viernes, 15 de mayo de 2026

VALOR SENTIMENTAL - de Joachim Trier



Muchos asuntos atraviesan esta película empeñada en mostrarnos el dolor, las transferencias emocionales y la falta de comunicación en una familia rota hasta hacernos reflexionar sobre quienes somos, cómo vivimos y cómo nos relacionamos. Tres asuntos destacan en su confección. Una sensibilidad a la vez extraordinaria y seca en su desarrollo, una estructura compuesta de cuadros, con una duración de 6-7 minutos, donde se mezclan presente y pasado para ayudarnos a componer la historia de esta familia durante cuatro generaciones y, finalmente, la presencia totémica de la casa familiar como conjuro de fantasmas, infancias y fracasos. 

Este cúmulo de fragmentos de historias y personajes, unidos por un simple fundido a negro, se podrían calificar como las estrofas de un poema épico sobre la vida y zozobras de una familia. En un cuadro las niñas (Nora y Agnes) ven que su padre las abandona y en el siguiente Nora ya está debutando en el teatro. En otro el padre (Georg) está ensayando una película con una actriz en la casa familiar y en otro se nos muestra la vida de su madre cuando participó en la Resistencia durante la guerra, siendo luego detenida y torturada. Todos estos fragmentos suman y conforman estas vidas impregnadas de dolor.



La casa familiar tiene tanta presencia en el relato que la película arranca con ella, soportando golpes, gritos y carreras mientras una voz en off nos introduce en el palpitante devenir de esta estirpe:
"Cuando Nora iba a sexto les mandaron hacer una redacción en la que tenían que ser un objeto, enseguida supo que ella sería su casa. Describió cómo el vientre de la casa temblaba cuando ella y su hermana bajaban las escaleras y salían corriendo, que las veía atajar por el agujero de la valla antes de torcer hacia la calle y perderlas de vista. Se preguntaba si a la casa le gustaba más estar vacía y ligera o llena y pesada, si al suelo le hacía gracia que lo pisotearan, ¿las paredes tenían cosquillas? ¿sentiría dolor? Y pensaba que sí, que le gustaba más estar llena.
Antes de ellos otras personas y mascotas tuvieron sus destellos de tiempo en la vida de la casa. Su tatarabuelo murió en el dormitorio de la primera planta. La misma habitación en la que nació su abuela y que ahora era el dormitorio de sus padres. Su padre decía que la casa estaba torcida por un defecto que se descubrió justo al acabarla de construir, hacía 100 años. En la redacción puso que era como si la casa siguiera hundiéndose, desmoronándose pero a cámara muy lenta y que todo el tiempo que su familia llevaba viviendo allí no era más que un abrir y cerrar de ojos en plena caída.
Al leer la redacción más adelante se dio cuenta de que no había utilizado la palabra reñían, sino que sus padres hacían ruido; y si había algo que a la casa le gustaba aún menos que el ruido era el silencio. Cuando su padre se fue para no volver se aligeró. El ruido de sus padres desapareció, pero echaba de menos los demás sonidos del padre.
La maestra le puso un sobresaliente y a su padre le encantó. Nora la desempolvó cuando buscaba un monólogo para las pruebas de acceso a la Escuela Superior de Teatro, pero se llevó un chasco por lo poco emotiva que era, así que optó por el monólogo de Nina de La Gaviota."

En esta introducción ya están presentes todos los ecos, grietas y silencios de esta historia. 



Tras esta primera pieza en torno a la casa, nos llega otra sobre el debut de Nora (Renate Reinsve) en un gran teatro, con ataque de ansiedad e intento de huida incluido. Aunque finalmente sale y triunfa. En el tercer cuadro la madre ha muerto y las dos hermanas están atendiendo a los invitados cuando se presenta el padre (Stellan Skarsgård), un director de cine reconocido y muy veterano. Se presenta como si nada. Él ha primado su carrera sobre la familia y ahora, ya mayor, quiere hacer una última película. Tiene el guión acabado y no tarda en comunicar a Nora que lo ha escrito para ella. Quiere que lo protagonice, pero ella se niega. Ha arrastrado mucho dolor en su vida y no quiere ni dirigirle la palabra. Parece que la vida familiar y el arte en esta familia son excluyentes y fuente de desavenencias. 

El duelo está servido entre padre e hija. Una retrospectiva en el Festival de Deauville le proporciona la oportunidad de contar con una actriz norteamericana tremendamente mediática (Elle Fanning), aunque ella misma acabará comprobando que es ajena a esta historia, por más que le hayan hecho teñirse el pelo del mismo color que Nora. 

