Durante la Segunda Guerra Mundial, un pelotón se lanza en paracaídas tras las líneas japonesas, sobre la jungla de Birmania. Se trata de una misión relámpago para destruir una estación de radar enemiga y así favorecer la inminente invasión que cambiará el rumbo de la guerra en el Pacífico.
La película se realizó en plena Segunda Guerra Mundial —se estrenó justo cuando los americanos tomaron Iwo Jima— y forma parte del grupo de cintas rodadas con evidentes intenciones propagandísticas. Pero gracias a Walsh la cinta no sólo trasciende este papel patriotero, sino que se eleva sobre el puro entretenimiento para llegar hasta el valor de lo épico.
Esta vertiente propagandística precisamente se hace notar en una escena en que el pelotón descubre a un oficial que ha sido torturado y el reportero de guerra que los acompaña suelta un discurso simple y maniqueo sobre la necesidad de eliminar a los japoneses. No está aquí muy lúcido el reportero interpretado por Henry Hull, pero esto y el dibujo de trazo grueso con los diabólicos japoneses es un pequeño peaje para disfrutar de una gran película.
Por cierto que en esa escena Walsh nunca enfoca el cadáver, sólo sus piernas, que sobresalen a través de una puerta. El espanto de la tortura nos lo traslada con el rostro horrorizado de un Errol Flynn en uno de sus mejores papeles, serio y carismático.
Cuando parecería que todo se circunscribe a la misión, ésta es resuelta (la estación es destruida) y la película se convierte en un relato sobre la resistencia humana en un entorno selvático y claustrofóbico. La recogida falla porque la selva hierve de patrullas japonesas buscándolos. El camino hasta un nuevo punto de extracción será toda una odisea tensa y agobiante.
Objetivo: Birmania logra que te veas asfixiado por la selva, el calor y los mosquitos; pero se rodó en las marismas de Orange County (California) y, algunas escenas en el Jardín Botánico de Los Ángeles. La habilidad de Walsh y el tratamiento del fotógrafo James Wong Howe logra la hazaña.

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Acabaré esta entrada con un reportero muy sui generis, imagen perfecta (aunque sea exagerada) de una profesión volcánica, a veces temeraria, donde se mezcla el amor al riesgo con la adrenalina y la pasión por informar. O simplemente con el deseo de estar donde crees que debes estar.



En Apocalypse Now (1979, F. Ford Coppola), cuando el capitán Willard llega por fin al corazón de las tinieblas, donde tiene su guarida el comandante Kurtz, se encuentra con un periodista enloquecido por las drogas y la jerga filosófica, interpretado por Dennis Hopper. Como un perrillo faldero husmea alrededor de un ser que para él es legendario: "Ese hombre tiene la mente lúcida pero el alma loca", le espeta a Willard.


El personaje del reportero fue creado por Coppola sobre el terreno, no estaba en el guión inicial; pero en cambio es una llave magnífica para abrir el desenlace. Su jerga sólo da pistas a Willard de la necesidad del sacrificio ritual. En cambio cuando quiere dar cuenta de lo que ocurre, es incapaz. Se ha vuelto loco. No tiene las claves para interpretar el horror que le rodea, sólo parlotea, y por eso Kurtz le suelta una patada.
En una película que nos muestra en todo su apogeo el delirio bélico ("No hay nada como el olor del napalm por la mañana") hasta sus relatores pueden caer víctimas de la locura que intentan relatar.  

sábado, 1 de junio de 2019

POSESIÓN - de A. S. Byatt


UNA BÚSQUEDA APASIONANTE.
"Quiero vivir, amar y escribir. ¿Será pedir demasiado?", se pregunta una prima de la protagonista en la página 366. 
Ahí creo encontrar el epítome de este libro, rebosante de cartas y diarios.
Vivir, con significado y pasión. Amar como acción vital y escribir como expresión ineludible de una vida plena. En el fondo las tres palabras significan creación, revelación del alma a través de la literatura; y por conseguirlo esta novela es maravillosa y monumental. 

La novela es absolutamente literaria porque su asunto y sus protagonistas lo son; pero también esconde un vibrante relato de suspense que es una carrera por descubrir el secreto de una relación. Esto puede parecer paradójico, pero es así. La investigación de un puñado de académicos sosos e inseguros sobre un tedioso poeta victoriano, más famoso que leído, resulta apasionante y te mantiene en vilo hasta la última página. 

El libro rezuma literatura por todos sus poros. En sus páginas se reproducen poemas, cartas, anotaciones lingüísticas y mitológicas y hasta tres cuentos completos que A. S. Byatt compone, en un prodigio de virtuosismo, con el estilo y las claves de cada uno de sus autores. Los poemas de Randolph Henry Ash y Christabel LaMotte no solo tienen un metro y una rima propios, sino que el objeto de cada uno y sus metáforas logran identificar plenamente a su autor. Cabe decir lo mismo de las cartas y diarios que invaden las páginas. En ellos apreciamos con nitidez la desesperación de Blanche Glover por el distanciamiento de su Princesa, el dolor sosegado de Ellen Ash por la aventura de su marido o la pasión juvenil de Sabine de Kercoz batida por las tormentas de su Bretaña natal y las vivencias contradictorias que le provoca la visita de su prima Christabel. Las citas lingüísticas y mitológicas, las resonancias -poéticas o irónicas- que evocan la mayoría de los nombres o las claves que de pronto refulgen en los poemas al hilo de lo que van revelando las cartas halladas, resultan de una sabiduría literaria realmente deslumbrante.


