lunes, 12 de noviembre de 2018

ABRADACADABRA - de Pablo Berger

España, 2017

Salgo de la sala con una media sonrisa de satisfacción. He disfrutado de la película, he comprobado la calidad de Pablo Berger para sortear en varias ocasiones el precipicio al que se le iba la película y no puedo menos que ponderar lo magnífica actriz que es Maribel Verdú. En este caso se mete en la piel de una choni total (con su sombra de ojos azul restallante y sus sudaderas con brillos) del más profundo Carabanchel. Nos ofrece toda una panoplia de recursos expresivos y está genial incluso en los contraplanos sin frase. Esas expresiones tópicas de "Vete tú a saber", "Ay, no seas así", "Ni se te ocurra", las coloca en pantalla la Verdú, con sólo su rostro. Magistral.

Carmen y Jose son una pareja de Carabanchel que acuden a una boda y después de una sesión de hipnotismo realizada por un primo aficionado (Jose Mota), Jose es poseído por el espíritu de un joven educado y pulcro. El problema está en que años atrás, el joven cometió varios asesinatos. Antes de que todo se desmadre, el primo pide ayuda a su maestro (otro farsante interpretado por Jose María Pou) para intentar volver las cosas a su sitio. 

El director de Torremolinos 73 (2003) y la maravillosa Blancanieves (20l2) parece centrado en retratar la España cañí desde todos los géneros más clásicos del cine; pero la osadía y el talento que derrochaba Blancanieves, aquí se queda en brillantes referencias cinéfilas y un cúmulo de trucos que sólo en algún momento fascinan. Esta Carmen inocente y sufridora de un marido "macho ibérico", remite a "Qué he hecho yo para merecer esto" de Almodóvar. Según se suceden las escenas, las referencias se multiplican: La escena de discoteca con el Abracadabra de la Steve Miller Band a "Fiebre del sábado noche"; los líos de la hipnosis chabacana a "El misterio del medallón de Jade" de Woody Allen
Demasiadas bolitas con sabores muy dispares.

La película se sigue con interés y tiene un puñado de buenos momentos perfectamente resueltos (el encuentro de la pareja protagonista en una discoteca nocturna, la visita al piso de los horrores donde el joven vivía con su madre, la aparición del chimpancé en la grúa, la alucinación del banquete de boda sangriento y la escena mental con los tres protagonistas hipnotizados); pero la cinta no consigue despegar y creo que es por la rémora de su marcado tonillo costumbrista que a veces roza el ridículo. Sin embargo me gusta, y mucho, cuando acierta con el humor negro.

Siendo abigarrada y disparatada, todos los asuntos tratados aparecen como secundarios, sin tener uno que se imponga y haga de aglutinador: no se decide a ser una película de suspense y terror (aunque ahí está Julián Villagrán cortando cabezas con un cuchillo eléctrico -qué tío más bizarro-). Tampoco se decide a ser una comedia salvaje como hubiese sido llenándola de escenas como la del hospital con un anciano moribundo y el maestro Fantonelli. O una historia chunga y entrañable de una pareja y su primo el mago, a los que la vida ha arrasado.

Para bien y para mal es verdad lo que el propio director ha escrito sobre su película: "Abracadabra es una muñeca rusa, una matrioskha; es un mestizaje de géneros, es una comedia dentro de un drama, dentro de una película de género fantástico, dentro de una de terror, dentro de una de cine social y dentro de un musical" ha declarado en una entrevista.    

Cada parte funciona y hace que la película no se derrumbe, pero en su conjunto te quedas sin saber a qué caballo apostar. Es como si el director estuviese en pleno ejercicio de prestidigitación y nos fuese llamando la atención primero sobre esto, luego sobre lo otro y luego sobre el más allá. Al final acabas despistado.

viernes, 9 de noviembre de 2018

THE EXPANSE T2 - de Mark Fergus y Hawk Ostby


¿Quien cabalga a Rocinante?
Don Quijote, el caballero que va desfaciendo entuertos.

Así se llama y actúa la nave Rocinante con su grupo de rebeldes buscavidas que siempre se encuentran en la encrucijada donde se enfrentan la Tierra y Marte.

El trapicheo de ambos planetas es el Cinturón de asteroides, donde se hacinan y mueren los mineros que dan sustento a las dos potencias. Y el objeto del deseo de todos ellos es la protomolécula, ese maligno invento que en la primera temporada se mostró incontrolable y letal; pero que en esta segunda muestra su enorme potencial, bien para controlar asteroides, producir monstruos o transformar soldados en supersoldados que puedan vivir y respirar sin atmósfera y sin traje espacial.


