martes, 24 de junio de 2014

El RITUAL - de Margaret Mahy












En una época de verdadero hartazgo en cuanto a sagas juveniles que repiten las más manidas fórmulas de éxito, se hace verdaderamente difícil encontrar algo nuevo y fresco. Paradójicamente fui a encontrarlo en una librería de viejo, El Libro Errante de Málaga, y por sólo 5 euros.
El ritual está descatalogada desde antes de que se pusiesen de moda las redundantes trilogías de amores vampíricos y distopías varias. Pero a cambio, el que la encuentre, disfrutará de una historia con ecos clásicos que se desarrolla con mucha naturalidad y gran ritmo.

Laura es una adolescente que tiene premoniciones aunque nadie le hace caso. Su sentido especial le avisa cuando a su alrededor se va a producir algo extraordinario. Cuida de su hermano pequeño, Jako, de tres años, y tiene una madre bastante disfuncional. Un día, al volver del colegio, se paran a mirar el escaparate de una tienda de juguetes y antigüedades. La regenta Carmody Braque y mediante una añagaza logra imprimir su marca en la mano de Jacko. Este inocente gesto pondrá al pequeño al borde de la muerte. El Sr. Braque es un súcubo que aprovechará este vínculo para absorber su esencia vital.

Jacko se consume sin que nadie acierte a remediarlo. Está siendo vampirizado, pero la única que sabe lo que pasa en realidad es Laura y para defender a su hermano necesitará ayuda. Su sentido especial le guía hasta un extraño compañero de instituto, Sorry, un brujo rebelde que no se acepta como tal.

El relato hace referencia a Alicia a través del espejo puesto que Laura, para acercarse a Carmody y vencerlo, habrá de cruzar el umbral de sus percepciones y transformarse.
La madre y la tía de Sorry le servirán de guías en el ritual para acceder al mundo de las brujas, enfrentarse a Carmody y recuperar a su hermano.

Narrado con encanto y naturalidad, sin efectismos baratos, ni historias de amor ridículas; el relato versa sobre la amistad y la aceptación de uno mismo.

Margaret Mahy introduce lo fantástico de una forma muy natural, como en sordina, y capta muy sutilmente las relaciones entre los jóvenes, sus sentimientos y frustraciones. Los diálogos son espontáneos, las discusiones familiares están cargadas de ironías y puyas.
Portada de El secuestro de la bibliotecaria
El libro despliega una excelente caracterización de los personajes, desde los adolescentes que comienzan a descubrir al sexo opuesto, hasta los adultos que, en el fondo, están tan perdidos como ellos.

Margaret Mahy, 1936-2012, es una autora neozelandesa cuya obra más conocida en España es El secuestro de la bibliotecaria, publicado en 1978 con la famosas ilustraciones abocetadas de Quentin Blake. Se trata de un ingenioso relato que se acerca con humor a la introducción de los lectores en el mundo de los libros. 

Reeditado permanentemente, quizás su éxito se deba a la sencillez y simpatía con que está contado. No olvidemos que la bibliotecaria secuestrada, al abrir el cofre de las historias logra cambiar a los malvados.

Otra de sus obras es El catálogo del universo, perspicaz historia sobre cómo enamorarte de tu mejor amigo.


También en Espacios peligrosos hay niños y familias. Anthea ha sufrido la pérdida de sus padres, muertos en un misterioso accidente. Este dolor le hace evadirse de lo cotidiano, que le resulta extraño, e ingresar en otra dimensión: Viridian. La familia Wakefield y el mundo de Viridian se conectan a través de dos niños fantasmas, Grifo y Leo, y dos niñas reales, Anthea y Flora. Poco a poco, Anthea descubrirá los peligros que entraña Viridian y necesitará la ayuda de sus amigos para escapar.

En El aparecido (medalla Carnegie 1982) Barney Palmer, un niño de ocho años, recibe las visitas del “fantasma” de su tío abuelo Cole, que la familia creía muerto. Estas apariciones acercan a Barney a la realidad de su familia, algunos de cuyos miembros poseen dones mágicos. Entre el tío abuelo Cole y la bisabuela de Barney, decidida a combatir la magia, se establecerá una pugna que acabará afectando a toda la familia.

Los relatos fantásticos de Margaret Mahy abundan más en el humor y la amistad que en atmósfera opresivas. La autora recibió en 2006 el Premio Hans Christian Andersen, el más importante de la literatura infantil y juvenil.

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