Para encajar todas las piezas, Byatt arma una estructura tan compleja como dinámica donde conviven personajes y vivencias de dos épocas, que se mezclan y reflejan en un juego admirable: la de 1859 de Ash y LaMotte, época victoriana encorsetada y aparentemente insulsa; y la de 1986, en la que los estudiosos Roland Michell y Maud Bailey, persiguen los rastros literarios de una secreta pasión. Porque no hay que olvidar que, en el fondo, la novela no es más -ni menos- que una historia de amor, tan furtiva como apasionada, tan fogosa como literaria.

Todo empieza con un hecho inocente que deriva en uno culposo. Roland Michell es un oscuro graduado en literatura inglesa que estudia la obra del eminente poeta victoriano Randolph Henry Ash (inspirado vagamente en Robert Browning o tal vez en Alfred Tennyson). Su anodina existencia cambiará radicalmente al descubrir por azar unos borradores de cartas que el poeta nunca llegó a enviar a una misteriosa dama. Subrepticiamente las hurta de la biblioteca. Intuye que son la llave de una verdad escondida. R. H. Ash, el poeta sobre el que multitud de académicos y seminarios han volcado estudios e investigaciones, podría ser otra persona muy diferente del poeta frío y culto o marido intachable que figura en los manuales.

Como todo apunta a una poeta menor de aquella época, Christabel LaMotte (inspirada en Christina Rossetti), Mitchell acude a Maud Bailey, especialista en esta poetisa que actualmente está siendo reivindicada por las feministas inglesas. Ambos visitan el torreón donde vivió retirada y allí se producirá una escena verdaderamente excitante y mágica: Maud recordará un poema de LaMotte que aportará la clave para desentrañar el misterio.

A partir de ahí la novela se precipita en una carrera de detectives que encima han de mantener en secreto, pues acechan dos gigantescos buitres de sombra alargada, los dos mayores especialistas mundiales en R. H. Ash: el norteamericano Cropper y el muy inglés Blackadder. Esta carrera tiene secuencias memorables que culminan con un enfrentamiento entre todos los protagonistas ¡en un cementerio gótico en plena Gran Tormenta de 1987, con árboles cayendo y tejas volando!

El estilo de Byatt es refinado y preciso y fluye armonioso entre multitud de matices. Cada personaje dispone de un capítulo de presentación o de todo un diario para su más completo desarrollo. No sólo Ash y LaMotte, sino también Michell y Maud Bailey, Ellen, la mujer de Ash, Blanche, la compañera de Christabel y hasta el derrochador Mortimer Cropper, coleccionista obsesivo que arrasa con todo a golpe de talonario; nos invitan a recorrer los vericuetos de sus anhelos y sinsabores. Para rematar la faena Byatt juega con la ascendencia de alguno de ellos para redondear una trama sorprendente e ingeniosa.
"Merlín hechizado", de E. Burnett-Jones
Hay capítulos enteros que son básicamente un largo poema. Otros transcriben completo un intercambio de cartas. Algunos otros reproducen las entradas de un diario, o un cuento. El libro mezcla vida y literatura en una pócima irresistible que incluye mitos, relatos y feminismos varios.

MITOS RECURRENTES 
En el entorno poético y mítico que recrea la novela, "Melusina" es el poema mayor de Christabel LaMotte, "Ragnarök" el de Ash, "Vivien hechizando a Merlín" es el cuadro definitivo de Blanche y, abundando en ello, el padre de Christabel es el famoso recopilador de una Mythologie Française. En las cartas y diarios afloran leyendas como La Azuzena o Dama de Shalott, la historia de Dahud, reina de la ciudad anegada de Is... y hasta La Sirenita, de H. C. Andersen, otro hada que se transforma y sale de su mundo. Christabel, según declara, tiene muchos poemas sobre la metamorfosis, "uno de los temas de nuestro tiempo". 

Creo que el mito de Melusina es el trasfondo de toda la novela e incluso su leit motiv. En esta entrada desarrollo más este interesante asunto. El varón/Ash trata de poseer a Melusina/Christabel sacándola de su mundo; pero después de un tiempo de felicidad hay una traición y todo acaba mal. Christabel es libre y autosuficiente como Melusina; y como ella tiene un reino secreto. Como el hada, Christabel ofrece amor y fecundidad; pero también una huida para preservar su mundo o para esconderse de una sociedad que no la acepta. Podemos ver toda la novela como una rutilante ilustración del mito.
"En efecto, mi Melusina es una de esas combinaciones que usted sugiere de lo ordenado y humano con lo contranatural y lo salvaje: fundadora del hogar y demonio destructivo. (Y mujer, cosa que usted no comenta)." pág 197

Le escribe Christabel a R.H. Ash. Y respecto a Maud Bailey también hemos de recordar que Michell la encuentra retirada del mundo, absorta en la obra de Christabel y en su Centro de Estudios de la Mujer. Lo cual nos lleva a otra línea fuerza de la novela,