Así se inicia esta segunda temporada, con unos soldados marcianos sufriendo un ataque de estos supersoldados en Ganímedes. Pero ¿Quién son y de qué planeta provienen? Ahí conoceremos a la sargento Draper, cuya conciencia y testimonio de estos hechos tendrán un gran peso en el desarrollo de la trama.


En el transcurso de la primera temporada se desarrollaban tres líneas narrativas principales que nos introducían en la frágil estabilidad que mantenían una Tierra gobernada por la ONU y un Marte que después de ser colonizado acaba convirtiéndose en una potencia militar a la búsqueda de su destino. Las tres líneas eran la Tierra, donde la alta ejecutiva de la ONU Avasarala (Shoreh Aghdashlooinvestigaba  los rumores de un ataque por parte de Marte; la investigación policíaca que seguía el agente Miller para encontrar a la desaparecida Julie Mao, hija de un millonario de la Tierra y las aventuras del grupo de buscavidas de la Rocinante, con Holden a la cabeza, siempre en medio de todas las porfías.

Esta segunda continua desarrollándose en tres líneas pero con una diferencia: la primera sigue siendo la Rocinante, lo mismo que la segunda cuenta con Avasarala intentando desentrañar las maniobras de Marte y los trapicheos del ricachón Mao. Pero como novedad en la tercera nos encontramos con los soldados y delegados de Marte, cuya acción prácticamente sustituye al escenario del Cinturón.










La acción nos lleva hasta el asteroide Eros donde Miller finalmente encuentra a Julie Mao; pero transformada en una protomolécula extraña y omnisciente que lanza al asteroide contra la Tierra. Finalmente Miller la convence y se desvía hacia Venus. Mientras tanto en Ganímedes todo es un desastre y amenaza ruina. La que es una delicada frontera entre los dos planetas se desintegra y cientos de personas van a morir si no se les rescata.

La segunda temporada amplía su bagaje de escenarios y personajes presentando a la sargento marciana Draper (Frankie Adams) y profundizando en las teorías de la conspiración de la primera temporada: todos detrás de la protomolécula que les de preeminencia sobre los demás. Echo en falta el encanto del cine negro que alumbraba la anterior temporada; pero esta segunda regala drama y mucho espionaje. En esta segunda son protagonistas la protomolécula y Marte, cuyos dirigentes y políticas se pondrán sobre el tapete. Pero sobretodo es más social (el drama de los desahuciados en trance de morir ocupa todo un tenso capítulo 8) y más política. La sargento Draper se convierte en un testigo privilegiado a la que sus líderes quieren callar y de la que Avasarala quiere obtener el testimonio que lo aclare todo. Solo que Avasarala tiene al enemigo en casa, donde está el avieso subsecretario Sadavir Errinwright (Shawn Doyle).... conjugando su propia maquinación.
















Mientras la primera temporada resolvía la investigación de dónde estaba Julie Mao; esta segunda nos lanza a un mundo futuro desconocido, que amenaza colisión y en el que la protomolécula es el centro. Quién la produjo, qué pretendían y, sobretodo, quién se la quedará, proporciona conflictos sin tregua. Marte, la Tierra y el Cinturón creen estar en su posesión, pero el tablero sigue girando y alumbra las maquinaciones del multimillonario Jules-Pierre Mao, padre de Julie Mao que estaba buscando algo más que a su hija.

En esta segunda temporada encontramos conceptos tan interesantes como el de Efecto Cascada, la interrelación en un ecosistema. Cuando algo empieza a fallar otras cosas ayudan al equilibrio; pero en un asteroide o en un cinturón no hay recursos para reponer y equilibrar, por lo que cuando algo empieza a fallar condena a todo el sistema al deterioro en cascada. Esto lo explica el botánico de Ganímedes, Prax Meng, cuya hija desaparecida Mei Meng, anuncia nuevos secretos relacionados con los experimentos de la protomolécula.












En la propia pandilla de Holden afloran dudas. Naomi Nagata desobedece a Holden y en vez de destruir la muestra de protomolécula que tienen, se la entrega a Fred Johnson, líder del Cinturón. Aunque Johnson también peligra porque otro líder más populista y violento (Dawes), pretende derrocarlo. Parece que todo se va ordenando por tensión en parejas: Marte y la Tierra, Miller y Holden, Avasarala y Errimwright o la propia tripulación de la Rocinante que se divide en dos.

La serie continúa con su gran acierto en la representación de escenarios espaciales realistas y creíbles (los efectos de la gravedad, las naves destartaladas) y profundiza con destreza en el drama humano y las negociaciones políticas. Éste es su nuevo reclamo; porque lo que más destaca es el desarrollo del drama humano. En The Expanse 2 se manifiesta el miedo a la muerte, el miedo al otro, la resistencia a lo nuevo, la injusticia, la desigualdad y los dilemas morales como el que afronta la soldado Draper que, después de su educación espartana y feroz lealtad, tiene que elegir entre cumplir una orden o seguir sus principios. 

