miércoles, 14 de marzo de 2012

LUCES AL ATARDECER - de Aki Kaurismäki









La ciudad desalmada.-
   


Koistinen es un perdedor y su vida como guardia nocturno monótona y gris. A pesar de todo ello no renuncia a cultivar unas modestas esperanzas: montar su propia empresa, encontrar el amor. Unos mafiosos a través de una mujer lo utilizan para montar un robo. A pesar de todo él no denuncia la trama y carga con la culpa. 

Toda la película es una línea recta inclinada hacia abajo. El finlandés Kaurismäki siempre está cerca de los desheredados y su despojado lirismo resulta tan estrafalario como tierno en un mundo feroz.

Esta película cierra la trilogía "Finlandia" que cuenta además con "Nubes pasajeras" (1996) y "Un hombre sin pasado" (2.002).

El lenguaje de Kaurismäki es muy personal. Presenta la acción de una forma desnuda. Sus planos son como viñetas, muy estáticos y formales. Sus actores son hieráticos, se puede decir que no interpretan, simplemente dicen sus frases. Pero bajo esta apariencia fría y distante pronto te das cuenta de que está hablando desde el fondo del corazón. Además el ritmo no decae, nada hay contemplativo, las situaciones se suceden hasta completar el desolador cuadro. El resultado para mí es hipnótico.

La película nos presenta una ciudad desalmada: hay muchos planos de calles y edificios absolutamente desiertos, con reflejos metálicos y la luz agónica del atardecer: una escenografía inhóspita al ser humano.


Los tangos de Gardel que suenan al principio y al final del film nos ofrecen el tempo y el fondo del mismo. 

martes, 13 de marzo de 2012

David Copperfield

de Charles Dickens


Acabo de terminar su lectura y todavía tengo en la garganta ese nudo que produce la emoción auténtica. Mi homenaje particular en el bicentenario de Dickens ha sido leer esta magnífica obra brillantemente editada por Alba.


Y el caso es que leer a Dickens no es un ejercicio de melancolía puesto que es un autor muy moderno. La vitalidad de sus aventuras aparece trufada con reflexiones sobre educación, justicia, política y valores humanos completamente actuales. Dickens fue un agudo observador de la época victoriana que le tocó vivir. Denunció los abusos que se producían en plena Revolución Industrial escribiendo "Tiempos Difíciles" e incluso "La pequeña Dorrit" podría ser lectura obligada en el movimiento 15-M, tratando como trata de la especulación y la lucha de clases.

David Copperfield fue publicada por entregas mensuales entre 1849 y 1850. Era la novela preferida del escritor, la más autobiográfica. Un clásico imperecedero pleno de humanidad, donde se citan la nobleza, la avaricia, la compasión o el amor en una galería de personajes inolvidables.


No sé si fue Henry James o Nabokov quien decía que lo valioso de Dickens es su voz.  Y aunque la voz o el estilo sea identificable pero difícilmente computable me atreveré a señalar alguna de sus peculiaridades:
Sus personajes siempre son muy característicos: como el señor Dick, un hombre simple con habilidad para hacer volar cometas, que está bajo la tutela de la tía de Copperfield y al que su simpleza no impide resultar decisivo en la resolución de algún conflicto. El señor Micawber, deudor impenitente y de verborrea engolada que tiene la manía de redactar constantemente patéticas cartas. El insidioso y detestable Uriah Heep, que armado de un venenoso servilismo está a punto de hundir a la familia Wickfield. Estas características vienen subrayadas por la repetición exagerada de una palabra o concepto: Uriah Heep introduce "humilde" en cada una de sus frases. El padrastro de David Copperfield está abonado a la "firmeza" hable del carácter, de los negocios, la educación o lo que sea. Cuando Copperfield describe al criado de su amigo Steerfoth:
"Aquel hombre era, al parecer, un modelo de respetabilidad. No creo que haya existido jamás, entre la gente de su condición, alguien más respetable que él. Era taciturno, respetuoso, atento, siempre estaba a mano (...) Y sin embargo, la mayor de sus virtudes era la respetabilidad. La expresión de su rostro no era nada servil, hablaba suavemente (...) pero todas esas peculiaridades contribuían a hacer de él un hombre respetable. Si su nariz hubiera estado del revés, habría encontrado el modo de parecer aún más respetable." p. 360
La anticipación o promesa de lo venidero que cada tanto se hace en el relato. Es algo muy folletinesco: "ya nunca volvería a verle así" . O "no sabía en este momento que era la última vez que...". Aun en la página 950, a punto de concluir el relato, nos sigue prometiendo nuevas desventuras:
"Como un hombre que en el campo de batalla ha recibido una herida mortal y apenas ha sentido un arañazo, cuando me quedé a solas con mi corazón indisciplinado, no pude siquiera imaginar el tormento al que ésta tendría que enfrentarse".
La descripción lateral, como al sesgo,  de hechos o actitudes en una escena que posteriormente servirá para explicar o dar sentido a un acontecimiento.
El patetismo de muchas situaciones que no es ajeno a la nobleza con que estos personajes afrontan su vida.


