domingo, 14 de junio de 2015

KUNG FURY - de David Sandberg

El cine de acción de los 80 fi(l)rmó su defunción en el 93 con El último gran héroe (Last Action Hero) de John Mc Tiernan, una película de acción tan tópica que se volvía sobre sí misma en un gesto tan autoparódico como sentimental. Hoy, 22 años después, un joven sueco se ha lanzado a realizar un pastiche de lo más bizarro sobre aquellas cintas tan estridentes llenas de chulería, disparos y explosiones.

La sinopsis oficial de este mediometraje dice simplemente:  “Kung Fury es un policía que trabaja solo, vive atormentado y sabe lo que tiene que hacer: su trabajo.”  Los treinta minutos que dura son todo un revolcón ochentero que nos hace sentir como el niño de aquella película cuando acude al cine armado con su tarjetón dorado para ver la enésima aventura de su gran héroe.

Las referencias a las películas de Stallone, Karate Kid, Conan, Tron o Robocop  se van solapando en una borrachera de tics y tópicos donde no falta un héroe ronco y solitario con cinta en el pelo, peleas con patadas y volteretas a lo Street Fighter y máquinas arcade.

El look está muy conseguido. La música abusa del sintetizador y las luces del neón. También las imágenes imitan la textura de una vieja cinta VHS con rallas y auto tracking.





A pesar de su juventud, David Sandberg se marca un derrape mental de altura con este policía mezcla de Acorralado y Karate Kid frente al mayor malvado de la historia, Hitler....¡siendo ambos unos maestros del kung-fu consumados! ¿quién dijo esto tuviera que tener pies ni cabeza?

Parece claro que este joven director soñaba desde hace tiempo con la erupción violenta de este volcán freak que vuelca sobre nuestras pantallas velociraptor con ojos-láse, máquinas arcade rebelándose a tiro limpio y vikingas con ametralladoras de gatillo fácil.

El proyecto se ha podido realizar gracias al crowfunding (reunió alrededor de 600.000 $) y el guión es un puro disparate. Nuestro héroe adquirió sus poderes porque le cayó un rayo y le picó una cobra (¡!).  Hitler es capaz de matar disparando a través del teléfono (¿?).  Hackerman es el idem que envía a Kung Fury a través del tiempo para matar a Hitler, pero se desvía un poco y es Thor (¿Veis qué pectorales tengo?) quien le ayuda a llegar a la Alemania nazi.

El último delirio es el videoclip que complementa el mediometraje: suena el tema principal True Survivor y quien lo interpreta es ¡¡David Hasselhoff!!



Molona, excesiva y pasada de rosca.

jueves, 11 de junio de 2015

GUÍA de MONGOLIA - de Svetislav Basara











El narrador de este texto, plenamente onírico, es un súbdito desesperado y fieramente irónico de un país dictatorial: "Dios sitúa a los que quiere salvar en países totalitarios" leemos en la misma página que recoge
"La tradición budista es la razón del éxito espectacular de la doctrina comunista en Mongolia. Existen muchísimos puntos en común: la negación de los dioses, el abandono y la indiferencia hacia lo terrenal, el desprecio del laxismo democrático. Esta afirmación es difícil de conciliar con mi declarada religiosidad, siempre que esta no sea otro de mis simulacros. No quiero remitirme a Aristóteles, ni a Tomás de Aquino. De ningún modo. El totalitarismo y la religiosidad no entran en colisión. Los súbditos de regímenes tiránicos deberían estar infinitamente agradecidos a la Providencia por haberles dado el privilegio de padecer el cotidiano castigo del totalitarismo, esa muestra de especial afecto divino. Porque si la gente no quiere ayunar, no quiere sufrir, ni ser humillada, ni maldecir la hora en que nació, en tal caso acaba en el infierno. Si el Hijo de Dios tuvo que ser crucificado, el simple mortal debe llevarse por lo menos dos o tres palizas en el sótano de cualquier Servicio Secreto si desea la vida eterna. " pág 34
A las pocas páginas nos damos cuenta de que el autor ha escogido un remoto país como excusa para hablar de su más inmediato entorno: una Serbia que apenas asoma tras el telón de acero. Para él Ulan Bator "es la misma mierda pero más lejos."
Ulan Bator