O el de Noemi Nagata que ha de afrontar el riesgo de morir con tal de salvar a un puñado de refugiados desesperados. Un buen puñado de historias personales muy reales y cercanas que luchan por sobrevivir en un pequeño rincón del universo. Por mucho que se trate de ciencia ficción y space opera, las imágenes nos trasladan traición, empatía, sacrificio o pobreza con gran verosimilitud. 

El cuidado y detalle de la veracidad científica es de lo más inhabitual: en muchas ocasiones la acción se detiene en los efectos y situaciones que provoca la gravedad o su ausencia. Cuando la Delegación marciana llega a la ONU para negociar, los delegados vomitan y sufren mareos por una gravedad a la que no están acostumbrados. Cuando la sargento Draper ve el horizonte abierto ante sí sufre vértigos, ya que siempre ha vivido bajo cúpulas en Marte.













La temporada se puede dividir en dos segmentos. En el primero se persigue a un Eros timoneado por la protomolécula y Julie Mao. Esta parte concluye en el episodio 5, titulado Hogar, que es uno de los más intensos y emocionantes de la temporada. Producto seguramente de que ahí concluye la adaptación del primer libro, El despertar de Leviatán. En el segundo segmento se persigue al monstruo Calibán en Ganímedes y seguimos las investigaciones de Avasarala, la cual acude a una cita con Jules-Pierre Mao sabiendo que es una trampa, con tal de descubrir la verdad.

Errinwright juega con el Sr. Mao. El Sr. Mao juego con Marte. El Cinturón no se resigna. Julie Mao fue la incógnita de la ecuación en la primera y ahora en la segunda se nos descubre una nueva incógnita con las pruebas a las que ha sido sometida la desaparecida Mei Meng. Tendremos que seguir indagando.

El final de esta segunda temporada son unos puntos suspensivos y un continuará; porque no hay una llegada a ninguna parte. Todos los misterios siguen abiertos: que pasó en Venus con Julie Mao-protomolécula y Miller, qué pasó con la niña Meng cuyas dotes hacen sospechar poderes, que pasará con Calibán y sobre todo ¿terminará explotando la enorme tensión que viven Marte y la Tierra?. Estamos en la mitad del segundo libro de la serie, "La guerra de Calibán", y se nota. Tengo ganas de seguir. Esta serie me cautiva.






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La saga de libros de James S.A. Corey se completa con 'Caliban's war', 'Abaddon's gate' y 'Cibola burn', y hay también relatos cortos y otras historias ambientadas en ese mundo que no están relacionadas con la trama principal. Los encargados de adaptarlo todo a televisión son Mark Fergus y Hawk Ostby, guionistas de 'Hijos de los hombres', y su co-showrunner es Naren Shankar, con gran experiencia en las series de la saga 'Star Trek'.

domingo, 21 de octubre de 2018

CRÓNICAS de CLOVIS - de Saki

Ed. Valdemar



Clovis es un chismoso.
Y un dandy. 
Y un bon vivant cínico que pasea su innata elegancia por los salones y campiñas de la aristocracia inglesa soltando obviedades mordaces e ironías y cazando mecenas para su eterno ocio.
Clovis también es un espejo.
Puesto que lo que mejor hace es reflejar esa sociedad inglesa de principios del siglo XX, perfectamente educada y estricta, perfectamente vacua y clasista; más preocupada por la corrección y las rutinas absurdas que por la verdad o la autenticidad.



En El pecado secreto de Septimus Brope, un editor aparentemente está cortejando a la doncella de Mrs. Troyle, algo que escandaliza a la señora y que no está dispuesta a permitir.

-"Estamos ante algo muy serio. No en vano, una buena doncella es un auténtico tesoro.
-Sin lugar a dudas. Yo, por mi parte, no sé lo que haría sin Florinda -confesó Mrs. Troyle-. Ella, por poner un ejemplo, ha sido la única que ha llegado a entender mi pelo. Incluso yo misma, tras muchos años intentando domarlo y arreglarlo, hace ya mucho tiempo que me di por vencida. Para mí, el pelo es como un marido: mientras en público se comporte con corrección, da igual lo mal que una se lleve con él en privado."
En la Enciclopedia Britannica se describe a Saki como "escritor y periodista escocés cuyas historias representan la escena social eduardiana con un ingenio frívolo y el poder de una invención fantástica utilizada tanto para satirizar la pretensión social, la desdicha y la estupidez, como para crear una atmósfera de horror.

