lunes, 8 de junio de 2026

ANTE la INMIGRACIÓN FUERA FANATISMOS

















Hoy en su visita al Congreso de los Diputados, el Papa se ha pronunciado de forma contundente contra la discriminación de los inmigrantes que la ultraderecha lleva por bandera y la derecha asume con naturalidad. El Papa ha dicho que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”. 
Además ha recordado que “el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad”.

Esa ética humanitaria debería prevalecer por sí misma sobre cualquier política discriminatoria y xenófoba; pero es que además los datos económicos y sociales sobre la inmigración en España avalan la inclusión. Antes de ayer, en ElPaís.com sección Negocios, María Fernández escribió un artículo extenso y muy documentado sobre la realidad de la inmigración en España y su impacto tanto en la economía como en los servicios sociales. Sus datos son de lo más elocuente y están basados en estudios de organismos y Bancos de reconocido prestigio, así que NO SON OPINIÓN. SON DATOS.

En una situación normal esta información serviría de "callabocas" para todas aquellas personas que repiten las consignas xenófobas de la ultraderecha sin ninguna reflexión. Lamentablemente los debates hoy tienen un carácter más emocional que racional y muchos se dejan arrastrar por las más bajas pasiones. Así nos va.

He aquí un extracto. Los subrayados son míos.




"La política de puertas abiertas está generando un debate intenso entre los que la defienden como la única alternativa a un crecimiento estable frente al envejecimiento y los que la atacan aludiendo a que desestabiliza el sistema social añadiendo presión sobre los servicios asistenciales, que pese a cifras récord de recaudación fiscal no parecen avanzar a la par de la población.

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La solución de poner el contador a cero no es algo nuevo ni exclusivo de aquí, como recuerda Ana Damas, economista de la división de migraciones internacionales de la OCDE. “Italia, Portugal, Francia o Chile han recurrido a regularizaciones extraordinarias. Incluso sin acudir a ellas, todos los países de la OCDE cuentan con mecanismos para regularizar la situación de los extranjeros”. En el año 2000, siendo presidente el popular José María Aznar, se llevó a cabo un proceso similar que se saldó con 264.000 autorizaciones de residencia y trabajo. Un año después, su Gobierno otorgó otros 239.000 permisos por arraigo. El último proceso extraordinario, impulsado en 2005 durante la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, se saldó con 576.506 concesiones. ¿Qué impacto tuvieron? Estudios posteriores, como el firmado por Ferrán Elías, Joan Monras y Javier Vázquez en 2005, demuestran que el empleo formal de los inmigrantes aumentó, mientras que el de los nativos no se vio afectado. Sin embargo, se produjo una disminución del empleo sumergido, tanto de trabajadores poco cualificados nativos como inmigrantes. Además, cada persona aportó una media de 4.000 euros a los ingresos fiscales sin que se observara un aumento del gasto público."


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"En esta nueva regularización exprés algunas cosas han cambiado (como los requisitos para el acceso), pero la práctica totalidad de los expertos consultados coinciden en que ayudará a aflorar la economía sumergida y tendrá un efecto positivo en la afiliación y las cotizaciones a la Seguridad Social, los precios y el PIB. Aunque con algunos matices. Pablo Pumares, de la Universidad de Almería, señala que la consecuencia más directa será la del afloramiento de trabajo sumergido “que se va a convertir en trabajo formal, con todo lo que ello significa de mejoras salariales, derechos y cotizaciones”. Sobre el empleo de los autóctonos, “en una situación de bonanza económica no debe tener impacto negativo en general”.

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"Es falso que los inmigrantes vengan a “robar” empleos. La economía es un sistema flexible que tiende a agrandarse y a generar más actividad (y más empleos) a medida que se dinamiza. Entre 1998 y 2007, por ejemplo, España recibió 3,8 millones de inmigrantes y la tasa de empleo aumentó en 17 puntos."


Puedes consultar el artículo completo aquí.

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