Al comienzo del último tercio hay una secuencia que revela la esencia de la película. Recortado contra un fondo negro aparece el rostro del padre que se va transformando en el rostro de Nora primero y de Agnes después para volver él. Un fundido que palpita mezclando los rostros y alternándolos sin solución de continuidad. Son padre e hijas y están indisolublemente unidos por ese vínculo a pesar de que han pasado la vida separados. 






Los éxitos cinematográficos del padre ya son cosa del pasado; pero no reniega de su vocación ni de reconectar con sus hijas. Se ha volcado en el nuevo guión, quizás el último, quizás el más sincero. Trata de las dificultades de una madre joven con un niño de siete años. Un paralelismo de cuando él tenía precisamente esa edad... y su madre se ahorcó. Aunque él insiste en que la película no va sobre su madre, sino que la ha escrito para Nora, por más que ahora mismo los separe un abismo.

Nora nunca superó el abandono de su padre. Con gran esfuerzo ha rehecho su vida, aunque carga con un intento de suicidio. En una escena de íntima sororidad se abraza a su hermana pequeña y le confiesa, ¿Por qué tú estás tan bien y has llegado a formar una familia y yo estoy tan jodida?. La pequeña (Inga Ibsdotter Lilleaas) le reconoce que "hay una gran diferencia en cómo nos criamos tú y yo. Yo te tuve a tí (...) tú no me fallaste."















Como he dicho hay muchos asuntos que atraviesan esta película: La relación entre padres e hijos y el peso de la memoria familiar, las cosas que no se dicen y, por lo tanto, se enquistan y nunca se resuelven, la relación absorbente con el arte y hasta la conexión que puede haber entre ficción y realidad. La película recorre el camino de la expiación a través del arte y la íntima vinculación de éste con la propia experiencia vital. En este sentido, el plano secuencia final de nuestra película coincide con el que está rodando Georg para su cinta. Lo hemos visto previamente en un ensayo, pero en esta toma definitiva adquiere un nuevo giro tan significativo como inesperado. 

domingo, 10 de mayo de 2026

EL PALACIO AZUL de los INGENIEROS BELGAS - de Fulgencio Argüelles




Este libro es un hallazgo literario de primer orden, capaz de albergar toda la belleza y el dolor que irradia la vida. Por él discurren las alegrías y sinsabores de un grupo de personas en un momento histórico de encrucijada, en la cuenca minera de Asturias, justo antes, durante y después de la Revolución de Octubre de 1934.

Pero estas circunstancias tan terribles de miseria primero e insurrección después, seguida de brutal represión, no son más que el trasfondo histórico donde palpitan unos personajes de carne, sangre y emoción. Siendo así que está narrada por un protagonista -Nalo- en plena transición de la adolescencia a la juventud, también se trata de una novela de formación. El retrato que consigue de su vida y entorno es veraz y profundamente conmovedor. Un adolescente que va descubriendo la vida, el amor y la muerte hasta que se topa con la cara más infame de la maldad y la tortura en la cuenca minera asturiana. Todo un aprendizaje vital que nos traslada con elocuencia desde su más profunda intimidad. 

La acción transcurre entre el año 1927, en plena dictadura del general Primo de Rivera, y 1934; con la proclamación de la II República y los trágicos sucesos de octubre en medio. Nalo es apenas un adolescente que acaba de perder a sus padres cuando entra a trabajar de jardinero en el palacio azul del título. Allí comenzará su aprendizaje vital navegando entre dos mundos muy dispares, el gozoso de la finca de los hacendados belgas, ingenieros que gobiernan la industria de la zona; y el corroído por las penurias de sus familiares y amigos. La vida de Nalo se irá transformando con experiencias de todo tipo a la vez que él mismo será testigo de unos años de profundo cambio.

Nalo es un joven bondadoso e inteligente que se bebe la vida. Es un personaje entrañable e inocente con el que rápidamente nos identificamos emocionalmente. Él mismo se declara "aprendiz de todo". Todo lo observa, de todos aprende. Todos los días son una exploración y un despertar a la vida que se expande ante él beatífica y feraz.

