lunes, 25 de septiembre de 2017

DETROIT - de Kathryn Bigelow

EEUU, 2017

Escalofriante dramatización de los disturbios raciales que sacudieron la ciudad de Detroit durante cinco días de julio de 1967, a causa del abuso y maltrato policial.

Dividida en tres actos, La película tiene una breve introducción de animación, hecha por Jacob Lawrence, explicando la gran migración desde el sur agrario al Norte industrial en busca de una vida mejor. Ya en el primer acto la directora prácticamente nos entrega un reportaje
 periodístico, mezclando imágenes reales y ficticias para sumergirnos en los distintos aspectos de la vorágine que se vivió esos días.

El segundo acto es demoledor. Se inicia con la policía irrumpiendo en un bar clandestino y deteniendo a 85 personas, todas ellas de raza negra. La arbitrariedad de la acción y la contundencia gratuita de los agentes generó una protesta ciudadana que se inició quemando coches, continuó saqueando comercios y llegó al extremo de incendiar edificios. El gobernador de Michigan echó gasolina al fuego enviando a la zona multitud de policías blancos, muchos de ellos racistas y violentos. Con su actuación convirtió a Detroit en una zona de guerra. 
Fotograma de la película

Aquellos días de ira y devastación acabaron con 7.000 arrestos y 48 muertos, en su mayor parte de raza negra. 

La película se centra en un episodio, el asalto de la policía al Motel Algiers, aduciendo la presencia de un francotirador. Una vez ocupado, tres policías de la ciudad retienen a un grupo de jóvenes negros poniéndolos contra la pared y golpeándolos para que declaren quién ha disparado. Como aditamento al racismo de los policías, éstos se encuentran con que dos chicas blancas estaban de juerga en la habitación de un chico negro... Lo que sigue es un terrorífico juego del gato y el ratón cuya violencia psicológica y física resulta aborrecible. Katrine Bygelow logra unas secuencias electrizantes y desgarradoras. Cualquier persona normal sentirá una enorme impotencia y repugnancia ante la violencia explícita y el asesinato a sangre fría. Este tramo de la película resulta de lo más claustrofóbico y no te deja ni un segundo de respiro.

Al final de la noche, tres de los chicos negros estaban muertos, y el resto habían sido víctimas de torturas y humillaciones.
El tercer acto es un rápido colofón judicial en el que un jurado, compuesto exclusivamente por blancos, juzgan a los policías por las agresiones y asesinatos de unos jóvenes negros. Dejaré que deduzcas la sentencia.

Bigelow tiene un pulso endiablado para las escenas de acción y tensión. Lo demostró desde sus primeras películas en los ochenta (The Loveless, Near Dark), hasta que lo petó con Le llaman Bodhi (Point Break, 1991). A pesar de una carrera muy irregular, en sus últimos proyectos sus imágenes enérgicas y febriles se han orientado hacia un discurso más dramático, como En Tierra Hostil (The Hurt Locker, 2008) e incluso político-social, como en La noche más oscura (Zero Dark Thirty, 2012), o la presente.

Del mismo modo que en estas dos últimas películas, Bigelow cuenta con el guionista Mark Boal, experto en sacar puro cine y aportar denuncia con libretos basados en hechos históricos; tal y como demostró en la amarga En el valle de Elah (Paul Haggis, 2007). En el caso que nos ocupa dramatiza los hechos reales ocurridos en el motel Algiers, basándose en los recuerdos de algunos de los testigos y víctimas.


La directora se mete de lleno en el corazón de la violencia y sabe pulsar las teclas que nos producen espanto. John Boyenga interpreta a un guardia de seguridad negro que se encuentra en medio del fregao. A través de él somos testigos de la barbarie. Como él nos sentimos prisioneros de una espiral de violencia que amenaza con destruirnos. 

