miércoles, 21 de febrero de 2018

El CUADERNO de SARA - de Norberto López Amado

España, 2018

Acabo de ver la película  y me ha dejado frío.  Ahí había un historia sí, una cooperante perdida o secuestrada y una hermana que se lanza a rescatarla en medio del África más salvaje, la de los niños asesinos y las minas de coltán. Como reza el slogan de la película, aquí había un viaje que iba a cambiar muchas cosas: nuestra manera de percibir África, su desangramiento en guerrillas, la esquilmación de sus recursos y el viaje interior de Laura ("quizás más que a buscar a mi hermana, he venido para saber quién soy yo"). Pero todo se queda en poses y frases hechas. Ahí está el paisaje selvático, tremendo y estremecedor; pero la cámara apenas lo roza. Ahí está una guerrilla sangrienta e indiferente por la vida; pero apenas se nos transmite. En el guión están todos estos elementos dramáticos e interesantes; pero la narración no tiene garra y nos traslada unas pobres imágenes sin sentimientos.

Hay un grave divorcio entre la historia que intuyes y lo que relata la pantalla. Intuyes que la historia tiene pasión, drama, y que hasta podría acojonar ver a una europea rubia y guapa pasearse por en medio de un conflicto armado que hace tiempo perdió todo viso de humanidad. 
Pero no. 
El relato me resulta absolutamente plano. Es como si estuviésemos viendo la película desde fuera. Las espectaculares imágenes de la selva africana actúan sólo como mera ilustración. No hay una relación emocional entre las imágenes y lo narrado.

En el guión de Jorge Gerricaechevarría no cesan de aparecen temas interesantes (el papel de los cooperantes y las ONGs, la reinserción de los niños soldado, la esquilmación de la materia prima  en el tercer mundo para que el primero lo goce con sus aparatitos); pero ninguno tiene un potente desarrollo dramático.

El divorcio entre lo que la película quiere ser y lo que es resulta estrepitoso.
Más todavía.
Cuando concluye, la voz en off de Sara nos quiere revelar que el diario que logró rescatar de su hermana Sara antes de perderla definitivamente, ayudó a denunciar (¡?) la situación de África. ¿A qué situación se refiere si la misma Sara está tan confusa que no sabemos si está secuestrada o colaborando con los rebeldes asesinos?.

Quizás lo más interesante es el papel del debutante Iván Mendes, un ex niño soldado que acompañará a Laura a través de las hostiles selvas africanas.

La interpretación de Belén Rueda es excepcional, como casi siempre; lo que ocurre es que no tiene un contexto al que pegarse. El director le ha dicho, tú sufre. Y ella sufre y llora, pero su personaje está tan disuelto en un pobre reportaje que todo el esfuerzo parece en vano. 

sábado, 17 de febrero de 2018

CANTO I de UN VIAJE A LA INDIA - de Gonçalo M. Tavares

Montaje realizado con el Ónfalo y Cielo Azul de Kandinsky

Estoy acabando de leer este homérico poema y tardaré semanas en confeccionar su reseña. Cómo referir un libro que narra el mundo a través de la mirada de un poeta. Un viaje a la India, de Gonçalo M. Tavares, es un poema narrativo y novela tan lúcido como audaz. Nos cuenta el viaje de Bloom, un Ulises contemporáneo que huye de su Lisboa natal después de cometer un terrible crimen. Su destino es la India, donde espera encontrar la sabiduría y reconciliarse consigo mismo. El viaje se convertirá en una odisea que lo llevará por Londres, París, Viena o Praga. 
Estas estrofas iniciales tiene la capacidad de compendiar el libro. En ellas ya está -pletórico- el estilo y el universo que es capaz de convocar este autor total. Un autor que sabe que lo importante es el camino: "sabe que debe correr siempre, sin parar, pero no hasta el punto de alcanzar su objetivo. Aquí acaba la historia". Y que a la vez que canta sus aventuras, interpela a su personaje, "esperamos que crezcas" le dice, y "lo que hemos pensado para ti es mucho más profundo, no bastará que conozcas siete teorías, tendrás que subir a siete altas montañas". Esta es la invitación: "deja que todo suceda hasta el final."





1

No vamos a hablar de la roca sagrada
donde se construyó la ciudad de Jerusalén,
ni de la piedra más respetada de la Antigua Grecia,
que está en Delfos, en el monte Parnaso,
ese Ónfalo —el ombligo del mundo—
hacia el que debes dirigir la mirada,
a veces los pasos, siempre el pensamiento. 

