viernes, 19 de enero de 2018

MOLLY´S GAME - de Aaron Sorkin

EEUU, 2018

Seamos claros, odio las películas basadas en hechos reales, suelen esconder melifluos biopics y lacrimógenos dramones; pero ¡qué coño, esta Molly Bloom es un personaje de película!. Deportista y estudiante de élite, Harvard la aguardaba para enfilar una brillante carrera de Derecho después de triunfar en los Juegos Olímpicos. Pero ¡ay! un batacazo en un descenso la separa del camino. Para curarse las heridas se toma un año sabático y lo que encuentra es un callejón oscuro y fascinante: la organización de timbas secretas y exclusivas para estrellas de cine primero -en Los Ángeles-, y más tarde para hombres poderosos de Wall Street, en Nueva York...hasta que se topa con la mafia rusa. Uff. Toda una carrera.

Empieza la película prácticamente con la detención de Molly por organizar partidas ilegales, cobro de comisiones y blanqueo de dinero. Lo siguiente es buscar abogado y el que elige (Idris Elba) no encuentra mejor documentación sobre el caso que su reciente libro relatando su ascensión. Esta es la estructura de la película que alterna secuencias en las que se nos narra su ascenso en el mundillo secreto del póker con otras sobre sus cuitas judiciales. Del mismo modo que su abogado, los espectadores vamos leyendo el libro mientras asistimos a los preparativos del juicio.

Pero no nos engañemos Aaron Sorkin, guionista y director de la cinta, es un mago de la palabra y de las ideas, no de la imagen y aunque la película es brillante y su montaje preciso y ágil; lo que aquí vale son los diálogos. La voz en off de Molly relatándonos su vida, los diálogos densos y jugosos marca de la casa....quizás sean demasiadas palabras por fotograma. Pero no seré yo el que se queje. Además la película tiene ritmo y un cierto dinamismo. En Molly podemos apreciar el sueño americano. Ella percibió las oportunidades y trazó su camino. El juicio delimitará si quebrantó las normas. 

A mí me encantan las películas de timbas, con sus jergas, sus tics y sus frases lapidarias. Sorkin aprovecha muy bien este entorno para ofrecernos ese toque tan suyo, intelectual y literario. Está por supuesto el eco joyceano de Molly Bloom que sirve de condimento para una cómica escena. También está  el alcohólico enamorado de Molly que siempre inicia su conversación "con frases que valdrían como títulos de novela negra". Y, no menos importante, está Circe, bruja y hechicera, tal y como se define la propia Molly para rechazar a un cliente borracho y enamoradizo: "Yo soy la mujer con la que siempre sueñan los hombres. Soy la anti-esposa. Animo tu juego." Ecos mitológicos para un personaje con visos legendarios.

Curiosamente la vida de Molly se nos cuenta a través de diversos jalones representados por hombres. Primero su padre (Kevin Costner), un rígido psiquiatra que empuja su vida deportiva hasta más allá de sus límites. Luego un "cretino" jefecillo de tres al cuarto; pero con la virtud de introducirla en la organización de las partidas secretas. Cuando recibe la patada, se lleva a uno de los jugadores (actor de Hollywood) para montar su propia timba...hasta que vuelve a ser traicionada y se traslada a Nueva York, la cuna de Wall Street. Peces gordos y pasta a borbotones. 

Cuento hasta tres ocasiones en que Molly tiene que empezar de cero; pero ella es un espíritu indomable... y muy inteligente. Sin embargo en la cumbre no suele haber muchos árboles que te ayuden a escapar de los lobos. En la película hay tres conversaciones que definen su carácter. La referida citando a Circe, más una con su padre (para rebobinar sobre sus sentimientos cuando todo parece perdido) y otra con su abogado. Cuando éste le negocia un acuerdo con la justicia a cambio de entregar su información sensible, ella se niega. No por quienes acudieron a su mesa, sino por no perjudicar a inocentes familias, mujeres e hijos. Es una tía íntegra. De hecho en el libro publicado sólo aparecen cuatro famosos (Leo DiCaprio, Ben Affleck y Tobey Maguire), pero porque sus nombres ya habían sido declarados previamente por otro detenido. 

A la historia le dan cuerpo unos jugosos secundarios. Destacan dos que son el anverso y reverso de una de las fichas plastificadas de Molly Bloom: la del verdadero jugador de póker que un día pierde y se ofusca pasando a jugar compulsivamente, y un tipo que es un manta perdiendo sin parar grandes sumas... hasta que descubrimos su verdadero talento: las partidas como contactos para futuras estafas.

