domingo, 24 de octubre de 2010

Objeto Artístico

"La invención de Hugo Cabret"
Brian Selznick

En ocasiones mi hija y yo vamos juntos a la FNAC y pasamos un buen rato hojeando libros. Al final siempre se me acerca con una pila de los que cree que le gustarán: mira el libro, lee la contraportada, lee la primera página o algún comienzo de capítulo y me los comenta. Así puso un día en mis manos "La invención de Hugo Cabret".

El libro cuenta la historia de Hugo tanto con texto como con imágenes, las cuales en muchas ocasiones ocupan doble página. El autor lo es tanto del texto como de los dibujos, con lo que consigue que desde el mismo momento en que el libro se deposita en tus manos seas abducido a su mundo de secretos y fantasía, a la vez que convierte el tomo en un verdadero objeto artístico.

Hugo es un huérfano de 12 años y vive en los entresijos de la estación de Montparnasse. Es experto en relojería y mantiene en funcionamiento los relojes de la estación al tiempo que trabaja en algo secreto: arreglar un autómata que ha encontrado abandonado en un viejo museo. Aparentemente el malvado al que se enfrenta es un viejo cascarrabias que vende juguetes en el andén...pero en la vida muchas cosas son sólo apariencia.

Leo por ahí que el gran Martin Scorsesse está preparando el rodaje de una película basada en este libro. Se sabe que Scorsesse es un gran estudioso del cine con lo que en la película se juntarían dos personajes de altura: él mismo y Georges Meliés, cineasta de los albores del cine y personaje importante en la historia de Hugo Cabret.
El libro tiene todos los ingredientes de fantasía, desolación, magia y aventura con aspectos que se van desvelando según vamos sabiendo la verdad de cada uno de los personajes. Maravilloso.

Las puertas de los ghouls



"El Libro del Cementerio" y "Coraline"
de Neil Gaiman

¡Qué suerte tienen los chavales de hoy en día por tener a gente como Neil Gaiman! Ese autor que nos va poblando nuestra imaginación de fantasías y leyendas con un placer que se apoya en la atracción por lo malsano.
Tanto en Coraline como en El libro del Cementerio, se plantan ante nosotros pequeñas puertas que nos dan acceso a un mundo de fantasía, son como las puertas de los Ghouls que aparecen el segundo libro.
En Coraline la niña encuentra una puerta por la que accede a una réplica de su mundo en clave de pesadilla. La característica es que sus padres, sus vecinos, todos en vez de ojos tienen botones cosidos como peluches. Estos padres bufos le hacen más caso y la cuidan con más mimo que los de verdad pero eso no es más que la tela de araña con que pretenden atraparla.
En el Libro del Cementerio es la propia puerta del cementerio la que salva al niño de una muerte segura a costa de vivir sus primeros 15 años en el mundo de los muertos, bajo su protección y cuidado. Todo ello sirve para que el niño -Nadie Owens- vaya penetrando los secretos y poderes de los que allí habitan. Con ello podrá acceder poco a poco al verdadero devenir de la historia, (la lucha del bien y del mal, de los Guardianes de Dios y los hombres Jack)) de la que al principio no es más que un pequeño apéndice y de la que finalmente será protagonista.
Neil Gaiman es capaz de inventar tradiciones y leyendas nuevas como los hombres Jack, el día del baile del Macabré, la visita onírica, el Guardián Sanguinario o la cotidianidad de los muertos en su cementerio.
Menos literario e irónico que Roald Dahl, este digno sucesor nos regala su potente imaginación para guiarnos por el mundo de los sueños, las fantasías y las pesadillas. Un enorme placer sus libros.

sábado, 23 de octubre de 2010

Enterrado


-Buried-
de Rodrigo Cortés




Todo el mundo conoce la película la hayan visto o no. Un marine ha sido secuestrado y enterrado en un ataúd bajo tierra. Todos los planos de la película transcurren sin remisión dentro del ataúd. Todo el mundo reconoce la dificultad de la empresa y las buenas críticas que cosecha. Pues bien. Todo es verdad y es un logro superlativo.

Me queda añadir que la película es un crescendo dramático que te va estrujando el cuello a cada minuto que pasa hasta el desgarrador final. La secuencia de acontecimientos está medidísima, los datos que vas extrayendo de cada conversación por el móvil es exacta, los signos de la ecuación se van mostrando inexorables hasta completar el dibujo.

Realización, montaje y guión. La fortaleza de estos tres pilares hace que la película crezca en nuestra cabeza: "vemos" las escenas y los personajes que nos apuntan las escuetas conversaciones telefónicas, nos encogemos con cada ruida o presencia, sentimos inclinarse el fiel hacia la desespezanza.

Rodrigo Cortés nos regala otra muestra de su talento. Al hilo de este estreno busqué su anterior película "Concursante", con Leonardo Sbaraglia y el gran Chete Lera.(He añadido un post).
Bienvenido a un autor que -seguro- nos dará más alegrías.

Homero, Ilíada



Homero, Ilíada
Alessandro Baricco



¡Qué delicia! Justo hace unos pocos meses debatía con unos amigos sobre las lecturas obligatorias en Secundaria y Bachillerato....y me encuentro esta joya.