2

 No vamos a hablar de Hermes, el Tres Veces Grande,
ni del modo en que se transforma en oro
lo que no tiene valor,
recurriendo sólo a la paciencia,
las creencias y los relatos falsos.
Vamos a hablar de Bloom
y de su viaje a la India.
Un hombre que partió de Lisboa.
3
No vamos a hablar de los héroes que se perdieron
en laberintos
ni de la búsqueda del Santo Grial.
(No se trata aquí de alcanzar la inmortalidad, 
sino de dar cierto valor a lo que es mortal.) 
No vamos a excavar una fosa para encontrar el centro del mundo,
ni vamos a buscar en grutas 
ni en senderos de la selva 
las visiones que los indios idolatraban. 
4

No se trata aquí de ayunar
en la cima de la montaña sagrada
para que la debilidad y las alturas
provoquen temblores y enfermedades benignas.
Se trata simplemente de constatar
cómo la razón permite todavía
algunos viajes largos.
Vamos a hablar de Bloom.
Bath, ciudad balneario de origen romano en U. K.  (fotografía de Patricia Martín)


5
No nos acercaremos a admirar el Vesubio
ni lanzaremos animales
al cráter para calmar los elementos.
No vamos a matar por el elixir de la juventud eterna,
ni vamos a condenar a nadie
lanzando tablillas con inscripciones malditas
a las aguas de Bath, en Inglaterra.
No vamos a hablar de las grandes pirámides de Guiza,
ni de sus muchos pasadizos secretos
que permiten un refugio o la huida a los hombres.
6

No vamos a hablar de las ruinas de Stonehenge
o de Avebury,
ni de los alineamientos tan exactos de los menhires
de la isla de Lewis.
No vamos a hablar de esos milagros diseminados
un poco por todo el mundo,
de esas cartas de piedra que nos enviaron los antiguos.
Vamos a hablar de un hombre, Bloom,
y de su viaje a principios del siglo XXI. 
7

No vamos a hablar de las terribles catástrofes naturales
de la historia del mundo.
Terremotos y maremotos, ciclones en Bangladés
huracanes en el Caribe:
el mundo se tambalea y sufre incendios e inundaciones,
al menos, desde Noé.
No vamos a hablar de la Piedra Negra de La Meca
ni de las siete vueltas que esa piedra exige
que dé un creyente alrededor de la plaza.
Vamos a hablar de Bloom y de su viaje
de Lisboa a la India.

8

No vamos a hablar de la ciudad inca de Machu Picchu,
no vamos a hablar de las cuevas de Lascaux,
ni de sus dibujos infantiles,
amenazadores y serios.
No vamos a hablar de los caballos chinos
ni de los seres mitológicos de las rocas
de Ontario.
Vamos a hablar de Bloom. Y de su viaje a la India. 
9

No vamos a hablar de la aparición repentina
de enanos en algunas grutas de México,
ni de los peñascos de Colorado
donde en el interior de la roca se construyeron casas.
No vamos a hablar de las mesas velador
ni de las visitas periódicas del Más Allá a las casas
de ciudadanos racionales.
Vamos a hablar de un viaje a la India.
Y de su héroe, Bloom. 
10

Vamos a hablar de la hostilidad que Bloom,
nuestro héroe, mostró con relación al pasado,
rebelándose y partiendo de Lisboa
para llegar a la India, donde buscó sabiduría
y olvido.
Y vamos a hablar de cómo al viaje
se llevó un secreto y lo trajo, después, casi intacto. 
11

Es imprescindible dar a conocer las acciones terrestres
con la longitud del mundo y la altura del cielo,
pero también es importante hablar de lo que no es
ni tan ancho ni tan alto.
Es verdad que los griegos intentaron perfeccionar
tanto la Verdad como el gesto;
sin embargo, fueron las ideas, de lejos, lo que más se transformó.
Así que ha llegado el momento de poner Grecia
boca abajo
y vaciarle los bolsillos, querido Bloom. 
12

Cuidado con los hombres que parten con ganas
y felices: en la primera acción, si se tercia,
serán capaces de matar.
Así que, cuidado, Bloom, con tus ganas.
(Pero preocúpate también, en este viaje,
de cómo haces las cosas.)
Con todo, Bloom no sale de Lisboa feliz, lo que no es malo. 
13

Pero prestemos atención a esta otra historia (¿una parábola?).
De la muchedumbre sale un hombre
que corre hacia
una línea imaginaria.
Ese hombre no está loco;
la muchedumbre sí lo está.
El hombre corre hasta encontrar un esgrimidor, 
14

le ofrecen una espada, lucha y gana.
Ahora tiene prisa, deja un muerto tras de sí
y en su cabeza una línea imaginaria
hacia la que debe dirigirse.
Sabe que debe correr siempre, sin parar,
pero no hasta el punto de alcanzar su objetivo.
Aquí acaba la historia. 

