domingo, 11 de diciembre de 2011

LA OTRA PARTE - de Alfred Kubin












En medio de una crisis creativa, Kubin escribe "una novela fantástica", como reza en el subtítulo. El protagonista es invitado a viajar al "Reino de los sueños", remoto país sembrado de ilusorias costumbres. Uno tiende a pensar que allí se encontrará el consuelo del ensueño, el ideal y lo maravilloso. Pues no. Este Reino de los sueños es absurdo en su misma esencia. Oscuro, puesto que el sol nunca aparece; arbitrario en su funcionamiento y hasta en la vestimenta impuesta que es de una época pretérita. Como lectores nos ocurre lo mismo que al personaje de el Americano, que después de años persiguiendo su ingreso sólo anhela salir. Así lo proclama ante sus conciudadanos con el ánimo de provocar una revuelta:
“¿Ciudadanos cuando llegué aquí, pensaba encontrar un país de un lujo y esplendor asiático! Sin duda a vosotros os pasó lo mismo. Por espacio de siete años  dirigí innumerables súplicas a Patera para que me abriese el Reino de los sueños. Finalmente accedió a mi deseo, aunque más me hubiese valido que persistiera en su negativa ¡He encontrado un Reino donde impera  el Absurdo! (pág 223)
Por supuesto es un relato alucinatorio, utópico y antiutópico a la vez, sometido a un péndulo que el mismo autor señala:
"Tal era el motivo  por el que sus criaturas vivían en perpetua oscilación. Tenían que rescatar su mundo imaginario del dominio de la Nada y, al mismo tiempo, reconquistar la Nada a partir de este mundo imaginario. (...) Después, la Nada volvía a devorar todo lo creado y el mundo se convertía en algo pálido y opaco, la vida se enmohecía, enmudecía y acababa desintegrándose y muriendo de nuevo" (pág. 200)
No en vano la cita que encabeza el Epílogo dice "El hombre no es sino una nada autoconsciente". Una consciencia a la que accede, en un momento dado, el protagonista: 
"Lo primero que aprendí de ellos fue el modo de apreciar el  valor de la indolencia. Para un hombre enérgico, lanzarse a conquistarla supone el trabajo de toda una vida.  Mas cuando se han probado sus delicias  uno se aferra firmemente y para siempre  a ellas, aun cuando haya que librar  una lucha constante.  Yo también traté de contemplar  durante horas todo tipo de piedras,  flores, animales  y hasta seres humanos. Al hacerlo, mi vista fue adquiriendo  una agudeza excepcional, similar a la que ya tenían mi oído y mi olfato. Entonces llegaron días magnos, en los que descubrí una faceta insospechada del País de los sueños. El perfeccionamiento gradual de los sentidos  iba influyendo a su vez sobre el conjunto de las facultades mentales, dándole una nueva conformación. Fui capaz de acceder a un tipo de admiración insólita y sorprendente. Liberado de su vinculación contextual con las otras cosas, cada objeto adquiría una significación totalmente nueva. El hecho de que un cuerpo pudiera llegar a mí desde toda la eternidad me hacía estremecer de espanto. Me maravillaba el simple hecho del Ser, de que las cosas fueran así y no de otro modo. (pág.198)
Las escenas que se suceden poseen una enorme potencia visual como la del hombre que enloquece y huye trepando a los árboles sujetando la cabeza putrefacta de su mujer o la lluvia de cadáveres o el sueño que tiene el protagonista donde sus piernas se alargan mientras un hombre atrapa peces del aire o se ve rodeado de relojes con patitas. Concita asimismo retazos kafkianos. Los intentos de ver al Amo (Patera) chocan con una maraña administrativa que se dilata indefinidamente o el incomprensible sistema de compensación económica en el que te puedes arruinar o enriquecer de forma inopinada. También encontramos retazos surrealistas, cuando el reino comienza a desintegrarse aparecen imágenes de pesadilla: una invasión de animales lo inunda todo (chinches en las ropas, lobos y caimanes por las calles); las piedras se hacen arenilla, la madera se convierte en polvo, el metal se oxida.

