miércoles, 18 de febrero de 2026

LA BESTIA en MI - creada por H. Gordon y G. Rotter

2025


Esta es una serie de intriga al estilo de "La sombra de una duda" (1943) del maestro Hichtcock, que tuvo una espléndida actualización en la película o "Stoker" de Park Chan-wook. En el clásico la historia se centraba en una jovencita de monótona vida que recibe con ilusión la visita de su adorado tío, un hombre fascinante que viaja por todo el país. Pequeños detalles y trozos de conversaciones espiadas le van descubriendo la verdad sobre su tío. Se trata de un asesino en serie de viudas acaudaladas a las que embauca con sus encantos. Conocimiento es poder, de modo que esta revelación se convierte en una amenaza para la propia chica. La acumulación de indicios a lo largo de la cinta es de lo más sutil e intrigante, lo que hace que la sospecha nos vaya estrangulando poco a poco.

Esta misma sospecha, sobre un hombre directo y encantador, es la que explora esta serie sobre un vecino siniestro. La protagonista es la novelista Aggie Wiggs (Claire Danes), ganadora del Pulitzer, que vive aislada en su mansión de Nueva Jersey por la amargura de haber perdido a su hijo. Fue en un accidente de tráfico provocado por un conductor ebrio, cuya absolución le ha sumido en un mar de alcohol y melancolía. Además, su permanente irritación e ira reprimida también se ha llevado su matrimonio por delante. La situación ha derivado en un bloqueo total para el desarrollo de su trabajo creativo.



Así conocemos a la novelista, dando de nuevo largas a su editora, cuando a su irritabilidad viene a sumarse un nuevo y molesto vecino, Nile Jarvis (Matthew Rhys). Este poderoso empresario inmobiliario de Nueva York acaba de instalarse en la casa de al lado y, desde el primer minuto, es todo un incordio. El tipo se las trae, ya que lleva años siendo la comidilla de los medios por ser sospechoso de la desaparición de su mujer; aunque el caso nunca pudo aclararse, ya que fue imposible encontrar el cadáver. 

El aislamiento de Aggie pronto se ve roto por su nuevo vecino. Primero son sus perros guardianes, luego el constante estrépito de sus alarmas, para concluir con su insistente propuesta de asfaltar una zona del bosque cercano para hacer jogging. La insistencia del tipo es un fastidio; pero el roce hace el cariño y tras las quejas llegan las disculpas y finalmente la invitación a tomar un té. Jarvis es una persona encantadora y muy seguro de sí mismo; además ya conoce a Aggie puesto que ha leído su libro. Se interesa por su nueva novela. Lamenta su atasco mental. Tras una serie de escarceos acaba lanzándole una propuesta de lo más audaz: podría escribir su historia. ¿Dónde va a encontrar una idea más interesante? Le dará acceso total y los dos ganarán, ella volverá a escribir y él podrá limpiar su nombre. 



Así comienzan una extraña relación llena de luces y sombras que supone un juego psicológico de primer orden. Aggie no sabe a qué atenerse. Los hechos son tozudos pero cuanto más sabe más dudas tiene. Incluso llega a conocer a la nueva mujer de Jarvis, una experta en arte que era amiga de su anterior mujer y que no tiene ninguna duda respecto a la inocencia del empresario. El pico del intríngulis llegará cuando él la lleva a conocer a sus anteriores suegros, con los que parece mantener una gran relación. ¿Dónde está la verdad? ¿Realmente mató a su mujer?

La serie explora otras subtramas como los oscuros negocios de Jarvis y su padre (Jonathan Banks). Están inmersos en desarrollos inmobiliarios muy ambiciosos que quizás requieran algún tipo de corrupción política y algún que otro sicario. También aparece el agente del FBI que investigó la muerte de la mujer. Acabó obsesionado con el caso y una noche aparece, borracho, en la puerta de Aggie para avisarle de lo peligroso que puede llegar a ser Jarvis. El juego se complica cada vez más para la novelista que bandea entre las revelaciones del agente y la morbosa atracción que Jarvis ejerce sobre ella, llena de curiosidad, repulsión y deseo. 



Tanto las películas referidas como esta serie comparten una gran intriga y una fuerte tensión emocional entre dos personajes cuya confianza mutua siempre está sobre el filo de una navaja. Matthew Rhys nos ofrece uno de esos papeles que borda, como en The Americans, donde un tipo se convierte en otra persona muy distinta con solo pestañear. En un segundo parece inocente y cautivador mientras que al siguiente se muestra implacable. Claire Danes por su parte nos entrega un personaje siempre expectante, intenso y a punto de estallar; pero también decidido a salirse con la suya. 

De hecho los ocho capítulos de la serie basculan entre ellos como dos polos de atracción. Por un lado la maldad de Jarvis y por otro la personalidad quebrantada de Aggie, aplastada por la culpa... pero también por un irreprimible deseo de venganza. Nos tememos lo peor cuando, al salir de una cafetería con Jarvis, se cruza con el culpable de la muerte de su hijo. Por qué tengo que sufrir esto todos los días, le dice.



La serie tiene un desarrollo modélico en cuanto a apretar las clavijas. La verdad siempre nos parece evidente, pero a la vez esquiva. La acción se desarrolla en la cabeza de la protagonista y de nosotros, los espectadores. Cada encuentro entre Aggie y Jarvis parece una ceremonia donde flotan los vapores de la sospecha y la acusación. En todo momento Jarvis nos parece un lobo que retoza con una criatura demasiado vulnerable mientras mantiene sus asuntos bien atados. Pero la novelista no le va a la zaga. Los dos tienen sus demonios, como reconoce cuando finalmente está presentando su libro -titulado ´La bestia en mí´-: "Venganza alimentando venganza. Una herida que jamás sana. También soy cómplice de este ciclo. Mis manos no están del todo limpias.".

La serie  reúne de nuevo a Claire Danes con Howard Gordon, protagonista y showrunner respectivamente de la aclamada Homeland

domingo, 15 de febrero de 2026

EL HOMBRE que HABLABA SERPIENTE - de Andrus Kivirähk




Esta es una novela juvenil, rebosante de aventuras, que narra el enfrentamiento entre el viejo mundo del bosque ancestral y el nuevo de aldeas y monasterios. Pero también es una fábula mitológica sobre los orígenes idílicos del pueblo estonio, viviendo en el bosque, cazando y recolectando; justo en el momento en que son asediados por caballeros teutones. Estos Hombres de Hierro están instaurando castillos y aldeas para que las gentes se conviertan en los campesinos de sus señoríos. También están fundando monasterios para divulgar la fe cristiana. A cambio de una vida más "civilizada" exigen pleitesía. En el fondo se trata del clásico enfrentamiento entre una tradición bucólica y el progreso marcado por la sumisión y una promesa de bienestar. 