15
Por otro lado, la naturaleza también está muy presente
en este viaje.
El viento, por ejemplo, que podría parecer
un elemento neutro
que reparte fastidios menores entre ricos
y pobres,
en realidad no es más que un elemento hábil:
en los débiles provoca frío y en los poderosos levanta una ligera brisa que
alivia del calor excesivo. 
16

A los palacios llega por ventiladores domesticados,
mientras que sobre las casas frágiles
se abate robusto cual tempestad.
El viento (de ciertos países)
azota la cabeza de quien se acaba de caer y
masajea los pies de quien se halla en la cima.
El viento, querido Bloom, no es un elemento de la naturaleza
en el que puedas confiar. 
17

Además, si un rostro tiene dos caras
—una bella y otra asustada—,
los enemigos tan sólo ven el miedo
y los amantes, la belleza.
Son, en el fondo, dos cegueras
particulares,
especializaciones que surgen (espontáneas)
en algunos momentos. 
18

Es verdad que tus antepasados
(hablamos contigo, Bloom)
no levantaron montañas,
sin embargo, mataron mucho, y algunos contaron historias
que aún hoy perduran. Porque, por lo demás, es bien sabido
que mientras se tiene miedo o valor suficiente,
no hay fines de semana ni banquetes
prolongados. Para algunos antepasados valerosos
ni siquiera hubo un solo fin de semana. 
19

Así que, Bloom, esperamos que crezcas y que creciendo
vayas directo a la realidad
y que no te detengas. Porque no basta con que
te apoyes en los acontecimientos,
lo que hemos pensado para ti es mucho más profundo,
no bastará con que conozcas siete teorías,
tendrás que subir a siete altas montañas.
Y atravesar también los continentes,
como si la tierra fuese una extensión temporal
capaz de medir tus días. 
20

Surca las aguas también, querido amigo Bloom,
parte el mar en dos.
El mar es un mamífero,
el barco, el puñal del sacrificio.
Porque, como ocurre con todos los animales,
el mar sólo se muestra arrogante
hasta que encuentra a su dueño.
Hablamos del mar, pero quizá
sería la tierra o el cielo lo que deberíamos describir.
Bloom, Bloom, Bloom. 
Puerta del cielo, Tianmen, China
                   
21

Podrás acusar a los dioses de poseer
una técnica de gobierno muy particular,
que, en el fondo, se podría resumir diciendo:
deja que todo suceda hasta el final.
En efecto, Bloom, no podrás
atribuir demasiada complejidad a esa manera altiva
de cerrar los ojos, bajar los brazos
y descansar las piernas. Son los dioses, Bloom,
no es asunto tuyo. 
22

Los dioses actúan
como si no existiesen, de manera que
no existen, de hecho, con excesiva eficacia.
Es verdad que entre los dioses
hay una jerarquía,
exactamente igual que entre los operarios
de una carpintería
o entre los estibadores
de algunos puertos de Europa, 
23

y el más fuerte de entre los dioses,
al ser diestro, necesita, al menos,
tener esa mano libre para actuar.
Hay jerarquías, por tanto, en las flores,
las malas hierbas y lo divino.
A partir de la bondad o de la maldad podrás trazar
gráficos de competencia, otorgar medallas;
disparar más balas a uno que a otro. 
24

En el fondo, la organización del universo
es un asunto de galones militares,
y lo informe asusta (precisamente)
porque no sabemos si tenemos que darle órdenes
u obedecerle.
Pero, Bloom, hablemos también de la ironía que tanto
vamos a aplicar.
¿De qué manera la catástrofe
puede llegar a perturbar el viejo método
que consiste en mantener el mundo a distancia? 
25

Por encima de la catástrofe, desde un punto de vista aéreo,
el hombre es capaz de ironizar,
mientras que, bajo la catástrofe,
bajo sus escombros,
la ironía será la última en aparecer
después de la acción instintiva de defensa,
después de la desesperación que sigue emitiendo órdenes y haciendo intentos,
y del último grito que señala el fracaso. 
26