La editorial Svjetlost [Luz] debería haber publicado este libro en Sarajevo. Antes de terminarlo, sobre Sarajevo se cernieron las tinieblas. Por eso se lo dedico a todas las víctimas. Es la dedicatoria que figura en el frontis. Sus andanadas van contra los rusos, que "no pueden vivir sin cercas ni alambre de espino"; contra la dictadura del estado, "es de día hasta que el funcionario pone el sello de apagar la luz", y contra el comunismo.
"Habrá gente que se preguntará: ¿Cómo es que hay burdeles en Ulan Bator? Qué ingenuos. Incluso en la Europa Occidental existe el prejuicio de que en los países comunistas no hay prostíbulos. Una equivocación, desde luego. Hay por todas partes. Mejor dicho: los hay y no los hay. Para los extranjeros hay, para los nacionales no hay. Y no es porque se preocupen por la salud y la moral de la población local -¡los comunistas y la moral!-, sino porque los gobernantes comunistas no permiten a sus súbditos ningún tipo de placer; los obligan a masturbarse, a golpearse la cabeza contra la pared, a violar, a debilitarse la espina dorsal, a caer en la demencia juvenil, porque lo más fácil es manipular a los imbéciles y a los tipos frustrados." pág 41
Finalmente el improbable país le ofrecerá al autor la posibilidad de afrontar un verdadero viaje. "Una de las atracciones turísticas poco conocidas de Mongolia es la linde en que coinciden sueño y realidad". De modo que el escritor de esta Guía de Mongolia no acechará en derredor sino su abismo interior. 
"¿Qué había dicho, que había venido a Mongolia para escribir una guía? Tonterías. Digamos que había venido para intentar una vez más aprender algo sobre mí mismo. No sé quién soy. Nunca lo he sabido. No me he creído, como la mayoría, la trampa del nombre y las otras estupideces que el régimen te da inmediatamente al pasar del estado de larva al estado de muñeco. Ya lo hemos dicho: a todo el mundo se le asigna un papel, y a mí -ya que no prometía mucho- me dieron los más episódicos. Basara es solo un rótulo. Así como en las peluquerías pone PELUQUERO, en las cubiertas de mis libros pone BASARA, y además tengo que pagar impuestos por ello." pág 54

A lo largo del libro, Basara despliega un variado arsenal de historias surrealistas preñadas de un sinnúmero de ensayos breves y alucinados. Como el que plantea el Sr. Mercier, cadáver de un viejo verde que expone la teoría del tiempo interior. 
"Les aseguro que existen tres tipos de personas en la historia: aquellas cuyo tiempo interior transcurre más rápido que el exterior; aquellas cuyo tiempo interior está sincronizado con el tiempo exterior y aquellas cuyo tiempo interior transcurre más lento que el exterior. Éstas son las más escasas." pág 61

Los primeros son los impulsores de la historia, los segundos son constructores, albañiles y carpinteros. Los terceros practican el sabotaje sin cesar: poetas, visionarios, místicos y excéntricos introvertidos.

Alojado en el hotel Gengis Khan de Ulan Bator, el narrador comparte sus delirios con un obispo holandés que ha quedado atrapado en su sueño, un corresponsal de un diario inexistente ("Al igual que yo, él era súbdito del reino del alcoholismo, el mejor medio para huir de patrias, sistemas políticos, cadenas televisivas y toda aquella chusma."), un cadáver ambulante o la mismísima Charlotte Rampling, asidua del hotel cuando no está rodando. 