Nuestro narrador es Leemet, un joven que vive en el bosque según tradiciones atávicas. Su pueblo convive en armonía con la naturaleza. Domina el serpéntico, idioma de las serpientes con el que logra dominar al resto de animales, a los que subyuga con sus siseos. Estos cazadores-recolectores viven en una Arcadia ácrata, sin más norma ni gobierno que el incordio del druida Ülgas, empeñado en una mitología de hadas, espíritus y floresta mágica en la que pocos creen. Pero este paraíso está a punto de morir. En los últimos tiempos las gentes del bosque se han ido trasladando a las aldeas buscando comodidad y cobijo a cambio de adquirir nuevas costumbres y creencias. 
"¿Por qué íbamos a quedarnos nosotros atrás, a seguir anclados en el pasado, hablando con las serpientes? ¿Qué podrían decirnos unas sabandijas tan infames? Yo creo que más bien deberíamos escuchar a los que saben más que nosotros: a los extranjeros, que construyen fortalezas y conventos de piedra, que tienen grandes barcos que navegan veloces y que se cubren el cuerpo con armaduras de hierro, de modo que ninguna flecha puede atravesarlos. ¿Crees que esos conocimientos los han adquirido de las víboras? ¡Pues no, ha sido Dios quien se lo ha enseñado todo! Él los ha iluminado y los ha hecho poderosos."


Leemet desprecia esta nueva forma de vida. A través del serpéntico las liebres y venados se ponen a su alcance para ser sacrificados. Su sabrosa carne está a años luz de los mendrugos de pan y gachas que comen los aldeanos. Su libertad de movimientos no tiene nada que ver con las obligaciones de los siervos que tienen que arar, sembrar y cuidar del rebaño mientras se desloman de sol a sol para sobrevivir precariamente. Tampoco se arrodillará ante la cruz y los monjes. Si no hizo caso de las hadas y los espíritus del bosque, mucho menos se plegará ante un dios extraño y cruel que te quiere sumiso y enajenado por nuevas supersticiones.

Leemet comienza su narración en un punto terminal. Ya quedan pocas familias en el bosque. Su abuelo fue el último que tuvo colmillos viperinos y ha desaparecido. Su tío Vootele es el último que domina el serpéntico y se lo enseña a él para perpetuarlo. Pero Leemet asiste impotente a la conclusión de la vida en el bosque, de la que pronto se convertirá en su último heraldo. 



El universo que nos muestra Leemet es fascinante, más todavía porque vemos el fin al que está abocado. Sus costumbres y tradiciones nos trasladan a un mundo de leyenda. Los guerreros estonios nunca se dejaron conquistar porque contaban con el Sapo del Norte, una especie de dragón volador que les aseguraba la supremacía. Del mismo modo el serpéntico les permitía dominar a los animales mientras convivían amistosamente con osos y culebras. Los primeros, juguetones y mujeriegos, saben cortejar a las damas y encandilarlas. Mientras que las segundas son amigas de los hombres. La relación que Leemet mantiene con Ints, una víbora real, es de una complicidad conmovedora.

Durante la primera mitad de la novela el tono es aventurero y juvenil, casi como el de una fábula. Leemet explora su mundo y el ajeno (tiene charlas con el mayor de la aldea e incluso citas con su hija) en permanente correría. Pero según se va convirtiendo en adulto su mundo comienza a resquebrajarse y el miedo y la intolerancia prenden la mecha del enfrentamiento. Curiosamente será Leemet, el hombre natural, pacífico y ajeno a cualquier superstición, quien inicie la cadena de acontecimientos que los conducirá a la guerra. En un intento de revitalizar el bosque, el druida Ülgas exige un sacrificio humano; al negarse, Leemet provocará la venganza del druida que los conducirá a todos a la destrucción. 


He de reconocer que cuando llevaba leído un cuarto de novela todavía no sabía a qué atenerme. Por la información de la solapa esperaba un libro de aventuras y fantasía, pero me encontré un relato ligero, juvenil. El tono y la entidad de la aventura era bajo. Incluso con alguna expresión en exceso coloquial (turulato, chavalote). La epopeya de los ancestros estonios carecía de épica. Pero tengo que reconocer que me ganó el carácter de Leemet y la encrucijada que le toca vivir. Además, la fábula ganaba enteros según revelaba su carácter farsesco. La escena en la que los chicos de la aldea discuten sobre la mierda de caballo que ha aparecido en sus campos es hilarante. No menos que la de las chicas trazando con todo fervor, con un cinturón bendecido en la iglesia, un círculo de protección alrededor del rebaño. Leemet se quedará emboscado para poder observar si ese círculo, invisible y santo, logrará frenar de verdad el ataque de los lobos.  

Para Leemet tan panolis son los aldeanos que se entregan al culto de lo foráneo y del cristianismo, como quienes adoran un atavismo panteísta que les hace idealizar su estadio primigenio; tal y como hacen el propio Ülgas o la pareja de monínidos que viven desnudos en las ramas de los árboles.
"Más tarde comprendí que, aunque Ülgas y Tambet odiaban a todos los que se habían ido a la aldea, ellos, de algún modo, también habían dejado de vivir en el bosque. Ver cómo el modo de vida tradicional en los bosques iba extinguiéndose poco a poco los tenía desencantados y cabreados, y para mantenerse a flote, se aferraban a los conjuros y a los usos más atávicos y esotéricos. Buscaban una vía de escape en el mundo de fantasía de las hadas, y no se preocupaban en absoluto por las humildes palabras del serpéntico, que a su juicio carecían de la dureza suficiente y no servían para mantener a la gente atada al bosque."
Las aventuras inocentes de la primera parte, pronto se ofuscarán en la segunda, donde se suceden sangrientos ataques. Aquí, por fin, se hace presente la épica en unos capítulos finales fulgurantes.



Me llama la atención el hecho de que sea el lenguaje serpéntico el que esté en el centro de la historia. En el Postfacio de la traductora, Consuelo Rubio Alcover, encontramos la explicación. 
"Igual que él (Leemet) enlaza la genealogía de su pueblo con la posesión de la lengua serpéntica -y de los colmillos viperinos, que solo aparecen ya de tarde en tarde, ligados a un gen recesivo y progresivamente arrinconado a lo largo del proceso evolutivo-, los estonios basan su identidad como pueblo en el idioma: una lengua fino-ugria, pre-indoeuropea, vehículo de una cultura minoritaria y secularmente amenazada por el flagelo de las potencias vecinas."
Además, en este Postfacio encontramos el necesario contexto folclórico para toda la imaginería presente en esta notable novela: el Sapo del Norte, los Hombres de Hierro, las serpientes reales, las doncellas azotándose dulcemente a la luz de la luna o Möigas, el controlador de los vientos y Ateneumión, el pez gigante cuyas barbas bloquean todo el mar como unos sargazos.
"El uso de esta imaginería nos remite automáticamente a una arcadia feliz, previa a la invasión alemana del siglo XIII, en la cual el pueblo estonio -un pueblo silvestre, de "moradores de los bosques", según el cliché difundido gracias a la literatura decimonónica de inspiración romántica escrita en alemán por autores germanizantes- disfrutaba de una presunta autonomía y vivía en paz, en perfecta comunión y armonía con un entorno prístino. Sin embargo nada más lejos de las intenciones de Kivirähk que escribir un panfleto propagandístico en loor de las esencias inmortales de su pueblo y del recién recuperado Estado-nación. Mofándose sin rebozo de los aldeanos y de su alienante modo de vida, el autor satiriza señas de identidad ensalzadas por el ruralismo nostálgico en boga."

miércoles, 11 de febrero de 2026

BAD BUNNY en la SUPER BOWL




¡¡¡MARAVILLOSO!!!