En los mundos que retrata Sorkin, muchas veces cínicos y siempre codiciosos, no suele faltar una pizca de integridad. Eso encontramos en Molly. A la integridad de la protagonista hay que unir otra característica muy del estilo Sorkin, hacer escarnio de la prensa amarillista. Molly es muy consciente, y así se lo explica a su abogado, de que es carne de escándalo: "Así que mi valor para la acusación es exactamente el mismo que para Hollywood. Estoy aquí para vender entradas". 

Jessica Chastain está genial. Prácticamente como siempre. Se ha apropiado con todo el derecho, del papel de mujer fuerte, inteligente, moderna y profesional. Así lo atestiguan sus interpretaciones en Zero Dark Thirty, El caso Sloan y La Deuda, en las que da vida a mujeres muy femeninas pero cuyas armas son la inteligencia y el carisma. 



Tanto Kevin Costner como el padre e Idris Elba como el abogado defensor son papeles sin mucho desarrollo; pero estas dos rutilantes estrellas hacen que tengan peso y poso significativo. El padre como forjador de una personalidad irreductible y el abogado como garante de unos valores y una ética. Los que demuestra tener esta seductora Molly Bloom. 










Aaron Sorkin debuta en la dirección después de una fecunda carrera como dramaturgo y guionista. El desarrollo de sus libretos es modélico, están llenos de ideas y suelen exhibir un sentido moral. Su calidad se ha convertido en estándar y su foco suele centrarse en asuntos políticos y biopics de controvertidos triunfadores. Para mí sus mejores guiones por orden cronológico son: Algunos hombres buenos, Sports Night (TV), El Ala Oeste de la Casa Blanca (TV), Studio 60 on the Sunset Trip (TV), La guerra de Charlie Wilson y The Newsroom (TV) 

sábado, 13 de enero de 2018

La MANO de la BUENA FORTUNA - de Goran Petrović











Este es uno de esos escasos libros que nunca podrás concluir. Siempre estará germinado en ti. Un libro capaz de provocar una gozosa estupefacción.

Todo gira alrededor de un libro sin trama y sin personajes, abarrotado estrictamente por descripciones que se titula El Legado. Su autor es Anastas S. Branica y sus páginas describen pormenorizadamente una finca y una mansión. Un mundo único y autosuficiente que Anastas ha creado para vivir en él junto a su amada. 
Cada hierba, cada árbol, cada ventana, cada mueble, cada columna ha sido cincelado a través de las palabras hasta dotarlo de una extraña realidad: un lugar ficticio donde se pueden encontrar e interactuar los diversos lectores de sus páginas. Esa es la fascinación de El Legado, y también su misterio, puesto que no todos los lectores poseen esa capacidad de abstraerse.
"Con la señora Natalia Dimitrijevic iba arpendiendo que los personajes y tramas literarios no eran todo lo que se ofrecía a un lector verdadero, es decir, no eran lo más interesante. Si en algún lugar se indicaba alguna calle, de hecho, si apenas se mencionaba, Natalia Dimitrijevic sabía desviarse a alguna plaza de la que no había una palabra siquiera, de allí a otro callejón y luego podía entrar en un edficio y según sus ganas subir un desván ajeno. (...) Pero tampoco eso era lo más sorprendente para Jelena. Al lado de la anciana, ella se daba cuenta de la presencia de otros. Una multitud de distintas personas en ese mismo momento, pero en el otro extremo de Belgrado, en otra ciudad, incluso en la otra parte del mundo, leía el mismo libro. Y ese libro, y ese espacio, los unía a todos." pág 56
El meollo de esta novela podríamos definirlo como literatura cuántica, porque se desarrolla en ese punto del horizonte donde no se sabe si es cielo o tierra, realidad o ficción. El punto cuántico se encuentra justo en el centro del triángulo que componen autor - obra - lector. De ahí el título. La Mano de la Buena Fortuna es una tienda que siguen visitando las protagonistas de la novela pero que en realidad desapareció hace décadas. Sin embargo todavía hay personajes que pueden visitarla e incluso hacer alguna compra. El tiempo y el espacio se curvan y mezclan de un modo inaudito en esta novela; tal y como sabe muy bien la anciana guardiana del misterioso libro que ejerce de llave: "el tiempo de más allá es un tiempo concentrado. Puede suceder que nuestros cinco minutos, allí duren una hora completa..." (pág. 41)