"Para mí todos sois culpables" asevera Philip Krauss, el policía que dirige la función. Un Will Poulter que está tremendo e inquietante como  policía racista y de gatillo fácil. Sus ojos, su boca, sus cejas logran esa expresión sádica de quien dispone impunemente de la vida de los demás. Sin duda uno de los personajes más odiosos del cine reciente. Él es uno de los grandes aciertos del guionista puesto que como tal no existió.
Will Poulter interpretando a Philip Krauss en Detroit


Los hechos son históricos pero la directora y su guionista consiguen que los protagonistas tengan espesor. No sólo el policía Philip Krauss o el segurata Dismukes sostienen la acción. La historia del joven Larry (Algee Smith), que está luchando por abrirse camino como cantante, resulta conmovedora: la traumática experiencia del motel marcó a hierro su vida, alejándole de una carrera musical verdaderamente prometedora.

La película retrata muy bien ciertas contradicciones y ambigüedades. Allí estaba el ejército y la Guardia Nacional, pero todos se inhibieron o hicieron la vista gorda ante el cariz que tomaba el asunto del Motel Algiers. 



La reflexión a la que nos obliga la película es aterradoramente pertinente en nuestros días. El racismo ha marcado la historia de EEUU y lo sigue haciendo hoy día, cuando el mismísimo presidente Trump alenta a los supremacistas blancos y niega consuelo y justicia a las víctimas de crímenes racistas. Sólo hace un mes pudimos presenciar el resurgimiento del odio en Charlottesville (Virginia) durante una marcha supremacista. La jornada se saldó con un balance de tres muertos y una veintena de heridos. En Septiembre del año pasado y en sólo diez días, la policía llegó a matar a tres hombres negros desarmados. Todo esto queda muy bien reflejado en la película, cuando una de las futuras víctimas reflexiona que en EEUU "ser negro es como tener una pistola apuntándote a la cara".

Agravado todo ello por la impunidad vergonzosa y lacerante en la que quedan todos estos crímenes.

sábado, 23 de septiembre de 2017

FLEABAG - de Phoebe Waller-Bridge



"La gente comete errores. Por eso los lápices llevan goma de borrar." Esta es la filosofía que sigue Fleabag para vivir a tope y sin miedo.

Brutal sinceridad
Phoebe Waller-Bridge escribe y protagoniza esta miniserie de seis episodios, de 25 minutos cada uno, centrada en una joven treintañera del siglo XXI. Esta es mi vida, nos dice mirando directamente a cámara, esto es lo que pienso, y nos lo dice con una sinceridad brutal. Se trata de una joven inquieta, decidida e independiente que quiere beberse la vida a borbotones. Le gusta llamar a las cosas por su nombre, huir de hipocresías y convencionalismos. Reconoce que muchas veces le gustaría follar más que hacer el amor. También le gustaría pensar un poco más antes de actuar.
El ritmo es muy vivo, los pensamientos se cruzan en las conversaciones, los recuerdos en la realidad. El retrato resulta descarnado, hilarante y conmovedor.

Desinhibida
Fleabag se traduce literalmente como "saco de pulgas", que es como la apoda su familia, un padre y una hermana de lo más estirados y convencionales. Fleabag en cambio es lenguaraz y desinhibida. Puede hablar de sexo, pedos o masturbación igual que de lencería, novios o seducción. Es decidida y vital. Capaz de tropezar cien veces en la misma piedra y reírse de sí misma. La vida es acción y ella tiene miedo de que se le esté pasando el arroz.

Libre
Fleabag ve con claridad las ataduras de todos, sus miedos y corsés. Su visión de la vida nos la traslada sin filtros. En medio de una conversación es capaz de volverse para mirar a cámara y desnudar sus más íntimos pensamientos. Fleabag nos da la oportunidad de ver en acción a una joven moderna y libre de prejuicios e hipocresías. Libre de obligaciones sociales, ataduras y novios; pero también falta de amor y comprensión: perfectamente vulnerable y audaz.


Vulnerable
Montó un Café muy cool con su mejor amiga con la promesa de que "nunca pedirían nada a nadie"; pero tras un batacazo amoroso su amiga se ha suicidado. Ahí comienza la serie, con una Fleabag en plena deriva existencial, nerviosa y excitada, como huyendo hacia adelante; tropezando con su hermana Claire (rica y profesional exitosa) con su padre (que tras quedarse viudo se ha vuelto a casar porque opina que se merece "la oportunidad de una buena vida"); con su madrastra (otro gran trabajo de Olivia Colman con quien llega a la agresión física); con un novio inseguro y tonto, con otro novio cachas pero que la deja por otra de tetas más grandes; y con una herida que no sangra: el recuerdo de que su loco impulso por vivir, follar y divertirse se cobró una víctima...