En toda la boca que diría Sheldon Cooper.

Y además sin faltar ni agredir;

invitando a bailar y abrazar la realidad

en vez de mentir, robar y matar.




Mientras el emperador pollo se desgañitaba gritando ¡¡Que le corten la cabeza!!
el trovador cantaba:

Lo único más poderoso que el odio es el amor

The only thing more powerful than hate is love













 

martes, 10 de febrero de 2026

FELL - de Warren Ellis y B. Templesmith



Fell es un cómic descarnado y sangriento que bucea en un barrio marginal extremo, de gran violencia; habitado por ladrones, traficantes de drogas, pedófilos y desesperados. 

Richard Fell es un detective al que han trasladado a la otra parte del río en la ciudad de Snowtown. Allí está el infierno, un barrio sórdido, abandonado de la mano de Dios. "Bienvenido a la luna, detective, a kilómetros de cualquier parte. Más fría que los pezones de un esquimal. Si respiras te mueres". Así le recibe su teniente. Snowtown es un lugar deprimente, terminal. La presencia de la policía solo es testimonial, la de los Servicios Sociales inexistente. Un muladar donde se abandona a la gente... pero Fell (el apellido es una forma del verbo ´caer´) cree que es el lugar ideal para destacar y promocionar. Parte de una certeza: aquí todos tienen algo que ocultar. Empezando por él mismo.

Poco a poco Fell establece su rutina. Enseguida empieza a ver una S tachada en rojo por las calles. Se trata de un talismán del barrio, la marca que protege las casas y las vidas de los suyos frente a los depredadores. También se hace cliente del bar Los idiotas. Le gusta charlar con la dueña, Mayko, una joven de ascendencia vietnamita. Durante una noche que pasan juntos Mayko le marca, grabándole el emblema de Snowtown en el cuello. Ya pertenece al barrio, él le protegerá. 


Otra figura recurrente que se encuentra Fell por las calles es una monja fumadora que porta la máscara de Richard Nixon. La vemos robando a un mendigo, contratando los servicios de una prostituta o adquiriendo una pistola con la que llegará a encañonarle.

Pese al ambiente malsano allí vive gente que arrastra sus propios problemas. La primera persona que conoce el detective es a una mujer que emplea enemas de whisky con su marido porque ya no puede ingerir alcohol. La segunda es una mujer a la que han abandonado. La tercera es una joven que se quiere ir de casa por el maltrato violento de sus padres. Fell va a ser testigo de todo tipo de atrocidades, incluido el abuso infantil por los propios padres. Pronto se enfrenta a su primer caso: el asesinato de una mujer embarazada a la que han rajado para robarle el feto. 


Los casos a los que va a tener que hacer frente son violentos y escabrosos; pero Fell es un tipo íntegro y avispado, todo un carácter. En un lugar donde la honestidad ha desertado él quiere ser la excepción. Siempre pulcro, con su traje negro y corbata. Siempre dispuesto a disparar su indefectible cámara de fotos. Siempre interesado en resolver los problemas, sin eludirlos. Entre sus habilidades destaca su capacidad de observación y deducción. Enseguida detecta la clave del asunto, bien sea cuando visita una casa o cuando tiende una celada en la sala de interrogatorios.

Aunque tampoco es que sepamos mucho de él. No vino a Snowtowm sólo para buscar un ascenso. Un pasado oscuro lo empujó hasta allí y todavía lo acecha desde el otro lado del puente.


La historia, la atmósfera y el arte gráfico se fusionan de maravilla en estas páginas. Ben Templesmith venía de los chirridos y horrores de 30 días de noche y sus secuelas y en 2005 empezaba a convertirse en un artista estrella. Su estilo sucio y expresionista logra crear la atmósfera urbana y agresiva que la historia demandaba. Las imágenes desenfocadas y los trazos barridos vienen como anillo al dedo para reflejar este territorio nocturno, tóxico y arrabalero. En el color se juega con dos tonalidades, más amarillenta y cálida en los interiores; más gris y gélida en los exteriores. Pero de todos modos ambas tienen un carácter frío y metálico.

Fell fue publicado por Image Comics entre 2005 y enero de 2009, llegando a 9 números. Cada uno contenía una historia independiente. El presente volumen reúne los 8 primeros números de la aventura original, incluyendo al final un comentario del autor sobre su génesis; lo que él denomina The Fell Manifest, un reto que se impuso para alumbrar un formato nuevo. 


Warren Ellis venía de triunfar con obras tan resplandecientes como PlanetaryTransmetropolitan o The Authority y buscaba nuevos retos fuera de las obligaciones de las grandes casas editoriales. 

Quería hacer los cómics más accesibles y lograr vender una historia completa por sólo un par de dólares. Para conseguirlo primero determinó un  formato muy concreto: "un cómic de 24 páginas con 16 para la historia y un precio de 1,99 $". A continuación se lanzó a la piscina sin comprobar si había agua: "Lo siguiente fue la estructura. Puesto que sabía que trabajaría sin que me pagaran anticipo, decidí jugármela. No hay trama. No hay plan. Un puñado de persoanajes, un escenario y un género para empezar. Bastante literalmente, crearía todo sobre la marcha. Eso te mantiene alerta."
El tipo dio en la diana. 




...Pero el plan previsto quedó incompleto debido a un fallo informático en el que Ellis perdió docenas de guiones de sus series de cómics. Templesmith afirmó que había un guion listo para el décimo número, pero que la editorial Image Comics se negó a contratarlo hasta que hubiera dos guiones más. Posteriormente surgieron acusaciones contra Ellis por abusos y conductas predatorias que paralizaron su carrera.
Yo creo que leer la obra no justifica su modo de actuar. Efectivamente hay que luchar contra el machismo y el abuso sexual en todos los estamentos y ámbitos.

En el Manifiesto Fell con que concluye el volumen podemos encontrar páginas originales del guión y comentarios sobre el grafismo o la procedencia de las historias, en muchos casos de recortes de prensa; pero a mí lo que me ha llamado la atención es un párrafo donde se explaya sobre la composición de la página.