Goran Petrović propone que cada libro puede constituirse como esa dimensión paralela donde los lectores se puedan encontrar. No metafóricamente, sino en una nueva realidad. ¿Como en un club de lectura? Creo que no. Me parece algo más radical.
Ahora estás pensando que tú sí serías unos de esos lucidos lectores capaces de transportarse al fondo de los libros y de las almas ¡Ah nuestra arrogancia de lectores! 
"Existen tres tipos de lectores según la clasificación del viejo quisquilloso de Goethe. El primero, que disfruta sin reflexionar. El tercero, que reflexiona sin disfrutar. Y el intermedio, que reflexiona disfrutando y disfruta reflexionando, la clase que, en  realidad, recrea un obra de arte; Roland Barthes, sin embargo, dice... Yuri Tinianov.. Hans Robert Jauss... Wolfgang Iser... Naumann... Teoría de la percepción de la obra literaria... La obra abierta... El horizonte de expectativas... la concretización del texto... El triángulo autor-obra-público.... La semiótica... La concatenación de los signos..." pág. 18
Dado que todo gira alrededor de un libro capaz de constituirse como una dimensión propia; sus capítulos son nombrados como Lectura Primera, Lectura Segunda, etc; como si se tratara de sucesivas visitas. Goran Petrović nos va relatando las vidas y lecturas de los distintos protagonistas que se van encontrando en ese espacio mítico de El Legado

El protagonista es un pobre corrector de pruebas que malvive escribiendo en revistas de viajes, Adam Lozanić. Ya sospechaba velados encuentros con otros lectores que leían simultáneamente su mismo libro, pero cuando le contratan para corregir El Legado todo se precipita. Conocerá a Jelena, una joven asistenta a través de la cual entrará en contacto con Natalia Dimitrijević, la anciana que le sumergirá ya sin remedio en El Legado y la vida de su autor. Natalia Dimitrijević entraba en la biblioteca "vestida de gala, como los demás se arreglarían para una fiesta, con guantes de hilo y sombrero de rigor, nada más que para soñar ociosa como si se encontrara bajo la misteriosa sombra de una parra frondosa." Esa misma mujer que un día le reconoció a su joven asistenta: "Desde aquí se ramifica el árbol de mi vida..."
Anastas conoció a Natalie Houville dentro de un libro sobre arquitectura helénica, Le Temple Grec. Aun viviendo en espacios muy distantes se encontraron allí, en una página del libro que leían simultáneamente: "La advirtió sentada en una piedra, con un bloc de dibujo sobre sus rodillas, mientras esbozaba los contornos del paisaje." Por su parte Adam Lozanić se encontrará dentro de El Legado con otro lector, Podimika, y con Zlatana, la ama de llaves y entrañable cocinera de Natalia Dimitrijević. 

A través de todos ellos el libro se convierte en una memoria del siglo XX en Serbia y también un canto al amor. La Mano de la Buena Fortuna es una catarata de emociones derivadas de la pura literatura. De ningún modo el artificio literario estorba la dulzura, a veces punzante, de la emoción. El juego de texto, subtexto y signos está al servicio de cómo se puede vivir la vida con mayor intensidad gracias a la literatura. Paradójicamente.


Quinta da Regaleira, una finca como la que Anastas S. Branica pudo haber compuesto sólo con palabras para compartir su amor.

El libro como lugar de encuentro. Éste parece ser el corolario de esta fascinante novela. Pero no sólo.

También encontramos una reflexión sobre el ritual de la lectura y su alcance, o sobre el libro como material memoria. También del libro como liberación y como aprendizaje. El libro es "un tiempo dentro del tiempo" se dice en otra página:

"Adam recordó que hacía dos o tres años escuchó una historia de un hombre que era de allí donde, al parecer, construían puentes y balsas en los tiempos de paz sólo para poder escapar de los tiempos de guerra." pág 82
Y sobretodo ese concepto mágico, "la lectura total". El capitulo inicial, "Entrada", comienza y finaliza del mismo modo y con las mismas palabras; como si el autor nos dijera que para ir muy lejos no hay que ir en línea recta sino transitar en el mismo espacio pero en otra dimensión. Como hace el niño Anastas S. Branica cuando una tarde invade la biblioteca paterna para leer un libro de aventuras y allí conoce por primera vez el mar. Ante los gritos de su padre vuelve a la realidad donde comprueba que está todo mojado y en el suelo hay un charco de agua salada....


Dos últimas citas de este libro mágico.
"Verba volant, scripta manent". Las palabras vuelan, lo escrito permanece. Es el encargo que le hace la anciana Natalia al corrector Adam Lozanić, para que lo incluya como inscripción en bajorrelieve en El Legado...