Intimidad desnuda
La pantalla se convierte en una ventana por la que accedemos a la más absoluta intimidad de Fleabag. Imágenes del pasado y del presente burbujean con el ritmo alocado que impone esta adalid de la modernidad. Chispeante, locuaz, inquieta como un saco de pulgas, perdida y sola. Se cachondea de todo. Alrededor no ve más que falsedades. Muchas veces sus miraditas de reojo a cámara dicen más que cualquier parrafada. Tiene una declarada afición al sexo (a su hermana le regala por su cumpleaños un vibrador), suele hacer running por un cementerio y sus relaciones con los hombres son un desastre. O los hombres con los que se relaciona son un desastre: los novios son inseguros, depresivos o fatuos, el marido de su hermana es directamente un capullo, su propio padre odia estar a solas con ella, se siente cohibido e incómodo.

Sola
Siendo una serie en la que su protagonista desnuda su intimidad física y emocional, su relaciones son prácticamente inexistentes. O por lo menos superficiales. Nunca logra romper el cristal que le separa de los demás. Los recuerdos de su relación con su amiga son la única calidez de su vida. Cada gesto y cada detalle le provoca un recuerdo de ella... pero todo se fue al carajo.
Esta vibrante comedia tiene un desenlace devastador.
Genial.

viernes, 15 de septiembre de 2017

LA SOCIEDAD LITERARIA y el PASTEL DE PIEL DE PATATA de GUERNSEY - de M. A. Shaffer y A. Barrows










Querido lector:
Dado que estas leyendo esta entrada he de suponer que buscas una referencia sobre este libro en concreto o sobre alguno en general. Te puedo asegurar que éste no te defraudará. Te entretendrá y sobretodo, te emocionará. Me lo regaló una compañera de trabajo como venganza por haberle impuesto (el libro) Un monstruo viene a verme. Deseaba procurarme el nudo en la garganta que yo le induje. Conseguido.

Este es un libro epistolar. Lo componen docenas de cartas que la periodista y escritora Juliet Ashton cruza con su amigos, con su editor y sobre todo con los habitantes de Guernsey (una de las islas del Canal) que sufrieron la ocupación nazi y cuyas experiencias vitales durante la guerra, conforman el grueso de la trama. 

La verdad es que no soy fan de los libros epistolares; pero comencé a leer las primeras páginas y cuando volví a levantar la vista del libro me encontraba en la página 70. ¡Qué naturalidad en la expresión! ¡Con qué sencillez y profundidad se traslucen personas verdaderas en esas epístolas! 

El libro resulta en todo punto delicioso, fascinante y conmovedor. Durante los pocos días que me duró, no dejaba de preguntarme cómo era posible que las autoras hiciesen aflorar, de forma tan sutil y convincente, la personalidad y el carácter de cada una de las personas implicadas. A veces incluso con sólo un par de cartas; no más necesitó la rencorosa e intolerante señorita Adelaide Addison para destilar toda su bilis. 