Pero indiscutiblemente la voz de Dickens es el motor de la novela. Los hechos no son trascendentales, no hay batallas o destinos históricos. La aventura no alberga profundos misterios o crímenes. Se trata simplemente de la vida de un puñado de personajes, sus vicisitudes, sus alegrías y sinsabores, sus relaciones de amistad, familia y amor. Sólo eso. Pero con una palpitación única. Siempre nos interesa lo que cuenta sea su nacimiento y la frustración de su tía Betsy por no ser niña o su vida en un internado donde el objetivo no era aprender sino sobrevivir o su época de trabajo infantil con 10 años en una tienda de vinos.
Conecta íntimamente con nuestras preocupaciones y anhelos. Saboreamos los ingredientes del drama, los tropiezos y sinsabores, la amistad, la pérdida de seres queridos, la lucha por una vida digna, la compasión y hasta lo cómico y ridículo.

La expresión de Dickens siempre es natural, nunca afectada o cargante e incluso el ampuloso señor Micawber se expresa con una gracia muy gentil. Dos capítulos señalaría como ejemplares. El XLIII, titulado "Otra mirada retrospectiva",  de expresión moderna y vivaz, donde el tiempo aparece comprimido y los recuerdos solapados. Y el LV, titulado "Tempestad", impetuoso y trágico, modelo que propuso Tolstoi para toda obra de ficción. 


Me llaman la atención varios aspectos: Toda la vida de Copperfield está trenzada con las vidas de parientes, vecinos, compañeros de colegio o trabajo, etc. Dickens demuestra una habilidad pasmosa para alternar las tramas y personajes. También muestra la impermeabilidad de las clases sociales, "un hombre de su clase ni siquiera debería atreverse a mirar a mi hija" llega a decirse. Y sobretodo los valores humanos que refulgen en una situación social tan adversa a la que critica abiertamente: el trabajo infantil, el funcionamiento de la Justicia y las cárceles o la política. Cuando el protagonista se gana la vida como estenotipista en los debates parlamentarios, nos refiere:
"Noche tras noche, dejo constancia de predicciones que jamás se convierten en realidad, declaraciones que jamás se cumplen, explicaciones que sólo pretenden desorientar. Me recreo en las palabras. Britania, esa hembra infortunada, aparece siempre ante mí como un ave espetada: ensartada en plumas y lápices, y atada de pies y manos con balduque". p. 733
Hacia el final, en el capítulo LXIV titulado "Una última mirada retrospectiva", Copperfield ve a sus hijos acompañados por su vieja niñera con el libro que él mismo leyó mil veces siendo niño, fascinado por su lectura: 
"Hay algo voluminoso en el bolsillo de Peggotty. Se trata nada menos que del libro de los Cocodrilos, bastante deteriorado, pues muchas de sus páginas han sido arrancadas y cosidas de nuevo; pero Peggotty se lo enseña a los niños como si fuera una preciosa reliquia: Me parece muy curioso ver mi propio rostro infantil , mirándome desde los cuentos de cocodrilos."
Siempre recordaremos los libros que nos emocionaron. Dickens no sólo sabe contar buenas historias, sino que nos recuerda que los libros siempre nos hacen mejores. "El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta". 

lunes, 12 de marzo de 2012

MEMORIA





Todos están aquí,
los veo a todos al mismo tiempo.

Y en verdad, si alguien quisiera desenterrar
aquel escuadrón del lugar donde se pudre,
no faltaría nadie,
no faltaría ningún hombre, ningún animal,
ningún arma,
nada,
ninguna herradura, ninguna correa,
ninguna vasija.

Pero
la realidad no sería más clara que mis
recuerdos,
pues los hechos se me grabaron
como si cada línea
se hubiera trazado en mis ojos
con una aguja de fuego.


                        Alexander Lernet-Holenia 
“El Barón Bagge” 
pág. 15

viernes, 9 de marzo de 2012

El Invitado

de Daniel Espinosa

Potente thriller rebosante de acción, traiciones y engaños. Es verdad que las persecuciones urbanas de coches y las carreras por los tejados de un arrabal en Johannesburgo nos recuerdan y mucho a la magnífica saga Bourne; pero la realización es muy convincente, el ritmo vertiginoso y el guión tiene suficiente grosor como para interesarnos.