Saki era hijo de un oficial de la policía de Birmania. A los dos años murió su madre por lo que fue enviado a Inglaterra, donde quedó a cargo de sus dos viejas tías solteronas cerca de Barnstaple, Devon. Fue una infancia desdichada bajo la estricta vigilancia de dos estúpidas damas victorianas, empeñadas en una infatigable guerra doméstica,  y que cobijaban un odio irracional contra los animales. Más tarde se vengó de su rigor y falta de comprensión al retratar una buena serie de tías tiránicas en muchas de sus historias. La más evidente en este volumen es La paz de Mowsle Barton, donde un hombre de ciudad pretender asentarse a vivir en el campo y dos viejas brujas en constante pelea acaban poniéndole de los nervios.

Las crónicas de Clovis están cargadas de elocuencia, ingenio, sátira y un punto macabro que cuando aparece convierte al cuento en un prodigio. Leyendo sus crónicas queda claro que desprecia el adocenamiento social y la fatuidad.
"Al parece, ella aún no se ha dado cuenta de que hoy día todo ciudadano que se considere a sí mismo decente vive por encima de sus posibilidades, mientras que aquellos que no son tan respetables viven por encima de las posibilidades de los demás. Son sólo unos cuantos los que poseen el don de conseguir las dos cosas a la vez."
Estas crónicas se podrían dividir en dos escenarios. El de las amables recepciones y picnics de aristócratas donde priman las conversaciones, los buenos modales y la estupidez. Y otro grupo de narraciones más autónomas donde el genio narrativo de Saki se muestra en todo su esplendor. Aunque el primer grupo no es despreciable, es en el segundo donde encontramos un buen puñado de obras señeras donde indefectiblemente está presente lo macabro: Sredni Vashtar, El huevo de Pascua, La música de la colina o los perros del destino son indiscutibles piezas maestras.

El niño Conradín de Sredni Vashtar es el prototipo de niño solitario cuyo poder imaginativo es capaz de revertir -incluso trágicamente- una situación perversa.

"De Ropp era la prima y tutora de Conradín, y a los ojos del chico representaba esas tres quintas partes del mundo circundante que están formadas por lo inevitable, lo desagradable y lo real, mientras que los dos quintos restantes, como en una perenne oposición a todo lo anterior, se resumían para él en sí mismo y en su imaginación. Conradín estaba firmemente convencido de que el día menos pensado acabaría sucumbiendo ante la insalvable presión que sobre él ejercían cosas tan inevitables como las enfermedades, la ausencia de afecto y el interminable aburrimiento, y de no ser por su imaginación, que se veía estimulada por el acoso implacable de la soledad, haría ya tiempo que hubiese pasado a mejor vida."
Sredni Vashtar era el cuento preferido por Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares y narra la historia de un niño que se libra del acoso de una tutora mediante el ejercicio de la imaginación. Una tutora que "jamás hubiera sido capaz de reconocer, ni siquiera en sus momentos de mayor honestidad, que Conradin le desagradaba, si bien sí hubiera llegado a confesar tímidamente que reprenderle ‘por su bien’ era una tarea que no le resultaba irritante en lo más mínimo”.

El Huevo de Pascua vuelve a tener como protagonista a un joven solitario y en esta ocasión además, cobarde. Hasta que las circunstancias lo colocan en el punto central de un atentado. El relato no se centra tanto en el carácter del protagonista o la crítica social, sino en la propia narración, pulcra y detallista, que va colocando los elementos de la intriga con gran precisión hasta el sorprendente desenlace. 

La Música de la Colina es un cuento delicioso y cruel en el que una mujer ofende al dios Pan en plena campiña inglesa y sufre las consecuencias. Mientras que Los Perros del Destino recuerda indefectiblemente a R. L. Stevenson con ese hombre desesperado al que todo le ha salido mal y que marcha hacia su fin en el mar... aunque el destino le hará un último regalo como una broma cruel.  

Se podría decir que las historias más centradas en las costumbres y la crítica social suelen adoptar dos esquemas narrativos: el "tiro por la culata" y la "reductio ad absurdum". Es en este tipo de cuentos donde aparece directamente Clovis para dar cuenta de las contradicciones y absurdos en que se basaba la sociedad inglesa de su época. 

Tobermory, ilustración de Javier Olivares -Ed.Nórdica
En unos cuantos relatos podemos apreciar el "tiro por la culata", esto es, cuando los protagonistas logran logran un éxito aparente que poco después se vuelve contra ellos. Así en "Tobermory", un excéntrico caballero logra que ciertos animales hablen. Lady Blemley cita a la alta sociedad a su mansión para ser ella quien ofrezca la primicia; pero cuando su gato Tobermory comienza a contar lo que ha visto en las alcobas y escuchado en los salones todos temen que se aireen sus secretos más mezquinos y sus malediciencias, por lo que el revuelo que se arma es de escándalo. Esta obra maestra en miniatura sobre un gato parlante y malicioso satiriza la hipocresía de la sociedad eduardiana. Otro tanto ocurre en Mrs. Packletide y el tigre en la que se critica la codicia de una dama que regatea el precio de un señuelo en plena cacería de tigres. 

