sábado, 31 de diciembre de 2016

La MUÑECA de KOKOSCHKA - de Afonso Cruz

"A boneca de Kokoschka"
Editorial Rayo Verde











Novela fabulosa, en el pleno sentido de la palabra: por su inmensa capacidad de fabulación y por el enorme talento mostrado por su autor.
"El pintor Kokoschka estaba tan enamorado de Alma Malher que, cuando se acabó la relación, mandó construir una muñeca, de tamaño real, con todos los detalles de su amada. La carta a la fabricante de marionetas, que iba acompañada de varios dibujos con indicaciones para su fabricación, incluía las arrugas de la piel que consideraba imprescindibles. Kokoschka, lejos de ocultar su pasión, paseaba a la muñeca por la ciudad y la llevaba a la ópera. Pero un día, harto de ella, le rompió una botella de vino tinto en la cabeza y la muñeca fue a parar a la basura. A partir de ese momento, la muñeca tuvo un papel trascendental en el destino de diversas personas que sobrevivieron a las cuatro mil toneladas de bombas que cayeron en Dresden durante la Segunda Guerra Mundial." pág 214

Alrededor de esta anécdota del pintor austriaco, Afonso Cruz monta una elaborada trama con historias cruzadas de multitud de personajes, hasta crear un lienzo tan complejo como delicioso. 
Oscar Kokoschka  "Autorretrato con muñeca"



La muñeca de Kokoschka es una obra de arte fascinante que mezcla con enorme sabiduría realidad y ficción. La magia de sus innúmeras historias reverbera por cada página en un gozoso laberinto de espejos, donde se multiplican y mezclan sin cesar personajes y relatos.

Isaac Dresner es un niño judío que se libra inexplicablemente de un disparo en la cabeza que ejecuta un soldado nazi. Se esconde en la bodega de la pajarería que regenta Bonifaz Vogel, un hombre bonachón e inocente. Después de sobrevivir al bombardeo de Dresden emprenden la huida a la que se une otra jovencita, Tsilia Kacev. Ésta ha pasado la noche escondida con otro fugitivo, Mathías Popa, aunque ha desaparecido al amanecer. El bonachón pajarero y la pareja de niños se acaban instalando en París. Ya adulto, Isaac regenta una editorial cuando le hacen llegar un libro único. Su autor es Mathías Popa, el cual se pone en contacto con Isaac para comunicarle que está escribiendo un nuevo libro, "La muñeca de Kokoschka", que trata sobre Dresden, los Varga y Kokoschka.
"-Ha oído hablar de la familia Varga? 
 -Claro. Vivían en Dresden, como yo -respondió Isaac Dresner. 
-Entonces vivíamos todos allí. 
-¿Usted vivía en Dresden? ¿Antes de la guerra? 
-Antes y durante. Vi como se desmoronaba todo, como el cielo vertía toneladas de bombas. las personas volaban como en un cuadro de Chagall. Era todo muy artístico, pero un poco macabro. Fueron tiempos difíciles." pág 116

Todo lo referido nos delata las claves de un libro que germina sobre el paisaje de la vieja Europa, ese que incluye guerras y vanguardias pictóricas como el expresionismo, el naïf o el ultraísmo. Los bombardeos de Dresden y la muñeca de Kokoschka son los epicentros alrededor de los cuales van apareciendo personajes y personajes cuyas historias, décadas antes o décadas después, terminarán cruzándose irremisiblemente. Si a las tragedias personales que pululan por las páginas, unimos el tono entre mágico y alucinatorio del texto (Las personas volaban como en un cuadro de Chagall), tendremos una aproximación, aunque solo sea parcial, a esta magnífica obra.
Marc Chagall, "El Beso"