Cuando lees un cómic puede parecer un simple juego, un desparrame bastante aleatorio  de movimientos, planos y viñetas. Nada más lejos de la realidad. Todo relato contiene un ritmo propio, sea en la pintura, la literatura, la música o el cómic. Para resolver el problema de contar una historia completa en tan sólo 16 páginas, Ellis encontró la solución en la obra de Bryan Talbot.
"Llegué a una solución parcial, como otras muchas cosas que encuentro, en la obra de Bryan Talbot. Ve a por un ejemplar de Historia de una rata y vuelve. Hojéalo. Lo vi en la versión a lápiz en un largo viaje en tren con Bryan, y me explicó el proceso.
Todo está hecho en páginas de 9 viñetas, por su accesibilidad. Pero no quería una composición fija, como en Watchmen o From Hell. Sin embargo, tampoco quería dejarla completamente libre como se hacía en los sesenta. Quería el efecto de la composición formal pero añadiendo unos nuevos toques. Midió las viñetas y los márgenes y creó el cómic en fracciones y órdenes de 9. Suena como un loco o un obsesivo compulsivo, sí. Pero cambia el ritmo. Los humoristas hablan de compás y medio compás en los tiempos de un gag. Bryan hará una viñeta que será exactamente media viñeta de una página de 9, y eso será medio compás, o exactamente una viñeta y media o una viñeta más el margen. De pronto la página es muy flexible, y al mismo tiempo mantiene el efecto, la fluidez y la accesibilidad de una estructura de 9 viñetas. Porque,  a pesar de todos sus horrores, sigue siendo la forma más fácil de leer un cómic. Y quiero que Fell se comunique con vosotros con facilidad."

viernes, 6 de febrero de 2026

EL INFILTRADO T2 - creada por David Farr

2026


Ambigüedad moral y traición en los personajes, complejidad y juego de apariencias en la trama, implicaciones políticas, acción, suspense y alcance internacional; todo lo que se puede pedir a una película de espías lo tiene esta magnífica serie que mantiene el fulgor de la primera temporada. La historia retoma el personaje de Jonathan Pine (Tom Hiddleston) diez años después, para volver a colocarlo en medio de una operación de venta de armas; pero en este caso con destino a Colombia.

En la primera temporada Pine era el encargo nocturno de un lujoso hotel en El Cairo que es captado por el MI5 por ser un testigo privilegiado de los encuentros y negocios sucios que Richard Roper (Hugh Laurie) concierta en dicho hotel. Finalmente conseguirá infiltrarse en el círculo más íntimo del traficante para destruirle desde dentro.



Ahora, 10 años después, nos encontramos a Pine convertido en un simple funcionario del MI5. Dirige una unidad de vigilancia remota, los “Night Owls” (Búhos Nocturnos), que observa y analiza operaciones a distancia desde la Casa del Río, bajo las órdenes del jefe Mayhew. Su unidad no tiene capacidad operativa ni de intervención, pero cuando en una escucha aparece el nombre de Richard Roper, las alarmas de Pine se encienden. Hay un hombre de negocios colombiano, llamado Teddy Dos Santos (Diego Calva), que se presenta como 'el sucesor' de Roper. 

Los primeros indicios señalan que está implicado en una operación de venta de armas procedentes del Reino Unido y con destino a Colombia. Para rematar la faena, en el seguimiento de un intermediario, se descubre que un alto cargo del MI5 está implicado y cuando Pine acude a casa de Mayhew para comunicárselo se encuentra con su aparente suicidio. ¿Qué está pasando? ¿Qué puede hacer?. No confiará en nadie y seguirá el hilo hasta ver a dónde le lleva, sin contar con nadie más que con su pequeño e inexperto equipo.



Su primer encuentro con Dos Santos será en España, en la Costa Brava. Entonces comprobará que la mesa a la que se acaba de sentar es la de los mayores. Allí se juega con fuego real. Su siguiente encuentro ya será en Colombia, donde descubrirá que la operación tiene implicaciones políticas de calado. Pine no lo duda. La historia parece condenada a repetirse. Tendrá que volver a infiltrarse en el círculo de un traficante para conocer sus entresijos; pero Colombia no es ningún paraíso. El peligro es enorme porque allí la corrupción campa a sus anchas y los traficantes hacen y deshacen a su antojo. Incluso en fiscal general (Alberto Ammann) con el que contactan corre un serio peligro.



La serie consta de 6 episodios convincentes, intensos y fulgurantes. Los tres primeros trenzan una clásica intriga de seguimientos, sospechas y llamadas. Los tres últimos son vertiginosos. Pine tiene que lanzarse a una operación encubierta sobre el terreno y volver a infiltrarse. Su puerta de entrada será Roxana Bolaños (Camila Morrone), una joven a la que vio de refilón tratando con Mayhew. Ella pondrá a Pine en contacto con Dos Santos y los tres formarán un triángulo atravesado por el engaño, la vulnerabilidad y la seducción. 

Las historias personales de Roxana y Dos Santos son dolorosas, servirán para explicar sus actos y para que Pine descubra cómo pueden ser manipulados. Dos Santos fue un niño abandonado que recogieron en un monasterio. Una vez al mes venía a visitarlo un hombre a bordo de un coche negro. Él creció esperando ansioso ese día en que aparecía el coche negro. De hecho esa imagen fue el origen de esta nueva temporada, según ha declarado su guionista.


El episodio 4 incluye un giro argumental morrocotudo, que eleva todavía más la potencia de la trama y posibilita que los dos últimos episodios sean magníficos. Los traficantes llegan a descubrir el juego de Pine, pero él demuestra bravura e inteligencia citándose con el jefe enemigo para ofrecerle que se rinda. 
El juego es portentoso. 
Una auténtica partida de ajedrez en la que, cada uno por su lado, intenta anticipar los movimientos del contrario... mientras se guarda alguna carta marcada.

El esquema argumental de esta segunda temporada es calcado al de la primera. Un agente del MI5 se infiltra en el equipo de un traficante de armas y lo consigue a través de una hermosa mujer. Pero el guionista y showrunner David Farr ha logrado dibujar un nuevo territorio con sus propias tensiones geopolíticas, crear personajes nuevos con una historia detrás y trazar un itinerario lleno de cadáveres. Todo ello dota de envergadura a su nueva propuesta. 

Si repite esquema es porque sólo hay una novela de John Le Carré sobre las andanzas de Johathan Pine, The night manager (1993); y ni tan siquiera es de las más famosas. Pero la miniserie que la adaptó quedó tan redonda que su continuación rondaba por la cabeza de su creador. Tenía que ser tan british, intrincada y cínica como la primera para llamar la atención y contar con el mismo elenco. Conseguido.



El final de esta segunda temporada  es apabullante y deja un gancho para enlazar con una posible tercera. Si es a este nivel estaremos de enhorabuena. En una breve aparición Angela Burr (Olivia Colman) advierte: "Hay algo más allá de Roper, algo más importante..."

lunes, 2 de febrero de 2026

CREEDME - creada por Susannah Grant

2019


Creedme’ afronta el problema más peliagudo al que se enfrenta una denuncia por violación. La credibilidad de la denunciante. Por eso el primer grito de apoyo que surge en esos casos es "¡Yo sí te creo!". Tras el abuso la víctima se suele avergonzar, incluso pasa unos días escondida y no recoge pruebas ni testigos. Cuando por fin se plantea denunciar está sola. Sólo cuenta con su testimonio. ¿Qué hace entonces la sociedad, la policía, el juez o la jueza?