A la postre todos estos subterfugios no son sino excusas para hablar de sus obsesiones: el estado, la religión, la historia, el tiempo y sobretodo ese absurdo anhelo de escribir. Una confesión en toda regla. Amarga y despiadada. A veces cínica y siempre lúcida. El autor indaga en sus entrañas y se adentra en el delirio como forma de conocer la realidad. 

Tiendo a ver el libro como un grito sordo con el que el autor intenta romper el cascaron en el que se ha encerrado.
El libro comienza con el suicidio de su mejor amigo. De él recibe una carta que le describe con toda crudeza: intelectualoide, ajeno a la realidad,....
"...debo decirte que eres narcisista. Decir Narciso sería demasiado. Incapaz de comunicarte con el entorno, te has forjado unas fabulosas construcciones sobre la alienación, firmando así -con un pequeño mar de tinta- una sentencia que te libre de la obligación de compartir, de entender y de ayudar a otros. Para ello te serviste del agnosticismo. Y para que los escasos dardos del mundo exterior no te afectaran, te volviste tolerante." pág 22

Después de una primera parte onírica y surrealista en Ulan Bator, hablando de economía, costumbres o religión; ya en la segunda, "Sesión psicoanalítica en la habitación del hotel Gengis Khan", perdemos todo reclamo exterior. Sólo queda el narrador encerrado en la habitación -en sí mismo-, rumiando sus recuerdos infantiles, buceando su yo.

¿Es una novela o un ensayo? 
Es una búsqueda. La de un torrente que siempre acaba huyendo.
   "¿La vida secreta de Svetislav Basara? ¿La inquietud ante el presunto acto creativo? ¿Horror vacui? ¿Aburrimiento de provincias?
      Solo Dios lo sabe.
      Me miro en el espejo por un momento: la cara de siempre. La cicatriz en el labio superior. ¡Bah! Basara, manifiesto aborrecedor de la unidad de tiempo, espacio y acción; destacado narrador de cosas, fenómenos y conceptos de los que no se sabe nada. Y, sin embargo, acumula material como una hormiga hacendosa. He aquí un punto de partida: el espejo." pág 103
Si Mongolia es un territorio grotesco donde los meteorólogos son fusilados por errar sus pronósticos y todo producto, sea un BMW, una caja de cerillas o un paquete de arroz, vale cinco marcos alemanes; en cambio proporciona un espacio único para la ficción y la metaliteratura, porque allí “las diferencias entre material documental y ficticio son puramente formales, aunque se favorece el ficticio, porque es más conveniente e indudablemente más próximo a la verdad”
Enki Bilal

De modo que el autor desgrana ese mar de tinta que se vuelve sobre sí mismo
"Reviso las páginas escritas. Bobada tras bobada. Deberes esccolares que abandono harto, anhelando el momento de tener en mis manos un buen cómic antes de dormir. El ocaso de la posmodernidad. Trabajo de funcionarios."

"Y, sin embargo, hay que escribir. No me interesa la fama literaria. Todavía menos las opiniones de los críticos. Yo escribo libros para buscar algo en ellos; no para hacerme un hueco en la literatura serbia, que se convertirá pronto en una organización paramilitar y, como tal, nada interesante para mí."

"Cuando uno nace en un lugar y un tiempo tan remotos, entonces es más que lógico sentir repugnancia y dudar de tu propia existencia. Un paraíso para los nihilistas. A primera vista. Pero el destino decidió que yo fuera narrador en un tiempo del que nada se puede decir ni hay nadie que lo quiera escuchar. He aquí el origen de mi animosidad hacia las significaciones espacio-temporales y el modelo narrativo."