Recién terminada la 2ª Guerra Mundial, la escritora Juliet Ashton está buscando argumento para su próximo libro. En esos momentos recibe la carta de un nativo de la isla de Guernsey. Le comunica que tiene un libro de su propiedad ("encontré su nombre y dirección escritos en la cubierta interior del libro") y le pregunta por otros libros del autor, Charles Lamb. Inopinadamente, en la carta se desliza un comentario sobre la Sociedad Literaria de Guernsey y Juliet no puede dejar de tirar de ese hilo narrativo que le llevará a descubrir a toda una comunidad verdaderamente peculiar.
"¿Puede mandarme el nombre y la dirección de alguna librería de Londres? me gustaría pedir por correo más libros de Charles Lamb. También querría preguntar si alguien ha escrito alguna vez la historia de su vida, y si lo han hecho, si me pueden mandar un ejemplar. Debido a su brillante y aguda inteligencia, creo que el señor Lamb debe de haber tenido una vida muy triste.
Charles Lamb me hizo reír durante la Ocupación alemana, sobre todo cuando escribió eso del cerdo asado. La Sociedad Literaria y el Pastel de Piel de Patata de Guernsey nació por un cerdo asado que tuvimos que esconder de los soldados alemanes, así que me siento cercano al señor Lamb." pág. 16
En medio de las precariedades de la guerra, unos cuantos vecinos se juntaron para cenar en secreto un plato de cerdo que habían logrado escamotear de los decomisos alemanes. La velada fue tan deliciosa que se alargó más de la cuenta y cuando volvían a sus casas fueron detenidos por violar el toque de queda. A uno de ellos se le ocurrió poner la excusa de que volvían de una reunión de la Sociedad Literaria de Guernsey. La excusa resultó convincente y a partir de ahí tuvieron que formarla y mantenerla. Esta simple anécdota cambió sus vidas y, después de varios años, también la de Juliet Ashton, que encontró allí la coartada para vertebrar su historia literaria y personal.

La galería de personajes resulta inolvidable: Dawsey es el hombre callado pero fuerte y leal, Elizabeth McKenna es un personaje que no aparece físicamente, pero que por su carácter vitalista, su honestidad y su enorme inteligencia emocional se convirtió en el pegamento de la Sociedad Literaria. También está Isola Pribby, una excéntrica mujer a la que muchos tachan de bruja, el sencillo granjero, la loca pero entrañable y siempre dispuesta vecina, la retrógrada que se ahoga en su miedo y su cólera, así como un cuestionable mayordomo que ante la huida del señor, se hace pasar por lord en plena ocupación alemana.
"He leído tus capítulos varias veces, y tienes razón, no funcionará. Una sucesión de anécdotas no hace un libro. Juliet, el libro necesita un centro. No me refiero a más entrevistas exhaustivas. Me refiero al punto de vista de una persona que pueda explicar qué estaba pasando a su alrededor. tal como está escrito ahora, los hechos, por muy interesantes que sean, parecen tentativas dispersas al azar. Me duele tener que escribirte esto, pero lo hago sólo por una razón. Tú ya tienes el centro, sólo que todavía no lo sabes.Estoy hablando de Elizabeth McKenna. ¿No te diste cuenta de que todos los que entrevistaste hablaban de ella tarde o temprano? Dios, Juliet, ¿quién pintó el retrato de Booker y le salvó la vida y bailó por la calle con él? ¿Quién se inventó la mentira sobre la Sociedad Literaria y luego hizo que sucediera? Guernsey no era su casa, pero se adaptó al lugar y a la pérdida de libertad. ¿Cómo?. Debía de echar de menos a Ambrose y a Londres, pero al parecer nunca se quejó. Fue a Ravensbrück por proteger a un trabajador esclavo. Mira cómo y por qué murió." pág 222
Amber Venz por Andrew Salgado
Uno de los rasgos que más destaca en el libro es la excentricidad de algunos personajes. Creo que sólo los ingleses poseen esta cualidad tan cautivadora como paradójica.  Su forma de vivir y concebir la vida suele ser absolutamente personal y nada convencional. Como decía Edith Sitwell, la excentricidad es algo muy vital, "es la lucha individual contra la docilidad, la búsqueda de algún antídoto que nos salve de la melancolía; la fundación, en definitiva, de un cielo en el que soportar nuestras existencias." Creo que este tipo de personas representan gozosas alternativas para afrontar la existencia humana. 
Estimada señorita:
Yo también soy miembro de la Sociedad Literaria y el Pastel de Piel de Patata de Guernsey, pero nunca le he escrito sobre mis lecturas, porque sólo leí dos cuentos de niños sobre perros fieles y valientes. Isola dice que quizás venga usted a escribir sobre la Ocupación y creo que debería saber lo que nuestros Estados ¡hicieron a los animales! ¡Nuestro propio gobierno, no los sucios alemanes! Les daría vergüenza contárselo, pero a mí no." pág 160
En la galería de tipos que nos proponen las autoras están representados una gran diversidad de vicios y valores: la heroicidad, la compasión, la intolerancia, la autenticidad, la arrogancia, la fraternidad... Las personalidades de esa pequeña comunidad de Guernsey y sus relaciones quedan reflejadas en el libro con una gran viveza y encanto.