EL FEMINISMO 
Mujeres, mujeres, mujeres en cada página y en cada resquicio. Escritoras, estudiosas y rebeldes. El pobre Michell navega entre su novia Val y luego Maud Bailey sin encontrar su camino. R. H. Ash suspira por asomarse al maravilloso universo que Christabel y Blanche guardan con celo en Betania. Una veta feminista indisimulada recorre la novela. No hay inocencia en el hecho de que Blanche pinte su mejor cuadro con Merlín y Vivien "en el momento del triunfo de ella, cuando canta el Hechizo que pone a Merlín en su poder, para sumirle en perpetuo sueño"(p. 190). Christabel y Blanche son unas extrañas en su mundo, como Melusina. Han de esconderse para vivir un amor que el siglo XIX condena. También Maud Bailey, en pleno siglo XX, se ha sentido relegada en su trabajo por ser mujer. 

Abundan los poemas y reflexiones sobre el papel de la mujer. Psique es uno de los poemas que Christabel envía a Ash y que refleja su mundo.

"No es el hombre quien con su aprobación
da mérito y valor a nuestra acción,
ni es su beso de amor o gratitud
el premio que acredita la virtud. 
Las hormigas, sin amo, rey ni dueño,
no necesitan en su diario empeño
otra razón para su afán y esmero
que el bienestar de todo el hormiguero.
Y al cruzarse dos de estos animales
sus mensajes se dan como entre iguales;
y a ninguna otra inclina la cabeza,
porque donde no hay rey todo es realeza.
"Donde no hay rey todo es realeza".
Seguro que Christabel pensaba en este verso cuando refiere la respuesta de un gran poeta al envío de sus poemas. En ella le indicaba que eran bonitos y que "servirían para proporcionarme un objeto en la vida en tanto no tuviera -reproduzco sus palabras exactas- «Otras responsabilidades más dulces y más serias»".
La Sibila Cumana en la Capilla Sixtina
En otro momento Maud y Michell hablan de un poema de Christabel, La Sibila de Cumas:
¿Quién eres?
En lo alto de un estante retirado
dentro de un vidrio hueco
mi ser se pliega y cuelga arrebujado
cual murciélago seco. 
¿Quién fuiste?
El dios de oro era el que me urgía
él cantaba y gritaba
mi voz era su voz, no era la mía
su calor me abrasaba.

¿Qué ves?
He visto el firmamento cuando ataron
sus esferas al cielo
he visto a César cuando le cerraron
los ojos con un velo. 
¿Qué esperas?
El deseo es un fuego agonizante
el amor es sufrir
la paz está en el polvo de un estante
sólo ansío morir.

—Es un poema triste.
—Las niñas son tristes. Les gusta; les hace sentirse fuertes. La sibila estaba a salvo en su tarro, nadie la podía tocar, quería morirse. Yo no sabía qué era una sibila. Pero me gustaba el ritmo. El caso es que cuando empecé a trabajar sobre los umbrales me acordé del poema, y me acordé de ella.
Escribí un artículo sobre la imaginación del espacio en la mujer de la época victoriana: “Seres marginales y poesía liminal.” Sobre la agorafobia y la claustrofobia y el deseo paradójico de verse libre en el espacio sin límites, el páramo desierto, el campo abierto, y al mismo tiempo encerrada en espacios pequeños, impenetrables, cada vez más estrechos: como la reclusión voluntaria de Emily Dickinson, como el tarro de la sibila.
—Como la hechicera de Ash en su In-Pace.
—Eso es distinto. Ash la castiga por su belleza y por lo que él consideraba su perversidad.
—No, en absoluto. Ash escribe sobre las personas, ella misma incluida, que pensaban que debía ser castigada por su belleza y su perversidad. Ella suscribía el juicio de los otros. Él no. Él lo deja a nuestra inteligencia.
Por la cara de Maud pasó un gesto de disconformidad." pág. 67-8
LOS MUCHOS CUENTOS
El libro es literario hasta la médula y prodiga cuentos y leyendas por doquier. No sólo el padre de Christabel es un mitógrafo famoso que ha recolectado los cuentos y leyendas bretones, ella misma ha publicado dos libros "deliciosos, aunque ligeramente inquietantes", según refiere uno de los eruditos: "Cuentos para inocentes", actualizando los cuentos infantiles con una vena más moderna, feminista y de insubordinación, y "Cuentos del Mes de Noviembre"; llegándose a reproducir en la novela dos de ellos "El féretro de cristal"
(cap. IV) y "El Umbral"(cap. IX). Posteriormente conoceremos la huida de Christabel a Bretaña por el diario de su prima Sabine de Kercoz, ella misma autora de tres novelas y de un relato sobre Is, la ciudad anegada en el Océano.
"No sabía que leyera usted cosas tan pueriles como los Cuentos del mes de Noviembre. Son fundamentalmente los cuentos que contaba mi padre , sólo en esos meses oscuros a los que convienen. Él solía decir que los compiladores o investigadores que iban a Bretaña en los meses de verano —cuando el mar a veces sonríe, y la bruma se alza del granito y casi brilla— acaso no encontraran nunca lo que iban buscando. Los cuentos de verdad sólo se contaban en las noches oscuras, ya pasados los Santos. Y los cuentos del mes de noviembre eran los peores: cuentos de aparecidos, de demonios, de portentos, del Príncipe de los Poderes del Aire. Y del Ankou que conducía un carro terrible, un vehículo que iba chirriando, crujiendo, rechinando, y que cualquiera podía oír a sus espaldas por el campo desierto en una noche oscura: lleno de huesos de muerto, quizá, balanceándose en montón. Y el Conductor era un Hombre de Huesos: debajo de su sombrero enorme sólo se le veían unas cuencas vacías; pero no era, conste, la Muerte, sino el Criado de la Muerte, que venía con su Guadaña, cuya hoja no era curva hacia dentro para recoger, sino hacia fuera… ¿para qué? (Me parece estar oyendo la voz de mi padre en una noche oscura, preguntando: ¿para qué? Y si yo se lo cuento a usted un poco insípidamente, pues es porque los días se van alargando, y fuera hay un tordo que no para de cantar en mi espumoso mayo: y todo esto está fuera de fecha.) Si todavía en noviembre seguimos escribiéndonos cartas —¿y por qué habríamos de hacerlo? ¿y por qué no?—, puedo contarle un cuento, y lo haré, a la manera exacta de mi padre. Pasado noviembre venían las historias, más suaves, de la Natividad de Nuestro Señor; recordará usted que es creencia bretona que en ese día santo las bestias hablan en los pesebres y en los establos, pero ningún ser humano puede oír lo que dicen esas criaturas sabias e inocentes, bajo pena de Muerte…" pág 197
Dinan, en Bretaña


