jueves, 8 de octubre de 2026

LA NOCHE del LOBO - de Javier Tomeo



Javier Tomeo hubiese sido un espécimen extraño en cualquier literatura, pero tenemos la suerte de que escribiera en español. Fue un autor insólito e inclasificable que rompió con el realismo imperante (comienzos de los 70) para buscar un universo propio, con personajes, conflictos y preocupaciones que habitan en las tierras de lo inverosímil e incluso del absurdo, alumbrados siempre por un rayo existencialista. Sus personajes monologan, dialogan y reflexionan sin parar desde lo más cotidiano a lo más metafísico y todo ello a pesar de que su autor constataba siempre la imposibilidad de la comunicación. 

Su obra es una mezcla bizarra entre Kafka y Valle-Inclán, entre la extrañeza que provoca una vida incógnita y el esperpento de vivir sus disparates. En general sus personajes son seres anómalos que están a la intemperie, flotando en el espacio-tiempo sin muchos asideros, en una inabarcable soledad. Su experiencia vital siempre se sitúa entre la angustia y la amargura por un lado, y la resignación y la ironía por otro. Eso sí, su reacción ante el absurdo y el azar de la vida suele ser escéptica, tendente a concebir la existencia como algo ilusorio. 
    "一¿Qué significa eso de que los colores no existen?.
     一Pues eso, que no existen -responde Ismael.
     一¿Pretenden decirnos que los hombres estamos condenados a vivir en un mundo sin colores? ¿Todo es un invento de nuestra imaginación?.
     Le devuelve a la realidad el graznido del cuervo. Tal vez ese pájaro sea uno de los últimos representantes de una vieja y mágica raza. A lo mejor alguien lo puso encima de la marquesina sólo para devolverlo a este mundo y no dejarle soñar demasiado."
pág. 26

Creo que Tomeo ya es un clásico cuya lectura siempre compensa. Jugó a distorsionar la realidad para intentar descubrir su auténtica sustancia y lo hizo a través de historias aparentemente sencillas pero enjundiosas que lograban un alcance universal y todo ello salpicado de un humor muy personal. En esta novela por ejemplo, después de estar amagando con que uno de los protagonistas pudiera convertirse en hombre lobo, al final nos enteramos de un detalle jocoso sobre su dentadura. 

Sus obras se caracterizan por una gran economía de medios y destilan ese placer desarmante que provoca lo que es fácil de leer, aunque se perciba al fondo una sombra inquietante. Tomeo consiguió aquello que exigía a toda obra literaria, creía que todo autor “debe decir más de lo que escribe, mucho más de lo que se propuso al pensar, primero, la novela y acabarla, después, y, sobre todo, bastante más de lo que sabe cuando la está escribiendo”.

No es de extrañar que sus novelas tan minimalistas y dialogadas hayan sido adaptadas al teatro. La primera fue ´Amado Monstruo´ cuyo montaje en el Theatre de la Colline en París, en 1989, tuvo tal éxito de crítica y público que impulsó otros montajes por el resto de Europa. Ese minimalismo y teatralidad se aprecia en la novela que nos ocupa, donde el ´escenario´ es único y tan reducido como la cuneta de una carretera solitaria en las afueras de una ciudad anónima, en plena noche. Allí yacen Macario e Ismael, inmovilizados tras haberse roto un tobillo cada uno. El dolor les impide caminar hasta el pueblo, pero la distancia entre ellos no es tan grande como para que no se escuchen al hablar.





La luna que aparece y desaparece entre la niebla dota a la escena de una atmósfera extraña, más si Macario nos confiesa que su aparición le excita sexualmente y hasta le provoca estremecimientos que le incitan a dudar sobre si se convertirá en un hombre lobo. El cuarto elemento que participa en la acción es un cuervo posado cerca de ellos y que grazna de vez en cuando como si discrepara o asintiera a sus palabras.