Alrededor del eje señalado, el autor compone un tapiz de vidas laceradas por la guerra y el amor, trenzado con una serie de ideas muy perfilada.
Son los otros los que certifican nuestra existencia.
"Oiga señor Marlov, la existencia está hecha de testigos. Sin eso no hay nada. "El otro" es el que nos hace existir. Sin eso no hay nada. Esse est percipi, decía Berkeley con toda la razón: ser es ser percibido. Existimos porque hay testigos, porque hay espejos por todo el universo. Las relaciones con "el otro" son las que nos crean a nosotros. No hay ruido si no hay nadie que lo oiga. Un antiguo fragmento anónimo del siglo I después de la Hégira dice que, cuando Dios creó el pájaro, el cielo se hizo evidente. Estaba ahí en potencia, pero no era percibido. En fin, lo que hacemos es lo mismo que hacia Oskar Kokoschka: llevamos nuestras ficciones a la ópera.
-¿Y Mathías Popa?
-Conocí a Mathías Popa cuando compré esta casa. Su historia es la que dio origen a este asunto de llevar los personajes a la ópera. En cierta ocasión intenté contactar con Anasztázia Varga. Le envié una tarjeta, pero no obtuve respuesta." pág 209
Tanto la realidad como la ficción están compuestas por capas que se mezclan con facilidad.
Cuando Adèle Varga inicia la búsqueda del amante por quien su abuela, en el lecho de muerte, no puede dejar de suspirar; sólo tiene la tarjeta de una editorial: Kenoma et Pleroma, Lda. Contrata al detective Filip Marlov (¡!) pero sólo encuentran rastros de una bibliografía tan profusa como enigmática. La editorial produce libros sobre vidas que referencian otras vidas. Libros que citan teorías y personas de otros libros, que repiten fuentes procedentes de otras referencias más remotas. Todo espurio, como los libros que traducen textos antiguos dados por perdidos. Un laberinto tan borgeano como el de la literatura permeándose en la realidad hasta transformarla.
"El libro de los Heterónimos era una obra inmensa, editado en papel biblia, donde se describían vidas tras vidas, en un rosario que parecía infinito. En la obra, el creador del concepto de heterónimo, Fernando Pessoa, era él mismo un heterónimo." pág 170 
"Había varias de las situaciones límite ya descritas en que un autor creaba un personaje que había creado otro que, a su vez, había creado al propio autor. El registro era circular, o en espiral, en un confusión difícil de entender." pág 171
La concepción de una novela total puede adoptar las formas de una sinfonía o de un cuadro en tres dimensiones.
Afonso Cruz ha compuesto una novela no lineal, que se desarrolla integrando diferentes perspectivas de los mismos hechos y personas. Como le hace decir a uno de sus personajes: "El tiempo no es una flecha del pasado al futuro, el tiempo tiene muchas dimensiones, como el espacio. Va hacia adelante, hacia atrás, pero también hacia los lados, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, y en vertical, de arriba abajo y de abajo arriba." (p. 292)

En este sentido hay dos aspectos narrados en el libro que resultan definitorios del punto de vista totalizador del autor. Uno es pictórico,
"Tsilia pintaba varios ángulos de la realidad en la misma imagen, superpuestos en capas de pintura como odios acumulados. Una persona aparecía con el lado izquierdo superpuesto al derecho, la parte de arriba la de abajo, como si bailara desde todos los ángulos posibles, incluso desde aquellos que no se ven, porque el lado izquierdo de una persona es diferente de su propio lado izquierdo según su estado de espíritu. Tsilia era capaz de juntar lo que el cubismo y el expresionismo, juntos, nunca podrían hacer. Sólo usaba pinturas y un poco de sí misma. La visión de una persona desde todas las perspectivas posibles se asemeja al modo como el Eterno nos ve, decía Isaac cuando miraba los cuadros de Tsilia." pág 89
El otro es músicoliterario y lo esclarece Mathías Popa cuando refiere su libro, La banda de los siete minutos. Un libro que narra la vida de miles de personas distribuidas por el mundo y que participan, sin saberlo, en una composición gigantesca y armónica.
"Describí a miles de personas distribuidas por cientos de páginas. Hablaba un poco de sus vidas, de su geografía, y a continuación describía minuciosamente su contribución al conjunto melódico. Era un libro que transcurría en siete minutos, que era la duración de aquella música. En esa narración, sólo Dios conocía toda la melodía, pero, en la vida real, quien oía aquello era yo." pág. 103
O. Kokochka, "Anschlub-Alicia en el país de las maravillas"
La propia obra de Afonso Cruz es una composición gozosa y vitalista donde se plasman estos conceptos. Se trata de una novela que contiene otra novela homónima, La muñeca de Kokoschka, escrita por Mathías Popa y editada por Isaac Dresner. En ella se plasman los relatos de un puñado de vidas desde distintos ángulos, como en un cuadro cubista. A Mathías Popa lo conocemos desde fuera (cuando los demás refieren su historia) y desde dentro (cuando la refiere él mismo). Del mismo modo, la Segunda Parte está constituida por la memorias de Isaac Dresner. La culminación de estas técnicas metaliterarias la representa Adèle Varga: ella lee su historia en el libro de Mathías Popa, donde se incluye un destino que ella misma desconoce, enamorarse de un músico.