La Bretaña se nos presenta como una región fértil en leyendas y aparecidos, "está llena de la mitología de encrucijadas y umbrales". El tío de Christabel le habla de la Toussaint en la Bretaña, la tradición del Mes Negro y del mes Muy Negro, por Noviembre y Diciembre. Meses que se dedican a reunir a los vecinos y contar cuentos. Los cuentos y las leyendas nos explican, sí; pero no hay que explicar los cuentos, reflexiona su tío.
Toussaint, a altas horas de la noche
Mi padre ha contado el cuento de Merlín y Vivien. Los dos personajes no son nunca los mismos de un año a otro. Merlín es siempre viejo y sabio, y se da perfecta cuenta de lo que le va a pasar. Vivien es siempre bella, y cambiante y peligrosa. El final siempre es el mismo. Y también la esencia del cuento: la llegada del mago a la antigua Fuente del Hada, la invocación del hada, su amor al pie de los espinos, cómo el viejo se deja sonsacar el hechizo que alzará a su alrededor una fortaleza sólida pero que sólo él puede ver y tocar. Pero mi padre, dentro de esa armazón, pone muchas historias. Unas veces el hada y el mago son amantes fieles, cuya realidad es únicamente esa cámara soñada, que ella, con la complicidad de él, hace piedra eterna de aire. Otras veces él está viejo y cansado y dispuesto a dejar su carga, y ella es un demonio que le atormenta. Otras veces es una batalla de ingenios, en la que ella es toda emulación apasionada, una voluntad demoníaca de vencerle, y él es increíblemente sabio, y con todo y con eso impotente. Esta noche no era ni tan decrépito ni tan listo: era triste y cortés, consciente de que la hora de ella había llegado, y dispuesto a hallar gusto en su eterno desmayo, o sueño o contemplación. La descripción de la Fuente del Hada, con su hervor oscuro y frío, ha sido magistral. También lo han sido las flores que tapizaban el lecho de los amantes: mi padre ha sido pródigo en imaginadas prímulas y campanillas; ha hecho cantar a los pájaros en acebos y tejos oscuros, y yo he recordado la vida de mi infancia, que se vivía en los cuentos, de tal manera que yo veía flores y fuentes, veredas escondidas y figuras de poder, y despreciaba, no, empequeñecía en mi mente la vida de las cosas de verdad, la casa, el huerto, Gode.
Cuando hubo acabado, ella dijo con una vocecilla muy marcada:
«Tú también eres un encantador, primo Raoul, que haces luces y perfumes en la oscuridad, y pasiones gastadas.»
«Yo despliego mis habilidades», dijo él, «como hacía el mago viejo para la joven hada.»
Ella dijo: «Tú no eres viejo.» Dijo: «Recuerdo que mi padre contaba ese cuento.»
«Lo contamos todos.»
«¿Y su significado?»
Yo entonces me enfadé con ella, porque en las Noches Negras nosotros no hablamos de significados con esa pedantería del siglo diecinueve, nos contentamos con contar, oír y creer. Pensé que él no respondería, pero dijo, pensándolo mucho y con gran amabilidad:
«Es uno de los muchos cuentos que hablan del miedo a la Mujer, pienso yo. De un terror masculino al yugo de la pasión, quizá; del sueño de la razón bajo la férula de, ¿cómo llamarlo?, el deseo, la intuición, la imaginación. Pero es anterior a eso; en su aspecto reconciliador, es un tributo a las antiguas deidades femeninas de la tierra, desalojadas por la venida del cristianismo. Así como Dahut era la Hechicera Buena antes de ser destructiva, así también Vivien era una de las divinidades locales de los arroyos y las fuentes; a las que seguimos reconociendo, con nuestras capillitas a quién sabe qué Virgen…»
«Yo siempre lo he interpretado de otra manera.»
«¿Cómo, prima Christabel?»
«Como una historia de emulación femenina del poder masculino; ella no le quería a él, sino su magia; hasta que se encontró con que la magia sólo servía para esclavizarle a él…; y entonces, ¿dónde quedaba ella, con todas sus habilidades?»
«Es una interpretación retorcida.»
«Yo tengo un cuadro», dijo ella, «que retrata el momento del triunfo… así; quizá sea retorcido.»
«En la Toussaint no hay que buscar demasiado el significado», dije yo.
«La razón debe dormir», dijo Christabel.
«Las historias son antes que los significados», dije yo.
«Como he dicho, la razón debe dormir», volvió a decir ella.
Yo no me creo todas esas explicaciones. Empequeñecen. La idea de la Mujer es menos que la brillante Vivien, y la idea de Merlín no es una alegoría de la sabiduría masculina. Merlín es Merlín
Universidad de Lincoln, U.K. donde trabaja Maud Bailey