Svetislav Basara, autor también de Peking by Night, es pesimista, irónico, metafísico y sardónico. Sus libros son personalísimos y laberínticos, alimentados por una fértil imaginación. En ellos se ilustra una lucha permanente entre literatura y realidad. El yo suele ser el puente que teje lianas entre ambas. En sus páginas campan el absurdo y el delirio. Constantemente está quebrantando las convenciones espacio-temporales. Sus personajes suelen situarse en ese punto donde confluyen realidad y sueño. No en vano escribió, "todo el mundo se encuentra, tarde o temprano, en un laberinto de su propia fabricación".

martes, 9 de junio de 2015

It FOLLOWS - de David Robert Mitchell

La amenaza  de muerte está en el origen del terror, más temible cuanto más ajena a ti, más escalofriante cuanto más inerme te encuentra. Alien venía del espacio, Azarel del más allá y Freddy Kruger de las propias pesadillas. El terror se alimenta de nuestros miedos. En It Follows se dan todos estos ingredientes pero con una nueva formulación.

Jay (Maika Monroe) sale con un chico y una noche, después de tener relaciones sexuales, descubre que con este simple acto le han trasladado una maldición: alguien la perseguirá perpetuamente hasta matarla. Sólo podrá evitarlo pasando el testigo a otra persona del mismo modo. 
Lo que te sigue siempre llega caminando. Por muy lejos que vayas siempre te alcanzará. Adopta la forma de cualquier persona, a veces incluso la de algún allegado.

La forma de contagio puede leerse como una obvia parábola sobre el sida o un canto a la abstinencia; pero no creo que sea lo importante. Lo que viene a ser en el fondo es la renovada batalla entre Eros y Tánatos, los temores en torno al sexo y -sobre todo- la pérdida de la inocencia. 

La fuerza enigmática de la amenaza es tal que abona todo tipo de especulación. Convoca a nuestros miedos y hace presente la amenaza de la muerte. No parece fortuito que una de las amigas de Jay esté leyendo El idiota, de Dostoyevski, e incluso lea en voz alta un párrafo sobre la muerte y su inexorabilidad.

Realmente It Follows no es una película de terror al uso. La maldición sobreviene en un entorno dramático que no es meramente instrumental. La vivencia íntima de Jay está transmitida con empatía y credibilidad: su primera experiencia sexual, sus dudas; la expectación ante el mundo adulto y ante el universo está plasmada en planos de un extraño lirismo. De hecho me recuerda a esas pequeñas películas independientes donde lo importante no es lo que pasa sino cómo lo viven sus protagonistas. 

Mitchell tiene un modo muy personal de mostrar la extrañeza que embarga a Jay: flotando boca arriba en la piscina, colocando unas briznas de hierba sobre la piel de su pierna, huyendo a sentarse en un columpio, acariciando una flor silvestre mientras se sincera. Son planos hipnóticos que transmiten inocencia. Y es en ese contexto donde brota -chirriante- el terror.

La película se inicia con un poderoso plano secuencia –una panorámica circular– donde se nos muestra a una chica aterrorizada que sale corriendo de su casa. La cámara se recrea en su pavor. La chica se gira, está paralizada, pero la calle está tranquila, no hay nadie. Vuelve corriendo a su casa, sale con las llaves del coche y huye despavorida. Como espectadores estamos atrapados. Queremos desvelar ese escalofrío que se nos ha insinuado.

Me gusta el estilo de las imágenes, pausadas y elegantes. El director brilla en la puesta en escena, con unos planos sostenidos que gravitan sobre el fondo de donde surgirá alguien que se irá acercando amenazante. 

Describe un mundo totalmente juvenil, de una época pretérita y sin móviles. Los adultos no aparecen y el entorno resulta un tanto espectral: un barrio residencial de un Detroit donde abundan las casas y edificios abandonados.

Deudora de un clásico popular de los ochenta como es Halloween, como película de terror va más allá, al plantear un mundo adolescente de gran viveza emocional, con poderosas imágenes y una banda sonora émula de las de John Carpenter. 

