sábado, 31 de diciembre de 2016

La MUÑECA de KOKOSCHKA - de Afonso Cruz

"A boneca de Kokoschka"
Editorial Rayo Verde











Novela fabulosa, en el pleno sentido de la palabra: por su inmensa capacidad de fabulación y por el enorme talento mostrado por su autor.
"El pintor Kokoschka estaba tan enamorado de Alma Malher que, cuando se acabó la relación, mandó construir una muñeca, de tamaño real, con todos los detalles de su amada. La carta a la fabricante de marionetas, que iba acompañada de varios dibujos con indicaciones para su fabricación, incluía las arrugas de la piel que consideraba imprescindibles. Kokoschka, lejos de ocultar su pasión, paseaba a la muñeca por la ciudad y la llevaba a la ópera. Pero un día, harto de ella, le rompió una botella de vino tinto en la cabeza y la muñeca fue a parar a la basura. A partir de ese momento, la muñeca tuvo un papel trascendental en el destino de diversas personas que sobrevivieron a las cuatro mil toneladas de bombas que cayeron en Dresden durante la Segunda Guerra Mundial." pág 214
Alrededor de esta anécdota del pintor austriaco, Afonso Cruz monta una elaborada trama con historias cruzadas de multitud de personajes, hasta crear un lienzo tan complejo y trágico en su fondo como delicioso en su tratamiento literario. 
Oscar Kokoschka  "Autorretrato con muñeca"




La muñeca de Kokoschka es una obra de arte fascinante que mezcla con enorme sabiduría realidad y ficción. La magia de sus innúmeras historias reverbera por cada página en un gozoso laberinto de espejos, donde se multiplican y mezclan sin cesar personajes y relatos.


Isaac Dresner es un niño judío que se libra inexplicablemente de un disparo en la cabeza que ejecuta un soldado nazi. Se esconde en la bodega de la pajarería que regenta Bonifaz Vogel, un hombre bonachón e inocente. Después de sobrevivir al bombardeo de Dresden emprenden la huida a la que se une otra jovencita, Tsilia Kacev. Ésta ha pasado la noche escondida con otro fugitivo, Mathías Popa, aunque ha desaparecido al amanecer. El bonachón pajarero y la pareja de niños se acaban instalando en París. Ya adulto, Isaac regenta una editorial cuando le hacen llegar un libro único. Su autor es Mathías Popa, el cual se pone en contacto con Isaac para comunicarle que está escribiendo un nuevo libro, "La muñeca de Kokoschka", que trata sobre Dresden, los Varga y Kokoschka.
"-Ha oído hablar de la familia Varga? 
 -Claro. Vivían en Dresden, como yo -respondió Isaac Dresner. 
-Entonces vivíamos todos allí. 
-¿Usted vivía en Dresden? ¿Antes de la guerra? 
-Antes y durante. Vi como se desmoronaba todo, como el cielo vertía toneladas de bombas. las personas volaban como en un cuadro de Chagall. Era todo muy artístico, pero un poco macabro. Fueron tiempos difíciles." pág 116

Todo lo referido nos delata las claves de un libro que germina sobre el paisaje de la vieja Europa, ese que incluye guerras y vanguardias pictóricas como el expresionismo, el naïf o el ultraísmo. Los bombardeos de Dresden y la muñeca de Kokoschka son los epicentros alrededor de los cuales van apareciendo personajes y personajes cuyas historias, décadas antes o décadas después, terminarán cruzándose irremisiblemente. Si a las tragedias personales que pululan por las páginas, unimos el tono entre mágico y alucinatorio del texto (Las personas volaban como en un cuadro de Chagall), tendremos una aproximación, aunque solo sea parcial, a esta magnífica obra.
Marc Chagall, "El Beso"