Por otro lado, en el momento en que los dos protagonistas, Adam y la anciana Natalia, comienzan la lectura de El Legado, uno está afectado por la fiebre y otra por el Alzheimer. En el fondo una alteración de la percepción, lo que me lleva a recordar el momento en que un compañero de estudios le dice a Adam, "acuérdate de Thomas Mann, la vida es una fiebre de la materia". p. 77
"Anastas se presentó ante el famoso comerciante de objetos raros Isaac Conforti e hizo una selección general de los muebles. Nada sorprendido, acostumbrado a que el cliente siempre tuviera la razón si tenía con qué pagar, y habituado a las ideas exageradas, tan habituales en los Balcanes para compensar la falta de otras cosas, incluso de épocas y siglos enteros, Isaac Conforti fue entregando, a lo largo de dos años de colaboración, páginas y páginas de descripciones con las que se amuebló cada rincón libre de la villa de Anastas Branica. Una vez a la semana llegaba a la casa en Gran Vračar, es decir, desde hace tiempo la casa en la ladera del cerro de Zvezdara, un ayudante o el anticuario en persona frotándose las palmas de las manos, y acto seguido desenvolvía decenas de rollitos de papel en los cuales evaluaban cada pieza particular, desde su primer brillo matutino hasta la sombra vespertina que dejaba al crepúsculo.
—Señor Anastas, usted es un hombre afortunado, hoy tengo una alfombra de Bujara, cada nudo fue atado a mano con la característica paciencia oriental, sin una sola omisión.
(...)
—Un secreter de madera de rosa y de limonero. A decir verdad, tal vez no lo entienda de buenas a primeras, porque se trata de todo un laberinto de divisiones secretas. Sin embargo, si cada uno de los sesenta y nueve cajones se abre en el orden correcto, el doble fondo del septuagésimo da acceso directo al espacio infinito." pág. 183




Goran Petrović (Kraljevo, Serbia central, 1961) estudió literatura serbia y yugoslava en la Facultad de Filología de Belgrado. Actualmente trabaja como bibliotecario en el Monasterio Žiča ahí mismo en Kraljevo. Ha publicado un libro de prosas breves, Consejos para una vida más fácil (1989), la colección de cuentos La isla y los cuentos circundantes (1996), la novela El cerco de la iglesia de San Salvador, Atlas descrito por el cielo (2003) y La mano de la buena fortuna (2005), novela galardonada con el premio NIN, uno de los mayores reconocimientos en Serbia.

miércoles, 10 de enero de 2018

El GRAN SHOWMAN - de Michael Gracey


EEUU, 2017



¡Qué maravilla!
Una película de las de antes con música de ahora. Un musical desbordante de energía y emoción que igual te hace mover los pies a ritmo, que te produce un nudo en la garganta.

La historia se inspira en la figura de P. T. Barnum, un ambicioso y visionario personaje que desde la miseria de su infancia tuvo el sueño de montar espectáculos de masas. El Circo Barnum & Bailey ya se presentaba en pleno siglo XIX como el Mayor Espectáculo del Mundo. 

P. T. Barnum comenzó comprando una especie de museo de cera y cuando se percató de que le faltaba vida montó un elaborado espectáculo lleno de seres extraños: la mujer barbuda, el hombre más alto del mundo, el más bajo, el más gordo, el hombre lobo, la chica albina o el general Pulgarcito.

Toda una panoplia de seres únicos y extraordinarios que vivían escondidos por sus familias y que Mr. Barnum se empeñó en mostrar al mundo como diversión. Según sus propias palabras, si de todos modos se van a reír de tí, por lo menos que te paguen. Y también, "Todo el mundo adora lo extraño y macabro." Nacía el espectáculo como cultura de masas.



Pero la película no se centra en la historia o reivindicación del circo como entretenimiento popular. Tampoco en el perfil del hombre hecho a sí mismo, el del sueño americano o el de la compleja psicología de un empresario con tintes siniestros capaz de engañar, comprar o utilizar a cualquiera que se pusiese a tiro con tal de conquistar el mundo. La cinta no busca oscuridades, sino pasión por la vida y el éxito; y en ello se centra. Barnum es casi una excusa para acercarnos al musical más clásico. La mezcla nos recuerda innegablemente a la de "Moulin Rouge": escenas montadas como un artificio colorido y espectacular que, mezcladas con potentes canciones pop, nos llevan en volandas hacia un mundo de ilusión.

Y no sólo eso. A la fantasía de convertir los sueños en realidad, la película suma un insólito canto a la tolerancia. De pronto los monstruos se convierten en personas y el mejor tema de toda la película reverbera en tus oídos muchos días después del visionado, This is me ("Así soy yo"): un himno a la afirmación de cada uno en su diversidad, un maravilloso y pegadizo himno a la tolerancia. 