La estructura narrativa me ha recordado dos cuentos magistrales. El diablo en la botella, de Stevenson, por el conflicto moral de traspasar una maldición, y El maleficio de la runas, de M.R. James, por la malignidad persecutoria. 
"Debajo, había unos versos de El Viejo Marinero de Coleridge (supongo que el grabado servía para ilustrarlos) sobre alguien que, luego de mirar atrás
                 prosigue,
                Y no vuelve la cabeza,
                Pues sabe que un espantoso demonio
               Lo sigue paso a paso."

Muy buena, pero no para el que busque sustos fáciles. 

viernes, 5 de junio de 2015

MAD MAX: Furia en la carretera - de George Miller

Circo de tres pistas.-
Tras encumbrarse hace más de 30 años con la trilogía original de Mad Max y después rodar obras tan variopintas como Las Brujas de Eastwick, Lorenzo´s oil o la pequeña joya que es Happy Feet; el director australiano retoma la saga que le dio a conocer y se embarca en un nuevo capítulo. Porque no es más que eso, un capítulo nuevo que no añade nada, pero al que el maestro se dedica con toda pasión para entregarnos un film de puro entretenimiento, con un ritmo y unas escenas de acción simplemente espectaculares.

La película se centra en la pura acción, una persecución constante y absorbente que deja de lado cualquier atisbo de historia o psicología. De modo que ahí tenemos al bueno de Miller tirando de oficio, ejerciendo de maestro de ceremonias en un circo de tres pistas, buscando la pirueta más osada y el ritmo más endiablado para que nos olvidemos de respirar hasta el final. 

No sé si Miller conoce la obra del grupo de teatro La Fura dels Baus, pero su lenguaje teatral, tan intenso como físico, se manifiesta ardientemente en la película. Del mismo modo que su Manifiesto Canalla, sobre todo cuando dice aquello de que "La Fura se aproxima más a la autodefinición de fauna que al modelo de ciudadano". Tanto en esta pantalla como en aquellos escenarios el argumento es lo de menos, prima el espectáculo basado en acciones muy físicas que combinan música y performance. Coma-Doof Warrior*, el tipo de la guitarra lanzallamas que amenaza con freírte el cerebro, bien podría enviar su currículum a la Fura. 

Miller reniega de los CGI (efectos digitales) y se rodea de una fauna asilvestrada de personajes, tanto como de una colección enloquecida de rugientes vehículos para hacernos vibrar en la butaca.

Los personajes apenas están esbozados; pero es que ya sabemos lo que hay: un mundo postapocalíptico donde la humanidad se ha ido al garete y los escasos supervivientes se han convertido en fieras peleando a muerte por los más escasos bienes: el agua y la gasolina.

The GigaHorse
Quedémonos prendados de nombres tan sonoros como los Chicos de la Guerra (War Boys) invocando la ayuda de la Ciudad Gasolina y la Granja de las Balas para dar caza a Imperator Furiosa. O de vehículos tan estrafalarios como el Big Foot, el GigaHorse,  el Pacificador, el tremendo tráiler War Rig o el Interceptor con su tuberoso sobrealimentador. Casi 150 vehículos llegó a diseñar Colin Gibson para la producción. Una puta locura de bravura e inventiva.
The Nux Car

El protagonismo que tuviera Mel Gibson en la serie original, lo hereda aquí Tom Hardy en un papel duro físicamente, pero de escaso calado. De hecho aquí la estrella es una guerrera, Imperator Furiosa, que luce en todo su esplendor, Charlize Theron. Ella es la capitana del convoy que huye del tirano, Inmortan Joe, llevándose a sus novias oprimidas. Furiosa es el alma de la cinta. Su viaje emocional sí tiene enjundia, en el regreso al hogar del que fue raptada (un mítico Green Place) y en la redención de ese grupo de jóvenes vestales, será donde encontremos un trémolo palpitante. Con un punto de trágica heroína, la veremos mutilada y malherida pero incapaz de doblegarse. 