Sólo después de ese grito la ironía regresa,
diciendo, como mucho:
es verdad que me muero, pero aun así,
mantengo una elegante distancia
con mi muerte.
He aquí, Bloom, presentada a grandes rasgos
la vieja ironía
a la que a veces vamos a recurrir para evitar
reír a carcajadas, o llorar. 
27

El corazón: víscera que olvida menos que la cabeza.
Si quieres saber sobre el pasado, Bloom,
habla con los hombres de una ciudad,
pero si deseas descubrir para siempre la
sabiduría primaria,
pasa una tarde junto a un animal
sin lenguaje.
No todo lo que sucede
puede escribirse, he aquí lo que ya sabíamos.

lunes, 12 de febrero de 2018

BIG LITTLE LIES - creador David E. Kelley

HBO, 2017

No en vano se repiten en la serie las tomas de los acantilados y el mar rompiendo contra ellos, en ese paraje idílico de California que es Monterey: un pueblo idílico, sembrado de mansiones con gente rica y educada que quiere conformar un mundo feliz para ellos y seguro para sus hijos. Pero ahí, al borde del ameno paisaje y bajo ese césped primoroso, existe un sustrato fogoso y violento que poco a poco saldrá a la superficie.


De eso trata esta serie.
De cómo una comunidad idílica alberga en sus entrañas las más pérfidas pasiones: envidia, odio, violencia.


Un trío de brillantes y exitosas mujeres son el centro de este paraíso: Renata (Laura Dern) es jefa en Yahoo!, Madeleine (Reese Witherspoon) ama de casa por elección, Celeste (Nicole Kidman) abogada de éxito en Nueva York, lo dejó todo para casarse con un hombre de negocios que la adora. Entramos en esa comunidad de la mano de Jane (Shailene Woodley), una joven madre soltera que acaba de trasladarse allí y que arrastra un vergonzante secreto.


Pero poco a poco el roce, la vida social, los hijos, van soltando una arenisca que se introduce en este engranaje perfecto hasta hacerlo descarrilar. En el capítulo 3, Renata vuelve a casa y se sienta ante un enorme ventanal observando sus maravillosas vistas al mar. Allí reflexiona: "Estoy admirando lo precioso que es todo. ¿Te acuerdas cuando después de la reforma íbamos caminando y admirando lo perfecto que estaba todo? No podemos crear un mundo perfecto. Siempre acaba pasando algo."
Otros defienden que la serie tiene por asunto central la violencia de género; pero yo creo que esto es accesorio. Sí, es verdad, hay violadores, personajes odiosos, gente maledicente y un asesinato; pero todos están dispuestos a perdonar, a extender una gruesa pátina de amabilidad y comprensión para que todo sea perfecto. El drama es que, a pesar de todos sus esfuerzos, la pulsión bestial emerge con sorprendente vigor.

Ocurre desde el primer capítulo, cuando la hija de Renata es agredida y en una bienintencionada asamblea de padres el niño nuevo (hijo de Jane) es el señalado. Ah. Pero no hay que estigmatizar, hay que hablar y reconducir.... sin embargo el daño ya está hecho. La serie es muy buena buscando esas pequeñas heridas, esos moretones escondidos que todos tenemos y que poco a poco nos van jodiendo la vida: acoso escolar, maltrato, infidelidad, violación, prejuicios clasistas...
























Es muy interesante cómo se afronta el acoso escolar. La situación acaba envenenando tanto la vida de Renata como la de Jane, madres de la presunta agredida y del presunto agresor. Al final se produce una especie de caza de brujas. No juguéis con ese niño, no lo invitéis a los cumpleaños. Este es otro de los asuntos donde se demuestra cómo las buenas intenciones iniciales acaban torciéndose y convirtiéndose en algo monstruoso. (Hoy mismo leía la opinión de Michael Hanecke: "el movimiento #Me too se ha convertido en una caza de brujas".)


Incluso, cuando los intentos son más vehementes por hacerlo todo perfecto (la educación de los niños perfecta, con reuniones de padres dialogantes y comprensivos, las fiestas perfectas y sofisticadas, el perfecto vecindario, los matrimonios perfectos) es cuando más se resquebraja todo. Celeste ama a su marido y éste la adora, pero los accesos de violencia que le sobrevienen a él son brutales y terribles: terminan con Celeste violada o golpeada.






