En Los Ministros ejemplares, un joven místico logra convertir a los ministros del gobierno en animales mientras ellos mismos son sustituidos por ángeles. Cuando empiezan a actuar con toda su buena voluntad, la estrategia se demuestra contraproducente. Todo se vuelve caótico. "De buenas intenciones está el infierno empedrado", parece decirnos Saki. Lo mismo ocurre en "La conferencia de paz".

En El Camino de la Lechería una jugosa herencia y una tía les juega una mala pasada a tres sobrinas que ya habían hecho sus cuentas de la lechera. Para inclinar la balanza de la herencia a su favor proponen un viaje a su tía del que ellas mismas saldrán escaldadas. 



En otros se sirve de la reducción al absurdo para criticar ciertos asuntos. En La cura de no-reposo Clovis es capaz de provocar todo un caos simplemente con una malévola sugerencia. Por su parte las leyes son el objetivo satírico de El lienzo humano, donde un hombre tatuado con una obra de arte es vedado por el gobierno para salir del país ya que considera la obra un bien nacional. Más desafortunada es la propuesta que se desarrolla en Hermann el coléricoAquí el rey de Inglaterra harto de la alharaca de las sufragistas por el voto femenino promulga una Ley del Sufragio Femenino Obligatorio, según la cual las mujeres estarán obligadas a votarlo todo: votarán para elegir a los jueces y a los serenos, a los intérpretes de los tribunales y a los profesores de natación, a los directores de coro y a los sacristanes, etc. La mujer que no acuda a votar será multada o detenida hasta que el hartazgo por votar les cure su frenesí. Evidentemente un cuento que hoy en día está fuera de lugar y que tiene bastante que ver con el carácter misógino, antisemita y militarista del autor. 
En los pueblos y ciudades aquello acabó convirtiéndose en una auténtica pesadilla. Parecía que las elecciones no dejaban de sucederse. Lavanderas y costureras tenían que ausentarse apresuradamente de sus trabajos para poder ir a votar, lo cual tenían que hacer muy a menudo por un candidato cuyo nombre no habían oído en su vida y a quien no tenían más remedio que escoger al azar. Oficinistas y camareras se levantaban mucho antes de lo que en ellas había sido siempre habitual para ir a votar antes de emprender el camino a sus lugares de trabajo. Las mujeres de clase alta veían cómo tenían que alterar e incluso anular sus planes y compromisos debido a la continua necesidad de acudir a los centros electorales. Las fiestas de fin de semana y las vacaciones de verano fueron convirtiéndose poco a poco en un verdadero lujo que sólo los hombres tenían la posibilidad de disfrutar. En cuanto a los centros turísticos del estilo de El Cairo o la Riviera, sólo pudieron ser visitados por los inválidos y los más ricos de entre los ricos, pues la cantidad de multas de diez libras que podían llegar a acumularse durante una ausencia demasiado prolongada suponía un riesgo que ni siquiera la gente medianamente rica podía permitirse correr.

Emmeline Pankhurst, líder sufragista


Como Chesterton, Saki es un hábil urdidor de paradojas e invectivas y sus frases más aparentemente inocentes siempre esconden una aguja o un puñal. Uno de sus títulos dice Filboid Studge, o cómo un ratón ayudó a un león, en el que joven muerto de hambre logra salvar la empresa de un potente empresario con una campaña publicitaria realmente original con la que "Spayle demostró haber caído en la cuenta de que la gente tiende a hacer por obligación todo aquello que nunca haría por placer". En Los ministros ejemplares, los ángeles que ocupan los escaños nos parecen confirmar que "a veces la paz puede llegar a causar tantos estragos como la guerra".








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Las Crónicas de Clovis fueron publicadas como artículos en la Westminster Gazette, siendo finalmente publicados en forma de libro en 1911, quizás por eso muchos de ellos tienen que ver con cuestiones sociales y políticas del momento, como los comentarios sobre la Triple Alianza, el sufragio femenino o la incapacidad de los ministros.








El estilo y los temas de las narraciones de Saki siempre ha favorecido que se presenten agrupadas en antología y colecciones de muy diversa manera: Cuentos impertinentes, Cuentos de humor y horror, Cuentos malévolos, Cuentos de humor negro, Cuentos macabros,

Fue la Editorial Valdemar quien pondría a nuestro alcance su obra en volúmenes reconocibles: Las Crónicas de Clovis (1911), El insoportable Basington (1912), Animales y más que animales (1914) y  Los juguetes de la paz / La cuadratura del huevo (1923 y 1924).