Dado que Mary Ann Shaffer fue bibliotecaria, librera y editora no es de extrañar que el libro destile un profundo amor por la literatura como un nutriente esencial de la vida humana. 
"Me pregunto cómo llegó el libro a Guernsey. Quizás hay en los libros algún tipo de instinto secreto que les lleva a sus lectores perfectos. ¡Sería maravilloso que fuera verdad!" pág. 17
No quiero caer en ofrecer un catálogo de libros y autores que se comentan (las hermanas Bronté, Charles Lamb, Marco Aurelio, William Wordsworth,...). En todo caso se hace de refilón. Lo interesante que el libro muestra es cómo la literatura se convierte en un ingrediente activo en la vida de estos personajes. 
"El señor Skeeter se encaminó al frente de la habitación, nos fulminó a todos con la mirada y anunció que él no quería estar allí y que sólo había leído el estúpido libro de Marco Aurelio porque su queridísimo viejo amigo, Woodrow Cutter, se había metido con él porque no iba a las reuniones. Todo el mundo se volvió a mirar a Woodrow, y Woodrow, allí sentado, se quedó obviamente horrorizado y con la boca abierta.
"Woodrow -continuó Jonas Skeeter- vino a verme al campo cuando yo estaba ocupado amontonando el abono. Tenía un pequeño libro en las manos, y dijo que lo acababa de leer. Dijo que le gustaría que yo también lo leyera, era muy "profundo".
"-Woodrow, yo no tengo tiempo de ser "profundo", le dije.
"Él dijo: "Deberías buscar tiempo para leerlo, Jonas. Si lo leyeras, tendríamos más cosas sobre las que hablar en el Crazy Ida´s. Nos divertiríamos más que con una pinta de cerveza."
"Eso hirió mis sentimientos, no puedo pretender que no fue así. Mi amigo de la infancia se comportó con aires de superioridad durante algún tiempo, sólo porque leía libros para vosotros y yo no. Antes lo habría dejado estar, cada uno a lo suyo, como decía mi madre. Pero ahora, ha ido demasiado lejos. Me ha insultado. Se colocó por encima de mí en la conversación.
"Jonas -dijo-, Marco Aurelio fue un general romano, un guerrero poderoso. Este libro es sobre lo que pensaba, estando ahí entre los cuados. Eran bárbaros que se escondían en los bosques a esperar para matar a todos los romanos. Y Marco Aurelio, viéndose en apuros por culpa de esos cuados, se tomó tiempo para poner sus pensamientos por escrito en este pequeño libro. Tenía pensamientos largos, muy largos, y podríamos usar algunos de ellos, Jonas."
"Así que me tragué el dolor y cogí el maldito libro, pero he venido aquí esta noche para decir, antes que nada, ¡Vergüenza, Woodrow! ¡Debería darte vergüenza, poner un libro por encima de tu amigo de la niñez!
"Pero sí lo leí, y esto es lo que pienso: Marco Aurelio era un maniático, siempre midiéndose su bienestar mental, preguntándose qué había hecho, o qué no había hecho." pág 189
El tono directo y espontáneo nos lleva en volandas sobre las páginas. La acción se sucede rápida. De una preocupación vamos a otra. De un recuerdo a una invitación. El vaivén emocional siempre es interesante y nunca farragoso. Juliet está siendo asediada por un atractivo y poderoso editor norteamericano mientras le empiezan a llegar cartas de Gernsey. Los nativos de las islas establecen con ella un quid pro quo, lo que nos lleva a conocer tanto los recuerdos de la Ocupación, como la infancia y juventud de Juliet.

