jueves, 27 de julio de 2017

SANGRE A BORBOTONES - de Rafael Reig










Fresca, ingeniosa y desmadrada; esta novela festeja la imaginación y el espíritu literario. Una novela de género -negro- con todos sus tics, pero que transcurre en un Madrid distópico y está atravesada por una juguetona y ácida crítica a los modos y jergas literarios. 

Del mismo modo que Cervantes escribió el Quijote como parodia de las novelas de caballerías y salvando las distancias, Reig se aburría un día y se puso a escribir, al modo Chandler, las nuevas aventuras de un nuevo Philip Marlowe. Así nos confiesa el autor su gestación: 
"Siempre he dicho que no hablo para decir algo, sino para saber qué era lo que quería decir. Al escribir me pasa lo mismo: pienso con los dedos, moviéndolos sobre el teclado.Un día que estaba más aburrido que de costumbre me puso a escribir a mano, en un folio, una parodia de las novelas de Chandler. Me divertí tanto que al día siguiente continué con el juego. A la semana había inundado la Castellana, les había puesto a todos sombrero y había imaginado atascos de bicicletas y actuaciones de magia en los bares. (...)
Así fui avanzando, sin más programa que unir tres casos, igual que hacen falta tres hilos para una trenza."
El desenfado, la aguda intriga, el humor y el ingenio brillan en la propuesta. Sangre a borbotones es la novela que un autor pulp está escribiendo cuando su chica despampanante adquiere vida propia y se escapa a la realidad. Un empleado municipal sospecha que su mujer le engaña y un padre busca a su hija drogadicta fugada de casa. Estos son los tres cabos con que el autor trenzará su novela.
Un Madrid alternativo con la herida de La Castellana

Una novela que es deudora de una poderosa imagen inicial, cuya fascinación la sobrevuela entera y que sin más preámbulos nos sitúa en una realidad alternativa: España ha sido conquistada y el idioma oficial es el anglo...
"Frente a mi ventana se alzaba la siniestra pirámide Chopeitia Genomics, el edifcio más alto de Europa y el mejor protegido del hemisferio.
Acodado en el alféizar, veía los veleros amarrados en el puerto y el transbordador de bicicletas que unía Génova con Goya. El Canal Castellana atravesaba la ciudad de norte a sur y ya se había convertido en la principal vía de comunicación entre el centro y el resto de la península. También era el lugar apropiado para depositar a los sabihondos, los entrometidos, los deudores y los bocazas, todo con sus correspondientes zapatos de cemento. La policía lo dragaba cada pocos meses, lo que resolvía aproximadamente la mitad de los casos de desapariciones que teníamos pendientes." pág 17
La novela respira literatura por los cuatro costados. El autor convoca con pasión todas las felices liturgias que hacen encajar al texto en el género negro como un guante; para a la vez desbordarlo.
No es Carlos Clot, pero el Marlowe de Mitchum también llevaba un Fedora

El detective protagonista no puede ser más tópico ni clásico. Carlos Clot es un tipo melancólico, separado y que reconoce que en esos momentos "está volando bajito". Tiene tres características muy coloristas y expresivas: Un sombrero de ala modelo Fedora, lo único impecable en su atuendo; un latiguillo que periódicamente surge en la narración, "era mejor que no viera la cara que se me había quedado. No digo más". O "Así somos. No digo más", etc. Y una afición inveterada al whisky Loch Lomond, que permanece oculto en el archivador correspondiente a la letra I, la que le ayuda a fijar su estado de ánimo: "Abrí el archivador por la I de "Inconsolable". O bien, "Necesitaba consultar el archivo por la I de "Insatisfecho"; y muchas otras tan sabrosas.