En su exploración encontrará muchos cómplices, de ahí que sea tan fascinante la galería de personajes que le rodea. Las emociones y el amor las aprende con su hermana Lucía, joven y ya viuda, que le enseña los placeres del cuerpo y el amor a la poesía. La sabiduría la trasiega del jefe jardinero Eneka, un filósofo natural que le abre el libro de la naturaleza y la mitología. Se leyó los catorce tomos de una enciclopedia y su sedimento le sirve para instruir al joven discípulo sobre como ser y estar en el mundo. "Eneka se acercó y me dijo, nada sucede en la naturaleza viva que no esté en relación con la totalidad". Perdió a su primera mujer, a la que consideraba una musa, y ahora se está enamorando de Lucía, la hermana de Nalo: 
"Según me contó mi hermana más tarde, hablaron de muchas cosas. Lucía le habló a Eneka de la locura de sus ilusiones, del teatro, de la aversión que le causaban el conformismo y la resignación, de la magia de la poesía y de la satisfacción que suponía para ella poder hablar con un hombre culto y educado. Eneka le dijo a mi hermana que las ilusiones no son nunca síntomas de locura sino de salud física y mental, y le habló de jardinería y de historia, y le explicó que había estado casado con Clío, una de las nueve musas, y mi hermana sentía muchas ganas de reír, pero no podía hacerlo porque estaba en el día del entierro de nuestra madre, y se contenía, y Eneka le dijo que ella podría ser también una de las nueve musas, quizá Calíope, protectora y animadora de la poesía épica, o Erato, a quien correspondía la inspiración de la poesía erótica, o bien Euterpe, salvaguarda de la poesía lírica, y mi hermana se emocionó mucho con aquellas palabras de mi amigo Eneka, el jardinero del palacio azul de los ingenieros belgas, y le dijo, me quedo con Calíope, porque me gustan las aventuras." pág. 85


El conocimiento de la vida y sus menesteres Nalo lo acabará aprendiendo de su abuelo Cosme, por más que durante gran parte de la novela permanezca en silencio, ahogando sus recuerdos en anís. Finalmente el joven sabrá, por uno de los ingenieros, que su abuelo echó por la borda una situación de privilegio solo por mantenerse íntegro.

Las enseñanzas de Cosme y Eneka se complementan maravillosamente. Éste le forma como persona y aquel como ciudadano volcado en mejorar la vida de su comunidad. El ingeniero Hendrik le llegará a comentar a Nalo, "eres igual que tu abuelo, tan listo y tan loco como él (...), utilizáis la inteligencia desde la humidad, que resulta mucho más poderosa que la soberbia, incluso más determinante que la misma violencia". Finalmente su primo Alipio, anarquista y líder sindical, será quien le muestre la pasión por la justicia social.

También en el palacio azul encontrará dicha e instrucción, tanto por parte de los ingenieros como de sus mujeres y de su hija Elena, que le hará descubrir el amor. La vida de Nalo en palacio se constituirá como un universo cerrado de inocencia, felicidad y aprendizaje; lo que no evitará que los dos mundos colisionen en la revuelta social del 34.




La lectura es un auténtico placer. El texto posee elegancia y precisión. Su tono es reflexivo y con un poso poético, aunque nunca vacuo. Argüello sabe lo que quiere contar y cómo contarlo. Es capaz de reflejar la miseria y la injusticia social sin caer en el melodrama o en el adoctrinamiento. Escribe con una sabiduría serena que hace que sus personajes naveguen por una realidad muy dura y sin embargo parezcan inmersos en una atmósfera de irrealidad o ensueño¹. Ello se debe a que su escritura es cautivadora y de ritmo envolvente, capaz de plasmar la complejidad emocional de cada personaje. Son vidas que están contadas desde dentro, desde una intimidad luminosa. Se podría calificar este estilo como ´preñado´ de memoria y vida. 

Hay una frase en el libro que creo que resume este estilo, que narra "condensando todo lo visto, lo vivido y lo soñado hasta aquel momento" (p. 94). Argüelles fecunda cada situación y cada personaje con todo tipo de recuerdos, pensamientos y emociones, consiguiendo páginas muy vívidas. Su hermana Lucía le enseñó a Nalo a reconocer esos momentos especiales, capaces de expandir la consciencia, porque "tienen el poder de multiplicarse en muchos momentos". Lo que es un modo de reflejar una vivencia en su complejidad máxima, agregando a los simples hechos, los recuerdos, emociones y reverberos que sacuden al personaje.

