domingo, 10 de mayo de 2026

EL PALACIO AZUL de los INGENIEROS BELGAS - de Fulgencio Argüelles




Este libro es un hallazgo literario de primer orden, capaz de albergar toda la belleza y el dolor que irradia la vida. Por él discurren las alegrías y sinsabores de un grupo de personas en un momento histórico de encrucijada, en la cuenca minera de Asturias, justo antes, durante y después de la Revolución de Octubre de 1934.

Pero estas circunstancias tan terribles de miseria primero e insurrección después, seguida de brutal represión, no son más que el trasfondo histórico donde palpitan unos personajes de carne, sangre y emoción. Siendo así que está narrada por un protagonista -Nalo- en plena transición de la adolescencia a la juventud, también se trata de una novela de formación. El retrato que consigue de su vida y entorno es veraz y profundamente conmovedor. Un adolescente que va descubriendo la vida, el amor y la muerte hasta que se topa con la cara más infame de la maldad y la tortura en la cuenca minera asturiana. Todo un aprendizaje vital que nos traslada con elocuencia desde su más profunda intimidad. 

La acción transcurre entre el año 1927, en plena dictadura del general Primo de Rivera, y 1934; con la proclamación de la II República y los trágicos sucesos de octubre en medio. Nalo es apenas un adolescente que acaba de perder a sus padres cuando entra a trabajar de jardinero en el palacio azul del título. Allí comenzará su aprendizaje vital navegando entre dos mundos muy dispares, el gozoso de la finca de los hacendados belgas, ingenieros que gobiernan la industria de la zona; y el corroído por las penurias de sus familiares y amigos. La vida de Nalo se irá transformando con experiencias de todo tipo a la vez que él mismo será testigo de unos años de profundo cambio.

Nalo es un joven bondadoso e inteligente que se bebe la vida. Es un personaje entrañable e inocente con el que rápidamente nos identificamos emocionalmente. Él mismo se declara "aprendiz de todo". Todo lo observa, de todos aprende. Todos los días son una exploración y un despertar a la vida que se expande ante él beatífica y feraz.

En su exploración encontrará muchos cómplices, de ahí que sea tan fascinante la galería de personajes que le rodea. Las emociones y el amor las aprende con su hermana Lucía, joven y ya viuda, que le enseña los placeres del cuerpo y el amor a la poesía. La sabiduría la trasiega del jefe jardinero Eneka, un filósofo natural que le abre el libro de la naturaleza y la mitología. Se leyó los catorce tomos de una enciclopedia y su sedimento le sirve para instruir al joven discípulo sobre como ser y estar en el mundo. "Eneka se acercó y me dijo, nada sucede en la naturaleza viva que no esté en relación con la totalidad". Perdió a su primera mujer, a la que consideraba una musa, y ahora se está enamorando de Lucía, la hermana de Nalo: 
"Según me contó mi hermana más tarde, hablaron de muchas cosas. Lucía le habló a Eneka de la locura de sus ilusiones, del teatro, de la aversión que le causaban el conformismo y la resignación, de la magia de la poesía y de la satisfacción que suponía para ella poder hablar con un hombre culto y educado. Eneka le dijo a mi hermana que las ilusiones no son nunca síntomas de locura sino de salud física y mental, y le habló de jardinería y de historia, y le explicó que había estado casado con Clío, una de las nueve musas, y mi hermana sentía muchas ganas de reír, pero no podía hacerlo porque estaba en el día del entierro de nuestra madre, y se contenía, y Eneka le dijo que ella podría ser también una de las nueve musas, quizá Calíope, protectora y animadora de la poesía épica, o Erato, a quien correspondía la inspiración de la poesía erótica, o bien Euterpe, salvaguarda de la poesía lírica, y mi hermana se emocionó mucho con aquellas palabras de mi amigo Eneka, el jardinero del palacio azul de los ingenieros belgas, y le dijo, me quedo con Calíope, porque me gustan las aventuras." pág. 85


El conocimiento de la vida y sus menesteres Nalo lo acabará aprendiendo de su abuelo Cosme, por más que durante gran parte de la novela permanezca en silencio, ahogando sus recuerdos en anís. Finalmente el joven sabrá, por uno de los ingenieros, que su abuelo echó por la borda una situación de privilegio solo por mantenerse íntegro.