Alrededor del eje señalado, el autor compone un tapiz de vidas laceradas por la guerra y el amor, trenzado con una serie de ideas muy perfilada.
Son los otros los que certifican nuestra existencia.
"Oiga señor Marlov, la existencia está hecha de testigos. Sin eso no hay nada. "El otro" es el que nos hace existir. Sin eso no hay nada. Esse est percipi, decía Berkeley con toda la razón: ser es ser percibido. Existimos porque hay testigos, porque hay espejos por todo el universo. Las relaciones con "el otro" son las que nos crean a nosotros. No hay ruido si no hay nadie que lo oiga. Un antiguo fragmento anónimo del siglo I después de la Hégira dice que, cuando Dios creó el pájaro, el cielo se hizo evidente. Estaba ahí en potencia, pero no era percibido. En fin, lo que hacemos es lo mismo que hacia Oskar Kokoschka: llevamos nuestras ficciones a la ópera.
-¿Y Mathías Popa?
-Conocí a Mathías Popa cuando compré esta casa. Su historia es la que dio origen a este asunto de llevar los personajes a la ópera. En cierta ocasión intenté contactar con Anasztázia Varga. Le envié una tarjeta, pero no obtuve respuesta." pág 209
Tanto la realidad como la ficción están compuestas por capas que se mezclan con facilidad.
Cuando Adèle Varga inicia la búsqueda del amante por quien su abuela, en el lecho de muerte, no puede dejar de suspirar; sólo tiene la tarjeta de una editorial: Kenoma et Pleroma, Lda. Contrata al detective Filip Marlov (¡!) pero sólo encuentran rastros de una bibliografía tan profusa como enigmática. La editorial produce libros sobre vidas que referencian otras vidas. Libros que citan teorías y personas de otros libros, que repiten fuentes procedentes de otras referencias más remotas. Todo espurio, como los libros que traducen textos antiguos dados por perdidos. Un laberinto tan borgeano como el de la literatura permeándose en la realidad hasta transformarla.
"El libro de los Heterónimos era una obra inmensa, editado en papel biblia, donde se describían vidas tras vidas, en un rosario que parecía infinito. En la obra, el creador del concepto de heterónimo, Fernando Pessoa, era él mismo un heterónimo." pág 170 
"Había varias de las situaciones límite ya descritas en que un autor creaba un personaje que había creado otro que, a su vez, había creado al propio autor. El registro era circular, o en espiral, en un confusión difícil de entender." pág 171
La concepción de una novela total puede adoptar las formas de una sinfonía o de un cuadro en tres dimensiones.
Afonso Cruz ha compuesto una novela no lineal, que se desarrolla integrando diferentes perspectivas de los mismos hechos y personas. Como le hace decir a uno de sus personajes: "El tiempo no es una flecha del pasado al futuro, el tiempo tiene muchas dimensiones, como el espacio. Va hacia adelante, hacia atrás, pero también hacia los lados, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, y en vertical, de arriba abajo y de abajo arriba." (p. 292)

En este sentido hay dos aspectos narrados en el libro que resultan definitorios del punto de vista totalizador del autor. Uno es pictórico,
"Tsilia pintaba varios ángulos de la realidad en la misma imagen, superpuestos en capas de pintura como odios acumulados. Una persona aparecía con el lado izquierdo superpuesto al derecho, la parte de arriba la de abajo, como si bailara desde todos los ángulos posibles, incluso desde aquellos que no se ven, porque el lado izquierdo de una persona es diferente de su propio lado izquierdo según su estado de espíritu. Tsilia era capaz de juntar lo que el cubismo y el expresionismo, juntos, nunca podrían hacer. Sólo usaba pinturas y un poco de sí misma. La visión de una persona desde todas las perspectivas posibles se asemeja al modo como el Eterno nos ve, decía Isaac cuando miraba los cuadros de Tsilia." pág 89
El otro es músicoliterario y lo esclarece Mathías Popa cuando refiere su libro, La banda de los siete minutos. Un libro que narra la vida de miles de personas distribuidas por el mundo y que participan, sin saberlo, en una composición gigantesca y armónica.
"Describí a miles de personas distribuidas por cientos de páginas. Hablaba un poco de sus vidas, de su geografía, y a continuación describía minuciosamente su contribución al conjunto melódico. Era un libro que transcurría en siete minutos, que era la duración de aquella música. En esa narración, sólo Dios conocía toda la melodía, pero, en la vida real, quien oía aquello era yo." pág. 103
O. Kokochka, "Anschlub-Alicia en el país de las maravillas"
La propia obra de Afonso Cruz es una composición gozosa y vitalista donde se plasman estos conceptos. Se trata de una novela que contiene otra novela homónima, La muñeca de Kokoschka, escrita por Mathías Popa y editada por Isaac Dresner. En ella se plasman los relatos de un puñado de vidas desde distintos ángulos, como en un cuadro cubista. A Mathías Popa lo conocemos desde fuera (cuando los demás refieren su historia) y desde dentro (cuando la refiere él mismo). Del mismo modo, la Segunda Parte está constituida por la memorias de Isaac Dresner. La culminación de estas técnicas metaliterarias la representa Adèle Varga: ella lee su historia en el libro de Mathías Popa, donde se incluye un destino que ella misma desconoce, enamorarse de un músico.