Metaliteratura, cubismo, expresionismo, jazz, guerra, muerte y destrucción, sin que falte su pizca de amor. "No existe mentira en la literatura, en la ficción; y le digo más, no existe verdad en la vida real" le llega a decir Mathías Popa a Isaac Dressner. Por eso Afonso Cruz ha compuesto este artefacto literario, para conocer mejor la verdad de sus personajes. Cuando Mathías Popa le informa a Isaac Dresner que está escribiendo un libro, le anuncia que él será un personaje; que del mismo modo que salió de la bodega de Vogel a la vida, él lo hará encontrar su verdad:
"Yo lo sacaré de esa jaula con la ayuda de un libro que habla de una muñeca. Usted no pasa de ser una sombra de la caverna de Platón. Mi personaje es su verdad. Si algún día sale de la bodega donde vive, verá que no ha pasado de ser una pálida imitación de sí mismo." pag. 118

La novela de Mathías Popa, La muñeca de Kokoschka, se sitúa en pleno corazón del libro (con su portada y todo) y sirve de engarce para todas las historias anteriores y posteriores. Es en sí misma una metáfora. Es la obra que encuentra Adèle Varga cuando sale a la búsqueda de su abuelo y encuentra en ella la historia de su propio destino. Del mismo modo sus desordenados capítulos son metáfora. Su enloquecida numeración no es consecutiva; al 55 le sigue el 89 y a éste el 144. Los dos últimos son el 46368 y el 75025 respectivamente. Algunos capítulos tienen una sólo línea, otros varias páginas. Es un libro en construcción, como la memoria. Hecho de retazos de pasado, presente y hasta futuro. Un libro multidimensional, como los cuadros de Tsilia, como los libros autorreferenciales de la editorial Kenoma et Pleroma, Lda. El resultado final es un arrebato de invención literaria que nos confirma el talento proteico de Afonso Cruz.

Finalmente me gustaría subrayar dos aspectos. Uno es el tono naïf de la narración. Las páginas de Cruz nos trasladan una mirada inocente -casi infantil- sobre unos hechos terribles. Una mirada que es como la pajarería del señor Vogel, metáfora de la belleza y la inocencia en lucha por buscar el orden dentro del caos. Después de matar al compañero de juegos de Isaac Dresner, un soldado alemán le apunta a éste a la cabeza; pero el arma se encasquilla. En ese momento la cabeza destrozada de su amigo rueda "de la bota de Isaac al suelo, en un ángulo imposible, abstracto, haciendo un ruido extraño al golpear el pavimento. Un sonido casi inaudible, de esos ensordecedores." (p. 17)