Madeline es el hilo narrativo de esta historia. Entrometida, irreverente, divertida, leal y amiga de sus amigas. Trata de ayudar en la integración de Jane, también de encauzar el despertar sexual de su hija mayor y también asumir que su exmarido viva muy cerca con su nueva pareja. Pero lo que consigue es estresar a la hija y generar nuevas guerras y rencillas: "dejadme con mis rencillas, son como mis mascotas", llega a decir desesperada cuando todo se tuerce. Es un pilar de la comunidad, colabora en todo tipo de campañas incluido el teatro municipal; pero acaba enfrentada con el alcalde y provocando una recogida de firmas para que se suspenda su último montaje.

Dos son los atractivos del desarrollo de esta sutil serie. Apreciar cómo el paraíso se transforma en un avispero y asistir a una gratísima práctica de sororidad (fraternidad entre mujeres). Tan central es esta cuestión que los maridos son todos secundarios, unos tipos que sólo de vez en cuando cruzan el escenario dominado por mujeres. Ellas llevan la voz cantante... aunque entre medias hayan perdido alguna batalla.

Jean, por supuesto, es la extraña. Ha llegado al pueblo sola, con su hijo y su pasado. Hay un leit motiv repetido a lo largo de la serie en el que ella camina por una playa queriendo alcanzar a un hombre que se desvanece. Esa pesadilla recurrente es una invitación a la intriga que florecerá en todo su esplendor en el desenlace.


No puedo terminar sin subrayar dos aspectos más, magistrales. Las interpretaciones de todo el elenco son modélicas. Destilan naturalidad y logran transmitir con potencia todo su mundo interior. El otro aspecto es el montaje. Lo tildaría de hipnótico. La cadencia de sus imágenes, la música, los recurrentes planos de Jane en la playa o de la fiesta de disfraces en la intro tienen ese punto de magia que te atrapa.

David E. Kelly, creador de aquella delicia tan divertida que fue Ally McBeal, se embarca en escribir y producir esta miniserie basada en la novela de Eliane Moriarty. Con humor y sutileza consigue embaucarnos para recorrer este laberinto de relaciones personales que incluye drama, thriller y comedia. 

Los siete capítulos están dirigidos por Jean-Marc Vallée, el afinado y sensible director de dos piezas más que notables: Café de Fiore y Dallas Buyers Club







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Nota.
Justo esta semana se anuncia que se ha aprobado la realización de una segunda temporada de la serie. La primera recoge toda la historia narrada en la novela de Liane Moriarty, de modo que la novelista se ha implicado en dar continuidad a la historia con estas protagonistas. David E. Kelly continuará de productor y se suma al proyecto una Meryl Streep siempre deslumbrante. Interpretará a la madre de Perry Wright (el personaje de Alexander Skarsgård, marido de Celeste), que llegará a Monterey tras los acontecimientos que cerraban la primera temporada, en busca de respuestas y preocupada por el bienestar de sus nietos.

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Bonus Track. 
Si además, la serie me trae el descubrimiento de un talento como el de Michael Kiwanuka, cuya música de cabecera tiene la capacidad de introducirte en una densa atmósfera de emociones, todo cuadra. Su canción se titula “Cold Little Heart”.
En este artículo (Un drama con playlist) puedes encontrar un análisis de la música que aporta cada personaje y que, un poco, los define.  

sábado, 10 de febrero de 2018

ATÓMICA - de David Leitch

Atomic Blonde - EEUU, 2017

Basada en el cómic 'The Coldest City', la película es puro entretenimiento. Se trata de una de espías al más puro espíritu setentero, mezclado con la acción trepidante y física que imprime unos de los creadores de la original John Wick.

Lorraine Broughton (Charlize Theron) es una agente de la inteligencia británica que es enviada a Berlín para esclarecer el asesinato de otro agente en plena operación encubierta: conseguir la lista donde figuran todos los agentes que operan en la ciudad. Nadie sabe qué ha podido pasar, ni por qué se ha perdido esa información tan valiosa. Lo que se encuentra en Berlín es un caos. Los rusos parecen al tanto de todo mientras el resto van a rebufo. El jefe de la oficina inglesa que la recibe (James McAvoy) está tan integrado en el lumpen de la ciudad, que parece un mafioso más, trapicheando con información, whiskey o armas. Mientras tanto las calles hierven entre protestas y el Telón de Acero está a punto de derrumbarse. Estamos en 1989 y el KGB, la Stasi, la CIA, el MI6 y la DGSE francesa juegan la gran partida del engaño, la ambigüedad y los agentes dobles bajo el signo de una idea de Maquiavelo, "No hay mayor placer que engañar al que engaña".