Metaliteratura, cubismo, expresionismo, jazz, guerra, muerte y destrucción, sin que falte su pizca de amor. "No existe mentira en la literatura, en la ficción; y le digo más, no existe verdad en la vida real" le llega a decir Mathías Popa a Isaac Dressner. Por eso Afonso Cruz ha compuesto este artefacto literario, para conocer mejor la verdad de sus personajes. Cuando Mathías Popa le informa a Isaac Dresner que está escribiendo un libro, le anuncia que él será un personaje; que del mismo modo que salió de la bodega de Vogel a la vida, él lo hará encontrar su verdad:
"Yo lo sacaré de esa jaula con la ayuda de un libro que habla de una muñeca. Usted no pasa de ser una sombra de la caverna de Platón. Mi personaje es su verdad. Si algún día sale de la bodega donde vive, verá que no ha pasado de ser una pálida imitación de sí mismo." pag. 118

La novela de Mathías Popa, La muñeca de Kokoschka, se sitúa en pleno corazón del libro (con su portada y todo) y sirve de engarce para todas las historias anteriores y posteriores. Es en sí misma una metáfora. Es la obra que encuentra Adèle Varga cuando sale a la búsqueda de su abuelo y encuentra en ella la historia de su propio destino. Del mismo modo sus desordenados capítulos son metáfora. Su enloquecida numeración no es consecutiva; al 55 le sigue el 89 y a éste el 144. Los dos últimos son el 46368 y el 75025 respectivamente. Algunos capítulos tienen una sólo línea, otros varias páginas. Es un libro en construcción, como la memoria. Hecho de retazos de pasado, presente y hasta futuro. Un libro multidimensional, como los cuadros de Tsilia, como los libros autorreferenciales de la editorial Kenoma et Pleroma, Lda. El resultado final es un arrebato de invención literaria que nos confirma el talento proteico de Afonso Cruz.


Finalmente me gustaría subrayar dos aspectos. Uno es el tono naïf de la narración. Las páginas de Cruz nos trasladan una mirada inocente -casi infantil- sobre unos hechos terribles. Una mirada que es como la pajarería del señor Vogel, metáfora de la belleza y la inocencia en lucha por buscar el orden dentro del caos. Después de matar al compañero de juegos de Isaac Dresner, un soldado alemán le apunta a éste a la cabeza; pero el arma se encasquilla. En ese momento la cabeza destrozada de su amigo rueda "de la bota de Isaac al suelo, en un ángulo imposible, abstracto, haciendo un ruido extraño al golpear el pavimento. Un sonido casi inaudible, de esos ensordecedores." (p. 17)

Abundan estos fulgores de contrasentidos y paradojas: "La carretera era sinuosa pero el tiempo pasaba en línea recta".  "Ella le respondió no respondiendo nada". "Tenía una mirada que era una bicicleta alrededor de un árbol". "Nadie querrá comprar pájaros que cantan en silencio". "Abrió la puerta sin abrir una sonrisa". O esta otra, amarga y sentenciosa, "Es un relojero jubilado. Como Dios."  En todas ellas apreciamos el asombro y la inventiva de un niño. Este aspecto naïf -que no inocente- está personificado en Bonifaz Vogel, el pajarero que 
"muchas veces había abierto las puertas de las jaulas sin que los canarios huyeran. Los pájaros se quedaban encogidos en un rincón, evitaban mirar la puerta abierta, desviaban los ojos de la libertad, que es una de las puertas más sobrecogedoras. Sólo se sentía libres dentro de una prisión. La jaula estaba dentro de ellos. La otra, la de metal o madera, era sólo una metáfora. Bonifaz Vogel vivía rodeado de metáforas." pág. 37