Uno de estos momentos ´cuánticos´ lo vive Nalo cuando llega por primera vez al palacio azul y se presenta ante el ingeniero belga. Un lacayo le ha inculcado las consignas: sólo tienes que responder rápido sí señor o no señor y nunca le mires a los ojos. Pero cuando Nalo es introducido en ese despacho lleno de muebles lujosos y una biblioteca imponente el niño colapsa. Todos sus recuerdos, sus sensaciones, lo aprendido con el cura en Historia Sagrada, los refranes de su abuela Anastasia, todo, todo, todo, se agolpa en su mente en ese instante crucial que él sabe que definirá su vida. Ese momento "que se multiplica en muchos momentos" volverá a vivirlo cuando explore el cuerpo de la señorita Elena , cuando se proclame la Segunda República y cuando vea revivir a su abuelo Cosme. También, de forma aterradora, en aquellos días del "tiempo desarreglado", cuando le toque vivir el estallido de la revolución de octubre de 1934.

Parece que Argüelles se inspiró en el Chalet de los Figaredo para ambientar su novela. Un Chalet que ha pertenecido a la Universidad de Oviedo durante unos cuantos años.


















Sólo dos apuntes más.
Uno, dentro de esa escritura capaz de ser culta y a la vez natural, hay que subrayar dos capítulos señeros. El 5 posee un maravilloso carácter evocador. En él su abuelo Cosme le relata a Nalo su pasado glorioso, aquel en el que su éxito llegó hasta ámbitos tan penetrantes que determinaron su dimisión. Una situación a la que peligrosamente también se está acercando él mismo. El otro capítulo es el 8 que, en muy pocas páginas, pero con la brillantez y precisión de un buril, se describe la revolución y su feroz aplastamiento. 

Y Dos, hay una metáfora recurrente sobre una mariposa que recorre todo el libro. Le sirve a Nalo para ilustrar la transformación que rige la historia y la naturaleza, tanto como la suya propia.
"Escucha, Nalo, me dijo Eneka, esto tiene que ver con esa mariposa de la que a veces te hablo, esa que está encerrada aquí dentro y que algún día se manifestará, ella te podría aclarar si la señorita es o no es para ti una musa, de la misma forma que te informará sobre lo que eres y sobre lo que quieres ser, sus revoloteos son certeros, permanece oculta porque necesita conjurar ciertos estados de ánimo y algunas fuerzas secretas para vencer futuras batallas entre el corazón y el cerebro, pero un día se despojará de ese disfraz y te ocupará el cuerpo entero y la mente entera, la memoria entera, y te dirá quién eres tú y entonces sabrás quiénes son los demás."

Habrá quien diga que esta no es más que "otra novela sobre la guerra civil". Yo le digo que se equivoca. La novela es peripecia vital en un contexto (social, histórico, natural) con el que interactúa; sea la Edad Media, la selva o Wall Street. Tanto la trama como el trasfondo histórico y social son principales en una novela; pero lo que la convierte en memorable son el estilo² y los personajes; qué sienten, cómo reaccionan, qué les motiva, de dónde vienen, por qué sufren, qué persiguen. Si su vivencia es genuina y el trance congruente, perdurarán en nuestro corazón, como este Eneka que ejerce de mentor. 
"hay momentos en la historia en que los hombres no pueden aguantar más y hacen que su corazón estalle para que salgan a la luz todos los secretos y se desmorone la mentira de sus vidas, y en esa explosión de verdad, la conciencia liberadora no puede progresar sin rupturas o conflictos, y así, en las manifestaciones espontáneas de rechazo a las reglas de vida admitidas y a la falsa cultura transmitida aparece la violencia, pero no la violencia entendida como fracaso de la razón que no logra por sus propios medios instaurar unas relaciones justas entre los hombres, sino como un mecanismo radical y definitivo de renovación, sin la muerte de la crisálida no existe la mariposa. Me pregunté por qué la palabra mariposa tenía para todos nosotros un significado especial. En aquella palabra había luz y color y había renacimiento, en su pronunciación había un intento de conjurar la inercia de las cosas, en su comprensión había música y danza y júbilo, en su búsqueda había vértigo y en su encuentro invulnerabilidad. Todos de alguna manera jugábamos a ser mariposas. Eneka dijo, cierto es que la violencia es la que impone el orden y cierto que también es la que sueña con destruirlo, por eso yo creo que en los parlamentos y en los gobiernos debería haber personas muy sabias que conocieran el corazón de las gentes y la esencia de las cosas, personas que inventaran leyes que evitaran la violencia." pág. 251
Pues eso, escuchemos el aleteo de nuestra mariposa interior. 







