Sorprendente.
Elegante.
Seductora.
Cínica.
Sofisticada.
No necesitas saber más. Si no la has visto, ponte a verla en cuanto puedas. Y además es gratis, está en RTVE Play.
Después de muchas semanas sin ver una película decente por fin me deslumbran desde la pantalla.
Estamos en la década de 1930, en plena ocupación japonesa de Corea, cuando designan a un joven coreana -Sookee- para que acuda a una gran mansión donde atenderá a una rica mujer japonesa, Hideko. La mujer sufre algún tipo de perturbación y vive allí recluida y vigilada por un pariente tirano. Pronto la sumisión de Sookee se nos revelará impostada, su voz en off nos confesará que está allí en misión encubierta para ayudar al jefe de su banda, el estafador y falso conde Fujiwara. El plan es visitar a la dama y seducirla para luego desplumarla. La doncella adornará los atributos del conde durante las previsibles confidencias en la cámara.
Hideko tiene todo el aspecto de un cordero en el altar del sacrificio. Su tío es un viejo pervertido que organiza sesiones de lecturas eróticas para hombres de alcurnia. Por ese motivo ha sometido a Hideko, desde niña, a una educación brutal, para convertirla en una lectora afrodisíaca. Pero es una mujer muy vulnerable. Tiene pesadillas por la noche y cuenta con el antecedente de su adorada tía, que acabó colgándose de un árbol. La única salida que tiene a mano se la ofrece otro lobo, el conde Fujiwara. En este ambiente sofocante Hideko y Sookee irán tejiendo una íntima complicidad, llena de erotismo y culpabilidad.
Los ingredientes de la película son mucho engaño, seducción y unas gotas de perturbador erotismo. El juego de apariencias entre estos dos hombres y estas dos mujeres es pura filigrana. Me recuerda a esa cita de Oscar Wilde que dice que en la vida "todo trata de sexo, excepto el sexo, puesto que el sexo trata de poder". Cada uno juega su partida. Imagino la trama como esas cajas secretas japonesas que parecen impenetrables hasta que pulsas el resorte secreto. Para descubrirlo hay que observarlas desde todos los ángulos y eso mismo hace la película, con una primera parte contada desde el punto de vista de Sookee y una segunda desde el de Hideko. A través de diversos giros y saltos atrás, la historia nos revelará sus cajones más secretos.
El juego es de lo más sofisticado y la ambientación no le va a la zaga. La película rezuma gracia y distinción. La puesta en escena, la fotografía y el vestuario son de una elegancia que roza la voluptuosidad y esa potencia visual es refrendada por dos actrices en estado de gracia, Kim Min-hee (Hideko) y Kim Tae-ri (la doncella Sookee).
La película está basada en la novela "Falsa identidad" (Fingersmith) de la escritora galesa Sarah Waters, cambiando la ambientación victoriana del libro por la de la ocupación japonesa de Corea. La novela cuenta con una estupenda adaptación previa en forma de miniserie de tres episodios.
Park Chan-Wook es un cineasta con una personalidad muy acusada. Se dio a conocer en Occidente con la salvaje Old Boy (2003); pero sus historias oscuras y tremendas han evolucionado hasta dotarse de una atmósfera a la vez inquietante, elegante y sensual. En esta onda se encuentran películas como la presente, Stoker (2013) y Decisión to leave (2022) o la estupenda serie La chica del tambor (2018).





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