jueves, 13 de octubre de 2011

Tomas Tranströmer


Tomas Tranströmer, poeta sueco. Ha sido galardonado con el Premio Nobel 2.011.



LAS PIEDRAS

Oigo caer las piedras que arrojamos,
transparentes como cristal a través de los años. En el valle
vuela la confusión de los actos
del instante, vociferantes, de copa
en copa de los árboles, se callan
en un aire más tenue que el presente, se deslizan
como golondrinas desde una cima
a otra de las montañas, hasta
alcanzar las mesetas ulteriores,
junto a las fronteras del ser. Allí caen
todas nuestras acciones
claras como el cristal
no hacia otro fondo
que el de nosotros mismos.


HAIKUS

1

Pared de pena...
Palomas van y vienen:
no tienen rostros.


2

Los pensamientos
en calma de mosaicos
en el palacio.


3

De pie en el balcón,
esa jaula de sol:
como un arcoiris.

7

Un soplo duro
atraviesa la casa:
son los demonios.


8

Pinos rajados
en el mismo pantano.
Siempre y siempre.


GÓNDOLA FÚNEBRE

Poemas tomados de la primera edición castellana:: LAR, Chile, 1999, versión de Roberto Mascaró)

ABRIL Y SILENCIO
 
La primavera yace desierta.
La zanja, oscura como terciopelo
se arrastra junto a mí
sin espejeos.

Tan sólo irradian
las flores amarillas.

Soy llevado en mi sombra
como un violín
en su caja negra.

Lo único que quiero decir
reluce fuera de alcance
como la platería
en la casa de empeños.



HOJA DE LIBRO NOCTURNO

Una noche de mayo aterricé
en un frío claro de luna
en que la hierba y las flores eran grises
pero el aroma, verde.

Resbalé cuesta arriba
en la noche daltónica
mientras las piedras blancas
señalaban la luna.

Un espaciotiempo
de algunos minutos
cincuenta y ocho años de ancho.

Y tras de mí
más allá de las aguas relucientes cual plomo
estaba la otra costa
y los poderosos.

Gentes con futuro
en vez de rostro.


GÓNDOLA FÚNEBRE Nº 2

I
Dos hombres, suegro y yerno, Liszt y
Wagner, viven junto al Canal Grande
con la inquieta esposa del rey Midas,
ése que transforma en Wagner todo lo que     
toca.
El frío verde del mar atraviesa los pisos del 
palacio.
Wagner destaca, el conocido perfil de títere
parece más cansado;                           
el rostro, una bandera blanca.
La góndola cargada pesadamente con sus vidas; dos pasajes de ida y vuelta y otro
sólo de ida.

II

Una ventana del palacio se abre con el viento y el súbito soplo provoca muecas.
Sobre el agua aparece la góndola del basurero impulsada por dos bandidos con remo.
Liszt ha escrito unos acordes tan pesados  
que deberían ser enviados a analizar
en el Instituto de Mineralogía de Padua.
¡Meteoritos!
Demasiado pesados para la quietud, pueden sólo hundirse más y más, futuro abajo, hasta
los años de las camisas pardas.
La góndola, pesadamente cargada con las 
hacinadas piedras del futuro.


III

Rendijas, hacia 1990.

25 de marzo. Inquietud por Lituania.
Soñé que visitaba un gran hospital.
No tenía funcionarios. Todos eran pacientes.

En el mismo sueño, una niña recién nacida
hablaba con completas oraciones.

IV

Junto al yerno, que es hombre de su tiempo,  
Liszt es un apolillado grandseigneur.   
Es un disfraz.
El abismo, que ensaya y descarta máscaras
diferentes, ha elegido justo ésta para él,
el abismo, que quiere subir hasta los hombres sin mostrar
su rostro.


V

El Abate Liszt está habituado a cargar él
mismo su maleta por soles y por nieves
y cuando muera un día, nadie irá a
esperarlo a la estación.
La tibia brisa de un coñac excelente lo    
conduce a la tarea.
Siempre tiene tarea.
¡Dos mil cartas al año!
El escolar que escribe cien veces el palote,
antes de que le permitan volver a casa.
La góndola cargada pesadamente de vida;
es sencilla y negra.


VI

De regreso en 1990.

Soñé que conducía doscientos quilómetros en vano.
Entonces, todo se agigantó. Gorriones enormes como gallinas
cantaban de modo ensordecedor.

Soñé que dibujaba teclas de piano
en la mesa de cocina. Tocaba sordamente    
en ellas.

VI

De regreso en 1990.

Soñé que conducía doscientos quilómetros en vano.
Entonces, todo se agigantó. Gorriones enormes como gallinas
cantaban de modo ensordecedor.

Soñé que dibujaba teclas de piano
en la mesa de cocina. Tocaba sordamente en ellas.
Los vecinos acudían a escuchar.

VII

El clavicordio que calló durante todo
Persifal (aunque estaba escuchando) puede 
al fin decir algo.
Suspiros... sospiri...
Mientras Liszt toca, esta noche, mantiene
apretado el pedal marino
para que la fuerza verde del mar suba a
través del piso y se una a todas las piedras
del edificio.                                                            
¡Buenas tardes, bello abismo!
La góndola cargada pesadamente de vida;
es sencilla y negra.
      

VIII

Soñé que llegaba tarde el primer día de clases.
Todos en el salón llevaban máscaras blancas
sobre el rostro.
Imposible decir quién era el maestro.


Nota: A fines de 1882, Liszt visitó a su hija Cosima y a su marido Richard Wagner en Venecia. Wagner murió unos meses más tarde. Durante este período, Liszt compuso dos piezas para piano que se publicaron bajo el título "Góndola fúnebre".


Benjamín Prado hizo en Babelia un certero retrato de su poesía con motivo de la edición que hizo Nórdica meses antes de la concesión del Premio Nobel:

"Reconocido como uno de los poetas esenciales de su tiempo. Sus poemas no renuncian jamás al atrevimiento -"hay en medio del bosque un claro inesperado que sólo puede encontrar aquel que se ha perdido"-;  no reniegan de su origen surrealista  -"Eluard apretó un botón / y el muro se abrió / y apareció el jardín"-;  y son militantes de la literatura y soldados del lenguaje: "Todo tiene sentido dentro del poema, en el que las palabras son como 'medusas que se deslizan a la deriva como flores después de un funeral marino, si se las alza del agua pierden toda su forma, como cuando una indescriptible verdad es arrancada del silencio". El cielo a medio hacer (título de la antología)  es una respuesta entera a ese silencio a través de la poesía y la prosa de este extraordinario escritor. -"

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