Finalmente sería la Editorial Alpha Decay quien apostaría por publicar en un solo volumen y definitivamente sus Cuentos Completos.

sábado, 20 de octubre de 2018

La PUERTA ABIERTA - de Saki

Serie Narraciones Extraordinarias


    
     –Mi tía bajará de un momento a otro, señor Nuttel –dijo una jovencita de quince años con gran aplomo–. Entretanto, tendrá que soportarme a mí. 
     Framton Nuttel se esforzó por decir la frase correcta que halagaría debidamente a la sobrina del momento sin desmerecer indebidamente a la tía que estaba por llegar. Para sus adentros dudaba más que nunca de que esas visitas formales a una serie de completos desconocidos contribuyeran mucho a la cura de reposo que se suponía que seguía. 
     –Ya sé lo que pasará –le había dicho su hermana durante los preparativos para el traslado hasta ese retiro rural–; te encerrarás allí, no hablarás con ningún ser vivo y la depresión te pondrá peor de los nervios. Voy a darte cartas de presentación para todas las personas que conozco. Algunas, por lo que recuerdo, eran bastante agradables. 
     Framton se preguntó si la señora Sappleton, la dama a la que acababa de entregar una de esas cartas de presentación, entraba dentro de la categoría de agradable. 
     –¿Conoce a muchas personas en los alrededores? –preguntó la sobrina, cuando juzgó que ya habían disfrutado de suficiente comunión silenciosa. 
     –A nadie –repuso Framton–. Mi hermana pasó aquí una temporada, en la casa del párroco, hará unos cuatro años, y me ha dado cartas de presentación para algunas personas. 
     Pronunció esa última afirmación con un tono de claro pesar. 
     –Entonces, ¿no sabe prácticamente nada de mi tía? –prosiguió la joven con aplomo. 
     –Sólo su nombre y dirección –admitió el visitante. 
     Se preguntó si el estado civil de la señora Sappleton sería el de casada o el de viuda. Aquella habitación tenía un algo indefinible que parecía indicar una presencia masculina. 
     –Su gran tragedia sucedió hace sólo tres años –dijo la joven–; debió de ser después de que su hermana estuviera aquí. 
     –¿Su tragedia? –preguntó Framton. De algún modo, en aquel apacible rincón de la campiña las tragedias parecían fuera de lugar. 
      –Tal vez se pregunte por qué tenemos la puerta abierta de par en par en una tarde de otoño –dijo la sobrina, señalando a una enorme puerta vidriera que daba a un jardín. 
     –Hace bastante buen tiempo para esta época del año –dijo Framton–, pero ¿tiene esta puerta algo que ver con la tragedia? 
     –Por esa puerta vidriera, hoy hace exactamente tres años, salieron de caza su marido y sus dos hermanos pequeños. Nunca regresaron. Al cruzar el páramo hacia su lugar favorito para cazar agachadizas se vieron atrapados los tres en una ciénaga traicionera. Habíamos tenido un verano de lluvias horribles, ¿sabe?, y sitios que otros años eran seguros cedían de pronto sin previo aviso. Nunca encontraron sus cuerpos. Eso fue lo terrible. –La voz de la joven perdió ahí su nota de aplomo y adquirió una humanidad titubeante–. Mi pobre tía sigue creyendo que algún día volverán, ellos y el pequeño spaniel marrón que también se perdió, y que entrarán como solían hacer por esa puerta. Por eso la tenemos abierta todas las tardes hasta que ya ha oscurecido. Pobrecita tía mía, me ha explicado muchas veces cómo salieron, su marido con el abrigo impermeable blanco colgando del brazo y Ronnie, su hermano pequeño, cantando ¿Por qué brincas, Bertie?, como hacía siempre para fastidiarla, porque ella decía que la sacaba de quicio. ¿Sabe una cosa?, a veces, en tardes tranquilas y silenciosas como ésta, casi tengo la espeluznante sensación de que entrarán todos por esta puerta...
     Se interrumpió con un leve escalofrío. Framton se sintió aliviado cuando la tía entró de pronto en la habitación con un torbellino de disculpas por haberse retrasado en hacer acto de presencia. 
     –Espero que Vera lo haya entretenido –dijo. 
     –Ha sido muy interesante –contestó Framton.
    –Espero que no le importe que la puerta vidriera esté abierta –prosiguió la señora Sappleton con brío–, mi marido y mis hermanos siempre entran directamente por aquí. Hoy han ido a cazar agachadizas a los pantanos, o sea que me armarán un buen desaguisado con las alfombras. Típico de los hombres, ¿no le parece? 
     Siguió parloteando animadamente sobre la caza, la escasez de aves y las perspectivas de patos en invierno. Para Framton fue un auténtico horror. Realizó un intento desesperado, aunque con éxito sólo parcial, de encaminar la conversación por derroteros menos espectrales; era consciente de que su anfitriona le prestaba atención sólo a medias, y de que su mirada se desviaba constantemente hacia la puerta y el jardín que se extendía al otro lado. Era, sin lugar a dudas, una desafortunada coincidencia haber acudido a visitarla el día de ese trágico aniversario. 
     –Los médicos coinciden en prescribirme un reposo absoluto, ningún tipo de excitación mental y evitar todo lo parecido a un ejercicio físico violento –anunció Framton, que creía en la fantasía bastante extendida de suponer en completos desconocidos y conocidos ocasionales una sed de enterarse hasta el último detalle de las dolencias y los padecimientos propios, su causa y su cura–. En lo referente a la dieta no coinciden demasiado –continuó. 
     –¿Ah, no? –dijo la señora Sappleton, con una voz que sólo reprimió un bostezo en el último momento. De pronto se iluminó y prestó atención... pero no a las palabras de Framton. 
     –¡Ahí llegan por fin! –exclamó–. Justo a tiempo de tomar el té, ¡y parece que van llenos de barro hasta las cejas! 
    Framton se estremeció un poco y se volvió hacia la sobrina con una mirada que pretendía transmitir una comprensión compasiva. La joven miraba por la puerta abierta con una expresión de horror estupefacto. Presa de la escalofriante conmoción de un miedo indescriptible, Framton dio media vuelta en su asiento y miró en la misma dirección. 
     En el creciente crepúsculo, tres figuras caminaban por el césped hacia la puerta; todos llevaban armas bajo el brazo y uno de ellos, además, cargaba con un impermeable blanco sobre los hombros. Un cansado spaniel marrón les pisaba los talones. Se acercaron a la casa sin hacer ruido y, entonces, una voz ronca y joven canturreó en la penumbra: «¿Y por qué brincas, Bertie?». 
     Framton agarró violentamente su bastón y su sombrero. La puerta de entrada, el camino de grava y la verja principal fueron etapas apenas percibidas de su precipitada retirada. Un ciclista que circulaba por la carretera tuvo que arremeter contra un seto para evitar la colisión inminente. 
     –Aquí estamos, querida –dijo el portador del impermeable blanco mientras entraba por la puerta ventana–; bastante embarrados, pero ya casi está todo seco. ¿Quién era ése que salía disparado cuando llegábamos? 
     –Un hombre de lo más peculiar, un tal señor Nuttel –contestó la señora Sappleton–. No ha hecho más que hablar de sus enfermedades y ha desaparecido sin una palabra de despedida ni de disculpa al llegar vosotros. Cualquiera diría que acababa de ver un fantasma. 
     –Creo que ha sido el spaniel –dijo la sobrina, con calma–; me ha explicado que le dan pánico los perros. Una vez, una manada de perros vagabundos lo persiguió hasta un cementerio en algún lugar a orillas del Ganges, y tuvo que pasar la noche en una tumba recién cavada con esas criaturas gruñendo, enseñando los dientes y echando espuma por la boca justo encima de él. Como para que cualquiera pierda los nervios. 
     Las fabulaciones improvisadas eran su especialidad.