Según avanza, el libro se vuelve más oscuro, al relatarse las tragedias de la invasión nazi: Los trabajadores esclavizados de la organización Todt, la hambruna que atormentaba a invasores e invadidos, la amistad que surge entre aparentes enemigos, la detención y extradición de Elizabeth MacKenna dejando a su pequeña Kit a cargo de la Sociedad Literaria...

Viendo los embates que la vida lanzaba contra estos personajes, no pude dejar de recordar un cita de Rick Atkinson en Los cañones del atardecer (un relato que abarca desde el Día D en Normandía hasta la derrota de Alemania):  "la guerra nunca es lineal, sino más bien una empresa caótica y aleatoria de reveses y avances, torpeza e ímpetu, desesperación y euforia”. Como la vida misma. 






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Las autoras
Mary Ann Shaffer fue una escritora norteamericana nacida en 1.934. Falleció en 2.008, tras una larga enfermedad. Durante un viaje a la isla de Guernsey, la niebla le obligó a esperar en el aeropuerto durante horas. Esta circunstancia le permitió leer 'Jersey Under the Jackboot', un libro sobre la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Esto le sirvió de inspiración para la novela 'La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey'. Antes de concluirlo cayó enferma: "Debo darle las gracias de todo corazón a mi sobrina, Annie Barrows, quien me ayudó a terminar el libro cuando unos inesperados problemas de salud me impideron trabajar por un tiempo  después de vender el manuscrito. Sin pensárselo dos veces, dejó de lado el libro que estaba escribiendo y se puso a trabajar en el mío. Fue una suerte enorme tener una escritora como Annie en la familia. Esta novela no se hubiera terminado sin ella."





Guernsey
P. D.
"... En cuanto a la historia de Guernsey, no hay mucho que decir. Las islas pertenecieron en una ocasión al Ducado de Normandía, pero cuando Guillermo, Duque de Normandía, se convirtió en Guillermo el Conquistador, se llevó con él las islas del Canal de la Mancha en el bolsillo de atrás y las entregó a Inglaterra, con privilegios especiales. Estos privilegios fueron aumentados más adelante por el rey Juan, y ampliados una vez más por Eduardo III. ¿Por qué? ¿qué hicieron ellos para tener tal preferencia? ¡Absolutamente nada! Más tarde, cuando aquel pelele de Enrique VI tuvo que devolver la mayor parte de Francia a los franceses, las islas del Canal decidieron quedarse como un dominio de la Corona de Inglaterra, ¡y quién no!. " pág 127

domingo, 3 de septiembre de 2017

VALERIAN y la CIUDAD DE LOS MIL PLANETAS - de Luc Besson

Entretenida película de aventuras galácticas que no logra remontar el vuelo por un tono excesivamente infantil, reflejado en secuencias enteras montadas como un simple videojuego, y en una historia de amor entre los protagonistas realmente tontuela.

Tiene un par de secuencias magníficas, como la presentación inicial con la Estación Espacial Internacional creciendo y expandiéndose mientras el comandante va recibiendo a visitantes cada vez más extraños y lejanos. O el rescate de Grumpy entre los callejones y antros de un mercado virtual. Grumpy es un simpático bichito capaz de reproducir centenares de copias de cualquier cosa que se trague y está prisionero de un animalote grasiento, al estilo Jabba el Hutt, quien lo está ofreciendo al mejor postor. El resto de secuencias parecen un cúmulo de postales animadas que parecen buscar el más difícil todavía. 

Los títulos de crédito incluyen un homenaje a David Bowie, con su conocido tema "Space Oddity", y sirven para trasladarnos hasta el siglo XXVIII donde Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) forman un equipo de agentes espacio-temporales con la misión de descubrir qué se esconde en el corazón de la asombrosa Alpha, la Ciudad de los Mil planetas. Este conglomerado espacial en constante expansión, sirve de punto de encuentro entre razas y especies de todo el universo que conviven y comparten conocimientos; pero en su recóndito centro hay una zona oscura de donde ninguna expedición ha regresado con vida. 