Pero también la desintegración cobra tintes saturnales. Mientras las serpientes se multiplican por las calles, las gentes se entregan con frenesí a un inusitado fragor sexual.
La ciudad de Perle se hunde en un torrente de "suciedad, basura, sangre derramada, intestinos y cadáveres de animales y personas."



Alfred Kubin desarrolló su obra plástica bajo la confesada influencia de Goya, Brueghel y Odilon Redon. Ilustró obras de Hoffmann, Poe y Dostoievsky, aunque es recordado por esta novela expresionista y onírica, escrita compulsivamente (en seis semanas) durante una profunda crisis creativa. La novela fructificó junto a cincuenta ilustraciones que acompañan y enriquecen el texto de este libro alucinante.

sábado, 10 de diciembre de 2011

The Fades

Creada por Jack Thorne

Un nuevo acierto de la tv británica, y van. Véanse sino Misfits o el Sherlock Holmes  del siglo XX, cuya primera temporada (de sólo tres capítulos) disfrutamos hace pocos meses. En las islas están especialmente dotados para los relatos de género y en este caso nos regalan una serie de terror de tensión creciente en cada capítulo. 

Paul es un jovencito que sufre pesadillas apocalípticas en las que finalmente se verá inmiscuido. Junto a su colega Mac conforman una típica pareja de frikis sin habilidades sociales para relacionarse. En una de sus correrías acaban conociendo a los Angélicos y a los Fades.
Los Fades son una especie de fantasmas que una vez muertos no han podido realizar la ascensión. Los puntos por donde llevarlo a cabo se están cerrando, así que permanecen entre los dos mundos, sufrientes y desesperados. Pero ahora han encontrado la forma de corporeizarse (comer carne humana), por lo que se avecina una batalla encarnizada por la supervivencia.

Una costumbre bastante extendida entre las producciones británicas es la de realizar series de pocos capítulos. En este caso se circunscribe a sólo seis, lo que dota a la historia de una intensidad enorme. La soterrada lucha entre Angélicos y Fades irá saliendo a la luz y el papel de Paul pasará de las visiones oníricas a descubrir su papel y su poder como pieza clave en esta batalla.

La narración nos somete a una intriga cada vez más agobiante. Los mejores capítulos son precisamente el tres, cuatro y cinco, en los que el protagonista llega incluso a morir antes de asumir su rol. Además nos ofrece buenas historias secundarias: Mac, el amigo inseparable de Paul, un friki del cine que para resolver o definir cualquier situación siempre utiliza una escena de película (sobre todo Star Wars). El personaje que dirige a los angélicos, luchador atormentado o la primera angélica que vemos caer y transformarse en fade.
La escenografía está muy conseguida  con mínimos elementos: el tétrico bosque donde vagan las almas, los sótanos abandonados, el instituto donde todos confluyen y las habitaciones de nuestros dos protagonistas: "hey tío, no toques mis cosas. Algunas valen un pastón en E-bay".


El careto despistado de Iain Caestecker da el pego muy bien para este héroe que ha de aprender a serlo y Daniel Kaluuya, como amigo que todo lo refiere al cine aporta la vis cómica. Al principio puede resultar un poco cargante, pero según avanza la historia acabas queriéndolo y sus presentaciones al principio de cada capítulo son geniales. Sobre su lamentable situación familiar le comenta a su amigo: "¿sabes que en la cultura inuit si alguien no está conforme con su familia no tiene más que arrastrarse hasta otro iglú y cambiarla por otra?"