jueves, 18 de octubre de 2018

La SOMBRA de LA LEY - de Dani de la Torre

  
España,2018




   - Una historia compleja llena de drama e intriga; con huelgas de
      obreros, atentados anarquistas y corrupción policial.
   - Una ambientación lujosa de la Barcelona de 1921 con las torres
     de la Sagrada Familia empezando a levantarse, calles repletas
     de vehículos de época, palacetes burgueses y un club de
     alterne de alto copete.
   - Un contexto histórico potente justo entre el desastre de Annual
     y el golpe de estado del General Primo de Rivera.
   - Un policía secreto de oscuro pasado como hilo conductor.
   - Grandes citas cinéfilas con planos que nos traen a la memoria
     Cotton Club, Los intocables, Muerte entre las flores o Camino
     a la perdición.

   - Personajes cínicos chapoteando en época una convulsa ("las
     fronteras son el mejor lugar para ganar dinero. ¡Oh! Bueno, no.
     Donde más dinero se puede ganar es en las guerras")

La película tiene todos los mimbres de una pieza mayúscula....y sin embargo no levanta el vuelo merced a una realización sin brío, falta de profundidad y un tanto preciosista. Todo lo contrario de lo que el director sí fue capaz de insuflar en la estupenda "El desconocido".
Una oportunidad perdida.






















Barcelona 1921. Son años de plomo. Los trabajadores luchan por salir de la miseria, la mujeres luchan por su derecho al voto y a la igualdad, los patronos y el estado tratan de imponerse financiando grupos paramilitares, los obreros se organizan en grupos anarcosindicales. El pistolerismo  y la corrupción campan por sus fueros. En este ambiente de violencia soterrada en Barcelona sigue sonando la música y llenándose los cabarets. 