CONTRAPOSICIÓN de ÉPOCAS 
Comenzando porque Michell y Val viven "entre Piccadilly y Putney, en el sótano de una decrépita casa victoriana"; la novela establece múltiples paralelismos entre una época y otra, así como entre sus personajes. Podemos ver a Maud y Michell como en un juego de espejos respecto a Christabel y Ash. Es muy interesante la estrecha relación entre dos épocas aparentemente irreconciliables, separadas por más de un siglo; por ejemplo respecto al papel de la mujer, la concepción moral o los prejuicios. Por otro lado los poetas y académicos de Byatt no cejan en la búsqueda de la verdad, ni del sentido profundo de una obra. Todo ello a pesar de ciertas reticencias sobre aquello de hurgar en la vida privada. Ellen, esposa de R.H. Ash nos informa en su diario de su íntima batalla:
"Él aborrecía la nueva vulgaridad de la biografía contemporánea, ese saqueo del escritorio de Dickens en busca de sus anotaciones más triviales, las incalificables intromisiones de Forster en las penas privadas y las ocultaciones de los Carlyle. Muchas veces me decía, quema lo que está vivo para nosotros con la vida de nuestro recuerdo, no permitas que nadie haga de ello curiosidades frívolas o mentiras. Recuerdo que me llamó mucho la atención que Harriet Martineau, en su autobiografía, dijera que dar a la imprenta cartas privadas era una forma de traición, como contar la conversación íntima de dos amigos al pie de la chimenea en las noches de invierno. Yo he hecho fuego aquí y he quemado algunas cosas. Quemaré más. Los buitres no harán presa en él."
Hay cosas que no puedo quemar. Ni volver a mirar nunca, creo"
CREACIÓN LITERARIA
En el fondo la protagonista de la novela prácticamente no aparece en la misma. Pero su presencia gravita poderosa a través de sus textos. Sus acciones, pasiones y quebrantos son el hilo conductor de una investigación apasionante. 
Cabe decir que Posesión es un maravilloso artefacto literario donde cabe una novela de intriga, una historia de amor, una crítica al mundo académico y una profunda reflexión tanto sobre el hecho de escribir, como sobre el de la lectura.
"Le diré que la única vida de la que estoy seguro es la vida de la Imaginación. Sea cual sea la Verdad -o la Falsedad- absoluta de todo eso de vida-en-la-muerte, la Poesía puede hacer que ese hombre viva durante todo el tiempo que usted o quienquiera le crea vivo. Yo no puedo dar vida como Él se la dio a Lázaro, pero quizá sí como Eliseo, que se acostó sobre el cuerpo muerto y lo vivificó con su aliento.
O como hizo el Poeta del Evangelio; pues Poeta era, aparte de todo lo demás; Poeta era, fuese historiador científico o no.
¿Vislumbra usted lo que quiero decir? Yo, cuando escribo, sé. Recuerde aquellas palabras milagrosas del joven Keats: de nada tengo certeza, si no es de la santidad de los afectos del Corazón y la verdad de la Imaginación." pág 185.
Para terminar reproduciré la cita con que comienza el libro, cuyo título -no lo olvidemos- es, POSESIÓN. UN ROMANCE.
"Si un escritor llama Romance a su obra, no será menester que declare su intención de permitirse, en cuanto a la manera y el material, una latitud a la que no se habría sentido autorizado si pretendiese escribir una Novela. Esta segunda forma de composición se propone una fidelidad muy estricta al curso, no ya posible, sino probable y ordinario de la experiencia humana. A la primera, aunque como obra de arte deba someterse a leyes rígidas, y aunque cometería un pecado imperdonable si se apartase de la verdad del corazón humano, empero se le permite presentar esa verdad bajo circunstancias que en gran medida pueden ser del capricho o la invención del escritor. … El punto de vista desde el cual la presente narración entra en la definición de romántica consiste en el intento de enlazar un tiempo pretérito con el presente mismo que vemos alejarse presuroso.
                                                                       NATHANIEL HAWTHORNE,
                                                                       Prólogo a La casa de los siete tejados

Una gozada.