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¹ Esa atmósfera de ensoñación que destila el libro, yo creo que tiene que ver con que es un momento histórico previo a los horrores de la Guerra Civil. Este aspecto inocente de la vida de Nalo es remarcado por una de las citas de portada del libro:

"Hay un momento por la mañana temprano, antes de que se haya derramado demasiada sangre, antes de que la crueldad de los fuertes haya alcanzado su apogeo, cuando los jugadores nocturnos caen dormidos al fin y se libran de su tristeza, hay un momento en el que el nuevo día parece casi inocente."
JOHN BERGER
Lila y Flag


²  Decía Nabokov que la clave de la mejor narrativa contemporánea no es el interés por la trama, o la identificación con los personajes, sino la fascinación del lector por la inteligencia del que narra la historia.





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Fulgencio Argüelles
 nació en Uriés, en el concejo de Aller, Asturias, en 1955. Vivió en Madrid, donde estudió Psicología. En 1997 regresó a Asturias y se estableció en Cenera, en el concejo de Mieres, donde había pasado su infancia y juventud. Por Letanías de lluvia, su primer libro, recibió el Premio Azorín en 1992. Desde entonces ha seguido publicando novelas con éxito: Los clamores de la tierra (1996), Recuerdos de algún vivir (Premio Principado de Asturias, 2000), El palacio azul de los ingenieros belgas (Premio Café Gijón, 2003), A la sombra de los abedules (2011) y No encuentro mi cara en el espejo (2014). En 2018 apareció El otoño de la casa de los sauces
Argüelles escribe desde hace años artículos de opinión y de crítica literaria en la prensa española. También ha publicado dos libros de relatos, uno en castellano (Del color de la nada, 1998) y otro en asturiano (Seronda, 2004).

miércoles, 6 de mayo de 2026

EXIT 8 - de Genki Kawamura

Japón, 2025

¿Por qué las cosas tienden a sincronizarse? Una mañana le comentas a tu pareja que hace meses que no tienes noticias de fulanita y ¡zas! a las pocas horas te la encuentras en el super. O no tienes ganas de ver a nadie y te prometes una tarde de lectura y baloncesto, pero primero viene tu vecina a pedirte un favor y luego viene tu hermano porque se le ha ocurrido... Incluso hay un bache en mi calle, secundaria y con poco tráfico, que me la tiene jurada. Aunque esté la calle vacía, justo cuando llego con mi coche cerca del bache, aparece otro coche de frente que me obliga a comérmelo. Uf. 

A veces creo que es obra de Matrix o del divino ingeniero que organiza el tráfico en torno mío para que pueda continuar el show de Truman.



Esto viene a cuento de que el domingo pasado vi en casa de una amiga esta película, Exit 8, que se desarrolla en bucle por el mismo pasillo en zigzag del metro de Tokyo. El protagonista se ve obligado a recorrerlo una y otra vez como si caminase sobre una cinta de Moebius. Cuando llega al final de esa Z que dibuja el pasillo vuelve a estar al principio. Una auténtica pesadilla.

De hecho el 8 es una perfecta representación gráfica de ese "objeto no orientable" que es como los matemáticos llaman a esta cinta mágica. Es imposible determinar cuál es la parte de arriba o la de abajo, la de adentro o la de afuera. La película no esconde su referencia y uno de los affiches del aterrador pasillo es el dibujo de Escher que puedes ver más arriba. 



La historia comienza con el protagonista viajando en el metro, absorto en la música de sus auriculares y mirando el móvil. Pero escucha una bronca y se quita los auriculares para ver qué ocurre. Un poco más allá un hombre increpa a una mujer joven porque el bebé que tiene en brazos no deja de gritar y llorar. Es una situación incómoda, pero opta por colocarse de nuevo los auriculares y seguir a lo suyo. 

Poco después, cuando sale del vagón su novia le llama por teléfono. Está en el hospital y le comunica que está embarazada. Qué vamos a hacer, le pregunta. El joven duda, no sabe qué decir, está indeciso. Parece claro que el embarazo es totalmente inoportuno. Quedan en llamarse luego y así es como desemboca en los famosos tres tramos de pasillo que lo engullen. Es como si Dante le hubiese asignado uno de los círculos de su Inferno para castigarlo por su indecisión. 



Todo es inexplicable. Los recorridos se repiten sin solución y el impoluto pasillo blanco, perfectamente iluminado, acaba convirtiéndose en una tortura mental. Antes de doblar la última esquina, que lo conducirá de nuevo al principio, siempre se cruza con un señor que porta un maletín y que también va a lo suyo, sin hacerle ningún caso. Cuando intenta detenerlo y preguntarle, el buen caballero ni le mira ni responde. Es como si estuviesen en realidades paralelas. 