Hugh Jackman es el jefe de pista pluscuamperfecto para este espectáculo colorista y musical. Derrocha carisma, simpatía y saber hacer. Le acompañan Michellle Williams en el papel -muy pobre y desaprovechado- de su mujer, Zendaya como una trapecista cuya raza le cierra las puertas, Zac Efrron como el aristócrata que arriesga su posición y dinero con tal de vivir una vida más plena y una impresionante Keala Settle, como una mortificada mujer barbuda que con su coraje y potente voz nos empuja a superar prejuicios cantando This is me.

El gran showman está repleta de canciones que te hacen bailar y cantar mientras te inundan de energía positiva. La banda sonora es espectacular. Los autores de las canciones de La La Land, Benj Pasek y Justin Paul, repiten con una colección de canciones que tiende a la celebración, como la magnífica "From now on". Ahí está el soberbio dueto de Zac Efron y Zendaya mientras literalmente caminan por el aire, cantado "Rewrite the Stars". O el pegadizo tema "The Other Side", una especie de duelo de saloon en el que Hugh Jackman invita al estirado Zac Efrom a pasarse al otro lado. "Come alive" nos inunda con su magia y Rebecca Ferguson (es la única actriz del elenco que no canta) nos hace imaginar a Adele sobre el escenario cantando el hit Never Enough.

Cada canción nos enardece con una realización que sabe aprovechar el bagaje del director -Michael Gracey- en la dirección de videoclips y anuncios muy musicales. Las coreografías son electrizantes. Los tres números de conjunto que se viven en la pista central del Circo Barnum tienen una energía arrebatadora y, literalmente, te hacen saltar de la butaca. 

Es cierto que la historia peca de convencional, un hombre que lucha contra el statu quo de la sociedad para que le acepten como un triunfador, un tipo que se aprovecha de todo y todos para ascender en el camino del éxito y la aceptación social hasta darse un topetazo que lo devuelve a la realidad, el necesario acto de contrición y vuelta a empezar con valores más acendrados. El hilo de mil películas. 

También es verdad que la psicología de los personajes no va más allá de un par de trazos y los asuntos que apunta (el nacimiento de la industria del espectáculo, la discriminación o el amor interracial sólo quedan esbozados; pero ¿qué quieren? Esto es espectáculo. 
Y quedan ustedes invitados. 

sábado, 6 de enero de 2018

BERTA ISLA - de Javier Marías















Esta última novela de Marías es puro Marías. Ahí están todos sus temas habituales, el abismo de la identidad, la sintonía rota entre amor y comunicación, la duda, el desasosiego, la influencia vitalicia de un simple acto, las relaciones de pareja y sus secretos, los escrúpulos morales de quien sabe algo que podría perturbar vidas ajenas. A todo esto se añade ese estilo tan personal que transcurre entre la digresión y la parodia. Esta decimoquinta novela (si se consideran por separado las tres que componen Tu rostro mañana) se inserta plenamente en el magma histórico, filosófico y humano que constituye el conocido ciclo de Oxford, "Todas las almas", "Negra espalda del tiempo" y "Tu rostro mañana" que, junto a "Corazón tan blanco", quizás sea lo mejor de su producción novelística.

Aquí vuelven a aparecer personajes de ´Tu rostro mañana´, como el profesor Peter Wheeler o el siniestro Bertram Tupra. Wheeler será el encargado de aleccionar a Nevinson, cuya historia recorrerá 30 años de confusión, espera y lealtad sin fidelidad.
Oxford, U. K.

Berta Isla es la mujer de Tomás Nevinson, su novia desde el instituto. Tomás es un joven medio inglés, medio español (padre inglés, madre española) que habla perfectamente varios idiomas y está raramente dotado para imitar voces y acentos. Cuando viaja a Oxford para completar sus estudios aparece tangencialmente involucrado en un asesinato. El MI6 aprovechará esta circunstancia –un día estúpido que determinará su vida- para reclutarlo. Abunda Marías aquí en su idea de la vida con un sentido trágico, en la que nada ocurre por necesidad, pero que cuando ocurre es irreversible y sus consecuencias pueden ser desproporcionadas.
"Qué estúpidos son los días, qué estúpido puede ser cualquier día, uno ignora cuál y se adentra festivamente en el que debería haber evitado, no hay forma de adivinar cuál será el de la maldición y tajo y fuego, el de la garganta del mar y el que lo quiebra todo…Y qué estúpidos, qué fútiles los pasos de ese día en el que no debería haber dado ninguno, ni atravesado el umbral siquiera.”