Vive además, en una pocilga de apartamento que le sale barato porque allí se suicidó Carlos Viloria, "un clásico de nuestro tiempo", que dejó el apartamento inundado de papeles y notas que asaltan al detective como animales grotescos. 
"Recordé un endecasílabo: A ser morir, morir por esos ojos. Lo había encontrado una mañana, escalando con sus once patas adhesivas el espejo del baño. Lo aplasté con un periódico. Resto de Viloria o de sus lecturas, pecios del inédito, obstinadas formas de vida animal que se arrastraban por el alcantarillado alimentándose de desperdicios todavía sin clasificar por mi buen amigo Alfred Jota." pág 77
El propio título, Sangre a borbotones, reproduce el de la novela que está escribiendo el autor pulp Phil Sparks, alias de Luis María Peñuelas, quien contrata al detective para encontrar a su personaje huido. 
"Señor Clot: no he escrito ni una sola línea desde hace un mes.
De manera que Mabel Martínez había desaparecido y, como no sabía continuar sin ella, Luis Pueñuelas se había puesto a buscarla en el fondo de los vasos de ginebra.
Otro clásico." pág 31
Esta es una de las características más irónicas y metaliterarias de la obra: cómo se aplica a convocar todos los tics del género criminal, incluso mostrándose autoreferencial en cuanto a las reglas no escritas que lo rigen:
"Tres mueres, tes casos. Siempre es así: es una regla. Mujeres perdidas, perseguidas o atolondradas. Words, words, words.
Sobre mi mesa tenía las fotos: Lovaina Leontieff, Carolina Carvajal y Mabel Martínez. dos desaparecidas y una infiel. Dos de carne y hueso y una ficticia. Dos rubias y una morena. Entre tres nunca hay dos iguales: es otra regla." pág 34
El colmo de la intrusión de la literatura en la realidad de la novela se produce cuando el marido de la mujer adúltera, viendo el fiasco que ha supuesto la contratación de Clot, le envía una solicitud de ayuda al héroe de los novelas del Oeste que está acostumbrado a leer, las que escribe Phil Sparks. 
Callejones -obra de Suburbian52

Todo el texto mantiene con firmeza un eco de parodia que no estorba ni rompe el tono, verdaderamente conseguido, de novela criminal. El detective, los bares de los bajos fondos, las mujeres fatales y despampanantes, una asesina voraz como una mantis religiosa, los intereses secretos de las grandes corporaciones.... No falta ni un tópico y sin embargo la novela es sumamente original, tanto en su forma de narrar como en el desarrollo de sus tramas y hasta en el desenlace. Para gozo de sus lectores no falta ni la sospecha de una gran conspiración que responde al nombre de Protocolo 47: un experimento genético al margen de la ley financiado por Telefónica. Uuuhhmmm.

Ese eco de parodia, mezclado con una intriga muy bien aderezada, dota al texto de una textura pulp tan atractiva como provocadora, que hace que te bebas las páginas como si fuesen el dorado líquido archivado en la letra I.

Literatura y fantasía atraviesan las páginas con naturalidad. A los personajes que han huido de sus autores y se esconden en tugurios de mala muerte, se les une el robo de cabezas en mitad de los espectáculos de magia, cuando el mago ha cortado en dos a su ayudante (¿?). El tono recuerda tanto a la película ¿Quién engaño a Roger Rabit? como al de Los Sueños de Quevedo.

La cosmovisión de "el detective", su ética, el dejo melancólico, incluso patético e infectado del virus literario se aprecia claramente en la siguiente viñeta con el detective vigilando a la mujer adúltera. 
"Era un mujer sola, una vida de mujer arrinconada entre los hombres, las pecas y los pequeños polaroid, que cada día le irían haciendo menos caso. Una vida verdadera y frágil. Una vida humana: minúscula, pero imprescindible. Como todas.
Me di cuenta de que si a nadie, absolutamente a nadie, le importara la existencia de Carolina Carvajal, el universo entero se desmoronaría de golpe, dejaría de tener sentido, se convertiría en nonada, quisicosa, a tale told by an idiot, full of sound and ruty, signifyin nothing.
Así que ahí estaba yo, Carlos Clot, un piernas, un don nadie, el hortera de Charlie Clot, un private dick de cien pavos el día, tras la acacia de cartón-piedra, sujetando el firmamento entero, apuntalándolo con la columna de mi amor inmediato por esa mujer desconocida, igual que los estilitas sostenían el cielo con sus oraciones." pág 81
Incluso el desenlace se anuncia con un enigma netamente literario, el que una de las mujeres desaparecidas ha dejado subrayado en un libro, Prosas Profanas, de Rubén Darío:
"Yo comprendo el secreto de la bestia. Malignos
seres hay y benignos. Entre ellos se hacen signos
de bien y mal, de odio o de amor, o de pena
o gozo: el cuervo es malo y la torcaz es buena. 
Ni es la torcaz benigna, ni es el cuervo protervo:
son formas del Enigma la paloma y el cuervo."
Para concluir volvemos a la introducción del autor:
"Quizás entonces no sabía hasta qué punto había escrito algo que tocaba directamente mi centro nervioso. No sospechaba que el Madrid anegado era una imagen que necesitaría explorar hasta el final. Bajo el agua se queda siempre nuestra juventud y bajo el agua permanecen despiertas, inalteradas pero inaccesibles, nuestras esperanzas. Para llegar a comprender esto tuve que escribir dos novelas más: Guapa de cara (2003) y Todo está perdonado (2011), ambas ambientadas en el mismo Madrid y con el mismo personaje, Charlie Clot, un piernas al que no me resulta posible dejar de querer."
Como a mí.

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