O. Kokoschka "Autorretrato"
El otro asunto es Mathías Popa, un hombre desesperado, un trasunto donde confluyen todas las guerras y vicisitudes del siglo XX. En él conviven los terrible y lo hermoso, la guerra y la literatura: "Un día leyendo el periódico perdí todo el sentido de la poesía. Me sentí vacío, hueco. Uno lee el periódico y pierde la poesía". Así que un día enterró toda su poesía en un erial y allí, sólo allí, crecieron unas campanillas. Otro día quemó su novela La banda de los siete minutos. También escribió la historia de un hombre que no llegó a nacer.
"Su madre estuvo preñada hasta que se murió. El hijo vivió siempre dentro del útero. Era una parábola de nuestras limitaciones, del miedo a lo desconocido, de arriesgar, de todas esas cosas. Vivimos todos muy por debajo de nuestras límites. Vivimos en el garaje de un palacio, o en un sótano; es lo que hacemos, como un feto que no sale nunca del útero. El personaje era apenas uno de nosotros que no quería salir de su mundo para ver la luz." pág 105
Una novela magnífica. Inabarcable. Plena de inventiva y expresividad.








Afonso Cruz nació en Figueira da Foz, Portugal, en 1971. Vive en el campo, al sur de Portugal, donde cultiva un pequeño huerto, riega los árboles de olivo y fabrica artesanalmente la cerveza que bebe. Además de escribir, ilustra, realiza cortometrajes animados y tiene una banda de blues llamada The soaked lamb. En sus creaciones combina con naturalidad las técnicas de esas artes.
Por la novela A boneca de Kokoschka recibió el Premio de Literatura de la Unión Europea 2012. También ha escrito
Jesucristo bebía cerveza,  una novela fragmentaria y llena de hallazgos verbales en la que una nieta del Alentejo decide regalarle a su abuela enferma una visita a Tierra Santa, la ilusión de su vida. Para ello la droga y engalana una villa haciéndole creer que está en Jerusalén. En la novela se mezclan el western, la religiosidad popular y el amor por el folletín.
Una de las constantes de sus libros son las pródigas referencias culturales, sean literarias, musicales o pictóricas. Así, la novela corta Los libros que devoraron a mi padre, está atravesada por libros como Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de R. L. Stevenson; La isla del doctor Moreau, de H.G. Wells; Crimen y Castigo, de F. Dostoyevski y Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. 
El libro de relatos, Enciclopedia de Historia Universal, es una recopilación de verdades ficticias que responden las grandes preguntas de la humanidad. Organizadas por orden alfabético, el lector encuentra referencias a los problemas trascendentales y banales que han desvelado a los hombres a través de la historia, una que otra máxima práctica y algunas anécdotas que de inverosímiles deben ser ciertas. Este esfuerzo por sistematizar la falacia es un reconocimiento a la inventiva humana enfocada en resolver la incertidumbre de estar en el mundo sin saber si dios nos mira, si existe o si es ciego. O si algo de esto importa. Cada entrada tiene pinceladas de ficción, realidad, filosofía y humor.

La BANDA de los SIETE MINUTOS - de Afonso Cruz

La novela de Afonso Cruz, La muñeca de Kokoschka, resulta deliciosamente literaria. Está llena de extraños libros y editoriales que ensayan una nueva relación con la vida. También está llena de música. Un personaje, Miro Korda, clasifica a las personas con acordes musicales. Según él, un pesimista es un acorde menor, una mujer sofisticada, un acorde en novena. "Los filósofos con barba son acordes de séptima disminuida. A veces son notas sueltas".

Otro personaje escribió un libro, "La banda de los siete minutos", concebido como una sinfonía ejecutada por miles de personas en todo el mundo que, sin saberlo, participaban de la melodía.





