A partir de ese fatídico día las vidas de Tom y de su mujer cambiarán irremisiblemente. Tras el adiestramiento Nevinson adoptará una doble vida que condicionará la existencia de ambos. Berta estará condenada a esperar durante largos periodos sin saber qué hace su marido, ni cuándo regresará. La trama se quiebra del todo cuando Nevinson desaparece.
”Había descubierto que vivir en la certeza absoluta es aburrido y condena a llevar una sola existencia, o a que sean la misma la real y la imaginaria, y nadie escapa enteramente a esta última”.
Berta sufrirá las constantes ausencias de Tom y comenzará a vivir bajo la opresión de las dudas, los fantasmas y el miedo que genera el hermetismo de su marido. Como el mismo autor reveló en una entrevista, la novela gira en torno a la espera y "la espera es adictiva porque todo está abierto. Para mucha gente es angustioso, pero cuando se acostumbran lo añoran". Berta Isla es uno de los mejores personajes femeninos creados por la literatura en las últimas décadas: Es fuerte y frágil, valiente e insegura y protagoniza reflexiones y pasajes memorables, como su encuentro con el banderillero, su momento bajo la lluvia... O ese encuentro con una pareja de desconocidos en un céntrico parque que, posteriormente y por una serie de tenebrosas razones, protagonizarán un momento de escalofrío y pánico.
 
La historia se etiqueta fácilmente como una de espías, pero evidentemente es mucho más. Abandona la acción neta de espionaje para centrar su foco en la trastienda doméstica y humana de sus personajes. Marías consigue así un relato hipnótico y apasionante sobre la espera, una historia muchas veces contada sobre hombres que desaparecen (marinos, soldados...) y mujeres que los esperan hasta que vuelven. Esa fascinación nos remite a Penélope y Ulises; pero también a Janet Lewis y su La Mujer de Martin Guerre (una fábula repleta de resonancias que tiene que ver con el interrogante de la identidad y la culpa), o al Balzac de El coronel Chabert, donde se relata el regreso de un hombre dado por muerto. Ambas historias han sido publicadas por Marías en su editorial de El Reino de Redonda.

A través del estilo meticuloso, reflexivo y serpeteante de Marías, podemos apreciar cómo el paso del tiempo y la desconfianza puede minar los más profundos sentimientos. Esto no sólo le ocurre a Berta, también lo apreciamos en las escenas que ella comparte con un joven anticuado que, primero la salva de un asalto de los "grises", y luego vuelve a aparecer veinte años después haciéndonos comprender los estragos del tiempo.

Los protagonistas son inteligentes, profundos y atormentados; pero sus relaciones están agujereadas por la duda y la traición. Y sin embargo se puede decir, sin dudarlo, que Berta Isla es una novela de amor. El relato de Berta es en primera persona y el resultado es un monólogo interior tan hondo como genuino. 

Marías utiliza una doble voz narrativa que resulta magistral puesto que multiplica como un espejo el disfraz y la mentira, la soledad y la ausencia del otro; pero también los intentos por acotar la verdad. Así contamos con la voz interna de Berta y la externa del narrador en tercera persona para llegar a uno de los asuntos capitales que desarrolla el libro, la opacidad del otro. Los secretos a que obliga el espionaje tienen un correlato perfecto en los secretos con que todos nos manejamos en nuestras relaciones. Marías lo refleja con maestría en estos dos amantes que en ocasiones se comportan como verdaderos extraños. En una entrevista decía el autor que “lo que iba a ser una vida en común se convierte en una convivencia intermitente y, luego, llega una desaparición. Sin certeza de que haya muerto o no, ella se siente como una isla respecto a él.” Otro espejo para el sustantivo isla.


Tanto o más que el contexto del espionaje y sus recovecos, me atrae el trasfondo socio-histórico en el que se desenvuelve la trama: La guerra fría, las manifestaciones estudiantiles del agonizante franquismo, el thacherismo y la guerra de las Malvinas, la caída del muro de Berlín, el Conflicto del Ulster. Una época menos líquida que la actual. 


El ritmo de la prosa es a menudo lírico, guiado por una introspección y un impulso filosófico muy propio de la poesía de T. S. Eliot, bajo cuyos auspicios y cadencias se sitúa el libro: 
"Lo que llamamos el principio a menudo es el fin", decía otro de los versos, no quiso seguir por ahí, lo encontró fácil sin caer en la cuenta de que a lo mejor no lo era en 1942, cuando se publicó por primera vez, en plena Guerra.‘Y cualquier acción es un paso hacia el bloque, hacia el fuego, por la garganta del mar o hacia una piedra ilegible..."