Ahora bien, como se ha dicho, la gran baza es la acción apoyada en unas imágenes de formidable impacto visual. El director de fotografía John Seale saca un inmenso partido al desierto de Namibia. Sus días, sus noches, una zona espectral que en determinado momento cruzan y sobre todo la tormenta de arena nos dejan impresionados.

Después de remakes futuristas tan decepcionantes como Robocop y Total Recall, este Mad Max nos dejará con ganas de más. Se anuncian cómics e incluso un anime para desarrollar historias y personajes de esta brutal galaxia. 



* Coma-Doof Warrior es un personaje sin diálogo que se te pega inmediatamente a la retina. Interpretado por Sean Hape, un conocido actor y músico australiano de nombre artístico iOTA, fue concebido según Miller como una "mezcla entre Keith Richards y un espantapájaros".
“Immortan Joe encontró a Coma en una cueva cuando era muy joven, y lo hizo su pupilo. Después aprendió a tocar guitarra y fue el encargado de hacer música marcial en todos los combates de su macabro maestro. Coma estaba en la cueva junto al cadáver de su madreImmortan Joe nunca supo si la mató él u otra persona; de lo único que se enteró es que Coma retiró el rostro del cráneo de su madre y se hizo una máscara con él, para honrarla cuando va a la guerra.

martes, 2 de junio de 2015

NUESTRO ÚLTIMO fin de SEMANA en ESCOCIA - de Andy Hamilton y Guy Jenkin












Tiene esta pequeña película ese punto entre excéntrico y costumbrista que unido el fino humor británico la convierten en una deliciosa comedia para disfrutar.

Con una trama sencilla donde un matrimonio recién separado y con tres hijos acude al 75 cumpleaños del abuelo, los guionistas y directores no dejan de dar puntadas sobre asuntos tales como la hipocresía de los adultos, la forma de afrontar la muerte o una pequeña lista de prejuicios sociales.

La película juega a subrayar el contraste entre la serena vida en las Tierras Altas escocesas (High Lands) donde vive el abuelo y el frenesí de la vida urbana de donde proviene esta familia a punto de disgregarse. Pero sobretodo abunda en otro tipo de contrastes, los que se dan entre la inocencia de la infancia y la hipocresía del mundo adulto. 

Los tres niños son el verdadero hilo conductor de esta historia y no albergan dudas respecto a la propuesta llena de convencionalismos y mentiras de los adultos, y la libertad y autenticidad que les propone el abuelo: "desmelénate", les suele repetir. Sed vosotros mismos.
Citada en los diálogos, la cinta se mira en el espejo de la divertidísima -y más ácida-  Pequeña Miss Sunshine.

La espontaneidad de los niños y sus excéntricas personalidades (la pequeña tiene piedras por amigos, el mediano sueña con hazañas vikingas y a la mayor le cuesta moverse entre tanta falsedad)  hacen que la película esté atravesada por un río de frescura y naturalidad que llega a producir situaciones verdaderamente hilarantes.
Bill Connolly, con su blanca melena, es el abuelo perfecto y tanto David Tenant como Rosamund Pike están muy desenvueltos en su papel de padres combatientes.

El teatro entre fantasioso y absurdo que montan nietos y abuelo acabará ofreciendo una salida coherente al cúmulo de hipocresía que bloquea la situación.

Ante los pequeños se presenta el tumulto y la confusión de los adultos frente a la inocencia y fantasía de una infancia que busca su lugar. El desconcierto de la niña mayor queda patente al llevar un libreta donde apunta todo buscando su comprensión: "bueno, decidme claramente las mentiras que hemos de contar", les suelta a los padres ante la reunión familiar.



Entre ambos mundos el abuelo aparecerá como el guía verdadero. Su filosofía desprejuiciada se resume en que todo hombre es ridículo, por lo que juzgarle está fuera de lugar. Él les animará a no tener miedo e ir más allá de los convencionalismos en los que se mueven sus padres.

Fantasiosa, fresca y divertida.