"Mi primer libro en prosa narraba la historia de una banda que sólo existía a oídos de Dios. Había un hombre ciego que tocaba al acordeón, una melodía sencilla en una calle de Tirana. Al mismo tiempo, en perfecta armonía, una china tocaba el piano en un salón de Moscú. Un bluesman en Nueva York tocaba la base rítmica en el contrabajo. En Brasil, en Corumbá, un solista tocaba una segunda armonía en la trompeta. Una empleada doméstica, en Viena, tarareaba un aria que encajaba a la perfección en aquella música. Y así en todo el mundo. Los músicos iban cambiando, la melodía iba cambiando, convirtiéndose en la mayor, en la más compleja, en la más bella composición que se ha tocado jamás. No se habían visto nunca, no conocían la existencia los unos de los otros, ni hubieran podido imaginar que aquello que tocaban formaba parte de un todo mucho mayor. Describí a miles de personas distribuidas por cientos de páginas. Hablaba un poco de sus vidas, de su geografía, y a continuación describía minuciosamente su contribución al conjunto melódico. Era un libro que transcurría en siete minutos, que era la duración de aquella música. En esa narración, sólo Dios conocía toda la melodía, pero, en la vida real, quien oía aquello era yo. Era yo el que hacía tocar a toda aquella gente y oía, en mi cabeza, la composición entera con su compleja orquestación. Soy música ¿sabe¿ Lo que sido siempre. Incluso antes de tocas ningún instrumento. todos mis libros son piezas musicales, sólo que con letras. En el fondo es lo mismo. ¿Cree que no sería capaz de oír a los miles de músicos que he creado tocando todos al mismo tiempo? Se equivoca. Lo oigo. Todo.
-¿Qué pasó con ese libro?
-Creo que Thomas Mann me lo robó y escribió Fausto. Es broma. Un día, después de recibir todas las cartas de rechazo del mundo, lo tiré a la chimenea. No he oído nunca una composición tan caliente como aquella." pág 102-3





Tomado de La muñeca de Kokoschka, de Afonso Cruz

domingo, 25 de diciembre de 2016

NEVÉ - de Dieter y Emmanuel Lepage

Névé recoge en un tomo integral los cinco álbumes originales publicados en Francia. Dieter (Teste Didier) está a cargo del guión y Emmanuel Lepage de los dibujos.
















Névé es el nombre de unas placas de hielo que se producen en la parte alta de los glaciales; pero en este caso también es un muchacho que pertenece a una familia de montañeros. Cada uno de los cinco álbumes transcurre en un pico emblemático del mundo y cada uno ellos representará un escalón en el proceso de maduración del joven. La escalada como metáfora de la ascensión hacia la madurez.

Aconcagua (Argentina) es el inicio, Nevé es casi un niño y asiste a una ascensión durísima que provoca un amargo enfrentamiento en la cordada. La aventura concluye en tragedia. Esta sombra acompañará a los personajes de por vida y condicionará las aventuras posteriores. Las dos siguientes Saint-Denis de la Réunion (pequeña isla al lado de Madagascar) e Irlanda representan la adolescencia de Nevé, su desorientación y rebeldía. En Nepal, el protagonista madurará como persona y comenzará a buscarse a sí mismo. Finalmente en los Alpes Névé ya aparece como monitor de alpinismo. Él será el responsable del grupo y deberá trazar el camino; tanto de la expedición como de sí mismo.



























La naturaleza está omnipresente en el transcurso de las aventuras del protagonista. Conformará un marco grandioso y, por momentos, señalará el carácter iniciático del viaje. Nevé tendrá que ir quemando etapas y superando pruebas hasta ser dueño de su destino. El joven madurará con las dificultades propias de la edad a las que suma las obsesiones de su padre. Constantemente revive la pesadilla de verlo despeñarse.