«Ese podía haber sido el destino de Tomás, hundirse en la niebla de lo sucedido y no sucedido, en la negra espalda del tiempo, engullido por la garganta del mar. Y ser eso: una brizna de hierba, una mota de polvo, una ráfaga breve, una lagartija que trepa por un muro en verano, una humareda que por fin se apaga; o una nieve que cae y no cuaja».
Eliot no es una mera cita literaria, sino el verdadero sustrato de la novela como se demuestra en estas dos llamadas recogidas en sus páginas. Una del poema Miércoles de Ceniza

"Porque sé que el tiempo es siempre tiempo y el lugar es siempre lugar y solamente, y lo que es real es real para un tiempo tan sólo y para un lugar solamente"
Otra del Cuarto Cuarteto, Little Gidding:
"Morimos con los que mueren: ved, ellos se marchan, y nosotros nos vamos con ellos. Nacemos con los muertos: ved, ellos regresan, y nos traen consigo." 
"La historia es un tejido de momentos sin tiempo."
Por supuesto no falta Shakespeare, quien dibujó una maldición de la que  Marías bebe inagotablemente
“Mañana en la batalla piensa en mí, y caiga tu espada sin filo: desespera y muere. Pese yo mañana sobre tu alma, sea yo plomo en el interior de tu pecho y acaben tus días en sangrienta batalla: caiga tu lanza. Piensa en mí cuando fui mortal: desespera y muere”.
                                                                   maldición que le lanzan a Ricardo III,  los fantasmas de las personas a quien ha matado.
Quiero concluir con una elocuente reflexión literaria que aparece en el texto; la que Tupra le ofrece a Nevinson como explicación del papel de los espías en la sociedad, comparándolos con los narradores en tercera persona: “El narrador omnisciente es una convención que se acepta, y quien abre una novela no se suele preguntar por qué ni para qué toma la palabra, y no la suelta durante centenares de páginas, esa voz de hombre invisible, esa voz autónoma y exterior que no viene de ningún sitio. Pues nosotros somos algo aproximado, una convención que se acepta.”

Filosófica. Literaria. Emocionante. 

lunes, 1 de enero de 2018

STAR WARS - LOS ÚLTIMOS JEDI - de Rian Johnson

EEUU, 2017
No sé cuantas veces diremos lo mismo respecto a estos nuevos episodios de Star Wars: película entretenida sin más, con un gran nivel de producción; pero empobrecida por la excesivas repeticiones y su falta de vuelo.

Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana La PRIMERA ORDEN impera. Se trata de un nuevo grupo militar nacido de las cenizas del Imperio y que se ha convertido en una gran amenaza para los planetas libres de la galaxia. Después de diezmar a la pacífica República, el Líder Supremo Snoke envía a sus despiadadas legiones a asumir el control militar de la galaxia. Sólo la general Leia Organa al mando de un reducido grupo de naves de la RESISTENCIA se oponen a la creciente tiranía. Su esperanza se cifra en el regreso del Maestro Jedi Luke Skywalker. 
Tras la muerte de Han Solo y la destrucción de la Base Starkiller en el episodio anterior (VII), Rey viaja en el Halcón Milenario hacia el lejano planeta oculto Ahch-To. Pretende encontrarse con el legendario maestro Luke Skywalker y convertirse en su aprendiz. En otra parte de la galaxia la Resistencia, encabezada por la general Leia Organa (Carrie Fisher) ha logrado contener temporalmente a la siniestra Primera Orden, que opera bajo el liderazgo del General Hux (Domhnall Gleeson) y del misterioso Líder Supremo Snoke (Andy Serkis). Por otro lado el rebelde y antiguo soldado imperial Finn (John Boyega), junto al droide BB-8 y la experta en mantenimiento Rose Tico (Kelly Marie Tran) buscan desesperadamente la forma de anular la técnica con la que la Primera Orden consigue seguir a las naves de la Resistencia incluso a través de la hipervelocidad. 


Dos aspectos resumen para mi esta entrega.
1.-  El guionista y director Rian Johnson he hecho borrón y cuenta nueva con esta película al destruir muchos de los iconos de la saga: Rey es una donnadie en la que, sin embargo, bulle la Fuerza. Kylo Ren no es un malvado unidireccional: anhela la destrucción tanto de los jedis como del emperador. Luke Skywalker es un ermitaño abrumado por el peso de la leyenda jedi, hasta que Yoda le revela que los libros sagrados de la orden, que con tanto celo custodia, no tienen ningún valor. 