Las enseñanzas de Cosme y Eneka se complementan maravillosamente. Éste le forma como persona y aquel como ciudadano volcado en mejorar la vida de su comunidad. El ingeniero Hendrik le llegará a comentar a Nalo, "eres igual que tu abuelo, tan listo y tan loco como él (...), utilizáis la inteligencia desde la humidad, que resulta mucho más poderosa que la soberbia, incluso más determinante que la misma violencia". Finalmente su primo Alipio, anarquista y líder sindical, será quien le muestre la pasión por la justicia social.

También en el palacio azul encontrará dicha e instrucción, tanto por parte de los ingenieros como de sus mujeres y de su hija Elena, que le hará descubrir el amor. La vida de Nalo en palacio se constituirá como un universo cerrado de inocencia, felicidad y aprendizaje; lo que no evitará que los dos mundos colisionen en la revuelta social del 34.




La lectura es un auténtico placer. El texto posee elegancia y precisión. Su tono es reflexivo y con un poso poético, aunque nunca vacuo. Argüello sabe lo que quiere contar y cómo contarlo. Es capaz de reflejar la miseria y la injusticia social sin caer en el melodrama o en el adoctrinamiento. Escribe con una sabiduría serena que hace que sus personajes naveguen por una realidad muy dura y sin embargo parezcan inmersos en una atmósfera de irrealidad o ensueño¹. Ello se debe a que su escritura es cautivadora y de ritmo envolvente, capaz de plasmar la complejidad emocional de cada personaje. Son vidas que están contadas desde dentro, desde una intimidad luminosa. Se podría calificar este estilo como ´preñado´ de memoria y vida. 

Hay una frase en el libro que creo que resume este estilo, que narra "condensando todo lo visto, lo vivido y lo soñado hasta aquel momento" (p. 94). Argüelles fecunda cada situación y cada personaje con todo tipo de recuerdos, pensamientos y emociones, consiguiendo páginas muy vívidas. Su hermana Lucía le enseñó a Nalo a reconocer esos momentos especiales, capaces de expandir la consciencia, porque "tienen el poder de multiplicarse en muchos momentos". Lo que es un modo de reflejar una vivencia en su complejidad máxima, agregando a los simples hechos, los recuerdos, emociones y reverberos que sacuden al personaje.

Uno de estos momentos ´cuánticos´ lo vive Nalo cuando llega por primera vez al palacio azul y se presenta ante el ingeniero belga. Un lacayo le ha inculcado las consignas: sólo tienes que responder rápido sí señor o no señor y nunca le mires a los ojos. Pero cuando Nalo es introducido en ese despacho lleno de muebles lujosos y una biblioteca imponente el niño colapsa. Todos sus recuerdos, sus sensaciones, lo aprendido con el cura en Historia Sagrada, los refranes de su abuela Anastasia, todo, todo, todo, se agolpa en su mente en ese instante crucial que él sabe que definirá su vida. Ese momento "que se multiplica en muchos momentos" volverá a vivirlo cuando explore el cuerpo de la señorita Elena , cuando se proclame la Segunda República y cuando vea revivir a su abuelo Cosme. También, de forma aterradora, en aquellos días del "tiempo desarreglado", cuando le toque vivir el estallido de la revolución de octubre de 1934.

Parece que Argüelles se inspiró en el Chalet de los Figaredo para ambientar su novela. Un Chalet que ha pertenecido a la Universidad de Oviedo durante unos cuantos años.


















Sólo dos apuntes más.
Uno, dentro de esa escritura capaz de ser culta y a la vez natural, hay que subrayar dos capítulos señeros. El 5 posee un maravilloso carácter evocador. En él su abuelo Cosme le relata a Nalo su pasado glorioso, aquel en el que su éxito llegó hasta ámbitos tan penetrantes que determinaron su dimisión. Una situación a la que peligrosamente también se está acercando él mismo. El otro capítulo es el 8 que, en muy pocas páginas, pero con la brillantez y precisión de un buril, se describe la revolución y su feroz aplastamiento. 