Destacaría el primer volumen, "Mirada Azul" con una muy buena presentación dramática de los personajes en plena ascensión al Aconcagua y con unos extraordinarios paisajes. En cambio en el tercero , "Rojo Pasion", hay muy poca montaña y se centra en el descubrimiento del amor. El relato tiene gran interés por la intensidad emocional que afecta a Névé y una sorprendente intriga. Névé conoce a una joven irlandesa, Emily, que está viajando por Francia. Siente que se ha enamorado y acude a Irlanda con la esperanza de establecer una relación. Pero allí descubrirá un terrible secreto familiar que lo condicionará todo. Los espectaculares paisajes de montaña se sustituyen aquí por tétricas viñetas de abadías.
Otro volumen de gran interés es "Blanco Nepal", centrado en las sectas religiosas donde conviven jóvenes a la búsqueda de su identidad personal. La comunidad a la que acuden Névé y Marlène está enclavada en el Himalaya y a nuestro joven protagonista le tocará de nuevo discernir dónde encontrar la verdadera autenticidad. 

El tomo se lee de un tirón, gracias al interés de las peripecias del protagonista: sus problemas y situaciones son muy contemporáneos y realistas. A ello se suma una narración clara y diáfana que se beneficia de unos lápices realmente virtuosos a la hora de plasmar la majestuosidad de la naturaleza. El dibujo de Lepage es a la vez clásico y realista, destacando la composición de viñetas a toda página, conformando una gigantesco fondo sobre el que coloca otra viñetas.

Otro aspecto que hace la obra muy atractiva son los diversos escenarios, que el dibujante plasma con viveza: el pesadillesco y febril del trópico, empapado de lluvia y brujería; el silencioso y majestuoso de las cumbres del Nepal o el neblinoso y gótico de Irlanda. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

LA RUTA NATURAL - de Alex Pastor

El título es un palíndromo y el cortometraje ilustra brillantemente esta figura. En él se nos presenta a Divad, quien tras despertar de un accidente es incapaz de recordar nada. Lo primero que escuchamos es "No confío en nada ni en nadie". Todo le resulta extraño: dicen que me llamo Divad, dicen que la mujer con la que vivo es mi esposa Arual, la gente nace al morir, de la basura surgen los alimentos...
La línea del tiempo al revés, como en la novela de Martin Amis, "La flecha del tiempo" (1991), donde se rompe el principio de irreversibilidad y el protagonista (que también se despierta de un estado de coma), viaja desde el presente (que en realidad es su futuro) hacia su pasado. 

El guión de Alex Pastor y Martí Roca  es capaz de resumir en diez minutos de imágenes en fast-rewind toda una vida, la de David-Divad; pero lo más interesante es el contraste que ofrecen imágenes y voz en off. 
Si el tiempo corriese al revés, durante una guerra asistiríamos al encapsulado de las bombas, al acuartelamiento de los ejércitos (como en una famosa escena de Matadero 5, de Vonnegut) y hasta quizás desharíamos el dolor y el sufrimiento...O no. El palíndromo funciona igual en un sentido que en otro.

Alex Pástor recibió por este corto el Best International Short Film en el Festival de Sundance de 2006. Posteriormente debutaría en el largo, junto a su hermano, con Infectados, al que seguiría una estimulante película de ciencia ficción rodada en las calles de Barcelona, Los últimos días.


LA RUTA NATURAL (The Natural Route) from Alex Pastor on Vimeo.


domingo, 11 de diciembre de 2016

HASTA el ÚLTIMO HOMBRE - de Mel Gibson

Muchas cosas son criticables en la vida y opiniones de Mel Gibson, pero lo que no se le puede negar es que, como cineasta, tiene un compromiso con la autenticidad. "Encontrar la verdad y el modo de mostrarla" declara en esta entrevista.  Y la verdad debe ser para él, la capacidad para sobrevivir con principios en medio de la barbarie, encontrar esa pizca de humanidad en un entorno de violencia despiadada. Así ocurre tanto en 'Braveheart', 'La Pasión de Cristo' y 'Apocalypto'; como en este asalto a la colina de Hacksaw Ridge, su título en inglés. En una época de guerra encarnizada, el mayor contraste lo aportará un pacifista: "Mientras todos estén quitando vidas, yo estaré salvándolas. Ésta será mi manera de servir", afirma Desmond Doss, el protagonista de este drama épico que nos habla del valor y las convicciones.