miércoles, 29 de mayo de 2019

MELUSINA - según A.S. Byatt


En la maravillosa novela de A.S. Byatt, Posesión, se cita y entrevera el mito de Melusina con una incidencia tal que quizá no ha sido suficientemente señalada. Porque aparte de la trama principal del descubrimiento de la secreta relación entre el poeta triunfante R. H. Ash y la más apartada poeta Christabel LaMotte y de las secundarias sobre el contraste de dos épocas, la crítica al encorsetado mundo académico o de reflexión sobre la creación literaria; podemos ver toda la novela como una rutilante ilustración del mito del hada.
Retiradas del mundo viven las dos amantes, Christabel y Blanche Glover. No tienen obligaciones más que para sí mismas. Mientras Blanche nos remite sin pudor a la Dama Blanca, LaMotte mantiene un carácter netamente francés como la Melusina. La dulzura de su reino se llama Betania, "un lugar donde ni servíamos ni nos servían" -así lo define Christabel- el cual permanece secreto y luminoso hasta la aparición del varón oscuro y dominante, momento en que Blanche rompe su falta de inspiración y comienza su mejor lienzo "Vivien dominando a Merlín", que representa el momento en que Vivien canta el Hechizo que pone a Merlín bajo su poder, para sumirle en perpetuo sueño. A la vez Christabel comienza a dar forma a su mayor poema, "Melusina", que ella califica de epopeya. La fascinación del poeta por esa misteriosa dama es lo que activa tanto su pasión como la acción de la novela. En su relación hay un secreto, como reclama el clásico relato del hada, y una traición. La Melusina/Christabel nos mostrará las dos caras típicas del hada: amante y dragón.
En la página 46 de la novela encontramos esta conversación: 

"¿Conoces la historia de Melusina? 
Era un hada que se casó con un mortal para tener alma, y estableció un pacto de que no intentase verla nunca los sábados, y él lo cumplió durante muchos años, y tuvieron seis hijos varones, todos con anormalidades: orejas deformes, colmillos gigantescos, una cabeza de gato saliendo de una mejilla, tres ojos, cosas así. Uno se llamaba Jofré el del Gran Diente, y otro Horrible. 
Melusina hizo construir castillos, castillos de verdad que existen todavía, en el Poitou. Y al final, como tenía que suceder, él miró por el ojo de la cerradura —o, según una versión, abrió un agujero en la puerta de acero de ella con la punta de su espada—, y vio que se estaba solazando en una gran bañera de mármol. Y de la cintura para abajo era un pez o una serpiente, Rabelais dice que una «andouille», una especie de salchicha enorme, el simbolismo es obvio, y batía el agua con su cola musculosa. Y él no dijo nada y ella no hizo nada hasta que Jofré, el hijo feroz, se enfadó con su hermano Fromonte que se había refugiado en un monasterio, y como no quería salir, apiló leña y lo quemó entero, con los monjes y Fromonte dentro. Cuando se supo la noticia, Remondín (el caballero del principio, el marido) dijo: «La culpa la tienes tú; quién me mandaría a mí casarme con una horrible serpiente.» Entonces ella le llenó de reproches y se convirtió en dragón, y echó a volar alrededor de las almenas haciendo gran estrépito y golpeando las piedras. Ah, y antes de eso le dio órdenes terminantes de que matara a Horrible porque si no, los aniquilaría a todos, y así se hizo. 

Y Melusina vuelve a los condes de Lusignan para anunciar muertes: es una especie de Dame Blanche, o Fata Bianca. Como ya te imaginarás, hay toda clase de interpretaciones simbólicas, mitológicas y psicoanalíticas. Christabel LaMotte escribió ese poema largo y muy retorcido sobre la historia de Melusina en la década de 1860, y se publicó a principios de la de 1870. Es una cosa rara, tragedia y romance y simbolismo a todo pasto, una especie de mundo onírico lleno de bestias extrañas y significados ocultos, y una sexualidad o sensualidad realmente chocante. A las feministas las chifla. Dicen que expresa el deseo impotente de la mujer. No fue muy leído hasta que ellas lo redescubrieron; Virginia Woolf lo conocía y lo señaló como imagen de la androginia esencial de la mente creadora, pero las nuevas feministas ven a Melusina en su baño como un símbolo de la sexualidad femenina autosuficiente, que no necesita al pobre varón. A mí me gusta, es inquietante. Está continuamente cambiando de foco, de la descripción minuciosa de la cola con escamas a las batallas cósmicas." 


                                                    En la pág 46 de Posesión de A. S. Byatt.