La película se ve con gusto por el mimo con que Luc Besson se ha acercado al universo visual de Valerian: planetas remotos, naves de todo tipo, callejones y ciudades de abigarrado y exótico aspecto por donde pululan cientos de razas alienígenas a cual más extraña e insólita. La película es excelente a nivel visual pero falla en el guión y en la elección del actor principal. Se supone que Valerian es joven pero con un gran bagaje de habilidades y experiencias como policía intergaláctico; pero Dane Dehaan aparece demasiado aniñado. Me recuerda a Luke Skywalker, pero éste imberbe jovenzuelo era creíble porque no dejaba de ser un simple padawan.

Desde niño, Luc Besson ha estado fascinado por los cómics de Valerian, obra de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières que empezaron a publicarse en 1967. Ese universo desbordante de imaginación ya lo utilizó como inspiración en El Quinto Elemento (donde Mezières trabajó como asesor). En esta nueva película adapta la aventuras narradas en dos de los volúmenes de la saga: El imperio de los mil planetas y El embajador de las sombras. 

Los cómics de Valerian son un clásico y extienden su influencia hasta la original Star Wars, por mucho que George Lucas nunca lo haya reconocido: la nave de Valerian y el Halcón Milenario son muy semejantes, en el volumen On the False Earths (1977) interviene un ejército de soldados clonados, aunque sin armaduras; también a Valerian -como a Han Solo- lo atrapan prensándolo en un bloque de plástico. Hasta el icónico bar de Star Wars donde se solazan todo tipo de razas alienígenas fue visitado años antes por Valerian y Laureline. 

En este 2017 se celebra el 50 aniversario del nacimiento de la saga que fue publicada a lo largo de más de 40 años y que Norma Editorial tiene recopilada en siete estupendos tomos integrales. Con motivo del estreno de la película, esta editorial acaba de publicar el tomo Valerian y la ciudad de los mil planetas que recopila los dos álbumes en los que se basa. 

La película  destaca por la enorme variedad de mundos y razas que concita: los Pearls, una raza pacífica y feliz que vive en perfecta armonía con su medio ambiente hasta que la guerra amenaza con exterminarlos. Los Doghan Daguis, unos simpáticos caradepatos que hablan 8000 idiomas, trafican con información y comparten un mismo cerebro de tres en tres. La cantante Rihanna también luce espectacular como glamópodouna stripper multiforme capaz de adoptar cualquier aspecto para cumplir las fantasías sexuales de los hombres. Además de otras docenas de bestias alienígenas, paisajes deslumbrantes, mundos submarinos, sórdidos tugurios, robots asesinos y misterios sobre razas perdidas.



Pero todo ello no es suficiente para convertirla en una película memorable. Los protagonistas apenas tienen entidad, el malvado (interpretado por Clive Owen) parece un simple Gargamel y todo el exotismo y desbordante imaginación muestran poco espesor y ninguna oscuridad. Y esto a pesar de tocar asuntos tan trascendentales como el genocidio de una raza, la convivencia pacífica de centenares de culturas o la inmigración ilegal: el personaje de Rihanna llega a exclamar, "no existes si no tienes papeles". La película pasa por ellos de puntillas. 

Finalmente, me llama la atención que en esta ebullición de razas, la humana siga manteniendo el cetro de inteligencia dominante, haciéndose cargo tanto del gobierno como del ejército.

jueves, 31 de agosto de 2017

EL REGRESO - de Rafael Dieste

Serie Narraciones Extraordinarias

Sentada al amor de la lumbre, donde un pequeño fuego todavía se esfuerza en hacerle compañía, la vieja Resenda tiene fijo el pensamiento en lejanos recuerdos, y puede que en algún presagio que esa noche le espantó el sueño. A veces se mueve un poco, escucha, y en seguida retorna a su embeleso…
Le quedó el nombre de Resenda porque su difunto marido era el señor Resende, y también como un modo de guardarle respeto.