Es curioso que a pesar de que Paul es un angélico poderoso, está solo, no recibe ninguna indicación divina, ha de descubrir por su cuenta qué hacer. Siempre está en la encrucijada, primero por el desprecio de su hermana mayor, luego porque no está de acuerdo con la estrategia del jefe de los Angélicos y finalmente en un duelo con el renacido líder de los Fades que encima se ha convertido en inmortal.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cuentos de la montaña


de Miguel Torga


Miguel Torga nos mostró en sus Cuentos de la Montaña el Poder de la Tierra.
Primero porque las palabras en este libro no están escritas sobre páginas, sino sobre la propia sierra. En este libro no existe la palabra monte, sino el propio monte que a lo largo de las frases te azota con sus brañas o te hiela con su viento inclemente.
También el Poder de la Tierra es un tema recurrente en varios de sus cuentos. El guardia civil, celoso de su deber y de su honor; dispuesto a colocarlos incluso por encima de su amor. Enamorado de una de las traficantes; la Tierra le acabará enseñando el camino y él dimitirá de la Guardia Civil, para acatar su destino.


En “El Viático”, un cura es llamado para ofrecer el viático a un moribunda en una finca. Las campanas acompañan al cura, al sacristán y a todo el pueblo para ofrecer el último consuelo. La realidad es que la mujer tiene un parto complicado. El médico de la ciudad pide una cantidad inasumible para la familia. Hace dos días que la mujer permanece con un brazo amoratado del bebé asomando entre sus piernas. Se espera un fatal desenlace. Pero una fuerza y un sentido que viene desde lo más profundo de la Tierra acaba golpeando al pobre cura en el estómago. Echa fuera al sacristán, le pide al marido sábanas limpias y agua caliente y como Dios le da a entender asiste el parto.

Relatos de seres sencillos que viven en una prosa sutil, de vidas aguerridas que sin un sólo grito moran una tierra inmisericorde. Haya venganzas o hambre, haya fatum o deseo, yo creo que Torga habla del corazón de la Tierra, que muchas veces permanece indiferente como un dios ante las vicisitudes de los hombres. Nada hay más esencial. Nada hay más poético.

Beginners

de  Mike Mills





He aquí una película hiperrealista sobre dos seres fantasiosos e infelices. Aunque a la postre todo gravita alrededor de una tercera persona, el padre de uno de ellos, que salió del armario con 75 años, justo al morir su mujer. Papel interpretado magníficamente por Christopher Plummer.

La película trata de la vida y sus perplejidades. De ese puzzle que se nos escapa cuando nos miramos al espejo  y todo nos resulta extraño. 
Incluso en las últimas frases, los personajes reinciden en su condición de principiantes o aprendices respecto a la vida.
-Qué pasa ahora?
-no lo sé.
-¿Cómo se continúa?
Es curioso el tono de tristeza y melancolía que impregna todo el metraje a pesar de que el propio hijo mantiene una relación estable y de estar  rememorando el último tramo -luminoso y vitalista- de la vida de su padre.
-¿Por qué les escondes tu gravedad?Tienes un cáncer en estadio cuatro.
-Bueno, no es tan grave como parece.
-Papa, no existe el estadio cinco.
-No quiere decir eso, quiere decir que ha pasado por otros tres estadios.
Encontramos muchos momentos conmovedores y la sinceridad de lo allí tratado inunda limpiamente cada plano.  

La película tiene una textura seca, desnuda. Su ritmo es pausado que no lento. Sus imágenes se enriquecen con unos retazos hechos con diapositivas que igual nos presentan el contexto histórico y social de cuando se casaron sus padres (este era el presidente, estas eran las mascotas, esta era la gente, fue enviado a esta guerra) o nos explica los colores de la bandera gay (el rojo la vida, el amarillo el sol, el rosa el sexo, el turquesa el espíritu...) . El lazo emocional está muy bien trabado con escenas que remiten a otras; como al enseñar su casa al perro heredado de su padre o a su novia (este es el comedor, estas son las escaleras, esta es mi habitación,....). Posteriormente él se encuentra sólo en el apartamento de ella, quien le va indicando por teléfono el comedor, la cocina, el dormitorio....   Las diapositivas, las indicaciones nos remiten a la necesidad más íntima de estos personajes: buscan orientarse.

Todos los actores están estupendos. Ewan Mcgregor compone un hijo circunspecto y doliente, muy directo. Su compañera, interpretada por una dulcísima Melanie Laurent, aparece frágil y desorientada. La película comienza con Oliver empaquetando las cosas de su padre recién muerto. En medio de este naufragio, inicia el recorrido de rememorarlo, de asumirlo mientras se cuestiona su propia existencia. 