Un agente novato de la CIA permanece aburrido guardando un piso franco en Sudáfrica. Las circunstancias hacen que como "invitado" reciba a un peligroso traidor para ser interrogado. Pero hay muchos intereses en juego y el piso franco no es tan secreto como parece. El destino junta al novato (Ryan Reynolds) y al traidor (Denzel Washington) que han de huir y colaborar entre sí para no morir en el intento. Mientras tanto iremos conociendo la verdad, que no siempre es la más aparente.

La invención de un malo malísimo, traidor irredento, nos ofrece un perfil cautivador que Denzel Washington dota de credibilidad y matices. Su ascendencia sobre la historia queda patente cuando se refugia en la embajada de EEUU y reconoce que es "Tobin Frost". A partir de ahí todo se pone patas arriba. Posteriormente comprobaremos que la verdad es un producto muy dúctil. 


La presencia de Denzel llena toda la película. Siempre sobrio, con réplicas escuetas, miradas significativas y latigazos de acción. Económico y duro. Su cinismo resulta electrizante en una de las más duras escenas de la película, cuando en el interrogatorio le aplican la tortura de "la cascada".

A la baza de una realización absorbente de Daniel Espinosa, director sueco que ya demostró sus habilidades en el thriller "Dinero fácil", se une la fotografía de Olivier Wood que ya triunfara fotografiando la saga Bourne. Aporta aquí una fotografía muy realista y brillante.

En el elenco destaca Brendan Gleeson, secundario de lujo siempre eficaz. También aparecen aunque desaprovechados en pequeños papeles la espléndida Vera Farmiga, mi querido escritor y actor Sam Shepard y en un pequeño papel pero muy lucido Ruben Blades. Entretenimiento del siete.

jueves, 8 de marzo de 2012

El secreto de sus ojos

 de
Juan José Campanella

Película redonda donde las haya que nos ofrece varios registros de forma magistral: Una trama social y criminal compleja con desenlace sorprendente. Una realización  soberbia que alterna pasado y presente con un ritmo envidiable. Suspense, humor y crítica social en dosis precisas. Todo ello aderezado con una interpretaciones maravillosas y su punto de emoción.

La película entreteje tres líneas poderosas: la investigación de un crimen, le rememoración de un hermoso amor que no cuajó y un contexto sociopolítico corrupto y opresivo que nos sitúa en la Argentina de los años 70.

Benjamín Expósito (Darín) acaba de jubilarse después de toda una vida trabajando en el Juzgado. Los recuerdos de una investigación en la que se jugó su carrera y su vida por descubrir a un violador y asesino le perturban. Descubierto el criminal, el poder político echó tierra sobre el asunto y él debió encarar un exilio interior que dejó pendiente un amor... Así que decide escribir una novela en la que ajustar las cuentas al pasado. 

La encuesta que se desarrolló en el pasado para resolver el brutal asesinato, se solapa con la encuesta que al escribir realiza sobre ese mismo pasado. Ambos movimientos se enriquecen mutuamente, forzando una nuevo desenlace. Se convocan en la película la emoción de los recuerdos, la melancolía de lo que pudo ser y quedó inconcluso. Aunque "mi vida siempre fue mirar hacia adelante. Hacia atrás no tengo jurisdicción, me declaro incompetente",  alega la magistrada (Soledad Villamil).

El novelista Eduardo Sachero es el autor de "La pregunta de tus ojos", obra en la que se basa la película. Su estructura es potente. Su evolución milimétrica.

El compañero y amigo de Benjamín Expósito lo interpreta Guillermo Francella, que borda el papel de viejo y cansado, cínico, borrachín y sobretodo amigo inquebrantable de Expósito. Un secundario de lujo que además aporta una vis cómica muy particular y unas reflexiones entre vapores etílicos muy profundas. En una de ellas acaba desvelando las claves para encontrar al criminal: "todos podemos desaparecer, cambiar de nombre, de cara, de domicilio, pero hay algo que no podemos cambiar....¡¡nuestras pasiones!!".

En muchos aspectos es deslumbrante, la puesta en escena, el ya famoso plano secuencia que nos acerca desde el espacio hasta el estadio de fútbol y entre la multitud a nuestros personajes, el maquillaje que nos presenta verosímilmente a los actores envejecidos, etc. 

Como toda gran película contiene detalles maravillosos como el convertir una sensación en una decisión (en medio de la noche, desvelado, Darín escribe "Temo". Posteriormente lo completará como "Teamo"). O apreciar en el asesinato de su amigo borracho que sus fotos han sido tapadas. O las claves futbolísticas que esconden las cartas que el asesino envía a su madre. O las miradas que en las fotos delatan al asesino o revelan el amor del propio Darín. 
Película inconmensurable que no deja de crecer en nuestros corazones hasta estremecernos. Para encontrar la moneda de la emoción hacen falta dos caras muy brillantes como las que aquí se dan: una historia de personajes con densa carnadura interpretados por unos actores en estado de gracia.

Merecídisimo Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa en 2.009.