El relato se articula sobre la base del interrogatorio al que está siendo sometida la agente Broughton. Su expedición a Berlín tiene todos los ribetes del fracaso y nadie se explica cómo es que los rusos siempre iban un paso por delante. Mangoneada por su jefe de oficina y enrollada con la agente francesa (Sofia Boutella), Broughton siempre se encuentra a tiro de los rusos. A través de diversos flashbacks ella les referirá la historia a sus superiores... y a nosotros mismos, que, como ellos, John Goodman -CIA- y Toby Jones -MI6-, sospechamos que una parte de la verdad nos es escamoteada.  

Sin duda la película construye un icono tan atractivo como fiero, tan sensual como implacable. Charlize Theron luce palmito con unos modelitos dignos de una pasarela mientras patea el culo de los rusos. Lo que unido a una selección de temazos musicales de lo más cañero, dota a la cinta de un brillante toque sofisticado y rockero. Pero lo que cuenta es la acción, el ritmo trepidante, la ambientación fantástica de un Berlín decrépito y oscuro, una trama enredada como se exige a una de espías y un rodaje enérgico y rotundo.


John Wick, Jason Bourne e incluso los Kingsman sobrevuelan la pantalla y todos ellos y ella, nos llevan en volandas por las plataformas de un cine de acción sin complejos, con peleas muy físicas y persecuciones trepidantes, mientras se profundiza en el género con descaro y osadía. Puro entretenimiento.





























Dos secuencias definen la película: un larguísimo plano secuencia de más de siete minutos en las escaleras de una vivienda, en el que Charlize Theron va dando cuenta de más de media docena de enemigos; y un speech de McAvoy mirando a cámara mientras nos inquiere por el juego.
"Sólo queda una pregunta por hacer, ¿quién ha ganado y en qué consistía el puto juego?
Para ganar primero tienes que saber en qué bando estás... y en nuestra profesión esa una cuestión similar a la de los agujeros negros o el ser o no ser. Luchas por lo que es correcto y un día te das cuenta que sólo ha sido un ayudante de Satanás."

Estas son las dos bazas, juego de espías con buenas dosis de intriga y suspense; y escenas de acción brutales y contundentes, la marca del director. Peleas coreografiadas de forma prodigiosa y rodadas en planos secuencia que nos dejan sin respiración.

Se agradece en la trama los tintes de serie negra, heredados del cómic en el que se inspira. Páginas y pantalla cuentan la misma historia, aunque el estilizado blanco y negro de las viñetas se centra más en la intriga y el misterio, dejando la acción a un lado; mientras la película inyecta en la historia un chute de acción y sexo. Por poner un ejemplo, el agente francés Pierre Lasalle con el que Broughton vive un romance, se convierte en la película en una hermosa Delphine Lasalle que acaba triturada entre traiciones. La adaptación al cine corre a cargo de Kurt Johnstad, brillante guionista de 300



"La ciudad más fría" está editada en Planeta Cómic, con guión de Antony Johnston y lápices de Sam Hart. Contenido en la composición, sutil en el trazo; el cómic es un complejo thriller de espías, contemporáneo y realista, que trenza su historia con los mejores elementos de la serie negra. Sus personajes son muy humanos y conviven con agentes dobles y triples que provocan unos espectaculares giros argumentales. 
Un cómic que sigue la estela del genial Queen and Country de Greg Rucka.
                 

sábado, 3 de febrero de 2018

CARBONO MODIFICADO - de Richard Morgan

Editorial Gigamesh, 2016








Antes de visionar la adaptación televisiva de Netflix, ataco el libro para tener mis propias sensaciones.


La novela es pura acción y el entorno netamente futurista, poblado de coches voladores, ciudades abigarradas de neón y realidad virtual en cada esquina. Pero el parámetro novedoso que actúa como catalizador de toda la trama es la tecnología que ha conseguido descargar toda nuestra personalidad y nuestros recuerdos en una diminuta pila. 

Digitalización de la conciencia. 
Wow. 
El sueño de Sheldon Cooper hecho realidad. Como consecuencia los cuerpos se convierten en una simple "funda", en un envoltorio intercambiable...mientras tengas dinero para hacerlo. Todo el mundo tiene una pila instalada en su nuca, pero no todo el mundo puede permitirse tener un clon preparado para reenfundarse si vienen mal dadas.