Abundan estos fulgores de contrasentidos y paradojas: "La carretera era sinuosa pero el tiempo pasaba en línea recta".  "Ella le respondió no respondiendo nada". "Tenía una mirada que era una bicicleta alrededor de un árbol". "Nadie querrá comprar pájaros que cantan en silencio". "Abrió la puerta sin abrir una sonrisa". O esta otra, amarga y sentenciosa, "Es un relojero jubilado. Como Dios."  En todas ellas apreciamos el asombro y la inventiva de un niño. Este aspecto naïf -que no inocente- está personificado en Bonifaz Vogel, el pajarero que 
"muchas veces había abierto las puertas de las jaulas sin que los canarios huyeran. Los pájaros se quedaban encogidos en un rincón, evitaban mirar la puerta abierta, desviaban los ojos de la libertad, que es una de las puertas más sobrecogedoras. Sólo se sentía libres dentro de una prisión. La jaula estaba dentro de ellos. La otra, la de metal o madera, era sólo una metáfora. Bonifaz Vogel vivía rodeado de metáforas." pág. 37

O. Kokoschka "Autorretrato"
El otro asunto es Mathías Popa, un hombre desesperado, un trasunto donde confluyen todas las guerras y vicisitudes del siglo XX. En él conviven los terrible y lo hermoso, la guerra y la literatura: "Un día leyendo el periódico perdí todo el sentido de la poesía. Me sentí vacío, hueco. Uno lee el periódico y pierde la poesía". Así que un día enterró toda su poesía en un erial y allí, sólo allí, crecieron unas campanillas. Otro día quemó su novela La banda de los siete minutos. También escribió la historia de un hombre que no llegó a nacer.

"Su madre estuvo preñada hasta que se murió. El hijo vivió siempre dentro del útero. Era una parábola de nuestras limitaciones, del miedo a lo desconocido, de arriesgar, de todas esas cosas. Vivimos todos muy por debajo de nuestras límites. Vivimos en el garaje de un palacio, o en un sótano; es lo que hacemos, como un feto que no sale nunca del útero. El personaje era apenas uno de nosotros que no quería salir de su mundo para ver la luz." pág 105


Una novela magnífica. Inabarcable. Plena de inventiva y expresividad.







Afonso Cruz nació en Figueira da Foz, Portugal, en 1971. Vive en el campo, al sur de Portugal, donde cultiva un pequeño huerto, riega los árboles de olivo y fabrica artesanalmente la cerveza que bebe. Además de escribir, ilustra, realiza cortometrajes animados y tiene una banda de blues llamada The soaked lamb. En sus creaciones combina con naturalidad las técnicas de esas artes.
Por la novela A boneca de Kokoschka recibió el Premio de Literatura de la Unión Europea 2012. También ha escrito
Jesucristo bebía cerveza,  una novela fragmentaria y llena de hallazgos verbales en la que una nieta del Alentejo decide regalarle a su abuela enferma una visita a Tierra Santa, la ilusión de su vida. Para ello la droga y engalana una villa haciéndole creerr que está en Jerusalén. En la novela se mezclan el western, la religiosidad popular y el amor por el folletín.
Una de las constantes de sus libros son las pródigas referencias culturales, sean literarias, musicales o pictóricas. Así, la novela corta Los libros que devoraron a mi padre, está atravesada por libros como Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de R. L. Stevenson; La isla del doctor Moreau, de H.G. Wells; Crimen y Castigo, de F. Dostoyevski y Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. 
El libro de relatos, Enciclopedia de Historia Universal, es una recopilación de verdades ficticias que responden las grandes preguntas de la humanidad. Organizadas por orden alfabético, el lector encuentra referencias a los problemas trascendentales y banales que han desvelado a los hombres a través de la historia, una que otra máxima práctica y algunas anécdotas que de inverosímiles deben ser ciertas. Este esfuerzo por sistematizar la falacia es un reconocimiento a la inventiva humana enfocada en resolver la incertidumbre de estar en el mundo sin saber si dios nos mira, si existe o si es ciego. O si algo de esto importa. Cada entrada tiene pinceladas de ficción, realidad, filosofía y humor.

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