Esta serie, tal y como reza su título, es todo un alegato en defensa de las mujeres víctimas de agresiones sexuales de las que en muchos casos se duda y desconfía.



El caso que esta serie nos cuenta es todavía más sangrante porque Marie Adler, la joven que una noche es asaltada y violada, se encontraba en un piso tutelado por los Servicios Sociales de la ciudad de Lynnwood, en el estado de Washington. La violación supone la guinda de una vida de mierda, sin expectativa alguna, sola en el mundo y saltando de casa en casa de acogida.

Cuando logra reunir fuerzas para denunciar la agresión nadie la cree. Los dos veteranos detectives que recogen su declaración, desde el principio ponen en duda su versión de los hechos: Seguro que ha sido una juerga que se desmadró y ahora te arrepientes o a lo mejor quieres fastidiar al chico porque no te ha vuelto a llamar. Cosas así. La confianza de Marie se desmorona cuando su propia madre de acogida declara a los policías que no cree que la violasen (la tipa se juega el subsidio) y que lo que quiere es llamar la atención. En menos que canta un gallo Marie pasa de víctima a acusada de falsa denuncia. ¡!



La declaración ha sido una tortura. Los detectives le han sometido a una humillación tras otra. Con tono amenazante le han hecho repetir los hechos hasta cinco veces, interrumpiéndola con preguntas capciosas. Marie se ha ido poniendo cada vez más nerviosa hasta que los detectives le han subrayado pequeñas inconsistencias en su relato. Un auténtico y repugnante calvario.

Pero la serie no se detiene excesivamente en la denuncia del machismo y la falta de empatía de las instituciones. Elige para su desarrollo dos líneas muy claras: una dramática, basada en tres personajes de gran autenticidad, y otra policial. Tras asistir al derribo de la pobre Marie la acción se centra en dos mujeres policías que investigan violaciones en ciudades diferentes del estado de Colorado, Karen Duvall (Merritt Wever) y Grace Rasmussen (Toni Collette).



Karen Duvall es una detective tozuda y minuciosa que investiga una violación en una pequeña ciudad cerca de Denver. Tras una conversación informal con otro policía descubre que en una ciudad cercana también hay una investigación abierta con características semejantes: las víctimas fueron atacadas por la noche, en sus propias camas, donde las ataron y vendaron los ojos. Esto le hace ponerse en contacto con la detective que investiga el caso, Grace Rasmussen, con la que aunará fuerzas dadas las coincidencias de ambos casos.

La investigación es ardua y nos revela a dos policías tenaces que están picando piedra para poder descubrir algún pequeño indicio. Mientras tanto van solidificando su relación. Cuando por fin conocen el caso de Marie se abre el horizonte, tanto para la joven como para las detectives. Ella por fin encuentra apoyo y los datos que aporta hacen que la investigación se sitúe en el camino correcto. 

No cabe duda de que se trata de una serie centrada en los personajes. La investigación policial y la forma de afrontar los hechos están muy relacionadas con el carácter de estos dos mujeres. Tan importante como la trama son sus sentimientos. No en balde su entorno laboral rebosa testosterona y condescendencia. Sus diálogos tienen chispa y no dejan que sus compañeros o la dificultad del caso las desanimen. Incluso son capaces de aportar ciertas dosis de humor que les ayuda a ver las cosas de otra manera.



Estas dos agentes y Marie nos van mostrar la cara más desapacible de un sistema viciado y cómo les impacta. Así es como llegamos a apreciar el soberbio trabajo de estas tres actrices tan dotadas. Kaitlyn Dever (Marie) hace un trabajo palpitante, como luego confirmaría en series como Dopesick y Last of us o en la película Nadie te salvará.  Aquí nos llega al corazón por la frustración y el sufrimiento que invade a su personaje. Mientras que Toni Colette y Merritt Wever son capaces de mostrar dureza y también la necesaria sensibilidad que demandan estos casos. 

La serie está basada en hechos reales recogidos en el artículo periodístico de Ken Armstrong y T. Christian Miller, "An Unbelievable Story of Rape", con el que ganaron el Premio Pulitzer en 2016. Allí relataron los sucesos del caso del violador en serie de Washington y Colorado, que actuó entre 2008 y 2011. La guionista de "Erin Brockovich" Susannah Grant leyó el reportaje y comprendió que allí había una gran historia. La serie llegó a estar nominada para los Globos de Oro de 2020 como Mejor serie limitada.





* La serie consta de 8 episodios de 45 minutos.

viernes, 30 de enero de 2026

Bruce Springsteen - Streets Of Minneapolis (Official Lyric Video)


Como cualquier persona de bien, Bruce Springsteen está horrorizado ante los asesinatos de ciudadanos inocentes "que el ejército privado" de un aprendiz de dictador está ejecutando en Minneapolis.
Ese dolor cobró forma de canción urgente para denunciar el acoso y asesinato que sufren los ciudadanos de Minneapolis. Springsteen escribió la canción el sábado pasado, la grabó el martes y la publicó sorpresivamente el miércoles: "Escribí esta canción, la grabé y os la entrego en respuesta al terror estatal que está sufriendo la ciudad de Minneapolis. Está dedicada a la gente de Minneapolis, a nuestros vecinos inmigrantes inocentes y en memoria de Alex Pretti y Renee Good", ha dicho el boss.





No es la primera vez que Springsteen demuestra que su corazón late acompasado con los problemas de las gentes y las calles de su país.
El título de esta canción-homenaje a Minneapolis recuerda al de Streets of Philadelphia, canción con la que Bruce puso el foco sobre el SIDA.


La canción de 'Streets of Minneapolis' en español dice así:




A través del hielo y el frío del invierno
A lo largo de la Avenida Nicolett
Una ciudad en llamas luchó contra el fuego y el hielo
Bajo las botas de un invasor:
El ejército privado del DHS del Rey Trump
con pistolas sujetas a sus abrigos.
Vino a Minneapolis para imponer la ley
O eso dice su historia


Contra el humo y las balas de goma
En la tenue luz del amanecer
Los ciudadanos se levantaron por la justicia
Sus voces resonando en la noche
Y había huellas ensangrentadas
Donde debía haber habido misericordia
Y dos muertos, dejados morir en las calles cubiertas 
de nieve -Alex Pretti y Renee Good-


Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Cantando a través de la niebla sangrienta
Vamos a luchar por esta tierra
Y por el extranjero entre nosotros
Aquí, en nuestro hogar, mataron y rondaron
En el invierno de '26
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis


Los matones federales de Trump golpearon
Su rostro y su pecho
Después escuchamos los disparos
Y Alex Pretti cayó muerto en la nieve.
Alegaron defensa propia, señor,
no te creas lo que ven tus ojos.
Es nuestra sangre y nuestros huesos
Y estos silbatos y teléfonos
Contra las mentiras sucias de Miller y Noem


Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
llorando a través de la niebla ensangrentada
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis


Ahora dicen que están aquí para hacer cumplir la ley
Pero pisotean nuestros derechos
Si tu piel es negra o morena, amigo mío,
Puedes ser interrogado o deportado en el acto.
En nuestros cantos de "ICE fuera ya"
Persiste el corazón y el alma de nuestra ciudad
a través de cristales rotos y lágrimas ensangrentadas
En las calles de Minneapolis


Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Cantando a través de la niebla ensangrentada
Aquí, en nuestro hogar, mataron y rondaron
En el invierno de '26.
Vamos a luchar por esta tierra
Y por el extranjero entre nosotros.
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis
-
ICE fuera (ICE fuera)
ICE fuera (ICE fuera)
ICE fuera (ICE fuera)
ICE fuera (ICE fuera)
ICE fuera (ICE fuera)
ICE fuera




Streets of Minneapolis

Through the winter's ice and cold
Down Nicollet Avenue
A city aflame fought fire and ice
'Neath an occupier's boots
King Trump's private army from the DHS
Guns belted to their coats
Came to Minneapolis to enforce the law
Or so their story goes

Against smoke and rubber bullets
In the dawn's early light
Citizens stood for justice
Their voices ringin' through the night
And there were bloody footprints
Where mercy should have stood
And two dead, left to die on snow-filled streets
Alex Pretti and Renee Good

Oh, our Minneapolis, I hear your voice
Singing through the bloody mist
We'll take our stand for this land
And the stranger in our midst
Here in our home, they killed and roamed
In the winter of twenty-six
We'll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis

Trump's federal thugs beat up on
His face and his chest
Then we heard the gunshots
And Alex Pretti lay in the snow, dead
Their claim was self-defense, sir
Just don't believe your eyes
It's our blood and bones and these whistles and phones
Against Miller and Noem's dirty lies

Oh, our Minneapolis, I hear your voice
Crying through the bloody mist
We'll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis

Now they say they're here to uphold the law
But they trample on our rights
If your skin is black or brown, my friend
You can be questioned or deported on sight
In our chants of ICE out now
Our city's heart and soul persists
Through broken glass and bloody tears
On the streets of Minneapolis

Oh, our Minneapolis, I hear your voice
Singing through the bloody mist
Here in our home, they killed and roamed
In the winter of twenty-six
We'll take our stand for this land
And the stranger in our midst
We'll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis
We'll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis

ICE out (ICE out)
ICE out (ICE out)
ICE out (ICE out)
ICE out (ICE out)
ICE out (ICE out)

sábado, 24 de enero de 2026

28 AÑOS DESPUÉS: El Templo de los Huesos - de Nia DaCosta

2026


En una Tierra sin Dios, Lucifer campará a sus anchas. Eso es lo que parece trasladarnos esta nueva película de la saga. Aclarando que Lucifer va a ser el propio ser humano llevando el terror hasta el último rincón de la Tierra. 

Acabé de ver la anterior entrega -28 años después- bastante decepcionado. El joven Spike (Alfie Williams) abandonaba la seguridad de una pequeña fortaleza humana para iniciar un viaje iniciático junto a su padre. Ahí había una sugerente línea narrativa pero el desarrollo fue confuso. Se publicitó hasta la extenuación por el modus operandi -se rodó con un smartphone- pero la cinta no despegaba y parecía una mera película de transición. Sin embargo, hacia el final encontraba un hallazgo, un osario hecho de torres de cráneos y huesos que era en sí mismo un universo bizarro. También allí, en medio del horror y la devastación, la película descubría un tono extrañamente dramático y conmovedor: una mujer moribunda encontraba entre los huesos el consuelo y la piedad. 

Sólo ocho meses después de aquello vuelvo al cine para ver la cuarta película de la saga y me encuentro con que no es una secuela más, sino una continuación exacta y en toda regla de aquella tercera.
Sorpresa. 



Repaso el libreto. Alex Garland figura como guionista de la anterior y de ésta. Me informo un poco más en la red y descubro que aquella tercera película no cerraba un trilogía sino que abría una nueva que concluirá con una próxima entrega. Ahora sí, todo cobra sentido. Más si cabe cuando en la última secuencia de este Templo de los huesos aparece de nuevo Cillian Murphy, aquel que asistió al comienzo de todo, allá por 2002, en un Londres fantasmagórico asolado por un terrible virus. Murphy servirá de enlace con la próxima película que se supone cerrará el círculo.

Ya con la perspectiva ajustada tengo que reconocer que Garland ha conseguido abrir un nuevo camino en este bosque de zombis. Un camino donde prima menos el terror y los mordiscos infectados que retratar más a fondo las respuestas (científicas y psicóticas) que el género humano ofrece ante el apocalipsis zombi.

Ahora sí, todo cobra sentido y valor. Los infectados ya no son la principal amenaza sino aquellos supervivientes desquiciados que han perdido su humanidad y abrazan nuevos mitos y religiones que predican la destrucción. Así es como comienza la cinta, directamente a la acción, con una banda de asesinos jaleando un ritual de muerte en el que el pequeño Spike es la víctima propiciatoria.



La película alterna dos líneas narrativas. Por un lado la aventura de "los Jimmies", una panda de descerebrados con chándal y pelucas rubias, que se han erigido en ángeles de la aniquilación. Un ejemplo perfecto de la degeneración postapocalíptica en la que ha caído la Humanidad. Siguen a un líder muy carismático, Jimmy Crystal (Jack O´Connell), inspirado en el criminal británico Jimmy Savile, que se rige por la voz que dice escuchar de su padre Lucifer.

Esta parte es de una violencia insoportable, al estilo de películas como Los Extraños o incluso Llaman a la puerta (2023, M. Night Shuyamalan). Sus ritos son tan terribles y sangrientos, como el denominado La Caridad. Llegan a repugnarnos hasta el punto de desear que aparezca una jauría de infectados que arrase con todo.

La otra línea se centra en el doctor Kelson (Ralph Fiennes), constructor del osario que rinde homenaje a la  memoria de la humanidad. Está embarcado en un experimento con un infectado gigantesco, Samsón. Cuando se enfrentó a él le disparó un dardo impregnado con un cóctel de drogas que parece que le sosegó. El Dr. Kelson quiere seguir esa vía hasta ver a dónde le lleva y mientras tanto tiene a alguien con quien charlar...aunque esté de tripi. Así que la película navega entre el desastre definitivo para la Humanidad y un pequeño atisbo cura.



Desde que crearon la saga hace más de dos décadas, Danny Boyle y Alex Garland nunca han escondido el sentido alegórico de su libreto respecto del mundo contemporáneo. Ya la primera entrega fue recibida en su momento como una parábola post-11-S, mientras que la tercera mostraba los ecos del Brexit al haber confinado el virus en Gran Bretaña, obligando a cerrar las islas para el resto del mundo. 