Definido el quid de la cuestión y el entorno futurista -muy tangible y complejo-, queda hablar de lo más valioso de la novela, una perfecta novela negra llena de trampas, cadáveres y manipulaciones que nos lleva a acompañar a Takeshi Kovacs, un supersoldado del cuerpo de élite de las Brigadas de Choque, en su investigación. Las Brigadas protegen de forma expeditiva los intereses de la ONU en el Protectorado de planetas habitados. Pero su denuedo y violencia acabó  hartando a Takeshi que se rebeló; por lo que permanecía condenado a prisión durante un par de siglos (lo que es coger tu pila y almacenarla en una nevera). Pero de pronto se encuentra con que su conciencia ha sido transmitida a la Tierra y enfundada de nuevo para investigar el asesinato del millonario Laurens Bancroft.

El rizo es morrocotudo porque quien contrata y recibe a Kovacs es el mismísimo asesinado; un Laurens Bancroft que mantiene su conciencia a buen recaudo en un lugar remoto y con copias de seguridad cada 48 horas. Esto le permite reenfundarse cuantas veces quiera aunque la funda en la que se encuentra reviente. Inmortalidad de facto. Un Mat (por Matusalén). Así se conoce a estos ricachones que se pueden permitir recargas infinitas de su conciencia actualizada. 

Pero lo dicho. El fuerte de la novela es la investigación criminal que obliga a Kovacs a visitar desde las mansiones de los más poderosos de la Tierra a los antros del puterío más vil y descarnado. El autor no se ha conformado con la exposición de su brillante idea; sino que ha montado alrededor toda una trama de investigación criminal densa, pestilente y negra. No se nos ahorra en ella tanto escenas de sexo explicitas, como escenas de tortura de lo más escabroso. Al fin y al cabo si los cuerpos son solo "fundas" intercambiables que puedes alquilar o comprar, la experiencia sensorial es algo relativo. El valor de la vida se deprecia terroríficamente y la muerte, el suicidio o el asesinato adquieren nuevos significados. 

"Sigues siendo joven y estúpido. La vida humana no tiene valor. ¿Todavía no has aprendido eso, Takeshi, con todo lo que has visto? Carece de valor intrínseco. Las máquinas valen el dinero que cuesta construirlas. las materias primas valen el dinero que cuesta extraerlas. Pero ¿las personas? -Hizo un sonido como si escupiera-. Siempre puedes conseguir más. Se reproducen como células cancerígenas, lo quieras o no. Abundan, Takeshi. ¿Por qué habrían de ser valiosas? ¿Sabes que nos cuesta menos contratar y usar una puta snuff real que instalar y ejecutar el formato virtual equivalente?. La carne humana auténtica es más barata que una máquina. Esa es la verdad axiomática de nuestro tiempo."


De todos modos las consecuencias morales que se derivan de esta situación sólo aparecen apuntadas por el autor, que no las explora sino superficialmente. Resulta muy curiosa la aparición de manifestaciones católicas con las que se cruzan Takeshi y Kristin Ortega. Su grito de guerra es "Sólo Dios es dueño de tu muerte", si muero no me reviváis. 

Publicado en 2002, 'Carbono Modificado' fue la primera novela de Richard Morgan. Tuvo una primera edición en Minotauro, que ignoro el impacto que pudo tener. Ahora revive con Gigamesh y seguro que la serie de Netflix empujará las ventas y nos acercará las dos restantes novelas de esta explosiva trilogía que gira alrededor del intrépido Takeshi Kovacs, "Broken Angels" (´Angeles Marchitos´) y "Woken Furies".

La estructura y los personajes son del más clásico género negro. Un detective con un pasado que le pesa, un ricachón que encarga una investigación que se volverá contra él, una mujer fatal que se cruza por medio, una organización criminal que permanece escondida mientras amenaza con triturar a Takeshi; y los intereses políticos y económicos que los poderosos trenzan para seguir siendo los que mueven los hilos.

Laurens Bancroft es uno de los hombres más ricos de Bay City (San Francisco). Tiene influencia política al más alto nivel y sus negocios son globales. Pero un día su cuerpo apareció sin cabeza, reventada por una bala que esparció sus sesos por la pared. La policía dice que todas las pruebas apuntan a un suicidio; pero si Bancroft tiene su conciencia a buen recaudo, actualizada con copia de seguridad cada 48 horas, nos da como conclusión que asesinar su funda es una pérdida de tiempo....