2.-  Esta tercera trilogía nació con demasiadas rémoras. Pretende ser un espejo de la original tanto en personajes como en situaciones. Pero los personajes no dan la talla -en cuanto a desarrollo y carisma- y las situaciones que se plantean, de tanto homenajear a la trilogía original, se convierten en meras repeticionesꟸ.

El supermalvado que se suponía iba a ser la continuación de Darth Vader no es más que un niño, tal y como le espeta el nuevo emperador Snoke: "No veo en ti más que un niño que se esconde tras una máscara". Esto es muy cierto y lo resume todo. Tanto Kylo como Rey son demasiado jovencitos para emular a Vader y Luke respectivamente. Nadie les ha construido un bagaje y ya están liados con las máscaras y los sables láser. Todo resulta excesivamente precipitado. Como muchas cosas en esta tercera trilogía: la salvación de Leia sin ir más lejos o la muerte del Lider Supremo Snoke. Incluso la del presunto heredero de Boba Fett, el capitán Phasma. 

La película entera se resume en una simple persecución -eso sí, magníficamente realizada- de los cruceros imperiales contra la últimas naves de la Resistencia. Un episodio demasiado episódico. Se ha querido enriquecer su trama con la visita de la joven Rey al maestro Luke Skywalker y la búsqueda desesperada que inicia Finn para encontrar al mejor hacker de la galaxia, DJ (Benicio del Toro). Pero, del mismo modo que la aparición de este atractivo personaje, todo es muy escueto y nimio. Aunque he de reconocer que las acciones del impulsivo piloto Poe Dameron (Oscar Isaac) le han hecho ganar enteros en cuanto a un carisma del que el reparto no anda muy sobrado. 

Se habla y mucho, a través de toda la red, de la última imagen de la cinta, con un niño huérfano y esclavizado, pero dotado con el poder de la Fuerza y mirando hacia el futuro. Ésta parece ser la verdadera chispa de la esperanza de la que tanto se habla en este octavo episodio. Pero para mí, esa chispa es que el trabajo de Rian Johnson le haya gustado tanto a la presidenta de Lucasfilm, Katleen Kennedy, como para encargarle el plan general de una nueva trilogía. Eso sí, alejada de la saga Skywalker y enfocada hacia una galaxia inexplorada. 

El excelente trabajo del director y guionista en sus dos películas previas, Brick y Looper, más la liberación de personajes y tramas en las galaxias, me hace concebir una nueva esperanza. 
Imagen del Libro de Arte  de Star Wars VIII



















¿De verdad van a repetir los esquemas de la trilogía original hasta la saciedad?
El enfrentamiento del joven padawan frente al mismísimo emperador mientras observan en las pantallas cómo los cruceros imperiales aniquilan a la Resistencia ya lo vimos en el episodio VI.
También el enfrentamiento entre la joven Rey y el oscuro Kylo Ren  pulsando aquella las presuntas dudas morales de Kylo. No deja de ser más que un remedo del enfrentamiento entre Luke y su padre en el episodio VI. 
El aprendizaje de la joven Rey con el maestro Luke en un planeta lejano, copia el que realizó el propio Luke con Yoda en el planeta Dagobah, episodio V. Allí Luke afrontó la prueba definitiva introduciéndose en una cueva donde se encontró con el mismísimo Darth Vader. Reaccionó con coraje y le arrancó la cabeza, pero bajo la máscara se encontró a sí mismo. Ahora la joven Rey también se introduce en una cueva pero sólo encuentra un espejo. Un espejo bastante soso que no tiene mayor evocación ni profundidad. 
Incluso la batalla final de estos últimos jedis reúne a los vehículos bípedos del imperio ante el cuartel general subterráneo de la Resistencia, tal y como ocurría al principio del episodio V, El Imperio Contraataca. Simplemente han cambiado el blanco de la nieve por el de la sal....
Todo el mundo (guionistas y directores) afirman que trabajan con absoluta libertad en esta nueva Lucasfilm perteneciente a Disney; por lo que cabe pensar que es la veneración, propia de los trémulos fans, la que está cortando las alas a esta nueva trilogía. Cuando Georges Lucas afrontó una segunda trilogía de su lejana galaxia, no necesitó autocitarse constantemente. Su imaginación e innovación siguieron produciendo nuevos mundos, situaciones y personajes que expandieron la franquicia.

Esta maravillosa saga que aúna los valores del más clásico western con la fantasía de la Fuerza y el entorno político del ascenso y caída del Imperio Romano, necesita creadores y no cándidos fans convertidos en emuladores.