En general la saga revela el modo en que la violencia emerge feroz cuando la sociedad y las instituciones se descomponen. Más en concreto, los Jimmies reflejan el populismo actual, con un seguidismo brutal e irreflexivo y un mecanismo de poder basado en la fuerza y el miedo. 




El momento cumbre de la película llega cuando los caminos de los Jimmies y el Dr. Kelson colisionan. La mezcla de bulos, creencias y psicopatía produce un clip audiovisual soberbio, con música de Iron Maiden, que me llegó a recordar (un poco) la embrujadora secuencia central de Los pecadores (Ryan Coogler, 2025).

Un circunspecto Dr. Kelson logra que nos identifiquemos con él, un tipo embadurnado con yodo que sigue creyendo en el valor de la ciencia y la capacidad humana para enfrentar la barbarie: “Este acto de dignidad nos humaniza. Están muertos. Se han ido. Pero los recuerdas y los honras”, dice aludiendo a sus columnas de homenaje a las víctimas del virus.

lunes, 19 de enero de 2026

LA MÁS RECÓNDITA MEMORIA de LOS HOMBRES - de M. Mbougar Sarr



En esta novela se narra un asunto evidente -la búsqueda de un escritor que tras un éxito fulgurante desapareció de la faz de la tierra- y otro soterrado: ¿por qué escribir?. El viaje iniciático que emprende el protagonista en busca del autor de culto es de incierto destino, pero la novela refleja las recompensas de la travesía. La primera, poder leer el libro que lo encumbró, un libro tan discutible como fascinante.

"La más recóndita memoria..." cuenta la historia de un prometedor escritor senegalés afincado en París -Diégane Latyr Faye- cuando descubre una legendaria novela publicada en 1938, "El laberinto de lo inhumano", debida a la pluma de un escritor también africano, T. C. Elimane. En aquella época el libro tuvo un éxito clamoroso y las élites de Francia tildaron a su autor como "el Rimbaud negro"; pero al poco tiempo estalló el escándalo. Dos catedráticos lo acusaron de plagio. La editorial retiró todos los ejemplares y el autor desapareció de la escena pública. La obra maldita cayó en el olvido; pero ahora Diégane la ha descubierto y está subyugado, tanto que se impone a sí mismo la búsqueda de Elimane mientras obsesivamente relee su libro. 

Marème Siga D., una enigmática escritora también senegalesa, es quien se lo ha descubierto e incluso le ha entregado su precioso ejemplar de ese libro inencontrable. Léelo, luego ven a verme a mi casa de Ámsterdam, le reta. Ella se convertirá en "la Araña Madre", quien le guiará por un laberinto hecho de tiempo y memoria. Será un viaje en busca de un mito, pero también -sin duda- de sí mismo. 
«El libro se desvelará por sí solo. Vuelvo a ver la mirada triste de la Araña Madre al dármelo. Vuelvo a escuchar sus palabras: Te envidio. Vas a descubrir este libro. Pero también te compadezco». «Te envidio significa: vas a bajar una escalera cuyos escalones se hunden en las regiones más profundas de tu humanidad. Te compadezco significa: cerca del secreto, la escalera se perderá en la sombra y estarás solo, privado del deseo de subir de nuevo porque se te habrá mostrado la vanidad de la superficie, e incapaz de bajar porque la noche habrá sepultado los escalones que conducen a la revelación».




La novela es fascinante y su estructura tan elusiva como el autor desaparecido. Por momentos parece una novela negra o una investigación periodística, pero también incluye jugosas disquisiciones literarias y filosóficas, críticas al mundo de la edición y hasta un retrato íntimo y social del desarraigo y los estragos que la colonización provocó en África. Eso sin contar el debate interno que mantiene el escritor sobre la necesidad o futilidad de su vocación literaria. 
"Lo que buscamos, mi buen Diario, no puede ser nunca la verdad como revelación, sino la verdad como posibilidad, resplandor al fondo de la mina donde cavamos desde siempre sin linterna frontal. Lo que persigo yo es la intensidad de un sueño, el fuego de una ilusión, la pasión de lo posible. ¿Qué hay al fondo de la mina? Otra vez la mina: la gigantesca muralla de hulla, y nuestra hacha, y nuestros golpes, y nuestros suspiros. Ahí está el oro."
Tratándose de un tema eminentemente literario el estilo es sumamente ágil y por momentos hasta urgente. El autor nos va desgranando la experiencia de su indagación aportando multitud de textos y relatos de testigos. El asunto le apasiona hasta el punto de que tras leer "El laberinto..." se siente incapaz de escribir. A ese bloqueo se añade el enorme desprecio que siente hacia la literatura que le rodea, llena de lugares comunes y empachada de novedades insulsas. Sólo le queda escribir el Diario de su pesquisa, a través del cual nos embauca y enreda en su búsqueda.
"11 de julio de 2018
Diario, solo te escribo por una razón: decir cuánto me ha empobrecido El laberinto de lo inhumano. Las grandes obras empobrecen y siempre deben empobrecer. Nos quitan lo superfluo. De su lectura, uno siempre sale despojado: enriquecido, pero enriquecido por sustracción."
Yambo Ouologuem

El formato de la novela es de tipo collage. Diégane acopla en su relato todo tipo de textos y formatos hilvanando una crónica que se va ramificando en otras crónicas. Está el Diario de Diégane y dentro de él el testimonio de Siga D. que contiene la historia de la poeta haitiana amante de Elimane y la crónica de la periodista Brigitte Bollème sobre el Rimbaud negro; la cual a su vez contiene el relato de la editora de Elimane, etc., etc. acompañado todo ello de cartas, emails, artículos de prensa, extractos de libros e incluso de las siniestras fichas necrológicas de los seis críticos que hablaron de "El laberinto..." en prensa, ya que ¡todos ellos acabaron suicidándose!. 

Cada encuentro se convertirá en una nueva historia, cada carta en una nueva evocación que no hará más que recordarles -a Diégane y Siga D.- que Elimane sigue siendo un fantasma inaprensible que se pierde en un jardín de senderos que se bifurcan. ¿Por qué desapareció?, ¿Qué se ocultaba tras el escándalo que hundió su carrera?. Y no menos importante ¿A qué se debe el enigma de su silencio?.



El collage también lo es de voces distintas cuyos ecos intentan acotar el misterio. El testigo principal de Diégane es Siga D. que nos cuenta el origen del escritor maldito; pero también está el relato de la poeta haitiana que fue su amante en el Buenos Aires de Sábato y Gombrowicz, y el testimonio de la periodista Brigitte Bollème que rastreó a los editores del fatídico libro, Charles Ellenstein y Thérèse Jacob, para escuchar de su boca la historia de la publicación. 

También hay voces africanas en este coro, como la del padre de Siga D. relatando el choque de la colonización contra las formas de vida tradicional. O la del escritor Musimbwa, que en una carta le recuerda a su amigo Diégane que "se puede escribir en cualquier sitio; pero saber y comprender lo que uno debe escribir verdaderamente, eso no se puede hacer en cualquier lugar". Y sobre todo la voz conmovedora de Mossane, aquella hermosa mujer que se cobijó en el silencio y se dejó marchitar durante años "bajo el viejo mango frente al cementerio", esperando la vuelta de su hijo, Elimane. Su voz brota como un flujo de conciencia en capítulos sueltos denominados "biografemas" y son las páginas más íntimas y desgarradoras de la novela. 