Después del atraco a un tren con un cargamento de armas, llega desde Madrid Aníbal Uriarte (Luís Tosar) para colaborar con las autoridades locales y evitar que la ciudad se convierta en un polvorín.  El caldo de cultivo que se encuentra tiene de todo, un violento gobernador que está deseando sacar el ejército a la calle, un regente del cabaret más lujoso de la ciudad que está en todas las salsas, una brigada policial que actúa por su cuenta y la radicalización de grupos anarquistas que creen llegado el momento de la revolución por las armas. 

El nivel de producción es lujoso y tiene aires de superproducción; pero parece que por ahí se haya gastado todo el desvelo. La realización es plana. Se suceden los hechos como si estuvieras leyendo un parco expediente. Los personajes no tienen enjundia. No me gusta cómo está Michelle Jenner (una anarquista que se supone desesperada), no me gusta cómo está Pepe Tous (un sindicalista honesto que simplemente posa, hierático). Creo que el personaje del "barón" (Manolo Solo) dirigiendo el Club "El Edén" (epicentro de intrigas, atracos y ajustes de cuentas) está desaprovechado. Creo que el juego de los poderosos (los patronos, la famosa "burguesía catalana") está trazado de forma simple y la escena donde se reúnen todos en un palacete está realizada sin genio...

Se salvan el gran Luis Tosar y el "tísico" Ernesto Alterio. Dos actores con peso propio que por sí mismos ofrecen la poca intensidad que tiene la función. El Comisario jefe (Pep Tosar, un hombre íntegro que está en contra de la Ley de Fugas, con la que cualquier policía podía justificar un asesinato) o incluso el cabecilla de esa brigada policial corrupta (un Vicente Romero que ya es de hecho nuestro Joe Pecci nacional) son personajes que simplemente dicen frases. 

Parecería como si al director le hubiera obnubilado esa Barcelona de gánsteres y anarquistas y hubiese basado su empeño en su fiel reproducción...sin más: poder ver la Sagrada Familia en sus inicios, las calles llenas de coches de época, las escalinatas y cabarets llenas de largos abrigos y sombreros o las vedettes del Club Edén es mangífico; pero hace falta más.

Todo lo mejor está ahí, en la producción artística, y en las citas cinematográficas (toda una serie de planos y secuencias que nos llevan desde el Cotton Club de Coppola, hasta "el danés" de Muerte entre las flores, de los Coen; pasando por los gánsteres disparando bajo la lluvia de Camino a la perdición, de Sam Mendes. Verdaderos clásicos en los que la cinta se mira.

A pesar de todo Dani de la Torre consigue un puñado de secuencias que demuestran un virtuosismo técnico envidiable: La secuencia inicial del atraco al tren es perfecta, así como un par de planos secuencia espléndidos (la batalla campal en la fábrica y una pelea en el interior de un coche en marcha). Además del tiroteo final que es una set piece genial.
El director junto a Los Intocables




















El guión de Patxi Amezcua contiene una potente historia a la que le falta una mayor profundidad en los personajes y una estructura menos lineal. El trasfondo sociopolítico está tratado con excesiva levedad y sólo Luis Tosar consigue poner en pie un personaje complejo y ambiguo que encuentra su mejor expresión en el diálogo que mantiene con una reticente Sara:
- "No me gustan los hombres sin ideales.
- A veces hay que tener más cuidado con los hombres que sí los tienen". 
En política, los políticos van a lo suyo y los ciudadanos acabamos convertidos en una mera excusa.
Lo de siempre.



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Quien quiera visitar esos años de plomo puede leer las dos magistrales novelas que escribió el gran Eduardo Mendoza: "La verdad sobre el caso Savolta" y "La ciudad de los prodigios"



LOS HECHOS HISTÓRICOS:
Si Aníbal Uriarte hubiese llegado a la Barcelona real de 1921 se habría encontrado con una trama de terrorismo de estado que se cimentaba en cuatro patas; un grupo paramilitar de sicarios bajo el nombre de Sindicato Libre dedicado a asesinar a anarcosindicalistas en el que había personajes como el Barón Köenning o Antonio Soler “el mallorquín”, una Federación Patronal que financiaba a dichos sicarios, una Policía torturadora y asesina bajo el mano de Arleguí, mano derecha del cruel Gobernador Civil Severiano Martínez Anido, que gustaba de torturar personalmente a los detenidos y que expedía salvoconductos a los asesinos del Sindicato Libre por si eran detenidos. También se encontraría con una Ley de Fugas aprobada por el presidente Dato, causa de su asesinato a manos de un grupo de acción anarquista, que legalizaba los asesinatos extrajudiciales. Esta red de terrorismo asesinó a más de 500 anarquistas entre 1919 y 1923.
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