La conversación que mantienen es tan cotidiana y anodina como hablar de las gallinas, el santoral, las estrellas o el fútbol que echan por televisión. Croock. La situación parece volverse un poco irreal según la niebla va y viene y la luna se esconde o aparece. Croock. Parecería que todo adquiere un cierto simbolismo que no somos capaces de concretar; como por ejemplo si Macario es realmente un hombre lobo o si el cuervo es una representación de la naturaleza indiferente al destino humano. Crook: "Grazna el cuervo, ulula el mochuelo y cantan incluso los grillos al mismo tiempo. Parece como si la gran orquesta del páramo estuviese ensayando para atacar los acordes finales de la gran sinfonía", leemos en la página 104. Enigmáticamente el narrador apunta que el cuervo es símbolo de confesión y penitencia.
"-Pensándolo con calma -dice Macario-, tiene gracia que, gracias al tobillo, nos hayamos encontrados en este camino. Supongo que eso querrá decir alguna cosa. En este mundo no pasada nada que no tenga una intención secreta. Las cosas no suceden porque sí. Todo tiene una intención. ¿Conoce usted la ley de la intención y el deseo? ¿Sabe que nuestro cuerpo no es independiente del cuerpo del universo?" pág 77
La situación es anodina, la conversación también; pero en este cautiverio a la intemperie acaba aflorando todo el espectro de las relaciones humanas. Macario es un estudioso y recientemente ha descubierto internet lo que ha ampliado enormemente sus intereses: la literatura, la filosofía, la física de los colores, la magnitud de las estrellas y del universo...; pero Ismael desprecia todo esto, es un simple comercial que sólo quiere volver a casa. De hecho Macario no le cae bien pero no quiere que intente arrastrarse hasta el pueblo porque no desea quedarse solo.
Los asuntos centrales acaban siendo la incomunicación y la soledad; pero Tomeo suma algunas enfermedades de nuestro tiempo como internet o una televisión que aparece como instrumento idiotizador.

Poco a poco se va revelando la situación personal de cada uno y la conversación empieza a dejar de ser amable. La amenaza de convertirse en lobo y atacar no deja de ser más que una sugestión, en cambio la crueldad y el desprecio afloran inmisericordes, llegando incluso a sorprenderles a ellos mismos. 
"Cada vez que esa luna se esconde", piensa, "me deja en un mar de dudas. ¿Quién soy yo en realidad? ¿Soy un poeta solitario que recita poesías a otro caminante solitario? ¿Soy un monstruo sin corazón que abomina de todo lo que le rodea y suspira por las vísceras de sus semejantes? ¿tan jodido me dejó aquella mujer?". pág .111
Los escenarios tan vacíos en los que se mueve Tomeo los llena de diálogos tan absurdos como sabios, tan cotidianos como simbólicos, rebosantes de interrogaciones. 
"No conviene quedarse callado porque con el silencio nos hacemos demasiadas preguntas. Por ejemplo, ¿por qué metió el pie en el agujero y no un poco más allá? ¿Por qué no viene nadie a rescatarles? ¿Por qué tuvo la ocurrencia de salir de la pensión a dar una vuelta, en lugar de quedarse en el bar del pueblo tomando un vaso de vino? ¿Por qué Macario metió también el pie donde no debía? ¿Por qué no se torcieron los dos el mismo tobillo? ¿Por qué coincidieron en este camino a pocos metros el uno del otro?¿Y si todo lo que les está pasando estuviese programado de antemano? ¿Existe realmente alguien entre bastidores que tira de los hilos de los hombres y los mueve a su antojo?
Todavía más preguntas: ¿y si Macario estuviese equivocado y quedase todavía algún lobo en la comarca? ¿Es cierto que los temores de los hombres, cuando son tan fuertes, acaban convirtiéndose en realidad?¿Y si la luna, que esta noche brilla con un resplandor distinto, tuviese algo que ver con todo lo que está sucediendo?"
pág. 48




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Javier Tomeo fue un escritor muy prolífico de novelas cortas (´anoréxicas´, las definía él mismo) pero muy precisas, absurdas y evocadoras. Mi preferidas son: El castillo de la carta cifrada (1979), Amado monstruo (1985), El cazador de leones (1987), Historias mínimas (1988), La ciudad de las palomas (1989), El mayordomo miope (1990), El crimen del cine Oriente (1995), La máquina voladora (1996) y El canto de las tortugas (1998).

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