Acompañamos al protagonista por una travesía del desierto en la que no sabe qué hacer con sus relaciones, con sus sentimientos, con su trabajo, con su vida. Todo ello queda muy bien reflejado en el recuerdo de una exposición que organizó su padre, en la que colocó un póster con el famoso relato de "El osito de peluche" de Margery William:
"-¿Qué es ser REAL? preguntó el Conejo. ¿Es tener cosas que zumban en tu interior y una palanca que te hace funcionar?
-Ser REAL no consiste en cómo estás hecho -dijo el Caballo-. Es algo que te pasa. Cuando un niño te quiere durante mucho, mucho tiempo, no sólo para jugar contiguo, sino que REALMENTE te quiere, entonces te conviertes en algo REAL.
 -¿Duele?, preguntó el Conejo.
-A veces, dijo el Caballo, que siempre era de fiar. Pero cuando eres real ya no te importa que te hagan daño."

lunes, 5 de diciembre de 2011

La Rama Dorada. Magia y Religión

de James George Frazer

El maestro -siempre ameno y profundo- Carlos García Gual, nos presenta (aquí) una monumental obra de un autor que vivió encerrado en una biblioteca. Incitación total.


"Esta es una reedición de la extensa obra de Sir James Frazer, un nuevo resumen y con una espléndida y actual introducción de Robert Fraser, el mejor conocedor actual de tan monumental y mítico texto (1ª edición en 1890, ampliada en 12 tomos en 1914, y con uno más en 1935). (...)

 "La rama dorada" que menciona el título es la que alzaba en su mano Eneas en su descenso al mundo de los muertos (según Virgilio cuenta en la Eneida), tal vez un ramo de muérdago de un árbol mistérico. Esta impresionante colección de relatos mitológicos que el sabio Frazer reúne nos invita a un viaje turístico a un maravilloso más allá de raros escenarios quiméricos y encuentros mágicos. Con su magnífico conocimiento de los clásicos y una infatigable memoria convoca cultos, dioses, tabúes, misterios y fantasmagorías de todos los rincones del mundo, y los comenta con fresca agilidad e ironía y un evidente gusto por la narración bien sazonada. (Es, como Burton o Gibbon, un maestro de la prosa inglesa). Luego encaja sus datos en su esquema hermenéutico según la teoría evolucionista: magia-religión-ciencia. Pero no es esa teoría ilustrada lo fundamental; él nunca se creyó un filósofo o un gran teórico. En el fondo, Frazer está más cerca de un ilustrado del XVIII que de un progresista como H. Spencer o A. Comte.

Lo mejor es el grand tour fabuloso, y sus inolvidables personajes y sus fascinantes iconos y símbolos míticos (Adonis, Osiris, el dios ahorcado, las fiestas, el dios que muere y renace, etcétera). Nuestra rama dorada, o un hilo de Ariadna, para un recorrido laberíntico inigualable. Frazer, que acabó ciego de tanto leer, fue el huésped perpetuo de su biblioteca en Cambridge. Nunca dio clases, siempre vivió de becas en aquella inmensa biblioteca, y estuvo al tanto de los progresos de los antropólogos de su tiempo por correspondencia. Junto al éxito de sus libros, también suscitó críticas y escándalo de creyentes piadosos. Su vida fue larga: nació en 1854 y murió en 1941. De formación clasicista, fue un humanista que vivió siempre entre libros y nunca frecuentó salvajes. (...)


 ¡Qué placer explorar de nuevo esta selva mitológica en esta excelente reedición si no tenemos el tiempo para los 13 tomos de la última inglesa! (que, por otra parte, aún puede encontrarse en algunas librerías londinenses de segunda mano a buen precio)."


La rama dorada. Magia y religión James George Frazer Edición, introducción y notas de Robert Fraser. Traducción de Elizabeth Campuzano, Tadeo I. Campuzano y Óscar Figueroa. FCE. México, 2011 645 páginas. 35 euros