Sí, se trata de la Ilíada original escrita por Homero y "reescrita" o "transcrita" por Alessandro Baricco, autor de City, Océano mar y el estupendo longseller Seda.

Él mismo nos indica en un Prefacio muy profesional los criterios que ha seguido en su relectura, prevista para una multitudinaria lectura en público: Como primera intervención "corté toda las apariciones de los dioses"; en segundo lugar "intenté eliminar todas las asperezas arcaicas que nos alejan del corazón de las cosas. Y luego busqué un ritmo, la coherencia de un paso, la respiración de una velocidad particular y de una lentitud especial."

La tercera intervención consiste en pasar la narración a la primera persona. "Elegí una serie de personajes de la Ilíada y les hice relatar la historia".

Baricco nos resume su apuesta: "intenté no resumir nunca, sino más bien crear secuencias más concisas utilizando secciones originales del poema. Por ello, aunque los ladrillos son los homéricos, la pared resultante es más esencial." No tengo nada más que añadir. Objetivo conseguido. Una lectura amena que sacar brillo al original y nos deleita con un ritmo y unos personajes muy cercanos.

Dos tardes intensas y consecutivas me ha ocupado su lectura de un modo absorvente: metido de lleno en la guerra, las batallas, los vaivenes de los héroes, sus muertes, sus lloros.
Los cantares de gesta medievales pasaban de voz en voz y cada poeta glosaba a su manera y para su audiencia las historias y romances de su repertorio. De modo semejante se puede apreciar la tarea que ha afrontado Alessandro Baricco. Nos identificamos con Patroclo y nos acongoja su muerte como al propio Aquiles al que acompañamos en su poderosa venganza. Nos disgusta el débil y traicionero Paris, origen de toda la tragedia por raptar a Helena. Admiramos la fuerza que Diomedes despliega en la batalla cuerpo a cuerpo. Nos emociona la audacia desesperada de Príamo, rey de Troya, cuando acude desarmado a la tienda de Aquiles para solicitar el cuerpo de Héctor, su hijo muerto. Finalmente sentimos el peso del destino en cada héroe y cómo lo afrontan con gallardía.

Baricco además nos regala un epílogo: "Otra belleza. Apostilla sobre la guerra" que reflexiona sobre el intrínseco carácter bélico del ser humano y las características que en la Ilíada afloran: la belleza de la guerra contada, el poder de los discursos y la palabra, la intensa vertiente femenina del poema. En este epílogo encuentro un párrafo que no me resisto a citar aquí, porque me parece él mismo un poema:

Lo que tal vez sugiere la Ilíada es que ningún pacifismo, hoy en día, debe olvidar o negar esa belleza. Decir y enseñar que la guerra es un infierno y nada más es una mentira nociva. Por muy atroz que pueda sonar, es necesario acordarse de que la guerra es un infierno, pero bello. Desde siempre los hombres se lanzan a ella como falenas atraídas por la luz mortal del fuego. No hay miedo u horror que haya conseguido mantenerlos alejados de las llamas: porque en ellas siempre han encontrado la única rendención posible ante la penumbra de la vida. Por ello, la tarea de un pacifismo verdadero tendría que ser hoy no tanto demonizar hasta el exceso la guerra, sino comprender que sólo cuando seamos capaces de otra belleza podremos prescindir de la que la guerra, desde siempe, nos ofrece. (...) Demostrar que somos capaces de iluminar la penumbra de la existencia sin recurrir al fuego de la guerra.


...Y de aquí podemos saltar a la cita con la que se abre la película ganadora del último Oscar en Hollywood, "En tierra hostil".

jueves, 21 de octubre de 2010

Las carreras de un hombre y un ratón


Flores para Algernon

Daniel Keyes


La historia de un discapacitado mental que sometido a neurocirujía potencia su inteligencia para después de una temporada de intensísimo brillo intelectual volver a desvanecerse en la minusvalía.

He leido la historia original: corta, intensa, tierna, desvalida. Como tal relato ganó el premio Hugo de Ciencia Ficción y cuando posteriormente el mismo autor lo convirtió en novela, ganó asimismo el premio Nebula. Se ha representado en teatro y se hizo una película titulada "Charly" por la que el actor Cliff Robertson ganó un Oscar en 1968 .

Estoy detrás de la novela, pero ya el relato me aparece puro como una gema y magnífico. Todo él se compone de una serie de "Informes de Progreso" que escribe el protagonista. Relatos que los doctores que realizan el experimento le alientan a escribir . Con la única ayuda de estos pequeños textos, Charly nos muestra desnuda toda su peripecia vital: sus anhelos de amor y conocimiento, sus amigos (que dejan de serlo cuando se vuelve más inteligente), su amigo Algernon (el ratón con el que compite resolviendo laberintos y cuyo destino corre parejo al suyo), sus reacciones ante los celos profesionales de sus doctores, ante la visión de otros discapacitados, etc.

Tengo que recordar aquí el paralelismo entre este obra y la más reciente "El curioso incidente del perro a medianoche" de Mark Haddon. Ambos relatos son excelentes, están escritos en primera persona y en los avatares de las frases de verdad logramos percibir el alma de estos seres especiales.
Obra tierna sin ser melosa, profunda sin filosofar, vívida e intensa al mostrarnos un corazón humano.