La novela es vibrante y fluida. Pura acción. Lo que más abunda en sus páginas son los diálogos. Siempre acompañamos a Takeshi y el tío no para. Cuando no está interrogando a alguien, le están disparando o está metiéndose directamente en la boca del lobo. La novela se divide en dos partes. La primera es sumamente violenta. Empujado por la inspectora de policía Kristin Ortega y la mujer de Bancroft -que acaba seduciéndolo-, Takeshi va dando palos de ciego mientras unos mafiosos intentan matarlo. Hasta que se da cuenta de que está siendo manipulado. La funda que su cliente ha elegido para él no ha sido una elección inocente. Corresponde a un policía acusado de corrupción y que, además, fue compañero de la inspectora Ortega. 
"estar aquí hablando de Ryker con Ryker es un poco raro".
En la segunda parte la investigación y los golpes de efecto suplantan a los disparos y peleas. Takeshi se da cuenta de que no tenía que mirar más allá, sino más acá de su propia nariz.

Takeshi Kovacs es un tipo duro. Producto de un entrenamiento extenuante, mejorado con neuroestimulación y con un bagaje de experiencias militares escalofriantes. No se arruga ante nada. El entorno urbano, tecnológico y desbaratado es ya casi un standárd del ciberpunk; pero no por visto demasiadas veces resulta despreciable. 
Morgan sabe colocar muy bien esas piezas conocidas y sacarles un nuevo brillo.  


´Blade Runner' es una influencia confesa. Pero en este caso los replicantes somos los mismos humanos que nos vamos recargando en distintas fundas a conveniencia. El detective -como es norma- no sólo se encuentra inmerso en una intriga detectivesca sino también moral. En sus páginas afloran temas como la vejez, la ausencia de la muerte, la política, la decadencia y la religión; pero tratados de forma somera. También asoma una velada crítica contra una sociedad anegada en un capitalismo salvaje (liberal lo llaman hoy en, en los tiempos del eufemismo hipócrita). Esa sociedad donde los poderosos viven bajo sus propias leyes con absoluta impunidad, mientras los seres anónimos somos carne de cañón.



La ciencia ficción que nos propone Richard Morgan es dueña de una rica ambientación: la pila cortical, androides, realidad virtual, armas avanzadas, neuroestimuladores para acelerar el rendimiento, burdeles decrépitos en barios de mala muerte, tugurios donde se programan en secreto peleas a muerte y, sobredetodo, ese hotel tan carismático y vacío en que se hospeda Takeshi, y con cuya I.A. se relaciona como si fuese su Moneypenny particular. Uno de los aspectos más cotidianos es la proliferación de todo tipo de drogas: la Fusión 9 que actúa como estimulante sexual, los neuroestimuladores o la rígida.
"Betatanatina. La rígida.
Último logro de una familia de compuestos químicos destinados a la investigación sobre la muerte inminente en los albores del milenio. La betatanatina era lo que más acercaba al cuerpo humano a un estado terminal sin causarle grandes daños celulares. Al mismo tiempo, los estimulantes controlados de las moléculas de la rígida generaban un funcionamiento clínico del intelecto que había permitido a los investigadores pasar por experiencias de muerte inducida sin la emoción y el asombro que podrían estropear su percepción. Tomada en menores dosis, la rígida producía una profunda indiferencia tanto ante el dolor, como ante la excitación sexual, la alegría o la tristeza. Todo ese desapego que los hombres habían fingido durante siglos ante un cuerpo de mujer desnudo estaba ahora disponible en una cápsula. Como si el producto hubiese sido especialmente concebido y fabricado para el mercado de los adolescentes varones.
Era asimismo una droga ideal para el ejército."
Finalmente una adivinanza. Morgan vivió en Madrid y ha integrado alguna parte de aquella experiencia en su novela. El supermalvado vive retirado en una superfortaleza excavada en la montaña y rematada por una gigantesca cruz. 
"Francisco Franco" -dijo Kawahara, creyendo que yo estaba intentando leerla-. Un tirano miserable de hace mucho tiempo. Él hizo construir este lugar.
-Trepp dijo que la cruz era católica.
Kawahara se encogió de hombros.
-Un tirano miserable con delirios religiosos. Los católicos y los tiranos se llevan bien. Forman parte de la misma cultura."





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Richard Morgan es un escritor inglés de ciencia ficción, guionista de comics (La Bruja Escarlata) y videojuegos como Crysis 2 y Syndicate. 
Además de la trilogía de Takeshi Kovacs es autor de la trilogía de fantasía oscura "Tierra de Héroes"  (Land fit for Heroes) publicada en la Editorial Alamut: Sólo el acero, El gélido mando y La impía oscuridad. 
Sus otras novelas son Leyes de Mercado (Ed. Gigamesh) por la que recibió en 2005 los premios Arthur C. Clarke y John W. Campbell Memorial; y Black Man