Capitel con el hada Melusina en Lusignan, Fancia



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Melusina es una antigua divinidad de la naturaleza relacionada con la fertilidad. Aunque es una hada no tiene origen celta sino francés. La leyenda de Melusina fue recogida por primera vez en el siglo XIV, por Jean D´Arras, para ensalzar los orígenes de la casa de Lusignan. La obra se tituló "Noble Historia de Lusignan o La Historia de Melusina". Más tarde Alemania y Gran Bretaña incorporarían las historias de melusinas a sus respectivos folclores. Según D´Arras, melusina significa prodigio o prodigiosa.
Se puede rastrear aún más remotamente el origen del hada Melusina, por ejemplo pasando por legendarias heroínas como la Reina Sibila de Jerusalen (tan manipuladora como hermosa) hasta las Parcas de la mitología griega, seres que vivían en el Inframundo y que se encargaban de adjudicar a cada persona una parte de bien y una de mal, las cuales podrían acrecentar o decrecer por sus acciones a lo largo de su vida. Melusina es parte de la tradición de las hadas constructoras de monumentos sagrados. Según Cirlot, ella sería "el arquetipo de la intuición genial, en lo que éste tiene de advertidor, constructivo, maravilloso, pero también enfermizo y maligno". Como muchos mitos, Melusina es ambivalente. Asociada a la fertilidad también es considerada una figura perversa.
Melusina anuncia una poderosa energía creativa. Si aparece en tu vida, será para enseñarte a vivir más intensamente, a sostener tus promesas y a respetar los compromisos afectivos. Encarna un enorme poder. Su mito reúne tres figuras, mujer, serpiente y hada, que simbolizan fuerzas naturales y fertilidad.  Su leyenda se incorpora a la cultura europea en cuentos como La Sirenita de H.C.Andersen o en Ondina, de Lamotte Fouque.

Propiamente la historia de Melusina refiere que era una de las tres hijas del Rey Elinas de Albany (actual Escocia) el cual estaba casado con el hada Pressina, quien accedió a casarse con el rey después de hacerle jurar que nunca trataría de verla ni cuando estuviere dando a luz, ni bañando a los hijos. Elinas aceptó el trato, se casaron y fueron muy felices. Tuvieron tres hermosas hijas: Melusina, Melior y Palestina. Pero Mataquas, hijo del primer matrimonio de Elinas, obligó a su padre a romper la promesa empujándolo a entrar en la habitación donde Pressina estaba bañando a las tres niñas. Al incumplir la promesa su mujer enfureció, autoexiliándose con sus hijas en la isla de Avalon. Allí Pressina y las niñas vivieron durante quince años. Cada mañana ascendían hasta el monte Eléonos, desde donde podían ver el distante reino de su padre. Pero al crecer, Melusina apreció injusto su exilio como pago por la culpa de su padre, de modo que, usando su hechicería de hada, encerró a su padre en una prisión rocosa en un monte  Northumbria. Por su fraticidio, Melusina fue condenada a vagar y transformarse en una mujer serpiente cada sábado, hasta que pudiera desposarse con un hombre que accediera a no verla en este lapso.

Después de muchos años Raymondín, sobrino del conde de Poitiers, tuvo un encuentro con ella junto a una fuente. Raymondín había salido de caza y por accidente había matado al conde mientras intentaba ayudarle con un jabalí. Desolado e invadido por la desesperación vagaba por los bosques sin saber cómo trasladar la noticia a los hijos del muerto. En su deambular llegó hasta la Fuente de la Sed y allí se encontró a una bella muchacha vestida de blanco. Era el hada Melusina que al conocer su desgracia le consuela y le ofrece una solución correcta para explicar el accidente. Prendado de su sabiduría y belleza Raymondín la pide matrimonio, a lo que ella accede con la única condición de que los sábados le permita retirarse a sus aposentos, sin ser vista en todo un día y una noche, a lo que su enamorado se aviene sin discusión.

Al regresar a la corte del hermano de su padre relata a sus primos los hechos cabales que condujeron a la muerte del conde. Sus primos aprecian la nobleza de su conducta y no le reprochan nada, al contrario, le ofrecen como regalo de bodas unas tierras que él deberá elegir. De nuevo interviene Melusina para aconsejarle que pida toda la extensión que pueda caber en una piel de ciervo. Acordada la extraña petición Melusina cogió una piel y comenzó a cortar largas y finas tiras que les sirvieron para acotar un inmenso territorio que convirtieron en su feudo. Al contraer nupcias Melusina le construyó a su amado el castillo de Lusignan con la rapidez con que lo pueden hacer las hadas. Después construyó otras iglesias, torres y castillos que dieron riqueza al apellido Lusignan.
Melusina y Raymondín tuvieron diez hijos, aunque todos nacieron con algún tipo de defecto. La pareja vivió feliz durante muchos años, hasta que un malhadado día su hermano, el conde de Forez,  durante una alegre cena precisamente en sábado, vertió insidias en su oído sobre la desaparición periódica de su esposa y la posibilidad de un amante. Espoleado por la sospecha, Raymondin subió a las estancias del hada y la espió por un agujero: Melusina disfrutaba de un casto baño, pero al retozar en las aguas su marido pudo apreciar que de cintura para abajo era una serpiente. Como fuera que Raymondín la amaba prefirió guardar el secreto. Sin embargo, poco tiempo después, su hijo Geoffroy, enzarzado en lucha fraticida con su hermano Fromont, arrasó el convento en donde éste era monje, incendiándolo con todos los frailes dentro. Muy alterado por los hechos, Raymondín rechazó el consuelo de su esposa y la acusó de haber traído la desgracia a su linaje: "¡Quién me mandaría a mí casarme con una serpiente!".
Melusina comprendió que su secreto había sido desvelado y herida por la traición, se encolerizó y huyó volando del castillo, para no volver más que de noche a visitar a sus hijos. Raymondín la perdió para siempre y acabó sus días como ermitaño en la montaña de Montserrat. Según la leyenda, el hada Melusina adquirió la costumbre de volar entorno al castillo de Lusignan cada vez que los condes iban a morir, alertando a sus moradores con gritos y lamentos.