Hasta el último hombre cuenta la historia real de Desmond Doss, un objetor de conciencia que participó en la sangrienta batalla de Okinawa, manteniendo su negativa a llevar armas, lo que no le impidió salvar la vida de 75 soldados. Por todo ello recibió la Medalla de Honor del Congreso, de manos del Presidente Harry S. Truman.

El auténtico Doss recibiendo la medalla
Doss creía que la guerra estaba justificada, pero siendo un adepto de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, sus creencias le impedían coger cualquier tipo de arma. Durante la instrucción se negó a coger el fusil  por lo que sufrió todo tipo de humillaciones e incluso un Consejo de Guerra. Finalmente fue asignado como médico de combate y objetor de conciencia; aunque él prefería el término "cooperador de conciencia".

Los guionistas Robert Schenkkan y Andrew Knight han sabido encontrar el equilibrio entre las distintas partes de la película para mostrar a una persona sencilla, cómicamente romántica, pero capaz de un coraje y una determinación inquebrantables.



















La película se estructura en tres partes, las infancia y juventud de Doss, su traumático adiestramiento militar y, finalmente, la epopeya bélica que vivió. Las tres partes suponen un crescendo. En la etapa juvenil destaca la figura del padre, Tom Doss, un hombre alcohólico y traumatizado por su participación en la Primera Guerra Mundial. Esos fantasmas del pasado lo convierten en un hombre iracundo y tiránico; lo que no le impide tener una reacción de grandeza al ver a su hijo ante un Consejo de Guerra. Lo interpreta Hugo Weaving que, con sólo un puñado de escenas, deja patente su carisma. La segunda parte transcurre durante la instrucción militar con los oficiales y soldados empeñados en quebrar sus convicciones. Estas dos partes simplemente son el preámbulo para las apabullantes secuencias de su experiencia bélica. 

Okinawa fue una de las últimas líneas defensivas de los japoneses para evitar la invasión de su país. La defensa fue numantina. Se combatió durante 82 días, en 1945. La batalla se denominó Typhonn of Steel (Tifón de Acero) en inglés, y Tetsu no ame (Lluvia de Acero) en japonés; nombres que reflejan la ferocidad de los combates y la enorme cantidad de buques y vehículos blindados implicados. La batalla se cobró más de 250.000 muertes, la mayor cifra de toda la Segunda Guerra Mundial. 

Doss combatió en los acantilados de Hacksaw Ridge y para reproducirlo, Mel Gibson ha rodando algunas de las mejores secuencias bélicas de la historia del cine. El director nos sumerge en medio de la batalla con un realismo extremo. Las imágenes del asalto son sobrecogedoras. Asistimos espantados y en primer persona a una batalla cuerpo a cuerpo con un grado de inmersión prodigioso que inevitablemente nos remite al desembarco de Normandía que nos presentó Spielberg: salpicados por el barro y la sangre, percibimos a nuestro lado el impacto de los disparos y el desgarro de los cuerpos. Unas escenas tan brutales como magnéticas. 

Gibson rueda de un modo muy visceral pero a la vez resulta admirable su contención. Sin espurios alardes melodramáticos o patrioteros nos muestra la heroicidad modesta y genuina de Desmond Doss. Sin cargar las tintas. Casi se puede decir que adopta el carácter de Doss, humilde y austero, para mostrar con toda crudeza la guerra y, en contraste, la abnegación del médico. El único exceso ha sido el tono mesiánico de los planos finales que rememoran un Descendimiento. La verdad es que chirrían en el conjunto de la obra. 

Andrew Garfield, después del fiasco de los Amazing Spiderman, vuelve a otro papel donde poder desarrollar su talento; un héroe delgaducho que no se reconoce como tal, frágil, pero poderosamente consecuente y honesto.






P.D.
En las entrevistas con Gibson, éste alardea de los pocos efectos digitales de la cinta, a pesar de la espectacularidad de las acciones. Esto se debe a que muchas de las explosiones son reales y transcurren muy cerca de los especialistas; todo ello gracias a un nuevo dispositivo, conocido como "caja bomba", que crea muchos escombros sin riesgo para los actores.