El libro se constituye así como una crónica de crónicas con diversos autores y estilos. Y esto es muy cierto. Hay un estilo en el Diario que difiere del de la crónica periodística de Bollème o de las cartas de Elimane o del eco de memoria que nos evoca Mossane. Mohamed Mbougar Sarr, como Diégane, se muestra como un consumado fabulador que trenza multitud de historias y narradores para dar fuste a su libro. 



Además, si nos fijamos, este collage de voces, relatos y textos no es más el remedo estructural de "El laberinto de lo inhumano", descrito por todos sus lectores como un virtuoso collage confeccionado con fragmentos de otras obras (de ahí la denuncia de plagio). Así lo refiere su editora.
"Habíamos verificado y nos habíamos asombrado al descubrir aquellos préstamos, pero también al ver cómo había logrado fundirlos en el movimiento de su texto. Una vez recuperada de la sorpresa, aún me admiró más El laberinto de lo inhumano y el genio de Elimane (sí, me atrevo a usar esa palabra). Hay que ser un genio para escribir toda una obra con fragmentos de las de otros. Como mínimo hay que tener el genio del collage. Charles fue más circunspecto. Veía el virtuosismo de la composición, reconocía la singularidad de la historia del libro, pero no llegó a librarse de la idea de que era un robo, una impostura deshonesta."
Este paralelismo entre la obra escrita ("El laberinto...") y la que se está escribiendo en torno a ella no es el único que podemos apreciar. En la novela se llega a establecer un verdadero juego de espejos entre el buscador -Diégane- y el buscado. Ambos comparten una desmedida ambición literaria: "Te gustaría escribir un solo libro. En el fondo sabes que solo uno cuenta: el que engendra el resto de los libros o el que estos anuncian". También corre paralela su peripecia vital puesto que ambos pasan de puntillas por el conflicto político que los rodea en Senegal y los dos abandonan sus relaciones amorosas, inmersos como están en una búsqueda absorbente.  
    "Esa era la lección que me dio mi amigo en su tragedia: ser valiente y hacer lo que había que hacer.
    Y lo que yo debía hacer, más allá de la búsqueda del amor, de la legitimidad política y de las decepciones a las que tales empresas pueden llevar o exponernos, era continuar siguiendo la pista de Elimane, la pista de su libro. Mi vida, como toda vida, parecía una serie de ecuaciones. Una vez revelado su grado, inscritos sus términos, sus incógnitas establecidas y fijada su complejidad, ¿Qué quedaba? La literatura; no quedaba ni quedaría nunca nada más que la literatura; la indecente literatura, como respuesta, como problema, como fe, como vergüenza, como orgullo, como vida."
Esta es la parte de la novela que más me ha cautivado, esa corriente subterránea que recorre el libro entero y que tiene que ver con la obsesión por la literatura, por lograr el "libro esencial" del que habla Elimane. No en vano hay una serie de agudos dilemas que afloran en sus páginas: ¿es tan importante la literatura como para dedicarle la vida entera? ¿Prevalece el texto por sí mismo o es inexcusable anclarlo a la vida? ¿Importa la identidad del autor y su cultura? Si todos somos lectores ¿hasta dónde se puede hablar de plagio?
«Te voy a dar un consejo: nunca intentes decir de qué habla un gran libro. O, si lo haces, te digo la única respuesta posible: de nada. Un gran libro no habla nunca de otra cosa que de nada, y sin embargo está todo en él. No vuelvas a caer en la trampa de querer decir de qué habla un libro que percibes que es grande. Esa trampa es la que te tiende la opinión. La gente quiere que un libro hable necesariamente de algo. La verdad, Diégane, es que solo un libro mediocre o malo o banal habla de algo. Un gran libro no tiene tema y no habla de nada, solamente busca decir o descubrir algo, pero este solamente ya lo es todo, y este algo también lo es todo».


No quiero dejar de lado un asunto central del libro, la crítica al colonialismo y a la suplantación cultural. En uno de sus muchos intercambios Musimbwa le envía un email a su amigo Diégane explicándole lo que "El laberinto..." significa para él.
     "En el fondo, ¿Quién era Elimane? Ignoro a qué pistas te ha llevado tu investigación durante las últimas semanas. Pero veo una respuesta posible: Elimane era aquello en lo que no deberíamos convertirnos y en lo que nos convertimos lentamente. Era una advertencia que no se supo interpretar. Esa advertencia nos decía a los escritores africanos: inventad vuestra propia tradición, fundad vuestra historia literaria, descubrid vuestras propias formas, probadlas en vuestros espacios, fecundad vuestro imaginario profundo, tened una tierra vuestra, porque solo ahí existiréis para vosotros, pero también para los demás. En el fondo, ¿quién era Elimane? El producto más logrado y trágico de la colonización."
Al concluir la novela me surge la duda sobre si los autores y libros que se citan en ella son auténticos o ficticios. Así vuelvo a la dedicatoria que la encabeza: Para Yambo Ouologuem. Y allí se abre para mí un nuevo libro, el de la Historia. 
El último paralelismo de esta novela, el más elocuente, es que se trata de un sentido homenaje al escritor maliense Yambo Ouologuem (1940-2017) ganador en 1968 del Premio Renaudot por su ópera prima, «Le devoir du violence». La novela causó un enorme impacto y su autor fue apodado el "Proust africano". Pero esa carrera fulgurante se vio truncada por acusaciones de plagio en las que participó Graham Green. A raíz de esta polémica, la novela fue retirada de la circulación y Ouologuem regresó a Mali tras diez años de amarga disputa con la editorial Seuil. Allí pasó el resto de sus días recluido. 
Las acusaciones que se hicieron de plagio suenan hoy a racismo. Se arremetió contra él de una forma que parecía encubrir otras intenciones. 
No sorprenderá que esta novela esté elaborada como un collage donde se dan cita un sinfín de recursos literarios, desde el relato oral, la epopeya, el lirismo espiritual y hasta el diálogo teatral.










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"Deber de violencia" es un texto crudo, lleno de violencia y sexo, que no deja bien parados a los africanos. Ataca frontalmente la idea de negritud nacionalista que las élites africanas preconizaban, idealizando un tiempo pasado de las sociedades africanas que la colonización destruyó.
Ouolaguem nos recuerda que la violencia y la esclavitud se ejercieron desde siempre entre africanos, destruyendo sociedades enteras, y que los opresores europeos simplemente fueron los últimos en llegar. Una autocrítica contra la que se levantaron algunos escritores africanos como Léopold Senghor




Aquí un artículo general sobre Ouologuem
Aquí un artículo más específico sobre su obra
Aquí una reseña completísima de "Le devoir de violence"