Las hadas tradicionalmente están caracterizadas como mujeres libres, desprovistas de prejuicios morales, plenamente independientes y dueñas de su destino; aunque a veces perversas y con una sexualidad poderosa, e incluso feroz. En el Lancelot en prosa ya sale la Dama del Lago que rapta a Lancelot de los brazos de su madre y lo cría en las profundidades del lago. En este relato encontramos una definición de lo que es el hada: "la doncella que lo ha raptada es un hada. Son llamadas hadas todas aquellas que sabían de encantamientos y había más en Bretaña que en cualquier otra tierra. Ellas conocían la virtud de las palabras, de las piedras  y de las hierbas. Gracias a ellas se mantenían jóvenes, bellas y ricas tanto como querían."

Muchos de los símbolos que representa Melusina nos vienen desde épocas remotas y sociedades matriarcales, donde ejercían el poder en base a su fecundidad y al sacerdocio. La evolución hacia sociedades patriarcales cambió esta imagen por la de hechiceras y brujas. De ahí que Melusina albergue una profunda ambigüedad donde se mezclan promesas de riquezas, amor apasionado, traiciones y lamentos. La discusión sobre la verdadera naturaleza de Melusina puede no tener una única solución. Melusina en el baño nos puede hacer pensar en una sexualidad femenina autosuficiente o quizás en una mujer dueña de su destino. También en la parte oscura (el pecado) de la que se redime el resto de los días; o en la mujer autosuficiente y empoderada que debe esconderse de una sociedad que no la acepta. La traición perpetua a la mujer. La promesa del amor más apasionado que siempre esconde una promesa de cristal.
Escultura de Melusina al lado del río Alzette

Existe una versión luxemburguesa de la leyenda de Melusina que tiene que ver con la conformación de su identidad nacional. En esta versión el conde Siegfried se pierde en el valle del río Alzette y se encuentra con Melusina. Hechizado por su canto y belleza la solicita matrimonio. Melusina acepta casarse con él bajo dos condiciones: nunca tendrá que abandonar su morada rocosa, un lugar llamado "Bock" y, en segundo lugar, el Conde nunca la verá en sábado, un día reservado para ella.
Siegfried está de acuerdo con sus términos y compra tierras alrededor del "Bock" para que sean suficientes pero, acuciado por la falta de dinero, vende su alma al diablo a cambio de un majestuoso castillo. La joven pareja y sus siete hijos viven días felices, hasta que Siegfried, carcomido por la duda, no puede resistirse a mirar por el ojo de la cerradura del baño de Melusina. Asustado descubre que la parte inferior del cuerpo de Melusina es una enorme cola de pez. En el mismo momento, la sirena desaparece en las profundidades del "Bock" (en otras versiones salta por la ventana y desaparece en el río). Ella está obligada a reaparecer en la roca cada siete años en forma de una serpiente de fuego con una llave en la boca. Para liberarla de su hechizo será necesario que un valiente arrebate esta llave con sus propios labios de la boca ardiente y la tire al río Alzette. Esta hazaña aún no se ha logrado.

En la Edad Media, la escritura sobre Melusina tenía una triple función: servía para alimentar mitos familiares y glorificar la ascendencia de las dinastías aristocráticas.Este es el caso de la dinastía luxemburguesa. La alianza de Melusina y el conde Siegfried, el fundador de la ciudad de Luxemburgo, estiliza a la sirena como la primera antepasada y progenitora femenina de los luxemburgueses y la protectora de la ciudad. En la Segunda Guerra Mundial, Melusina se convierte en un símbolo de la unidad e independencia luxemburguesa frente al agresor alemán. A fines del siglo XX, algunos escritores usaron la figura de Melusina como punta de lanza de crítica social. En los últimos años, cada vez más textos feministas dibujan la imagen de una inconformista Melusina, centrada en un discurso de género y configuración de la identidad de la mujer.

Algunos expertos señalan que Melusina puede derivar de “mater Lucina”, uno de los nombres de la diosa romana Juno, esposa del dios Júpiter. La cuestión adquiere más sentido cuando conocemos que los antiguos romanos oraban a mater Lucina para que bendijese los partos y que la celosa Juno, que maldecía a las numerosas amantes de su infiel esposo, transformó en mujer serpiente a una joven llamada Lamia.

También es interesante el paralelismo que nos ofrece Melusina con la japonesa Yuki-onna. No sólo comparten esa blancura única que lucen las hadas, también esta criatura contrae matrimonio con un mortal para acabar siendo traicionada por él. Yuki-onna está asociada al invierno y a las tempestades de nieve. Se la representa como una mujer alta, hermosa y de largos cabellos. Es al mismo tiempo despiadada y serena. En muchas historias Yuki-onna se revela a los viajeros atrapados en la nieve y en otras es ella misma quien los extravía. En todo caso siempre mueren congelados y convertidos en estatuas de hielo. A veces se manifiesta sosteniendo a un niño entre sus brazos para hacerte caer en la trampa. En una de las leyendas Yuki-onna deja libre a un muchacho debido a su belleza y edad. Le hace prometer que nunca la mencionará. En otra leyenda Yuki-onna derrite a su marido cuando éste descubre su verdadera naturaleza.