Aún trabajaba el viejo cuando el mozo gallardo, su Andresiño, regalo de la casa, se fue en grey con otros, mordiendo un clavel, a tierras de Morería. Poco supieron decir de él los otros. Sí, lo habían visto por allá. Pero, debéis tener en cuenta… Allá no es como aquí. Millares y millares de hombres, una romería impresionante. Unos yendo hacia adelante, otros aguantando la sed en la cumbre de un cerro, o transportando los víveres… ¿Quién habla de muerte? Se sabría. Y venía entonces el tejer y destejer sospechas, conjeturas: casos de los que se pierden, de cautivos, de los que andan en secretas encomiendas. Con aquellas historias la ansiedad de los viejos se entretenía. Pero el tiempo corría… En fin, se dejó de hablar del asunto, y pronto el viejo perdió los ánimos y aquel amor a la tierra que levanta a los labradores. No duró mucho. Un día sintió frío y se encogió en el lecho con el deseo de un largo, infinito reposo, el rostro perdido en no se sabe qué lejano amanecer. Estuvo encamado una temporada, sin ningún deseo de hablar. Un día llamó a la compañera a su lado, le apretó la mano y, muy bajo, murmuró: No vuelve…
Aquella noche el viejo moría.


La vieja Resenda quedó sola, sola. Pero en su espíritu una palabra única se levantó para nunca más ser derribada. El viejo agonizante había dicho: No vuelve. Ella, con una seguridad hecha de anhelos y presentimientos, dijo: ¡Vuelve! Y esperó a lo largo de muchos inviernos…
Un andar suave, amortiguado, se deslizó por el piso de arriba.
Después el portón de la cocina se abrió un poco, silencioso y cauto. Pero de repente se cerró y batió violentamente en el marco de piedra.
Los sueños de la anciana huyeron. Con los ojos encendidos levantó la cabeza y se puso a escuchar…
Todo enmudece en la casa a no ser las pisadas blandas, leves.
-¿Quién anda ahí? -gritó. Y su propia voz sin respuesta la llenó de extrañeza.
Se sintió sola por vez primera, y como pasmada, todavía más que atemorizada, de aquella soledad.
Entonces comenzó a llamar al hijo como si estuviera allí adormilado, con la intención de espantar al ladrón, pero también para sentirse menos desamparada:
-¡Despierta, perezoso, que anda gente por la casa! Coge esa hacha y corre a ese lobicán que viene a robar a los pobres. Para una corteza de pan que ha de encontrar en el horno es capaz de estrangularme.
La voz se le ovilló. Alguien parecía ahora empujar la puerta desde fuera con esa lentitud astuta de los gatos o del viento tramposo. Chirriaron de improviso los goznes, con un lamento de pereza importunada, y la puerta quedó franca. Allí, deteniendo el paso, como para dar tiempo a la madre para serenarse, estaba, erguido y alegre, el hijo de la vieja Resenda. El resplandor del pequeño fuego, que en aquel instante se avivó de súbito, relampagueó en su rostro. Era el de siempre… Los dientes, mozos, mordían todavía el clavel.


Alguna mujer que pasó volando junto a la casa, sintió gritar a la vieja el nombre de su hijo. Otros dicen que la sintieron hablar a deshora, y hasta canturrear mientras iba y venía. Otros (tiempo después) que un mendigo forastero, sospechoso, había estado espiando un ventanuco de la casa, encima de un emparrado, para ver dónde escondía la vieja unas onzas de oro que, según rumor corrido por la aldea, tenía costumbre de contar diciendo: Las guardé para ti, hijo mío. Pasé malos años, pero aquí están. Y se dice que ese mendigo nada pudo decir de semejante oro… Sí del terrible acontecimiento, y que fue a confesarse muy arrepentido.
Al día siguiente -ya no calentaba el sol- los vecinos llamaron hasta hartarse en la puerta de la casa silenciosa. Finalmente decidieron, después de hablar en grupo con la alegría inconfesada de las alarmas insólitas, echar la puerta abajo. Por el hueco que abrieron los empujones del más corpulento se colaron todos.
Muy pronto dieron con la vieja Resenda. A poco trecho del hogar la encontraron tendida en el suelo, con los ojos tan abiertos que no parecía que estuviese muerta.
De Andrés nunca se supo. Todos dicen que fue comido por los cuervos en tierras de Morería.





Rafael Dieste (España, 1929-1981)
Relato incluido en "De los archivos del trasgo (Dos arquivos do trasno, 1926)