Finalmente el joven acaba fijándose en que al lado del cartel que anuncia la Salida 8 figuran unas instrucciones que le avisan: "si encuentras una anomalía vuelve para atrás". Así se van sucediendo sus viajes a ninguna parte, fijándose de forma obsesiva en cualquier mínimo cambio... pero nada parece dar resultado. 



La película es desasosegante y las anomalías que van apareciendo animan la función. La intriga se sostiene por el reto de averiguar la clave que rompa este bucle de pesadilla; pero las novedades son las justas. La película entretiene pero no tanto como para echar cohetes. Lo que sí te deja es la impronta de ese "espacio liminal" grabado en la mente.

Y ahora es cuando volvemos a la sincronía de la que hablaba al principio. Este domingo pasado vi esta película, al día siguiente, lunes por la tarde, el algoritmo de Youtube me plantó delante uno de los shorts de mi arquitecta preferida La.inercia, en el que hablaba de los pasillos tenebrosos del Hotel Overlook, en la película de Kubrick El Resplandor... y ayer martes me encuentro en el país.com un artículo de Lucas Barquero sobre los espacios liminares, esos lugares de paso, vacíos e hiperiluminados, que se repiten hasta agarrarte de las entrañas y susurrarte el miedo; porque te hacen pensar que estás recorriendo el  laberinto mental que te llevará a la destrucción. De modo que yo me pregunto, ¿Todos estos asuntos de pasillos se han juntado a mi alrededor aleatoriamente o es que la IA ya nos está cercando?

Según Lucas Barquero la fascinación por estos espacios desnudos, anodinos, familiares y amenazantes como las fauces de un agujero negro, proviene de una extraña fotografía de un almacén vacío que apareció en la web 4chanDe ahí surgieron leyendas que "advertían del riesgo de quedar atrapado en un laberinto formado por infinitas estancias similares a ese almacén"; lo que derivó en un fenómeno bautizado como Backrooms, un concepto de terror que nació en redes y que describe una dimensión laberíntica e infinita de oficinas  enlazadas, vacías y pintadas de amarillo, conocidas como espacios liminares. La pandemia que nos mantuvo encerrados y series como ‘Severance’ o películas como ‘El Resplandor’ han allanado el camino para el estreno de la película "Backrooms" el próximo mes de mayo.


Exit 8 es la adaptación de un videojuego japonés que encierra a su protagonista en los pasillos del metro.


domingo, 3 de mayo de 2026

ACERCA de LAS HERIDAS de LOS HÉROES - de Miguel Ángel Velasco -

Menelao sosteniendo el cuerpo de Patroclo




A Agustín García Calvo


 

En la Ilíada nos prende
esa intención precisa en la manera
de describir el daño. Cuántas veces
se demora el hexámetro en el sitio
de la quebrantadura,
en el fiel inventario del estrago:
el lugar que desgarra la espada, cómo hiende
la carne y desmorona ese cartílago;
donde triza el pedrusco
el hueso, el recrujir de sus astillas;
la trayectoria exacta del venablo
que atraviesa las chapas del escudo,
la coraza de bronce.
Y el estruendo que hace al derrumbarse
la torre del guerrero.
Y no hay buenos ni malos, todos son
feroces alimañas que se ceban
en la carne ensartada,
que la agonía infaman del contrario
con palabras de burla,
y que después arrojan los despojos
al festín de los perros.

Y en esa pulcritud, en el registro
de la calamidad, va una plegaria
por la carne solar, por el milagro
precario de este cuerpo.
La cálida estructura bien trabada
que en la danza aligera su destino,
que se hace esclarecida geometría,
claro esquema en el nado, esa otra danza.
El delicado cuerpo
que reverbera en luz cuando lo anima
el ritmo del amor o el del poema.
Porque no hay canto alguno
sin el humor del cuerpo, aunque destile
ese licor amargo de la pérdida.
De Sófocles nos dicen que era diestro
en el baile, y que Byron
gustaba de medirse
a menudo en el pulso de las olas.
Y de Tolstoi que sólo sonreía
después de nadar hondo en un brío de sábanas,
porque tras la liturgia de los cuerpos,
en contra del proverbio, no hay tristeza.

Velemos por su gracia,
porque el cuerpo es un templo mientras arde
el resplandor de su desnuda gloria.





Miguel Ángel Velasco

poema perteneciente al libro 
"La miel salvaje"