Y Dos, hay una metáfora recurrente sobre una mariposa que recorre todo el libro. Le sirve a Nalo para ilustrar la transformación que rige la historia y la naturaleza, tanto como la suya propia.
"Escucha, Nalo, me dijo Eneka, esto tiene que ver con esa mariposa de la que a veces te hablo, esa que está encerrada aquí dentro y que algún día se manifestará, ella te podría aclarar si la señorita es o no es para ti una musa, de la misma forma que te informará sobre lo que eres y sobre lo que quieres ser, sus revoloteos son certeros, permanece oculta porque necesita conjurar ciertos estados de ánimo y algunas fuerzas secretas para vencer futuras batallas entre el corazón y el cerebro, pero un día se despojará de ese disfraz y te ocupará el cuerpo entero y la mente entera, la memoria entera, y te dirá quién eres tú y entonces sabrás quiénes son los demás."

Habrá quien diga que esta no es más que "otra novela sobre la guerra civil". Yo le digo que se equivoca. La novela es peripecia vital en un contexto (social, histórico, natural) con el que interactúa; sea la Edad Media, la selva o Wall Street. Tanto la trama como el trasfondo histórico y social son principales en una novela; pero lo que la convierte en memorable son el estilo² y los personajes; qué sienten, cómo reaccionan, qué les motiva, de dónde vienen, por qué sufren, qué persiguen. Si su vivencia es genuina y el trance congruente, perdurarán en nuestro corazón, como este Eneka que ejerce de mentor. 
"hay momentos en la historia en que los hombres no pueden aguantar más y hacen que su corazón estalle para que salgan a la luz todos los secretos y se desmorone la mentira de sus vidas, y en esa explosión de verdad, la conciencia liberadora no puede progresar sin rupturas o conflictos, y así, en las manifestaciones espontáneas de rechazo a las reglas de vida admitidas y a la falsa cultura transmitida aparece la violencia, pero no la violencia entendida como fracaso de la razón que no logra por sus propios medios instaurar unas relaciones justas entre los hombres, sino como un mecanismo radical y definitivo de renovación, sin la muerte de la crisálida no existe la mariposa. Me pregunté por qué la palabra mariposa tenía para todos nosotros un significado especial. En aquella palabra había luz y color y había renacimiento, en su pronunciación había un intento de conjurar la inercia de las cosas, en su comprensión había música y danza y júbilo, en su búsqueda había vértigo y en su encuentro invulnerabilidad. Todos de alguna manera jugábamos a ser mariposas. Eneka dijo, cierto es que la violencia es la que impone el orden y cierto que también es la que sueña con destruirlo, por eso yo creo que en los parlamentos y en los gobiernos debería haber personas muy sabias que conocieran el corazón de las gentes y la esencia de las cosas, personas que inventaran leyes que evitaran la violencia." pág. 251
Pues eso, escuchemos el aleteo de nuestra mariposa interior. 







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¹ Esa atmósfera de ensoñación que destila el libro, yo creo que tiene que ver con que es un momento histórico previo a los horrores de la Guerra Civil. Este aspecto inocente de la vida de Nalo es remarcado por una de las citas de portada del libro:

"Hay un momento por la mañana temprano, antes de que se haya derramado demasiada sangre, antes de que la crueldad de los fuertes haya alcanzado su apogeo, cuando los jugadores nocturnos caen dormidos al fin y se libran de su tristeza, hay un momento en el que el nuevo día parece casi inocente."
JOHN BERGER
Lila y Flag


²  Decía Nabokov que la clave de la mejor narrativa contemporánea no es el interés por la trama, o la identificación con los personajes, sino la fascinación del lector por la inteligencia del que narra la historia.





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Fulgencio Argüelles
 nació en Uriés, en el concejo de Aller, Asturias, en 1955. Vivió en Madrid, donde estudió Psicología. En 1997 regresó a Asturias y se estableció en Cenera, en el concejo de Mieres, donde había pasado su infancia y juventud. Por Letanías de lluvia, su primer libro, recibió el Premio Azorín en 1992. Desde entonces ha seguido publicando novelas con éxito: Los clamores de la tierra (1996), Recuerdos de algún vivir (Premio Principado de Asturias, 2000), El palacio azul de los ingenieros belgas (Premio Café Gijón, 2003), A la sombra de los abedules (2011) y No encuentro mi cara en el espejo (2014). En 2018 apareció El otoño de la casa de los sauces
Argüelles escribe desde hace años artículos de opinión y de crítica literaria en la prensa española. También ha publicado dos libros de relatos, uno en castellano (Del color de la nada, 1998) y otro en asturiano (Seronda, 2004).

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